La mirada de Erwin destello, se alzo de pronto tirando a todos lo que estaban a su alrededor del susto. Miro de un lado a otro hasta que encontró a quien buscaba.

- ¡Harry trae ahora mismo a Rose!- la orden no tenia replica sin pensarlo Harry salió corriendo.

Erwin llevaba quince minutos examinando el cuerpo sin vida de Hermione. Sus pupilas habían pasado de ser un simple punto en un azaroso océano a eclipsar un sol azul. Su capacidad para ver un espectro de luz superior al humano le permitió observar algo grandioso.

Se puso a la altura de Ron y le saco del ensimismamiento en el que estaba. Le guio hasta el pecho de Hermione y le obligo a arrodillarse junto a ella. En ese momento Harry entro en la sala con Ginny y Rose.

La niña estaba en brazos de Ginny pero en cuanto vio a su madre salió volando y se puso junto a la cabeza de la castaña. No estaba llorando, ni triste. Algunos creían que la pelirroja no sabía que su madre estaba muerta y que pensaba que estaba dormida pero no era así, la joven Weasley tenía mayores cualidades que las que creían los demás, salvo Erwin que era el que la había adiestrado.

- Bien quiero que os mantengáis asi hasta que yo despierte, ¡Entendido!- dijo Erwin Tumbándose al lado de Hermione. El licántropo no sabía si tendría fuerzas suficientes para volver pero al menos lo intentaría con todas sus fuerzas. Esos dos le recordaban demasiado a él mismo y a Alina.

- ¿Qué vas a hacer?- pregunto Harry.

- Luego, ahora silencio absoluto.- corto Erwin cerrando los ojos, su respiración como la noche anterior se volvió pesada y profunda, su corazón se ralentizo hasta estar a la par de la chica que tenía a su lado.

Cuando volvió a abrir los ojos ya no estaba en Hogwarts. Su ropa había desaparecido. Noto el frio suelo en su espalda. Recordaba esa sensación. Se encontraba en un lugar inmenso, totalmente a oscuras.

La ropa que quería apareció a sus pies. Se vistió y contemplo su alrededor. "Porque siempre tenían que imaginar este lugar, esperaba otra cosa de Hermione" No tardo en dar con un banco y sentado en él, vio a una joven castaña de pelo enmarañado.

Se acerco a ella, el lugar a su alrededor se volvió más nítido, la oscuridad se disipo aunque eso al licántropo le traía sin cuidado. Estaba a tres meros de ella cuando la chica se dio cuenta de su presencia. Se levanto de un salto.

- ¡Erwin! Por fin, ¿Dónde estamos?- pregunto la castaña.

- ¿Dónde crees tú?- pregunto Erwin. Para sacarla de allí tenía que ser ella misma la que se diera cuenta de lo sucedido.

- ¡Eh! Estaba en el colegio cuando vi un hechizo y me interpuse en su camino, entonces… ¿Estoy muerta?- Erwin se impresiono con la velocidad de razonamiento de Hermione, cuando tuvo que rescatar a los otros tardaron bastante en asimilarlo.

- En cierto sentido, en realidad estas entre nuestro mundo y el siguiente. Ya deberías haber cruzado pero algo te lo impide, bueno varias cosas.

- ¿Qué cosas?

- tu hija está manteniendo tu cuerpo y Ron está manteniendo tu alma.- es por eso que aun no nos has abandonado, en realidad no podrías aunque quisieras.

- Rosie… Ron… ¿Pero cómo?

- Recuerdas cuando nos conocimos, te dije que vuestras mentes estaban enlazadas de una forma física. Esa conexión es lo que te mantiene aquí en este lugar como un ancla al mundo de los vivos. Lo de Rose en cambio es más reciente, recuerdas eldia que nació. Nadie te lo dijo pero nos atacaron minotauros y tu realizaste una magia especial, magia que provenía de Rose según comprobé con el paso de los años. Ese hechizo unió vuestros cuerpos haciendo que ambas permanezcáis vivas mientras el hechizo perdure pero se está debilitando por eso he tenido que venir a por ti.

- No sabía que eras capaz de hacer esto.

- Esta es la cuarta vez que vengo a este lugar. Tendrías que tener algo de imaginación siempre King Cross. Se supone que esto lo creáis vosotros. Seguro que si Harry se muriese no vería esto. Pero me estoy yendo por las ramas, tenemos que volver pero solo tú puedes decidirlo.

- ¿Y cómo decido eso?- pregunto Hermione.

- ¿Quieres volver?

- Por supuesto- aseguro Hermione.

- Dame la mano.- Erwin extendió la mano y Hermione se la estrecho.- Cierra los ojos, a la gente le suele estresarse con esto.

La castaña le hizo caso. En ese momento ambos cuerpos se fueron desvaneciendo, convertidos en polvo y humo, la estación a su alrededor también se fue desmoronando hasta convertirse en oscuridad total y absoluta.

Cuando Erwin volvió a abrir los ojos estaba de nuevo en Hogwarts pero algo iba mal, algo iba terriblemente mal. Hermione seguía teniendo el pulso muy débil, y se iba ralentizando cada vez más.

Se levanto de golpe para examinarla, la conexión con Ron seguía intacta e incluso más fuerte que antes pero la que mantenía el cuerpo ya no estaba, Rose y Hermione ya no estaban conectadas por el hechizo.

¿Qué podía hacer? Se estaba muriendo eso era una realidad, sus capacidades le permitirían devolverla pero no le quedaban fuerzas tras el viaje al limbo. Sus opciones se reducían a una que no le gustaba en absoluto. Se reusaba a tomar ese camino, era peligroso. Casi dejo que su mujer muriera por no tomarlo ahora no podía cambiar de parecer.

- ¿Qué ocurre Erwin?- la voz quebrada de Ron le devolvió a la realidad pero no le hizo más fácil la decisión, como podía quitarle a aquel hombre su única razón de existencia. Se sentía mal.

- Su cuerpo se muere, no ha aguantado.- dijo con un hilo de voz Erwin.

- ¿No puedes hacer nada?- pregunto Ron.

- Sí, sí que hay algo- "¿Por qué lo he dicho?" Aunque conocía la respuesta- Pero no pienso hacerlo.- Hay Ron pasó de un rostro esperanzado a uno de confusión y furia. Se abalanzo contra Erwin que no trato de defenderse.

- Puedes salvar a mi mujer, y lo vas a hacer aunque tenga que obligarte.- cada palabra iba remarcada con un puñetazo tras otro. Erwin los recibía sin apartarse ni un milímetro.

- Ron, ya tendrías que saber que tendría que hacer para salvarla- dijo Erwin cuando Ron le dejo algo de tiempo.

- Crees que no lo sé, crees que porque sea Ron Weasley no he averiguado cual es esa forma, lo sé muy bien y me da igual, yo cuidare de ella. Ahora hazlo.- le espeto Ron yendo de la furia a la desolación y de nuevo a la cólera. Erwin estaba indeciso, no quería ninguna de las dos alternativas pero no había ningún otro modo, Ron jamás aceptaría la muerte de su Hermione y él no sabía si soportaría haber condenado a alguien a sufrir semejante maldición en ese mundo.

¿Qué hacer? Seguir su razón, sus instintos o a su corazón. Y por una vez en la vida su razón se puso de parte de lo que creía correcto. No era mucho pero le servía para hacer lo que le pedía Ron. Hermione siempre fue una gran persona, había dado su vida por otra persona eso tenían que ser pruebas irrefutables de su ser oculto.

- ¿Estás seguro Ronald? Una vez hecho no habrá vuelta atrás y no prometo que la poción funcione con ella.- pregunto cómo último bastión a su instinto.

- Hazlo.

Erwin cambio, esta vez todos vieron el proceso, no hubo luz cegadora, ni oscuridad. Todos contemplaron su cuerpo cambiar, su cráneo se alargo, sus dientes perlados se afilaron y agrandaron cambiando a un tono metalizado. El vello que envolvía casi por completo su cuerpo de forma imperceptible se hizo denso, gano color tornándose de gris intenso, las orejas se afinaron, la ropa se desgarro con la nueva complexión y por ultimo una gran cola se meció en el aire antes de caer entre las patas traseras.

Ese era el único signo de miedo que revelaba el licántropo. Su estrecho hocico se arrimo al cuello de Hermione. En otras circunstancias habría sido en el brazo pero la escasez de tiempo apelaba por un método más urgente.

Su cuerpo anticipándose a sus deseos hizo un cambio metabólico de emergencia. Sus colmillos densos e indestructibles se ahuecaron. En su interior un fino conducto comunicaba dos sacos de líquido con el exterior. Con un método de transmisión parecido al de las serpientes los licántropos poseían una muestra viral pura en unos sacos detrás de los senos.

Sus mandíbulas se abrieron permitiendo acoplarse con estudiada meticulosidad la garganta de la joven. Los dientes ya rezumaban. El componente viral de se mantenía suspendido en un suero rojo oscuro que lo mantenía en estado latente.

Con un último movimiento la boca se cerró clavándose en la piel y atravesando la carótida y la yugular. La toxina se inyecto, lanzada a gran velocidad para cuando Erwin se alegaba de su "victima" el virus se había extendido por todo el cuerpo, alterándolo, mejorándolo y en el mejor de los casos reviviéndolo. Ginny sello las cuatro heridas cilíndricas del cuello. Erwin se hizo a un lado poniéndose por detrás de Ron, Rose, Ginny y Harry. Él ya había hecho lo que podía hacer ahora tendría que ser Hermione la que afrontase la infección, y esperaba con todas sus fuerzas ue tuviera aquella característica especial que le convirtió a él en un alfa.

Observo atentamente como el cuerpo antes flácido y blanquecino adquiría un color más saludable y se tensaba. Sus músculos estaban sobretensandose eso era mala señal, la castaña poseía un sistema inmune más fuerte de lo que creía, estaba combatiendo la infección.

Ya no se podía hacer nada, aguardo impaciente. Noto como la mandíbula se cerraba fuertemente hasta que algunos dientes se partieron con un ruido seco. Habría que obligarla a abrir la boca pero eso podría destrozarle el cráneo.

Tras quince minutos angustiosos el cuerpo aun inconsciente de Hermione se relajo, la castaña pestañeo un par de veces, debía estar acostumbrándose a sus nuevos ojos más capaces de apreciar las diferencias en la luz.

Cuando parecía haberse adaptado a la brillante luz de la estancia sus ojos vagaron por la estancia. Se detuvieron en seco ante la mirada azul henchida de felicidad de su pelirrojo favorito. Bajo lentamente recordando cada rasgo de aquel rostro, sus pecas diseminadas por la nariz y los mofletes confiriéndole un aura infantil perpetua, su sonrisa de oreja a oreja, sus labios, esos labios que tanto placer le había dado a lo largo de los años. Quería mantener su mirada en ellos pero algo tiraba hacia abajo algo dormido en lo más hondo de su ser la impulsaba a bajar hasta llegar al cuello.

Se le hizo la boca agua, entreabrió la boca mostrando una hilera de dientes afilados como cuchillas, suspiro anhelante de algo sin saber que era. Un gruñido bajo proveniente del fondo de su garganta salió por entre sus labios.

Se estaba acercando al cuello de su amado cuando algo tiro de ella hacia atrás y la levanto en el aire como si fuera una ligera pluma. Solo veía el techo pasar rápidamente y a lo lejos oir la protesta de un coro de voces pero por alguna razón Hermione creyo tenerlos al lado.

En un momento estaba bajo un cielo cegador y al siguiente estaba adentrándose en el bosque prohibido. Ahí empezó a oir cosas insignificantes que gamas pensó que pudieran oírse. El aleteo de las mariposas y los pajarillos por encima de ella, crujido de las ramas por el viento, e incluso lograba entreoír el movimiento perpetuo de la tierra ahora mismo, como los gusanos la aireaban, como se descomponía y cambiaba.

No entendía nada, no era capaz de llegar a la conclusión que su marido tan rápido había conseguido hacia unos minutos. Se estaba mareando cuando cayó de bruces al suelo.

- Lo siento mucho Hermione, pero la delicadeza no puede formar parte de esta conversación.- se disculpo Erwin sentándose en un tronco.

- Pero que ocurre Erwin, hice la elección volví ¿por qué no puedo estar con mi familia?

- Porque tu cuerpo estaba prácticamente muerto cuando volviste, Rose no fue capaz de mantener el hechizo y tuve que hacer algo que me prometí no hacer nunca para traerte de vuelta.- dijo Erwin frotándose los ojos con agotamiento, necesitaba dormir y no podría hacerlo hasta hacerle la prueba.

-No lo entiendo, ¿Qué quieres decir?

- Tu cuerpo estaba al límite, he tenido que… convertirte.- sentencio Erwin mirándola fijamente en busca de algún arrebato de ira, el primer síntoma. No vio nada, solo algo que le sorprendió de sobremanera: curiosidad.

- Entonces soy un licántropo como tú.- dijo cavilando, más para sí misma que para Erwin.

- Eso está por ver- dijo levantándose a un velocidad sobrehumana y lanzando un zarpazo en dirección a la cara de Hermione. Ella lo esquivo sin dificultad, agarro el brazo y tiro de él desequilibrándolo dejándolo a sus pies, la otra mano de Hermione se había movido mecánicamente hasta el cuello descubierto de Erwin apretando ligeramente. En el rostro del curtido licántropo se dibujo una sonrisa de triunfo.- Has superado la primera prueba, no te transformas bajo ataque humano, veamos qué haces con el lado animal.- Se libro de la presa y dando una voltereta se transformo otra vez en lobo y ataco.

Para Hermione la velocidad que llevaba su amigo era exasperantemente lenta, podía ver cada movimiento como si fuera a cámara lenta y calcular diez movimientos para contrarrestarlo antes de que tuviera que actuar.

Se agacho en el instante que Erwin saltaba por encima de ella, tomo impulso y apunto su codo a las costillas del inmenso animal. La castaña ya había recobrado su serenidad y brillantez habitual, sabía que debía tratarse de alguna clase de entrenamiento o prueba.

Erwin noto hundirse y astillarse los huesos torácicos envolviendo el corazón en una nube de astillas antes de que se curase por completo. En esa forma tenía ventaja, su pierna se curaba tres veces más rápido permitiéndole concentrarse en lo que tenía que hacer.

Callo con un ligero encogimiento por el dolor pero cuando se dio la vuelta sus costillas volvían a estar perfectamente. Miro con orgullo a la que acababa de convertirse en su alumna. Vio a la chica en posición defensiva mostrando los dientes y las garras, la pose natural aprendida por puro instinto de supervivencia. Pero lo más importante, seguía siendo ella, ya quedaba descartado tanto el sigma como el omega, era evidente que se había convertido en un alfa, la primera de su clase en ese universo.

Volvió a su forma humana y se acerco de nuevo a Hermione.

- Aun te quedan un par de cosas por aprender pero tengo el privilegio de comunicarle que es la primera de su clase. Eres como yo.- dijo Erwin sonriente mientras la guiaba fuera del bosque.

- Entonces podre cambiar a voluntad.- pregunto viendo la infinidad de posibilidades que abarcaba ese nuevo don que la había salvado de la muerte.

- Dentro de unos meses, los alfas tardan más en tener su primera transformación. Pero no hay que preocuparse, con Morgana muerta tienes todo el tiempo del mundo para tu adiestramiento.

Ambos entraron en el castillo de nuevo. Hermione se vio envuelta por los brazos de Ron y sus continuos besos. Todo volvía a su cauce aunque hubo un par de cosas por aclarar, como la presencia de Morrigan, los poderes de Rose o la más importante para los Weasley, si Hermione seria inmortal.

Después de arreglar los desperfectos del castillo y comprobar el estado del ministerio, Erwin prometió aclarar todo aquello. Aunque antes tuvo que descansar, al igual que todos. Y como la primera vez que le vieron no despertó hasta pasado el tercer día.

La presencia de Morrigan fue la más difícil de explicar ya que técnicamente no existían. Por suerte para él, la mayoría no se había percatado de su presencia ni de su vital intervención. Y los que sí lo hicieron fueron los que estaban al corriente de la presencia de dioses.

Luego llego el turno de aclarar las capacidades que había desarrollado Rose. En ese instante Erwin prefirió no estar en la misma habitación que Hermione, su condición se había convertido en una excelente ventaja siendo más fuerte que él y la miradas asesinas que le lanzo cuando les conto que había estado entrenando a la pequeña en secreto no ayudaban a tranquilizarlo.

Rose resulto ser la primera aspirante a diosa en varios siglos contando con unos poderes considerables para su tierna edad. Erwin lo dedujo tras el ataque de los minotauros pero haberlo hecho público habría sido peligroso para todos.

Ella fue la que había avisado a Morrigan cuando la batalla estaba a punto de terminar. Y ella fue la que mantuvo a su madre en este mundo el tiempo suficiente para poder traerla de vuelta y todo eso gracias a las clases que le dio Erwin pero aun así no le sirvió de disculpa ante una Hermione encolerizada que le persiguió por todo el colegio. Las clases se habían reanudado el día anterior y nadie se lo pudo creer cuando vieron a su profesora de transformaciones persiguiendo un lobo por el gran comedor.

Cuando lograron tranquilizarla vino la parte más crucial por aclarar, la inmortalidad de Hermione. Era algo que les empezó a preocupar nada más darse cuenta. Ser indestructible significaba que todos tus seres queridos morirían a tu alrededor consumidos por el tiempo sin poder hacer nada por evitarlo. Y Hermione no podía soportar la idea de ver envejecer y morir a Ron mientras ella se mantenía en la veintena.

Erwin tardo un poco en averiguar eso ya que no existían muchos métodos para comprobar esa característica pero al ver que ninguna herida de la batalla había desaparecido y que las marcas del mordisco se habían infectado quedo claro como el agua que las capacidades curativas del virus se agotaron en la transformación al arrancar el cuerpo de la castaña de las garras de la muerte.

Envejecería como todos los demás, o lo más probable es que fuera más despacio pero de todos modos envejecería. Eso los dejo más tranquilos, sobre todo a ella.

Los meses siguientes fueron agotadores para ambos licántropos. Erwin había recibido la visita inesperada de Morrigan informándole de su inminente regreso a su mundo. Les había dado medio año a petición de Erwin para poder entrenar a Hermione pero ni un día más.

Erwin estuvo exultante todo ese periodo, podría volver a casa por fin y ver a su mujer tras tanto tiempo separados pero no podía olvidar sus obligaciones con este mundo. Tenía que enseñar a controlarse y utilizar los poderes a Hermione y tuvo que condesar dos décadas de aprendizaje en seis meses por suerte Hermione seguía siendo igual de aplicada que en los tiempos del colegio.

Y por fin tras mucho esfuerzo, Hermione estuvo lista y Erwin podía volver a casa. Cuando llego la fecha limite Erwin se reunió con Harry, Ginny, Ron, Hermione y Rose. Ya había dejado todo listo para su marcha incluido el traspaso de su fortuna a la pequeña Weasley.

Se sentaron a orillas del lago viendo como el calamar creaba ondas en la superficie. No decían nada no les hacía falta. Empezó a anochecer cuando el grupo vio una pequeña liebre salir del bosque.

El animalillo hizo una reverencia y un segundo después tenían a Morrigan delante de ellos. Erwin se levanto con parsimonia, saboreando los últimos minutos. Se despidió de todos conteniéndose por no llorar, no le gustaba mostrarse de esa forma.

Cuando llego el turno de la pequeña del grupo, se hinco sobre la rodilla y la abrazo como si abrazase a su propia hija. Le dio un tierno beso en la frente y se levanto de nuevo para mirar a Morrigan y dar una leve cabezada.

La diosa con el simple chasqueo de sus dedos creó un portal que irradiaba una luz blanca e infinita. Todos los presentes sintieron un leve empujón, como un tirón en el estomago, una sensación similar a la desaparición.

Erwin entro en dos zancadas en la luz, no quería demorarse, cuanto más se quedase en ese lugar más le costaría dejarlo y peor seria para todos. Se interno en la luz desapareciendo de la vista de todos al tiempo que el portal se desvanecía y desaparecía empujado por la suave brisa.

Diez minutos después ya no quedaba nada que demostrase la partida de su amigo, Morrigan ya hacía mucho que estaba en otro campo de batalla y Erwin estaba, tras mucho tiempo alegado, en su hogar.

Y ellos volvían a ser el trió de oro. Volvieron al castillo pero no estaban tristes, tampoco alegres no sabían cómo sentirse en ese momento. La que mejor lo llevaba era Rose que parecía no darse cuenta de lo que pasaba o que sabia más de lo que creían.

Los cuatro continuaron con su vida, ahora sin la constante presión de tener algún villano con ansias de poder tras ellos. Rose creció hasta convertirse en la viva imagen de su madre cuando entro en Hogwarts superando su marca al contar con un amplio conocimiento de Defensa contra las artes oscuras.

Harry y Ginny tuvieron tres hijos tras aquellos momentos. Ron y Hermione decidieron repetir la experiencia y tuvieron un segundo hijo. Tenían por fin la vida que merecían, Voldemort y Morrigan ya no les molestaría y no se veía ningún mal en el horizonte.

Mcgonagall al final con el paso de los años decidió jubilarse dejando la dirección en manos de Hermione Granger que se convirtió en la directora más joven en la historia de la institución.

Todo era simplemente perfecto.

Pero algo que no habían visto el día de la marcha de Erwin podría causar otra era de terror en un futuro lejano. En el interior del bosque lejos de miradas indiscretas dos mujeres vigilaban al grupo durante su despedida.

Morgana y Circe no apartaban su mirada de los chicos. Cuando todos se marcharon dejándolas en la oscuridad que propiciaban los arboles la otrora poderosa hechicera se atrevió a hablar.

- Lo has hecho muy bien hermana.- felicito Morgana en un susurro ahogado.

- Siempre fui muy eficiente.- se jacto Circe sosteniendo a su hermana. No estaban en su mejor momento. Circe había sido despojada de su rango y sus poderes habían menguado hasta casi desaparecer pero lo peor se lo había llevado Morgana. No se arriesgo a entrar en batalla pero no conocía la fuerza oculta de la poción clonadora. Todos los daños recibidos por sus copias pasaron menguados a su cuerpo. Aun tenía que andar con bastón, le costaba respirar y había perdido la visión de un ojo pero por lo menos no estaba tirada en una zanja con media cara arrancada. Tardaría varias vidas en recuperarse pero cuando lo hiciera ya no tendría que preocuparse de aquel perro.

Ambas hermanas se internaron en el bosque para desaparecerse con comodidad y seguridad en su fortaleza oculta. El mundo por fin disfrutaría de la calma que tanto necesitaba.