Frozen love

"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta."-Sam Keen.

Dedicaciones: En esta ocasión mi dedicación va para todos aquellos que me dejan review capítulo tras capítulo y los nuevos que los dejan. Gracias mil! : D este fanfic es posible gracias a ustedes: DDDD

Aclaraciones: Jack Frost no me pertenece, lástima (?) yo no le hubiera puesto algo tan triste en la película ¬¬ pero los oc son mios. Comprobaran que alguna vez verán un asterisco * tras los puntos suspensivos en los que divido el contenido del fanfic owo bueno estos puntos significan que llevan una canción que fue la que me inspiró para hacer esa parte! espero que les gusten! Ya pondré acá el nombre de la canción para que no tengan que irse hasta el final del cap para ver owo !

REVIEW ALERT ! : Owo pues por aqui contestaré a los reviews que me dejen pues ustedes se tomaron su tiempo en leer mi historia y luego redactar lo que les pareció así que lo mínimo es no sólo agradecerles sino contestarles de uno a uno nwn

Harmony-Frost-30589: :3 Bienvenida y gracias por dejar un review, es genial encontrar alguien nuevo y bueno ya se va viendo cuál es la respuesta a lo que me dijiste ^^

Hikaru-APTX4869: yay! alguien nuevo también te doy la bienvenida y agradezco el que me dejaras review, siii Tooth es un cielo ya lo sabemos y además es tan increíble con esos colores y sipi! saldran a poco más recuerditos de Jack prometido w

Kiranamie: siii pobre de Jeannie, es que Jack a veces es tan...despistadillo, pero en fin, demosle tiempo al chiquillo. Y me alegra que te gustara el capi ^^

Yda Montel: xDDDD gaaahhh cierto cierto, jajaja, es genial seguir viéndote espero que este capi te guste y si lo de Ulstra~~xDDD asd sin palabras.

AMBARYLOLA: holis!bueno sobre la historia de Bunny y Ulstra aun queda por decir, profundizare más en esa historia cuándo jack no maree tanto al pobre Bunny xD Y Cupi enamoró a Jack porque gaaah ya lo ves en este capi jejeje hay que tener mala suerte y efectivamente Amelia es una pija pero también es buena persona aunque tenga ese caracter un poco tal :3 Gracias por lo de la frase, aun tengo muchas frases en reserva w

Deipris: Alguien nuevo! alguien nuevo! -da saltitos- yay! aparecieron muchos que bueno, gracias por pasarte a comentar, jajaja pobre Jack está más perdido, me alegra que sea de tus favoritas espero poder mantener el ritmo para que la sigas disfrutando ^^

Yukki: : D hola y bienvenida tu tambien! gracias por escribir review, ^^ pues aqui esta la continuación! Espero seguir viéndote.

OwO gaaah ustedes son tan...yay!-pega aplausitos-les amo! son ustedes geniales y muy amables por comentarme siempre, me emociona tanto verles ;W; gracias, gracias, gracial y mil y una gracias! son hermosos! Espero seguir viéndoles por aqui!

La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.- Gabriel García Marquez

4

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Norte se paseó de un lado a otro en su taller, había algo, algo malo se avecinaba, lo podía sentir en su barriga, colocó las manos en su panza mirándola con serenidad, su mujer lo miraba desde el suelo con su pequeño nieto entretenido con un oso de peluche, miró hacia la Luna en busca de alguna respuesta, pero todo lo que la Luna hizo fue mantenerse en un inquietante silencio, no uno como que no iba a dignarse en responder, que va, la Luna no era así, aquel silencio era un terrible "no lo sé"

-¿Cómo….cómo puede ser que no lo sepa?-preguntó en murmullo ahogado Ivanovla.

El guardián fijó sus ojos azules en los de su mujer queriendo explicar algo para lo que no tenía problemas, no era Pitch, ¿Allegro sólo? No, no podía ser pero Norte lo sentía muy intensamente, algo que no iba sólo a por los niños sino por los adolescentes, un complot que involucraba a más guardianes y no sólo a ellos como guardianes de los niños sino a os que era como Sweety, su mujer, al duende de la suerte, Cupido, oh, Bunny se pondría como loco si venía el otro aunque no lo contaba como peor que Jack.

-Tenemos que avisarlos, hacer que vengan absolutamente todos incluso los que pertenecen a la división europeo esto nos atañe-dijo Norte mirando hacia los yetis que empezaron a protestar-. Por todos los renos, ¿creéis que a mi me agrrrrada traerrrr a los Rrrreyes Magos? ¡Prrrreparad todo, tenemos apenas dos días para crrrrrear la aurrora boreal gigantesca!

Para esta ocasión necesitarían una aurora boreal algo más grande y luminosa que la usada para atraer a los primeros guardianes pues este problema era mucho más gordo y por tanto equivale un mayor esfuerzo por parte de todos y sobre todo tratar de no pelear unos con otros.

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-¡Tranquilo, yo voy controlando!-gritó Jack deslizándose a un lado de Jamie y Sophie.

Ambos niños iban en un trineo por las calles con Jack creando hielo aquí y allá haciendo que el trineo se deslizase como una carretera helada que hacía a los adultos gritar preocupados por los niños sin ser conscientes de lo bien protegidos que estaban.

-¡Dale, Jack!-gritó entusiasmado Jamie con Sophie pegando un chillido de alegría.

Jack creó un puente de hielo para que sobrepasaran la estatua sin peligro hasta parar en un montón de nieve, los otros niños rieron pidiendo enseguida un puente de hielo, una bola de nieve impactó entonces en la cara del chico de cabello blanco con toda la intención del mundo, la bola procedía sin ir más lejos de un niño de pelo rojo completamente despuntado, los ojos de color aguamarina del niño lo veían perfectamente, parecía quizás un poco mayor que Jamie algo que sorprendió a Jack pues los que sobrepasaban esa edad ya no le creían.

-¡Jack!-saludó una niña que no era otra que Bollito, sin embargo, el saludo no iba para Jack sino para el niño pelirrojo.

-Pudieron avisarme que estaban con Jack Frost-rió el niño creando otra bola de nieve-. ¿Qué les llevo diciendo? ¡Les avisé que existía!

Jack miró desconcertado a Jamie que ya había ido dónde los demás llevando a Sophie de la mano y cargando el trineo en la otra, el chico pareció avergonzado.

-Es cierto, Jack. Te debemos esa-se disculpó Jamie y luego miró al guardián-. Jack y su hermana siempre nos hablaban de ti pero nunca creímos, lo sentimos Jack.

El guardián sonrió despreocupadamente de pie sobre su bastón miró al pelirrojo divertido, parecía un niño de no más de once años.

-Así que creías en mí-sonrió, parecía que cada vez más niños creían en él.

-Bueno, no puedo decir que sea un fan tuyo, sólo te vi cuándo tenía ocho años, supongo que si mi hermana Jeannie no hubiera insistido tanto y me hubiera enseñado esos dibujos no hubiera sido capaz de creer- le lanzó una segunda bola de nieve que este esquivó rápidamente-. Vamos Jack, ¿qué no llevas la alegría a los niños?

El peliblanco creó una bola de nieve.

-Esto es la guerra-rió.

No tardaron en formarse agrupaciones, un total de cuatro equipos para formar una guerra de nieve aunque no estaba muy claro con cuál de ellos iba Jack Frost pues no desaprovechaba ocasión para tirar bolas de nieve a todo aquel que se le ponía por delante y él siendo guardián tenía la ventaja de esquivarlos en imposibles saltos aéreos o golpeándolas con su bastón como si fueran pelotas de béisbol. Debía admitir que desde que se había hecho guardián las cosas para él habían cambiado para mejor, aún si en el pasado había querido estar sólo e igualmente sin ser visto se había divertido tenía que reconocer que ser visto y oído era mucho mejor, podía compartir con los niños todo lo que se le pasaba por la cabeza, bueno quizás algunas cosas más adultas no podía contarles, pero salvo por eso por lo demás podía decir que nunca se arrepentiría de ser un guardián.

-Te digo que yo ahí no veo nada-protestó Lia, había llegado justo en la última guerra.

Jeannie quería haber podido unirse a la batalla de nieve, haber peleado del lado de su hermano, eran un equipo formidable pero no, ahí estaba dándole una charla a Lia que ella no escuchaba, hecho que dedujo al verla mandar mensajes por su teléfono móvil.

-Pues yo te digo que lo tienes ahí jugando con los niños-repitió Jeannie con infinita paciencia-. Mi hermano le tiró una bola de nieve, ya le oíste él lo ve igual que todos los niños.

-No deberías meterle esos pájaros a tu hermano, ¿no está un poco mayor para eso?-le sugirió calmadamente la morena mandando otro mensaje-. Será un friki en el instituto y lo marginarán, mira tu otra hermana pequeña, Elora, ella sí maduró.

Jeannie apretó las manos hasta convertirlas en puños. Por supuesto que no. "Os equivocáis…en todo" pensó determinada y se encontró rezándole al cielo porque Jackie no dejara nunca de creer ni los otros niños.

-Desde luego él no va a cambiar sólo para contentar a unos pocos como hizo mi hermana…ni yo tampoco-sonrió mirándola orgullosa de sí misma-. Nada va a cambiar mi mundo, nada va a cambiar mi mundo-canturreó con una pequeña armonía aguda.

Lia torció el gesto.

-Sino tuvieras gusto por los zapatos….-masculló guardando su teléfono.

-Sólo haz el esfuerzo, nunca le diré a nadie que crees en él-le aseguró la pelirroja juntando las palmas como una oración-. Un esfuerzo, no creo que te arrepientas.

Entonces Lia pegó un pequeño gritito mirando su mano, Jeannie bajó los ojos observando un corazón de hielo que había aparecido en la mano de la morena, vió a Jack parado encima de una estatua mientras los niños se habían parado momentáneamente a descansar, vió su sonrisa confiada y ese destello en los ojos azules que la hizo estremecer.

Sus latidos dolían.

Y dolieron aún más cuándo Lia tiró el corazón de hielo al suelo haciendo que se rompieran, le pareció estar viendo el suyo.

-Lo hizo para ti-suspiró.

-Ha….ha…sido raro….nada más…..-se levantó rápidamente mirando a Jeannie como si fuera un bicho raro antes de salir a toda prisa.

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-Siento que lo rompiera, Jack…

-Para nada, es una intentona-dijo sin perder el ánimo-. De pensar que es raro a creer sólo hay un paso.

Jeannie sonrió con sorna ocultando el rubor de sus mejillas, Jack Frost era tan Jack Frost. Y pensar que su madre aparentaba preocupada porque no quería salir con ningún chico. Era algo tan sencillo como respirar, simplemente no veía las caras de los otros, no estaban, no existían, se aferraba demasiado a esos recuerdos en los que era una niña de apenas cinco años una que reía sin dejar de decir: Jeannie con Jack todo el día, Jeannie no quiere volver a casa nunca. Suspiró imperceptiblemente, cualquiera les hacía entender eso.

-Entonces…. ¿Crees que podría tomar un descanso?-lo miró.

-¿Un descanso?-repitió el de cabello blanco.

Ella asintió acercándose a Jack, podía casi notar el frío que despedía aún sin tocarlo, incluso ver con claridad como las luces destellaban en el iris azul.

-¡Sí! Dejaste agotados a los niños pero conmigo no te será tan fácil-replicó estampándole una bola de nieve en la cara.

Jack se retiró la nieve de la cara echándose a reír.

-Jajaja, veamos quién tiene más aguante.

Los niños agotados empezaron a observar como los dos empezaron a tirarse bolas de nieve, pero para cualquier adulto sólo era una chiflada lanzando bolas a la nada o quizás a algunos niños escondidos por lo que nadie dijo nada aunque si hubo miradas extrañas, sin embargo estando tan entretenida con la pelea no se dio cuenta de lo que sucedía alrededor y poco a poco entre escondite y carreras para esquivar las bolas de nieve del uno y del otro mientras los niños contemplaban la batalla que sin darse cuenta habían llegado a un pequeño lago helado dónde se podía patinar por esas fechas aunque en esos momentos la gente estaba tan ocupada con las compras navideñas y los niños en las guerras heladas que nadie lo usaba en ese instante.

Jeannie vió el lago con aparente ilusión hasta que al mirarse el hombro se dio cuenta que no traía sus patines, Jack por su parte también pareció olvidar de la particular guerra cuándo vió el lago, desde que había recuperado sus recuerdos los lagos helados le traían recuerdos tan buenos como dolorosos pues pese a ser su lugar de diversión también fue lo que casi mató a su hermano y por tal él murió al salvarla. Sus ojos se mantuvieron fijos, sentía un dolor de antaño algo parecido a sentir palpitar la sangre bajo un cardenal porque aú n sintiéndose feliz al darse cuenta por qué fue elegido también se obligaba a ser consciente de lo que dejó atrás.

-¿Jack…? Jack…. ¡..Jack!

Frost parpadeó un par de veces y miró hacia Jeannie que aparentaba preocupada, aquella forma de llamarle…ese tinte asustado en la voz…parecía que hacía rato que ella lo llamaba pero este estaba ausente sin dejar de ver al lago.

-¿Estás….bien?-titubeó un poco al preguntarle.

Verlo tan quieto mirando apenas sin expresión le pareció como si de golpe se hubiera convertido en una estatua, así que con esa visión se sintió como una niña pequeña, confundida y triste.

-Oh, descuida sólo recordé algo-y Jack sonrió.

Como si no hubiera pasado nada.

-Oh…será mejor volver…cogeré mis patines…-murmuró sacudiéndose la nieve del pelo.

Jack la miró de soslayo y luego de nuevo al lago.

-Espera déjame a mí-dijo haciéndola sentarse sobre la madera redondeada que componía la valla.

-¿Qué vas a…?-cuestionó la pelirroja hasta que vió que Jack le toma del pie.

Un resplandor de un azul blancuzco se posicionó a lo lago de la suela de su bota gris derecha y luego en la izquierda, Jeannie levantó un poco las piernas- tratando de no caerse para atrás-y así pudo ver que Jack le había formado con hielo un par de cuchillas idénticas a las de los patines.

-¿Aguantarán?-volvió a preguntar y dio suaves golpecitos en la madera con las cuchillas.

Parecía que no se romperían fácilmente aunque cómo para fiarse, era hielo después de todo.

-Yo te sostendré, ¿De acuerdo?-dijo divertido Jack tirando de ella hasta que se bajó de la valla.

Poco a poco se adentraron en el lago helado, Jack arrastraba los pies como si fueran los mejores patines del mundo guiando por la mano a Jeannie, de esta forma en cualquier momento en que el filo de hielo de sus patines se rompiera él podría levantarla para evitar que cayera, Jeannie deslizaba los pies con precaución trazando dibujos sobre la superficie helada sin soltar la mano de Jack. Rió y tiró de él haciendo un pequeño giro con él, su mano se helaba por momentos al sostener la de él, no pudo evitar mirarle de reojo, ver su rostro mientras patinaba.

Su corazón se encogió involuntariamente contra su pecho.

Quería...decirle adiós, ¿por qué no podía ser sencillo? ¿Por qué sólo no pudo hacer como su hermana Elora? Sólo…crecer, hacerse mayor y…..despertarse un día, parpadear y ver que Jack no estaba ahí. Cómo si sólo fuera una impresión confusa o tal vez una vaga percepción infantil. Observó sus ojos azules deseando que fuera más, pero era tan concreto, radiante e intenso….tan suyo…que sentía como si tratase de arrancarse la piel. Se soltó de Jack de un tirón, sus dedos casi estaban rígidos por la frialdad del guardián, enrojecidos en los nudillos y con uñas violáceas, se miró la mano con confusión, sus piernas temblaron ligeramente apretando las cuchillas contra el suelo provocando una pequeña fisura que comenzaba a estirarse y agrietarse.

-¿Qué pasa, Jul….Jeannie?-se autocorrigió rápidamente.

¿Qué había sido ese lapsus lingue? Sacudió la cabeza levemente antes de centrarse en la situación. Ella no le respondió permaneció ausente viendo a los ojos de Jack como si fueran la nada, la miró sin entender hasta que fue consciente de aquellas grietas bajo las cuchillas heladas, el sonido cristalizado a punto de romper lo hizo sentir un nudo en lo más hondo de su pecho, era ese recuerdo acechando desde la negrura, una película comparable a la primera proyección de los hermanos Lumiére si la ponía frente a la impecable proyección que tuvo gracias a la mini hada.

-No te….muevas…-siseó dando un paso hacia delante.

Jeannie en ese momento pareció volver a la realidad.

-Perdón, Jack…-no completó la frase al ver su expresión preocupada.

Siguió la línea de sus ojos viendo las grietas, boqueó asustada moviendo apenas unos centímetros el falso patín provocando que las grietas se multiplicasen, Jack se deslizó despacio levantando primero lentamente un pie y luego el otro procuran no aumentar las grietas.

-Ja-Jack…..

-Tranquila, tranquila-dijo respirando hondo.

La repetición del peor-mejor día de su vida era algo que lo trastocaba, pero no era su hermana pequeña quién la miraba aterrada, no eran los marrones como los suyos en su momento y de todas las pérdidas él asumía que aquella era la peor porque lo que veía eran otros ojos como lago escarchado exactos a los de Jeannie pero…de un rostro aún anónimo. La historia esta vez es más diferente, Jack sólo tuvo que flotar y cogerla por la cintura para levantarla, el hielo se partió y tan sólo necesitó dejarla a salvo en la orilla del lago, posó su bastón sobre el lago volviendo a helarlo, esta vez más concienzudamente, tenía….no, debía hacerlo mejor, mucho mejor, necesitaba evitar que alguien pudiera sufrir esos incidentes. Jeannie se queda sentada en silencio, se estremece pero Jack tampoco dice nada, está demasiado ocupado en su labor.

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Describió una fugaz figura de un corazón rompiéndose en trozos en el aire con los dedos torciendo el gesto con molestia ajeno a cualquier cosa hasta que fue interrumpido por unos molestos chillidos, elevó sus ojos rojos contemplando a un furibundo niño de pelo rubio con las alas estiradas y completamente tensas.

-Hermanito-saludó torciendo una sonrisa.

Pero el infante no estaba para quedarse callado y mucho menos tolerante.

-¿Por qué hiciste eso, Allegro?

Allegro se incorporó sin abandonar la sonrisa, miró con cierta diversión como su hermano comenzaba a gesticular con las manos, el primer síntoma de enfado, después vendría inflar los mofletes y arrojarle lo que fuera que pillara a mano.

-Oh, ¿hice algo?-preguntó inocentemente, un inocente entre comillas.

Cupido agitó sus pequeñas alas y voló como una flecha sobre el que era su hermano mayor sin embargo este lo paró tan sólo con una mano extendida, los brazos de su hermanito eran demasiado cortos para llegar hasta él.

-¡Idiota!¡Idiota! ¡Idiota!-chillaba el infante tan propiamente como era su apariencia, un niño.

-¿No vas a formar parejas hermanito?-replicó con aburrimiento viendo los pataleos de su hermano-. Parejas que romperé, por supuesto.

El niño infló sus mejillas enrojeciéndolas. Oh, segundo síntoma de enfado.

-¡Alteraste la flecha de un guardián!-volvió a chillar con voz extremadamente aguda-. ¡¿Cómo lo hiciste?! ¡¿Por qué?!

Allegro hizo más presión en la palma de su mano alejando así a su hermano, agarró de su espalda una de las lanzas que iban en su espalda, una larga y fina de un color azul oscuro para terminar por lanzársela a su hermano pequeño haciendo que quedara enganchado por la ropa a la pared y siendo invisible a ojos humanos había una enorme duda sobre que algún humano de aquel bloque de edificios echase una mano al niño que se revolvía.

-¡Allegro! ¡Allegro!

El aludido agitó la mano y tomó de la ropa de su hermano una de sus muchas flechas rojas.

-Me llevo esto, peque-se despidió alzando ambas alas rotas para salir volando-. Hasta otra, Cupi.

París era como el centro de las parejas, a Allegro le gustaba viajar allí pues se sentía en una especie de buffet libre dónde poder escoger aquellas más apetecibles, Venecia también era un buen lugar, sobre todo durante las vacaciones de verano, a él le gustaba romper amores muy longevos, esos que nacen sin la ayuda de Cupido, para Allegro era como degustar un vino bien envejecido, pero también era cierto que requerían mucho más esfuerzo, quizás sólo podía romper una o dos cada año y estas personas pasado un tiempo volvían a juntarse, aún así lo disfrutaba intensamente.

Unas pocas ocasiones el paladeaba el jugar directamente como el tercero en discordia, pocas veces anhelaba tocar algo tanto. Oh, sí…podía recordar una vez hacía trescientos años como se encaprichó mucho con una muchacha de una aldea, alguien que él tomó cómo algo fácil pero desde luego no lo fue.

Nunca la consiguió.

Y fue como un dardo a su orgullo.

Un agujero que trató de tapar desde aquel día implicándose personalmente en ciertas rupturas, aunque para él jamás habría nada que compensara aquel borrón en su historial y nada más mira con qué se encontró. Él estaba empezando y la mayoría de los guardianes tenían a su pareja y además estás podían aparecer de la forma menos insospechada así que a Allegro cuándo vió que el solitario nuevo guardián de hielo tendría su pareja él no podía más que regodearse.

Ah, era el privilegio de tener la misma lista que Cupido para poder deshacer lo que él hacía. Para él fue como un…..¿cómo describirlo? ¿el gol de la victoria en el último minuto de partido? ¿La larga y empinada bajada a toda velocidad por una montaña rusa? Fuera como fuera….le pareció un regalo. Un regalo que desde luego se moría de ganas por hacer arderlo hasta que no quedara más que la ceniza, ¡cómo si quemara hormigas con lupa bajo la luz!

Una larga sonrisa burlona se dibujó en su rostro viendo el dormitorio por el que apareció, la vió dormir tan ajena a todo y tranquila que casi quiso soltar una carcajada, sobre la cabeza destellaban pequeñas y centelleantes figuras rosadas apenas entendibles, como siempre Sweety cumplía su trabajo metiendo los sueños dulces, al igual que Sandman ella ocupaba en los suyos aunque su ámbito de especialización era sutilmente diferente, se basaba en recuerdos y algunas veces en sueños muy pícaros. Sacó un pequeño saquito negro.

-Pobre Pitch….demasiado ambicioso y anticipado en los planes…-murmuró el pelinegro sentándose en la cama-. No tenía mucha suerte…o su labor era tan incomprendida como la mía.

Esparció apenas un poco de polvo negro por su mano viéndolo con detenimiento antes de mirar hacia la ventana con sus rojizos ojos sobre la Luna.

-Moon…Moon….¿Crees que esta vez si podrás detenerme?-soltó casi en un ronroneo-. Al contrario que a Pitch…a mi…me sale todo bien.

Y dicho esto sacó una de sus lanzas, una de las más pequeñas cuya similitud iba más a un abre cartas que a una lanza, picó suavemente viendo las gotas formando corazones negros sobre el polvo comenzara a emitir un pequeño zumbido antes de levitar y posarse sobre los vibrantes figuras rosadas, la manipulación rápida de Pitch sobre los dulces sueños de Sandman no tenía que ver con la suya, Allegro buscaba algo más lento y sutil pues no era un sueño que debía volver pesadilla sino arruinar el recuerdo para quedar sólo él y tan de golpe no podía pues era obvio que cualquiera se daría cuenta, por eso debía esperar a que su poder mezclado con la pesadilla poco a poco de forma gradual fuera imponiéndolo, tocó un mechón del cabello antes de desecharlo como basura.

Esta vez se saldría con la suya….pero en caso contrario siempre podía romper.

Oh…era como un niño pequeño.

Si no podía conseguir el premio prefería romperlo.

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OwO Bien y con esto llegamos hemos acabado el cuatro : DDDD, espero que les haya gustado y hayan tenido un buen regreso de la vuelta de vacaciones :3333

Cuidense! Y muchos saluditos para tod s! Les adoro!