Capítulo 71

Esa misma mañana, los chicos regresaron de Los Ángeles, y, una vez en Sigüenza, cada uno se dirigió a su casa. Suigetsu fue recibido con amor por Karin, pero a Konohamaru y a Naruto sólo los esperaba la soledad de su hogar. Una soledad matadora.

Cuando Sasuke entró en casa, Sakura lo miró. Odiaba estar enfadada con él, pero éste, ofuscado aún con ella, y sin intención de arreglar el mal momento, murmuró:

—Voy a ducharme y luego me pasaré por la base.

Apenada, su mujer asintió, pero su orgullo le impidió decir nada más. Si él así lo quería, así sería.

Naruto, después de ducharse, acababa de ponerse una camiseta cuando llamaron a la puerta y, al abrir, se quedó sorprendido al encontrarse con Shisui.

Durante unos segundos, ambos se miraron, hasta que el recién llegado preguntó:

—¿Puedo pasar?

Él se echó a un lado y, cuando el mexicano entró y cerró tras de sí, preguntó:

—¿Qué quieres?

Shisui lo miró y, seguro de lo que había ido a hacer, empezó a decir:

—Esa chica te quiere, y aunque te hizo creer que...

—Mira —lo cortó Naruto—, no te lo tomes a mal, y si lo haces es tu problema, pero tú eres la última persona con la que deseo hablar sobre ella.

—Lo entiendo —afirmó Shisui—. Pero, aun así, incluso a riesgo de que vuelvas a golpearme, tengo que decirte que todo lo que hicimos fue con la finalidad de que dejaras de fijarte en ella. Según me contaron, tú huías de las mujeres casadas y comprometidas, y Temari necesitaba olvidarse de ti para proseguir con su vida.

—¿Y eso le daba derecho a reírse de mí? ¿A utilizarme como juguete con sus amiguitas?

—Te equivocas.

—No, no me equivoco —sentenció malhumorado.

El cineasta resopló. Hacerle ver a aquél la realidad no iba a ser fácil; entonces Naruto preguntó:

—¿Tuviste algo con ella?

—No.

Él lo miró y, recordando ciertos episodios vividos en Los Ángeles, siseó:

—¿Y por eso la besabas, dormías con ella y la manoseabas delante de mí?

Consciente de lo que le decía, Shisui insistió:

—Naruto, eso no...

—Mira, mejor no me cuentes nada. No quiero saber —gruñó, muerto de celos.

El mexicano, al ver el gesto recio de aquél, declaró, necesitando ser sincero:

—Sólo hubo un beso real, pero cuando nos dimos cuenta de que entre nosotros no podía haber más que una amistad, no volvió a repetirse. Créeme, no ocurrió absolutamente nada de lo que te hicimos creer. Todo fue un teatro para...

—Para joderme.

—No —matizó Shisui—, para intentar que ella continuara con su vida.

Naruto asintió molesto. Odiaba verse en aquella absurda situación y, cuando iba a decir algo, Shisui añadió:

—Está visto que, más que alejarte de ella, lo que conseguimos fue acercarte. Ninguno esperaba tu reacción. Pero, si eso ha ocurrido, ¿no crees que debe de ser por algo? ¿No crees que es porque ella te importa más de lo que piensas?

Molesto por tenerlo delante de él, en su casa y hablándole de aquello, Naruto lo miró y, al ver que sonreía, preguntó:

—¿Se puede saber por qué te ríes?

Al notar su expresión de desconcierto, Shisui se acercó y murmuró:

—Porque luchas contra ti mismo para no aceptar lo que tu corazón ya sabe.

Naruto maldijo. Apenas estaba comenzando a entender, a gestionar sus sentimientos.

—Creo que eres la última persona con la que tengo que hablar sobre eso —farfulló.

—Lo sé. Pero debes entender que Temari sólo se protegía de ti antes de conocer tus sentimientos por ella y eso la llevó a actuar así.

El policía no contestó, y él insistió:

—Antes de regresar a Los Ángeles, necesitaba recordarte que esa mujer te quiere y siempre te ha querido, aunque tú ahora pienses cosas raras. No desaproveches la magia que existe entre vosotros o llegará el día en que te arrepentirás.

Naruto maldijo. Ya había oído eso mismo por parte de Sasuke y, al ver el gesto sincero de aquél mientras le tendía la mano, se la estrechó y dijo:

—Gracias por el consejo.

Shisui asintió y le cogió la mano. Poco más podía añadir, por lo que se encaminó hacia la puerta.

—¿Regresas en tu jet privado? —oyó que decía entonces Naruto.

Sonrió y, al volverse para mirarlo y comprobar que él hacía lo mismo, afirmó divertido:

—Si lo tengo, ¿por qué no utilizarlo?

Aquellas palabras, aquel momento, habían conseguido unir y pacificar algo que parecía imposible, y Naruto caminó hacia él, lo abrazó y, entendiendo que no había habido maldad en ningún momento por su parte, le deseó:

—Que tengas un buen vuelo, amigo.

Emocionado, Shisui se fundió en un abrazo con aquél y susurró:

—Gracias. Y recuerda, en ocasiones la magia sólo aparece una vez. No tires a la basura una bonita historia por tu orgullo de hombre.

Dicho esto, salió de la casa dejando a Naruto con una sonrisa en los labios y la sensación de que tenía que aclararse y aclararse ¡ya!