Boda real.
Resumen.
Angs. Tserriednich x Theta. Tserriednich está fascinado por su guardaespaldas Theta, le gustan las mujeres hermosas, inteligentes e independientes y ella le ha demostrado ser competente en todos los campos. Una historia inspirada en varios fanarts y en el desparpajo de Togashi armando parejas extrañas, aquí mi intento de liberar a la pobre Theta de la muerte que seguramente le espera en el manga.
El sueño romántico por excelencia es una boda en un crucero, oficiada por el capitán del barco, con un príncipe. Hoy ese sueño, compartido por miles de mujeres en el mundo se convertía en una realidad para ella. Su mundo se había vuelto del revés en esas dos semanas, y allí de pie frente al espejo, en aquel lujoso camarote, se sentía por primera vez en mucho tiempo presa del pánico. ¿Cómo demonios había terminado en esta situación? ¡Era absurdo!
Su diadema hoy era distinta, blanca, cuajada de lindas flores pálidas, sobre el oro flojo de su fino cabello corto, rizado artificialmente para la ocasión; su madre habría sido feliz viéndola lucir aquel vestido de novia maravilloso, bordado con perlas y diamantes naturales, diseñado por la estrella más rutilante de la industria de la moda de Kakín, ¡Si pudiera verla en su ceremonia de boda con un príncipe, su felicidad habría sido absoluta! Pensar en ello le hizo sentir ganas de llorar, se estrujó las manos hasta hacerse daño; mientras unas doncellas ahuecaban la falda de su vestido, otras le ponían con delicadeza un velo, a ella definitivamente no le gustaría que su madre la viera en ese momento, a su madre no le habría podido ocultar su terror.
Era la primera vez que llevaba maquillaje, su piel pálida, solo encarnada en las mejillas, no solo lo hacía innecesario, sino que la vida que había elegido para ella excluía por completo la necesidad de cuidar su aspecto físico, más allá de parecer limpia e impersonal.
Grandes ojos azules... no lo sabía, pero aunque se esforzaba en mantener su rostro inexpresivo en cada ocasión, sus ojos nunca lograban ocultar por completo sus emociones, desde hacía más de dos semanas sus grandes ojos azules solo reflejaban miedo, asco, piedad y dolor. Y el contraste entre su cara de muñeca de porcelana y sus ojos aterrados, la había convertido en la muñeca infaltable de aquella colección. Se suponía que estaba a salvo, desde su temprana adolescencia se había esforzado mucho para escapar de la venta de novias, de la alta y baja prostitución de su sociedad. Se hizo guardaespaldas, una sombra sacrificable, alguien que pasaba desapercibido, esta era su defensa en un mundo que quería convertirla en un accesorio de placer y esa misma elección ahora la había puesto en la vitrina más terrorífica del todo el reino.
-¡Mi pequeña Theta! te vez hermosa- la voz del príncipe llegó a sus espaldas y casi de inmediato su frente se perló de sudor.
Era tradición que el novio no pudiera ver a la novia antes de la ceremonia, pero el príncipe Tserriednich estaba por encima de las tradiciones, tampoco importaba, porque el vestido lo había elegido él hacía mucho tiempo y lo había embarcado con este propósito expreso, el vestido, las joyas y hasta la ropa interior para la noche de bodas, todo había sido elegido por él.
Theta, se movió lentamente, girando el torso para mirar a su prometido, Tserriednich vestía de blanco, llevaba ropa eclesiástica, de una lujosa tela blanca bordada con hilos de oro, tachonada con pequeños diamantes que reflejaban la luz en todos los sentidos, en la cabeza lucía una de sus coronas más regias, los dedos de sus manos llevaban muchos anillos dorados, con piedras acuosas de muchos colores distintos, fulgurando en cada dedo. Se pavoneaba de manera extravagante, con los brazos abiertos, dando giros gráciles, como todo un pavo real, a Theta le habría divertido la escena si no hubiera sido ella la que llevaba puesto el vestido de novia.
¿Qué te parece? ¿No estas feliz de ser mía de ahora en adelante?- El príncipe apretó los ojos con afectación.
Sabía que eras la apropiada, ese vestido pequeña Theta, fue hecho para ti y tú naciste para vivir este momento a mi lado.- afirmó el rubio mientras se acercaba más y más a ella, hasta acunar entre sus grandes manos con largos dedos enjoyados, la pequeña cara acorazonada de su novia.
Theta se esforzó por no desviar la mirada, se concentró en mirar los ojos azules del príncipe, trataba de ignorar la aterradora y babeante bestia nen, que estiraba su cuello para acercar la cara a cada detalle de su vestido y de su cuerpo, hasta detenerse a pocos centímetros de su oreja. Por unos segundos no supo que contestarle al príncipe, hacía mucho que las mentiras no eran una opción para hablarle a Tserriednich, de manera que tenía que exprimirse el cerebro al máximo cada vez que conversaba con él.
Es deslumbrante, muy hermoso, príncipe.- Y no mentía, su vestido era hermoso, la ropa del príncipe deslumbraba, el príncipe mismo era muy atractivo... de inmediato la bestia nen por fin se alejo de ella y empezó a examinar cada persona presente en la sala, casi ninguna de las cuales era capaz de verla, "afortunadas" pensó Theta cerrando lentamente sus ojos con un alivio temporal.
"Es tan bonita" pensó Tserriednich complacido y decidió premiarla con un casto beso en la frente, en el mismo lugar donde ella había querido ponerle una bala, "Theta es bonita y divertida".
