Capítulo 11
"Un acto de compasión"

Terry y Nina aparecieron en la fiesta más tarde. Fueron directamente a donde se estaba sirviendo de comer, tenían demasiada hambre. Nina se mantenía unida a Terry como pegamento, mientras Antonia los observaba a lo lejos detenidamente. David quien estaba a su lado veía hacia donde se dirigía su mirada, sabía que ella estaba interesada en Terry. Antonia y David se encontraban sentados junto a la piscina bebiendo un poco de jugo de ponche.

- Parece que tu amigo por fin ha vuelto ...interrumpió David el silencio.

- Ah si ...respondió Antonia al comentario.

- Él y su novia se desaparecieron por mucho rato ...continuaba David.

- No me había dado cuenta ...fingió Antonia sin dejar de ver a la pareja.

- Creo que estaban haciendo "algo" en los establos ...dijo David esperando su reacción.

- ¿Algo? ...respondió Antonia... Bueno, ellos están saliendo juntos ¿no?

Antonia se sintió herida ante el posible hecho, pero tenía que disimularlo. Aunque ella notó que Nina se veía más cerca que nunca con Terry, ¿o sería por lo que había dicho David?

Terry y Nina se mantuvieron alejados de los "niños ricos" el resto de la reunión y formaron un pequeño grupo con Jones. Se estaba haciendo tarde, así que...

- Terry ...dijo Jones... Me voy pronto, ¿quieres que te lleve?

- Por supuesto. Gracias Jones ...dijo Terry.

- También podemos dejar a Nina en su casa ...sugirió Jones.

- Gracias Jones ...dijo Nina muy feliz.

- Vamos a despedirnos de Antonia y los demás ...dijo Terry levantándose.

Los tres chicos fueron a ver a las primas Andrew que estaban sentadas junto a la piscina conversando.

- Hola chicas, nos vamos ...anunció Terry.

- Ohh ...aguantó a exclamar Antonia... Está bien, gracias por venir.

- Gracias por invitarnos ...respondió Nina demasiado feliz... La pasamos muy bien.

- De nada ...dijo Antonia con una pequeña sonrisa.

- ¡Que pasen buenas noches! ...dijeron Ashley y Allyson.

- ¡Adios! ...se despidieron Terry y Jones.

Terry se retiró en la compañía de Nina y Jones. Jones ya tenía auto, así que pasaron a dejar a Nina primero. Terry la acompañó hasta la entrada de su casa.

- Gracias bebé por este maravilloso día ...dijo Nina... Gracias por todo.

- Al contrario, gracias a ti por este hermoso día amor, te llamo cuando llegue a casa.

- Está bien, nos vemos Terry.

- Buenas noches y dulces sueños Nina.

Terry y Nina se besaron durante un buen rato. Jones obviamente tenía que esperar.

- ¡Terry! ...lo llamó Jones impaciente... ¡Vamos!

Terry y Nina se detuvieron y se echaron a reír divertidos.

- ¡Creo que mejor me voy o Jones me va a dejar caminar a casa!

- Está bien bebé, llámame cuando llegues a tu recámara.

Terry finalmente dejó a Nina para irse con Jones.

- ¡Al fin! ...exclamó Jones... Les estaba tomando una eternidad, ¡y eso que estuvieron juntos todo el día!

- Ya me dirás si te cansas de Ashley cuando finalmente consigas andar con ella.

-Tienes razón ...dijo Jones riendo... Pero creo que jamás la voy a tener a ella, tú tienes más suerte que yo.

- No te subestimes Jones.

- Pero es que ella ni siquiera me mira Terry.

- ¿Has probado a hablar con ella?

- No, ella es tan... intimidante.

- Jones, si no lo intentas nunca lo sabrás.

- Lo intentaré cuando esté listo Terry.

- Como quieras...

El par de chicos llegó a casa de los Reagan y Terry bajó del auto.

- Gracias amigo, buenas noches.

- Buenas noches Terry.

Terry llegó a su habitación y de inmediato llamó a Nina. Hablaron durante un largo rato. Terry se fue a la cama con una sonrisa en su rostro, pero en eso su teléfono celular sonó justo antes de que cayera dormido.

-¡Antonia! ¿No te has dormido?

- No, pero ya estoy en mi cama.

- ¿Y cómo terminó la velada? ...preguntó Terry.

- Terminó bien ...dijo Antonia... ¿Y tú, te la pasaste bien?

- Sí, estuvo genial ...dijo Terry.

- Ohh... Te desapareciste por un tiempo... comentó Antonia.

- Ah, es que Nina y yo queríamos estar solos un rato, ya que tendré las prácticas durante el verano y no tendremos tiempo.

- Yo no estoy insinuando nada pero...

- Vamos Antonia, soy yo, puedes decirme cualquier cosa.

- No es asunto mío, pero David sugirió que...

- ¿Que hicimos "algo" en los establos?

- ¿Acaso tú? ...preguntó Antonia.

- ¿De verdad quieres que responda eso?

- No realmente, lo siento Terry, lo que hagas con tu novia no es asunto mío.

- ¿Y cómo está David? ...preguntó Terry.

- Se fue poco después.

- ¿Te divertiste mucho con él? ...le preguntó Terry.

Antonia de pronto se sintió feliz. ¡Terry estaba un poco celoso!

- Sí ...dijo ella.. Él es muy educado.

- ¿Ah, de verdad? Entonces, ¿por qué estaba chismorreando sobre Nina y yo?

- Ehh... no sé...

"Porque yo no podía dejar de mirarte" ...esto último lo dijo Antonia en su cabeza.

-Tal vez solo le gusta hablar de otras personas ...continuó ella... En fin, le dije que no era de su incumbencia.

- Debió haberse concentrado en llamar tu atención.

- Lo intentó Terry, pero él no me interesa.

Terry sin querer se sintió un poco aliviado.

- Bueno, fue bueno hablar contigo ...se despidió Terry.

- Buenas noches Terry.

Antonia estaba feliz. Notaba que Terry se preocupaba por ella. La rubia chica se durmió sintiéndose en las nubes. Por su parte Terry durmió con un suspiro de alivio.

Antes de que la siguiente semana comenzara, Terry pasaba gran parte de su tiempo libre con Nina. Ella ya estaba trabajando todos los días en el salón debido a que estaba de vacaciones de verano. Terry decidió dejar de trabajar en el establo Reagan. Se dijo que ya había ahorrado suficiente dinero para comprar un auto usado. La idea era comprar uno antes de que comenzara el siguiente año escolar. Además completaría con el dinero que ganara de la pasantía.

Así que antes de comenzar el trabajo de interno, decidió ir a visitar el Hogar de Pony. Al llegar se encontró con una mala noticia, uno de los niños pequeños cuyo nombre era Marty tenía dolor. La salud de Marty además no era muy buena. El chiquillo se encontraba en su pequeño rincón favorito. Sentía un dolor severo en el estómago.

- ¿Pero qué es lo que tiene? ...preguntó Terry a la Hermana María.

- Creo que es su apéndice ...respondió ella angustiada.

- ¿Necesitará una cirugía?

- Sí, pero ya no tenemos seguro médico ...intervino la Señorita Pony... Hemos hecho un pedido especial a las oficinas, pero… se están tomando mucho tiempo.

- En otras palabras, los han rechazado ...reclamó Terry muy enojado... Cómo nos pueden dejar así, ¡no tenemos a nadie! ¡Se supone que los servicios sociales deben de cuidarnos!

- Solo se está tomando un poco más de tiempo para que el papeleo se procese correctamente ...razonó la Hermana María con tristeza.

- ¡Eso no es justo! ...exclamó Terry con furia.

Terry permaneció en silencio por un rato, daba vueltas y luego dijo.

- Yo puedo pagarlo...

- ¿Qué? ...dijo la Hermana María... ¿Pero... cómo?

- Tengo dinero en mi cuenta, ahorros de mis trabajos ...aseguró Terry.

- Pero Terry, probablemente tengas planes con ese dinero, además dijiste que querías comprar un auto...

- La salud de Marty es más importante que un auto ...contestó Terry... Además puedo volver a trabajar, de hecho tengo un internado de verano.

- ¡Terry! ...lloró la Señorita Pony... ¿Estás seguro?

- Sí, lo estoy. Quiero que mi hermanito esté mejor. Necesitará cirugía, así que estoy pagando por ella.

La Hermana María abrazó a Terry con lágrimas en los ojos.

- Dios te bendiga hijo mío ...decía ella con los ojos cerrados y elevando una oración...¡Gracias!

- De nada Mamá María, ahora debemos ir al hospital en este preciso momento.

- Tienes razón ...agregó la Señorita Pony, abrazándolo también... ¡Hay que llevarlo al hospital, necesita esta cirugía para ya!

El orfanato tenía una camioneta, donación de una familia local, que la dió para obtener una deducción de impuestos. Cualquiera que hubiera sido la razón, fue una buena ayuda para el Hogar. La Hermana María sabía conducir y los llevó de regreso al pueblo. La Señorita Pony en cambio se quedó para cuidar al resto de los niños. En la camioneta, Terry iba sentado en la parte de atrás con Marty. Marty iba acostado con su cabeza en el regazo de Terry.

- Mamá María, tenemos que parar en el banco, voy a pedir un cheque de cajero ...pidió Terry.

- Está bien ...dijo la religiosa.

Todavía conmovida por el desinterés de Terry lloraba en silencio. Ese chico tenía un corazón de oro.

La Hermana María se detuvo frente a la institución bancaria y Terry bajó. Regresó 10 minutos después.

- Vamos ...dijo al ingresar al vehículo.

- Gracias Terry, Dios te devolverá todo ese dinero, cien veces más ...decía la religiosa. Terry le sonrió por el retrovisor.

El pequeño grupo llegó al hospital del pueblo. Marty fue examinado y el doctor salió a verlos al pasillo.

- Tenemos que operarlo ahora ...anunció el médico. Pero ¿el niño tiene seguro médico?

- Vamos a pagar con cheque ...respondió la Hermana.

- Está bien, pueden ir a completar el papeleo y encargarse de la factura, tan pronto como todo esté arreglado, podremos proceder.

- ¿Qué? Puedo mostrarle el cheque si lo desea ...dijo Terry molesto... El niño tiene dolor, ¡necesita tratarlo ya! ¡Quiere dinero, trajimos dinero! ¡Entonces opere a mi hermano, ahora mismo!

- Terry, cálmate ...decía la Hermana María poniendo su mano sobre el brazo de Terry.

- ¡No! ¿Cómo se atreven a anteponer el papeleo a la salud de Marty?

- ¿Podría empezar a tratarlo? Como puede ver nosotros podemos pagar la cirugía ...rogó la Hermana María.

El médico miró al niño luchando por el dolor. Tenían razón, aunque se estaba hablando de una cirugía se veía que ellos tenían un cheque para pagar.

- Está bien, voy a empezar mientras llenas el papeleo ...le indicó a Terry... El chico parece tener mucho dolor hay que atenderlo.

- Muchas gracias doctor ...dijo la Hermana.

- ¡Gracias! ...dijo Terry todavía un poco molesto.

Un camillero vino con una silla de ruedas para llevar a Marty a su habitación y prepararlo para la cirugía. Terry de inmediato fue con la Hermana María a completar el papeleo y a pagar la cirugía. Cuando terminaron, todo lo que tenían que hacer era esperar. Mientras tanto Terry llamó a Nina al salón para decirle que estaba en el hospital.

- ¿Estas bien cariño? ...preguntó ella preocupada.

- Sí, no soy yo, es Marty...

- ¿Tu hermano el más pequeño?

- Sí, ahora mismo está en cirugía.

- ¡Ay dios mío! ¿Por qué?

- Por el apéndice.

- Ay pobre niño ...exclamó la chica.

- Nina, no podré ir por ti después del trabajo.

- Entiendo, yo soy la que voy a ir al hospital después del trabajo.

- Gracias mi amor.

- Te veré más tarde Terry. Gracias por llamarme... te amo.

- Te veo al rato cariño.

Terry volvió a la sala de espera. La Señorita Pony se les había unido en el hospital. Había encontrado uno de los voluntarios para cuidar a los niños en el Hogar.

- Entonces, ¿cómo está? ...llegó ella preguntando.

- ¡Mamá Pony! ...exclamó Terry... Él todavía está en cirugía. Seguimos esperando.

La Señorita Pony se sentó con ellos, ojeaban una revista sin leer, estaban preocupados. En eso Nina llegó de pronto.

- ¡Nina! ...dijo Terry poniéndose de pie sorprendido... ¿Qué haces aquí? Tu turno aún no ha terminado.

Nina corrió a abrazarlo.

- La dueña me dejó venir para estar contigo cuando le conté lo que pasó.

- Oh... muchas gracias ...dijo Terry abrazándola.

- Señorita Pony, Hermana María ...saludó Nina.

- Hola Nina ...respondieron las dos mujeres.

Nina fue a sentarse con Terry, quien la tomó en sus brazos. Después de unas pocas horas que parecieron interminables, el médico llegó a verlos.

- La cirugía salió muy bien, tuvimos que intentar por aquí y por allá durante un rato... el apéndice estaba a punto de reventar. Pero llegaron justo a tiempo. Menos mal que lo trajeron, porque si eso hubiera sucedido, podría habría muerto.

- ¡Ay dios mío! ...exclamaron angustiadas la Hermana María y la Señorita Pony.

La Hermana María se volvió hacia Terry y le dio un fuerte abrazo.

- Muchas gracias Terry, le salvaste la vida a Marty ...dijo llorando la monja.

- Me alegro de haber podido ayudar ...le dijo Terry conmovido.

La Señorita Pony también lo abrazó.

- Terry, lo que hiciste fue muy generoso ...dijo por su parte la mujer.

- ¿Podemos verlo? ...preguntó la Hermana limpiándose el rostro.

- En un momento, lo van a traer de regreso a su cuarto y podrán pasar a verlo ...les dijo el doctor.

- Gracias doctor, por todo ...dijo la Señorita Pony.

- Sí, gracias ...dijo Terry... Lamento haber sido grosero con usted.

- No te preocupes, estoy acostumbrado a los exabruptos de los familiares de mis pacientes ...dijo el doctor con una comprensible sonrisa.

Unos minutos después se le permitió ir a la habitación de Marty . Marty todavía estaba dormido, pero cuando despertó más tarde estuvo muy feliz de ver a su familia allí con él.

- Terry ...dijo el pequeño... Estás aquí.

- Sí, Marty, aquí estoy contigo.

- Muchas gracias Terry, me salvaste la vida.

- Eres mi hermano pequeño ...le dijo Terry... No tienes que agradecerme nada. No hables, necesitas descansar.

- Está bien... Hermana María, Señorita Pony... ¡Nina! Hola ...saludó Marty al resto con una alegre sonrisa.

- Hola ...le saludó Nina... Mira, te compré un osito de peluche en la tienda de regalos. Es para que te haga compañía por la noche.

- Gracias Nina...

Se quedaron con él hasta que terminaron las horas de visita.

- Me voy a quedar con él ...anunció la Hermana María.

- Muy bien, creo que puedo llevar la furgoneta de vuelta a casa ...agregó la Señorita Pony... También puedo pasar a dejar a Terry a casa de los Reagan.

- De hecho ...intervino Terry... Ya les dije que iba a pasar la noche en el Hogar de Pony.

- Ah, bueno. Vámonos entonces ...dijo la Señorita Pony saliendo de la habitación.

- Adiós Marty, nos vemos Mamá María ...se despidió Terry.

- Adiós, Terry ...decía la religiosa abrazándolo fuertemente... Que pases buena noche.

- Adiós Terry, Nina, Señorita Pony ...decía Marty.

- Adiós ...le dijo Nina.

Los tres salieron del hospital y subieron a la camioneta para volver al Hogar de Pony. Pero primero pasaron a dejar a Nina a su casa, Terry bajó junto con ella.

- Voy a volver más tarde al Hogar ...le dijo Terry a la Señorita Pony... Tomaré un taxi. Quiero pasar un rato con Nina.

- Está bien. Pero, no vuelvas demasiado tarde ...dijo Pony.

- Claro que no.

Terry entró con Nina a su casa. Sus padres habían salido a cenar.

- ¿Terry? ...preguntó ella una vez adentro... ¿Tú pagaste la operación?

- Sí.

- ¿Con el dinero que estabas ahorrando para tu auto?

- Un coche no es tan importante ...se encogió de hombros Terry.

Nina lo miró. Amó a Terry en ese momento más que nunca. Era un chico tan compasivo.

- Oh bebé ...dijo ella abrazándolo... ¿Sabes cuanto te amo?

- No, yo no, dímelo otra vez.

-Te amo Terrence White.

- Eso es música para mis oídos ...dijo él tomando sus labios.

La pasión de los besos iba en aumento. Las emociones del día, mas el peligro cercano de Marty y finalmente el gran alivio... todo eso les había provocado emociones que deseaban apagar.

- ¿A que hora vuelven tus padres? ...susurró él.

- En 3 horas, fueron a cenar ..dijo ella besando sus labios suavemente... Tenemos tiempo para un poco de "diversión".

- Y no en paja de establo esta vez ...dijo Terry con una sonrisa encantadora.

Terry volvió al Hogar justo a tiempo antes de que todos se durmieran. Pony se alegró de que Terry no se quedara demasiado tiempo con Nina. Estaba muy contenta de tener a su hijo para que pasara la noche con ellos. Ella en verdad lo extrañaba.

- ¿Te divertiste con Nina?

- Si ...contestó Terry... Ella fue muy amable en consolarme, lo necesitaba.

"Consolarme, ¿es así como lo llaman ahora, Terry?" ...se decía la mujer por adentro.

- Nina es una buena chica ...dijo la Señorita Pony... Me agrada... ¿Terry? No hay palabras para expresar lo que siento por ti en este momento, lo que hiciste...

- Tú me criaste, Mamá Pony, me enseñaste todo lo que sé.

- Pero también tienes un buen corazón, un corazón de oro, no mucha gente hubiera hecho lo que hiciste. Ni siquiera teníamos suficiente en nuestros ahorros para cubrir siquiera la mitad del costo de la cirugía. Terry, tú estabas ahorrando para tu coche...

- No te preocupes por mí, el dinero no tenía un fin, además ganaré más trabajando.

En eso el celular de Terry sonó, lo buscó y luego contestó.

- ¿Antonia? ...dijo.

- ¡Terry! Te he estado llamando todo el día...

- Si, lo sé. Te iba a llamar en unos momentos...tuvimos una emergencia.

- ¿Una emergencia?

- Si. A uno de mis hermanos pequeños le extirparon el apéndice de emergencia.

- ¡Ay dios mío!

Terry contaba a Antonia brevemente lo que había sucedido. Mientras hablaba Pony lo observaba. Cuando terminó, ella le dijo:

- Te gusta mucho Antonia, ¿verdad Terry?

- Si, ella es muy agradable.

- ¿Y qué hay de Nina? ...preguntó Pony.

- Nina es mi novia Mamá Pony.

- Está bien, como tú digas, ya sabes lo que haces.

El celular volvió a sonar.

- ¡Nina bebé! ¿Acaso ya me estás extrañando?

Terry caminó hacia la Señorita Pony y la abrazó, la besó en la mejilla y se fue a su antiguo dormitorio para continuar con la charla con su novia. El día había sido muy largo.

Continuará ...