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Draco se paro enfrente del espejo y ajusto la estola alrededor de su cuello. Se peino un poco el pelo hacia atrás antes de ponerse el sombrero de dieciocho puntas. Considero hacer algo ridículo como agregarle un símbolo a su tunica negra, pero no había encontrado nada que fuera realmente significativo como para usarlo el día de su ceremonia como Warlock.

No muchos obtenían el titulo final en una carrera en Hogwarts, lo cierto era que en realidad nadie los necesitaba exactamente para encontrar un trabajo después de los reglamentarios NEWT y los OWLS. Ser convertido en Warlock era un gusto personal la mayoría de las veces.

Pero ahora, siendo un Warlock en pociones, podía dar su opinión sobre aquella o tal cosa como se le venga en gana. Además de que el titulo le permitía producir pociones para patentes de consumo humano. Y probablemente aplicar para una silla en el Winzengamott.

Todo eso parecía muy ridículo ahora que había aceptado encargarse junto con su padre en las inversiones de la familia. Obviamente su padre no necesitaba que el obtuviera un titulo tan elegante en economía para darle trabajo, y se conformaba con que el hubiera terminado el seminario de 24 meses en Gringotts.

Tanto estudio tan profundo sobre pociones solo para que el único hombre que estaría feliz por el estuviera ya desde hace mucho tiempo enterrado dos metros bajo tierra.

Era inevitable, pensó, que se pusiera nostálgico sobre la muerte de su profesor y padrino favorito. Le gustaba pensar que Snape estaría verdaderamente orgulloso de saber que el ahora era también un profesor en pociones. Quizás en unos años simplemente podría aplicar por el puesto del profesor Horton siendo el discípulo más importante que el hombre había tenido.

Pero había algo de ocupar el viejo puesto de Snape que lo hacia sentirse ineficiente. No se sentía con la madera como para educar cientos de generaciones de idiotas con la cabeza hueca como Longbottom. Ese era un reto que no cualquier hombre aceptaba.

"Vaya…" dijo la voz de Will desde atrás, el lo miro por el espejo con una sonrisa. "Que elegante señor Malfoy…"

"Maestro Malfoy, si no te molesta el titulo.." murmuro el.

Will soltó una carcajada y le extendió un ramillete pequeño con una mirada de interrogación.

"¿Qué es?"Pregunto confundido.

"Es un arreglo que se pone justo aquí.." señalo Will sobre su pecho en la solapa de la tunica negra.

"Me siento como si fuera el día de mi boda…" murmuro tratando de poner el pequeño arreglo de flores lilas que convidaban con el soberbio color tinto de la estola y el sombrero.

"Es algo muy parecido, después de todo, no siempre se vuelve uno una eminencia" dijo Will quitándole el ramillete de las manos para colocarlo el mismo sobre su pecho. "Pensándolo mejor uno puede casarse varias veces, pero ser embestido profesor solo una…"

El se sintió sonrojar. Por algún extraño motivo esto parecía demasiado intimo como para compartirlo con una asociado de negocios.

"Gracias…" murmuro apenado.

"De nada Draco, la verdad es un honor, mis padres matarían por que yo fuera así de dedicado"

"No puedes hablar en serio Will, eres todo un éxito, dime, ¿cuantos años tienes?"

"¿Qué clase de pregunta es esa?" gruño su amigo con el ceño fruncido como si estuviera realmente enfadado. "Esta bien, tengo cuarenta"

"Cuarenta años y eres el empresario mas joven en ingresar al club de los alquimistas. No solo eso, también eres la portada de este mes de Mágico Negocio, te han nominado por mejor sonrisa en corazón de bruja, y estas en la lista de hombres solteros con fortunas millonarias en el lugar catorce"

"Primero que nada, no puedes comparar corazón de bruja con obtener un grado científico, segundo tu apareces en la lista de millonarios en el lugar numero veinte"

El soltó una carcajada. "¿Sabias que mi padre salio en el lugar numero uno en el año setenta y seis?"

"Eso fue hace mucho.." dijo Will meneando la mano para quitarle importancia. "No eres millonario, ¿y que?"

"¿Y que?" pregunto incrédulo.

"Draco, creo que debes valorarte como en verdad eres" anuncio Will.

El tomo los anillos de su cómoda, en especial el anillo de la familia Malfoy. Siendo su embestidura, en realidad no podía portar joyas exuberantes. No era bien visto que usara aretes, y los collares quedaban excluidos por el cuello tan rígido y cerrado. No había de otra más que alzar el cuello con rectitud y soberbia.

Scorpius entro en la habitación con su pequeño juego de tunica y capa, paseándose por la habitación como una pequeña manifestación. Salio en silencio como había entrado, y eso lo hizo alzar una ceja preocupado.

"Nunca llenare los zapatos que ha dejado mi padre atrás, pero he llegado a términos con eso, y me basta para vivir" dijo retomando la conversación.

"Tu padre cometió errores, justo igual que mi abuelo, pero he sobrepasado todas esas tonterías y me va bien"

"Eso dices por que eres exitoso"

"Si, un poco de eso también" sonrío Will. "Escucha Draco, la verdad….yo…no esperaba esto…"

"¿Qué?" pregunto confundido.

"Yo…" murmuro Will. "Rayos, sonaba mejor en mi mente…"

"Solo dilo…" dijo con desesperación.

"Es que creo que me gustas mucho…"

"¿Qué?" pregunto confundido.

"Eres simplemente hermoso, y demonios, si he de ser torcido, - que mejor que sea con alguien como tu…"

"¿Qué demonios quiere decir eso?" pregunto furioso. "¿Alguien como yo?, ¡Yo no te he seducido para nada, no es mi culpa que seas un maricon!, ¿Me escuchas?"

"No, no eso no es lo que quise decir. Y si, me has seducido simplemente siendo tu…" dijo Will desesperado. "Me sorprendí mucho de lo que tus padres trataron de hacer. Y luego pensé que eran muy modernos por buscarle un hombre a su hijo heredero. Pensé que era algo fresco"

"No, absolutamente no.." declaro moviendo una mano furioso. "No voy a ser la culpa de otro estupido hombre heterosexual que no sabe ni lo que quiere, ¡Ya estuve ahí Will!, ¡Con Harry Puto Potter!- por si no fuera poco"

"Potter es un idiota, yo te encuentro muy atractivo, muy inteligente, adoro a Scorpius como si fuera mi propio hijo, me di cuenta que quizás no he encontrado una esposa por que no es lo que busco. Además, a mi nadie me pide un heredero, tengo tres hermanos varones, los cuales tienen siete hijos. Soy el menor, nadie espera nada más de lo que ya he logrado. Puedo escogerte en serio, y eso es lo que quiero, me importa poco lo que el mundo piense de nosotros…"

El se quedo quieto. Nunca espero que sucediera esto. El ni siquiera había considerado a Will como un pretendiente. Y ahora se sentía muy estupido por no haberlo visto antes. Era como si hubiera cometido el mismo estupido error. Como si su historia con Potter se repitiera. Solo que no era exactamente lo mismo.

Will no era igual que Potter. Will había sido criado igual que el, bajo los mismos conceptos raciales, había tenido que soportar las mismas vergüenzas de tener su nombre ligado a la primera guerra. Tenía la misma necesidad de cambiar su persona desde el interior para demostrarle al mundo que valían la pena por quienes son, y no solo el apellido manchado.

Aun así, el respeto de Will por las tradiciones era igual de arraigado que el propio. La misma herencia cultural. Podía compartir con el, todas esas cosas que Potter simplemente había apartado de sus vidas por ser tan testarudo como para escucharlas.

Y peso mucho sobre el en ese instante, que el hubiera considerado a Will solo un amigo cuando obviamente compartían tantas cosas en común, le pesaba no poder sentir nada por el. Aun que con el podía funcionar la química que nunca encontró con ningún hombre de su generación en Slytherin.

Estaba por supuesto el hecho de que Will era más de diez años más grande. Pero en este momento en sus vidas la diferencia parecía muy absurda. Quizás en algún punto Will seria viejo y decrepito de cien años, y el se vería de cincuenta con tan solo ochenta.

Scorpius entro de nuevo, con ese paso insistente y extraño pero esta vez alzo los brazos hacia Will. Quien lo cargo con mucha naturalidad. Y no podía ignorar el hecho de que su hijo simplemente adoraba al hombre.

"Déjame pensarlo…" murmuro sonrojándose.

Muchas mujeres y hombres dirían que no había nada que pensar sobre una oferta como esa. Seria un estupido de no aceptarla. Pero su corazón seguía roto en pequeños pedazos que gritaban el nombre de Potter.

Will y Scorpius dejaron la habitación en una plática animada. Y el trato con todas sus fuerzas, reprimir las lagrimas.

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Uno tiene pensamientos muy estupidos en momentos tan importantes en la vida. Como la inseguridad de caer en medio de la alfombra que separaba las sillas. Pero cuido su caminar con elegancia, y trato que el sombrero de dieciocho puntas no se ladeara hacia ningún lado.

Fue como una puñalada que le robo la respiración llegar al final, hacia el podio y encontrar a Potter sentado incómodamente con sus tres hijos junto a un muy emocionado Will Standford.

Trato de borrar ese momento de su mente de inmediato, por que la profesora Mcgonagall, directora de Hogwarts se había levantado de su silla de honor para iniciar la ceremonia. El se sentó en una pequeña silla delante de ella para escuchar su larga y aburrida charla sobre las responsabilidades de un Warlock.

Todo el tiempo preguntándose que demonios podía pensar que hacia Potter. Trato de fingir que en realidad veía a sus padres. Pero sintió decepción del ceño aburrido que ellos portaban, al final de cuentas el único que había creído en el había sido Potter.

Scorpius estaba sumergido en una radiante charla con un pequeño de su misma estatura, mientras que uno mas grande escuchaba de lado.

¿Cuántas veces había imaginado esa escena?.

Solo para descubrir que nunca llegaría. Evito fruncir el ceño para expresar su desaprobación, en cambio busco los ojos de Potter que lucían simplemente patéticos en ese momento.

Potter era un hombre muy guapo. Siempre se lo había parecido, tenia un aura varonil sobre el. Le encantaba cuando el idiota se dejaba crecer el bigote y la barba. Pero hoy se había puesto un traje muggle color arena que le quedaba holgado en los lugares incorrectos, y sacudía a Lily sobre su hombro para arrullarla con una expresión de desesperación y desconcierto.

Su vista se deslizo a Will sentado del otro lado de los niños, con su elegante tunica negra que le quedaba entallada y perfecta, con su cabello arreglado con estilo. Los detalles elegantes de sus joyas, y el ramillete lila que ni si quiera había notado que se había puesto.

Se sonrojo, por que ahora sus trajes hacían juego.

"Draco Malfoy, por la autoridad confiada en mi por el ministerio de Magia, se te ha de honrar con el titulo de Maestro de Pociones, y la categoría de Warlock de acuerdo con la tradición que se remonta al mago Merlín con la confianza de que tu servicio a nombre de la magia será aquella de responsabilidad y bienestar de la comunidad…" dijo la anciana Mcgonagall.

Pensó tontamente que quizás la mujer tendría como noventa año ahora. Pero la bruja, no lucia para nada la edad. Lucia igual de dura y estirada que cuando el era un estudiante.

"Lo acepto…" murmuro inclinando la cabeza.

Macgonagall le puso un pesado collar con el emblema del gremio de los Warlocks y una ola de aplausos se dejo escuchar a su alrededor. El sonrío para la foto que le tomaron. Recibió los títulos en papel, firmando cada uno de ellos ante la vista de los asistentes.

Y eso era todo. Había trabajado casi tres años en este proyecto, y ahora era oficialmente un profesor.

La mesa de los bocadillos se materializo. Y el aturdido por todo lo que estaba sucediendo, se dejo felicitar por el profesor Horton y toda la facultad de profesores.

La profesora Babbling se soltó a llorar incontrolablemente. "Ohhh hubiera deseado que te interesaras mas en mi campo de estudio…" exclamo ella.

"Profesora, siempre será mi favorita…" dijo el sonrojándose.

No era totalmente verdad. Pero Snape estaba muerto, lo que la convertía a ella en su profesora favorita después de tantos años en Runas Antiguas.

Flitwick y los demás profesores de Hogwarts estaban realmente conmovidos. Y el se sintió incomodo ante tantas expresiones de apoyo de su parte.

Cuando los bocadillos y las bebidas fueron consumidos por los compañeros académicos con una voracidad solo característica de ellos, y las personas reunidas comenzaron a marcharse. Sus padres junto con Scorpius y Will se acercaron para felicitarlo.

"Espero que estés listo para una pequeña celebración que te hemos preparado…" comento Will con una sonrisa.

"Esta bien, creo que me lo merezco" admitió con una sonrisa.

Olvido casi por completo que Potter se había presentado hasta el ultimo momento, cuando los últimos invitados se retiraban con ellos, que volteo hacia atrás hacia el podio abandonado y miro a Potter patéticamente plantando en medio de la isla junto a sus tres hijos.

Tenia una mano sobre su rostro inclinado y sus hombros se sacudían con lágrimas. Su traje color arena lucia tan estupido en ese momento. Pero de todos modos su corazón se oprimió como si le hubieran echado una roca en el pecho.

Los tirones de Scorpius en su mano lo hicieron volver hacia sus padres. Pero no pudo borrarse la imagen de la cabeza por mas que la sacudió confundido.

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Harry Potter pensó que esto se sentía como ser despertado por una cachetada después de uno de sus sueños.

Después de todo, siempre había tenido unos sueños terriblemente vividos relacionados con Voldemort, continuando con Ginny, y finalmente los que incluían a Draco como una pintura de Miguel Ángel.

Parecía que cuando su vida se iba al caño, lo hacia con propiedad. Tenia que ser por supuesto, una desgracia tras otra.

Pero en realidad, el día que se entero que los Suecos habían desarrollado la primera computadora enteramente mágica. Se soltó a reír.

El profesor Dickens se disculpo profundamente con el, asegurándole que encontraría otro proyecto el cual desarrollar y obtener su titulo de Warlock en unos tres años aproximadamente. Si uno olvidaba que tenía tres hijos que criar.

Eso ahora sonaba como una perdida de tiempo terrible. Y educadamente dijo que iba a tirar la toalla al respecto.

Pidió que lo enrolaran de nuevo en la fuerza Auror. Donde le habían asegurado que tenía la puerta abierta en el minuto que decidiera volver. Así que obtuvo un trabajo de escritorio por los próximos trece meses en los que se habituaba de nuevo a la vida militarizada. Tendría que volver a iniciar su carrera en la fuerza, y eso último era lo que en realidad mas lamentaba.

Decidió después de todo, mudarse a una nueva casa en medio de Londres Muggle. No era nada parecida a Grimmauld Place, por que esta era al menos, solo quince años mas vieja. Tenia una bonita arquitectura moderna de metales y paredes blancas que Albus había arruinado tan solo tres días después de mudarse.

Admitió que de hecho, la pared lucia mejor con el color, que sin el.

Su trabajo de escritorio le permitía cuidar a Lily la mayoría del tiempo. Las otras cinco horas de la mañana, sus hijos se la pasaban con una nada de color y francesa a la que nadie le entendía nada.

Eso no evito por supuesto, que la casa fuera un desastre. El era un desastre con sus hijos. No importara que mientras atendiera los gritos desquiciados de uno, tenia que escuchar al otro quejarse.

Decidió a no dejarse hundir por este hecho, se dedico a atenderlos como si fuera una madre y un padre. Con muy poca ayuda de la señora Weasley para su orgullo.

Cuando Ginny vivía, tres sonaba como un número insuficiente. Pero ahora tenía las manos llenas de ellos que cualquier posibilidad de desarrollar otros gustos e intereses por su cuenta, estaban fuera de consideración.

Tener citas, era algo totalmente irracional.

A veces cuando los niños por fin se dormían y el caía rendido en la soledad de su cama, el soñaba con las magnificas mamadas de Draco. Habían sido espectaculares, y probablemente soñaría con ellas hasta el último día de su vida.

Pero tampoco pensaba mucho en eso. Si comenzaba a pensarlo, sentía ganas de llorar. Odiaba que sus hijos lo miraran de esa manera, ya lo habían visto con la muerte de su madre para que comenzaran a preguntarse que demonios le pasaba.

Lamento que sus hijos no pudieran extrañar la presencia de Draco. Por mas cruel que eso sonaba.

Se entero por George y Ron, que el negocio de Standford- Malfoy en el mundo muggle había causado sensación, y que eso había vuelto muy rico al ultimo. Se alegro por el. Draco siempre había resentido no ser tan rico como antes y ahora junto a Standford podía recuperar la vida que siempre deseo, podría tener la familia que siempre quiso formar.

Todos los días trataba de engañarse diciéndose que no había nada por lo cual arrepentirse. Pero en el interior sabia que era una mentira.

Era una mentira muy grande. Estar solo lo estaba matando lentamente. Cada día como una maldita puñalada. Cada respirar. Cada segundo una tortura. Pensó idioticamente, que podía matarse. Pero desistió cuando sus hijos lo llamaron.

Había veces en que la muerte sonaba tan atractiva. Después de todo, sus hijos encontrarían consuelo en una familia grande y numerosa. No seria la misma clase de huérfano que el había sido. Nunca querido por sus familiares. Abandonado por los que lo amaban.

Pero a pesar de todo se enfadaba consigo mismo los días en los que pensaba en eso. Claro que no iba a hacerlo. No era esa clase de hombre.

Pero entonces, se preguntaba. ¿Qué clase de hombre era entonces?.

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Draco pensaba que la vida era como los negocios. A veces había oportunidades riesgosas donde tenias que invertir tiempo, dedicación y mucha paciencia para que triunfaran. Eso era probablemente la primera lección en inversionismo que había tenido que aprender joven.

Súbitamente se pregunto, ¿Por qué no podía seguir su propio consejo, si las relaciones eran igual que los negocios?.

La cosa con Will había avanzado tan lenta por que el no sentía nada. Que finalmente entendió, que si el no daba el paso riesgoso con el, serian para siempre amigos.

Se habían besado por supuesto. Pero Will había demostrado poca chispa al respecto y el estaba tieso en el mal sentido. No sentía una pasión arrolladora que lo llevara hacia el hombre. Puesto en palabras más simples. Will no era como Harry. Y finalmente esa posibilidad se derrumbo por completo y ellos decidieron seguir siendo amigos.

Como pasaron las semanas, más grande fue su necesidad sexual. Era vergonzoso, despertar a tan grande edad, aun erecto, o peor aun totalmente eyaculado en las sabanas de su habitación con sueños que eran totalmente acerca de Harry, las manos de Harry, el cuello de Harry, la erección de Harry.

Era un alivio que Scorpius hubiera abogado por la independencia ahora que vivían solos en un departamento de dos pisos cerca de callejón Diagon.

Mientras más días pasaban mas era su necesidad de volver con Harry. Como si nunca pudiera borrarlo de su memoria y de sus deseos.

Junio trajo una temporada excesivamente calurosa. Casi no se soportaba el dormir con una delgada sabana. Tenia que abrir la ventana totalmente si quiera sentir el mínimo de los alivios que traía la brisa nocturna.

Draco usualmente no recordaba los sueños que no se trataran de Harry.

Pero esa mañana, su sueño comenzó en un campo abierto. Era otoño en el sueño. Con cientos de hojas cayendo a su alrededor. Grandes montículos naranjas parecidos a los que el solía echarse en Hogwarts.

Soñó con el viejo camino de las cabañas. Estaba vacío, dorado y rojo como el emblema del león de Gryffindor.

Camino casi flotando entre el viento. Y abrió la puerta de la cabaña. Busco a Harry por que en sus sueños no estaba mal el buscar al hombre que amaba. Pero no encontró nada adentro.

Escucho el llanto de niños en el exterior.

Y despertó súbitamente a los llantos de Scorpius. Salio disparado de su cama hacia la habitación contigua. Scorpius se cubría los oídos con desesperación.

"Tranquilo…" dijo sentándose aun lado, demasiado alterado por su propio sueño como para darle mas alivio a su hijo.

"Soñé papas con ojos, no quiero que me lleven.." exclamo el niño cerrando los ojos.

El sonrío calidamente ante la tontería. "¿Por qué habrían de llevarte unas papas?" pregunto confundido.

"Por que me quieren freír…" respondió el niño. "Con un pescado. ¿Pescado con papas?"

"Por las barbas de Merlín…" dijo el con desesperación. "¿Qué sueñas con comida?"

"Solo hoy…" respondió Scorpius. "¿Puedo vengarme comiéndolas, cierto?"

El se levanto de la cama sintiéndose extraño, el vacío en el pecho no había disminuido esa mañana.

"Es extraño.." dijo Scorpius. "Pero el único que me defendía era Harry…"

"¿Harry?" pregunto sintiendo un vuelco.

"Si, ¿sabias que peleo con un Dragón?"

"¿Quién te ha dicho eso?" pregunto confundido.

"Un elfo…" respondió el niño. "Campy, dice que Harry peleo contra un dragón grande y feo…"

"¿Desde cuando escuchas a los elfos?" pregunto verdaderamente desconcertado.

"Desde siempre, ¿Crees que este bien Harry?. Tiene mucho que no lo vemos" frunció el ceño el niño.

"Seguro que Harry esta bien…" dijo el con vaguedad.

"Es curioso, pero en el sueño Harry estaba perdiendo una mala batalla en contra de las papas. De hecho dijo que no soportaba vivir sin ti…" Scorpius hizo una mueca. "El realmente te quiere, ¿sabes?, Creo que deberías volver con el, deberías pedirle matrimonio en un globo muggle".

"¿Qué demonios has estado viendo o leyendo?" pregunto preocupado.

"Nada, lo juro, ya sabes que no se leer…" se quejo el niño frunciendo el ceño.

Desistió de la plática con su hijo y en lugar de eso fue a su habitación prepararse para el día. Cuando salio de su ducha canturreando una tonta canción que había escuchado. Casi se resbala en el suelo al ser sorprendido por la presencia de Scorpius en la habitación.

"Prométeme que visitaras a Harry" Exigió el niño de inmediato.

"No voy a hacer tal cosa, Scorpius. Pensé que habías entendido que mi relación con Harry termino…."

"Eso no me importa, yo quiero a Harry, y tengo miedo de que las papas lo hayan atacado…"

"No, no visitare a Harry, el no me importa ahora" respondió poniendo rostro duro. "Y quiero que tu olvides todo sobre el, William te ha pedido que pases el día con el"

"No me importa William, estoy preocupado por Harry" repitió Scorpius frunciendo el ceño y tomando el valioso jarrón que adornaba la entrada de su habitación, aventándolo en medio con un golpe tremendo.

"Scorpius, estarás muy castigado por eso…" reprimió disgustado.

"¿Es realmente mucho pedir que revises que Harry esta bien?. Estoy preocupado por el…"

"Hijo, lo que el haga, o no, dejo de ser nuestro problema.." trato de razonar.

"Se que estas mintiendo cuando dices que has dejado de quererlo, ¿Por qué todos los adultos mienten?. El abuelo dijo que no me iba a mandar contigo, y de todos modos lo ha hecho." Dijo el niño soltando lágrimas. "Y luego me has dicho que Harry seria mi padrastro, ¡Y me has mentido!."

"¿Ya no quieres vivir conmigo?" pregunto adolorido.

"La cabaña era divertida con Harry, incluso cuando jugábamos a no hablarle y Albus quiere ser mi hermano, ¡y yo quiero ser el suyo!"

"¿Albus?" pregunto. "¿Albus el hijo de Harry?"

"Nunca he tenido hermanos, y yo quiero tenerlos, hermanos mas grandes y mas pequeños"

"¿Harry te llevo a conocer a sus hijos?" pregunto exaltado, se sentía traicionado. Excluido.

"Si, somos amigos y quiero jugar con ellos de nuevo.."

"En serio Scorpius no se que pensar de lo que me estas diciendo"

Sentándose en la cama abatido por la noticia. Quizás Harry realmente había cambiado esta vez, pero el había estado tan enojado con el como para notarlo. Convencido de que no podía suceder.

Scorpius se sorbió las lágrimas y dijo con una vocecita tierna que le sonaba a un chantaje "¿Iras a verlo hoy?"

El rodó los ojos ante la maestría de su hijo. Termino asintiendo por que ahora estaba curioso de hablar con Harry. Lo extrañaba mucho, además habían sido amigos durante un tiempo e incluso eso le había agradado en ese entonces. Quería tener un amigo como el a pesar de su relación, Harry era divertido y bondadoso, un total idiota. No era como Will que era sarcástico y demasiado Slytherin.

Le gustaba pensar que había madurado como para borrar los malos sentimientos y no perder en su vida a una persona que amaba mucho.

"Esta bien, hoy iré a la cabaña…" dijo inseguro de si mismo.

Pero se prometió que no haría nada estupido como rogarle que regresaran.

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"Maestro Malfoy, que agradable sorpresa…" dijo el Profesor Horton con bonachona sonrisa.

"Profesor" saludo el mirando inseguro la puerta cerrada con candado de la que había sido su cabaña. "¿Sabe donde puedo encontrar a Potter?, ¿Esta en clase?"

"Ohhh" dijo Horton. Sus ojos brillaban como cuando estaba apunto de decir un jugoso chisme. "Me temo que el señor Potter ya no vive en los terrenos de la escuela. Hasta donde escuche, se ha ido de nuevo a Londres…"

"¿Qué hay de sus avances con el profesor Dickens?"

"¿Avances?" soltó una risilla el hombre. "El muchacho perdió el proyecto, los suecos se le han adelantado, y como sabes no se puede presentar un proyecto que ha sido superado ante el Gremio de Warlocks Internacional."

"¿Potter no podrá obtener su titulo?" pregunto desconcertado.

"No, no a menos que pasara otros tres años aquí, pero veras, las pobres criaturas que tiene, ya no ha podido dejarlas a cuidado de sus familiares por mas tiempo, así que ha renunciado al campo de la investigación"

"¿Y que es lo que hará entonces?" pregunto cada minuto mas horrorizado.

Se sentía terrible de saber la noticia. Parecía que en el momento en el que le daba la espalda, Potter se desmoronaba como un castillo de arena con una buena patada. Pronto Potter no seria mas que la vacía cubierta depresiva con la que de hecho lo había conocido.

Su corazón se afligió, cuando Potter sufría de la muerte de su esposa, fue el momento en el que se había enamorado perdidamente de el. Era como un cachorro de una gran raza peluda. Con ese exterior duro y varonil, pero tan necesitado de apoyo y cariño como si fuera la más delicada de las criaturas. Por supuesto, esa definición no le había agradado nada a el cuando se lo dijo. Y sin embargo, no había nada mas sincero al respecto. El león no es como lo pintan, sin dudas.

Potter había sido tan patético lidiando con sus sentimientos de perdida, que huyo de la casa en la que había vivido con su esposa, y se refugio con el en la cabaña lejos de sus amigos para sobrellevar su perdida.

Solían dormir juntos con la pretensión de que eran amigos y de que Potter extrañaba a alguien con el, pero las caricias suaves en el pelo hasta que Potter se dormía, o los súbitos besos en la frente que el recibía, finalmente los habían llevado a la cama en otro sentido.

Quizás para Potter el giro sexual fue lo que lo enamoro, pero el ya estaba perdido por el idiota desde mucho antes.

Potter era del tipo de hombres a los que quieres reconfortar, un huérfano necesitado de un abrazo. Y eso le había gustado de su relación, por que Potter no acudía con nadie mas para esas cosas, tan decidido a mantener su frente de salvador y Auror.

¿Podían ser los sueños proféticos? se pregunto. Scorpius había soñado un Potter perdiendo la batalla. Y eso lo aterraba, Potter nunca se rendía aun que hay veces en que las perdidas son demasiadas. El no quería ser el último en una larga lista de personas que habían abandonado a Harry. Y si el estaba dispuesto a resolver todos sus problemas internos, el no podía rendirse tampoco, no podía simplemente resignarse a perderlo. Tuvo que trabajar para ganarse su corazón, y ahora tenia que trabajar para hacer que el tonto lo abriera, que lograra superar los traumas que siempre supo que existían. Las relaciones son como una inversión, y el ya había invertido, tenia que ser paciente para que llegaran las recompenzas.

El simple hecho de pensar en Potter sufriendo en silencio, lo hizo girar sobre sus pies y correr como un idiota al único lugar que sabia que podría encontrarlo, o que alguien le dijera como encontrarlo.

Ottery St. Catchpole tenía la casa más torcida que había visto en su vida. Casi se tropieza ante la visión. Pero continuo su rápido andar entre la hierba crecida y las gallinas. ¡Gallinas!. El soltó una carcajada recordando los pavos albino de su padre. Y se imagino el rostro que el hombre pondría si le contaba lo que había visto en el jardín de los Weasleys.

Toco la puerta con nervios. Espero unos minutos desechando la idea de regresar por donde había venido, y cualquier comentario, gesto, o lo que fuera de su desagrado.

¿El había querido esto hace meses no es verdad?. El quería ser invitado a la madriguera Weasley. Y solo ser uno más en la familia de Harry. No podía quejarse ahora que esto estaba realmente sucediendo.

"¿Malfoy?" exclamo Ron Weasley. El ultimo hombre que quería encontrar.

"¿Se…encuentra Potter?" pregunto sintiendo nauseas de los nervios.

"¿Para que lo buscas?" pregunto Weasley con sospecha.

Se le ocurrió contestar rudamente que para tener sexo. Pero en su lugar dijo. "Estoy preocupado por el…"

"El esta bien, no te necesita, ya le has roto el corazón una vez"

"¿Puedes culparme?" pregunto frunciendo el ceño. "El me rompió el corazón primero. Me hizo convencerme de que quería ser parte de tu estupida manada de pelirrojos, desear que Granger me viera como un amigo. ¡Merlín!, Si el realmente me hubiera prohibido ver a mis padres para que cuidara a sus hijos como su maldita esposa. ¡Le hubiera dicho que si!."

Weasley lo miro atónito.

"La cosa es que amo a mi hijo también; y no quería elegir entre Harry y el futuro de mi hijo. Fue muy difícil tomar esa decisión, pero ya no puedo mas, amo a Potter."

"Siempre supe que tu eras el maricon…" añadió Ron con una carcajada. "Diablos Malfoy. Suenas más gay de lo que es posible. En especial con esa declaración de que siempre has querido ser la esposa de Harry"

El se sonrojo de inmediato y frunció el ceño. "¿Vas a decirme donde esta?. ¿Vas a seguir oponiéndote?"

"Nunca me opuse, es un niño grande, ¿sabes?. Me preocupaba que no quisiera ver a sus hijos, y quizás te culpe un poco de eso por llevártelo. Pero Hermione tenía razón, tú tratabas de juntarlo de nuevo con sus hijos igual que todos nosotros. Hiciste lo que pudiste, y al final lo has logrado"

El alzo las cejas abriendo la boca confundido.

"Esta bien, se feliz con el o lo que sea…" meneo la mano Weasley. "Te dejare ir por la chimenea"

"Uh..Gracias…" dijo el bajando un poco la cabeza y siguiendo a Weasley por medio de una habitación que estaba abarrotada de pelirrojos que habían estado escuchando todo. Y lo miraban como si fuera el mismo Merlín caminando por su sala.

"Ve por el tigre…" mascullo George entre risas. El lo había conocido brevemente durante una junta con Standford.

"Gracias Weasley….digo Weasley's…, err si…" dijo entrando en la chimenea.

Hubo un par de risas en especial de los hombres. El mascullo entre dientes una maldición pero no se atrevió a sacar la varita en una habitación llena de musculosos y absolutamente altos hombres.

"¡Green Hole!" grito Weasley tirando los polvos flu en los zapatos.

El por supuesto, no aprecio eso. Pero lo último que vio de la madriguera Weasley fue las caras rotas en carcajadas de todos esos malditos pelirrojos. ¿En serio había querido ser parte de eso?.

Para ese momento, estaba tan nervioso que no tenia idea que iba a encontrar. Pero definitivamente no había esperado entrar en la amplia sala de Potter, donde el mencionado construía con colchones un fuerte muy elaborado.

"¿Draco?" pregunto el hombre incrédulo.

Potter tenia un sombrero de papel, una espada de madera, y llevaba puesto tan solo el pantalón de su pijama y una playera muy delgada en cuello forma de –V. Podía ver su pecho delgado. Potter siempre lo había sido.

Se sonrojo. "Harry…" dijo en reconocimiento.

Albus y James quienes entraron corriendo en la habitación se quedaron congelados. Y la bebe acostada en las mantas soltó balbuceos mientras se levantaba y caminaba hacia el.

Su corazón se oprimió y tomo a la niña entre sus brazos. Su aroma a bebe era una extraña bienvenida.

"Estaba preocupado por ti.." admitió llevando a Lily hacia sus juguetes.

"Estoy bien, gracias, es…bueno verte…"

"Lo siento…" murmuro. "Yo…"

"No, no te disculpes, todo fue mi culpa, lo sabes, fue mi error, no sabia lo mucho que te quería en mi vida. Lo mucho que puedo llegar a querer a Scorpius. Y aun mas todo lo que te necesito.."

"Potter…." Declaro. "Llévame a la cama ahora mismo…"

"Pero los niños…" dijo Potter sonrojándose, mirando hacia los niños quienes seguían demasiado confundidos como para decir algo. "Espera, los llevare con sus tíos, dame un segundo, no vayas a ningún lado" dijo el hombre desesperado.

Tomo a Lily en sus brazos y apresuro a que los niños entraran en la chimenea. El se quedo en una casa extraña, le parecía que no era acogedora como la cabaña.

Era demasiado amplia. Pero en ese entonces, solo habían sido dos personas. Ahora quizás, aquí vivirían todos. Se sonrojo como un tonto. Y se acomodo la erección que sinceramente había despertado en el mismo instante en el que vio a Potter en su ambiente tan natural.

Sabia que el no había querido nunca una vida elegante, con todas esas tradiciones culturales, ni los lujos. Lo que el quería era la simplicidad de la vida al vivir juntos y criar a sus hijos.

Potter volvió con una llamarada furiosa. Sus mejillas estaban rojas como si hubiera tenido que soportar las burlas de los Weasleys, probablemente así había sido.

Tenia meses queriendo hacerlo. Así que simplemente se dejo caer de rodillas en uno de los colchones del castillo y desenfundo su miembro. Potter solo deslizo su pijama al suelo y la aventó de una patada antes de ir a su encuentro.

Parecía que habían acordado esto solo con gestos, por que el abrió la boca de inmediato para que Potter pusiera su pene adentro.

Adoraba cada centímetro del hombre. Su textura, su sabor, sus testículos, todo de ese miembro siempre lo había hipnotizado. Cerro los ojos y gimió cuando su lengua toco la punta y se luego se arqueo alrededor del tronco.

Potter gruño su aprobación, hecho la cabeza hacia atrás y le acaricio el cabello. No era normal que fuera así de suave. Generalmente había jalones de pelo y penetraciones tan profundas que casi, casi podría morir ahogado y feliz.

Pero esta vez fue muy lento, muy delicioso. Había soñado con este reencuentro tanto, que todo lo demás parecía absurdo.

Aun había problemas que resolver. Como sus padres, que no estarían contentos de escuchar sobre esto. Su trabajo con Will. Los niños…

Pero todo se borro de su mente con la eyaculación que Potter soltó sin avisarle. El trago todo mientras acariciaba perezosamente su propia erección.

"Lo siento, ha pasado tiempo, estaba apunto de explotar" se disculpo Potter. Inclinándose lentamente hasta que lo tuvo acostado sobre el colchón.

Se besaron, por que parecía apropiado hacerlo después de tanto tiempo. Lamió lentamente sus labios.

"Harry…" dijo en un momento de claridad. "Te amo…"

"Yo también te amo Draco, y quiero darte todo lo que quieras en el mundo…"

"Yo solo te quería a ti, como eres"

Harry sonrío. "De ahora en adelante lo tienes todo, no solo mi corazón.."

Y Harry creo énfasis a sus palabras picándolo con su miembro erecto de nuevo. El se sorprendió mucho.

"Te quiero penetrar…" declaro. "Pero no tengo nada que…ayude…, si pudieras hacer tu truco del lubricante"

"No lo necesito Harry" suspiro el. Se deshizo de sus pantalones y la tunica, hasta quedar desnudo ante sus ojos hambrientos.

Potter lo admiro largos minutos. Y el reparo en el hecho de que Harry tenía una sombra adorable de vellos en la barbilla. Se acomodaron mejor sobre los colchones que habían sido una bendición. Como si Harry hubiera hecho ese castillo para ambos.

El miembro de Harry entro lentamente dentro de el. Era especialmente intenso sin ayuda de nada. Pero estaba lejos de resultarle incomodo o insoportable. Cerro los ojos cuando se sintió completo. Uno con el, hasta que los testículos de Harry chocaron con sus nalgas y su miembro quedo atrapado entre ambos.

"Hazme el amor Harry…" demando.

Y lo hizo, realmente lo cumplió. Harry salio de nuevo con lentitud y entro un poco mas rápido, lo repitió varias veces en ese ritmo enloquecedor. Y cuando el enrollo los brazos alrededor de su cuello, Harry acelero el ritmo con una energía única.

Pronto estaba retorciéndose debajo de el. Sintiéndolo y disfrutándolo como si esta fuera su primera vez.

Realmente había pasado un tiempo. Y fue el quien eyaculo primero, sorprendido en un instante cuando Harry había tocado lo profundo de su ser. El líquido tibio quedo entre ambos. Y luego Potter torció las piernas y se corrió adentro.

"Dios…no podía aguantar ni un minuto mas, me estabas matando.." admitió Harry. "Estaba muy sensible aun…"

"Fue fantástico Harry…" dijo el hundiendo el rostro en el cuello de Potter.

"No nos vamos a mover de aquí, ¿cierto?" pregunto Harry con una sonrisa.

"Sabes bien que no…"

Y como si fuera en respuesta a sus palabras. La montaña de colchones que habían sido los muros del castillo se derrumbaron encima de ellos. Y de debajo de todos ellos solo se podía escuchar dos muy felices risas.

+6+

Draco despertó en unas sabanas limpias, con el cuerpo de Harry enrollado a su alrededor. La luz entraba radiante por una ventana muy amplia y noto los horribles toques decorativos que Harry había puesto.

Se pregunto en ese instante, si esto era lo significaba y se sentía estar casado.

Hubo momentos durante la guerra, en los que pensó, que un día como este nunca llegaría. Había buenos motivos para creerlo. Con el mundo cayéndose a pedazos a su alredor. Pero quizás Potter y el no habían sido tan diferentes en ese entonces tampoco.

Ambos habían sido de la clase de chicos extraños que sueñan con días felices en la cama, en un matrimonio feliz.

La mayoría de los hombres se enfocaban en el sexo a los diecisiete años. Pero el había soñado con esto. Solo no había sabido que el hombre junto a el seria Harry. O quizás si, pero se negaba aceptar las tonterías de Dean Thomas tanto como Harry cuando el ultimo se le contó durante la noche.

Era absurdo decir que ellos siempre habían estado enamorados. ¿O lo era realmente?.

Sonrío contra su almohada sintiendo la mano de Potter sobre su estomago. Esas cosas ya no importaban. El hecho es que ahora, habían decidido unir sus vidas en todos los sentidos. Vivirían juntos en Green Hole junto con los cuatro niños.

El cuidaría de ellos durante la mañana cuando Potter estaba en el trabajo, y luego seria relevado para que dedicara tiempo a un nuevo proyecto que tenia en mente. Afortunadamente, su negocio con Standford no le demandaba horas inflexibles.

Se encargarían de cosas como cocinar, lavar y asear de la misma manera en la que lo habían hecho en la cabaña.

Estaba emocionado al respecto, sabia que era demasiado afeminado, pero de todos modos siempre lo había sido, y al final de cuentas, le venia importando una mierda quien los viera juntos. El quería ser parte de esta familia, y de los Weasleys por extensión.

Quería acompañar a Harry a cenas ministeriales y cuidar de el. Que los vieran juntos en las páginas de sociales del profeta. Es la vida que había soñado.

Pero sobre todo, Harry quería las mismas cosas también.

The End.

Buenooo. Espero que les haya gustado. Debo admitir que me entristece terminar, me hubiera gustado que fuera mas largo, pero en serio, esto de hacer fics largos es muy duro. Fue una historia muy extraña y peculiar. Yo se que no es lo que están acostumbrados de leer. Pero gracias por darle una oportunidad al fic.

Dejen Reviews por última vez. Y ¡¿Nos vemos en el siguiente fic?.