Este capitulo esta dedicado a una amiga por su cumpleaños. Disfruten del capitulo y espero sus comentarios.


- Bien Hecho- aplaudió Erwin apoyándose en el marco de la ventana contemplando el cadáver de Morgana.- Ahora vamos a por las demás como ensayamos.

- Papa y Mama están bien- pregunto la niña mientras contemplaba ensimismada sus manos de las que aun rezumaba un vaho brillante de un tono morado.

- Si, los dos están bien, defendiendo el castillo como has hecho tú.- mintió Erwin alzándola y encajándola detrás del cuello. Había oído perfectamente el grito de Ron y no le había perdido el rastro a las pulsaciones de ninguno de los siete. Uno de los dragones casi le arranca un brazo cuando noto como el pulso de Hermione se detenía. En otras circunstancias recuperar su alma y reincorporarla al cuerpo habría sido fácil pero ahora necesitaba de toda su energía y la del entorno para destruir a Morgana algo de lo que carecería si salvaba a Hermione.- Tenemos que bajar, podrás repetir ese hechizo.

- Creo que si- dijo insegura pero tranquilizada por la mentira de Erwin. El licántropo quedo impresionado ante el comportamiento de Rose nada parecido al de una niña de cinco años.

- Agárrate- ordeno mientras se convertía en un lobo y bajaba las escaleras al trote. Los cuadros se mantenían en continuo movimiento gritando por encima del fragor de la batalla, animando a las fuerzas de Hogwarts. Llegaron al vestíbulo para ver un duelo tan terrible que había detenido los demás. Bellatrix y Ron se acribillaban a maldiciones sin llegar nunca a su objetivo. Erwin enseguida tapo los ojos de Rose volviendo a su forma humana. Su madre yacía a unos metros de ellos. Oía claramente como la respiración de de Ron se hacía más pesada y rápida y a su corazón le costaba moverse. Estaba llegando al límite. Erwin miro a su alrededor buscando un sitio seguro para la niña. Al final se acerco a Ginny y se la dio sin más explicación. Desenvaino la varita y apunto a Bellatrix pero antes de lanzar el hechizo una gigantesca masa peluda placo a la bruja tirándola al suelo como si fuera un saco de patatas.

- Volvemos a encontrarnos prima.- gruño entre furioso y divertido Sirius Black.

- Pero esta vez no hay velos que te salven.- enarbolo la varita con tal celeridad que Sirius apenas hubo creado el escudo ya había sido alcanzado. Contraataco con un rayo morado intenso que también reboto en la protección de Bellatrix.

Erwin volvió a su forma animal y salto al centro de la sala. Su rugido inundo la estancia. Los pocos que aun quedaban luchando se detuvieron, todos salvo Sirius y Bellatrix que continuaban sin percatarse de nada. Erwin vio de refilón a Ron arrodillado junto a Hermione. Decidió no pensar en ello, su concentración no podía verse comprometida.

- Morgana, sal y resolvamos esto de una vez.- bramó el licántropo a los cuatro vientos.

- No creerás que puedes vencerme.- respondió una voz desde varias posiciones. Todos los presentes fueron arrojados contra las paredes dejando un gran espacio en el centro de la sala. Erwin pronto fue rodeado por treinta mujeres. – Aunque sería más correcto vencernos.

- Antes de empezar me gustaría que vieras a alguien.- pidió Erwin lanzando una descarga de energía que cegó a todo el mundo. Cuando Morgana recobro la vista vio algo que la aterro. Un hombre de dos metros con una espesa barba y una melena de león.

- ¡Es imposible!- exclamaron todas las Morganas.

- No hay nada imposible solo improbable.- musito Merlín mirando a una de las mujeres.

- No puedes estar aquí. Te vi morir.

- Cierto me viste morir pero la magia tiene caminos por los que nadie se atreve a internarse.

- De cualquier forma para que has venido, cumplí tu estúpida promesa no puedes pedirme que vuelva a esperar.

- Ya lo imaginaba. De todas formas no vengo por eso Morgana, Circe ha sido recolocada, vengo en su lugar.

- Te van a convertir.- murmuro temerosa.

- Es una posibilidad. Y antes de que eso pase, me gustaría que me dieras algo, por si no volvemos a vernos.- pidió Merlín adelantándose.

- ¿Y qué es?

- Un último beso- esa palabra turbo a Morgana que sintió un escalofrió. Noto el revoloteo de unas alas que tiempo atrás realizaban ese vuelo tan a menudo como sus visitas al castillo del mago. Intento despejar su mente de aquella sensación olvidada pero no pudo y sintió la necesidad de cumplir ese deseo. La verdadera Morgana dio un paso al frente y cogió por la muñeca a Merlín. Se puso de puntillas al tiempo que él se agachaba y sus labios se encontraron en el camino. Las manos de la bruja recorrieron el grueso cabello y la desigualada barba como si no hubiera otra ocasión siendo cierto esta aseveración. En ese instante se dio cuenta de que algo no iba bien, algo no encajaba. Merlín no hacía nada, alego su cara unos centímetros y encontró una mueca de asco y desagrado en el rostro que tantas noches le había quitado el sueño.- Recuerdas la advertencia de esta poción. Multiplicara todo de quien la tome.- recito el mago apartándose de ella.- Todo, tanto la fuerza como la debilidad. – subrayo la última palabra mostrándole a Morgana el resto de la habitación. Todas sus copias se hallaban tiradas en el suelo retorciéndose de dolor.- Debiste escuchar tu primer instinto y atacar.- continuo al tiempo que su barba desaparecía, su cabello retrocedía y oscurecía. Menguo un poco pero no hacía falta más cambios Morgana ya sabía quién era.

- ¡COMO TE HAS ATREVIDO ASQUEROSO CHUCHO PULGOSO!

- En el amor y en la guerra vale todo. Y en este caso lo uno ha servido para lo otro. Has perdido el control de lo único que podía darte la victoria.- espeto Erwin mostrando sus colmillos dispuesto a comenzar un combate.

- Esto no te lo pienso perdonar inmundo animal. Y esta vez no lograras distraerme, tú no eres a quien tengo que enfrentarme.- dijo furiosa Morgana. Erwin no le dio tiempo para reaccionar se le lanzo al cuello. Bellatrix entro en escena lanzando la maldición cruciatus. Erwin dio un espasmo pero aun iba en dirección a Morgana.- Arresto Momentum.- El viaje de Erwin por el aire se ralentizo. Morgana se giro y paseo su mirada por todos los presentes hasta hallarla. Rose Weasley la miraba entre asustada y furiosa. La misma mirada que había visto su copia antes de salir despedida por la ventana. Apunto su varita hacia la niña. Ginny la cubrió con su cuerpo eso hizo que Morgana dudase el tiempo suficiente para que Harry se interpusiera y lanzase el primer hechizo que rozo la oreja de Morgana.- ¿Tú? No me hagas reír. Venciste a Voldemort porque el muy idiota te otorgo ese poder, pero aquí no hay profecías, ni sortilegios antiguos. Con que pretendes vencer.

- Con mis fuerzas.- replico lanzando un nuevo hechizo. Morgana los desvió sin dificultad y contraataco. La batalla se reanudo con mayor salvajismo. Ginny aprovecho la oportunidad y corrió con Rose en brazos rumbo a las escaleras. Morgana la vio y utilizando un desliz de Harry petrifico a Ginny y Rose salió volando un par de metros hasta chocar contra una pared.- Desmaius.- con gesto cansino Morgana lo desvió.- Petrificus Totalus. Crucio. Bombarda. Expulso.- todos desviados sin contemplaciones a medida que Morgana avanzaba por la sala en dirección a Rose.

- Tendrás que hacerlo mucho mejor, Señor Potter.

- No des un paso más Morgana.- advirtió una voz gutural a sus espaldas. Se volvió para encontrar desperdigado por el suelo lo que había sido su lugarteniente. Habría sentido nauseas de haber podido. En el centro de esa carnicería se mantenía impertérrito Erwin en su forma animal con el pelaje ensangrentado y los colmillos goteantes. Los ojos miraban con ansia asesina a Morgana.- Ya solo quedas tú. Y no voy a permitir que te acerques a la niña.- utilizando la distracción Sirius cargo contra ella a la vez que Harry le lanzaba un hechizo inmovilizador pero fueron esquivados y Sirius acabo petrificado mientras se deslizaba por el suelo encharcado. Circe había aparecido y había protegido a su hermana. Ahora espalda contra espalda ambas mujeres defendían los frentes.- Esto va contra las reglas Circe, nada de interferir.

- Tu ya has interferido, no deberías estar en este mundo.- clamo Circe por encima del hombro.

- Como si yo lo hubiera pedido- musito- Harry encárgate de Morgana todo lo que puedas, yo me ocupo de Circe.- sin más se lanzo preparando las garras. Morgana como bien había previsto se arrodillo dejándole un blanco claro de su hermana. Circe noto el calor bajándole por la espalda y el abrasador latigazo a lo largo de los hombros producido por las garras del licántropo.

No volvió a notar la sensación, con la siguiente embestida realizo una serie de movimientos que a la vez que esquivaban a Erwin lo transformaban en algo que circe no esperaba. Un poderoso y aterrador león se erguía orgulloso luciendo su frondosa melena de un rojo sangre.

- Bonito truco. Supongo que esto no te lo esperabas.- bromeo Erwin mostrando los dientes.

- ¿Cómo…?

- ¿Cómo es posible? Recuerda la base de ese hechizo Circe, convertirá al hombre en animal, y ese animal será escogido por la naturaleza verdadera del hombre. No era algo así- replico divertido. Movió un musculo de la pata y antes de darse cuenta volvía a ser un lobo.- Y la palabra clave de todo es hombre. Ese hechizo no funciona bien con los de mi especie.- Golpeo a Circe en el pecho haciendo surgir incontables chispas rojas. La semidiosa salió despedida atravesando el techo de roca del pasillo y tan pronto desapareció volvió a aparecer con la misma celeridad como si hubiera sido golpeada desde el otro lado. Erwin vislumbro a través del polvo la figura menuda de Rose asomada al agujero, aun quedaban trazas del hechizo que había usado formando un aura rosácea.- Rose, plan B. Haz lo que te enseñe.- grito el licántropo. La niña asintió y desapareció del orificio.

Circe utilizo la distracción para lanzar un hechizo a Erwin por la espalda. Un rayo negro le acertó entre los hombros. Cayó a plomo retorciéndose de dolor, nunca había sentido algo semejante. El musculo se desprendía del hueso y se desprendía en cada hebra muscular desgarrándose a cada segundo más y más.

Las articulaciones no aguantaban la presión y se dislocaban formando ángulos imposibles. El líquido sinovial hervía burbujeante bajo la piel. El tuétano consumía el hueso hasta perforarlo como si fuera un queso gruyer. Los nervios se le sacudían cargados de electricidad.

Ese tormento le hizo retroceder en su memoria hasta la noche que hasta ese día era la más dolorosa de su existencia.

Había despertado tras horas de sueño febril con una pierna prácticamente abierta por la mitad y el cuello palpitante por su reciente piel nueva. Aquella misma mañana se había enfrentado a una bandadas de arpías para salvar a la mujer que amaba con cada fibra de su ser y que nunca podría tener por su condición. Lo habían defenestrado en un vano intento de salvarla a ella y a su novio, el se desmayo y el chico casi muere al ser lanzado desde una azotea.

Por suerte Leo y los demás llegaron a tiempo. Solo para alargar la situación. Era obvio que se la habían llevado, incluso con Leo en la casa, se la habían llegado. Y él no podía hacer nada.

Y aun así lo hizo. Se levanto apoyándose en el gotero. Medio cojeando medio saltando llego a la puerta. Esa fue la primera vez que forzó sus propios límites y descubrió las energías que unían a ciertas personas.

Y uso esa misma energía para encontrarla. Años después y seria sin saber como había recorrido aquella distancia con la pierna como la tenia. Diez kilómetros campo a través con los jabalíes detrás de él atraídos por la sangre que brotaba cada minuto por la pierna.

Llego hasta ella, solo para desplomarse. Sus fuerzas le fallaron en el último instante. Los momentos siguientes se volvieron borrosos e irreconocibles pero cuando la claridad volvió a él se hallaba abrazado y besando aquellos labios con lo que había soñado, aquella piel con la que no paraba de pensar, notando el cosquilleo de su pelo.

Erwin llego al punto exacto que quería y bloqueo el recuerdo. Utilizo aquella gratificante sensación, aquella que le había consolado durante aquellas primeras noches de transformación cuando ella no era capaz de controlarse y tuvieron que separarse, cuando se quedo embarazada y quedarse a su lado hubiera sido peligroso. Todos los mementos en los que no estaban juntos.

Y también ahora. El dolor desapareció. Su metabolismo acelerado comenzó a trabajar restaurando cada tejido dañado. Siguió haciéndose la victima concentrándose en los sonidos de su alrededor. Harry parecía no dar tregua a Morgana le oía lanzar un hechizo tras otro. También escucho el sollozo contenido de Ron amortiguado por el pecho de Hermione en el que seguro estaba apoyado. Pero reconoció otro sonido mucho más interesante. Sonrió por dentro a la vez que abría los ojos. Se puso en pie notando la ropa hecha jirones colgando sobre sus hombros, había recobrado su forma humana.

Circe dio un paso atrás asombrada y perturbada. Aquel hechizo había doblegado a Dioses y él ni temblaba. No presto atención a ese hecho mucho tiempo su vista detecto algo mucho peor. Un pequeño conejo atravesaba las puertas destrozadas del castillo y se planto a sus pies. Un instante más tarde su superior estaba frente a ella.

- Ya era hora Morrigan.- espeto Erwin frotándose la pierna que sangraba ligeramente.

- Ya me conoces, las guerras Muggles me parecen mucho más divertidas.- Replico la diosa sin apartar la mirada de Circe.- Creo que te dejamos muy claro que no podías intervenir.

- Pero mi señora, el tampoco podía y se le ha permitido- repuso señalando a Erwin- además es mi hermana.

- Esa no es escusa. Todos tenemos parientes en algún momento de la historia. Y se investigo a fondo la entrada de Solomon a este mundo, fue accidental, su universo está lleno de fracturas astrales.- atajo Morrigan. Mirando a su alrededor por primera vez. Circe también se atrevió a hacerlo y descubrió que salvo ellos tres el resto de los presentes estaban congelados en las posiciones más diversas. Erwin aprovechando un descuido hizo desaparecer el hechizo que iba en dirección a Harry.- De todas formas han tomado una decisión. Morgana va a ser detenida. Han captado un neófito y no van a arriesgarse.- añadió volviendo a centrarse en Circe.

- Vas por mal camino Morrigan. Ella no será instruida.- dijo Erwin en un tono que no admitía replica.

- Hablas como si tu opinión tuviera algún valor en estos términos.- replico Morrigan sin mirarle.

- Ya os detuve una vez.

- En esa ocasión era tu hija, eso sin contar que el padrino de Hermione era Leo WhitFrost. Demasiadas molestias por una neófita, pera esta vez solo estás tú.

- Me vasto yo para pararos los pies.

- Hasta hace un momento estabas retorciéndote de dolor. El elegido iba a morir y Morgana tendría ventaja sobre la niña.- determino haciendo hincapié en la parte de Harry advirtiéndole que se había percatado.- Pero no discutamos por esto jovencito, sabes que ser un neófito no te convierte en un iniciado. Morgana era neófita en sus días. Y aun no ha cumplido la edad reglamentaria o has olvidado que si no llega hasta los ciento cincuenta años no es considerada digna de la iniciación.- aclaro con tono conciliador. Erwin la miro con desconfianza pero al final decidió confiar en la palabra de Morrigan.

- ¿Qué me va a pasar?- se atrevió a preguntar Circe.

- Aun sigues aquí Circe, creía haberte dicho que no podías estar aquí.- respondió Morrigan, Circe no tardo en desaparecer.- Y aun queda un último asunto antes de que me valla.

- ¿Qué vas a hacer?- pregunto Erwin.

- Te lo dejo a ti, me han contado alguna de tus batallitas. Quiero ver qué haces.- dijo Morrigan mirándole a él y después a Morgana. Erwin torció el gesto un momento pensativo.

- Mantén el hechizo sobre Morgana quince segundos más.

- Hecho.- respondió Morrigan chasqueando los dedos. Todos los de la sala recobraron el sentido menos la morena.

Erwin avanzo con paso firme, su mano empezó a crujir, las uñas se le desprendieron una por una. Pequeñas puntas brillantes atravesaron la fina piel de las yemas hasta alcanzar tres centímetros de garras común filo serrado.

La mano adquirió volumen con una nueva musculatura para soportar la fuerza de su nueva extremidad. El antebrazo subió como un relámpago, realizo un arco que termino en la cara de Morgana.

Las garras arañaron la piel blanquecina a la vez que el resto de la mano hacia fuerza sobre la mandíbula. Los dientes restallaron, la mandíbula inferior se estiro hasta dislocarse, los tendones se partieron, el musculo dio tanto de sí que cortaron contra el hueso. El hueso tampoco fue capaz de soportar la presión y se fracturó saliendo despedido a través de la piel.

Desde esa herida el corte se extendió por el resto del cráneo hasta que toda la mandíbula inferior se desprendió de la superior y salió despedida cayendo chocando contra la pared y provocando un ruido sordo y repulsivo.

La lengua cayo laxa contra el cuello encharcado de sangre, en ese momento Morgana recobro la conciencia e intento gritar pero solo surgió un gorgoteo por la boca creando burbujas de sangre. Un tic le invadió el ojo izquierdo a la vez que sus piernas la dejaban de sostener y caía entre convulsiones provocadas por la exanguinación.

Todo el que había presenciado la escena se revolvieron apartando la mirada asqueados.

- Contenta.- murmuro al conejo que había a su lado mientras seguía andando y se ponía en cuclillas al lado de Ron, no fue capaz de hablarle, le miraba y se veía a sí mismo años atrás pero mil veces peor. Después recordó lo que había oído hacia unos minutos.- Ron- le susurro esperando la respuesta le puso la mano en el hombro, el pelirrojo no pareció notarlo. Intento hacer algo de fuerza y se encontró con una gran resistencia.- Ron, déjame comprobar una cosa.- esta vez incremento la fuerza hasta obligarlo a mirarle. La mirada azul intensa estaba nublada por el llanto pero le miraba con furia.- Ronald Billius Weasley escucha un segundo, apártate y déjame un segundo.- Ron hizo lo que le pedía, deshizo su abrazo del cuerpo mustio de Hermione.

Erwin sostuvo por los hombros a Hermione y acerco su oreja al pecho de la castaña. Cerró los ojos y se concentro en el sonido que había a su alrededor. Durante un segundo aisló todo lo que había a su alrededor. PUM. Espero otro segundo. PUM. La sonrisa asomo en su rostro.