Chapter 6: Sentimientos

Hola Naruto,

Lo sé no es mi culpa, que tu padre sea igual de dobe, que tú. No pasado nada por tu cabeza una chica de cabello largo. Bueno no importa olvídalo.

La fiesta empezó, cuando llegamos nosotros. El Hokage, se había encargado, de invita a las personas más importantes. Todos estaban seguros de que la guerra acabaría, entre toda esa gente nuestros únicos invitados fueron Kushina y Minato y solo me pude acercar a tu padre, cuando Kushina tiro el vino-

-Minato, te ves muy mono- dije sonriendo y aplastando sus mejillas como aquellos días que lo encontraba en la academia.

-no soy un niño Tsunade, pero también te ves muy bella,

- no creo que tanto como tu acompañante- le dije sonriendo, pero con esa pregunta sentí una punzada de celos. Tu madre me caí muy bien, desde pequeña me agradaba, me caía en gracia cuando era chica y solía alborotar todo como el pequeño remolino que era, pero verla de tacones y vestido negro, me había dado en mi orgullo. Era diez años, menor que yo con una fuerza impresionante y técnicas asombrosas y era sin duda la mejor amiga del próximo sanin de Konoha.

-sí, hoy se ve maravillosa-

-sigues igual de serio que siempre, con ella ríes un poco más-

-ella tiene esa facilidad- Gracias, a Jiraiya no golpee a tu padre, yo estaba celosa de una niña de 13 años, una de las mejores amigas de mi hermano y de Minato, pero era cierto ya no eran esos pequeños de aquel entonces. Tu padre estaba de mi tamaño, era muy guapo y era el tema de la aldea. Aparte de que su carácter era hipnotizante, según las chicas de la aldea. Coincidía con ellas, lo que más me atraía de él era su carácter, yo no podía ser tan todo lo que él era, calmado, inteligente, dulce, empático, fuerte, decidido y sumamente terco. El llamaba la atención, era imposible dejar de tratar de analizarle… era como si algo magnético…

-Tsunade vamos a bailar- dijo Jiraiya mientras me llevaba en brazos, fuerte igual que siempre, alegre y sonriente, todos los detalles que aquella pelirroja tenían, quizás, por eso era imposible no quererlos. Solo deseaba que no tuvieran una historia parecida a la nuestra.

-te vez, hermosa, opacas a todas las mujeres- dijo mientras tocaba mi mejilla y con la otra bajaba sutilmente.

-eres un pervertido Jiraiya, y si no quieres, que te mande al hospital sube tu mano por lo menos diez centímetros-

-ya crecieron no es así – sabía que hablaba de ellos, pero…-Minato y Kushina-

-si- dije sin ganas

-pensé que esa chica nunca encontraría, marido, pero veo que quizás mi alumno, sea el mejor candidato, para estar con esa pelirroja.

-no te gustaría, no se alguien que compaginara más con su carácter-

-no lo creo, se complementan muy bien, a pesar de sus peleas y de sus diferencias. Minato suele ceder con la pelirroja, pero cuando para él es un no, ella lo entiende perfectamente. Y cuando los dos quieren pelear simplemente lo hacen. El no compite con ella la protege y ella quiere en todo momento estar a su nivel para no ser menospreciada -

- ¿tú crees que sea bueno que juguemos a ser cupidos? - dije sonriendo

-creo que tú y yo somos los menos adecuados para eso, ¿no lo crees? -

-no empezaras de nuevo, verdad Jiraiya, ya hemos hablado de lo nuestro

- y lo mantengo, no creo que alguien te pueda hacer más feliz que yo, quizás Minato tiene todo lo admirable de su sensei-

-"Igualito a ti, Jiraiya. Increíbles en batalla, pero dan pena ajena en situaciones amorosas…"-concluí con pesadez.

-sabes, Tsunade, aquel rubio siempre habla de tu inmadurez, por eso nunca podrías aceptar una relación. Incluso él que desconoce los sentimientos que no lo rodean posiblemente termine locamente enamorado– dijo Jiraiya dejándome en medio de la pista y sola.

-Jiraiya- dije con pesar viendo como se alejaba de mi

¿Me entiendes y no me juzgas verdad? Tú me conoces, lo que coqueta no se me ha quitado, pero es cierto y lo mantengo. Solo hay un hombre al cual he admirado su nombre es Minato Namikaze, un hombre del cual me enamore Dan y un hombre del cual siempre quise estar a su lado Jiraiya, porque yo también sabía que era el único capaz de hacerme feliz.

La junta fue un fracaso, el único que me apoyo fue, Dan, pero el Hokage, me prometió, lo del hospital ninja y que habría campamentos médicos. Ganancia.

Y mi relación con Dan, mejoro supe de la muerte de su hermana, pasábamos las tardes, juntos mientras yo entrenaba a los próximos ninjas médicos. Éramos Novios, eso no fue como que yo lo aceptara, sino que la gente lo creía.

Jiraiya y Orochimaru llegaban a la aldea de vez en cuando y cuando eso, pasaba Jiraiya, se ponía a entrenar al rubio hasta que terminaban agotados, lo hacía ir de un lado a otro en la aldea. En uno de esos entrenamientos severos, por parte de Jiraiya, con Minato, estábamos sentados, debajo de un árbol con una tarta de manzana que yo había hecho la tarde anterior y té que Kushina había comprado en su última misión.

A pesar de la guerra fuera, en Konoha, había una inmensa tranquilidad, quizás era, porque el final de la guerra se avecinaba pronto o porque estaba resguardada por los sanin, un increíble Hokage y el colmillo blanco de Konoha. Habíamos decidido pasar juntos el 14 de febrero y aunque al pobre de Minato lo tenían entrenando; Orochimaru, Jiraiya Kushina y yo, nos encontrábamos tirados en el césped.

- ¿por qué no vino el Uchiha y Mikoto?-

-bueno es día de los enamorados, seguramente están pasando el día juntos- dijo la peliroja sonriendo.

Minato se sentó y comió la tarta con nosotros, después volvió al entrenamiento y yo me recosté junto con Orochimaru debajo del árbol a dormir una siesta. El peliblanco se había quedado hablando con la pelirroja hiperactiva.

-¿cuál es el entrenamiento de Minato?, Jiraiya –después de verlo correr, entregando rosas, no pude con la curiosidad

-bueno vez ese millar de rosas, Minato con su técnica, las tiene que repartir, a las chicas de Konoha antes de que acabe la tarde.

-Vaya forma de pasar el día de san Valentín – dijo la pelirroja dejándose caer en la hierba- sí que usted es un ero-sensei-

-ya te he dicho que no me digas así, rojititita-

-¿rojitita? No se le ocurrió algo mejor-

- algunas madrugadas vuelo, me cuelgo de una nube y quiero cambiar todo con un verso y qué más da – tarareaba y cantaba la pelirroja *soy así de elefante

-así que cantas Kushina, solo a veces y en la ducha-

-sabe, sensei a mí nunca, me han dado un rosa, acaso si soy tan rara como todos dicen- la cara de la pelirroja mostraba tristeza, pero sus ojos veían con determinación a Jiraiya.

-bastante, pero a Minato, le tiene sin cuidado, lo rara que seas, que no lo has notado- dijo Jiraiya, dándole unas palmadas en la cabeza

-de hecho, sensei, yo sé que Minato en algún momento encontrara a una mujer preciosa y yo saldré de su vida, es el genio de los ninjutsus y solo tiene 15 años, es el asistente del Hokage y estudiante del legendario sanin-

- ¿a ti te gusta verdad Kushina?-

-¿cómo le se ocurre? Usted tiene problemas, no yo tengo problemas, no nosotros… el maldito mundo tiene problemas- dijo alterada Kushina

-llevo más de 900 flores repartidas se me están acabando las mujeres en la villa sensei. Kushina, si sigues tirando así de tu cabello probablemente te quedes calva-

Kushina miro al sensei y espero a que Minato se fuera

-Qué más da, no lo ve él ni siquiera se fijaría en mi tenía 1000 rosas y ahora solo le quedan 100 y ninguna maldita rosa es para mí-

-es hora de irme, dan me está esperando dije, caminando.

La cara de Jiraiya, se entristeció y Kushina se recargo en su hombro- no todos somos afortunados en el amor- dijo y se terminaron juntos la última rebanada de tarta.

Camine, hasta la casa para cambiarme de ropa, pero antes de entrar Minato me esperaba con 12 rosas, blancas.

-lo sé, soy tan mono-, dijo el dándome un beso en la mejilla y desapreciando de inmediato-

Hola Hijo:

Pues el 14 de febrero de cuando tenía quince años, Jiraiya sensei me hizo repartir un millar de rosas, donde diablos iba a sacar tantas mujeres, aunque no lo creas, logre entregar 999 y 20 rosas blancas que terminaron en manos de Tsunade. Para hacer enojar a Orochimaru lo desperté, de su placentera siesta de debajo del árbol donde habíamos pasado el día, realmente pensé que sería gracioso. La última rosa que tenía la puse en las manos blancas de Orochimaru mientras dormía y cuando me acerqué a Kushina.

-eres un estúpido Namikaze- dijo corriendo y yo me quede con una cara de estúpido

-Minato, siempre pensé que eras más brillante que yo, me dijo mi sensei mientras se iba caminando.

Me quedé analizando la situación después de caminar por la aldea, encontré a la rubia y a mi sensei conversando.

-rosas blancas – sí, tenía un rato que no me daban rosas –¿qué paso termino Minato de repartir las rosas? -

-sí y al muy brillante se le olvido darle una a Kushina-

-bueno es un niño –

-creo que es más grave, que eso la única chica sin una rosa en todo Konoha es ella- era cierto antes de llegar aquel lugar, todas las chicas entre 14 y 18, tenían una roas- incluso tú tienes 20 malditas rosas, aunque parece que te dejaron plantada- dijo el poniéndose de pie

Ella se quedó sola, mirando sus flores, quería ir, quería… y vi la sonrisa de Kushina. Maldición me dije

-me da una orquídea- dije en la florería, pidiendo la flor más cara que encontré

Y al llegar a casa de Kushina, entré por la ventana

-feliz día –

A lo que ella agarro la flor y me las aventó en la cara –

-en serio era tan difícil darme una estúpida rosa roja, no quería ser la primera o la última, no nada de eso solo, quería que recordaras que existo. Incluso Mikoto que tiene novio tenía una rosa tuya y Tsunade tenía 20 y una rosa roja. Hasta a Orochimaru le diste una flor- dijo ella llorando, vete de aquí Namikaze, mañana estaré bien- dijo ella cerrándome las puertas en la cara.

Regrese hasta donde estaba Tsunade, pero ella ya no estaba, definitivamente no había sido mi mejor día.

Mientras caminaba oí algunas mis compañeras hablar - la viste, no iba llorando a su casa.

- seguramente Namikaze la desprecio

-posiblemente es que es tan poco linda y es tan masculina

- si ni siquiera parce mujer de hecho, no sé cómo el soporta estar a su lado. Ya se ya sé porque cuando esta con ella le dice mejor amigo, o tengo una mejor estando con ella ni si quiera se preocupa porque ella lo seduzca.

-Yo no he visto que tenga algún pretendiente y menos que le regalen flores, ni siquiera hoy que a todas las chicas que hemos visto traen una flor roja.

-maldición – y agarre mi cabello y de nuevo regrese al a florería –

-de nuevo aquí Minato,

-quiero una docena de rojas rojas, rosas rojas, rojas rosas, ¿entendiste verdad? -le dijo el rubio al otro rubio del clan Inoichi

-Este estresado, pensé que a ti no te pasaba- sonrio

-son para Kushina-

-ya sé porque estas estresado- dijo su amigo-dale 20 siempre regálale 15 como los años que llevan juntos ¿no? -

-si dame 15 oye, pero llevamos solo 5 con ella de amiga- su amigo, le puso un hermoso moño azul

-no me veas así a las niñas les gusta ponérselo en el cabello después de que les regalan flores, y si llegas con 5 te mandara muy lejos, por cierto, apresúrate que va a llover.

Por más que toque el timbre ella no bajaba. Pero si ella era terca yo era más- empezó la lluvia y una tormenta y de todos modos no me abrió. Oí que alguien en la casa donde vivía, le decía sino me habría me daría pulmonía por su culpa y ella decidió no dejarme morir de tos.

-te dije que mañana estaría bien –le di las flores, mientras sonreía

-el listón se te vera muy bien – que más podía decir

-deja voy por una toalla- le agarre del brazo y la abrase –perdóname, a veces olvido lo mucho que me importas-

-Minato estas mojado- me separe de ella. Parece que nunca lograba quedar bien.

Su casera me llevo ropa y me metió al baño era una regordeta con la que vivía, pero al parecer tenía buena relación, con mi hiperactiva compañera.

-porque no pasas la hora del té con nosotras- dijo mirándome, con la sudadera, que me había prestado y los pantalones de uno de sus hijos mayores, que se encontraba de aldea en aldea descubriendo el mundo. Descubrí cosas, que nunca había sabido de Kushina, vivió con 4 chicos hasta antes de la guerra todos partieron a diferentes aldeas, a vagar por el mundo.

-lleva la tetera al jardín, ahí puedes platicar con Minato. Kushina, pasare lo que queda de la tarde con unas amigas-

Terminamos platicando hasta la noche, la deje antes de que dieran las doce y encontré a Tsunade de la mano de Dan. A fin de cuentas, yo siempre, seria para ella un niño, me dije con los puños y golpeé lo primero que encontré. Lo admito no fue mi mejor idea. Pero… que más daba, él estaba con ella.

-Minato maldición que haces dijo ella – lamentablemente volteo justamente cuando había derribado el árbol a golpes

-nada- dije un poco molesto-

-renacuajo impertinente, tienes hasta que cuente tres para enseñarme esos nudillos- tenía dos opciones intentaba salir de ahí, o la confrontaba- 1...2…

-bien – le enseñe, y saco un ungüento y unas vendas.

-no deberías sobre esforzarte en los entrenamientos que te pone Jiraiya, son bastante tontos-no conocía algo mejor que burlarse de mis entrenamientos

-saldré de misión, mañana con Dan, el final de la guerra es inminente. -Minato- me dijo desordenando mi cabello – cuando regrese posiblemente este infierno habrá terminado.

-no debería de bajar la guardia-

-siempre tan autoritario Minato, no te preocupes yo protegeré a Tsunade- dijo abrazando su cintura-

-te veo después Minato, por cierto, que horas de andar en la calle vete a casa ya es hora de dormir-en aquel momento, patee tan fuerte el árbol que salió volando hasta el rio.

Salí de ahí con mi jutsu. Y deje que ella se fuera.

Las cosas salieron, mal ella lo perdió en batalla.

Llegó a la aldea dos días después cuando Kushina y yo caminábamos por la villa. Entro por la puerta principal de Konoha, su equipo y ella estaba templando. Ella tenía el cuerpo lleno de sangre y traían el cuerpo de un miembro de Konoha. Ella en sus manos tenía aquel collar y una banda de Konoha. Él había muerto.

Kushina, se acercó a Tsunade, y empezó a curarla - no es que Kushina, supiera mucho, pero lo que sabía lo había aprendido de aquella rubia.

-Se desmayo, en los brazos de Kushina –corrí de inmediato, antes de que las dos cayeran al suelo –

Que ha pasado – les pregunte a sus compañeros-

-Dan ha muerto, murió en combate y Tsunade intento salvarlo, pero fracaso. Desde ese momento no ha dejado de temblar y de hablar sola.

La lleve, hasta el hospital. En el funeral, no dejo de llorar en ningún momento, paso cerca de una semana, sin moverse de aquel, lugar ni Jiraiya, ni siquiera el Hokage, lograron moverla de allí. Sentía su dolor, todos lo sentíamos.

Después, de la semana, fui a buscarla.

-yo lo mate, yo lo mate… no pude rescatarlo, todos a mi alrededor, todo al que amo – llegue antes de que ella cortara con un kunai, su cuello. Le di un tremendo golpe en la cara, ella cayó al suelo.

-puedes dejar de decir estupideces. Puedes dejar de creer, que eres tan importante, para que todo gire en torno a ti, me vez muero, vez a Jiraiya muerto. Tú no tienes nada que ver con dar y quitar la vida. Deja de creerte tan importante - le dije mirándola en el suelo.

-pero este collar- me agache y se lo arrebate- hagamos algo, usare este collar hasta el día que me convierta en Hokage –

Minato ¡basta! ¡basta! – grito la rubia aún en el suelo

-y si aún dudas que tú no tienes nada que ver, con sus muertes - dijo el bajando hasta estar a su altura con un tono enérgico y duro – yo te demostrare - que solo quieres darte un aire de importancia, ¿sabes por qué? - ella lo miro, miro esos ojos, en los cuales podía hundirse -porque te he amado desde la primera vez que te vi. Desde aquel día que me curaste el brazo, desde entonces, te he amado y sigo aquí. ¡Vivo! , y aun con este colla planeo demostrarte, que seré el cuarto Hokage, puedes quedarte aquí si quieres, o puedes pararte y hacer algo con tu vida, porque yo no me quedare a compadecerte. Porque la mujer de la que me enamore, aun cuando la caída, es dura, se levanta y demuestra que está hecha. Afronta la vida fuerte y decidida - le ofrecí mi mano y la tomo. M miraba con sus ojos ámbar fijo en mí

-entonces porque tú nunca- sabía lo que diría, y mi corazón tembló, la abrace sentí unos minutos lo que era tener a la mujer que amaba en mis brazos ahora ella era un poco más pequeña que yo.

-porque, no creo merecer a alguien como tú, porque ni siquiera un legendario sanin, ni mi maestro, ni tu amigo desde la infancia logro que lo amaras así que yo no soy nadie, para decirte que te amo, pero aun así estoy aquí siendo terco y demostrándote que perderás esta apuesta- le dije y desaparecí.

Mi corazón, latía era obvio ella jamás me vería como su igual, posiblemente me siguiera viendo como un niño. Los días, pasaron y no nos vimos Jiraiya sensei, se volvió a ir de misión con el Hokage la guerra había terminado y nuestro país había ganado aún más territorio del que tenía colocándose de nuevo como el país más fuerte.

-Minato- me dijo una ANBU – todos los ninjas se están haciendo un examen médico a ti te toca a las 6:30 puerta 4 piso 3

-bien gracias ahí estaré-

-con el final de la guerra todo parecía estable. Kushina estaba más feliz de lo normal, nuestra pareja aceptaba más misiones que de costumbre y ella había desaparecido.

Dieron las 6:00 y decidí ir al hospital.

Cuando entre era un alboroto

-lady Tsunade, no ha podido operarlo entro en shock

-una muerte, por la mejor medico

-pero que no era muy buena

-pues ya ves que no

Vi como salía, Tsunade de la sala, quirúrgica, solo temblaba y su cara era pálida, Nonō Yakushi (líder anterior a Tsunade, del cuerpo médico). La aparto, de los demás médicos, así que bueno soy un ninja, así que antes de que entraran, a la oficina me puse debajo de la mesa.

-Tsunade Senjuu , no es el primer incidente de esta semana y bueno yo te vi antes del incidente con Dan y tus habilidades eran impresionantes . ¿Qué ha pasado?

-nada, no pasa nada- dijo mirándola

-Tsunade, perder una vida por un error médico es grave, pero si no fuera por mi intervención, tres vidas no estarían con nosotros.

-no lo sé, no sé qué me pasa

-sufres de hemofia, Tsunade

- ¿Qué?

-apareció, por el trauma vivido en la guerra, tienes que dejar de ser un ninja médico, por lo menos en misión porque te paralizarías, no más operaciones y tampoco puedes estar en urgencias

- ¿me está degradando?

- no Tsunade, solo que no puedes hacer nada de eso, entiéndelo

- soy la Sanin de Konoha, soy el mejor ninja medico de mi país.

-si Tsunade, pero si tu estas en una misión como ninja médico, te paralizarías

-sí, pero usted, me está diciendo que nunca más podré estar en una misión- sus ojos esos ojos ámbar, la miraron fijamente se puso de pie y salió llorando

Minato sal de ahí-me dijo Nonō

-es de mala educación oír platicas privadas

-perdóneme –

-no te preocupes, sé que lo hacías por ella, sabes probablemente ella no encuentre de nuevo su lugar en la aldea, cuando eres el mejor en algo y lo consideras tu vida, el no poder hacerle frente a la situación, te mata, probablemente ella deje todo atrás, por eso quiero pedirte que si ella te pide dejar la aldea no la retengas, no le causes más dolor-

Salí, de la oficina, azoté la puerta y me fui de aquel lugar, ¿tan fácil?, ¿cómo dejarla ir?, ¿dejarla? Así que de nuevo no podía hacer nada, no podía pedirle que se quedara, porque destruiría su corazón y dejarla ir era dejarla ir para siempre.

Gracias a Kushina había desarrollado un nuevo jutsu, con sellos para proteger a quien le había puesto uno y lo sentí, así que me transporté a donde ella estaba

-¡Tsunade !- la tome en brazos antes mientras estábamos en las cabezas de los Hokages

-sabía que vendrías- me miro tocándome una mejilla- lo escuchaste ¿no es así? -me dijo mirándome- y también estoy segura de que sabes lo que hare- la mire bastante serio

-y pretendes que no vaya por ti o te pida que te quedes-

-no, lo único que yo quiero es que dejes de lado la apuesta- me dijo extendiendo su mano

-seré Hokage, un Hokage siempre cumple sus promesas-

-entonces prométeme que seguirás vivo

-dalo por hecho Tsunade- tome su mano - pero prométeme que tendrás que venir por lo menos una vez cada año, así sabré que sigues viva-

-soy una sanin Minato, puedo hacer lo que quiera

-seré Hokage –

-cuando lo seas regresare, pero por ahora te queda mucho que aprender

– y si cuando regreses te deje de amar-

-entonces seré aún más feliz, porque encontraste a alguien mejor que yo en todos los sentidos

-y si te enamoras de otro-

-Minato, así como el único hombre que sé que seguirá a mi lado y que yo estaré a su lado es Jiraiya, tú debes saber que al único hombre del cual puedo seguir una maldita orden es de ti

-entonces ¿Cuándo te necesite?

-sigues siendo un niño –me sonrió y toco mis mejillas- manda a un renacuajo a buscarme, de hecho, mejor mándame un renacuajo con alguna noticia tuya.

-Tsunade- de nuevo la bese. Y así seguimos un largo rato mirando el atardecer.

Si Naruto, lo sé no debería de sentirme orgulloso pero las cosas no son siempre como esperamos, es lo que he querido decirte, tú debes ser lo bastante firme en lo que crees, para no perder, el camino. Ni perder la fe en ti, ni en la aldea. Debes de ser fuerte por aquellos, que tienen miedo y debes de ser. Lo que ellos necesitan.

Te amo hijo.