Frozen love

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.-Friedrich Nietzsche

Aclaraciones: Jack Frost no me pertenece, lástima (?) yo no le hubiera puesto algo tan triste en la película ¬¬ pero los oc son mios. Comprobaran que alguna vez verán un asterisco * tras los puntos suspensivos en los que divido el contenido del fanfic owo bueno estos puntos significan que llevan una canción que fue la que me inspiró para hacer esa parte! espero que les gusten! Ya pondré acá el nombre de la canción para que no tengan que irse hasta el final del cap para ver owo !

REVIEW ALERT ! : Owo pues por aqui contestaré a los reviews que me dejen pues ustedes se tomaron su tiempo en leer mi historia y luego redactar lo que les pareció así que lo mínimo es no sólo agradecerles sino contestarles de uno a uno nwn

Yukki/Yukkifrost: Holis Yukki! gracias, la historia de Sweety me salió muy inspirada ;-; me encantó escribirla, lo del lemon llegara ohohoho : D y yo tambien estoy emocionada por escribir la trilogía, es la primera vez que escribo una aca : D y felicitaciones por crearte la cuenta, es genial!

Deipris: Gracias w y holita, como ya dije, para Sweety me puse inspiradísima y la gran suerte de quedarse con Sandy ^^, ya se ira viendo las historias de los otros :3333 confío en poder hacerlas también como la de Sweety, xD, no le pegues al pobrecito de Jack que es todo adorable, tonto pero bonito, no lo amamos por eso? :3333. Espero que disfrutes el capi y no te preocupes por lo del review w, se entiende que a veces tenemos problemas de internet, yo tengo cada historia que mete miedo xe.

EmmaMason13: Buenas Emma ^^ Pues tal como has pedido aqui esta la continuacion y siento no haber actualizado antes, estuve enferma y por ello no pude subir antes ;-; sorryyyyy

ViOlEtALoVeFaNfIcS: Para Iris: Holas ^^ Jack no necesita un foco, necesita las luces de un estadio xD jajaja ok no, gaaah si Allegro te empieza a gustar no sé que pensaras ahora porque en este capi se ve un poco de como era la historia de Allegro x3333 y me alegra enormemente que Violate haya regresado OwO

Para violeta: ¡Bienvenida amiga mia! Es genial que estés de vuelta OwO buena maniobra de expulsión, ojalá se me hubiera ocurrido a mi en su tiempo pero bugh en mi caso el tipo era asqueroso pero bueh, que me voy del tema, me alegra mucho que seas libre de ese lugar ^^ y siento lo de Jack ^^u es que el chico es casi nuevo, se está eh...curtiendo en estos sentimientos, prometo que habra progresos pero por favor, no me hagas daño ^^U

Harmony-Frost-30589: jojojo lo de jack ya veras que pronto se le acaba la tonteria x3 y Allegro xD bueeeeh no te dare spoiler porque ya lo ves en este capítulo ahaha : D

Yay gracias por comentar ;w; me dáis la vida que me quitan en la uni en serio!

OwO lo primero que quiero es disculparme por no haber podido subir capitulo la semana pasada, estuve enferma y pues no estaba bien para subir capitulo, lo siento mucho, pero espero que me sepan perdonar y entender que fueron por causas de fuerza mayor ;-; Lo siento muchisísimo, de verdad!

El amor nunca muere de muerte natural. Muere por la ceguera, los errores y la traición. Muere por fatiga, porque se marchita y porque se mancha-Anais Nin.

9

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Él la miró con esa sonrisa torcida y burlona, ella lo supo enseguida. Él no era como Jack, sería como suponía que era Pitch, miró sus ojos rojos notando como se le encogía el corazón, a veces desearía no ver nada en absoluto porque estaba más que claro que la visita de esa persona, fuera quién fuera, no traía nada bueno.

-Frena tus temores, no he venido a causarte ningún mal.

Por supuesto, era mentira. Y Jeannie seguía tensa mirándole de hito en hito, a cada paso suyo ella retrocedía dos muy disimuladamente hasta que el crujido le piso hizo que se le erizara el vello de la nuca. Allegro ensanchó la sonrisa. Estaba muy asustada. Qué bonito.

-No entiendo a qué viene ese miedo-volvió a hablar con mucha naturalidad-. Si algo te fuera a ocurrir seguramente Jack vendría a salvarte, ¿o no? A menos que tuviera algo mejor entre manos-se tomó el gusto de fingir vacilación para ver la reacción de la pelirroja-. Mmmm, ¿puede que a Lia?

Jeannie apretó los labios sin mediar palabra, Allegro se carcajeó mentalmente. Eso era muy predecible.

-Tiene que ser duro, eso de ser el tercero en discordia, la pieza sobrante, el que queda disparejo…

Ella lo miró inquisitiva, tenía la voz suave pero aún así lo captó, el matiz malicioso escondido entre la amabilidad. Cínico. Lo había dicho para hacerle daño.

-¿Quién eres?-preguntó la joven-. ¿A qué has venido? Tú no eres como los otros.

Él soltó una carcajada. Muy lista.

-Allegro para servirle, señorita-se presentó haciendo una elaborada reverencia.

-Jack….-comenzó a decir, pero no tenía ni idea de cómo continuar.

Algo muy negro dentro de Jeannie decía que Jack no iba venir. Allegro continuó mirándola en silencio, esperando divertido a que ella continuara su frase, porque sabía exactamente qué puntos eran más flacos a tocar. Así que era tan fácil meterle en la cabeza que Jack no vendría, que estaba ocupado intentando hacer que Lia creyera en él, que esa situación iba prolongarse tanto que la machacaría que no necesitaba mover los labios, era mucho más productivo hacerla creer que eso venía de dentro de ella y no era él susurrando como un demonio.

Ella se sintió fatal, a punto de llorar, pero no, parpadeó un par de veces antes de inspirar hondo. Allegro borró la sonrisa, apenas de forma imperceptible, tenía que admitir que era más fuerte de lo que pensaba.

-Bueno…si no vas a continuar….creo que puedo seguir con mi parte-volvió a sonreír sacando la flecha-. ¿Sabes qué es esto?

-Una flecha-susurró.

-Una flecha de esperanza-mintió, sin embargo, ella no lo notó-. Me ocupo de que creáis en lo que creéis, papá Noel, el hada de los dientes, que vuestros padres no os corten el saldo del móvil a fin de mes-bromeó con lo último.

-No pareces un guardián como ellos-resopló desconfiada.

-¿Juzgas un libro por su cubierta? ¡Qué cruel!-le reprochó con una sonrisa falsa.

Cruel. Cruel. Eres cruel. Eres cruel porque Jack no te quiere, ni te va a querer nunca. Ella tembló un poco, esta vez él si oyó un sollozo proveniente de la pelirroja, aunque fingió no haberlo oído.

-Escuché sobre el pequeño problema que tuvo Jack y me dije, ¿por qué no voy a ayudarlo?-explicó mirando la flecha en su mano-. Desgraciadamente no puedo alterar las creencias así como así. No puedo hacer que Lia lo vea pero….puedo intercambiarla.

Jeannie lo miró con sus ojos grises, casi intuyendo lo que venía a continuación, notó un nudo apretándole contra la garganta, esos dilemas que no esperas tener que enfrentar por tu propio pie, porque cuándo eres niño nunca te explican esos desengaños que necesitas hacer frente cuándo eres mayor, ojalá le hubieran dado por lo menos una pista, tal vez no fuera tan doloroso así.

-Exactamente lo que estás pensando, un toque en la flecha y Lia verá lo que tu ves, claro que tu dejarás de ver-habló tan sinceramente que casi parecía de verdad-. No te forzaré, es algo que depende de tu voluntad.

Volvió sus ojos a la flecha luego de escudriñar la expresión del otro. Tenía que hacerlo, era lo que tenía que hacer, ¿qué acaso no es lo mismo que le había pedido a Jack? Una ayuda y dejar de ver, era perfectamente lo mismo, sólo que no pensó que la última decisión fuera de ella, pensó qué todo sería cosa de Jack, se deja caer pesadamente sobre la cama, lleva las manos a su cabello rojo apretándose la cabeza con las manos como si quisiera estrecharla, sabe lo que tiene que hacer. Maldita sea, lo sabe perfectamente.

Cerró los ojos, apretó con fuerza los parpados, recuerda esa primera vez que lo vió, no a él realmente sino cuándo vió todo, el blanco infinito que casi lastimaba sus ojos porque nunca antes había visto nieve, no de forma consciente, su padre le contó un millar de veces la historia de su nacimiento, le dijo que ella estaba tardando pero que, curiosamente, había nacido el único día que había nevado en más de veinte años, como si lo hubiera estado esperando. Ella pensó que era una estúpida broma, pero no. Era de verdad, las fotos del hospital reflejaban aquella única nevada y su padre rió, rió diciendo que en todo el rato que duró ella no soltó ni un solo lloro, exceptuando la palmada del médico en su trasero. Y después se fueron a vivir al blanco infinito. La primera vez ella no vió a Jack pero si le oyó, le escuchó reír y al buscar la risa fue cuándo lo vió.

Después pensó que se encontraba muy cansada tras esos largos años esperando algo que no sucedía, ¿tenía que suceder algo concreto? ¡Sí! Jack tenía que mirarla. Pero no para que lo ayude con otra. Tenía que mirarla a ella. Y, ahora, tras esas largas semanas tragando y convenciendo a Lia con la más grande de las paciencias y dando esperanzas a Jack-todas las que ella tenía hacia él-pensó que estaba muy cansada. Qué había hecho el todo por el todo y ya quedaba una única cosa que podía hacer.

El último sacrificio y descansaría para siempre.

Así que, muy lentamente, estiró una mano hacia la flecha.

-Adiós, te quiero Jack.

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Fue tan terrible.

Una inconmensurable sensación de dolor en el momento justo en que estaba provocando la nevada en aquella habitación, la sensación lo dejó tan desarmado que apenas pudo oír el chillido de la morena. Ni fue consciente en qué momento Lia tocó con incredulidad aquellos pequeños copos repitiendo "Oh, Dios mío" varias veces, estaba centrado en ese sentimiento. Algo estaba mal.

No.

Mal no.

Mal está pisarle el pie a alguien o tirarle una tarta a la cara o pedirle que sea tu conductor a la fuga cuándo atracas un banco. Aquello se sentía mucho peor de lo que podía ser mal.

Entonces empezó a plantearse que pasó, ¿algo con el idiota de Bunnymund? ¿Le pasó algo a la obsesiva Tooth? ¿al brusco Norte? ¿O al pequeñajo? Se apoyó en su bastón, no, no, no. No era con ellos, ya habría aparecido alguno dando la señal de alarma, era otra cosa, ¿entonces? ¿Le pasó algo a Jamie? ¿A Sophie? No, no podía, sus tataratatara-y lo que siguiera-sobrinos, tenían que estar bien. Algo que se le escapaba entre los dedos porque no podía captarlo o porque nunca antes le había prestado suficiente atención.

-¿Jack…..Frost?

Dio un respingo. Miró los ojos, más azules que grises, de Lia, su pelo marrón casi negro y esos rasgos afilados descompuestos por un deje de confusión antes de asentir con lentitud, ella lo miró- sí, lo estaba mirando-como evaluándolo, se acercó haciendo repiquetear los altísimos zapatos de tacón contra el piso y lo tocó casi con incredulidad, después masculló algo, algo como "no está mal…nada mal"

-Me…..ves-afirmó Jack despacio.

Se hubiera llamado idiota por decir lo obvio, sin embargo, no tenía culpa, estaba muy preocupado.

-No te hace justicia en esos dibujos-susurró pasando un dedo por las marcas de escarcha en la sudadera, su ceño se frunció ligeramente-…Mmmm…muy frío…tal vez se pueda arreglar….

Jack permaneció estático mirándola, el momento esperado, el amor correspondido después de muchas penurias, ahí estaban los dos reunidos, viéndose de forma igualada, viendo el color carmín suave en los labios finos, ella se acercó al guardián, miró su vestuario con algo de decepción que no expresaría todavía. Ella pensaba, Las cosas que hay que corregir siempre pueden esperar después de conocernos "bíblicamente" mejor.

Pero Jack no estaba pensando en eso, o sea, él tuvo otra educación., no es como si esa educación le hubiera privado de de deseos, porque evidentemente los tenía, pero esa educación le hacían ser un caballero, dentro de lo que cabe, porque aún podía recordar la primera vez que deseó acariciar a Julie, cómo se burló de su cabello rubio cuándo en verdad lo que quería era tocarlo entre sus dedos, la agonizante sensación en su pecho esos días en que subían juntos a los arboles y la tenía tan cerca que podía olerla, la primera vez que muy tímidamente-y si, de forma inexperta-se dieron un beso, el momento en que no sólo tocó el pelo, sus mejillas o sus manos, ese momento en que acarició sus piernas bajo el amplio vestido. Había respetado, sus manos nunca subieron por encima de la rodilla porque la respetaba a pesar de la agitación extenuante que recorría su pecho cuándo sus dedos se deslizaban sobre la suave piel, después sentirla con las palmas de las manos, sentía sus reacciones, como su pulso se elevaba, la respiración a marchas forzadas, su piel erizada, el rubor manchando sus pecas.

La sensación de que iba a estallar de un momento a otro.

Julie…

Redujo los ojos levemente, Lia rozó su nariz con la suya acercándose un poco más, notaba su aliento chocar con el suyo. Jack cerró los ojos y se obligó a no recordar, estaba con Lia, porque ella por fin le veía aunque aún no se sintiera demasiado listo para un contacto tan directo, aunque aún estuviera preocupado por esa sensación, esa que le decía que había pasado algo.

Intentó centrarse con todas sus fuerzas antes de que ver a Julie gritándole en su mente con sumo enfado. Jack abre los ojos apartándose bruscamente de Lia.

¡Jeannie!

El cabo suelto.

-¿Qué pasa?-le pregunta exasperada por la reacción del guardián.

Habían estado a un paso de besarse y él se apartaba así sin más. Esperaba que al menos tuviera una buena justificación.

-¡Tengo que irme!-gritó saliendo por la ventana apresurado dejando a la morena sorprendida para luego gritarle enfadada por el súbito plantón.

Jack se sintió furioso consigo mismo, ¿Cómo podía haberlo pasado por alto?

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Cupido chilló, un grito de los que ensordecen a quién esté cerca mientras contemplaba a Allegro, vió como la flecha se deshacía en cenizas ahora que el mal ya estaba hecho, con sus pequeños ojos buscó los de su hermano henchido de dolor, Allegro se rehusó a mirarlo, muy dentro de él, tal vez una parte no demasiado viva ni muerta de lo que había sido su humanidad aún contemplaba al niño como el hermano que había sido en otro tiempo. Aquel niño que gritaba feliz llevándole la espada mientras él se alistaba para pelear en los campos de entrenamiento antes de partir a arrasar pueblos con los otros romanos, cuándo aún revolvía el pelo rubio de su hermano con un deje de cariño y las mujeres lo miraban y escupían enrabietas entre susurros que parecía ser que aquel desgraciado si sentía amor hacia otro ser humano.

-¡¿Por qué?!-le espetó con los ojos llorosos-. ¡Dime por qué, Allegro!

Pero Cupido no vio nada más allá de los ojos muertos de Allegro. El niño paralizado en ocho años eternos no podía entenderlo porque no había crecido en el sentido literal en que él lo había hecho, Valentín no fue un soldado como él, no podía entender lo que era recibir las órdenes y cumplirlas sin rechistar, no plantear si haces o no lo correcto, pensar que sólo lo haces por amor a la patria y, en su caso, por lo que era en esa vida. Ese niño no tenía la capacidad de entender cómo te hacía crecer una guerra y, pese a que ahora lo miraba con esos pequeños ojos llorosos destilando rabia, confusión y tristeza, no tenía ni la más remota idea de su trasfondo.

De haberla tenido, de saber todo lo que había hecho siendo aún humano, su hermano no volvería a ser capaz de volver a mirarlo.

-Es lo que soy.

El niño apretó las manos, se sorbió los mocos temblando, por un pequeño, casi inexistente impulso, Allegro alzó la mano hacia la cabeza de su hermano, sin embargo la apartó en el último minuto y el niño sollozó ladeando el rostro.

-¡No me vengas con esas!-gritó enfurecido-. ¡Yo la encontré! ¡¿Entiendes?! ¡La encontré y te lo dije! ¡Te dije que había encontrado a Ulmia aquí pero no me has querido escuchar! ¡Has preferido acabar un trabajo que no conseguiste acabar hace trescientos años sólo porque hay lazos que no se pueden romper! ¡Y tú deberías entenderlo!

Allegro apretó los dientes girándose antes de desaparecer en un torbellino negro del que provenían lamentos. Cupido cayó de rodillas al suelo, ¿Cómo pudo pasar eso? Él comprendía por qué Moon le dio la misión de ser el amor, en su tiempo como niño humano había ayudado a grandes parejas a unirse, entre ellas a su hermano con una de las esclavas, Ulmia, como los tres se habían fugado lejos de las colonias-dado a la temprana muerte de sus padres, Allegro se había hecho cargo de él-pero lo que no pudo prevenir fue lo que vendría después, la guerra. Los invasores del Norte quemando las aldeas, la locura de su hermano al ver cómo Ulmia acababa ultrajada y muerta frente a sus ojos mientras los bárbaros ultrajaban las mujeres de la aldea y mataban a los varones.

Jamás borró de su mente su última imagen, la imagen de Allegro seduciendo a la mujer del bárbaro que había hecho aquello a Ulmia, como la mató con saña delante de su esposo sin importarle las consecuencias. Cómo los ojos marrones de su hermano empezaron a volverse rojos como la sangre que le caia por la cabeza al tiempo que una sonrisa retorcida se fijaba en su rostro.

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Allegro permaneció sentado desde dónde estaba con la mirada perdida. Si, era cierto que tenía un problema personal con Jack y Jeannie o Julie, no porque él estuviera enamorado de ella o la amase, de eso nada. El moreno ya no quería a nadie, desde lo que se transformó en lo que era no tenía ninguna capacidad para amar, cuándo era humano tampoco tenía mucha y toda la que tuvo fue para Ulmia y su hermano.

Respiró hondo. Hacía mucho que no pensaba en Ulmia, en su cabello y ojos negros, la piel morena típica de los africanos, la dulzura con la que lo miraba pese a que como mero soldado no podía darle gran cosa para subsistir, cuánto quería a su hermano pequeño, como si fuera hijo de ellos dos.

Así que ese día, hace trescientos años atrás pisó muy de casualidad aquella aldea alejada de la mano de Dios dónde encontró a esos dos, él acababa de hacer romper a una pareja a un paso de casarse haciendo al novio caer en la tentación de la joven y hermosa hermana de su futura esposa, Allegro los vió en el bosque escondidos robándose besos el uno al otro, al principio no pensó en ellos de forma especial, le pareció que eran unos de tantos, asi que se dispuso a romperla, tentó al chico con otrachica muy bien parecida de la aldea en edad casadera, una chica a la que no prestó atención en absoluto, así que decidió desviarse hacia ella. Pero Julie no prestó atención a los regalos de los pretendientes ni siquiera cuándo él mismo hizo su mejor intento.

Volvió a verlos juntos, sentados en la rama de un árbol. Con sus dedos rozándose tímidamente antes de aferrarse con fuerza y ahí lo vio. La misma dulzura en ella, el mismo anhelo protector en Jack que él tuvo en su día, eran como Ulmia y él mismo y no hubo nada que le diera más rabia que eso. Le pareció cruel que se lo restregaran por la cara como un recordatorio de su pérdida.

Y decidió darles el mismo destino.

Hizo el lago de hielo peligrosamente frágil haciendo que empezase a corroerse usando su lanza, no había sido complicado, solo necesitó pasarla por el fuego hasta que quemó y pasarla repetidas veces por la superficie hasta que la capa de hielo en una zona se vió demasiado delgada para soportar peso. Hubo un momento en que pensó que su plan fracasaría cuándo vió como la hermana pequeña de Jack era la que se iba a caer, por fortuna Jack intervino y acabó muerto, claro que no se esperó que Moon lo convirtiera en un guardián, de cualquier forma no le dio importancia pues nadie podía verlo.

O eso creyó.

Porque Julie lo veía y oía, tuvo que estar muy atento a crear sucesos y situaciones dónde Jack no pudiera escucharla ni darse cuenta de que le veía, pero todo parecía desmoronarse, así que le quedó la última opción. Jack estaba enfurecido por su situación y a menudo creaba tormentas de nieve muy fuertes, Allegro nada más tuvo que esperar a un día sin Luna, apenas vió que Julie lo seguía intentando llamarle se encargó de desorientarla el tiempo suficiente, confió en él como guía de regreso a la aldea y cuándo menos se lo esperó la abandonó a su suerte en medio de una tormenta de nieve llamando a Jack con insistencia. La última vez que la vio era tan sólo un cadáver muerto por hipotermia en medio del blanco puro.

No estaba arrepentido y de hecho, si le tocaba hacerlo otra vez , no tenía ningún escrúpulo.

Mataría a Jeannie si el plan inicial fallaba.

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Llegó como una exhalación, entró por la puerta encontrándose con el niño que llevaba su nombre, Jackie, el niño lo saludó divertido antes de subir a su cuarto y preguntarle si quería ver sus juguetes, pero Jack estaba demasiado preocupado con esa sensación subiéndole por el pecho, le prometió que otro día los vería, que tenía que hablar urgentemente con su hermana mayor.

Entró al cuarto con urgencia encontrándose a Jeannie tumbada en la cama con los ojos clavados en el techo y una expresión mortificada pintada en su rostro, Jack lo siente, muy hondo, prácticamente en los huesos, siente esa desazón aumentar como el hambre. Aparentemente, físicamente, parece que está bien pero no lo está.

-Eh….Jeannie….-le llama.

No sabe bien con qué excusarse, ¿qué le iba a decir? ¿Un absurdo presentimiento? El guardián apoya la cabeza en el bastón dándose pequeños toques como gritándose "¿qué le digo?"

-¡Lia me ve!-gritó sonriendo.

Pero la pelirroja no le hizo ni caso, seguía con la misma expresión acerada mirando al techo, Jack sintió su cuerpo tensarse.

-¿Ha pasado…..algo?-preguntó ahora más preocupado.

Nada. Jack caminó en círculos unos minutos antes de apuntarla con el cayado.

-¿Te has enfadado conmigo?

Otra nada. Jack pateó el suelo con su pie desnudo antes de acercarse a grandes zancadas a la cama dónde estaba Jeannie, casi se colocó sobre ella, medio cuerpo estaba encima por lo menos, pero a buena distancia. ¿Qué demonios….? Jack recordó brevemente el otro día cuándo él le pegó un susto en el tejado. Ohhh, así que era eso. Ella se estaba vengando. ¡En cuánto menos se lo esperase le pegaría un susto! El peliblanco se separó rápidamente con aire vigilante. Nadie le gastaba una broma al guardián de la diversión.

-¡Te pillé!-le dijo acusadoramente-. ¡No podrás pegarme un susto como pretendías! ¡Ya sé por dónde vas Jeannie!

-Jack….-musitó.

Él alzó el mentón con orgullo antes de darse cuenta de que en realidad no le llamaba, parecía que había pensado en alto, apenas un bisbiseo. Jack se quedó congelado dónde estaba, con el corazón latiendo frenéticamente como si no fuera lo bastante rápido, entonces empezó a andar muy lentamente, igual que un niño que empieza a hacerlo.

-Jeannie..oye….

La pelirroja se levantó de golpe casi asustándolo, la mira con aliento contenido, ella parece mirar a cada rincón de la habitación de forma perdida antes de levantarse y andar con vacilación, como si no supiera dónde pisar, su pelo rojo se agita a cada giro de cabeza, le da la espalda a Jack mirando a todos lados, ahora está muy cerca de él, lo suficiente para que él casi pudiera olerla y sentir como la pesadez por la mala sensación cambiaba a una muy vieja.

Anhelo.

Estiró la mano hasta acercar los dedos a los suyos, apenas rozando la tela marrón de la chaqueta de lana que llevaba puesta, bajando hacia la blanquecina mano con un tono rosado para tocar sus largos y finos dedos.

-¿Jeannie….?

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Corrió velozmente como una sombra, pateó doblemente el suelo abriendo una madriguera dentro del túnel por el que estaba, apareció entonces cerca del árbol, pero tan pronto como apareció se escondió detrás.

Ulstra le arrancaría la cabeza si lo veía por allí.

Es decir ella era su amada liebre dulce y sarcástica, pero también imponente y temible como adversario, no es como si quisiera pelear con ella, para nada, no sería capaz de ponerle una pata encima nunca pasara lo que pasara, pero lo que su querida liebre tenía de particular es que era terriblemente territorial y si lo veía pisar por dónde era su territorio le daría una gran patada en la cabeza, podía verla, ver como sus orejas ya se movían como un tic nervioso, ella era hermosa. Aunque tardó en apreciarla como era. Porque recordaba su nombre, recordaba quién era como humana, la recordaba como la niña que le había agarrado por las zarpas cuándo escondía los huevos exigiéndole a viva voz que le diera su huevo de Pascua.

Bunny sonrió sacudiendo levemente la cabeza.

Era su Ulstra después de todo.

La miró un instante más sobreprotectoramente, no parecía ir mal, es decir, ahí estaba ella con los tres reyes magos peinando el terreno, buscando pistas sobre Pitch, la veía algo inquieta, no sólo por el tic en las orejas, él podía predecir cualquier rasgo en ella que indicase lo nerviosa que estaba, la forma en que arrugaba su nariz, el mohín casi imperceptible en su boca, una pata haciendo un pequeño movimiento circular. Ulstra definitivamente estaba nerviosa. ¿Pasó algo? ¿Qué pasó? ¿En qué momento?

¿Podría ser que las crías…..?

Bunny siente un nudo en la garganta, Norte tenía el instinto en su panza, él lo tenía en sus orejas, las notaba empezar a moverse alocadamente, patea el suelo y desaparece por un hoyo antes de que nadie de los allí presentes advierta su presencia, necesita ver que en la madriguera esté todo bien.

No pasa nada. Los huevos gigantes están en la posición defensiva, los otros huevos pequeños están bien, caminando de un lado a otro, buscó con la mirada a sus crías, encontrando las colitas y las pequeñas orejitas dispersas de un lado a otro correteando a pequeños saltos aquí y allá, Bunny respiró aliviado retrocediendo hasta caer sentado al suelo al resbalar.

-¡¿Qué narices…?!-gruñó incorporándose sobre sus patas, tratando de no volver a resbalar-. ¿Qué hace aquí este hielo?

Buscó el origen de la escarcha con la mirada hasta encontrarse con una figura en las sombras que soltaba pequeños copos helados.

-¡Rayos!-gruñó el conejo de Pascua dejando caer el boomerang que había cogido previamente-. ¡Jack! ¡Me has pegado un susto de muerte, colega!

Se acercó al chico que estaba sentado agarrando su bastón, Jack no lo miró, o si lo hizo no lo estaba mirando directamente, el bastón seguía desprendiendo pequeños copos mientras él tenía los ojos muy abiertos con expresión desamparada, parecida a la de aquella vez que Bunny había sido lo bastante insensible como para decirle a las claras que al menos la gente sí creía en él.

-Eh….¿qué pasa?

Bunny no sabía como interpretarlo, es decir, él no conocía mucho a Jack como para entender todos esos sentimientos que debían pasársele por la cabeza al muchacho, durante más de trescientos años para Bunny él había sido un rival en el afecto de los niños más que otra cosa, un estorbo que helaba las tuberías y hacía que los huevos que escondía se volvieran más quebradizos de lo que eran de por sí, pero ahora, ahora que veía a Jack como un guardián, como un amigo-esto último jamás lo reconocería en alto ni aunque lo estuvieran despellejando-se iba dando cuenta de que había confiado demasiado en la personalidad externa de Jack, lo veía como un rebelde sin causa y no se paró a pensar qué alguna vez el guardián de la diversión podría necesitarlo como amigo, se quedó estático. ¿En qué momento debía actuar así? Es cómo si el mundo se volviera loco, muy despacio, casi arrastrando las patas, se sentó a un lado de Jack esperando a que dijera algo, ¿o tenía que decirlo él? Qué mierda….¡Norte era el bueno para estas cosas!

-No….me ve…

Bunny parpadeó, era una suerte ser un conejo y tener una audición por encima de lo normal pues como hombre que había sido en su tiempo, no estaba seguro de si le hubiera hablado. El conejo de Pascua se tensó ligeramente, trató de no ser muy brusco.

-….¿No hay…progresos con Lia?-preguntó despacio.

Estaba a punto de llevarse las patas a la cabeza, maldición. Seguramente en su forma humana hubiera sido menos idiota….¿Qué diría Ulstra? …..No, no lo serías. Eso le diría. Pero Jack negó con la cabeza sin decir nada.

-No….me ve…-volvió a repetir de forma errática.

Bunny empezó a creer que se encontraba en shock, ¿eso era posible?

-Tranquilo, Jack….verás que Lia.

-¡No se trata de Lia!-gritó exasperado llevándose las manos a la cabeza-…Jeannie… no me ve….ya no me ve…

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OwO bueno! hasta aquí el nueve! espero que les haya gustado y nuevamente me disculpo por no haber podido subir la semana pasada capi.