Traducción de Gladys Flemm
Con esta historia, quería divertirme un poco ... "¿Qué pasaría si las situaciones fueran al revés, en donde Terry fuera un huérfano y Candy la hija de un Duque? Ah, sí, un detalle más, ¡esta historia está ambientada en los tiempos modernos! Ojalá que la disfruten.
Capítulo 1
"Tiempos felices"
Nevaba, grandes copos de nieve caían ese año. La primavera escaseaba, era principios de mayo, pero nevaba como si fuera enero. En las faldas de una colina había una casa que acogía a niños que no tenían padres. La casa se conocía como El Hogar de Pony. En ella habían dos mujeres que cuidaban a los niños con todo su amor y paciencia, La Señorita Pony y la Hermana María. Las mujeres tenían un corazón de oro y cuidaban a esos niños con la ayuda de algunos voluntarios y del gobierno. Algunas empresas también los ayudaban con donaciones monetarias aunque fuera solo para obtener una gran exención de impuestos ... Pero no importaba, no se podía rechazar ese dinero, especialmente cuando lo necesitaban tanto.
Las dos valientes mujeres y los voluntarios estaban alimentando a los niños una noche. Cuando una de las niñas, Tam, una pequeñita que tenía alrededor de un año, estaba portándose un poco difícil.
- Pero, ¿qué está pasando? ... decía la Señorita Pony ... Por lo general ella no es tan difícil, vamos Tam, cálmate y come ...
Pero la pequeñita seguía llorando, apartando su plato de manera brusca, salpicando a la Señorita Pony en la cara y caminando hacia la ventana.
- ¡Ay! ... dijo la señorita Pony buscando una toalla de papel ... ¡Tam!
- Mire caminó hacia la ventana y está señalando hacia afuera ... dijo la Hermana María.
- ¿No escuchan unos gritos? ... dijo en eso uno de los niños.
- ¿Qué gritos? ... preguntó la Señorita Pony
poniendo más atención y tratando de escuchar; en verdad se escuchaba un bebe llorando.
- Hermana María, ¿puede escuchar eso? ... preguntó la Señorita Pony.
- Sí, suena al llanto de un bebé ... respondió la Hermana ... Se escucha allá afuera en la nieve, ¡vamos a ver!
Las dos mujeres caminaron hacia la puerta y la abrieron. Una brisa helada se sintió en el pasillo del orfanato. La Hermana María siguió los llantos del bebé y lo encontró junto al gran árbol. El pequeño estaba cubierto de nieve y lloraba porque empezaba a tener frío. Levantó al pequeñito y le quitó la nieve de su carita. Entre su mantita tenía un pequeño carro de esponja con un nombre que decía: "Terry".
- Ay, mírate, todo cubierto de nieve, estás todo blanco … ¿Terry, ese es tu nombre? Como estás todo blanco, te llamaremos Terry White.
El bebé dejó de llorar tan pronto como estuvo en los brazos de la monja, se sentía seguro y calientito. Pero aún se podían escuchar los gritos de otro bebé.
- Parece que hay otro bebé ... dijo la Hermana María caminando hacia la casa, tome este ...
Dijo la Hermana María entregando el bebé a la Señorita Pony que se había quedado en la puerta. Esta última tomó al bebé y la Hermana caminó buscando el otro bebé que lloraba. Encontró a este otro, un poco más allá del árbol. Entre la cobijita del niño había una nota que decía:
"No puedo cuidar de mi bebé, por favor cuídenlo bien. Su nombre es Arnold pero le pueden decir Arny."
- Arny ... dijo la Hermana María ... Ya estoy aquí, deja de llorar ...
Ella llevó al bebé adentro y lo puso en una pequeña cuna al lado del otro bebé.
- Terry White, déjame presentarte a Arny ... dijo la Hermana María.
- Necesitamos encontrarle un apellido también ... observó la Señorita Pony.
- Bueno, su nombre es Arny ... ¿por qué no le agregamos Jones?
- ¿Arny Jones? Jones suena tan común ... dijo la Señorita Pony.
- ¡Bueno, ahora es el nombre de nuestro nuevo huésped! ... anunció la religiosa sonriendo.
- Tam ... dijo la Señorita Pony ... Aquí están tus dos nuevos hermanitos, a quienes acabas de salvar de la nieve ...
Tam se echó a reír, mirando a los bebés y a partir de ese momento la niña comió como debía. Todo lo que ella quería era alertar a sus dos madres que había escuchado unos bebés afuera. Que seguro se habrían congelado hasta morir en la nieve si nadie los hubiera visto.
A partir de ese día los dos bebés se criaron juntos. Como fueron encontrados la misma noche, el 7 de mayo, año en que tardaba la primavera en llegar, ese día se había convertido en el día de su cumpleaños.
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Diez años transcurrieron, Terry se convirtió en un niño feliz, bromista, que siempre molestaba a las niñas. Arny era un niño rubio y un poco más reservado que su hermano, un poco más asustadizo, pero también hacía bromas a las niñas. A Terry le encantaba hacer de enojar a Tam, tiraba de su cabello o le levantaba la falda. Tam siempre lo correteaba para reprimirle por sus bromas.
- Terry, ¡ya es suficiente! ... gritaba Tam.
Tam era ahora una niña muy bonita con su rubio cabello de un tono cenizo.
- ¿Cuándo vas a crecer y tratar bien a las chicas?
- Tú no eres una niña, eres mi hermana ... decía Terry entre risas.
- Pero si soy una niña, Terry y además soy tu hermana mayor ...
- Y yo te quiero mucho, hermana mayor Tammy ... dijo Terry levantándole de nuevo la falda.
Y Terry comenzó a correr de nuevo. Tam lo vió irse moviendo su cabeza mientras sonreía. Terry era imposible, pero era difícil enojarse con él. Era un niño muy lindo, a pesar de sus bromas.
Un día los gritos de unos gatitos se escucharon y todos se volvieron para ver qué estaba pasando. Todos los gatitos, hijitos de la gata del Hogar, estaban atados por el cuello a su madre y luchaban por liberarse sin poder lograrlo. La Hermana María vió la escena horrorizada.
- ¡TERRY! ... gritó la Hermana ... ¿Qué has hecho de nuevo?
- ¿Qué? ... respondió Terry ... ¿Por qué me acusa a mí Hermana María?
Terry se encontraba en la copa del gran árbol. La Hermana María entró en pánico al verlo tan alto en el árbol.
- ¿Pero qué estas haciendo allá arriba? ¡Baja de inmediato!
- Está bien, está bien ... decía Terry bajando del árbol.
- ¡Realmente eres imposible!
- Siento haberla preocupado, Hermana María ...
La Hermana María veía su carita y se arrepentía de haberle gritado … pero no, este no era el momento de ponerse sentimental.
- ¿De qué me acusa hoy Hermana María? ... preguntaba Terry.
- Los gatitos Terry ...
- ¿Y cómo sabe que fui yo?
- ¡Porque solo tú puedes conseguir hacer ese tipo de ideas locas! ¡Ve a la oficina de la Señorita Pony en este momento!
- Está bien, Hermana María ... dijo Terry triste bajando su cabeza.
Terry fue entonces a la oficina de la Señorita Pony, quien había seguido toda la escena desde su ventana.
Terry llamó a la puerta.
- ¿Quería verme, Señorita Pony? ... preguntó Terry asomándose por la puerta.
- Terry, entra, muchacho, siéntate ... le dijo la mujer.
- Gracias Señorita Pony.
- Terry, ¿por qué amarraste a los gatitos? ¿No sabes que los lastimaste?
- Yo no quería hacerles daño, Señorita Pony ...
- ¿Por qué lo hiciste entonces?
- Porque no quería que se volvieran como yo ...
- ¿Como tú? ¿Qué quieres decir? ... preguntaba intrigada Pony.
- Como yo, que perdí a mi mamá ... pensé que al atarlos juntos a su mami, no la perderían como yo ... yo no quería lastimarlos ...
La Señorita Pony observó al niño, quien ahora era muy lindo, tenía el pelo largo y castaño y unos grandes ojos azules. Era un niño hermoso pero tan impredecible; podía estar gastando bromas y al minuto siguiente mostrar mucha compasión.
- Está bien, muchacho, no vas a ser castigado. Pero desata a los gatitos y puedes ir a jugar con tus amigos.
- ¡Gracias Señorita Pony! ... dijo Terry con una alegre sonrisa.
La Hermana María se encontraba en la puerta y había escuchado toda la conversación.
- Señorita Pony, es usted demasiado buena con él ... le dijo.
- Hermana María, cuando escuché sus explicaciones, no tuve el valor de discutir con él ... el chico no tenía malas intenciones ... ya perdieron a sus padres y estos niños nos necesitan.
- Terry está tan lleno de vida y Arny a veces es tan reservado pero es difícil ver el uno sin el otro.
- Si son adoptados por diferentes familias, la separación va a ser dura ... observó la Señorita Pony.
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Cada domingo las parejas venían al Hogar de Pony a ver si podían adoptar un niño. Terry no tenía ninguna intención de ser adoptado y vivir con extraños. Él deseaba quedarse en el Hogar para siempre.
- Arny, ¿quieres que te adopten? ... preguntó un domingo Terry.
- ¡No, quiero quedarme aquí contigo para siempre! ... le respondió su hermano.
Uno de esos domingos, Tam fue adoptada por una familia de granjeros. Todo el mundo estaba triste de verla partir. Terry era el que se sentía más herido que los demás. Él pensaba que ya no podría hacerle más travesuras a su hermana mayor. Entonces comenzó a enojarse y dejó de hablar con ella. La Señorita Pony se dio cuenta de lo que él estaba haciendo, así que ella habló con él de eso.
- ¿Terry? ... dijo ... ¿Por qué ignoras a Tam?
- ¡Porque ya no nos ama y se va!
- No es verdad, ella fue adoptada y ahora va a tener una mamá y un papá ...
- ¿Por qué? ¿Por qué necesitamos una mamá y un papá? ¡Nosotros estamos bien aquí con usted Señorita Pony!
- Lo sé, pero nosotros les estamos dando un hogar temporal, mientras una mami y un papi vienen y los adoptan.
- ¿Pero por qué? Todos vamos a estar separados y muy tristes ...
- Terry ya no verás a Tam todos los días, ¿de verdad quieres ignorarla hasta que se vaya?
Terry empezó a pensar y se dijo a sí mismo que la Señorita Pony tenía razón. Tam ya no estaría allí para que él le hiciera bromas ... ¡y eso no iba a ser justo!
- Muy bien Señorita Pony, voy a hablar con ella ...
Terry salió de la pequeña oficina y fue a ver a Tam, que estaba afuera tomando un poco de aire fresco.
- ¿Tam? ... la llamó Terry en voz baja.
- ¡Terry! ... le respondió Tam sonriendo ... ¿Ahora si ya me hablas?
- ¡Ay, Tam! ¡No quiero que te vayas! ... dijo Terry saltando sobre ella para abrazarla.
- Oh Terry ... tú sabes que me adoptaron.
- Pero puedes negarte a ir.
- No puedo, yo quiero una mamá y un papá también.
- ¿Pero por qué todo el mundo es así? ¿No estamos bien aquí? ... decía Terry lloriqueando.
- Sí, pero todos queremos atención de mamá y papá.
- ¡Pues yo no!
- Es que tú eres especial Terry ... dijo Tam.
- Quédate conmigo Tam ...
- Tengo que irme, tú también te irás algún día ... decía Tam consolando a Terry.
- ¡No! ¡Me quedaré aquí para siempre! ... decía Terry con decisión.
Terry corrió entonces y se fue a llorando hacia la colina de Pony. ¿Por qué nadie lo entendía? Todo lo que quería era quedarse con su familia en el Hogar ... de pronto sintió una mano sobre su hombro y se dió la vuelta para ver quien era.
- Arny ... ?
- Terry ... yo me quedaré contigo para siempre.
- ¿En verdad? ¿Aunque todos se vayan?
- Sí, me voy a quedar contigo.
- Gracias Arny ... dijo Terry riendo y abrazándolo.
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El día de la partida de Tam llegó. Todos se encontraban reunidos afuera para desearle buena suerte. Los nuevos padres de Tam estaban muy contentos.
- ¡Adiós a todos! ... decía Tam con una gran sonrisa.
- ¡Adiós! ... gritaban los niños ... ¡Buena suerte Tam!
Tam iba a subir al coche con sus padres cuando la Señorita Pony le dijo a Terry, quien todavía estaba de muy mal humor ...
- ¿Sabes Terry? Tam fue quien te escuchó llorar en la nieve el día que te encontramos.
- ¿Cómo? ... dijo Terry ... ¿Tam nos encontró?
- ¿Y por qué no había dicho nada sino hasta ahora Señorita Pony? ... preguntó Arny asombrado.
- ¡Tam! ¡Tammy! ... gritó Terry.
Esta última se dio la vuelta.
- ¿Sí?
Terry corrió a abrazarla con Arny.
- ¡Gracias, gracias Tammy por encontrarnos!
- Oh ... dijo conmovida hasta las lágrimas ... De nada, hermanitos ...
- Buena suerte Tammy ... le dijo Terry.
- Gracias Terry ... le respondió ella.
- ¿Vas a venir a vernos? ... preguntó Arny.
- Sí, en cuanto yo pueda ... dijo Tam aún soteniendo a los chicos en sus brazos.
- Adiós Tam ... dijo Terry soltándola.
Tam subió al auto con sus padres y el auto arrancó. Ella lloraba mientras partía a su nueva vida. Terry y Arny también quedaron muy tristes.
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La calma regresó al Hogar y tiempo después una pareja llegó buscando adoptar y adoptó a Arny. Terry se sintió devastado.
- ¿Qué? ¿Qué pasó con el acuerdo?
¿Arny? ... preguntó Terry ... ¿Pero qué es esto?
- Terry ... yo ... quiero una mamá y un papá ... dijo un Arny apesadumbrado.
- Pero ...
- Te quiero mucho Terry, pero ... yo quiero una mamá y un papá para mí ...
Terry en ese momento se sintió traicionado, pero no podía estar enojado con Arny ... su amigo tenía derecho a querer padres.
- Arny, si eso es lo que quieres entonces ... dijo Terry con gran tristeza.
- Tienes que entenderme Terry, yo no soy tan valiente como tú, tan independiente. Yo quiero una mami que me lea cuentos y me haga mi comida favorita.
- Entiendo, ¿me vas a escribir Arny?
- ¡Sí, todas las semanas! ... dijo Arny abrazando a Terry efusivamente.
Y así fue como Terry se encontró sin su hermano por primera vez desde que los habían encontrado. La separación fue terrible para Terry quien sintió un enorme vacío en su corazón. Arny, su hermano, su casi gemelo y su mejor amigo ya no estaría más para jugar con él.
Después de que Arny partió, los chicos se escribían casi todos los días y por mucho tiempo. Hasta que un día, Terry recibió una carta que lo iba a devastar fuertemente.
Mi querido Terry:
Esta carta es la última que te escribo. Mis padres quieren que deje atrás mi antigua vida y que me concentre en la nueva. Lo siento pero ya no podré escribirte más. No contestes esta carta. Es una carta de despedida.
Arny Jones Brighton.
Terry se encontraba en la colina de Pony cuando estaba leyendo la carta y al terminar comenzó a llorar en silencio. El último vínculo que tenía con Arny acababa de romperse para siempre.
"No entiendo, ¿por qué sus padres son así? ¿Por qué no quieren que Arny mantenga el contacto con su antigua vida, una vida que ha conocido desde siempre? ¡Lo acaban de adoptar, no lo conocen como nosotros! ¡No es justo! " ... se decía Terry a sí mismo.
En medio de sus lágrimas, escuchó un ruido extraño. Abrió los ojos y tuvo la impresión de que estaba soñando despierto. Vio a una chica rubia con un impecable vestido blanco que tocaba una pequeño instrumento de cuerdas.
- Hola, ¿por qué lloras? ... preguntó la chica.
- Es que estoy triste ... respondió Terry.
- Oh vamos, no estés triste, tienes que reír y ser feliz.
Terry comenzó a sonreír y luego a reír.
- Tienes razón, me siento mejor cuando río ...
- Y eres mucho más guapo cuando ríes que cuando lloras ... le dijo la rubia chica.
- ¿Y cómo se llama el instrumento que estás tocando?
- Esto es un arpa.
- Oh ... es muy hermoso.
- Mira, voy a tocar para ti, cierra los ojos ...
Y la rubia chica comenzó a tocar las cuerdas de la pequeña arpa. Terry se sentó, cerró los ojos y se dejó llevar por el suave sonido de la música. Cuando se despertó, estaba solo, mmm ... debió haber estado soñando. En eso vio algo en el césped, allí tirada se hallaba una insignia que tenía una dorada letra "A". La recogió y decidió llevársela consigo.
- ¡Ella desapareció! Mi princesa de la colina. Era hermosa ... dijo Terry ... Le devolveré el broche la próxima vez que la vea ... Terry suspiró ... Me siento mucho mejor, ella tiene razón; es mucho mejor sonreír que estar triste.
Terry se sintió mucho mejor después de su encuentro con la "Princesa de las Colina". A partir de ese momento Terry se convirtió en el pequeño bromista de siempre y en El Jefe. Ahora era el mayor de todos los niños y se había ganado ese título. A menudo pensaba en su princesa y se preguntaba si algún día la volvería a ver.
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El tiempo corrió, Terry era ahora un joven adolescente, muy, muy apuesto. Las chicas siempre lo perseguían. Siempre tratando de atraparlo ... a él le gustaba fingir que no las veía o que no estaba interesado en ellas y otras veces coquteaba y las besuqueaba, sin prometer nada. Era un muchachito muy conquistador.
Terry asistía a la escuela pública cercana mientras vivía en el Hogar de Pony. Cuando las chicas se dieron cuenta de donde vivía, llegaban al Hogar a visitarlo. Llegaban buscando que él les ayudara con sus tareas. La Señorita Pony pensaba que era divertido verlas usando pretextos, pero a la Hermana María le parecía que eso era inmoral.
- Hermana María, son jóvenes, hay que dejarlos que se diviertan ... decía la Señorita Pony muy divertida.
- Pero Señorita Pony, la Biblia dice ...
- Oh vamos Hermana María, son solo unos chicos.
- Pero pueden sucumbir a la tentación ...
- Lo sé, son jóvenes y sus hormonas están alborotadas en este momento, es casi inevitable ...
- Entonces solo puedo rezar por ellos ... replicó la Hermana María santiguandose.
En un ocasión Terry fue a ver a Tammy a la granja después de que había terminado su tarea. Él iba a ayudar un poco algunas veces y el padre de Tam le pagaba por sus servicios. Tam era ahora una joven muy hermosa que también iba a la escuela del pueblo.
- Terry, sabes que te estás haciendo la reputación de un Casanova ... dijo la chica.
- No es mi culpa si las chicas me persiguen ... dijo Terry un tanto arrogante.
- Pero podrías intentar evitarlas ...
- Me gusta la atención de las chicas, Tammy, sabes, es divertido. ¿Qué hay de ti hermana mayor, sientes algo por algún chico?
- ¡No! ... exclamó ella sonrojándose.
- Sabes que puedes decírmelo ... dijo Terry.
- ¿No me vas a molestar si te lo cuento?
- Solo si estamos solos ... dijo Terry riendo ... Esta bien te lo prometo.
- Al menos eres honesto, bueno ... está este chico, Martin Sutton ...
- ¿Sutton? ¿Ese idiota? ¿Por qué lo querrías a él cuando puedes tenerme a mi?
- ¡Terry, detente! Eres mi hermano y yo soy un año mayor que tú ...
- Un año, no es nada, son sólo ... "525,600 minutos, 525,000 momentos tan queridos. 525,600 minutos ... ¿cómo se mide un año? En las luces del día, en las puestas de sol, en las medianoches, en tazas de café.
En pulgadas, en millas, en risas, en contiendas.
En 525,600 minutos, ¿cómo se mide un año de vida?
¿Que hay sobre el amor? ¿Que hay sobre el amor? ¿Que hay sobre el amor? Medidas del amor. Estaciones del amor."
Tam se echó a reír mientras Terry cantaba, era tan divertido cuando quería.
- Te gustó mucho el musical "Rent" ehh?
- ¡Me encanta! Estoy feliz de haber ido a verlo cuando nos llevó la escuela a Chicago.
- Ya veo ... si lo pones así ... dijo Tam sonriendo ... Pero yo quiero a Martin, y de todos modos, ya tienes suficientes chicas babeando por ti como si fuera poco.
- Pero ninguno de ellos está a tu altura.
Tamy y Terry trabajaban mientras continuaban hablando. Cuando Terry regresó al Hogar, vio un auto estacionado frente a el lugar. Se dió cuenta de que en la parte delantera tenía la misma letra "A" como en el broche que encontró en la colina, entonces al instante recordó a "su princesa" ... entró al Hogar y encontró a un hombre hablando con la Señorita Pony.
- Oh, Terry, has vuelto, entra, muchacho ...dijo la mujer.
- Buenas noches Señorita Pony, buenas noches Señor ... saludó Terry.
- Este es Terry ... dijo la Señorita Pony ... Terry, este hombre vino a ver si es que tú querrías ser compañía de los chicos de la familia Reagan.
- ¿La familia Reagan?
- Sí, es una de las familias más ricas de la zona.
- Ah ... exclamó Terry.
Terry pensó en el broche y que era el mismo que el del auto. Tal vez si iba, encontraría a su princesa.
- ¿Tienen una chica en la familia? ... preguntó Terry.
- Si ... respondió el hombre.
- Entonces iré ... dijo Terry decidido.
- ¿Qué? ... preguntó la Hermana María ... Pero Terry, piénsalo ...
- Hermana María ... interrumpió la Señorita Pony ... Terry ha tomado una decisión.
- Sí, Hermana María, soy demasiado mayor para ser adoptado, así que estoy aprovechando la oportunidad que se me está dando ... dijo Terry.
- Pero Terry ... dijo la Hermana María con el corazón roto.
- Entonces todo está arreglado ... dijo el hombre ... Vendré a buscarte en 3 días.
- Estaré listo ... anunció Terry.
- Bien, con su permiso señoras, nos vemos Terry.
El hombre se retiró mientras Terry se preguntaba qué lo había poseído para haber tomado esa decisión. Él nunca quiso ser adoptado, y ahora porque había visto a una princesa, ¿había dicho que "sí" sin pensarlo? Necesitaba un cambio y convertirse en parte de una familia rica era un comienzo.
- Terrence ... dijo la Hermana María ... ¿Estás seguro?
- Sí ... respondió Terry con decisión.
- Muy bien, pero si no te sientes bien, ¿prometes volver?
- Sí, Hermana María, volveré si no estoy bien.
Ella se acercó a él y lo abrazó un buen rato. La Señorita Pony se le acercó para abrazarlo también.
- Buena suerte Terrence ... le dijo con cariño Pony.
- Gracias Señorita Pony, Hermana María ...
Y así fue como Terry se comenzó a preparar para su gran paso en 3 días. No sabía lo que le deparaba la vida, pero sabía que no iba a ser aburrida.
Continuará ...
