++4++
La vida de Draco Malfoy había dejado de ser impredecible hace unos años. Sin embargo aun tenía que cuidarse la espalda al caminar en los lugares excesivamente públicos. Tenia la varita apretada en el puño dentro del abrigo mientras caminaba sobre las congeladas callejas como si aquello le diera seguridad.
Incluso a pesar de que las torturas del profeta habían disminuido cada año, nunca podría considerar tranquila su vida.
Una mujer le arrojo un tomate en ese instante, y este le cayó sobre el rostro con fuerza. Pero no se detuvo por que la experiencia había demostrado que era inútil discutir con esas personas. Quizás en el fondo, sentía que merecía eso, pero su pecho se apretaba al considerarlo, y prefería ignorarlo.
Apresuro el paso, y cuando estuvo seguro que la mujer había dejado de gritarle a la espalda paso el puño del abrigo para limpiarse el jugo y desvanecer el resto con la varita.
No era tan malo ahora. Raramente se sentía disgustado por ello. Después de todo, su padre se la pasaba peor con esporádicos y sorpresivos ataques con varita a pesar de haber pagado la mitad de su fortuna en reparaciones de guerra, solo para que cobardes disparan a su espalda cobrando venganzas inútiles. Gente que no lograban comprender que no todas las muertes de la guerra habían sido su culpa. Pero tampoco le gustaba pensar en eso.
Llego al edificio y volteo hacia la ventana. Este año, su madre había decorado los vidrios colorados con guirnaldas. Subió los escalones saltando de tres en tres hasta que se le entumieron las piernas, y el aliento se le escapo al llegar al piso de sus padres.
Abrió la puerta con una sonrisa. Scorpius corrió a recibirlo con los brazos abiertos, y el lo levanto en el aire con entusiasmo.
"Draco…" saludo su madre quien se levanto del suelo junto a los juguetes de Scorpius.
"Madre…" contesto con paciencia. Repartió el peso del niño entre sus brazos y jadeo por el esfuerzo de subir tan rápido. Reconoció que Scorpius pesaba ahora dos veces mas que la ultima vez.
"¿Qué tal la escuela?"
"El profesor Horton reconoce que estamos mas cerca de encontrar resultados…"
"¿Y Potter?" pregunto su madre con fría cordialidad. Sabía que a ella le importaba una mierda. Pero la habían educado para hacer esas preguntas de todos modos.
"Harry es un desastre, pero ha hecho varios avances" contesto el con una sonrisa. Llevo a Scorpius hacia la cocina y lo sentó sobre la barra desayunadora.
"umm" contesto ella con tono aburrido. Distraídamente comenzó a levantar los pequeños juguetes de madera y a ordenar el desastre sobre la alfombra.
"Estamos bien…" dijo el completando.
"Aha…" dijo ella sin voltear a mirarle.
"¿Qué tal Scorpius?"
"Aprendió a levitar los cubos…"
"¿Papá?, ¡Chocolate!" dijo el niño sujetándole las mejillas para llamar su atención.
"Si…" dijo el con alegre desesperación. Busco en sus bolsillos la rana de chocolate, y dejo que el niño jugara con el empaque.
Su madre frunció el ceño y la comisura de sus labios se tenso. A ella no le gustaba en absoluto que el niño comiera chocolate antes de la cena. Nunca decía nada abiertamente al respecto. Pero Draco lo sabia de todos modos, por que habían sido sus reglas las que lo habían educado a el. Aun que Scorpius era un asunto diferente, un terreno neutral donde el arruinaba todo, y poco le importaba, el niño era suyo.
"¿Cuándo piensas llevártelo exactamente?" pregunto ella por fin.
"No lo se, Harry y yo no hablamos mucho sobre eso…" dijo el encogiéndose de hombros. No le gustaba hablar de eso tampoco.
"Pero ciertamente lo has pensado…" aseguro ella con esa implacable forma de ser directa cuando se le antojaba ponerse las bolas.
"No realmente Madre…" contesto frunciendo el ceño.
"¿Cuándo piensas incluirlo en tu vida entonces?" pregunto ella enojada.
"El es parte de mi vida…" contesto con dureza.
"¡En tu vida con Potter!" dijo ella con enojo propio. "¡Venir a verlo cada tres semanas cuando te acuerdas, no es el ideal paterno!"
"Es curioso. Padre nunca tenia tiempo para mi antes de los ocho años…"
"Tu padre era un empresario y un político, no tenia asunto criando a un niño" Dijo ella de inmediato.
"Yo soy un académico ocupado, y un flamante homosexual…" contesto cargando a Scorpius de nuevo en sus brazos y sintiéndose rebelde.
"Ese pretexto va perdiendo efecto" dijo ella entornando los ojos.
El suspiro, miro a Scorpius comerse su chocolate con tierna dedicación. Su barbilla se mancho de café, sus pequeñas manos sujetando la rana que comenzaba a derretirse. Su hijo le sonrío con esa delicada boca de labios rosados y con sus ojos brillantes de emoción.
"¿Qué quieres que hagamos con un niño?" pregunto exasperado.
"Escucha Draco. Potter tiene problemas, y si no te quiere cerca de sus hijos, poco me importa. Pero Scorpius debe estar contigo, y no aceptare más pretextos tuyos. El furor de tu perversión paso de moda desde que los Eteron tuvieron un hijo Squib…"
Trato con todas sus fuerzas, no estremecerse de dolor ante su comentario.
"No se como hacerlo…" dijo desesperado. "No se que hacer…"
"Lo descubrirás en el camino" dijo ella cruzando los brazos. "Tu padre piensa que estará mucho mejor contigo ahora que no es un bebe, y se siente mas incomodo que nunca con Scorpius ahora que el chico hace preguntas idiotas. No se que te hace pensar que será un mejor padre para su nieto de lo que fue contigo."
"Déjame hablar con Harry…" Contesto finalmente.
"No. Este asunto ya ha ido demasiado lejos. Te llevaras al niño hoy…" dijo ella con finalidad.
"¿No hay forma de resolver esto?" pregunto desesperado. Y se sintió que rogaba como un chico que desea que le den permiso de quedarse en casa de un amigo.
"No Draco, es final, de hecho, tengo sus maletas preparadas."
"Perfecto, gracias por tu apoyo y por arruinar mi vida por segunda vez. Espera, eso es erróneo. Ustedes llevan arruinando mi vida desde hace 28 años."
"Déjate de dramas" dijo ella "Tu arruinaste nuestras vidas en el instante en el que comenzaste a liarte con Potter"
"Potter es lo único bueno que me ha pasado…" dijo con fuerza. Tenía ganas de azotar las cosas y destruirlas, pero tenía a Scorpius en los brazos. "Y esto seguro jodera las cosas con el"
Ella sonrío con crueldad y dijo. "No tan seguro de su amor, ¿verdad?. A pesar de todo, sabes que fue un error, y que te dejara tan pronto como se de cuenta de que no te quiere en su vida. Lo sabes por que nunca ha querido una familia contigo"
Su alma se congelo un instante, como si el invierno le hubiera robado el aliento.
++5++
"Fascinante…" dijo el señor Weasley con una gran sonrisa.
"Si, es realmente fascinante" contesto Harry. "Creo que si logro hacer funcionar la portátil que tengo, todos los modelos con el mismo tipo de batería funcionaran. Es algo complicado por que sacan muchos modelos cada año, pero varían muy poco en ese sentido."
"Son rápidos esos muggles…"
"¿Alguna noticia de Ron y Hermione?" pregunto con curiosidad.
"Hermione manda su amor, dice que no esta muy lejana de terminar su estudio, y Ron aprendió a conducir un auto. Vendrán de vacaciones para navidad"
"Ya veo…"
"¿Qué tal tu…?" pregunto el señor Weasley con un murmullo.
Harry volteo inquieto hacia Molly quien platicaba alegremente con James.
"Er…bien…" dijo sonrojándose. "No la pasamos bien…"
"Sabes que Molly no esta disgustada contigo.." dijo el señor Weasley. "Creo que deberías venir mas a menudo por aquí…"
"Oh si…" dijo el tratando de fingir. "Lo se…, es solo que…"
"Los niños realmente te necesitan Harry…"
"Lo se, lo se…, pero es muy pronto para eso, no creo que pueda solo, es demasiado difícil, odio dejarles esta carga a ustedes. Pero Ginny…" Y no termino de decir lo que pensaba sobre ella.
"No son una carga, aun que debo admitir que James compite con Fred y George buscando problemas. Potter en todos los sentidos" dijo el hombre con una sonrisa significativa.
Albus se saco el dedo de la boca y lo miro. "¿Pa?"
"¿Si Albus?" pregunto volteando hacia el niño en sus rodillas. "¿Por qué la magia es azul?"
"La magia no es completamente azul Albus, solo ese hechizo…" dijo el con una sonrisa. Siempre se había preguntado de donde sacaba esas preguntas el niño. Como si sus predecesores que le heredaron el nombre hubieran reencarnado en su brillante inteligencia.
Pero también pensaba que había un gen genio entre los Weasley, uno que se había juntado muy bien con la inteligencia de su padre y la dedicación académica de su madre. Esas por supuesto eran características que quizás se habían saltado una generación. Aun que Ginny había sido brillante en su propia escala. El por el otro lado, nunca había sobresalido en nada que no fuera matar cosas con la varita y arreglar cosas con herramientas así que no pensaba que el las tuviera.
Albus sin embargo era tan inteligente y despierto, pero también débil y dependiente. Casi cuatro años ya, y el niño seguía chupando su dedo cuando no encontraba su chupon. Ginny había querido destetarlo mucho antes cuando era un infante de seis meses, pero el niño simplemente no se había dejado. Y no pensaba abandonar los pañales tampoco. –Eso el mismo lo había declarado.
Dean Thomas trabajaba con niños, y la ultima vez, lo había mirado con desaprobación, y le había comentado que su hijo, su pequeño Albus tenia problemas emocionales que se convertirían en un verdadero problema en su vida adulta.
Pero todos los Weasley y el mismo, se sentían terriblemente mal si no le daban el chupon a Albus. En especial desde la muerte de Ginny.
"Solo digo Harry. Ya paso un año y medio. Lily ya dice muchas palabras, y una vez que los niños hablan, las cosas no son tan difíciles una vez que pueden decir que les pasa, gracias a Merlín…"
"Me gusta que estén aquí…" dijo el sonriendo. "Siempre quise una familia como esta…"
"Aun eres parte de esta familia" aseguro Arthur. "Y no creo que hagan un mal papel juntos, Malfoy y tu…"
Frunció el ceño ante el comentario.
"No importa como vivas Harry, son tus hijos, no te aferres a un ideal.."
Y en ese instante se sintió avergonzado. Quería negarlo. Pero era imposible para el articular palabras sobre ese asunto. Cerro los ojos, tomo una bocanada de aire, y trato de calmarse.
"No puedo. No sin Ginny…" el apretó los puños para evitar las lagrimas. "Por favor Arthur, no me hagas discutir esto, no estoy listo…"
"Esta bien" dijo el hombre poniendo una mano sobre su hombro. "Cuando estés listo…"
++6++
A Harry le gustaba la privacidad de la cabaña. Una copia idéntica de la hilera que recorría esa sección de Hogwarts que tenia accesos reservados al castillo. Raramente se encontraban con los estudiantes.
Y por lo mismo nunca en sus seis años de escuela las había visto. Pero eventualmente, cuando tuvo la necesidad de obtener un grado académico. Había conocido ese lado secreto y privado de Hogwarts.
Había cabañas simples y dobles para el alojamiento de los Warlocks. Y no tenían que compartir espacios comunales con los demás internos. Incluso los invernaderos y los laboratorios estaban divididos en oficinas.
Tomaban un par de clases en las tardes, pero solamente se cruzaban con todos en las materias del tronco común. Pociones, Transfiguraciones, Encantamientos y Herbología avanzados.
Draco había tomado un grado en Runas Antiguas, y el, solo por el gusto de obtenerlo, se había metido en Defensa y Ofensiva Contra las Artes Oscuras además de su grado principal en Estudios Muggles. Los ciclos también eran diferentes. Y tenían periodos vacacionales mas extensos.
En general, sus vidas eran muy privadas y dedicadas a la investigación. Cada quien metido en su proyecto personal.
De alguna manera, su cabaña se había convertido en un hogar. Pequeño y acogedor para dos personas, con una cocina y un comedor. Tenían estudios personales, y la habitación extra de Draco lo habían acondicionado como una biblioteca personal. Era perfecto.
El bosque, los jardines, y las murallas de Hogwarts los protegían del mundo exterior. Y habían necesitado mucho de eso cuando se mudaron juntos para que la noticia no escapara al mundo.
Era un santuario, casi monástico. Soberbio y silencioso.
Por ello se quedo desconcertado cuando abrió la puerta solo para encontrar los terribles gritos y lloriqueos de un infante. Entro a la cabaña revisando la pequeña sala de la chimenea. Y luego hacia la cocina, donde tenía que dejar las provisiones que había traído consigo.
Draco estaba ahí con Scorpius en los brazos, preparando algo sobre la estufa con desesperación.
"¿Draco?" pregunto inseguro.
"Un momento…" dijo el rubio apresurándose.
Los gritos de Scorpius se detuvieron un instante, el niño lo miro con sus grandes ojos plata. Su desconcierto escrito en sus pequeñas facciones. El había visto al niño muy pocas veces.
"¿Qué hace Scorpius aquí?" pregunto frunciendo el ceño.
"Ahora no Harry…" dijo Draco con estrés.
"Déjame ayudarte…" murmuro. Fue hacia ellos y tomo al niño en sus brazos. Quizás era la primera vez que lo cargaba. Y Scorpius retomo su llanto con ahínco.
"Shh…" intento consolarlo. Pero el pequeño se revolvió terriblemente entre sus brazos, y temió dejarlo caer al piso si continuaba con esa lucha.
Paseo al niño por la cocina, arrullándolo sin éxito. Hasta que Draco termino lo que estaba haciendo y apresuradamente los condujo hacia el comedor.
"Tranquilo hijo, aquí esta tu cena…" dijo Draco frunciendo el ceño y retomando a Scorpius.
Finalmente, el niño se sorbió las lagrimas y comenzó a comer las salchichas que el había comprado hace unos días. Sus pequeñas manos tomando los trocitos con dedicación.
"No has contestado mi pregunta…" dijo el mirando al niño. No podía quitarle la vista de encima por que lo había visto tan pocas veces que era nuevo para el sus pequeñas facciones y sus ademanes delicados.
Albus generalmente usaba el puño completo para comer. Pero Scorpius tomaba los trozos con cuidado entre sus dedos y se los metía a la boca con concentración.
"Mis padres ya no quieren tenerlo…" contesto Draco sin voltear a mirarlo. Su atención también estaba en Scorpius. Dándole cucharadas de Yogurth entre sus bocados.
"¿Es por el dinero?" pregunto frunciendo el ceño.
"No…" dijo Draco volteando brevemente hacia el. "Mi madre ya no quiere hacerse cargo…"
"¿Y que demonios planeas que vamos a hacer nosotros?" pregunto enojado.
"¿Qué quieres que haga?" contesto Draco con fuerza. "¿Crees que me puedo deshacer de el?"
"¿No puedes mandarlo con Astoria?" dijo el levantando la voz.
Scorpius dejo de comer, y lo miro asustado, sus ojos grandes como platos. Y Draco volteo a mirarlo con furia escrita en el rostro.
"¿Quieres que me deshaga de el?" Repitió con frustración.
El resoplo. El niño seguía mirándolos con atención. Pensó que podía distinguir en su rostro una expresión extraña. El sabia por experiencia, que los niños no son idiotas en absoluto, que comprendían muchos detalles que los adultos siempre pensaban que los niños no entendían. Estaban lastimando al niño con esos comentarios.
Dean Thomas iba a tener dos pacientes problemáticos en algún punto.
Paso una mano sobre su rostro y trato de limpiar su desesperación.
"Escucha, es mejor que hablemos mas tarde…" dijo el lanzando una mirada significativa hacia el niño.
Draco se encogió de hombros. "Continua tu cena Scorpius…" Ordeno como si fuera un elfo domestico y no un niño. El intento no molestarse. Draco tenia mucha menos experiencia que el.
Pero no estaba en posición de juzgar, por que el mismo se había convertido en una figura itinerante en la vida de sus propios hijos. No tenia duda de que Draco quería al niño de alguna manera. Pero su situación era diferente. Hace tres años el había festejado el nacimiento de Albus con una alegría profunda.
Mientras que Draco nunca había querido tener a Scorpius.
++7++
Era muy extraño tener en la cama a Scorpius arrullado entre ambos. Pero el no había tenido corazón de decirle a Draco que lo pusiera en el sofá de la habitación. Y mucho menos la intención de abandonar su lecho.
El lecho que había sido solamente de ambos antes de esta,… ¡de esta invasión!.
Sin embargo, era incomodo. Le traía recuerdos que en su opinión eran normales y correctos. Por que cuando Ginny traía a James a su cama, era una escena adecuada. Una mujer, un hombre, y su fruto seguro entre ambos.
Scorpius no era su hijo, y ellos eran dos hombres en una cama.
Pero el niño no tenia la culpa de este desastre. Así que se trago sus comentarios y dejo que Draco lo pusiera ahí.
"Astoria no lo quiere…" declaro Draco en un murmullo.
El suspiro. Esa mañana, cuando dejaron la cabaña, todo había estado perfecto entre ambos. Una cosa tan simple como esta arruinaba todo.
Pero quizás toda esa tranquilidad y perfección siempre habían sido una mentira. La sombra siempre había estado sobre ellos después de todo. No dijo que el tampoco quería al niño. Por que era cruel si quiera pensarlo. Por supuesto eso no evito que lo pensara y lo sintiera, pero podía evitar decirlo al menos.
"Tu tampoco lo quieres…" dijo Draco después de mirarlo directo a los ojos. "Podrás tragarte lo que piensas, pero se que de todos modos lo sientes. Es tu lado mas Slytherin cuando tratas de engañarme…"
"Y tu Gryffindor interno quiere las cosas dichas directas. ¡Bien!, no lo quiero Draco, yo no quiero ser parte de esta mierda…"
"Nadie te esta obligando…" respondió Draco con tono herido. "Quizás Andrómeda quiera…."
"Brillante idea" respondió con sarcasmo antes de que el rubio terminara. "La pobre mujer tiene las manos llenas con Teddy, y es una viuda de guerra, justo lo que necesita es un mocoso mas..."
"¡Entonces Scorpius se queda aquí conmigo!"
"¡Perfecto, pero no esperes que intervenga!"
A la mañana siguiente, despertó a los suaves murmullos de Draco, mientras vestía al niño sobre la cama.
Usualmente evitaban usar magia innecesaria por que las pociones del rubio eran temperamentales. Y sus experimentos con aparatos Muggles se veían afectados también. Pero esa mañana, la habitación estaba tibia gracias a un fuerte hechizo que eludía totalmente al invierno.
Ya podía comenzar a calcular los daños en su investigación añadidos al que ya habían causado por tener sus múltiples encuentros sexuales durante la semana. Y estaba apunto de exigir que quitara el hechizo por que era innecesario si no estaban desnudos. Cuando la pequeña voz de Scorpius continuo contando sobre unicornios a su padre. Se quedo contemplando la escena en silencio, y ninguno de los dos rubios pareció notarlo. El niño en específico había estado sospechosamente callado la noche anterior con el como presencia.
"Papa, yo quiero motar uno…"
"No puedes montarlos, son criaturas salvajes…"
"El abuelo dijo que soy puro…"
"No se refería a esa clase de pureza Scorpius, si eres inocente pero tendrías que ser un maldito santo para que un unicornio te dejara montarlo…"
Draco sonrío con gentileza a su propio comentario. Su pecho brinco agitado por que asumió que el rubio había pensado en el. Había sido un insulto usual para referirse a el, incluso aun solía decirlo. San Potter le llamaba. Quiso saltar de la cama y atraparlo solo para comérselo a besos. Quería quitarle los pantalones de la pijama y cogerselo como todas las mañanas.
Scorpius lo saco de su ensoñación sin embargo. "¿Papa, quien es el?"
El cerro los ojos cuando Draco volteo en su dirección.
"Es Harry…"
"umm…" dijo Scorpius meditando.
"¿Qué quieres de desayunar?" pregunto Draco levantando al niño en sus brazos y marchándose por la puerta.
El abrió los ojos y pasó un brazo sobre su frente. Suspiro. ¿Por qué todo tenia que ser tan estupidamente complicado?. Pero luego tuvo la certeza que esto apenas era el inicio.
Frustrado se levanto de la cama y se vistió con lentitud. Cuando alcanzo a Draco en la mesa, el ya había terminado y lavaba los platos mientras que Scorpius se concentraba en un pequeño ejercito de Aurores miniaturas sobre la mesa.
El niño lo miro nervioso, y luego volteo hacia Draco como esperando que lo defendiera. El frunció el ceño, y procedió a ignorar por completo al niño mientras se tomaba la acostumbrada tasa de té negro que Draco siempre le preparaba.
Cuando termino su desayuno en ese tenso silencio. Se fue a su estudio con un seco gracias.
Decidió olvidar todo el asunto, por que tenia cosas mas importantes que hacer. Se paso la mayoría de la mañana desarmando la tarjeta madre del ordenador con infinita paciencia, y escribió varias notas solo para recordar el orden en las que las había quitado.
Eventualmente, salio de su estudio al medio día, y miro la puerta cerrada del laboratorio. Contrario a Draco, el siempre tenia su puerta abierta. Se detuvo un momento en la sala donde Scorpius jugaba en el suelo de madera abandonado como un cachorro bajo la escasa luz azulada del invierno. Y soltó un nuevo suspiro.
"¿Quieres algo Scorpius?" pregunto dirigiéndose a la cocina.
El chico lo miro con el ceño fruncido y sus labios en un puchero. Pero no contesto absolutamente nada. Y en realidad no tenía que hacerlo. ¿Por qué responderle a un hombre que nunca había visto en su vida?.
De todos modos, y a pesar de haber dicho que no se involucraría, le pareció desconsiderado el dejar al niño de esa manera. Le dejo una tasa de te con azúcar y un paquete de galletas junto a la mesa cafetera de la sala. El niño lo miro con sus ojos fijos y concentrados en cada uno de sus movimientos.
Y luego regreso a su estudio con su propio Té y un emparedado de atún. Supuso que podría prepararle algo a Draco. Pero estaba ligeramente disgustado con el por traer esa pequeña gran complicación en sus vidas.
Quince minutos después, levanto la vista del libro muggle para mirar a Scorpius plantado en la puerta de su estudio, con sus ojos brillando de lagrimas.
"¿Qué quieres?"
El niño continúo ahí sin moverse. Exasperado, se levanto de su banco y fue hacia el. El niño le entrego un frasco lleno de canicas y se mordió el labio mirándolas con anhelo. El rodó los ojos ante el niño, y abrió la tapa usando mucha fuerza. Quien sea que haya cerrado el frasco en primer lugar no había considerado que el niño lo abriera.
Diez minutos después de la última interrupción, Scorpius volvió a plantarse en la puerta con lágrimas y un puchero. Mostrándole su pequeño abrigo húmedo, y sus rodillas raspadas. Nunca pudo entender por que los magos insistían en que los niños usaran pantalones cortos incluso en el invierno.
Rodando los ojos de nuevo, tomo al niño de la mano y lo llevo a la habitación. Reviso los contenidos del baúl del niño, y lo cambio de ropa en la cama. Scorpius se mordía el labio con nerviosismo y alzaba los brazos con el rostro bajo.
Luego, lo puso en el suelo con una palmada en el trasero. "Vete a jugar Scorpius…"
El niño salio corriendo hacia la sala sin decir nada.
El por su parte, fue directo hacia el estudio de Draco. Toco imperativamente la puerta y espero a que el rubio la abriera antes de hacerlo el a la fuerza.
Draco abrió con desconcierto. Su cabello arreglado por pasadores y broches desordenados en toda su cabeza. Su frente amplia descubierta, y una coleta en la espalda. Lo que sea que vino a decirle se le olvido de inmediato. Y lo tomo de los hombros en un posesivo beso.
Sintió al rubio colgarse de su cuello, y el apretó el abrazo por su cintura. Lo que lo había enojado en primer lugar se podía resolver con esto. De eso estaba más que seguro.
Draco se deslizo por su cuerpo hasta que sus rodillas tocaron el suelo. Sus ojos fijos y sus manos encargándose del cinturón. Le encantaba cuando Draco lo hacia de esa manera. Un desvergonzado come pitos habían bromeado una vez.
En el momento en el que Draco bajo la ropa interior, su miembro erecto espero paciente a que terminara de mirarlo embelesadamente. Draco unió sus labios sobre la cabeza, y luego tentativamente lo metió en su boca, saboreando las curvas de la punta y gimiendo desde lo profundo de su garganta.
Draco mordía suavemente, rozando sus dientes apenas, y luego succionaba todo el liquido como si sorbiera de una pajilla. Lo tomo de la cabeza con ambas manos y el rubio se quedo quieto en su lugar. Lo cual permitía que el se lo cogiera de esa manera.
Penetro su boca lento y suave, y luego con fuerza hasta que sintió la garganta. Pero Draco ni si quiera tenia ese reflejo para evitar ser ahogado, y en vez de sacudirse tosiendo, abría la boca para que el se metiera tan profundo que sus labios y su nariz chocaban con su pelvis.
Draco amaba hacerlo, tanto que prácticamente sucedía en cualquier parte de la casa, a cualquier hora del dia. Lo que eventualmente fue la estupidez que los metió en problemas.
"¿Papa?" pregunto Scorpius desde el pasillo.
El se tenso de inmediato y sintió a Draco congelarse a medio camino. El miro sobre su hombro para encontrar al niño mirándolos con abierta curiosidad.
Draco miro con panico hacia el, pero eventualmente saco el miembro de su boca y pregunto con voz quebrada. "¿Si Scorpius?"
"¿Qué haces?"
"¡Nada!" contesto apresurado. "¡No entres!"
"¿Por qué no?" pregunto el niño.
El metió su adolorido miembro dentro de su ropa interior, y luego apresuradamente se subió los jeans.
"No pasa nada Scorpius…" dijo Draco limpiándose la boca con la manga de la camisa y levantándose del suelo.
"¿Qué hacías en el suelo?" pregunto Scorpius dando un paso hacia el estudio.
Draco miro preocupado hacia el, revisando que no hubiera nada comprometedor entre ambos. Harry suspiro y encaro al niño con un sonrojo. Su pecho agitado y su erección adolorida encerrada de vuelta en los pantalones con la horrible necesidad de eyacular. Alguna vez pensó escuchar que eso era malo para un hombre.
"¿Scorpius no va al preescolar?" pregunto finalmente.
"No, mi madre le enseñaba en casa…" respondió Draco frunciendo el ceño.
"No puede pasar todo el día aquí, tienes que solucionarlo cuanto antes…" ordeno el con molestia.
Draco se sonrojo del enojo y asintió, lo hizo hacia un lado con rudeza y fue a recoger a su hijo que le había extendido los brazos.
Continuara….
Muchas gracias por su apoyo, he subido el capitulo como he prometido, por que muy amablemente me han dejado reviews. Recuerden que mientras más reviews será más rápido. ¿Qué lindo seria poder leer un capitulo diario?.
He estado un poco depre estos días, muy insegura respecto a mis fics. Pero bueno, el fic es lo que es. Sea malo o bueno. Solo espero que lo aprecien por que me esforcé en hacerlo. De nuevo, se trata de un tema extraño, con una perspectiva extraña.
