Real true love
capitulo 4
Amnesia.
Fueron pasando los días y las semanas. Daisuke seguía con terribles dolores de cabeza y sus sueños se repetían una y otra vez. Para colmo, los ataques del Kaiser iban disminuyendo, y no conseguía ver a Ken. Era como si en ningún momento estuviera yendo a los ensayos, o incluso que Yamato estuviera ocultándole. Pero el chico sólo podía suspirar, resignado. Ken no quería verle más, así que se marchó sin despedirse. Hasta que una tarde, cerca del local de ensayo, le encontró recogiendo su guitarra, que se había caído al suelo. Minomon trataba de ayudarle, cuando se sobresaltó al ver al joven. Ken se puso en pie con todo ya recogido, colgándose la guitarra en el hombro y tomando en brazos a su compañero digimon y miró a Daisuke con el ceño fruncido, como si esperase algo.
-Buenos…buenos días, Ken….-dijo Daisuke, algo cortado, apartando la vista.
El chico le miraba con los ojos fríos, de un modo que hizo que a Daisuke le doliera algo la cabeza, como si recordase algo. Ken fruncía los labios. La tensión se podía cortar con un cuchillo.
-Buenos días, Daisuke. Hace días que no nos vemos….-comenzó, pero el castaño le cortó:-Porqué te has ido del piso, Ken?-le increpó.
El moreno suspiró, tratando de evadir la respuesta, con el ceño fruncido: -He encontrado otro, Daisuke…. Es algo más barato, así que me va mejor….-murmura. Pero Daisuke no parecía del todo convencido, a pesar de que mantuvo el silencio. Estuvo largo rato cabizbajo. Tras un rato tenso el moreno se giró: -Si no quieres decirme nada más,me marcho, Daisuke…tengo que seguir ensayando.
El otro le tomó de la muñeca, lo que hizo que se ruborizase momentáneamente, sobresaltado. La mirada de Daisuke era firme y decidida: -Ken….. Ken…. Querrías salir conmigo?
La cara del moreno fue un completo poema, entre pálido y ruborizado. Se soltó del agarre de un modo muy arisco y retrocedió: -Es…estarás bromeando!
Pero era claro que el castaño no bromeaba, así que Ken hizo lo primero que le pasó por la cabeza: echó a correr al interior del local.
Daisuke suspiró ante la negativa (o falta de respuesta) y abatido volvió al apartamento.
Al día siguiente la alarma saltó en el mundo Digital. El ataque sorprendió a los jóvenes en el Dragon Eye's Lake, el lago de Seadramon. Algo había ocurrido y, de repente, una horda de Flymons les atacaron, todos llevaban un anillo oscuro. A los Flymon enseguida se unieron digimons más poderosos, como Tyrannomons, lo que hizo a los niños retroceder. Hikari había puesto sobre aviso a los demás chicos salvo Daisuke de su conversación con el Kaiser. Así que el grupo trató de llevarse de allí al 'líder', cuando en ese momento vieron a lo lejos el todoterreno de Arukenimon, por lo que trataron de darse prisa. Los Tyrannomon atacaron al coche, sin que los chicos lo percatasen.
Yichiru se quedó atrás ayudando a los demás a escapar, para distraer a los enemigos.
Consiguieron darles esquinazo sin mucho esfuerzo relativamente, y se detuvieron a descansar en el Túnel Taladro, en la Isla File. Yichiru se reunió con ellos largo rato después. Estaban cansados por la huida, pero trataron de restablecer las fuerzas. Varios DemiMeramon les trajeron bebidas, algo preocupados. Eran unos digimon pequeños, como pequeñas bolas de magma, pero bien serviciales. Daisuke, sentado como solía sentarse, se quejaba, frustrado:
-Porqué hemos tenido que huir? Ultimamente parece que todos sepáis algo que yo no sé! Qué ocultáis?
Ante aquella pregunta los demás se miraron, sorprendidos. No se lo esperaban, pero su gemela sacó a los amigos del apuro. –Oh, no es nada, Daidai…. Simplemente había muchos enemigos y recuerda que nuestros compañeros andan cansados…..
De hecho se podían ver a los compañeros digimon sentados a un lado, cansados, extrañamente agotados. Daisuke parecía contrariado, sus emociones se mezclaban, y su frustración de su vida diaria empezaba a pasar factura en el digimundo… para colmo el maldito 'Kaiser' no dejaba de atacar, sin expresar su objetivo. Al final, agotado de tanto pensar, se tumbó, su hermana Yichiru abrazándole a su lado, y se durmió algo agobiado.
Los demás hablaban entre sí, pensativos. Hikari cada vez estaba más preocupada por los dolores de cabeza de Daisuke, había contado a los chicos sobre los sueños del chico, sin especificar. Ellos se alegraron aunque en el caso en que Daisuke recordase, podría tener algún problema con Ken. No conseguían entender el comportamiento del joven y temían que hubiera caído de nuevo en la oscuridad, por mucho que Hikari dijese que no. Y, curiosamente, Taichi y Yamato estaban en un curioso silencio. Como si ocultasen algo. Pero nadie quiso indagar.
Pasaron las horas y Daisuke despertó. Miró a Yichiru, que parecía seguir durmiendo, agotada.
Tras dormir, acosado por sus sueños, cada vez parecía ir recordando más…pero cuando trataba de recordar demasiado escuchaba una dulce melodía como de flauta y todo volvía a desvanecerse de su mente. Aquello le hacía sentirse muy frustrado, porque tenía aquella mirada ante él, fría, como si le reprochase su olvido, aquellos ojos dulces a la vez, aquella extraña y erótica escena, impensable para la edad que sus recuerdos le mostraba, y al mismo tiempo el frío desdén y el más absoluto olvido después. Y para colmo de sus desgracias una imagen empezaba a sobreexponerse a la del otro joven…. La andrógina figura de Ken, bien sugerente, mirándole con esos ojos azules desafiantes. Se sonrojó, muy frustrado y confuso. No quería olvidar el rostro del otro chico, le parecía una falta de respeto, pero, al mismo tiempo, su corazón reaccionaba tan y tan fuerte al ver a Ken…
El despertar de Yichiru y la mirada de los demás le hicieron volver a la realidad. Veemon le observaba apoyando las patas en sus rodillas. Se puso en pie, observándoles seriamente, confuso. Tenía la impresión de que no estaban siendo sinceros con él, algo que le entristecía. Así que, frunciendo el ceño, les hizo una reverencia y les pidió que le dejasen marchar con Veemon un rato, que quería pensar, y así lo hizo, desoyendo a sus compañeros.
Se fue con Veemon al Monte Panorama, en un pequeño claro apareció de nuevo Drimogemon de improviso haciendo un agujero, haciendo que Veemon cayera. Daisuke trató de ir tras él, pero se lo impidieron varios digimons poderosos. Entonces apareció ante él Digimon Kaiser, riendo con maldad y malicia. El joven se le acercó y Daisuke de repente sintió una fuerte intimidación.
-Devuelveme a Veemon, imbécil! –le gritó, violentamente.
Kaiser rió: -Eso es una orden?-murmuró con superioridad. Daisuke casi se lanza contra él a golpearle, odiaba esa sonrisa de superioridad.
-Qué es lo que pretendes, porqué esclavizas a los digimon? Porqué vuelves a atacarnos? –preguntó, con ira contenida, sólo obteniendo las risas del otro.
-Que por qué los esclavizo? Ellos me pertenecen! Soy el emperador de los digimons! –se acercó a él, retador, de un modo muy…peligroso, podría decirse. Daisuke tragó saliva ante eso.
-Verás, tus amigos y tú, de nuevo, estáis interponiéndoos en mis planes… y si a eso sumamos a ese par de digimons estúpidos que os atacan, las cosas no están saliendo como yo quiero…. Y eso me enfada mucho. –entrecerró los ojos con una pervertida malicia mirando al castaño, que retrocedió lentamente. Entonces el moreno sacó el látigo, dispuesto a golpearle, cuando escucharon un derrape y un frenazo procedente de un punto tras ellos y Arukenimon y Mummymon se acercaron a ellos, riendo de un modo malvado. La cara del Kaiser cambió de repente, volviéndose muy seria y se giró a verles, curiosamente colocado ante Daisuke, pero el chico no percibió ningún intento de defensa ni nada por el estilo, le dolía la cabeza horrores.
Arukenimon rió con cierta ironía: -Vaya, vaya, el mocoso vuelve a jugar a los emperadores…pero me parece que tienes algo que me pertenece! –al decir eso lanzó un ataque a ambos, por lo que Wormmon, que había estado escondido tras el Drimogemon, saltó, tratando de bloquear el ataque. Kaiser sólo pudo ver cómo caía herido al suelo y tembló, pero no le dio tiempo a nada más, pues la mujer araña lanzó un nuevo ataque hacia Daisuke y, sin pensarlo, se interpuso, recibiéndolo de lleno, junto al ataque de Mummymon, cosa que provocó un grito desgarrador, llevándose las manos a la cabeza. Al mismo tiempo, Daisuke lo observaba todo, no le daba tiempo a reaccionar y su cabeza parecía al borde de estallar. La mujer reía por lo bajo, observándoles y se acercó cuando el Kaiser cayó inerte al suelo, sin poder moverse… y sus ropas de Emperador, aquella apariencia, quedó destrozada, los datos digitales volando por doquier desvelando su apariencia real…Ken Ichijôji. Daisuke entonces miró al cantante, consternado, sin poder creer lo que veía. Ella se rió con ganas y le miró.
- Sabes? Voy a retirarme, de momento… -tomó del cuello al moreno y se lo dio a Mummymon, que lo metió en el todoterreno.
-K-ken-chan! Kenchan! –Wormmon, aun y herido trató de correr tras ellos. Daisuke comenzó a sentir nauseas ante lo ocurrido y se puso en pie: -Ken….KEN! –intentó correr, pero el mareo y el dolor de cabeza lo tumbó sin remedio.
Los chicos llegaron corriendo con Veemon, que se asustó al extremo al verle en el suelo, con Wormmon que trataba de despertarle: -Daisuke! –se sentó al lado, zarandeándole.
El castaño gimoteaba con las manos en la cabeza, tembloroso. Un suceso de imágenes pasaba por su mente a toda velocidad, haciéndole sentir unas terribles nauseas, haciendo que no pudiera abrir los ojos. El muchacho moreno de fríos ojos azules aparecía en todas y cada una, luego Ken aparecía en otras, Digimon Emperador….y justo cuando parecía desentrañarlo todo…de nuevo aquella odiosa melodía suave que se metía en sus oídos, y perdió el conocimiento.
Taichi le cargó como pudo, ayudado por Yamato, del grupo en aquél momento eran los más fuertes y adultos, pues de su generación no habían ido los demás salvo Koushiro. Daisuke, a sus 21 años, había crecido bien y ya era todo un hombretón, así que la tarea de llevarle a algún punto seguro se hacía algo complicada. Hikari le observó muy preocupada, así como Yichiru, cuya mirada estaba sombría cuando tomó en brazos a Wormmon, que seguía empeñado en perseguir el rastro del todoterreno, aun y cuando ya no se le veía por ningún lugar. Sollozaba el nombre de su compañero.
Ya en un lugar tranquilo en la tienda de juguetes de Toy Town, dejaron a Daisuke descansar en una de las camas de Lego improvisadas, con un suave colchón de algodones. Le observaron preocupados. Pidieron explicaciones a Wormmon, que les contó lo ocurrido:
- Ken-chan se presentó ante él como Kaiser, pero Arukenimon y Mummymon atacaron…Ken-chan trató de protegerle y también yo, pero no pude digievolucionar…entonces sin querer Ken-chan desveló su auténtica forma ante Daisuke al ser atacado por Arukenimon…y se lo han llevado! –lloriqueaba con fuerza, muy asustado- Tenemos que encontrarle! Ken-chan no es malo y pueden herirle! O matarle!
Permanecieron en silencio, mirándose. Aquello tenía mala pinta y no sabían qué hacer. Al final decidieron dividirse en grupos, pidieron que los demás se reunieran con ellos y así les esperaron. Al rato llegaron los demás junto con sus digimons. La única de ellos que no había hablado en todo el rato, algo curioso en ella, era Miyako, que miraba a Wormmon muy pensativa. Parecía que comenzaba a darse cuenta del grado al que estaban llegando las cosas. Sus amigos nunca le comentaron nada de la relación de aquellos dos, aunque lo sospechaba, y la amnesia de Daisuke le sirvió de excusa para desentenderse de aquello…pero no podía rehuir ni a la situación ni a sus sentimientos. Daisuke era su amigo y estaba en problemas, al igual que Ken. Hawkmon la estuvo observando largo rato, pensativo. –''Pobre Miyako… debe sentirse muy confusa. Me gustaría hacer algo para ayudarla, pero… qué?'' –pensó el pobre digimon, suspirando. Al final ella fue la primera del grupo en ponerse en pie cuando se reunieron: -Voy a ir…voy a ir con Wormmon y Hawkmon, y con el grupo que quiera venir, a buscar a Ken! –dijo, decidida, y los demás le miraron algo recelosos, pero Hikari sonrió. –Entonces yo también iré contigo, Miyako! –Takeru pareció algo frustrado, pues entonces él e Iori tendrían que quedarse junto a Daisuke y el grupo que se quedase en Toy Town.
El grupo quedó dividido de este modo: Taichi, Hikari, Miyako, Sora,y Koushiro por un lado y Jyou, Yamato, Takeru, Iori y Yichiru por otro. Miyako llevaba en brazos a Wormmon, que estaba bien deprimido. Yichiru observaba al grupo de 'rescate' seriamente.-Tened mucho cuidado, chicos…cualquier apuro, me llamais, está bien?
Ellos asintieron y se pusieron en marcha. Mientras, Arukenimon esperaba que el chico despertase. Estaba colgado del techo, el largo cabello lacio cayendo a su alrededor por sus hombros. La camiseta violeta destrozada parecía algo chamuscada. Ella reía perversa. Sabía que el castaño iría a buscarle, simplemente por el hecho de querer aclarar las cosas. Salió de la celda, mirándole divertida, esperando. Tomó su flauta de metal y comenzó a tocar.
El problema de todo esto era que no sabían dónde tenía Arukenimon su guarida, y temían que por aquél día ella no atacase… así que, montados en Nefertimon, Aquilamon y Kabuterimon les buscaron.
Comenzó a atardecer cuando les encontraron a la salida del restaurante chino del barrio asiático del digimundo. Arukenimon rió.
Daisuke despertó al rato, muy mareado, gimoteó con las manos en la cabeza. Yichiru se sentó a su lado y le abrazó, alarmada.-Hermano….
El castaño la miró y miró a sus amigos, que se habían girado para mirarles.
-Ken….Ken es Digimon Emperador…? Ken….es Kaiser….? –les pregunta, abatido. Ellos le miraron y se miraron entre sí, apenados. Iori fue quien habló esta vez: -Así es, Daisuke, pero estás algo equivocado. Ken…no es malvado, no ahora. –le miró fijamente y el castaño le devolvió la mirada, sin comprender.-Tranquilo, Daisuke…le encontrarán, ya lo verás.
Ante el comentario reconfortante de Iori, Daisuke sonrió un poco. Al poco rato se pusieron a buscar también.
Taichi, Sora y Koushiro habían conseguido mantener la atención de Arukenimon y Mummymon, y Hikari y Miyako habían detectado a Ken con el D-3, así que consiguieron llegar al lugar donde lo tenían encerrado. El joven, encadenado, escuchaba el pitido del D-3 procedente de sus pantalones. El lugar donde le habían llevado era una curiosa casita en la zona helada del digimundo. Las dos chicas observaron, boquiabiertas y se colaron por una ventana, seguidas de los digimons. Wormmon les miró a los cuatro. Buscaron por la casa y Wormmon encontró una puerta tras un cuadro horrendo, bajaron y encontraron unas celdas similares a mazmorras. El pitido del D-3 se escuchaba más y más cerca. Ken observaba la puerta, pensativo, cuando vio acercarse al grupito: -KEN-CHAAAAAN!-Wormmon saltaba tratando de verle a través de los barrotes de la puerta.
-Wormmon!-sonrió emocionado al oírle.
-Ken! Hemos venido a sacarte! –la voz de Miyako le llegó a través de la puerta, cuando ésta salió volando tras el ataque de Hawkmon. Los cuatro entraron, Hikari sonriendo algo menos angustiada y entre ambas mujeres le bajaron de donde estaba colgado. El joven se frotó las muñecas. –Chicas….cómo me habéis encontrado?
-Ha sido el dispositivo! –sonrió la del cabello violeta, animada.-Cómo te encuentras, Ken?-preguntó Hikari, preocupada. Wormmon se abrazaba del chico, sin soltarle. Ken lo abrazaba también, suspirando. –Será mejor que salgamos de aquí antes de que vuelvan….-dijo Gatomon. Asintieron y ayudaron a Ken a salir de allí, se marcharon los seis montados en Nefertimon y Aquilamon y la castaña envió un mensaje al grupo. Ken estaba receloso. No quería ver a Daisuke, sabía que no querría verle, o a lo peor, le cosía a preguntas.
Ellas le observaban pensando también.
El castaño estaba confuso, pero muy preocupado. No sabía qué haría o qué le diría a Ken cuando se encontrasen, pero….suspiró, pensativo. Iori le miraba de reojo mientras montaban en Raidramon, buscando a las chicas y al moreno.
Pasaron largo rato huyendo, alejándose, se reunió el grupo en la Ciudad File. Ken y Daisuke no se miraban, en un silencio incómodo, más que echándose miraditas de reojo. Había un silencio muy incómodo. Hikari y Takeru se quedaron un rato apartados, hablando entre ellos de un modo muy cómplice. El resto del grupo se dispersó por la ciudad, observando a los bebés y digitamas que había por allí. Ken y Daisuke estaban sentados entre las cunitas de barro, con Wormmon y Veemon hablando entre ellos no muy lejos. Ambos estaban callados, nerviosos.
Al parecer, ninguno de ellos parecía prestarles atención…como si nada ocurriese. La única que les observaba, no muy lejos, era Yichiru, que estaba con un grupito de Botamons.
-Escucha, Ken….-comenzó Daisuke, sin mirarle. El moreno le miró de reojo, temiendo cualquier pregunta.
-Daisuke….
-A…. b-bueno….t-tus motivos habrás tenido para ser Digimon Emperador, pero….s-si ya nos conocíamos…si eras el enemigo de tiempo atrás…..por qué no me lo dijiste? –trata de recordar el momento en que dejó de ser Kaiser en su pasado, pero de nuevo la melodía de flauta emborronaba sus recuerdos- Ugh… -se llevó una mano a la cabeza. Ken le miró preocupado ante eso, pero no se veía capaz de responder a la pregunta:- Qué… qué recuerdas?...
-N-no lo sé…e-estoy…muy mareado, Ken….-gimoteó, con las manos en la cara. El moreno le observó largo rato, tratando que no se le notase la preocupación y suspiró.
-Daisuke….voy a volver al piso. Si quieres, claro…-dijo, al final, al verle más calmado.
Daisuke le miró fijamente, pensando, sopesando opciones…y al final asintió.
Se quedaron un rato mirando fijamente y por un leve instante sintieron como si todo lo sucedido aquellas semanas fuera algo vacío y estuvieran en aquél tren, 'conociéndose'.
Pero todo era aquello, una confusa sensación vacía.
Cuando volvieron al mundo real salieron por el ordenador de Daisuke, pero no se quedaron mucho tiempo allí en el piso. Al joven seguía doliéndole la cabeza, por lo que el grupo decidió marcharse. Entre ambos, Ken y Yichiru, decidieron que la muchacha se quedase con ellos y acostaron entre ambos al castaño, que, medio dormido, comenzaba a balbucear incoherencias. Al notarle medio febril, Yichiru se levantó y salió de la habitación del chico hacia la cocina, preparando agua con hielo y trapos húmedos. Ken sostenía en silencio su mano, con una expresión fría y seria en el rostro, pensativo. Su mirada se endulzó al ver entrar a la chica, que se quedó un momento mirándoles inexpresiva, sentándose al lado de Ken y colocando en la mesita de noche la palangana con las toallas húmedas de agua fría. La chica permitió que Ken, quien había soltado la mano del chico, le pusiera una de los trapos, bien escurridos, sobre la frente de Daisuke. Se respiraba una atmosfera curiosa, los labios suaves del moreno estaban graciosamente fruncidos, su mirada atenta, preocupada, como nunca en los meses que llevaban viéndose de nuevo había mostrado en ningún momento. Finalmente el muchacho abrió los labios, sorprendiendo a Yichiru cuando comenzó a cantar, dulcemente, mientras atendía al castaño:
K: In this world you tried
not leaving me alone behind.
There´s no other way.
I prayed to the gods let him stay.
The memories ease the pain inside,
now I know why.
Yichiru, que conocía la canción, se unió al cante, haciendole los coros a Ken.
All of my memories keep you near.
In silent moments imagine you here.
All of my memories keep you near.
Your silent whispers, silent tears.
Salvo los coros, que el moreno cantaba con ella dulcemente, como si nada, sin prestar atención a la chica, el resto lo cantaba él.
K: Made me promise I´d try
to find my way back in this life.
I hope there is a way
to give me a sign you´re ok.
Reminds me again it´s worth it all
so I can go on.
Y/K: All of my memories keep you near.
In silent moments imagine you here.
All of my memories keep you near.
Your silent whispers, silent tears.
K: Together in all these memories
I see your smile.
All the memories I hold dear.
Darling, you know I will love you
until the end of time.
Y/K: All of my memories keep you near.
In silent moments imagine you here.
All of my memories keep you near.
Your silent whispers, silent tear
K: All of my memories...
Cuando Ken terminó la canción Yichiru pudo ver que Daisuke se había dormido, por lo que se puso de pie y estrechando con ternura el hombro derecho de Ken asintió y salió de la habitación, suspirando. Vio que los digimon dormían tranquilamente hechos una bola abrazados entre ellos los tres y les tapó con una manta. Después se tumbó en el sofá y se durmió.
Daisuke pudo dormir ya más relajado, sin sueños más inmediatos que sus recuerdos de días pasados. Cuando despertó se sobresaltó algo al ver a Ken dormido a un lado de la cama, sentado en la silla, con la espalda arqueada en una dolorosa e incómoda posición. Sin decir nada se levantó de la cama y le acomodó a él en la misma, sonriendo con cierto agradecimiento. Aún y seguir confundido, su corazón seguía latiendo muy fuerte por él.
Salió hacia la cocina y vio a su hermana dormida en el sofá, hecha un ovillo, con los digimons dormidos a un lado del salón. Se animó y preparó un dulce desayuno con varios chocolates que tenía por los armarios junto a té y galletas, lo sirvió en la mesa para los seis y allí esperó que despertasen.
La primera en ir a la cocina fue la gemela. Yichiru despertó oliendo el dulce aroma y fue a saludarle, abrazándole afectivamente. El chico hizo lo mismo, rodeando entre sus brazos el frágil cuerpo de su hermana, sonriendo.
-Como te encuentras, Dai-dai? –preguntó ella, algo preocupada, con una coqueta sonrisa.
-M-mejor… habéis cuidado de mi toda la noche? –podía recordar la dulce canción de ambos, con un leve sonrojo. Ella asintió, divertida: -Si…Ken estuvo a tu lado todo el rato… vigilando que no te subiera la fiebre…
Daisuke miró la puerta de la cocina cuando entraron los tres digimons, hambrientos, gimoteando ya por comida. Les sentó en sus respectivos asientos, dejándoles que comieran, riendo animado por ellos y siguió esperando que Ken despertase.
El cantante entró en la cocina al poco rato y tras saludar con su humor habitual mañanero se sentaron todos a desayunar. No hablaron demasiado mientras comían, pero se notaba un ambiente curioso en el modesto pisito. Como si el tiempo fuese más lento, o hubiera ido hacia atrás, aunque no fuera así. Los hombres no intercambiaban palabra mientras comían, aunque ella les miraba de reojo a uno y otro en todo momento. Los digimon, en cambio, sí que parloteaban animados entre ellos, con cierta prudencia.
-Por cierto….-ya terminaban de desayunar cuando Ken abrió la boca para hablar.-Luego.. .tenemos ensayo… y tengo mis cosas en casa de Yamato… -comentó, a lo que Daisuke al momento se ofreció en ayudarle de nuevo con la mudanza.
El rubio Yamato ya estaba en el local con la banda cuando llegaron los tres y saludaron animosos al verles entrar.
Como habían acordado, Yichiru era segunda voz en el grupo, por lo que cantaría canciones duales con Ken y con Yamato. El rubio le había dado un papel a la chica con la letra que Ken había compuesto para ella y ahora la leía, algo sonrojada, evitando emocionarse ante su gemelo.
Tras largas horas de ensayos en los que Daisuke escuchaba sonriendo, emocionado por tanta belleza y variedad de voces, se empezó a hacer tarde, así que Yichiru, Ken y Daisuke se dirigieron con Yamato a su casa para hacer la mudanza.
Mientras caminaban, Daisuke se rezagó un momento, pensativo. De repente un balón de fútbol le golpeó el rostro y cayó en sus manos. Tomó la pelota, mirándola con curiosidad.
-Señor! Podría pasarme el balón? –no muy lejos de él había un muchacho de unos diez años que le saludaba con la mano, llamando su atención. Vestía un jersey color violeta y unos pantalones caquis, por la rodilla. Su cabellos alborotados, por la nuca, eran de un color índigo, aunque al sol podían verse unos reflejos rojizos algo desconcertantes, al igual que el color de sus ojos, como una aguada entre el color azul y el castaño rojizo. Daisuke algo absorto tardó un poco en pasarle la pelota, la lanzó al muchacho y después corrió con sus amigos, que le esperaban y ya comenzaban a llamarle a gritos.
Ya en casa de Yamato se tiraron hasta casi el anochecer con la mudanza, a pesar de que Ken no poseía tantas cosas, pero el rubio ya aprovechó para montar un mueble o dos, con ayuda.
Mientras, Taichi estaba en casa de su hermana Hikari, en el pisito que compartía con Takeru. Los tres hablaban sobre la salud de Daisuke. Anochecía y Taichi comenzaba a pensar que era hora de volver a su casa, cuando al abrir la puerta vio que un chico de alrededor de 10 años y cabello índigo rojizo estaba a punto de tocar al timbre. Hikari acudió junto a su hermano, que miraba al niño como si se tratase de un fantasma o aparición. Ella parpadeó sin comprender. –Buenas noches jovencito….buscas algo?-preguntó educadamente la mujer.
-Así es….-dijo el niño, reverenciando al modo tradicional japonés.-Estoy….buscando a mi madre.
Fin del capítulo 4!
Bueno! al fin actualicé, me ha costado horrores... espero que os guste como va avanzando la historia...y lamento muchisimo el retraso...
