Capítulo 12
"Un verano divertido."
Terry volvió a casa de los Reagan el domingo por la noche, justo antes de que comenzara el internado de verano. Pero antes, se aseguró de que el pequeño Marty tuviera todo lo que necesitaba en el hospital antes de irse.
- ¿Estás seguro de que tienes todo lo que necesitas?
- Si hermano mayor -dijo Marty tiernamente- Gracias de nuevo por preocuparte por mi.
- De nada -respondió Terry con una sonrisa- Toma todo con calma por un rato, ¿de acuerdo?
- ¡Si! Adiós Terry.
- Adiós Marty.
La vida no era justa y Terry se arrepentía de haber aceptado que los Reagan se lo llevaran en calidad de "adoptado". Pero iba a perseverar y hacer que las cosas funcionaran. Esa noche recibió una llamada de Tammy, quien estaba en Chicago trabajando durante ese verano.
- ¿Terry?
- ¡Tammy!
- ¿Cómo estás?
- No demasiado mal. Acabo de regresar a la casa del infierno.
- Ahh... ¿dónde estabas?
- Estuve en el Hogar de Pony. Tuvieron una pequeña emergencia médica cuando estuve allí.
- ¿En serio? ¿Qué sucedió?
Terry le contó sobre el pequeño Marty. Tam se conmovió por su generosidad al saber lo ocurrido.
- Siempre has tenido un corazón de oro -dijo ella- Mira que renunciar a tu auto.
- Ya no me parecía tan importante en ese instante y el médico dijo que encontraron su apéndice a punto de estallar. Unos momentos después y hubiera sido demasiado tarde.
- Gracias Terry por tu generosidad, salvaste la vida de Marty.
- Y casi muere por culpa del seguro médico... ¡eso no es justo! Todos fuimos traídos a esta vida y todos debemos recibir el tratamiento que merecemos para estar bien. ¿Sabes? He estado pensando mucho Tam...
- ¿Acerca de qué?
- Creo que quiero ser médico y mi causa sería tratar a los necesitados sin seguro médico.
- ¡Wow Terry! Me alegro de que la experiencia que pasate te haya mostrado lo que quieres hacer con tu vida. Siempre te gustó ayudar en el Hogar de Pony y sabías cómo limpiar heridas cuando eras pequeño.
- Solo quiero asegurarme de que algunas personas reciban la atención médica que necesitan. Pero tan solo soy un adolescente todavía. Tengo un largo camino por recorrer.
- ¿Con tu determinación? Estoy segura de que puedes hacerlo, Terry.
- Eso espero Tammy.
- Lo harás, confío completamente en ti hermanito. Me tengo que ir cariño. Dulces sueños... Oye, ¿sigues con Nina?
- Sí.
- Wow, ella ya duró mucho tiempo contigo, ¿Qué pasó con el Casanova?
- El Casanova estaba probando algunos dulces por aquí y por allá.
- ¿Ella es el sabor del mes?
- El sabor del momento, si así lo dices.
- ¿Ya han llegado lejos?
- Nunca la presioné.
- Tú nunca presionas a las chicas, ellas suelen rogar por tu atención -decía Tammy entre risas.
- Excepto tú.
- ¡Hey, soy tu hermana mayor! ¿Cuántas veces tengo que repetirte eso?
- ¡Yo también te amo Tammy! -dijo Terry riendo.
- Te quiero Terry -dijo ella- Buenas noches.
- Buenas noches cariño.
Terry llamó a Nina y Antonia lo llamó a él justo después de Nina. Después de sus conversaciones Terry se fue a la cama pensando en lo que acababa de hablar con Tammy. Quería ser médico y acababa de tomar su decisión durante esa llamada. Decidió que iba a ser médico y a ayudar a los necesitados.
:::::::::::::::::::::::
El gran día por fin había llegado. Terry y los chicos Reagan desayunaron con el Sr. y la Sra. Reagan y pronto estuvieron listos para irse. Neil estaba de muy mal humor, vestido con un atuendo demasiado común. En cambio Terry y Eliza iban estaban muy bien vestidos como todos unos profesionales.
- Ojalá pudiera deshacerme de todo esto e ir a divertirme -refunfuñó Neil.
- Divertirte es lo que te metió en problemas en primer lugar -le señaló Eliza- El chofer está esperando, ¡vamos!
- Buena suerte -les dijo el Sr. Reagan.
Todos salieron al frente de la Mansión Reagan para subir al auto. Después de algunos minutos llegaron frente al edificio de la empresa. Las primas Andrew esperaban ya a Terry frente al edificio.
- ¡Hola Terry! -lo saludaron ellas sonriendo entusiastas.
- ¡Hey chicas! -saludó él.
- Te estábamos esperando -dijo Antonia.
- Eso es muy amable de su parte señoritas.
- Vamos -dijo Allyson.
Las chicas tomaron a Terry del brazo y entraron.
- ¿Qué ven en ese estúpido de Oliver Twist? -decía Neil siguiéndolas.
- Bueno, por un lado, no es un estúpido -señaló Eliza- ¡Por eso él está en la oficina del director general y tú en el departamento del correo!
- ¡Cállate hermanita!
- Neil, tienes que ponerte vivo, solo estás haciendo que Oliver Twist parezca el chico de oro con tu estupidez.
- ¡Bah! Sólo es un huérfano.
- ¡Él es ambicioso, a diferencia de ti!
- No necesito brillar, la empresa de papá va a ser mía.
- Sí y es posible que no puedas manejarla, porque te está yendo muy mal en la escuela. Sabes... ¡Oliver Twist podría terminar administrando todo!
- ¡Sobre mi cadáver! -espetó Neil.
- Mejor vete ya al departamento de correspondencia Neil, que después tienes escuela de verano.
Eliza fue a su departamento para comenzar su pasantía. Neil estuvo echando humo todo el camino hasta el cuarto de correo.
"¡Voy a hacer caer a ese hijo de perra, aunque sea lo último que haga!" -murmuró para sí mismo.
Por otro lado, todos los chicos estaban emocionados de comenzar su pasantía. Terry se encontraba trabajando con Georgina en un presupuesto para servicio de caridad. Tenía que preparar un plan sobre la mejor manera de distribuir el dinero. Terry vio una oportunidad de ayudar a los suyos. Logró presentar un plan que iba a ayudar a los orfanatos con un plan de salud.
- ¡Ohh! -exclamó Georgina- Estoy impresionada con tu proyecto, un plan de seguro médico para los menos afortunados. Con parte del dinero utilizándose para financiar la clínica gratuita en la ciudad. Puesto que has estado en ese otro extremo, sabes mejor que nadie lo que necesitan. Muy bien Terrence. Ahora quiero que leas este contrato y me digas lo que piensas...
- Muy bien -contestó Terry.
Terry se sentía como en casa con su trabajo. Analizó contratos, señaló los puntos más débiles, fugas de dinero, etc. Trabajó en varios proyectos con Georgina. Las horas pasaron muy rápido, tanto que se llegó la hora del almuerzo. Todos se vieron para comer y hablaban al mismo tiempo. Neil estuvo ausente, se había ido ya a la escuela de verano.
- Antonia, ¿cómo te fue en tu primer día?
- Maravilloso, estoy aprendiendo a crear una rosa -dijo toda emocionada.
- ¡Genial! -exclamó Terry.
- Y yo estoy creando una nueva fragancia -agregó Ashley.
- Y yo estoy construyendo un motor -señaló Allyson.
- ¿Y tú qué estás haciendo Terry?
- ¡Oh! Un montón de cosas -dijo riendo- Estoy leyendo contratos y haciendo planes financieros.
- Este va a ser un verano divertido -dijo Antonia.
- ¡Sí! -exclamó Ashley muy entusiasmada.
En cambio Eliza estaba sentada sola en otra mesa de muy mal humor, para variar. Después del almuerzo, todos volvieron al trabajo. Al final del día, todos salieron juntos del edificio. Afuera una sorpresa esperaba a Terry.
- ¿Nina? -dijo sorprendido.
- ¡Terry! ¡Mira lo que me regaló mi papá!
- ¿Un coche?
- ¡Sí! -dijo ella saltando a su cuello.
- ¡Excelente!
- Puedo pasar por ti al trabajo, también te puedo pasar a buscar por la mañana. El salón no abre hasta las 10 y como tú empiezas a las 9 pues...
- Eso seria genial -dijo Terry.
- ¡Pensé que no tenías permitido venir a nuestra casa! -interrumpió Eliza- ¡Voy a hacer que seguridad te eche!
- Ay, eres tan amable Eliza -comenzó Nina sonriendo- Pero voy a esperar a mi baby afuera de tu puerta, no es que no quiera entrar a tu hermosa casa desde el infierno. Pero es que odio absolutamente la atmósfera de ahí adentro.
- ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?! -gritó Eliza furiosa.
- ¿Así cómo? ¿Como a la zorra que realmente eres, arrojándote a mi chico? ¿Cómo fue querer la migaja de una migaja? ¿Tienes hambre de más? ¡Espero que lo hayas pasado muy bien, porque eso es todo lo que obtendrás de él!
Eliza no respondió, estaba que echaba fuego. Caminó hacia su auto de verdad furiosa. Las tres primas Andrew se echaron a reír a carcajadas, mientras Terry recibía los besos de Nina.
- ¿Quieres conducir, cariño? -dijo ella.
- Si, gracias -respondió Terry tomando las llaves- Vamos bebé, ¡adiós!
- Adiós Terry -dijeron al unísono el grupo de chicas.
Terry subió al Ford Focus que era de un brillante color azul metalizado. Por su parte las chicas Andrew tomaron su auto y se fueron.
- Gracias por la sorpresa amor -dijo Terry con una alegre sonrisa.
- De nada -contestó Nina- También iré a buscarte por la mañana.
- Muy bien, gracias por hacer esto.
- Está bien. Mi padre me compró el auto por mis buenas notas. Pensó que como yo tenía novio, iba a ser descuidada y mis notas bajarían. Pero él no sabía que yo tengo el mejor novio del mundo, uno que me enseña y me hizo mejorar mis notas... ¡Así que se sorprendió de que mi promedio subiera a 3.8! El carro que yo quería comprar, él me lo compró.
- Eso es maravilloso. Tienes mucha suerte de tener unos padres tan estupendos.
Nina sintió algo de tristeza en la voz de Terry. Ella puso su mano en su hombro.
- Y tú tienes suerte de tener dos madres amorosas y una familia adoptiva que te da la mejor educación que puedes tener -agregó ella.
- Sí, pero a veces todavía deseo tener una familia normal con una mamá, un papá, hermanos y hermanas.
- Lo sé cariño, a veces deseo que mis padres hubieran tenido otro hijo.
- La vida no es perfecta, pero podemos tratar de asegurarnos de que la nuestra sea lo más perfecta posible -finalizó diciendo Terry.
La pareja de chicos fue a dar un paseo y luego a tomar una malteada. Terry contó a Nina sobre su ajetreado día.
- No dejas pasar la oportunidad de ayudar a los necesitados, Terry eres maravilloso. Sabes que, en vez de pensar en ti, piensas en los demás…?
- Es una de las razones por las que aguanto a los Reagan. Puedo obtener una buena educación y así convertirme en médico.
- ¿Convertirte en doctor? ¿Quiero decir ser médico?
- Sí. Quiero ayudar a aquellos que lo necesitan y no pueden pagarlo.
- Realizarías cirugías gratuitas a los necesitados... ¡eso sería maravilloso, Terry!
- Entonces creo que puedo aguantar estar en la casa del infierno, si eso me va a ayudar.
- Bueno, eso si Antonia tiene algo que decir al respecto. Entonces podrías terminar viviendo en su mansión.
- No te pongas celosa Nina.
- No puedo evitarlo, pero por otro lado, su mansión sería mucho mejor para ti.
Siguieron hablando. Al terminar su malteada fueron a dar otro paseo y ya cuando estaba oscuro aprovecharon para pasarla bien en el auto.
- Te veré mañana por la mañana bebé -dijo ella al dejar a Terry en su casa.
- Gracias de nuevo por la sorpresa -dijo él.
Él la besó y ella se fue. Ese fue el final de un día maravilloso. Terry llegó justo a tiempo para cambiarse para la cena. La Sra. Reagan estaba dando un paseo por sus jardines cuando lo vio con Nina despidiéndose. Técnicamente ella no estaba en su propiedad, estaba en su auto, en la calle. Ella quería enojarse, pero...
- Buenas noches, Sra. Reagan -dijo Terry al pasar junto a ella.
- Ehh... Buenas noches -contestó un poco nerviosa- ¿Cómo estuvo tu día?
- Maravilloso, gracias señora.
- La cena está casi lista.
- Iré a lavarme y a cambiarme de inmediato.
Terry se fue un poco desconcertado. ¿Por qué la Sra. Reagan era tan amable con él? Por lo general, recibía el tratamiento silencioso de ella. ¿Por qué se veía un poco nerviosa cuando pasó junto a ella? Probablemente no era nada.
Durante la cena, Terry conversaba con el Sr. Reagan sobre su día de trabajo. La Sra. Reagan estaba molesta porque su hijo no tenía un trabajo más desafiante, como el de Terry. Pero en el fondo sabía que Terry se merecía el trabajo y Neil no. Ella se prometió deshacerse de Terry aunque fuera lo último que hiciera.
El verano iba de maravilla, el trabajo de interno, los retos, el dinero. Todo el mundo se estaba divirtiendo en la empresa excepto Neil. Neil comenzó a salir y a volver muy tarde, mucho después de su hora de llegada reglamentaria. Su padre estaba muy enojado con él, pero Neil no lo escuchaba.
:::::::::::::::::::::::
Hacia el final del verano, el Sr. Reagan se encontraba ausente por un viaje de negocios, cuando entregaron un automóvil nuevo en la propiedad de los Reagan. Era un mustang descapotable rojo, hermoso. Nadie sabía quién era el dueño. El rumor que entre el personal se decía, era que el auto nuevo pertenecía la Sra. Reagan.
Los sirvientes bromeaban al respecto.
- La Señora Dragón tiene un auto nuevo, un regalo de su patético esposo -decía uno entre risitas.
- ¿Cómo puede dejar que ella lo pisoteé así? -decía otro empleado.
- Bueno, aparentemente está funcionando, ¡acaba de recibir un nuevo convertible como regalo por su mezquindad!
Todos se echaron a reír. Terry quien iba llegando vió el auto estacionado afuera y pensó en el que quería comprar. Iba a ahorrar y comprar su auto a su debido tiempo.
- ¿No te encanta este coche, Oliver Twist? -se escuchó la voz de Neil.
- ¡Hola a ti también, perdedor! -le dijo Terry al verlo ahí parado.
- ¿Por qué sigues aquí? Pensé que ya por fin te habrías dado por vencido.
- Bueno, verás Neil, ¡algunos de nosotros perseveramos, a pesar de tener que lidiar con idiotas como tú!
- Me voy a deshacer de ti aunque sea lo último que haga -sentenció Neil.
- La misma vieja canción de siempre -dijo Terry yéndose de ahí.
:::::::::::::::::::::::
El domingo por la tarde Terry salió a caminar solo. Nina tuvo que salir de la ciudad con sus padres. Antonia había ido a Chicago a encontrarse con su padre que se iba a quedar unas horas en el aeropuerto para luego volver a marcharse. Ashley y Allyson habían ido con ella. Así que Terry estaba un poco aburrido y salió a caminar por el río. Vio a Billie quien había encendido fuego y estaba asando pescado.
- ¡Hey! -exclamó Terry feliz de verla.
- ¡Hola! -respondió Billie sonriéndole también.
Billie vestía jeans y una camiseta grande, con un pañuelo amarrado en la cabeza.
- ¿Quieres acompañarme a comer algo?
- Sí, con mucho gusto -dijo Terry.
- Te ves más feliz que la última vez que te vi -señaló ella.
- Bueno, seguí tu consejo y me quedé en la casa del infierno.
- ¡Bien por ti! No dejes que nada se interponga en el camino de tus sueños.
- Sí, mis sueños... Acabo de darme cuenta de lo que quiero hacer...
- ¿Y qué quieres hacer?
- Pues, tuvimos una pequeña crisis de salud con uno de mis hermanitos en el orfanato y...
Terry entonces comenzar a contar a Billie toda la historia.
- Eres muy lindo, tú lo sabes. La mayoría de los adolescentes pasan por la fase de "yo, luego yo y después yo", pero tú no -le dijo Billie.
- Bueno, es que yo estoy acostumbrado a compartir y a ayudar.
- No todos los niños en los orfanatos terminan tan bien como tú. Tienes un corazón de oro Terry. He viajado por aquí y allá y no encuentras gente como tú todos los días.
- Toda esa experiencia me hizo querer ser médico y ayudar a los necesitados con cirugías y otros procedimientos médicos que pudieran necesitar -explicaba Terry.
- Vas a ser un héroe local -dijo Billie riendo con alegría- Admiro tu valentía y determinación. Suerte en lograrlo.
- Gracias Billie, dijiste que has estado por aquí y allá ¿puedes hablarme de tus viajes?
Billie empezó a contarle sobre sus viajes por América y por el mundo. Se lo pasaron muy bien hablando, comiendo y riendo. Después dirigieron sus pasos a una casita donde Billie se alojaba con sus muchos amiguitos peludos.
- Te siguen hasta aquí, increíble -dijo Terry viendo a los animales silvestres.
- Son mis amigos y me hacen compañía. Al menos puedo decirles lo que yo quiera sin preocuparme de que empiecen a chismear.
- Sí, eso puede ser una ventaja, puedes confiar en ellos sin ningún peligro -agregó Terry riéndo también.
- ¿Quieres jugar una partida de ajedrez? -preguntó Billie.
- Está bien.
El par de amigos jugó ajedrez, cartas, incluso monopolio. Billie tenía una de las primeras ediciones del juego.
- ¡Wow! Esto es un artículo de colección -dijo Terry admirando el juego.
- Sí, me encantan las cosas antiguas. Encontré este en una venta de garaje en Florida... Lo compré por 5 dólares... Supongo que el dueño no sabía lo valioso que era.
- Supongo que no -dijo Terry riéndose de la anécdota.
Terry se sentía muy bien con Billie, ella era tan simple. Viviendo con cosas simples. Sin teléfono en casa, sin celular, sin electricidad. Terry tenía que volver a casa, ya era un poco tarde. Había perdido la noción del tiempo.
- Me tengo que ir Billie -dijo- Aunque si me quedo aquí, nadie se dará cuenta.
- Oh, lo harán, no pueden ser demasiado duros contigo te lo aseguro. Los Servicios Sociales podrían cortarles la cabeza.
- No sé porqué, eso no suena muy tranquilizador -dijo Terry entre risas.
- Me alegro de haber pasado el día contigo, voy a viajar mañana al amanecer.
- Oh, ¿Volverás pronto? -preguntó Terry.
- Sí, volveré, no te preocupes. Solo ven a esta casa de vez en cuando, puede que esté aquí ya. Puedes usar mi casa si estás buscando un lugar para alejarte de todo.
- Eso es muy generoso.
- O puedes traer a tu novia para hacer un poco de travesuras...
- ¡Billie!
El par se echó a reír a carcajadas. Terry la abrazó antes de irse.
- Adiós Billie, que tengas un buen viaje.
- Adiós Terry, cuídate. Ten cuidado con esos dragones.
- Lo haré -le aseguró él.
Terry volvió a casa de los Reagan. La hora de la cena ya había pasado y como el Sr. Reagan no estaba allí de todos modos... a Terry no le importó mucho la cena. Entró a la propiedad y encontró a unos agentes de la policía haciendo preguntas. Cuando se acercó más a la mansión...
- ¿Que esta pasando? -preguntó.
- ¡AHI ESTÁ! -la voz de Neil se escuchó- ¡El ladrón está aquí! ¡ATRÁPENLO!
Antes de que Terry se diera cuenta de lo que estaba pasando. Fue agarrado por un par de oficiales, tirando de sus brazos hacia atrás y esposándolo.
- ¿Terrence White? -le preguntó un oficial.
- ¡Sí, pero suélteme! ¿Qué diablos está pasando?
- Está bajo arresto por robo de auto.
- ¿QUÉ? -decía Terry que no entendía lo que estaba pasando.
- Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga, podría y sería usado en su contra en un tribunal de justicia... si usted...
Terry pensó que estaba teniendo una pesadilla con los ojos abiertos. Simplemente dejó de hablar. No quería comprometer sus derechos Miranda que le estaban siendos leídos... solo rezaba para que pudiera despertar de esa horrible pesadilla.
Continuará ...
