Hola
Como me despedirme de tu padre bueno antes de irme lo volví a ver, el estaba en la oficina del Hokage arreglando los pergaminos, así que cuando entre me dijo
-supongo que vienes a despedirte-
-así es- le dije mirándolo
-¿es algo innecesario no lo crees?-
-no podía irme sin decirte adiós-
Me miro de una forma que no solo me pareció tan triste sino que también hizo que mi corazón se hiciera pequeño. Aun siendo tan coqueta solo hay 5 hombres a los que he besado. Mi hermano Dan Jiraya tu padre y tu. Tú me conoces no soy alguien que sea muy afectiva.
-el que me digas adiós no cambia nada-
-¿Qué es lo que quieres que te diga?
-lamentablemente ni siquiera yo lo sé –dijo mirando a la ventana
-Minato
-supongo que así se sienten los hombres que están a tu lado
-de que hablas
-contigo, nunca se puede tener la seguridad de que estas enamorada-
-no seas tan duro-Le dije
Lo volví a ver una vez más ese día. Yo tenía 28 años cuando deje la aldea. Vi a tu padre, abrazando a Jiraya aunque el acostumbraba decir que ya había crecido yo todavía lo seguía viendo como aquel niño que iba a la casa a pedirme libros o a jugar con Nawaki. Pero esos años se habían quedado muy atrás y nunca volverían. No volvería ni Dan ni Nawaki.
Llegue hasta donde estaban los dos vi sus miradas, baje la cabeza, volví a ver a tu padre a los ojos y Jiraiya, acaricio la cabeza de Minato, diciendo –nuestro Minato sigue siendo un niño- sonreí un poco me acerque a Jiraiya y lo bese
-me marcho Jiraiya-
-supongo que no puedo hacer nada para que te quedes-
-no soy útil en la aldea-
-pues si tus dos hombres favoritos, no pueden hacer nada para que te quedes no hay más que decir-
Me ruborice un poco cuando me di cuenta de que Jiraiya se había percatado del interés de su alumno
-Minato, el hokage te busca –
El se fue dejándonos solos.
-desde cuando lo sabes
-le vi el collar hace días, le pregunte que sucedía y mi alumno es muy malo mintiendo – me sonrió Jiraiya dándome una palmada en la espalda- y yo soy el ero sensei-
-Jiraiya, perdón – le dije abrazándolo-
-no hay nada que perdonar Tsunade- me correspondió el abrazo- es parte de tu naturaleza, eres hermosa fuerte es imposible que pases desapercibida-me sonrió – lo mas graciosos es que mi alumno y yo te amamos, la misma cantidad de tiempo y hasta hace unos días lo note-
-Jiraiya –
-no Tsunade déjame seguir hablando, no te culpo de nada y menos a el que aun con sus sentimientos a flor de piel, nunca me dio la espalda e incluso en estos momentos me deja con la mujer que ambos amamos. Pero creo que el no está tranquilo, desde hace días , ni siquiera puede subir su mirada
-estoy segura que él será feliz-
-yo también estoy seguro de lo mismo-
-entonces no hay más que decir, que hasta siempre Jiraiya-
-si Tsunade, hasta siempre-
Decidí que no tenia caso, buscar ni a Jiraiya ni a tu que por mas cartas que me envió no le volví a contestar. AL igual que a Jiraiya por mas veces que estuvimos cerca de la misma aldea el no me busco ni yo a él. Supe que se volvió más mujeriego y que empezó con su literatura erótica.
Oooooooooooooooooooooooooooo Séptima Carta ooooooooooooooooooooooo
Me jure jamás volver a decepcionara Jiraiya sensei. Después de aquel día que la bese, lo entendí todo, ella jamás seria para mía. Aunque la admirara, la quisiera, nada de eso era lo suficientemente sólido, ni siquiera el hecho de amarla, así que de nuevo solo podía hacer una cosa cumplir mi promesa. Llevaría el collar para convertirme en Hokage lo que pasara después dejaba de ser mi problema.
Ella se había despedido y yo me encontraba cara a cara a mi sensei
-bien Minato resolvamos esto como hombres –me dijo
-aquí estoy sensei-
-por lo menos eres valiente Minato, no creí que te aparecieras, me dijo – dándome un golpe que hizo que me estrellara contra un árbol
-no soy ningún cobarde, sensei-dije poniéndome de pie, nunca había tenido tanto miedo como aquel día, había decepcionado a mi sensei, ella se había ido y yo estaba enfrente del sanin mas fuerte de la aldea. Con el temor de que los buenos tiempos no regresaran
-eso es lo que veo, estar a punto de luchar contra un sanin no te creí tan estúpido Minato- me dijo , pero el golpe fue directo a mi cara logrando herir mi labio inferior.-porque una cosa es ser estúpido y otra es ser valiente-
-te equivocas Jiraiya las dos van de la mano- limpie la sangre
-deberías de dejar de decir tonterías y de hacerlas-
- este es mi camino ninja- dije poniéndome en guardia, me enfrentaría al hombre que a mi parecer era uno de los más fuertes de Konoha.
-igual de terco, que tu sensei no es así – me dijo atacándome de nuevo vi que en los ojos al igual que yo tenía lagrimas, cayendo, sin querer había traicionado al hombre que más admiraba mucho antes de conocerlo-
-rasegan – y el término tirando más de un árbol, al salir volando –así que tanto las amas-
-te equivocas sensei, no estoy luchando por ella- le dije mientras me ponía frente a él y soltaba un patada doble golpe en su estomago-lo hago, esperando que algún día me perdones-
De nuevo uno de sus golpes, logro tocar mi cuerpo, posiblemente estaba vivo gracias a mi velocidad y jutsus
-cuando tu tenias ocho años, me le declare a Tsunade, y aparte del golpe me lleve un beso, claro también un solo somos amigos- me dijo con un -Katon Endan (es un jutsu que utiliza la naturaleza tipo fuego)- realmente la amas – me pregunto mi sensei
-supongo, que mas bien el cariños que guarde por años, no lo pude seguir guardando –
-así que esa bruja tiene razón, eres más parecido a mí de lo que yo pensaba- y su ataque de Bala de Fuego Flama de Dragón, logro rozar mi brazo-
Llevábamos luchando, aproximadamente una hora, bueno el llevaba atacándome durante una hora, yo solo me estaba defendiendo lo mejor posible incluso el se veía cansado
-hagamos algo –dejemos esto antes de que me infarte, por intentar seguirte el paso – me dijo
Yo me detuve antes de atacarlo –sensei, nunca fue mi intención herirlo – le dije bajando la cabeza,
-tampoco fue mi intención, lastimarte Minato, pero cuando se trata de Tsunade, bueno simplemente no reaccionamos- y esbozo una sonrisa
-sigue molesto-
-no Minato, solo estaba celoso – me dijo mientras me dejaba atrás – iré a tomar y después me iré de misión cuando regrese este tema estará dado por muerto y te pondré a entrenar como enfermo-
-muy bien sensei – le dije mientras veía como se iba, en otras circunstancias, le habría rogado que no tomara, pero yo también entendía esa tristeza de que ella se fuera.
Camine, hasta mi departamento, tenia más herida, de las que imaginaba, aunque la pelea estuvo mejor de lo que yo esperaba. Abrí, mi departamento y Kushina pude percibir el olor a comida, cuando cerré la puerta Kushina salió a mi encuentro.
-Minato, que ha pasado – se acerco a mí, y dejo que le pasara el brazo, para ayudarme a caminar
-este es el resultado, de un entrenamiento con Jiraiya –ella me acerco, al sillón y me ayudo a sentarme-
-ese viejo, pervertido, estaba ves se sobre paso – me dijo mientras se acuclillaba para revisarme, antes de que pudiera decirle algo, ella estaba quitándome mi chaleco –dios, ve incluso tu brazo – me quito la playera y empezó a tocar alrededor, de mis heridas y los moretones- la próxima vez que lo vea…-
-el botiquín, está bajo la cama- ella fue hasta mi cuarto, saco el botiquín y lo puso sobre la mesita de la sala-que haces aquí Kushina-
-bueno yo… yo… gomen nasai Minato, es que el hokage dijo que me ibas a estar destrozado y vaya que sí, aunque me sorprende que no haya mandado Tsunade en vez de a mi –
Agarre su brazo, con fuerza sin darme cuenta- perdón Kushina-
-disculpa, quizás fui muy ruda- me dijo mientras ponía con más cuidado en el ungüento
-Tsunade, se ha ido Kushina- la seguía viendo, mientras ella curaba con mucho cuidado, cada una de mis heridas y quemaduras
-así que esa era la razón, por la cual todo tenían esas caras largas el día de hoy- tomo en su manos una venda y empezó a vendarme –sabes cuándo te vi ese collar, sentí un poco de celos, porque todos ven lo maravilloso que eres- se ruborizo mientras tocaba el collar- y bueno celos, porque sé que contra una mujer como ella yo jamás podría estar a su altura- me miro y me sonrió, como solo ella sabía hacerlo –
Porque será que solo Kushina, solía ser capaz de hacerme reír de esa manera- es una apuesta, le demostrare a Tsunade, que este collar no es el culpable de su desgracia-
-pobre Tsunade, si es la legendaria, perdedora probablemente, después de que tú le ganes, no volverá a apostar –
-seria, bueno si eso pasara-
-quizás después de que tú ganes Jiraiya consiga una cita –
-por supuesto que el sensei, conseguirá una cita-
-Minato, te quiero, me dijo mientras me abrazaba – Kushina, me haces daño-
-gomen, Minato- pero mañana me acompañas a entrenar quiero mejorar mi jutsu de invocación-
-¿ranas, Minato?- me dijo mientras, de la cocina, sacaba un tazón de ramen- más bien ranas gigantes-
-vamos Kushina, estoy seguro que Gamabunta, te caerá mejor- dije mientras me ponía el chaleco y me ponía de pie, para sentarme en el comedor, Kushina , me miro y se puso roja –que pasa-
-nada, nada, te traeré una playera-y se fue a mi cuarto –póntela –
-bien, entonces, me acompañaras ¿Kushina?-seguía con sus mejillas rojas
-si, si lo que tú quieras, pero ponte la playera-
-si quieres, puedes quedarte a dormir aquí-
-pero…eso es…como se dice…-
-Kushina, ya te has quedado a dormir antes, si quieres puedo utilizar el sillón y tú la cama-
-no, Minato tu estas mal herido, yo utilizare, tu sillón-
No entendía muy bien a Kushina, generalmente dormíamos en mi cama matrimonial, pero de unos meses para acá, prefería que yo durmiera en el sillón, pero bueno así pasamos la noche, hasta la mañana siguiente, pero cuando desperté y quise, hablarle a Kushina la vi tan profundamente dormida que me fui a entrenar solo. Cuando regrese Kushina seguía dormida, y ya pasaban de las 12, así que prepare la comida. Llevaba bastantes años con ella y todavía lograba sorprenderme.
Me senté en el suelo para verla mientras dormía, era la primera vez, que la vei dormir tan plácidamente cuando estábamos de misión, ella no dormía así. Y las veces que había dormido, en mi cama, no la había visto tan detenidamente.
Y entendí, porque ella no había querido dormir en la misma cama obviamente ella, ya no era la niña que solía decirme ninja afeminado. Era porque habíamos crecido.
Toque su mejilla y sentí, como mi corazón se aceleraba, me aleje y me senté en el sillón de enfrente. Como hasta que habíamos cumplido 18 años no me había dado cuanta, de que Kushina no solo era una ninja, sino una mujer hermosa.
Salí del departamento con más de una idea en la cabeza. Se iba Tsunade y solo podía pensar en mi mejor amiga. Corrí un poco, por lo menos hasta que logre cansarme y me detuve para mirar, algunos jóvenes de la aldea, que estaba bebiendo una cerveza.
-si Kushina, la pelirroja ¿no?-
-pues si es muy guapa, probablemente el Hokage le busque marido pronto no-
-es muy joven 18 años-
-pero tiene novio, ¿no?
-sí, eso parece siempre está con un rubio, que dicen que es bastante poderoso
-te equivocas, es más que poderoso es alumno de Jiraiya y también de Orochimaru y Tsunade, aparte de que ha entrenado con el Hokage, dicen que es un genio-
-que no es el que está sentado ahí-dijo uno tratando de bajar la voz
-pues, no parece que sea su novio, sino ya nos hubiera golpeado dijo entre mofas
Salí de ahí, ellos tendrían la misma edad de nosotros, uno era el hijo de uno de los mercaderes importantes de la villa y otro su padre exportaba seda, cada uno de ellos era de buena posición, pero ninguno era un ninja. Pequeño detalle Kushina nunca se fijaría en ninguno de ellos. Me quede en la puerta para poder seguir oyéndolos.
-pues, si ella sigue soltera en unos años, le diré a mi padre, que la pida en matrimonio-
-y a quien según entiendo no tiene padres, y la familia con la que vivía emigro-
-pues eso vuelve las cosas más fáciles, le diré que lo trate con el Hokage-
-y que hay del sujeto que acaba de salir-
-podrá ser muy fuerte, pero es obvio, que no la toma en serio, según entiendo ningún ninja la toma en serio, es de otra aldea llego aquí cuando era niña, pero ni siquiera tiene un equipo y según se ni siquiera tiene amigos-
-hacer feliz a una mujer es fácil- rieron al unisonó
Que tanto de lo que ellos decían era cierto, Kushina. Nunca le había preguntado nada, de eso, había notado que sus visitas eran más constantes, pero nunca le pregunto el porqué. ¿Feliz? Kushina siempre estaba con una sonrisa y con ese buen humor. Pero porque no sabía nada de lo que ellos decía.
Camine un poco mas y vi a las chicas que solían molestar a Kushina
-miren ahí a Minato-Kun-
-Es guapísimo, si es más que guapo-
Deje que caminaran, pero las empecé a seguir sin que se dieran cuenta
-pues últimamente lo he visto sin Kushina
-posiblemente ya lo arto
-sí, claro con eso de que siempre es tan torpe
-oigan tengo un súper chisme, pero no se qué tan real es
-cuéntalo amiga
-bueno bueno pues dicen que Kushina, es la portadora del Kyubi
-tu puro cuento-
-bueno si, quizás, pero lo oí de un ANBU
-está bien que es rarita, pero el Kyubi
-pero, últimamente, ni siquiera la hemos molestado-
-supongo, que ha estado de misión-
Camine un poco mas y vi el cabello rojo de Kushina, moviéndose, por el viento
-ya te levantaste- le dije mientras la agarraba del brazo-
-Minato, ¿Por qué no me levantaste para ir a ver a los sapos?- me hizo un mohín y siguió caminando-
-pues, te veías, bastante cansada así que te deje dormir-
-ahí Minato, te busca el hokage, alísate que sales de misión en una hora
-pero quería hablar contigo-
-lo harás cuando regreses-
-Kushina, no te cases mientras no estoy-
.-Minato, estás loco- dijo ruborizada y lanzándome uno de sus zapatos, mientras que yo corria
Estamos de misión, por culpa del Uchiha, que había sido lo bastante torpe para dejar unos pergaminos valiosos del clan Uchiha, en la última misión. Así que mi deber era recupéralos lo antes posible. Cuando caminamos hasta el restaurante donde habían estado de misión, la dueña le entrego los pergaminos.
-ahora, que ya no está ¿qué pretendes hacer?
-supongo que hablas de Tsunade, tan obvio soy
-sí bastante, no has dejado de suspirar desde que comenzamos la misión-
-estaba preocupado, pero esta mañana me encontré un grupo de idiotas, que hablaban de Kushina y se preguntaban, si era mi novia y con quien se casaría
-no me sorprende Kushina, se ha vuelto muy popular, quizás si no fuera porque suelen estar siempre juntos ella tendría un montón de declaraciones o un sin número de idiotas siguiéndola.
-en serio-
-¿pensé que ya lo habías notado?-
-digamos que hasta ayer, pude abrir los ojos de muchas cosas
-pues ya era hora, porque supongo que la que tiene que hacer frente a cada uno de tus suspiros es Kushina
-a que te refieres-
-veo que aun no te has dado cuenta-
-es en serio cuando te digo, que hasta ayer, solo tenía ojos para una mujer-
-Minato, tienes tiempo suficiente para remediar tus errores- me dijo dándome un golpe en la espalda y corriendo.
Llegue a mi departamento, la comida estaba en su sitio excepto por el plato que seguramente había utilizado Kushina antes de irse y sobre la mesa un trozo de pastel. Justamente Kushina, tenía la receta de la tarta de mañana que solía hacer Tsunade.
Antes de que pasaran los primeros, meses yo había dejado de ser aquel niño, que solo pensaba en volver a verla, había decidido dejarla atrás. Tenía misiones de rango S, muy a menudo, así que Kushina tenía una llave de mi departamento. De hecho, ella se quedaba a dormir en mi casa a menudo. El cajón de debajo de mi closet era para su ropa. Paso un año y Jiraiya regreso. Tenía un informe completo de la situación actual de los países, terratenientes y aldeas ninjas.
Estuvo con Sarutobi cerca de una hora. Y después salió a verme.
-Minato –dijo abrazándome y despeinándome
-sensei- le dije correspondiéndole el abrazo –a regresado –
-así es, así que desde mañana te veo afuera de las aguas termales, para entrenar- mi sensei no había cambiado en nada .-por cierto ella estuvo un rato afuera y se , fue lamento no haberte llamado-
-no era necesario, sensei
-dijo que si la necesitabas, invocaras a su babosa-
-creo que sigue pensando que soy un niño-dije mientras me llevaba mis brazos a la espalda.
La había sentido, desde el momento que se acerco a la aldea, pero buscarla no era mi mejor idea y menos después de haber asimilado, que esa mujer nunca seria para mí.
-pasaron así cuatro años, cumplí 22 y fue el día que descubrí que mi amor por ella había cicatrizado y se había curado. Salí como siempre de misión, pero llevaba conmigo un grupo de 5 ninjas. Íbamos, por un criminal peligroso llamado Hatake Shion. Entre mis ninjas llevaba a Kushina , nos habían asignado la misión ,para dos semanas por lo menos…
Solo llevaba a Kushina de ninjas mujeres. Yo creí que para esa misión, no necesitábamos más de 3 ninjas así que envié de regreso a los demás, me quede yo, Kushina y Nara.
Uno de los errores más grandes que he cometido, quería encontrar a ese criminal, como dé lugar, así que apreté el paso aun con una lluvia torrencial. Sin descanso durante tres días. Logramos encontrar al criminal. Pero deje de lado la salud de mis camaradas. Lo atrape en una hora. Pero al hacer mi maniobra. Kushina se lastimo el tobillo derecho. Bastante raro tratándose de ella. Toque su frente
-Kushina, estas ardiendo – le dije mientras la tomaba en brazos
-¿a cuántos días estamos de la aldea? – le pregunte a Nara
-por lo menos tres días, con el estado de Kushina-
-no es una opción, Nara, cerca de aquí teníamos uno de los pelotones en la guerra ninja y un puesto de ninjas médicos, búscalo debe de estar a unos kilómetros yo cuidare a Hatake, y a Kushina.
-bien –dijo retirándose tardo alrededor de una hora en volver, saco su mapa y me señalo el lugar- lo mejor será que no movamos a Kushina, debemos bajarle la fiebre y esperar a que se restablezca-
-transportare al criminal lo más cerca de Konoha, posible, después a ti-
-espere lo dejaremos solo,
-unos minutos, después estará bajo tu cuidado
-bien
Así lo hicimos, transportamos al criminal cerca de la aldea le di un golpe y sé quedo inconsciente y regrese a cuidar a Kushina, estaba hirviendo, saque algunos de los remedios que traía en la mochila, inmovilice su tobillo y espere a que bajara la fiebre.
-Kyubi calla- decía con la voz rasposa por la fiebre
-aléjate-
Déjame, ya lo sé cállense
Cállense
¡El kyi¡ubii!
Nunca la había visto en ese estado, posiblemente porque nunca había estado con ella cuando me necesitaba. Ella era la que solía cuidar mis resfriados, o mis heridas, ella siempre era capaz de recuperarse por el chacra del Kyubi
-Minato me dijo abriendo los ojos-lo siento arruine la misión-
-no pasa nada, todo está bien-
-Minato-
-que soñabas Kushina
-nada importante- me senté a su lado y acaricie su cabello y la recargue en mi hombro
-no mientas Kushina gritabas- le dije en un susurro
-soñé al Kyubi, pero también a los aldeanos de Konoha- se recargo mas fuerte – ellos sabían que yo era el contenedor y me huían- la sentí más caliente y decidí dejar de interrogarla, la recosté y cambie los paños de agua, por unos más frescos.
-sentí tu chacra- me dijo viéndome con sus ojos ámbar, -déjame cuidarla-
-yo lo hare gracias-
-está muy mal, sino no hubiera venido
-no tenias por que hacerlo-
-de hecho, quiero hacerlo- dijo entrando a cuidarla-
Yo me quede afuera, esperando que ella se recuperara
-Minato ¡!- escuche el grito desgarrador de Kushina
Aparte a Tsunade de su lado sin medir mi fuerza, Tsunade cayó al suelo del empujón, que le di y veía como el cuerpo de Kushina temblaba y sus ojos cambiaban a un color rojizo, y logre escuchar la voz del Kyubi
-que poco brillante de tu parte Minato, traer a la mujer de quien estas enamorada, no crees que solo puede causarle inseguridad- logre soltar a Kushina soltándola por unos minutos.
Ella estaba luchando contra él , pero cuando Tsunade llego su estado había empeorado.
-sal de aquí Tsunade, yo lo resolveré- le dije mientras abrazaba a Kushina, y sentía como aquel calor despedido de su cuerpo me hacía daño
-pero Minato-
-sal de aquí Tsunade- dije casi gritando, sentir a Kushina temblar mientras que ardía en fiebre-
-basta Kyubi! , porque me haces daño- gritaba Kushina
Por alguna extraña razón las respuestas del Kyubi también lograban resonar en mi cabeza
-quizás porque nunca habías estado tan vulnerable-
-mientes y lo sabes, si no somos amigos, por lo menos tú has cuidado de mí-
-no te confundas Kushina,
-posiblemente tu carácter es el que logra tenerte a salvo, tu personalidad y esas ganas de ser feliz
-deja de lastimarme
-que irónico, yo soy lo que menos te lastima en estos momentos, déjalo todo, deja a todos y principalmente déjalo a él.
-no vale la pena sufrir por el, no vale la pena y deja ya de ser tonta
-quiero ser tonta pero no quiero que esto acabe así, porque no quiero rendirme
La fiebre bajo en un instante aquellos ojos dejaron de mirarme, y Tsunade volvió a entrar
-es bastante fuerte-
-si lo es-
-puedes cambiarla esa ropa está muy mojada por la fiebre-
-si – me dijo mientras que yo hacia la guardia en un árbol y había descubierto un lado de Kushina que nunca había conocido, con miedo a dejarlo todo. Pero quizás todos tenían razón, yo era el que se llevaba la parte más fácil, ella siempre estaba a mi lado mientras que yo seguía a otra mujer, esperando ser correspondido.
-ella ya está bien – me dijo
-ya han pasado 4 años y yo no veo que me suceda nada Tsunade- ya era más alto que ella aunque la diferencia de edades ni siquiera se notaba
-es lo que veo, quizás lo mejor es que me devuelvas el collar-
-eso pensé hace algunos minutos, pero tengo una promesa y aparte de cumplir mi promesa ya tengo algo porque vivir.
-así que ahora tu eres el adulto aquí-
Me dijo dándome un abrazo caminando y volteando para dedicarme una sonrisa- serás un excelente Hokage-
Seguí caminando y mi vista estuvo fija en aquella mujer, fuerte segura pero inmensamente triste. Sentí la mirada de alguien atrás de mi y vi a Kushina, tenia puesto solamente una de mis playeras que alcanzaban a cubrir un poco sus muslos.
-¿todavía la amas? – me pregunto mientras que yo caminaba hasta donde estaba Kushina
-eso fue hace mucho tiempo-
-mas te vale, porque tú eres la razón por la que vivo- me dijo mientras caía en mis brazos.
La lleve hasta la camilla improvisada y deje que durmiera, hasta la mañana siguiente-
-¿cómo te encuentras?- le pregunte cuando vi que sus ojos se abran
-molida ¿y tú?-
-bastante cansado, ya estas mejor-
-fuera de que pase la noche viendo al Kyubi estoy bien
-para no ser un ninja medico eres bueno –me dijo mientras veía las curaciones
-fue Tsunade-
- en serio –me dijo viéndome perpleja-no recuerdo nada
-creo q así es mejor-le dije mientras me ponía frente a la cama esperando cargarla
