N/A: Esta historia es un AU, si bien toma algunas referencias canónicas no es del todo fiel al manga. Notarán en algunas ocasiones cambio en los personajes, una disculpa si es recurrente el OoC. Es un Omegaverse que no seguirá al pie de la letra las reglas de dicho universo alterno (AU).
Gracias a Wanda y papi piernas largas, quienes me apoyan en cada historia que escribo.
pareja: Schneider x Wakabayashi
Capítulo 1: Conciencia destinada
Genzo Wakabayashi era un chico de clase alta con un carácter altivo y con un gran orgullo por sus habilidades como GK. Era listo, educado, carismático, aunque terco y determinado en lo que se proponía. Muchos suponían que al poseer esa personalidad tendía a ser un alfa, pero al final todo apuntaba a que era un beta o eso creía la mayoría de las personas quienes no conocían su verdadera naturaleza.
—¿Omega?— se mostró impresionado al ir al doctor después de sentir un enorme dolor abdominal — No, no puedo ser omega.
—Wakabayashi no es malo ser omega — el doctor intentó tranquilizarlo — tienes la fortuna de procrear vida y eso es hermoso desde cualquier punto de vista.
—¿Por qué omega? ¿Por qué no beta? — Su frustración fue enorme pues tenía 13 años y comenzaba a desarrollarse, sus sueños se verían empañados por esta noticia. Sus dos hermanos mayores eran betas y él esperaba serlo pero la naturaleza no cumple caprichos, tenía que entender eso.
—No podemos elegir la casta sexual a la que pertenecemos pero sí elegir lo que queremos ser sin importar nuestra naturaleza — intentó darle ánimos a ese chico de cabello oscuro y ojos verdes. — No te preocupes, te daré unos supresores para cuando te llegue tu celo además de algunas indicaciones. — Wakabayashi se mantuvo en silencio pues de todas las cosas que le podía hacer la vida está era la más jodida de todas, estaba tan cerca de alcanzar su sueño de ir a Alemania para jugar en Hamburgo, ¿cómo le diría a sus padres sobre esto? — Si necesitas asesoría no dudes en venir, es importante que te cuides. Sé que es difícil asimilar esto pero espero que en el futuro encuentres a tu pareja destinada y formes un lindo hogar.
Wakabayashi tomó la receta y salió del consultorio sin decir nada, apretó el papel intentando no llorar por la frustración que sentía. No podía creer que el universo estuviese en su contra, pero ser omega no lo iba a detener porque de algo estaba seguro y eso era que se convertiría en el mejor arquero de Japón y del mundo. Llegó a su casa y se encerró sin decirle una sola palabra al señor Mikami, encontraría una solución a su miseria, así que el internet podía ser la solución a todos su problemas o eso creyó él. Así que lo único que se le ocurrió fue recurrir al mercado negro, no iba a permitir que ni sus padres, su entrenador o incluso la sociedad le quitarán su sueño. Así que días posteriores a su visita al hospital logró contactar a un vendedor que le proporcionó lo que tanto buscaba: inhibidores de olor.
Pasaron los meses y nadie había notado que era omega, su plan salió perfecto pues los tés que tomaba cumplían su función. Logró que sus padres le permitieran viajar a Alemania — Bueno es hora de irme chicos — se despidió de su equipo conocido como el Nankatsu — los extrañaré pero prometo esforzarme al máximo para convertirme en el mejor arquero del mundo.
—Buena suerte Wakabayashi — el capitán del equipo lo tomó con ambas manos — Triunfa en Alemania.
—Gracias Tsubasa — Genzo sonrió con sinceridad, pocas veces lo hacía pero ese chico le generaba simpatía, respeto e incluso cariño — te deseo lo mejor, sé que te convertirás en el gran goleador que el mundo espera.
— Wakabayashi espero que todo salga bien — interrumpió un chico tímido de cabello negro el cual portaba una bolsa de regalo. El ojos verdes soltó las manos de Tsubasa y miró con una sonrisa a su amigo de la infancia.
—¡Gracias Morisaki! — el chico de ojos oscuros se sonrojo y le entregó la bolsa.
— Es para que me recuerdes.
— Ten por seguro que así será, bueno me tengo que ir. Les mandaré correos, WhatsApp para mantenernos en contacto. — Genzo se dirigió a su limusina que lo llevaría al aeropuerto. En el interior del auto abrió la bolsa que Morisaki le regaló notando una gorra con una "W" color rojo. Qué amable eres, espero que te conviertas en un buen arquero. Reflexionó mientras la imagen de Morisaki apareció en sus pensamientos y recordó cuando le comento que era un beta qué suertepensó con algo de envidia.
—Genzo ¿Estás seguro que con una cocinera y un mayordomo es suficiente? — el señor Mikami preguntó interrumpiendo sus pensamientos — oh, veo que te regalaron una gorra.
— Es igual a la que uso casi siempre, aunque claro está es especial porque Morisaki me la dió — el señor Mikami sonrió al ver que una pequeña risa se dibujó en el rostro de Wakabayashi.
— Bueno esfuérzate por ser el portero que ese chico admire.
— Lo haré y en cuanto al servicio, si, es más que suficiente. No quiero llamar tanto la atención en ese país. — recordó que nadie sabía de su naturaleza y era mejor no tener tanta gente a su alrededor que pudiste descubrirlo. — De todas formas no creo estar tanto tiempo en casa. ¿Te aseguraste que ambos sean omegas?
—Tal como lo pediste aunque no entiendo por qué omegas y no betas. Después de todo, tú no deberías tener problema con ninguna de las castas.
— Prefiero omegas, suelen ser más hogareños y protectores con sus crías. Además no me sentiría cómodo con betas y menos con alfas. — apretó la gorra al recordar que odiaba no ser un alfa, su vida sería más fácil si ese privilegio que tiene su padre lo hubiese heredado. El señor Mikami noto el comportamiento de Genzo, tenía dudas sobre su proceder pero tenía que confiar en sus decisiones.
—Bien, una vez en Alemania te llevaré a la que será tu casa y el club en el que jugaras fútbol en el equipo junior. Esfuérzate para debutar en la primera división y lograr tu sueño. Tienes todo lo necesario así que confío en ti.
—Lo haré, no sé preocupe. — sonrió — me convertiré en el mejor arquero de todo el mundo y pondré en alto el nombre de Japón. — En su mente había una sola idea y era ser el mejor sin importar el costo, omega o no, nada ni nadie le iba a impedir llegar a su sueño. Un viaje de varias horas y el entusiasmo de conocer el fútbol europeo fue lo que lo llevó hasta Alemania, no sabía cómo conseguiría el supresor de hormonas herbal pero sabía que de alguna forma u otra lo obtendría.
Al llegar se instaló en una casa linda en un barrio tranquilo, no era como la villa en la que vivía pero era justo lo necesito para un chico que viviría en forma independiente y con dos omegas a su servicio: Hans y Heidi. Hablaría con ellos después, cuando el señor Mikami no estuviese ya que era importante que ambos lo ayudarán en su etapa de celo y en cómo ocultar su naturaleza que se negaba aceptar.
Al día siguiente desayuno tranquilamente como lo hacía en su casa en Japón, a diferencia que era un lugar más pequeño con un lindo jardín y 4 recámaras, el señor Mikami ocupaba la recámara de huéspedes y los omegas las dos restantes. —Genzo hoy te llevaré al club de Hamburgo dónde a partir de ahora entrenaras, debo advertirte que no será nada fácil. La competencia en este país es enorme y si deseas jugar en la Bundesliga necesitas más que sólo sueños.
—Lo sé — tomó su jugo y miró con seriedad a su mentor — he venido aquí para dejar en alto el nombre de Japón.
—No te desanimes si las cosas son difíciles — Wakabayashi hizo un gesto de molestia, su mentor estaba dando por hecho las cosas antes de tiempo, le demostraría que eso no iba a pasar.
La mañana transcurrió con tranquilidad para el menor de los Wakabayashi, tuvo un recorrido por las instalaciones del Hamburgo y conoció al entrenador quien lo presentó con la mayoría de los compañeros pero su suerte no fue tan buena como pensó, aquel día fue el inicio de una serie de sucesos doloroso en su estancia.
—¿ Así que eres el mejor de tu país?, espero estés preparado para regresar ya que el fútbol de aquí es superior .
—No te tengo miedo, detendré todos los tiros que sean necesarios.— sonrió con arrogancia nadie lo iba a intimidar y menos un beta Alemán — No entrará nada a mi portería — expresó en inglés fluido, el alemán aún le costaba trabajo, pero ni el idioma ni las amenazas lo iban a intimidar.
—Veo que estás ansioso, no te haré esperar más — el tiro de aquel sujeto fue mucho más fuerte que los de Kojiro Hyuga, justo con ese tiro comprendió que las cosas no eran tan fáciles como pensó y el ser uno de los mejores de su país no significaba nada — te haremos sentir lo que significa el fútbol en Alemania — un lluvia de tiros iban directo a su cuerpo, su rostro y extremidades con el único objetivo de dañarlo. Aún así se mantuvo firme y orgulloso. — Al final no eras tan bueno como decías — era cierto pero él no lo iba a reconocer y lo que más le había dolido no eran los golpes, eran sus sueños que se rompían con cada balonazo.
—Pobre japonés, no sabe en lo que se metió — Hermann Katlz observó con una sonrisa burlona al ver como aquel beta era humillado — Tal vez mañana tomé un avión directo a su país.
—Es una lastima que Schneider no pudo asistir hoy para divertirse un poco — todos rieron tomando como diversión aquel extranjero que aún con los golpes no se rendía ni dejaba de ser un bravucón. Al final Genzo regresó a los vestidores donde todos al verlo aún se reían de él, pero si ser omega no lo detuvo mucho menos un primer día fatal.
Todos se comenzaron a retirar excepto Kaltz quien observó como el japonés tomaba de un termo, Tal vez sea una costumbre en su país pensó antes de retirarse por completo de los vestidores. Al estar completamente solo Genzo se fue a las regaderas donde se bañó en paz, no quería que los betas y los alfas se dieran cuenta se su marca pequeña marca de nacimiento la cual hizo creer a sus padres que en su adolescencia se convertiría en un alfa pero que error tan grande, resultó ser omega. Esa marca que alguna otra persona en el mundo tenía pero que no le interesaba encontrar porque él no era un sumiso dominado por la jerarquía y mucho menos se visualizaba como una madre de pequeños niños, no, eso jamás porque no tenía tiempo para soñar con una familia cuando estaba trabajando para ganar el respeto y hasta cierto punto la aprobación del mundo.
Cuando terminó se vistió con tranquilidad y se fue a su casa, caminando con dolor a causa de los golpes y reteniendo sus lágrimas, no iba a llorar ni estando a solas porque no era de su estilo. simplemente aguanto ese nudo en la garganta que la decepción le causó y que le serviría para no rendirse. Pensó en regresar a casa pero al recordar a Tsubasa y su promesa de algún día juntos ganar el mundial además de recordar la sonrisa burlona de Hyuga, la rivalidad por quien era el mejor arquero con Wakashimazu y la pequeña sonrisa inocente de Morisaki que lo admiraba, definitivamente no iba a volver derrotado y menos por una bola de betas — en su mayoría— y alfas alemanes.
Los días restantes no fueron mejores pues todos se empeñaban en burlarse de él, hacerle bromas, esconderle sus cosas y claro golpearlo con el balón hasta cansarse. Pero incluso agradeció eso, pues el coraje y las ganas de reventarle la cara a esos alemanes lo impulsan a mejorar hasta que llegó el fin de semana y por fin pudo librarse de ese tormento. — Bueno entonces, ¿van a practicar conmigo de nuevo o no? — sonrió burlonamente ante esos germanes que apretaban los dientes ante la rabia que le causaba el descaro de dicho nipón.
—Tú no aprendes japonés— sonrió divertido y para sorpresa de todos esta vez sí logró detener el tiro.
— Bien entonces... ¿Me harán desear regresar a mi país?
—No te creas mucho por el tiro que detuviste, fue simplemente suerte.
—Lo que digas — se acomodo su característica gorra — inténtalo de nuevo, detendré tus tiros. — la lluvia de balonazos no hicieron esperar, pero todos y cada uno los atajo y sonrió divertido.
—Oh, vaya que se acabó la diversión para ustedes — estaba tan entretenido burlándose de los alemanes que no notó que era observado por el capitán del equipo quien se había tomado una semana a causa de un viaje familiar.
—Ese japonés es divertido, aunque el día de hoy mejoro bastante— Kaltz se acercó a su amigo de la infancia y quien era conocido por ser el más sobresaliente de los miembros del Hamburgo— No me he acercado a él pero me agrada su arrogancia, medio equipo lo odia y aun con todo eso le importa una mierda. Es como si disfrutara de esa situación, no sé si es un masoquista o un estupido, ¿me pregunto si los japoneses son así de raros?
—...— siguió mirando sin responderle a su amigo, sus ojos azules miraron a detalle ese sujeto que parecía simplemente estar al borde de la locura. Kaltz por otro lado sonrió notando que el capitán no dijo ni una palabra.
—Schneider, ¿no piensas decir nada al respecto?
—¿Qué tendría que decir? — siguió observando como el japonés detenía los tiros del resto del equipo.
—Para ser un beta tiene agallas, incluso al inicio se podría pensar que es un alfa de no ser porque no tiene aroma. La naturaleza es muy extraña, es demasiado creído y problemático para ser uno de la gran mayoría de la población. — Schneider dejó de observar y comenzó a caminar lentamente en dirección al arquero — ¿qué demonios piensas hacer?
—Enseñarle quien es el Kaiser, ¿qué más? — no mostró expresión alguna pero Kaltz sonrió con burla al darse cuenta en el interés del capitán por demostrarle al extranjero quién era el verdadero alfa del Hamburgo.
—¿Entonces ya se cansaron? — Genzo preguntó con una gran sonrisa mirando como el resto comenzó a mostrar cansancio. — Ya les dije que no he venido de tan lejos para ser uno más, voy a ser el mejor.
— Yo haré ese tiro — Wakabayashi observó como el resto de jugadores se hicieron a un lado para darle paso a ese chico que portaba el mismo uniforme que la mayoría pero no lo había visto hasta ese momento —¿estás listo portero? — tomó impulso para lanzar su tiro, Genzo lo detuvo y el resto reflejaron impresión en su rostro.
—¡increible! pudo detener el tiro de Schneider— el japonés escuchó el comentario de uno de los chicos que en el inicio lo molestaron. El rubio capitán por otro lado sonrió mirando al arquero: cabello oscuro, piel clara y ojos verdes. Podía mostrarse como un beta común y corriente pero había algo en él que le causaba mucha intriga y curiosidad.
Genzo miró con una sonrisa al chico rubio que lanzó su tiro y con arrogancia le preguntó —¿no que no? — el rubio se sentía motivado, generalmente los nuevos le daban igual y no le causaban ninguna impresión, pero ese beta arrogante era un caso particular. El arquero observó como con su pie elevó el balón y sin decir nada lanzó un tiro aún más potente que el anterior logrando traspasar la portería. Después de ese tiro siguieron otros tantos que no pudo ni siquiera tocar, estaba impresionado de conocer alguien incluso más fuerte que Hyuga.
— Parece ser que no puedes detener mis tiros — se acercó al arquero que se encontraba tirado al intentar atrapar su último gol — aún te falta mucho para eso.
—Lo lograré más pronto de lo que piensas — dijo en inglés ya que su alemán aún no era del todo bueno.
—Veo que no dominas el idioma, si quieres permanecer aquí tendrás que aprenderlo de otro modo regresa a tu casa — hablo en un inglés tan perfecto que dudo por un momento que fuese alemán, por otra parte el rubio no mostró expresión alguna,sin embargo, se inclinó y extendió su mano para ayudar al arquero a levantarse. — Mi nombre es Karl Heinz Schneider y quiero ver que tan pronto dices que lograrás detener mis tiros, claro si es que no sólo eres un bravucón arrogante.
Wakabayashi se sintió ofendido al escuchar sus palabras y alejó la mano del rubio con un manotazo rechazando su ayuda. Por su cuenta se levantó y acomodó su gorra para mirar al rubio de frente sin bajar la mirada, no había nacido el alfa que lo hiciera sentir inferior y ese ojos azules no era la excepción. — Haré que te tragues tus palabras niño bonito — camino de frente pasando junto a Schneider sin bajar el rostro caminando en dirección a los vestidores pero se detuvo al estar de espaldas con el rubio — No te creas mucho por ser el capitán.
—No me creo mucho, lo soy — sonrió con burla manteniendo su posición — me llaman el kaiser y terminarás dominado por mi tarde o temprano.
—No soy un omega — chasqueo su lengua aunque sentía coraje de negar lo que realmente era y más ante ese alfa arrogante que tenía que reconocer era superior a él en ese momento.
—Yo no hablaba de castas, hablo del campo. Aunque dudo mucho que alguien como tú podría ser omega, ellos son muy delicados y eres todo lo contrario — Wakabayashi apretó sus manos, deseaba darle un puñetazo pero entonces otro chico rubio al que sí había visto los interrumpió.
—Portero tienes carácter, me presento mi nombre es Hermann Kaltz— extendió su mano y a diferencia del otro rubio, Wakabayashi si acepto su saludo.
— Mi nombre es Genzo Wakabayashi.
—Bienvenido.
—¡Gracias!— soltó su mano e intentó ignorar a Schneider — si me permites iré a los vestidores — camino dejando a Kaltz quien se acercó al capitán.
—No pensé que incluso contigo adoptara esa arrogancia a pesar de que le ganaste. — Karl no mostró ninguna expresión.
—Tiene dos caminos: se esfuerza lo suficiente o se regresa a su país, en mi equipo no hay jugadores mediocres.
— Nunca había visto que alguien te sacara de tu zona de confort hasta ahora, generalmente ignoras a las personas pero parece que ese portero te causo cierto enojo.
—No estoy molesto, sólo creo que si le das la mano a alguien para ayudarlo lo mínimo que debería hacer es agradecerte. Maldito japonés sin modales.
—Lo ayudaste pero hasta donde yo alcancé a oír también le dijiste en pocas palabras que era un bravucón arrogante, honestamente no esperabas que te sonriera ¿ o si? — Schneider lo miró con seriedad y Kaltz rió con burla. — es la primera vez que alguien te desafía con esa confianza que normalmente otro alfa lo haría, pero para ser beta tiene un carácter admirable.
—Beta, alfa u omega no me ganará — camino en dirección a los vestidores para ducharse e irse a casa, tenía 13 años pero ya era respetado por muchos y en especial por su alfa dominante que intimidaba a la mayoría excepto a ese arquero japonés que lejos de temerle se le puso al tú por tú.Se sentía molestó y ni siquiera entendía por qué, posiblemente no fue la mejor forma de acercarse al nuevo pero tampoco el nipón puso de su parte.
Wakabasyashi se encontraba en su casillero sin hacer contacto visual con nadie, lo único que pudo hacer fue suspirar al encontrar una rata muerta entre sus cosas. La tomó por la cola y la aventó al bote de basura sin mostrar ninguna expresión. ¡Qué infantiles! pensó mientras se lavaba las manos, ahora no sólo tenía que limpiar con cloro todo, también lavar cada cosa. Lo único bueno fue que la ropa limpia que trajo estaba en su bolsa deportiva, así que después de asear su estante iría a ducharse. — Estupido japonés, ni siquiera se inmuto — comentaron al verlo salir de los vestidores.
— Deberían dejar de comportarse como tarados — esta vez Schnaider intervino con esa mirada fría que la mayoría le intimidaba. — ¿acaso tienen miedo de que un extranjero sea mejor que ustedes?
—Claro que no, dudo que dure mucho tiempo aquí. Además sólo le estábamos dando una lección.
—Haganlo en el campo de fútbol no fuera, lejos de causarle miedo sólo hacen que crea que los alemanes no saben enfrentar los problemas de frente. — abrió su casillero y sacó una bolsa para sacar los artículos de Wakabayashi.
—¿No me digas que vas ayudar al extranjero? — respondió uno de sus compañeros.
—Sólo pretendo arreglar lo que un grupo de niños tontos hizo, parece que no les enseñaron en su casa modales — una vez que saco todo dejó la bolsa en el banco — En mi equipo juegan hombres no estupidos que se les hace gracioso aventar una rata muerta a su compañero nuevo, ganen su posición en el campo trabajando duro no intimidando a las personas. — nadie dijo nada al respecto, sabían que cuando el kaiser estaba molesto era mejor no contradecirlo en especial a su alfa interior que solía ser demasiado dominante y aterrador para la mayoría —incluidos alfas— por otra parte Kaltz sonrió, en el fondo sabía que Schneider no era tan malo y pese a que Wakabayashi no se doblegó ante él reconocía que el proceder de sus compañeros se estaba extralimitando.
Todo estuvo en silencio por unos segundos hasta que entró Wakabayashi con un balde de agua,jabón, un trapo y una botella de cloro. Se mostraba tranquilo aunque en el fondo quería darles una patada a todos esos idiotas que se la pasaban jodiendole la vida. Al llegar a su lugar noto la bolsa con sus cosas, notó que alguien las colocó en ese lugar. Iba a preguntar quién fue pero se le adelantó — Saque tus cosas y las coloque en esa bolsa, supongo que tendrás que llevarlas para lavarlas — nuevamente le habló en inglés para que Genzo le entendiera.
—Gracias — no dijo nada más al respecto, acomodó el balde en el piso y con jabón y cloro comenzó a limpiar todo.
—Ahora el japonés es cenicienta — dijo con burla uno de los chicos pero antes de seguir hablando Schneider le dio un golpe a su casillero haciendo que todos lo observarán. El lugar comenzó a impregnarse del fuerte aroma de chocolate amargo, aroma característico del rubio quien estaba perdiendo la paciencia. No había nadie que se le opusiera a ese alfa que era el rey de aquel lugar, no por nada le llamaban kaiser.
—Al menos yo sé hacer algo, dudo que alguien tan inutil como tú sepa más cosas. Aparte de patear el balón, ¿ sabes hacer otra cosa? — dijo con burla Genzo sin dejar de limpiar, el resto se quedó sorprendido al notar como el aroma de Schneider no lo intimidaba, además de tener el valor de responderle al compañero que se burlaba de él.
—Maldito japonés ya veras...
—Ya basta, vayan a la ducha ahora mismo — intervino el entrenador y la mayoría se fue directo a las duchas mientras este se acercaba a Genzo — lamento lo que pasó, hablaré con ellos.
—No se preocupe, este tipo de inconvenientes no me intimidan — sonrió sin dejar de limpiar. El entrenador, Kaltz y Schneider se mantuvieron en silencio observando a ese beta que ni siquiera le importaba lo que el resto pensara ni las cosas que llegaban hacer para desanimarlo.
—Cuando termines puedes retirarte, nos veremos mañana — se despidió el entrenador dejando a Genzo y a los dos alfas en los vestidores.
—Oye, ¿necesitas ayuda? — se acercó con tranquilidad Kaltz.
—Estaré bien, gracias — Hermann miró de reojo a Schneider quien nunca se había molestado en defender a nadie, excepto claro a ese chico extrajero. — Si necesitas algo estaré en las regaderas.
— Danke — era una de las pocas palabras que sabía en alemán, Kaltz sonrió y se fue directo a bañar mientras Schneider miraba al japonés limpiar. — ¿Planeas verme todo el tiempo?— le pregunto directamente al rubio sin dejar de asear su lugar.
—Sólo vigiló que lo hagas bien.
— ¿Además de emperador también sabes limpiar? — dijo con burla.
—También sé romperle la cara a la gente arrogante — sonrió de medio lado.
—Vayamos afuera si es lo que quieres, no voy a ensuciar lo que acabo de limpiar.
—Cómo te encanta responder.
—Y a ti provocar, creo que en eso estamos a mano. — terminó de pasar el trapo y lo colocó en el balde con agua — por lo que veo hay dos caminos contigo y ambos van dirigidos a que tú seas el ganador. ¿Me equivoco?
— Siempre gano — la mirada fría y penetrante de esos ojos azules lo observaron con desafío. — Dime tus dos propuestas y tal vez lleguemos a un acuerdo.
— Bien, el primero es largarme a mi país que no va a pasar y el segundo es demostrarte que puedo ser un buen arquero para tu equipo. — rodó los ojos y miró al rubio — como noté la mayoría no te lleva la contraria y eso me convierte en el "bravucón arrogante" — lo último lo enfatizó con sus dedos haciendo comillas — me convertiré en el mejor portero y no te daré la oportunidad de llamarme de nuevo así. Si logro mejorar, tu equipo gana y por consiguiente tú también.
—Sigo sin entender en que me hace ganador — se cruzó de brazos y caminó hacia el supuesto beta — que te quedes o te vayas depende de ti, no de mi.
—No dejaré que metan goles a cambio de que tú entrenes conmigo todos los días.— Se mostró nervioso al notar como el rubio se acercaba más a él, era la primera vez que su corazón se aceleraba así y ni siquiera sabía por qué.
—¿Y eso en qué demonios me beneficia a mi? — se detuvo frente a él mirándolo con seriedad notando que el japonés inconscientemente dio un paso hacia atrás para alejarse.
— En qué teniendo un buen arquero lograras ser campeón.
—Eso lo puedo lograr sin tu ayuda, no te sientas tan importante — sonrió de medio lado, Genzo descubrió en ese momento que definitivamente si quería darle un puñetazo en ese rostro tan perfecto que el rubio poseía.
—Bien entonces no hay nada más que decir —Genzo tomó su balde de agua y dio la media vuelta dándole la espalda.
— ¿Por qué razón no te intimida mi presencia? — le pregunto directamente, había notado que el nipón no se veía afectado por el alfa dominante que poseía y eso le causaba mucha curiosidad, hasta ahora no existía alfa, omega o beta que no se sintiera intimidado.
—¿Ah? — dio media vuelta para mirarlo — ¿te refieres al aroma a chocolate amargo? — Schneider asintió con la cabeza — ¿debería causarme algo?, el chocolate es un aroma particularmente agradable, así que en lo personal no me incomoda.
—Algunos vomitan cuando es excesivo— Scheneider inevitablemente miro los ojos verdes del japonés, era curioso para él que un asiatico tuviera ojos claros.
—No en mi caso— se encogió de hombros — si eso era todo, me retiro. — camino con su balde saliendo del lugar.
—¿ No en su caso? — susurro pensando detenidamente lo que dijo, nadie en su vida se había percatado en su totalidad del aroma a chocolate amargo, la gente siempre lo describia como un aroma fuerte pero no lo asociaba a algo como uno de los dulces predilectos de muchos. Camino hacia la ducha pensando en las razones en las que un beta no le intimidaba su presencia, la única explicación que podía encontrar es que fuese un omega pero no cualquier omega, tenía que ser pareja destinada. —Ja, qué tontería — sonrió divertido pensando que ese japonés tenía todo menos una personalidad sumisa, delicada y obediente, definitivamente la naturaleza no estaría tan mal de su cabeza como para crear semejante demonio y hacerlo coincidir con él.
—Te tardaste, ¿no me digas que el japonés y tú se agarraron a golpes?— Kaltz lo miró entrar mientras él iba camino a los vestidores con su toalla enredada en la cintura.
—¿Por qué tendría que hacer eso? — rodó los ojos — sólo quería saber por qué no se intimida con mi aroma.
—Ahora que lo mencionas es curioso, es un beta y en teoría un escalón menor dentro de la jerarquía. — tomó su mentón pensando en que realmente era extraño.
—Iré a bañarme, le prometí a mi madre que llegaría temprano para cenar — dejó a Kaltz con sus pensamientos y comenzó a desvestirse para asearse. Mientras se bañaba pensó en la propuesta del nipón, tal vez no era tan malo ayudarle a entrenar después de todo tenía razón en que era un beneficio para su equipo tener un buen portero.
—Siempre me ha causado curiosidad por qué tu marca es una corona — escucho la voz de Kaltz quien observaba en el hombro derecho del rubio esa característica de nacimiento.
—Quieres dejar de estar de maldito pervertido viendo cómo me baño.
—Oye, yo soy alfa también. — se indignó ante el comentario del rubio — además siempre te he dicho que tu marca es tan curiosa, es una de las razones por las que te dicen emperador. ¿Me pregunto quién será la emperatriz?
— Ya sabes que no creo en esas cosas, además los omegas me son molestos a excepción de Marie quien parece que será omega — siguió lavando su cabello dándole la espalda a Kaltz.
—Yo creo que tu pareja destinada debe ser de carácter fuerte, de otro modo dudo que aguante tu personalidad fría. — rió con descaro haciendo que Schneider rodara los ojos.
—No me importa, igual dudo que exista un destinado para mi y si existe no creo que nos encontremos, el mundo es muy grande y lleno de personas.
—Yo creo que es todo lo contrario, como dicen: "que pequeño es el mundo", yo creo que en algún momento se van a encontrar y será interesante ver esa relación— Schneider tomó su toalla y se la colocó alrededor de su cintura. Cuando se disponía a retirarse notaron como el japonés iba entrando a las regaderas . — Genzo, llegas tarde para la charla — comentó con tranquilidad Kaltz mientras Karl miraba al beta fijamente.
Wakabayashi por otro lado miro con discreción a los dos alfas quienes tenían enredada su toalla en la cintura respectivamente. Sintió un bajo al mirar el perfecto cuerpo del kaiser por el que caían gotas de agua haciéndolo lucir tan atractivo mierda pensó sintiendo vergüenza pues era la primera vez que tenía ese sentimiento extraño de excitación.
—Apenas acabó de limpiar mi casillero, espero que dure así al menos hoy — miro a Kaltz intentando no hacer contacto visual con Schneider y su perfecto cuerpo marcado.— si me disculpan iré a bañarme — camino al lado de ojos azules quien no lo miro, aunque Genzo se sentía perturbado por el comportamiento tan extraño que tenía cada que estaba cerca del kaiser, ¿qué lo hacía diferente al resto de alfas?, era arrogante, inexpresivo y se creía el mejor de todos, nada diferente a la mayoría, pero era el único que le hacía sentir indigestión estomacal o al menos así lo interpretó además de nervios excesivos.
—Vamos Kaltz, dejemos intacta su privacidad o pensará que somos una par de enfermos pervertidos— Schneider salió de las regaderas dejando a Kaltz quien lo siguió de inmediato entendiendo que el japonés necesitaba privacidad. Genzo agradecio infinitamente que se fueran y se quitó la ropa para meterse a la regadera agradeciendo que el agua estuviese fría, ese rubio le había causado algo que nadie en su vida había logrado, ss sentía avergonzado y un poco humillado pues su cuerpo lo había traicionado incluso cuando ese aroma a chocolate amargo le pareció sumamente seductor y le daba satisfacción. Fue cuando recordó que el ojos azules le preguntó por qué razón no le afectaba su aroma, ni siquier él tenía esa respuesta pues lejos de sentir repulsión le encantaba, sin embargo, para su jodida suerte ese aroma era justo el tipo más arrogante que haya conocido en la vida, ni siquiera Hyuga era tan creído.
Wakabayashi ni siquiera se percató de que Kaltz regresó por su ropa y miró fijamente ese parche que tenía en su hombro izquierdo el cual cubría perfectamente su marca de nacimiento. ¿tendrá una herida? pensó el rubio con curiosidad pues le era extraño que tuviese ese cuadro pequeño cubriendo esa parte de su cuerpo. recordó en su mente la voz de Schneider diciéndole: "Quieres dejar de estar de maldito pervertido viendo cómo me baño." y se fue rápidamente pues lo que menos quería era ser catalogado como un sucio libidinoso que le gustaba contemplar a la gente mientras se duchaban.
Genzo terminó de bañarse y se vistió con ropa limpia, no le gustaba vestirse delante del resto de sus compañeros, era mejor mantener su secreto a salvo lo más que pudiese. Cuando terminó se fue directo al vestidor por sus cosas que llevaría a su casa para que las lavaran, aunque pensó en mejor tirarlas y comprar nuevas. Le causaba asco el que una rata muerta estuviese entre ellas. Notó que no había nadie y sacó su termo para tomar su té milagroso, ese que suprime las hormonas de omega y le permitía hacerse pasar por beta.
Salió del club y en el basurero más cercano tiró todas sus cosas con olor a rata, se sentía frustrado y más al recordar a ese rubio bonito de ojos azules que era más arrogante y creído que él, nadie en su vida había causado ese mal sabor de boca y al mismo tiempo esa fascinación por su aroma. —Estupido rubio— resopló mientras caminaba hasta su casa, bien pudo tener un auto pero no quería llamar la atención de nadie y mucho menos que dijeran que gracias a su dinero estaba en el Hamburgo, si de algo estaba seguro era que quería reconocimiento por ser un buen jugador y no por ser millonario.
Al llegar a casa Heidi lo recibió con una sonrisa que él correspondió y se acercó a ella —¿Pudiste conseguir lo que te pedi?— pregunto en silencio como si se tratara de algo malo.
—Sí, aunque es normal comprarlos en la farmacia — le entregó una bolsa que Wakabayashi tomó y guardó en sus cosas — Debería decirle la verdad al señor Mikami, él podría ayudarlo y usted dejar de tomar esas cosas que le harán daño a la larga.
—Confíe en ti, prometiste guardar el secreto— le dijo con seriedad y la mucama suspiro.
—No diré nada, sólo que me preocupa que esté rodeado de alfas y betas en el equipo. ¿Qué pasará si su celo llega de repente? — se mostró preocupada, sabía que su amo corría un grave peligro y lo que menos quería era que sufriera agresiones o incluso lo violaran.
—Estaré bien, prometo que si algo pasa te llamaré a ti o Hanz — sonrió intentando tranquilizar a la chica quien veía a Genzo como un hermano menor, tenían pocos días de conocerse pero sentía un gran afecto por él.— por cierto hay algo que quiero preguntar, sube un poco de tisana a mi recamara y algo para ti. Tengo que preguntar algunas cosas sobre el aroma.
—En seguida subo, apagaré el horno. Ya casi está lista la cena — la chica se dirigió a la cocina y Genzo a su recamara donde colocó su bolso deportivo en la silla y se recostó en la cama exhausto. — Joven Wakabayashi, ¿puedo pasar?
—Adelante — Heidi llegó con una charola en la que se encontraba la tisana y un té de hierbas para ella además de una charola con pastisetas que eran las preferidas de Genzo. — Bien dígame ¿cuál es su duda?— sonrió mientras acomodaba las bebidas en la mesa de té que se encontraba en la gran recamara de Wakabayashi y tomó asiento frente a él.
—Hoy en el club conocí a un alfa — la imagen de Schneider vino a su mente y por alguna extraña razón sintió vergüenza pero prosiguió evitando que Heidi se diera cuenta de eso — parece que usó su alfa interior para intimidar al equipo, aunque lo hizo para defenderme — reconoció. —Lo que no entiendo es por qué el resto si tenían miedo pero yo no, sabes es como si me sintiera cómodo con su aroma y hasta cierto modo atraído. —la chica sonrió con ternura al notar que a Genzo no le pareció indiferente el chico — Aunque no deja de ser un odioso arrogante que se cree lo máximo o sea si me gusta su aroma pero me cae mal. — se negaba a reconocer que el rubio se le hizo guapo desde el momento que lo vio, no iba a reconocer que le causaba sensaciones difíciles de explicar su presencia.
—Oh, bueno parece ser que usted acaba de conocer a un alfa interesante y me atrevería a decir que es atractivo para usted.
—Ah— hizo un gesto de desagrado — nada que ver, no es tan atractivo y además es petulante — se cruzó de brazos y a Heidi le pareció divertida su reacción — que sea guapo no lo hace atractivo para mi. No deja de ser el típico niño popular del grupo y además grosero. Me llamo bravucón arrogante — apretó los dientes , la chica se mostró divertida porque notó que ese alfa no le era tan indiferente a su amo, de otro modo no le prestaría atención. Era la primera vez desde que llegó que le hablaba de alguien del equipo. generalmente trataba a todos como "idiotas", "perdedores" e incluso llegó a decir "esos cretinos no son competencia" pero nunca habló de uno en particular hasta ahora.
— Creo que no debería prestarle tanta atención, como omegas percibimos olores en especial de los alfas y bueno habrá algunos que nos desagrade o incluso nos sean repugnantes y otros que nos causarán confort e incluso excitación — tomó un sorbo de té y prosiguió — lo importante es saber diferenciar entre excitación y amor, son dos cosas muy diferentes y que te llevan a resultados felices o dolorosos.
—Yo no estoy interesado en formar un nido y menos un hogar, no me visualizo como una madre — miró su taza de tisana — además él dijo que yo no podría ser un omega por mi forma de ser — bajo el rostro y apretó los puños — dijo que los omegas son delicados y que yo era todo lo contrario.
— Para ser un omega que dice odiar serlo, ¿no cree que le tomo mucha importancia a lo que dijo aquel chico? — Genzo la miro con asombro — ¿Por qué debería hacerle caso? desde que lo conozco le molesta ser un Omega y pensar que tendrá que ser madre de alguien y ser marcado por un alfa. ¿Qué más da si un alfa dice que usted no parece omega? ¿No es lo que quería?— Genzo bajo la mirada y quedó en silencio.
—No sé por qué cuando él lo dijo de ese modo me sentí molesto, es cierto no quiero ser omega pero en ese momento me sentí tan ofendido.
—Yo creo que en el fondo está confundido, no le disgusta ser omega pero si le disgusta que la persona que le gusta no lo vea atractivo. ¿No es así?
—Schneider no me gusta, apenas lo conocí hoy.
—Asi que se apellida Schneider — sonrió dulcemente — ¿Tiene algún nombre ese chico bonito?
— Karl Heinz Schneider y no es cuna chico bonito, es un odioso. — se cruzó de brazos indignado — pero ya basta de hablar de él, no sé en qué momento termino siendo el tema de conversación.
—Usted hablo de él, yo sólo escucho y le doy mi punto de vista — tomo un sorbo de té y miró tranquilamente a Genzo — si lo que quiere es ganar el respeto de ese alfa haga lo que mejor sabe hacer y eso es luchar por su sueño, logré ganarle en la cancha de fútbol y tal vez el asunto de su rivalidad termine en ese momento.
— El no es mi rival — resoplo de nuevo.
— Rival, novio o como quiera llamarlo — Genzo miró con enojo a Hedi quien se mostraba divertida — póngale el nombre que quiera a eso que usted y él comienzan a tener. La cuestión aquí es que por como lo veo usted quiere el respeto de ese alfa y a su vez a él tiene carácter fuerte y no va a ceder. Una lucha de egos bastante interesante y espero saber el desenlace — suspiro — gane en el campo de fútbol de otro modo él seguira pensado que es un bravucón arrogante para él.
—Justo eso pensaba, callarle la boca demostrando que puedo ser un buen arquero para su equipo y para él.
—Sobre todo para él— murmuró en voz baja.
— Hablo en serio.
—Yo también — suspiro — no sé por qué tengo el presentimiento que usted y ese alfa van a terminar enamorados de otro modo ni él se tomaría la molestia de llamaron bravucón ni usted de hacerle caso.
— Que no me gusta.
— Bien entonces no hay nada más de que hable joven Wakabayashi — tomo la charola — si me permite iré a preparar la mesa para que cene. — Genzo suspiro observando como la chica se fue dejándolo con la misma duda existencial que se cargaba desde que conoció al rubio, con la única diferencia que aunque le doliera admitirlo Heidi tenía razón, Schneider era un niño lindo pero eso no le quitaba lo petulante.
—Como te odio Karl Heinz Schneider — tomó su tesina de golpe para intentar bajar su coraje al pensar en ese rubio creído.
Por otro lado, ese rubio petulante como lo llamaba Genzo se encontraba cenando con su madre y su hermana. Su padre llevaba tiempo viviendo independiente y eso lo hacía sentir mal, pero no podía meterse en las decisiones de los adultos y menos en las de sus padres que le decían que no podría comprender aunque le explicarán. Estaba cansado de ser tratado como un niño pequeño, lo único en lo que podía decidir era en como llevar su vida y hasta ahora en cuanto a fútbol no era complicado pues siempre fue el más sobresaliente entre todos, pero particularmente el día de hoy las cosas eran tan diferentes con la llegada del nuevo. — Karl ¿Cómo te fue hoy? — preguntó con tranquilidad su madre quien sabía que no era un chico realmente amistoso más que con Hermann Kaltz -—su amigo de la infancia—- y con Marie -—su hermana menor–-
—Hoy conocí al nuevo sujeto del que Katlz me habló, es extranjero.
— ¿Y cómo es él? — preguntó con curiosidad Marie su hermana menor la cual era rubia de ojos azules como él, aunque en cuestión de edad era mucho más pequeña.
—Odioso, es un maleducado arrogante. Le quise ayudar y lo que hizo fue ignorame — marie y su madre mostraron sorpresa pues si algo tenía Karl era que jamás hablaba de nadie a excepción de Kaltz pero sobre todo nunca le tomo importancia a las personas y menos para quejarse de ellos,
—Conociéndote le dijiste algo— los ojos de la pequeña miraron a su hermano.
— Yo no le hice nada.
—Ajá si — Marie lo miro nuevamente.
—Bien, ok, le dije bravucón arrogante pero no era para que se enojara.
—Karl ya hemos hablado de que no debes tratar así a las personas, no importa si son alfas o betas y mucho menos a los omegas.
—Para ser un beta tiene boca como de alfa, deberías verlo es un busca pleitos con todo el equipo. Incluso le metieron una rata muerta a su casillero, sé que no se justifica pero realmente no se deja de nadie y es lo que le molesta a los chicos del equipo.
—¿Le metieron una rata en su casillero? que malos son tus compañeros Karl, no deberían hacerle eso a una persona nueva y menos si es de otro país.
—No me regañes Marie yo no le hice nada.
—Lo llamaste bravucón arrogante, eso es una ofensa — la chica de ojos azules se cruzó de brazos molesta.
—Después lo defendí, les dije a los del equipo que no iba a tolerar que se comportan de forma infantil.
— Espero que no entres en esos juegos sucios Karl — esta vez su madre intervino — no me gustaría saber que te comportas como la mayoría de los alfas que se creen mejores que el resto, sea beta u omega también merecen respeto.
—Lo sé madre — suspiro — pero juro que yo no le hice nada malo, podrá ser un arrogante pesado pero no llegaría a tanto, además creo que me agrada. Es la primera vez que alguien demuestra tener valor aún a pesar de todo lo que le han hecho desde que llegó.
—Bueno espero no tener quejas Karl — se levantó de la mesa para ir por té que estaba en la estufa calentándose.
—Karl
—¿Sí? — miró con atención a su hermanita.
— Promete que ya no molestarás a ese chico.
—Ni siquiera lo conoces.
— Prometelo — Schneider suspiro profundamente y levantó su mano como prueba de su juramento.
— Lo prometo, siempre y cuando él no me agreda de otro modo no podré sostener mi palabra.
—Bueno algo es algo — sonrió con tranquilidad su hermana quien por alguna extraña razón era la primera vez que defendía a alguien sin conocerlo — debe ser feo vivir lejos de tu familia, ¿no crees? — la rubia tomó un pan mientras Karl analizaba lo que dijo su hermana, no se cuestionó si el japonés vivía con su familia o solo, era algo que se sumaba a la lista de dudas que tenía respecto al de ojos verdes.— Kaltz dijo que escuchó al entrenador decir que sus padres viven en Inglaterra.
—¿Cómo sabes eso? — se sorprendió al saber que su hermana sabía más de Wakabayashi que él.
—Hablamos de vez en cuando por whatsapp. Cuando estábamos de viaje en la casa de los abuelos me contó de un chico japones nuevo en el equipo y como todos lo molestaba, lo de la rata no es la única cosa que le han hecho la vez pasada le robaron parte de su ropa, le rompieron sus tenis y otras cosas que no son buenas. Kaltz dijo que al inicio era divertido pero con forme las bromas subieron de tono ya no le pareció gracioso. — la chica bajó la mirada — Karl no debes dejar que los chicos se sobrepasen con él, no es bueno tratar a la gente así, aun cuando él sea una persona arrogante y orgullosa.
—Lo sé, a mí tampoco me agrada que hagan esas cosas. Si siguen así tendré que tomar medidas más serias. No te preocupes, prometo que no dejaré que sigan haciendo cosas como esas.
—¡Gracias! — Marie sonrió, de algún modo no le agradaba que las personas fueran abusivas además sentía que había algo en ese chico desconocido que le causaba curiosidad y simpatía aun cuando Kaltz y su hermano no lo bajaban de arrogante.
Después de esa conversación no mencionaron más el tema y tanto los Schneider como Wakabayashi durmieron tranquilos, esperando un nuevo día para comenzar sus actividades. Aunque para Karl algo era seguro, ese japonés era una persona loca, rara y muy complicada pero aun así le resultaba agradable y hasta simpático de cierto modo y posiblemente con el tiempo lograrían llevarse bien e incluso poder ser amigos.
