Libertad
"La libertad es el único objetivo digno del sacrificio de la vida de los hombres."
Simón Bolívar.
Leorio esperó pacientemente, el ambiente era extremadamente tenso, Salkov permanecía de pie a un lado de la puerta mientras Mark hacía lo mismo al otro lado de la puerta, en el exterior otros dos escoltas vigilaban, Leorio estimaba que podrían vencer con facilidad al conjunto de guardias que no dominaban nen, pero armarían mucho alboroto... el tiempo corría y se encontraban aislados de Theta, sin una vía de comunicación con ella, la espera podría ser una completa pérdida de tiempo; el príncipe había aprendido nen de ella, Salkov afirmaba que a un nivel alto, sin embargo, en tan poco tiempo a Leorio le parecía improbable que pudiera ser alguna amenaza, en sus cortas interacciones con él Leorio no había percibido nada extraordinario más allá de lo repugnante de su aura, en su opinión la mayor amenaza provenía de su bestia nen.
Se había acostado en el sofá con las manos tras la nuca y estaba a punto de dormirse cuando la doncella se apresuró a la habitación, la puerta se abrió solo un poco, lo suficiente para dejar entrar a la sirviente, Salkov se esforzó en mirar al interior pero la oscuridad se lo impidió, pasados algo así como quince minutos la mujer volvió a salir cargada con sabanas y mantas, los tres hombres percibieron con claridad el olor de la sangre y las manchas sobre la ropa de cama, Salkov quedó como petrificado al igual que Mark pero Leorio reaccionó con mayor rapidez, siguió a la doncella y vehementemente le ofreció sus servicios como médico, le hizo saber que había visto la sangre, que estaba preocupado por el príncipe y la princesa, pero esta mujer llevaba años al servicio de la Corte Real de Kakín, no dio ninguna información sobre lo que había visto dentro de la habitación, simplemente le sonrió y le solicitó un par de aspirinas, luego recogió un nuevo paquete de ropa de cama y algunas prendas y se encaminó canturreando de regreso a la habitación, Leorio la siguió y se detuvo frente a la puerta, desde allí aguzando sus sentidos pudo sentir el aura de Theta casi arropada por el aura de Tserriednich, entonces seguía viva...
La doncella salió de la habitación y en lugar de irse a dormir, tomó asiento en uno de los muebles y se puso a leer revistas perezosamente, Leorio intentó hablar con ella nuevamente pero la mujer no contestó casi ninguna de sus preguntas. Mark sin embargo, ahora se veía muy calmado y Salkov aunque lucía pálido ya no parecía tan alarmado. Las horas pasarón y Leorio cayó dormido, finalmente lo despertó el saludo del príncipe, tenía un agudo dolor en el cuello producto se haberse dormido con el cuello torcido en el sofá.
¡Doctor Leorio! Se perdió de la fiesta, mi médico nunca se habría quedado despierto toda la noche, ni siquiera si fuera yo el enfermo, tal vez deba contratarlo a usted.- Tserriednich le sonreía alegremente.
El príncipe vestía informalmente, pero con gran lujo y sonreía abiertamente, tenía cara de haber pasado una muy buena noche, en su mano llevaba una enigmática caja de madera, sin darle tiempo a contestar se había retirado y un par de escoltas lo habían seguido al exterior, sin embargo antes de salir se detuvo unos segundos y volviendo a mirar a los tres hombres ordenó.
Voy de paseo, pero les prohíbo entrar a mi habitación mientras no esté... de hecho, no se atrevan a tocar esa puerta.- a continuación se retiró sin dejar de sonreír.
La doncella seguía dormida pero permanecía sentada, perfectamente derecha... Salkov, Leorio y Mark se quedaron muy quietos pensando en los múltiples significados de esas palabras, entonces cuando Mark estimó que Su Alteza estaba lo suficientemente lejos, se apresuró a abrir la puerta e irrumpir en la habitación, antes de que Salkov o Leorio reaccionaran corrió hacia la cama, donde se veía el bulto del cuerpo de Theta acurrucado en un esquina y la sacudió enérgicamente del hombro.
¡Theta! ¡Theta!.- la llamaba una y otra vez mientras la sacudía.
Los segundos transcurrieron como una eternidad hasta que Theta al fin despertó, alzó su cabeza y retirando el cabello de su cara con una mano se encaró al hombre que la despertaba, quizás de una muy larga pesadilla.
¿Qué ocurre?.- preguntó aún desorientada, guardando la esperanza de que efectivamente Mark la estuviera despertando de un mal sueño.
Sin embargo la cara de Mark la trajo de regreso a la realidad, el hombre que la miraba con sus grandes ojos verdes muy abiertos y con el rostro transfigurado de la alegría, junto sus manos para exclamar.
¡Gracias a Dios! ¡Dios, estas viva! ¡Gracias! ¡Gracias! ¿Estas bien? ¿No estas herida?- mientras hablaba Mark se paseaba de un lado a otro de la cama, poniéndose una y otra vez las manos en la cabeza, lleno de dicha.
Estoy bien.- le mintió la rubia, sin comprender muy bien la razón de tanta felicidad, no comprendía porque la primera persona que veía después de su noche de bodas era Mark, entonces miró hacia la puerta y vió entrar a Salkov y a Leorio.
Salkov fue el siguiente en decir algo, y para variar demostró su gran simpleza:
¿Estas bien? … ¿Segura? Vimos sangre en las sabanas, Theta...- no comprendía nada y en el fondo Theta prefería que no entendiera, se limito a asentir tranquilizadoramente y a mirar a Leorio, él era el que realmente importaba en esta situación, pero antes debía deshacerse de Mark.
Evidentemente Mark se alegraba de que Theta estuviera viva, sin embargo ella no podía confiar en él para nada que tuviera que ver con su escape, no solo era el hombre de confianza que seleccionaba las chicas para el matadero de Tserriednich, también era uno de los que más participaba en la tortura de las muchachas, no cabía duda de que Mark nunca habría llevado a Theta a Tserriednich pero tampoco había hecho nada para ayudarla.
Mirándolo tan aliviado, a Theta le parecía mentira que se tratase del mismo hombre, de él recordaba especialmente una ocasión; cuando ella empezaba a prestar servicios para el príncipe, una chica estaba con él en la habitación y ya varios escoltas habían sido llamados para ayudar, ocurría que el príncipe quería arrancar las manos de la mujer sin matarla previamente y los escoltas que lo ayudaban, quizás por inexperiencia o emoción fallaban en inmovilizar a la muchacha, que llena de pánico gritaba y se agitaba descontroladamente, Mark había estado leyendo tranquilamente la prensa en la sala de estar, hasta que ante los gritos malhumorados de Tserriednich se había puesto de pie, había entrado en la habitación y con muy poco esfuerzo había inmovilizado a la chica hasta que Tserriednich hubo cortado ambas manos... aquella vez la puerta se había quedado abierta y Theta recordaba especialmente la expresión tranquila y calmada de Mark mientras los gritos de la mujer se volvían más y más agudos hasta que casi le taladraban lo oídos, ese fue el primer asesinato que vió cometer en aquel equipo de trabajo y desde ese momento tuvo muy claro que necesitaba dejar Kakín. Ahora no podía creer que aquel Mark, era el mismo que casi lloraba de alivió viéndola viva después de haberse casado con Tserriednich...
Mark, trae mi uniforme por favor y preparame un reporte de nuestro estado de seguridad.- le ordenó sin dudar mucho, lo necesitaba lejos.
Mark, la miró con dulzura y se retiró con una sonrisa.
Salkov, espera fuera por favor, y avísanos si vuelve Tserriednich.- Salkov tampoco necesitaba conocer detalles de su huida, no podía mentirle al príncipe en caso de ser interrogado, así que mientras menos supiera mejor.
Salkov salió sin decir nada, solo quedaron dentro de la habitación Leorio y ella.
Muy bien doctor, tengo lo que necesitan ¿Pueden sacarme ahora mismo de aquí?- preguntó
Desde ayer hay una embarcación disponible para Su Alteza en los niveles bajos de la Black Hole y en Isla Ballena la espera su familia, entonces ¿Que hay de los ojos rojos?- quizó saber Leorio.
Están aquí mismo, en esta habitación- el título honorifico había tomado a Theta desprevenida, estaba casada con el príncipe y había sido coronada princesa, sin embargo en aquel momento se sentía más como una esclava - pero no te daré la llave hasta que haya salido de aquí.- Theta dijó estas palabras y sintió como si se le desgarrara la garganta de desesperación, no podía soportar la idea de tener que pasar una noche más con Tserriednich.
¿Y cómo sé que no me estas engañando? Pareces desesperada por salir de aquí.- Leorio le habló fríamente sin dignarse a mirarla.
Theta se sintió arder de rabia, este hombre era realmente insufrible, se apresuró a ponerse de pie, a pesar del dolor y caminó hasta la biblioteca, extrajo la llave de la cámara de tesoros de Tserriednich y la alzó hasta ponerla al nivel de los ojos del pelinegro.
¡Hay una habitación secreta aquí mismo, una habitación que se abre con esta llave! Pero no te diré donde esta la cerradura ni te daré la llave hasta que no me hayas sacado de aquí- la voz de Theta era poco más que una mezcla entre un siseo y un gruñido rabioso. Leorio comprendió que era un bingo y asintió- muy bien vamonos entonces Su Alteza.
Unos momentos más tarde Theta se encontraba con el doctor en una de las áreas comunes, vestía su uniforme de siempre, cubría su cabello recogido con una gorra y llevaba grandes lentes oscuros, su rostro era ahora demasiado conocido para llevarlo descubierto, atrás habían quedado Mark y Salkov, convenientemente noqueados en la sala de estar de Tserriednich, Theta se sintió mal al hacerlo pero no quería que se les culpara de nada, así que no les dio ni una leve explicación antes de derribarlos.
Descendieron a las profundidades del vientre de la Black Hole a través de múltiples ascensores de servicio, a medida que bajaban el olor a vómito era cada vez más y más penetrante, producto de la gran resaca de su propia boda. En uno de los niveles inferiores se acabaron los ascensores y fue necesario bajar escaleras, en una de ellas un charco de vómito estuvo a punto de hacer caer a Theta, Leorio la detuvo en su caída:
Cuidado Su Alteza, no vaya a ensuciarse...- Le había musitado dulcemente mientras la ayudaba a ponerse nuevamente de pie.
Theta sentía que el cazador se burlaba de ella, sin embargo se apresuró a seguir bajando, quería salir de allí lo antes posible. Al final llegaron a los muelles internos de la Black Hole, allí el olor era peor puesto que se mezclaba con el salobre aire marino, el olor de la grasa y el combustible. En uno de los muelles había una lancha y en ella un adolescente esperaba, vestía con un suéter oscuro, pantalones cortos y cubría su cabello plateado con una gorra.
Leorio, ¡Que bueno verte! Pensé que te habías vuelto tan viejo que ya no vendrías.- Bromeó el muchacho con insolencia.
¡Señor Leorio! ¿Cuantas veces voy a decirte que debes respetar a tus mayores Killua?.- contestó Leorio malhumorado.
Parecía una broma, aquella lancha y este niño, Theta estaba a punto de gritarle a Leorio cuando la voz del adolescente la hizo callar.
¿Ella está bien? Huele a sangre.- preguntó Killua desde la distancia.
Si está bien, no le pasa nada.- Aclaró Leorio.
Pero apesta a sangre- Insistió el muchacho.
Si te digo que esta bien, esta bien. ¡Pero que niño más maleducado!
Que este muchacho sintiera su olor a sangre entre la peste de aquellos muelles, la hizo volver a mirarlo con atención.
El maleducado es Killua Zaoldyeck, seguro has oído hablar de su familia, él te sacará de aquí, ahora dame la llave y dime dónde está la cerradura.
La cerradura esta tras la Salome de Moreau.- Theta fue breve, sacó la llave y la puso en la mano del hombre.
La Salome de Moreau.- repitió Leorio para no olvidarlo.
La rubia se apresuró a subir a la lancha y apenas se sentó sintió una aceleración sobrenatural, frente a ella el chico aparentemente inofensivo se había cubierto con el brillo frío del rayo, empujando con su nen la lancha fuera de la Black Hole en cuestión de segundos. De esta manera llegaron en poco tiempo a una nave más grande del tipo que se usa en la industria pesquera, aquí abordaron y el peliblanco la llevó a un humilde camarote, cuando la mujer por fin se quitó la gorra y las gafas el joven la miró algo embobado.
¡Vaya Su Alteza! Usted es igual a sus fotos...- exclamó el joven mientras le mostraba la portada de una revista, en donde se le veía a ella tomada de la mano con Tserriednich el día de su boda.
No me llames así, no soy una princesa, mi nombre es Theta.- Le pidió al muchacho y se dejó caer sobre el colchón para dormir en paz por primera vez en muchas semanas.
No supo cuanto tiempo había dormido, simplemente se levantó desorientada, sin saber muy bien donde estaba, poco a poco empezó a recordar todo lo que había pasado, se preguntó que había sido de Salkov y de Mark en la Black Hole. Abrumada se metió al baño se dio una ducha breve y se puso solo el pantalón y la camisa blanca, ya no era escolta así que no necesitaba ni la corbata, ni la chaqueta, salió del camarote y se puso a explorar la embarcación, todos parecían estar ocupados en pacíficas tareas de pesca, en la cubierta el sol la deslumbró brevemente, entonces vio una figura de pie frente al amplio horizonte, era un muchacho de cabello negro, vestido con pantalones cortos verdes y una leve camisa blanca, practicaba el nen de la voluntad entusiasta, Theta quitó acercarse a él pero una voz más arriba la detuvo:
!Por fin despertaste! No lo interrumpas, él es Gon Freecs, fue el que arregló todo para ti en Isla Ballena.- Killua le informó gravemente mientras le invitaba a subir al comedor con una seña de la mano.
Aquel día fue el primero en el que Theta pudo mirar el horizonte sin temor, porque la Black Hole se había perdido para siempre en la inmensidad del océano.
Fin.
Saludos, muchas gracias por terminar de leer esta historia, espero que están tan felices como yo de que haya logrado sacar a Theta de la Black Hole de una pieza, ahora Yoshihiro Togashi puede hacer lo que quiera con ella. En mi corazón Theta estará para siempre a salvo en Isla Ballena. No tengo planes de escribir nada más acerca de ella hasta que Yoshihiro haya cerrado su participación en el manga, como ya saben no me gusta escribir fuera de los cánones de personaje.
Quiero agradecer especialmente a todos los que me animaron a comenzar y terminar esta historia (Abrazos Verónica :3), a los miembros del grupo de Facebook "Hunter x Hunter Latinos" que me tienen suficiente paciencia para tolerar mis desvarios, y a mi familia que ha tenido que aguantar semanas en las que solo he hablado de Theta y Tserriednich.
Nos leemos.
