Capitulo 2
"¡La realidad duele!"
Tal como se acordó tres días después, Terry estaba listo para irse con los Reagan. Con maleta en mano, su vestimenta consistía de pantalones muy anchos y una gran camiseta deportiva. Un auto estaba llegando a buscarlo para llevarlo a su nuevo hogar. Ese día era sábado, así que todos estaban allí presentes para despedirse de él. La Hermana María lloraba muy triste, como Terry se estaba haciendo mayor, ella tenía la esperanza de que no fuera adoptado, de que él se quedara en el Hogar. De que con suerte obtuviera una beca para la universidad y así sería como se marcharía, pero que siempre volvería. Para su gran tristeza no había sucedido así y no podía evitar que se fuera, eso sería muy egoísta de su parte. La Hermana amaba a todos los niños, pero tenía cierta debilidad por Terrence.
- Mamá María ... dijo Terry abrazándola ... Vendré a visitarla, no se preocupe y por favor no llore. Este no es el fin del mundo.
- Buena suerte Terry, te quiero mucho ... decía la religiosa.
- Yo también la quiero, Mamá María ... le dijo Terry besándola en la mejilla.
Tam quien estaba ahí también lo apartó a un lado, ella también estaba triste y le dijo:
- Bueno, hermanito, escuché que los Reagan no son una buena familia que digamos, espero que estés bien.
- Lo estaré, no te preocupes.
- Si no funciona estar con ellos está bien. Puedes volver ...
- Tammy, no puedo abandonar algo solo porque no funcionó ... haré que funcione, ya verás.
- Sé que lo harás, te voy a extrañar.
- ¿Lo suficiente como para besarte conmigo?... bromeó Terry.
- ¡No estoy tan desesperada! ... dijo ella riendo y golpeándolo en el brazo.
- Te quiero Tammy.
- Yo también te quiero Terry ... le respondió abrazándolo.
Terry después se acercó a la Señorita Pony, quien también lo abrazó con fuerza.
- Buena suerte, Terrence, y no olvides rezar cuando las cosas vayan mal y no olvides tampoco que puedes volver cuando quieras.
- Gracias Mamá Pony ... dijo Terry.
Terry abrazó a sus hermanitos y subió al auto, los Reagan habían mandado su lujoso Lexus por él. Se sentó en la parte de atrás y el conductor emprendió la marcha. Mientras tanto Terry pensaba en lo desconocido que se iba a encontrar ... ¿encontraría a "su princesa"? Siempre se sentía en paz cuando pensaba en ella. Algunas veces pensaba que probablemente la habría imaginado, pero luego recordaba en lo que ella había dejó atrás ... la insignia con la letra "A".
Después de un largo camino por fin llegaron a una gran mansión con un patio muy grande, habían entrado por la parte trasera. Justamente ahí estaban algunas chicas tendidas al sol en trajes de baño y bebiendo limonada. Usaban unas grandes gafas oscuras y charlaban alegremente. A un lado se encontraba un chico sosteniendo una manguera para gastarle una broma a las chicas.
Terry salió del auto y tomando su maleta se encaminó hacia la entrada de la mansión. Para su gran sorpresa se vió ser recibido con un chorro de agua.
- ¡Oye! ¿pero qué es esto? ... preguntó sorprendido.
Se dio la vuelta y vio a las chicas riéndose y al chico sosteniendo una manguera.
- ¿No vas a disculparte? ... exclamó un Terry muy enojado.
- ¿Por qué? Tan solo me estaba divirtiendo ... respondió el chico de cabello castaño, más o menos de su edad.
Y comenzó a reírse de nuevo. Terry no pudo soportarlo, puso su maleta en el suelo y corrió hacia el chico y le dio un puñetazo. El chico cayó al suelo soltando la manguera que comenzó a empapar a las chicas. Estas también empezaron a gritar.
- Oye, ¿cómo te atreves a pegarme? ... dijo el chico en el suelo.
- ¡Cómo te atreves a empaparme! ¡No es gracioso!
- ¡Pues yo hago lo que quiero! ... dijo el chico sobándose la barbilla.
- ¿Vas a disculparte?
- ¡No!
El chofer de los Reagan llegó buscando a Terry.
- Joven Terry, entremos… nos están esperando.
- Pero estoy todo mojado ... tengo que cambiarme de ropa.
- Puede cambiarse más tarde.
Terry no tuvo más remedio que tomar su maleta y caminar dentro de la casa siguiendo al chofer. Las chicas afuera continuaban muy agitadas, pero una de ellas vio como estaba Terry de empapado.
- ¡Neil! ¡Idiota! ¡Nos has mojado a todas! ... le reclamó una chica.
- Eliza, estás en traje de baño y ¿no quieres mojarte?
- ¿Por qué mojaste a ese chico? ... preguntó ella.
- Me apetecía hacerlo ... dijo Neil divertido.
- Bueno, vaya que te golpeó fuerte.
- Y lo va a pagar, sea quien sea ... dijo Neil furioso.
- ¿Quién es ese bombón? ... preguntó una de los amigas de Eliza.
- No tengo idea ... respondió ella.
- Es tan guapo y trae una maleta. ¿Se va a venir a vivir aquí? ... preguntó muy curiosa su amiga.
Eliza y Neil se miraron. ¿Quién era ese joven? Se preguntaron.
No mucho después de eso, sus padres los llamaron para que entraran a la mansión. Neil le preguntó a su hermana si sabía quién era el chico que se había atrevido a golpearlo.
- Estoy tan despistada como tú ... dijo Eliza.
- Tal vez sea el hijo ilegítimo de papá ... dijo Neil.
- ¿Qué? ¡¿Estás loco?!
- No. Soy realista, ¿sabes cuántas veces lo pillé hablando con una mujer por su celular?
- Tal vez era su asistente ... aseguró la pelirroja.
- La llamaba cariño y le decía que se pusiera su negligé rosa.
- ¡Bien! ¡Cállate ahora! ¡No le digas a mamá!
- No necesito hacerlo, ella lo sabe. Los escuché discutir.
- ¿De verdad crees que podría ser nuestro hermano? ... preguntaba Eliza muy intrigada.
- ¿Por qué suenas tan preocupada? ¿Estás loca por él después de verlo durante dos segundos?
- Lo empapaste porque lo viste más varonil que tú y te pusiste celoso, ¡admítelo! Envidioso.
- ¡Ay, lo admito! Odio ver que alguien más reciba toda la atención.
Llegaron a la gran sala de estar y encontraron a Terrence sentado en el sofá. A Sarah Reagan se le veía de mal humor y su padre estaba allí de pie, esperándolos. Este último sonrió al verlos.
- Neil, Eliza, adelante, déjenme presentarles a su nuevo hermano.
Neil y Eliza se miraron. Eliza estaba destrozada.
- ¿Nuestro nuevo qué? ... replicó Neil al instante ... ¿Hermano? ¡Mamá! ¡¿Cómo pudiste dejar que esto sucediera?!
- ¿Qué sucediera qué Neil? ... preguntó su madre.
- ¡¿Cómo pudiste dejar que papá trajera a su hijo bastardo aquí?! ... gritó Eliza.
- ¡Papá, ¿cómo pudiste hacernos esto?! ... gritó Neil furioso.
Terrence se encontraba viendo la escena, como en un sueño. ¿Se había perdido de algo? ¿Acaso esos dos malcriados consentidos realmente pensaban que él era su hermano ilegítimo? ¿Qué diablos estaba pasando?
El Sr. Reagan solo sacudía la cabeza.
- Por qué no les explicas a los niños, cariño, qué hace este chico aquí ... interrumpió Sarah.
- ¡No puedo creer lo groseros que son los tres! ... dijo el Sr. Reagan.
- ¡Tu hijo bastardo acaba de golpearme allá afuera! ... reclamó Neil.
- Apuesto a que te dio un puñetazo y tu caíste al suelo sin defenderte ... dijo su padre ... ¡Eres un cobarde! ¿Y así vas a heredar mis negocios cuando yo muera?
- Bueno, ya que ahora tienes un hijo nuevo ... dijo Eliza ... ¡Tal vez le dejes a él todo nuestro dinero!
A Terry le parecía que estaba viendo una escena de esas telenovelas cursis.
- ¿Te golpeó? ... preguntó Sarah indignada ¡Entonces debe disculparse de inmediato!
- ¿Qué? ... reclamó Terry ... ¡Pero si él fue quien me empapó con la manguera!
- Debe haber sido una broma ... dijo Sarah ... Tú lo golpeaste, usaste la violencia, así que ¡pide disculpas a mi hijo, ahora mismo!
- No voy a disculparme, él me mojó ¡y además todos lo vieron!
- Yo no vi nada ... dijo Eliza ... Yo solo vi que le pegaste a mi hermano.
- ¿Y cómo me mojé? ... dijo un muy indignado Terry ... ¿Estaba lloviendo sobre mí solamente allá afuera?
Sarah logró ver al chofer que pasaba por ahí y lo llamó.
- Nick ... dijo ella ... ¿Qué pasó afuera? ¿Por qué golpearon a mi hijo?
- Fue golpeado por el joven Terrence.
- ¿Y por qué? ... intervino Eliza ... Él solo vino y lo golpeó, ¿verdad?
Nick, el chofer, no respondía.
- Bueno Terry ... dijo Sarah ... Pusiste a Nick en una situación muy embarazosa, me temo que voy a tener que despedirlo en este momento.
- ¿Qué? ... preguntó Terry desconcertado.
- Sí, si no puede dar cuenta de hechos simples, es porque debe tener algunos problemas de memoria ... Sarah hizo una pausa ... A menos que le pidas disculpas a mi hijo.
¡Terry nunca había visto gente tan mala! El Sr. Reagan miraba la escena sin decir nada. Terry pensaba en por qué no intervenía, a sus ojos el Sr Reagan era débil ... Pero comprendió al instante que él tenía que estar de acuerdo con su familia.
- Entonces, ¿qué vas a hacer, hermano querido? ... dijo Eliza ... Te disculpas o despiden a Nick.
Terry miró a Nick. Él no se merecía eso. Prácticamente no tenía otra opción, el trabajo del pobre hombre estaba en juego.
- Me disculpo ... dijo Terry entre dientes.
- No escuché nada ... dijo Neil ... ¿Escuchaste algo Eliza?
- No, nada ... respondió la pelirroja.
- Me disculpo ... repitió Terry más fuerte.
- ¿Por qué no te arrodillas y dices: "Me disculpo por golpearlo, joven Neil"?
Terry lo observó y quiso golpearlo de nuevo.
"Si no funciona estar con ellos está bien. Puedes volver."
A Terry se le vino a la mente lo dicho a él antes de partir del Hogar de Pony. Pero, ¿cuánto tiempo había pasado desde que dejó el Hogar? ¿5 minutos? No podía volver con la cola entre las patas. Estaba tan enojado que hasta tenía dolor de cabeza.
- ¡Vamos! ... le dijo Eliza.
Terry necesitó toda la fuerza del mundo para hacerlo... y estaba a punto de arrodillarse, cuando...
- ¡ESTO ES SUFICIENTE! ... gritó el Sr. Reagan, ¡Basta! ¡Déjenlo en paz!
- Pero querido ... reclamó su mujer.
- ¡Dije, déjenlo en paz! Todos deberían estar avergonzados de ustedes mismos, ¿es esta la manera de recibir a un invitado? ¿Mojándolo y humillándolo?
- ¡Pero si tú eres el que nos viene y nos tira enfrente a su hijo bastardo! ... decía un Neil furioso.
- Te anuncio que tienes un nuevo hermano, ¿y tu respuesta es humillarlo? ... decía el Sr. Reagan ... Dios mío, ¿quiénes son ustedes?
- ¿Quienes somos nosotros? ... interrumpió Eliza ... ¿Mas bien quién eres tú papá? Teniendo aventuras e hijos bastardos. ¿Cuántos más hay por ahí, ehh?
- Para tu información, mi querida Eliza, yo no soy el padre de Terrence.
- ¿Qué? Pero si tu dijiste que ...
- Dije que era su nuevo hermano, porque quiero adoptarlo ... para ti Neil, para que no estés solo en casa ... Terry viene del orfanato local, del Hogar de Pony.
- ¿Huérfano? ... preguntó Neil con cara de disgusto ... ¿Quieres que un insignificante huérfano sucio sea mi ... hermano? ¡Creo que prefiero la versión bastarda!
¿Podría este día empeorar para Terry?
- Entonces, ¿no es nuestro hermano? ... dijo Eliza con un hilo de voz ... ¿Sólo es un huérfano?
Eliza se estaba arrepintiendo de su actitud hacia él, porque pensó que él era su hermano ... Era demasiado tarde ahora, solo se tiene una primera impresión y ella la había arruinado, ¡y a lo grande!
- ¡Me da mucha vergüenza su actitud! ¡Se supone que deben tratar a los invitados con respeto, independientemente de quiénes sean! Tal vez esos viajes de negocios no fueron tan buenos ... Debí de haberlos supervisado más de cerca.
- ¡Yo no quiero un compañero! ¡Y no necesito un amigo! ... decía Neil con furia.
- ¡Cállate Neil! ... le gritó su padre ... ¡Sigo siendo el señor de esta casa! ¡Y así es como va a ser! Terrence, me disculpo por la mala educación de mi familia. Espero que te quedes con nosotros de todos modos, por favor.
- ¡No le ruegues! ... dijo de pronto Sarah ... Si quiere irse, ¡déjalo!
- ¡Sara! ... dijo su esposo mirándola sorprendido.
Terry quería tomar su maleta e irse, pero esa sería una salida cobarde... ¡y él no era un cobarde!
- Me quedaré ... dijo Terry finalmente.
- Gracias Terry ... dijo el Sr. Reagan ... Ahora Dorothy te va a mostrar tu habitación.
- Gracias ... dijo Terry.
Dorothy llegó y acompañó a Terry a su habitación. No era tan grande, pero era la habitación más grande que jamás había tenido. Todavía se encontraba mojado, cuando Dorothy lo notó y le sonrió.
- Joven Terrence ... dijo ella ... Déjeme traerle una toalla.
Ella se dirigió al baño y trajo una bonita toalla, blanca y esponjosa.
- Gracias Dorothy ... dijo él con una sonrisa.
- De nada, Joven Terrence.
- Puedes llamarme Terry.
- Eso no sería apropiado ... dijo Dorothy.
- ¿Y si es lo que quiero? ¿No quieres hacerme feliz?
Dorothy lo observó, ¡Era tan apuesto e irresistible! ¡Era tan encantador!
- Está bien, puedo llamarte Terry, pero solo cuando estemos solos.
- ¿Solo cuando estamos solos? ... dijo Terry sonriendo irresistiblemente ... O sea más íntimo ... así como ahora ...?
Dorothy comenzó a reír al notar la coquetería de Terry.
- Soy uno de ustedes ... dijo Terry ... Y no sé cuánto tiempo voy a estar aquí, pero me alegro de que estés aquí Dorothy.
- ¡Bienvenido a la familia del infierno! ... dijo ella.
- ¿Tan malos son?
- ¡Tan pronto como consiga otro trabajo, yo me voy de aquí! ... aseguró la muchacha.
- Ojalá pudiera yo volver también... pero...
- ¿Pero qué?
- No quiero que parezca que estoy huyendo de una dificultad... No soy un cobarde.
- Bueno, te admiro por eso. Buena suerte en esta familia, la vas a necesitar.
- No me digas ... ríe Terry.
- Pero vendré a verte tanto como pueda, para que podamos hablar, ¿de acuerdo?
- Gracias Dorothy.
- Vi lo que pasó allá abajo. Salvaste el trabajo de Nick ... y ahora tienes a todo el personal de tu lado. Te lo puedo asegurar.
- Bueno, yo mismo me siento como un miembro del personal, no como compañero de ese niño mocoso.
- Oh, él te va a tratar como a un sirviente, lo que significa como basura.
- Creo que ya comenzó ... dijo Terry con tristeza … Pensé que había alguien más en esta casa, supongo que me estaba equivocando.
Su princesa no estaba allí ... ¡pero en su lugar consiguió a una mala familia!
En el escritorio de su habitación había una fotografía antigua. Dorothy colocaba su ropa en el armario cuando Terry vio algo que lo sorprendió.
- Dorothy, ¿quién es esta chica?
- Ella es miembro de esta familia ... viene mucho por aquí.
- ¿En serio? ... dijo Terry con una gran sonrisa.
- Sí.
- Entonces la veré algún día...
- Sí lo harás.
La foto era de su princesa, así que ella era real y él iba a verla algún día. Se sintió en paz ante ese pensamiento. Los Reagan podían provocarlo, no importaba, él la vería pronto. Terry se sentó en su escritorio al final de ese día y comenzó a escribir cartas a sus amigos.
Eliza caminaba con su hermano hacia afuera para regresar con sus amigas.
- ¡No puedo creer que me deje influenciar por ti! ... ella dijo muy enojada.
- ¿Qué dices?
- ¡Él no era nuestro hermano! ¡Y ahora he quemado mi oportunidad con él!
- Cierto ... dijo su hermano sonriendo con burla ... ¡solo tienes una primera impresión! ¡Y la arruinaste, a lo grande!
- Pensé que era nuestro hermano ... ¡Maldito seas Neil!
- No me culpes por tu falta de amabilidad ... podrías haber saludado amablemente a nuestro querido hermano; no tenías que ser tan mala.
- Bueno, ahora es demasiado tarde… ¡maldita sea! ¡Él es tan hermoso!
- ¡Y voy a hacer de su vida un infierno!
- ¡Neil!
- ¡Qué! ¡Ahora él te desprecia! ¡Lo arruinaste Eliza!
- Tengo invitadas esperándome ... dijo Eliza volviendo con sus amigas.
Las chicas tomaban malteadas mientras esperaban a Eliza.
- Entonces Eliza ... preguntó una de ellas ... ¿Quién es el bombón?
- ¿Va a vivir aquí ahora? ... preguntó otra.
- Si ... respondió Eliza muy molesta.
- ¡Vaya! ¿Qué suerte tienes? ¡Mira que vivir en la misma casa que ese guapo chico! ... dijo la primera chica.
- Deberías ir a su habitación por la noche y seducirlo ... dijo la otra amiga.
- ¡Están locas! ... estalló Eliza ... Ése es un gato callejero, un huérfano que mi padre recogió.
- No me importa si es el criminal más buscado de Estados Unidos ... dijo su amiga ... ¡es un bombón!
Eliza seguía escuchando a sus amigas hablando y hablando de lo apuesto y hermoso que era Terry ... Por primera vez en su vida, se estaba arrepintiendo de haber sido mala con alguien.
La hora de la cena llegó y Dorothy fue a decirle a Terry que se alistara.
- Se disfrazan para la cena ... ¡cierto! ... decía Terry entre risas.
- ¿Tienes algo que ponerte?
- Sí, tengo ... pero simplemente odio esa ropa casual.
- Pues tienes que usarla ahora ... no pantalones holgados y no camisetas anchas.
- Está bien, gracias Dorothy.
- De nada Terry ... Voy a dejar que te cambies, luego bajas al comedor ...Todos estarán allí.
- ¡Eso es suficiente como para cortarme el apetito!
- Te anuncio que van a tener invitados.
- Bueno, al menos, se comportarán frente a sus invitados.
Dorothy lo miró.
- ¿Me hago Ilusiones? ... preguntó Terry.
- ¿Tú qué opinas?
- Bueno, al menos ahora sé que estoy preparado.
- Buena suerte ... dijo Dorothy saliendo de la habitación.
Terry se arregló, se puso unos pantalones de vestir con una bonita camisa blanca. Bajó las escaleras y encontró a Neil en la sala de estar, con sus invitados.
- Bueno, bueno ... dijo Neil ... ¿Acaso tienen ropa bonita en el orfanato?
- Sí ... dijo Terry ... Conseguimos las sobras de los generosos y simpáticos chicos ricos como tú… y algunas tiendas son lo suficientemente amables como para darnos ropa nueva.
- ¿Y cómo pudiste pagar todas esas camisetas deportivas tan caras? ... intervino Eliza observándolo de pies a cabeza.
Las tiendas de ropa deportiva también son muy generosas ... respondió Terry tranquilamente.
- Bueno, es bueno tenerte aquí Terry. Déjame presentarte a nuestros invitados ... dijo el Sr. Reagan.
Terry se acercó a él y el Sr. Reagan, lo presentó a sus invitados que tenían hijas que estaban hipnotizadas frente a Terry. Él hablaba muy educadamente con los padres de las chicas, mientras daba miradas coquetas a estas.
Eliza lo miraba enfadada y a la vez su madre la estaba viendo también.
- Eliza, ¿estás de mal humor?
- Estoy bien mamá, solo me duele la cabeza.
- ¿Está segura?
- Sí.
En el fondo, Eliza estaba lloriqueando, aunque nunca lo demostraría. Tenía al chico más encantador que había visto ahí en su casa y no podía hacer nada. ¿Por qué? Porque había sido mala, muy grosera con él.
Neil realmente no podía hacer nada en contra de Terry porque su padre estaba allí. El cobarde que era no podía hacerle frente a su padre por mucho tiempo.
Sarah también estaba de mal humor. Toda esa basura de la adopción le sonaba sospechosa. Tal vez Terrence en realidad si era el hijo ilegítimo de su esposo, de todos modos, ella no lo iba a tratar bien. Se propuso ser tan mala con él, que el bastardo iba a volver a ese orfanato suyo... al Hogar de Pony, aunque fuera lo último que hiciera. Ningún gato callejero, bastardo, huérfano, iba a venir a manipular la herencia de sus hijos.
Continuará ...
