Chapter 2: Jiraiya
Cartas cruzadas
Gracias por leer mi fic, gracias a los que me escribieron, me hace muy bien poder leer que les está gustando. Queja, duda sugerencia información extra, les gusto no les gusto, cualquier cosa pueden dejar su comentario, lo leeré con mucho gusto
Hola Naruto,
Tu padre note ha hablado de edades, así que yo lo hare. Cuando nos conocimos tendría uno años, cuando fuimos a visitar la aldea que te conto tendría unos 7. Así que si lo deduces Jiraiya y yo 17. Teníamos la misma edad. Aunque lo sé no es necesario que lo digas, parezco de 25. Pero lo que te contare es cuando teníamos 13.
-Tsunade, por primera vez deja de lado las reglas ninjas, deja de lado todo. Te amo más que a mi vida, te amo. Porque para mis eres la mujer perfecta, la mujer que me hace ser una mejor persona.
-para Jiraiya…
-Tsunade se la respuesta, y no me importa, no me importa cuántas veces tenga que intentarlo te seguiré llegando hasta que me canse de intentarlo.
-Jiraiya, no creo que mi respuesta cambie
Si fui dura, tenía miedo de amar a alguien y cuando ame…Sabes, yo nunca se lo comente a nadie, pero cuando tenía 14 años, pensé seriamente lo que sentía por Jiraiya si él no hubiera estado espiando chicas, si yo no hubiera tenido miedo de querer o quizás si las cosas hubieran sido diferentes. Quizás el seguiría a nuestro lado.
¿Si lo quería?, con toda mi alma, mucho, muchísimo; pero tenía miedo y terminamos siendo amigos y lo lamente mucho. Pero un ninja no ama. Lo aprendí de la peor forma.
Te quiero Naruto mi pequeño renacuajo hiperactivo
000000000000000000000000000-TERCERA PARTE
Hola Naruto,
Esta carta es sobre mi sensei Jiraiya, con él estoy en deuda hoy y siempre. Sabes, nunca pregunto así que nunca se lo dije, pero fue él quien hizo que me alejara un poco de Tsunade, más bien, por el deje de ver a esa rubia como alguien a quien yo pudiera alcanzar.
Respeto y respete a Jiraiya, como el padre que no existió para mí, por eso cuando él nos contó de Tsunade; supe que de nada servía pensar mucho en mis sentimientos, porque ella nunca me correspondería. Así que decidí que mi principal y única meta era ser Hokage.
Quizás, no fue mi mejor idea porque nunca la cumplí, nunca pude realmente alejarme de ella o ser indiferente; y no hay necesidad de que te lo explique probablemente tú te irás dando cuenta por lo que te relatare en mis cartas. Pero no es el punto de mi carta, quería hablarte sobre el mejor ninja del mundo Jiraiya-sensei. Gracias a él soy quien soy, desde esa primera misión que hicimos con el equipo.
Jiraiya pensó, que poner el anillo de compromiso del terrateniente en mi mochila sin que yo lo supiera, sería el mejor plan del mundo. Salimos de la aldea, los hermanos Tetsu y yo, mis compañeros de equipo. La misión: entregarle el anillo de compromiso a la prometida del terrateniente. Solo que la misión no fue lo que esperábamos, nos atacaron en un bosque cercano a la mansión. Jiraiya, se quedó peleando con los ladrones contratados. Nosotros nos adelantamos para continuar la misión, pero más adelante encontramos a un ninja que manejaba los jutsus de cambios de forma, se transformaba, en la persona que más amabas.
Lamentablemente se convirtió en Tsunade. Así que no pude, atacarla, no estaba acostumbrado a tener que atacar a alguien con la banda de Konoha, y menos a alguien a quien yo conocía; y mucho menos a ella. Me lleve una excelente paliza, pero como no sabía dónde teníamos el anillo, por más que me golpearan, no les hubiera podido contestar. Mis compañeros de equipo, había corrido de vuelta con Jiraiya y me quede haciéndole frente a la visión de ella. Las costillas, me dolían, posiblemente tuviera 2 costillas rotas, pero aquel ninja seguía golpeando con la forma de Tsunade; y yo, no podía ni siquiera acertar un maldito golpe.
Llego Jiraiya, y sin pensarlo mucho la ataco, el ninja tuvo que recuperar su forma original con trabajo me puse de pie.
- ¿estás bien Minato? – dijo limpiándose el labio, fue el único golpe que aquella ninja, pudo darle. Era una mujer bastante guapa, cabello negro y unos ojos azules. Jiraiya la había dejado en un estado un poco lamentable, la cargo en su hombro y reanudamos la misión. Su banda la había dejado a su suerte.
-aquel ninjutsu- pregunto a la joven que traía cargando
-mi familia, lo ha pasado de generación, en generación, solíamos ser ninjas encargados de obtener información, pero después de la guerra, el trabajo a escaseado. Como se da cuenta, no soy alguien muy fuerte.
-sí creo que lo note, discúlpame- dijo él con media sonrisa- es que ve como dejaste a mi alumno
-lo siento, perdóname- esa mujer no era mala, supongo que la necesidad te lleva a esos extremos.
-cuantas costillas tienes rotas- le pregunto Jiraiya a aquella chica
-por lo menos una
- ¿Qué dirán de mí?, golpear a una mujer de tal manera- dijo el sensei con pesar.
-creo que me lo merezco y tú chico, ¿porque no me golpeaste ni una sola vez?
-no pude – responder eso por mucho que me doliera era cierto, ver a la rubia frente a mí me había dejado perplejo.
- así que también te dio en tu punto débil ¿una mujer?, ¿Minato? – el sensei se empezó a reír, y me palmeo la espalda – vaya de tal sensei, tal pupilo- siguió riendo
-algo así, eso creo -dije bajando la cabeza, sentía vergüenza de que tuviera que ser la rubia la mujer que ambos habíamos visto.
-que serio – murmuro la chica en la espalda de Jiraiya-
- no esperaba ver a Tsunade golpeándote de tal manera, en un principio pensé que era real y que la habías espiado, mientras estaba desnuda.
-si pensó que Tsunade era la real, porque atacarla
-ya te lo dije, eres mi alumno.
-yo te protejo, tú me proteges, nos protegemos y dejamos todo en la batalla, somos almas libres, pero cuando estamos en combate no existe la palabra yo. Eso grábatelo
Llegamos, dejamos el anillo y regresamos a Konoha con aquella chica de ojos verdes, que era la debilidad de mi sensei y mía. Fuimos al hospital; y bueno Tsunade, le dio la regañada de su vida a Jiraiya, cuando vio aquella chica en tan mal estado, las cosas se pusieron aun peor cuando me vio a mí. Al poco rato llego Nawaki bastante herido de una misión.
-Jiraiya, Minato y Nawaki – grito Tsunade molesta, tocándose la cabeza y dejando la habitación -no es lo que parece- dijo Nawaki, quien intentaba explicarle a su hermana la misión, mientras que ella le gritaba al sensei de Nawaki.
Jiraiya tuvo que ocupar unos días, uno de los cuartos de arriba, ya que en la misión había gastado mucho chacra al pelear con los tres sujetos que nos habían emboscado. Yo tuve que compartir habitación con aquella chica, mi sensei y Tsunade acordaron que nadie debía saber que ella había sido uno de los atacantes. Así que la ingresaron como: "alguien que nos había ayudado y había salido herida". Vaya mentira, pensé para mis adentros, aun estaba bastante resentido por los golpes que me había dado.
-así que te gusta esa mujer- me dijo en la noche, antes de quedarnos dormidos.
-eso es lo que creo – no pude ver mi cara, pero supongo que era de amargura.
-y él, también la quiere, ¿no es así? -
- sí, pero tú lo oíste, en un equipo no existe la palabra yo
-grábate, lo que te voy a decir Minato, en la guerra y en el amor todo se vale.
-no en este caso – le dije antes de dormir.
Aquella chica se despidió, de Jiraiya y Tsunade. Dijo algo así, como que hacían una linda pareja. Me despeino antes de irse y me dio un beso en la mejilla. Hasta hoy no la he vuelto a ver. Supongo que dejo de ser un ninja. Aprendí una lección aquel día. Yo te protejo, tú me proteges, nos protegemos y dejamos todo en la batalla, somos almas libres, pero cuando estamos en combate no existe la palabra yo.
Pero también te comparto lo que aquella mujer me dijo: en la guerra y en el amor todo se vale. Nunca lo olvides, porque posiblemente tu no la apliques, pero tu contrincante no se tocará el corazón. Si quieres alguien lucha por ella, cánsate de intentarlo, no seas tan cobarde como yo.
Aprende de Jiraiya, siempre estar allí para la mujer que amas, protegiéndola con la vida si es necesario y amarla hasta la muerte. Yo no puedo decirte, que fui el tipo de hombre que luché, porque ella me amara, ni siquiera tuve, la capacidad, de lograr que se quedara a mi lado. Me desvié un poco del tema, posiblemente te explique después lo que acabo de decir.
Querido hijo, no olvides que te amo.
