Los días habían pasado tan rápido después de la visita con el doctor. Wakabayashi estaba listo para iniciar una nueva vida en otro lugar después de 5 años. Al inicio fue difícil asimilar todo y despedirse de Kaltz fue una de las cosas más dolorosas en su partida, pero entendía que era lo mejor, además ya no podía pensar sólo en él y sus deseos, ya existía otra personita por la que debía meditar cada acción que tomaste a partir de ese momento. —Bien, pronto estaremos en Múnich y todo saldrá de maravilla. — expresó con entusiasmo Hanz quien iba conduciendo el auto — si tienen ganas de ir al baño o parar para comer algo díganlo, el viaje será largo.
—Estaremos bien, no te preocupes — sonrió el castaño quien iba sentado en la parte trasera del auto mientras Heidi iba enfrente al lado de Hanz.
—Bueno Genzo tendrás que soportar la playlist que preparé para este viaje. No quiero escándalo si escuchas a Justin Bieber dentro del repertorio.
—Que otra me queda — suspiro y se enredó en la cobija, aún eran las 5:00 A.M. suficiente como para tener frío, pero al ser el viaje un destino largo decidió escribir en un cuaderno las cosas que pasaban en su vida con pequeñas notas.
"Dia 8: Descubrí que desde que existe esta hermosa personita en mi vida las cosas ya no son como antes, ahora puedo tolerar las horribles canciones de la playlist de Hanz quien tiene un pésimo gusto musical.
Hoy es un maravilloso día y espero que la noticia de nuestro hijo ponga de buen humor a Karl, no sé porque, pero siento algo extraño en mi pecho como si fuese a pasar algo malo. Espero que no sea así, realmente tengo esperanza en que la vida con él será maravillosa al lado de nuestro bebé. Pero desde que desperté no he podido dejar de pensar en que las cosas podrían no salir como espero. "
Cerró su libreta y la guardó en la maleta, no quería seguir pensando en la posibilidad de que todo fuese negativo ni en el escenario donde Karl no quería saber nada de él y su hijo. Prefiero acomodarse bien para dormir, se sentía muy cansado pues el acomodar las cosas necesarias para su mudanza lo agotó. No se llevaron muebles ya que esa casa era de su padre, sólo lo necesario como la ropa y objetos personales. Hablaría con su padre y la decisión de vivir con Schneider además claro de su hijo con la esperanza de que su familia lo aceptará ya que no era hijo de un japonés sino de un alemán, además tampoco era hijo de un empresario ni de un millonario, pero no necesitaba eso pues para Genzo era el bebé más hermoso sin siquiera conocerlo.
Se acomodó y se quedó dormido mientras Hanz y Heidi iban platicando sobre cómo sería su vida viviendo con Wakabayashi y Schneider ya que estaban seguros de que no dejarían a Genzo, para ellos era como su hermano menor a quien le tenían lealtad y mucho cariño. Tal vez ninguno compartía un lazo de sangre, pero se querían lo suficientemente como para considerarse familia, esos 5 años viviendo juntos eran de los mejores junto con los que vivió con Mikami para el omega, nunca tuvo una familia estable pero no la necesito si tenía a esos dos chicos a su lado.
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Múnich, Alemania.
Karl despertó al sentir los rayos de sol en su rostro, el día particularmente estaba frío, pero no por ello dejaba de ser importante. Hoy era especial, Wakabayashi llegaba a la ciudad y con ello la felicidad crecía más y más, sin contar que contaba con el apoyo de sus padres y su hermana para iniciar su nueva vida al lado del omega. Después de tomar el desayuno se dispuso a preparar todo para hacer de esa noche inolvidable, estaba planeando desde hace meses proponerle matrimonio así ya no tendría el temor de perder a la persona que ha amado desde que era un adolescente.
Llegó al club muy temprano para entrenar con su equipo observando como sus compañeros se colocaban el uniforme para entrenar. —Hola Schneider — saludo con tranquilidad aquel rubio ojos azules centrocampista del Bayern — ¿Te gustaría salir conmigo? — el Kaiser levantó su ceja izquierda. — Creo que ambos podríamos pasar más tiempo juntos.
—No gracias — rodó los ojos — ¿no te cansas de hacer esto? — pregunto sin tapujos.
—Siempre me has gustado, ¿por qué no intentas darme una oportunidad? Puedo demostrar que soy un chico interesante y que la relación entre alfa y beta puede llegar a ser interesante, un ejemplo de ello son tus padres.
—Heine en verdad ya me cansé de decirte que no me gustas. — se colocó su jersey, su rostro serio e inexpresivo demostraba que en verdad no tenía interés en el rubio que conoció en la selección alemana hace dos años.
— No puedes saberlo hasta que salgamos, no hemos podido tratarnos fuera del equipo de fútbol. — Karl colocó la palma de su mano en el rostro, se sentía frustrado de que aquel beta no entendiera nada. —Te pido una sola salida no más, si después de eso decides que no soy lo que necesitas lo entenderé.
—No, no habrá cita. No puedo y eso es porque ya estoy enamorado de alguien, tengo planes futuros y muy serios con esa persona y darte alas no es lo mejor. Entiende, no podemos estar juntos por qué yo ya tengo una pareja a la que amo. —Xiao y Stefan sólo observaron la escena sin decir ni una sola palabra, entendían que Schneider nunca le dio pie a nadie y mucho menos se animó en el tiempo que estuvo soltero a salir con alguien más que no fuese esa persona que todos sabían que amaba aun cuando para ellos no tenía rostro ni nombre.
— No me voy a rendir, sé que lo que tú sientes por esa persona es simple calentura u obsesión por su forma de ser, pero no amor — Schneider miró con asombro a Cornelius quien se mostraba tenso — si tanto te interesa el sexo yo también puedo dártelo, fuera de eso dudo que tenga otra cosa más interesante que ofrecer.
—No sabes lo que dices idiota — cerro su casillero de golpe — yo amo a esa persona desde que tengo 13 años, tú no sabes nada de mi ni tampoco de mi pareja. Sólo eres un maldito niño caprichoso que cree que acosándome logrará algo. Ahora déjame en paz antes de que te golpee. — el alfa interno de Scheneider comenzaba a manifestarse, si algo odiaba era que hablaran mal de Wakabayashi sobre todo una persona que no conocía nada de la relación entre ellos y como el japonés se ha esforzado por ser uno de los mejores. — Nunca en tu vida te acerque a mí, somos simplemente compañeros de equipo y no pasará de eso. — camino hacia la cancha de entrenamiento dejando al rubio y al resto del equipo que se había percatado de que el aroma a chocolate amargo era tan fuerte que causaba picor en la garganta de todos.
El Kaiser estaba molesto, ese rubio se había pasado de entrometido y su obsesión por él ya no era algo sano. Debió ponerle un alto desde hace dos años cuando lo conoció por primera vez, pero ni siquiera él imaginaba los alcances que dicho sujeto podía llegar a tener con tal de conseguir lo que desea.
Durante el entrenamiento decidió no darle importancia y prosiguió como si nada pasará, no quería que sus problemas personales con Heine influyeran en el ámbito profesional. Así pasó casi todo el día mientras su padre hacía algunos planes para nuevas jugadas y cambios en la alineación. —Te noto muy tenso — Xiao intentó distraerlo de toda esa carga que el Kaiser cargaba en sus hombros — Sé que al inicio fui uno de los que te sugirió salir con él, pero ahora que he notado lo enamorado que estás y el compromiso que tienes con tu pareja creo que me arrepiento de ello.
—Es un fastidio — bufo molesto — como jugador es bueno no lo niego, pero como persona deja mucho que desear, no sabe entender que no es no y más cuando jamás le he dado motivos para que crea que podemos tener algo más que una amistad o compañerismo en el equipo.
—Entiendo, el acoso es algo incómodo para cualquiera. Incluso para mí que aunque me encanta la atención del club de fans quisiera en algún momento respirar con tranquilidad.
— Yo en verdad amo a mi pareja — suspiro — tal vez muchos no lo entiendan o crean que por mi forma de ser no podría siquiera llegar a tomar en serio a alguien, que no podría comprometerme y mucho menos sentir amor, pero tengo 5 años pensando que es una persona extraordinaria y no quisiera que por alguien como Cornelius las cosas se complicaron cuando nuevamente tenemos una relación tranquila y feliz.
—Aléjate de él, procura no darle pauta y si te sirve de algo cuentas conmigo para lo que sea. En verdad deseo conocer a esa persona que ha logrado ganar el corazón del emperador alemán, debe tener tantas virtudes como para que alguien como tú hable maravillas de él.
—Pronto lo conocerán, planeo pedirle matrimonio y casarme con él. Al inicio más de uno se escandalizará por saber de quién se trata, pero con el tiempo entenderán que entre esa persona y yo existe una conexión tan fuerte que ni la distancia, las clases sociales o las castas pueden romper.
—Bueno, entonces esforcémonos para que este día no sea un asco y podamos terminar decentemente. — Ambos jugadores siguieron entrenando mientras a lo lejos eran observados por Cornelius quien pese a saber que Xiao era un alfa como Karl no le agradaba esa cercanía que ambos tenían, tampoco la que tenía con Stefan quien al igual que Junguang era un alfa. La admiración que sentía hacia su capitán se convirtió en una obsesión y más cuando se enteró que Wakabayashi era la persona que amaba, de todos los que conocía que eran cercanos a Schneider, Genzo era al que más odiaba y ahora al conocer su secreto no podía dejar que ambos fuesen felices, no mientras él pudiera hacer algo por separarlos.
Heine se fue a las regaderas para ducharse después del entrenamiento, tenía un plan infalible pues si todo salía bien ese mismo día Genzo terminaría su relación con el Kaiser y él tendría la oportunidad de conquistar al alfa más codiciado de Alemania. El espiar a Karl rindió frutos pues conocía muchos secretos que podría usar a su favor e incluso como medio de chantaje en caso de que sus planes no salieran a la perfección.
Genzo llegó a la sede del Bayern después de varias horas viajando por carretera, se encontraba muy entusiasmado y algo nervioso. Había decidido entregarle la carta a Schneider para informarle sobre su embarazo, consideraba que no era una persona que fuese tan expresiva con las palabras. — Bueno, iré a buscarlo y regresaré con ustedes para darles indicaciones sobre a dónde iremos a hospedarnos. Deséenme suerte porque la necesito.
—¿Cómo qué suerte?, se supone que ya te aceptaron como parte del equipo. — Hanz comentó con cierta duda.
—No es realmente por eso que necesito la suerte, pero bueno ya se enteraran una vez que hable con Karl — inhalo profundo para después soltar un gran suspiro — no podrían entender mi sentir, pero estoy tratando de ser positivo.
—Bueno, si tú lo dices entonces te deseamos mucha suerte — comentó la rubia con una gran sonrisa — estaremos esperando aquí el tiempo necesario, tal vez tienen que hablar de muchas cosas sobre todo en las regaderas de los vestidores.
—Vamos mujer no planeo hacer ese tipo de cosas — sus mejillas se ruborizaron mientras los dos omega reían divertidos — en verdad lo que tenemos que hablar es algo serio, pero conociéndolo sé que estará feliz de conocer esta noticia.
— ¿De qué noticia hablas? — Hanz hace días tenía cierta curiosidad por el tema del que Genzo tenía que hablar con Karl.
—Pronto lo sabrán — abrió la puerta y sacó su bolso deportivo donde llevaba sus papeles más importantes como su pasaporte, su residencia temporal además de otros documentos que podrían servir para su incorporación al club además de llevar en sus manos un folder con el cuaderno y la carta que había escrito para Schneider. —Los veré en un rato — camino hacia el interior observando que las instalaciones del Bayern eran tan grandes como las del Hamburgo incluso mucho mejores. Mientras buscaba al alfa no pudo evitar observar a los miembros más jóvenes del equipo B quienes se mostraron concentrados en el juego, sentía nostalgia al recordar que en su momento Karl y él habían pasado por una etapa similar.
No estuvo mucho tiempo observando dicho entrenamiento pues tenía que encontrar al capitán del equipo y para su fortuna lo vio a lo lejos. Aquel cabello dorado se encontraba caminando al otro extremo de la cancha, Wakabayashi se apresuró a caminar hacia su dirección sin notar que Cornelius Heine se había percatado de su presencia quien rápidamente corrió para alcanzar al Kaiser. — Oye Schneider— le habló al llegar a junto a él notando que Wakabayashi casi llegaba junto a ellos.
—¿Qué demonios quieres? — lo miró molesto y fastidiado.
— Apuesto a que puedo ser mejor que Genzo, no importa que sea omega y yo beta, soy alemán y él un simple asiático.
—¿Qué? — se mostró sorprendido al escuchar intentando procesar lo dicho, no contaba con que el rubio le plantaría un beso que lo dejaría en shock mientras Wakabayashi lo observaba a distancia.
—Sí, yo también te amo y acepto casarme contigo — gritó para que Wakabayashi lo escuchara y antes de que Schneider pudiese hacer algo le plantó otro beso. Aquella escena rompió el corazón de Genzo quien dejó caer el sobre que llevaba entre sus manos y salió corriendo intentando huir para chocar en el camino con Xiao.
— Lo siento — se disculpó y siguió corriendo.
—Wakabayashi espera — el chino se quedó confundido al ver al japonés correr rumbo a las canchas del equipo B sin detenerse, era raro ver al arquero del Hamburgo en el club contrario y más actuando de esa forma. Siguió caminando para observar a Heine siendo empujado por Schneider y caminó hacia ellos dos, notando en el camino un sobre de papel.
—¿Qué demonios te pasa? — se limpió la boca la manga de su sudadera — jamás en tu perra vida me vuelvas a tocar o juro que te rompo la cara. — Xiao recogió el sobre y caminó rápidamente hacia ellos. Heine miró en dirección hacia donde se encontraba Wakabayashi segundos atrás para observar al chino dirigirse a donde se encontraban.
— Wakabayashi es un simple asiático, nunca será mejor que un alemán. Tarde o temprano la federación de fútbol se dará cuenta de que es omega y lo terminarán corriendo del país, regresando como el fracasado que es — Schneider no dudo en darle un par de puñetazos después de escuchar eso, Xiao se quedó helado al enterarse de que Wakabayashi no era un beta como todo mundo creía y fue entonces que comenzó a procesar todo.
— Wakabayashi es la persona de la que estás enamorado — dijo en voz alta haciendo que Schneider se quedará estático, el peor momento de su vida fue justo ese en dónde dos de sus compañeros de equipo ya conocían la verdad sobre Genzo.
—Xiao puedo explicarlo — el Kaiser no sabía qué hacer al respecto mientras Heine se limpiaba los rastros de sangre que tenía a causa de los dos puñetazos que recibió.
—No tienes que hacerlo, pero creo que sería mejor que lo vayas a buscar. Lo acabo de ver irse corriendo hace un momento — Karl mostró terror en su rostro, si algo le daba miedo era perder a la persona que amaba.
—Tú, maldito engendro del demonio. — Miró a Heine con tanta furia que su alfa interno de inmediato se manifestó con un fuerte aroma y un tono de voz diferente que intimido al beta — Haré que desees estar muerto, suplicaras por qué te termine con tu vida lo más pronto posible. — La intención de Schneider era acabar con Cornelius pero fue detenido por el otro alfa quien sostenía uno de sus hombros.
—Ve a buscarlo, yo me encargare de este imbécil — Xiao miró con coraje a Heine quien mostraba miedo en su rostro — por cierto, esto supongo que es de él, lo encontré cuando salió corriendo — le entregó a Karl el sobre. — ahora corre y alcánzalo, no le des el gusto a este idiota de lograr su objetivo.
—Gracias — Schneider corrió sosteniendo con una de sus manos el sobre. Maldita sea, ese imbécil me las pagará pensó mientras buscaba con desesperación a Wakabayashi quien no lo veía por ningún lado, por dónde pasaba buscaba al castaño hasta que llegó a la salida donde pudo ver el auto del japonés. — Está ahí — suspiro con tranquilidad, le explicaría lo sucedido siendo un mal entendido. Fue hacia el vehículo y al estar cerca vio a Hanz y Heidi en el interior. — ¿Genzo está con ustedes? — de inmediato los dos omegas miraron al rubio quien estaba esperando la respuesta, la rubia se asomó por la ventana.
—No, él dijo que estaría contigo. ¿Qué sucedió? — Karl se fue corriendo hacia la dirección contraria al auto intentando saber en dónde se encontraba su omega, sacó su celular mientras corría para marcarle, pero lo único que obtuvo fue escuchar el buzón de voz. En ese momento supo una cosa, si Genzo no estaba con Heidi y Hanz entonces salió huyendo sin siquiera avisarles.
Pasó mucho tiempo recorriendo las calles cercanas al club del Bayern sin éxito alguno, sus piernas comenzaban a cansarse y la desesperación se apoderaba de él. Sintió un nudo en la garganta al no encontrarlo, se sentó en una de las bancas y miró el sobre el cual abrió para buscar alguna pista notando que estaba un cuaderno y un sobre blanco. Los saco y vio su nombre escrito en aquella carta.
"Para Karl Heinz Schneider"
Abrió el sobre y sacó la hoja para comenzar a leer lo que parecía ser una misiva.
"Querido Kaiser Karl Heinz Schneider:
Antes que nada, debo argumentar que no soy bueno para expresar mis sentimientos, pero creo que eso lo sabes de sobra. Es por esa razón que decidí escribirte esta carta, para poder transmitir todas mis emociones a través de estas palabras.
Como sabes desde que tengo conocimiento sobre mi lugar dentro de las castas me sentí frustrado al respecto, debo confesar que odie a la vida porque considere en su momento que fue una injusticia ser omega, en ese tiempo me deje guiar por los prejuicios estúpidos y las desventajas que conlleva serlo. Me negaba aceptar mi naturaleza fingiendo ser un beta dañando mi cuerpo con la única sustancia que me permitía ser eso que tanto deseaba y que ahora creo que es tan estúpido aunque gracias a ello pude conocerte, desde ese momento las cosas han valido la pena, cada segundo y cada sacrificio.
Mi pasado ha sido algo doloroso aun cuando he tenido todo lo que el dinero puede comprar, menos una familia ni la comprensión de mis padres. Tal vez por ese motivo me rehusé aceptarme como omega buscando por todos los medios la aprobación de aquellos que nunca han tenido interés en mi vida. Ahora creo fielmente que la felicidad no está en el dinero, en las apariencias ni en intentar ser lo que nunca fui. Soy un omega uno muy feliz desde que conocí a personas que se mostraron interesadas por mí como Heidi, Hanz, Kaltz y Marie. Pero mi vida no es plena si en ese paquete no vienes incluido, la única persona que se ha mostrado lo suficientemente paciente, comprensiva y amorosa conmigo: Karl Heinz Schneider el joven emperador alemán.
Soy un omega ese que con el primer beso de amor descubrió que existían más cosas que sólo el fútbol para sentirme pleno y realizado. Puede que no sea digno para muchos y me consideran inferior para ser un arquero, pero ahora ese tipo de cosas superficiales no importan porque un alfa me mostró que no es necesario ser marcado para tener un lazo especial, tampoco es forzoso comportarme como sumiso, obediente e incluso débil para gustarle al chico más guapo de Alemania. Muchas cosas las he ido aprendiendo gracias a ti pero la más importante es la lección más reciente en la que involucra el enorme amor que te tengo y la dicha que me trae descubrir que puedo ser más que un simple portero orgulloso, problemático y bravucón arrogante como me llamaste la primera vez que te conocí. Aún no sé cómo decirlo con palabras, pero bien intentaré que se entienda porque es importante.
Hoy fui al doctor, al tener malestares creí que era una infección estomacal, pero la vida tiene muchas sorpresas que te hacen entender que no siempre decides lo que es mejor para ti. Incluso ahora no sé cómo describir lo que sentí posiblemente angustia, miedo, preocupación y un poco de inseguridad. Me quedé en silencio por unos minutos que fueron como años meditando si estaba soñando o era real todo lo que me estaba pasando, pero cuando el doctor habló sobre la "posible solución" a mi problema de inmediato me causo asco el siquiera pensar en la probabilidad de aceptar dicha resolución. Fue entonces cuando entendí que todo este tiempo estaba siendo egoísta pensando en mí mismo, en mis sueños, en mi orgullo y en la fama.
No había tenido nunca la necesidad de plantearme si lo que hacía era correcto, para mí lo fue durante muchos años e incluso te aleje de mi con el pretexto de que la distancia era lo que nos separaba. Pero realmente era yo con aquella barrera y aquella inseguridad que seguía sin aceptar lo que soy, un omega. Y entonces lo primero que respondí fue "No tiene la culpa, yo no podría abortar", creo que con esto último sabrás hacia dónde va dirigido todo.
Joven emperador alemán o tal vez prefieres que te diga bitter daddy cómo lo hago para molestar, aunque personalmente prefiero simplemente Karl, después de todo ese es tu nombre ese que con tan sólo escucharlo y pronunciarlo me siento como una colegiala tonta.
Karl Heinz Schneider, debo informarte que estoy esperando un hijo tuyo, bueno nuestro al cual no tengo idea cómo nombrarlo. Ni siquiera sé si será niña o niño, pero con las 7 semanas que tiene viviendo dentro de mí podría decir que ha sido una de las cosas más hermosas que tengo en la vida. Ahora comprendo que ser omega es lo mejor que pudo pasarme, el tener la posibilidad de procrear un ser vivo que fue hecho con amor me hace agradecer lo que soy.
No sé si esta noticia te cause felicidad o tal vez sea algo que no deseas por el momento. Me gustaría saber lo que realmente sientes, no quisiera obligarte a estar conmigo pese a estar preñado. Pero quería que lo supieras, después de todo este bebé también es tuyo y si no lo quieres entenderé, es algo que no planeamos pero que existe y asumiré la responsabilidad. Sólo necesitaba decir que a mí en lo personal me causa felicidad y me ha hecho cambiar mi forma de pensar, como si mágicamente las cosas se acomodaron en mi interior, ahora puedo decir con claridad que estoy orgulloso de ser omega y de cuidar de esta personita que en 7 meses conoceré.
Espero que no lo tomes a mal, yo lo estoy tomando como una bendición, como una oportunidad de mejorar, de aprender y de ser feliz. ¡Gracias!, este bebé es lo que necesitaba para comprender todo lo que me has dicho sobre los omegas y lo maravilloso que es aceptarse a sí mismo. Te amo Karl y si no nos quieres en tu vida lo entenderé, aunque sea doloroso me gustaría saber la verdad y lo que opinas de esto.
Y si no te sientes listo para ser padre sólo dímelo, no te guardaré rencor por eso. Después de todo, yo estoy tomando la elección de tenerlo.
En el sobre viene el primer ultrasonido que me hice, es nuestro bebé y aunque se ve extraño apuesto a que será hermoso cuando nazca. No es un medio de chantaje o algo similar, sólo quería compartir contigo lo maravillosa que puede llegar a ser la vida y que algo tan pequeño puede lograr cambios enormes. No sé qué más decir, supongo que ya dije suficiente, esperaré tu respuesta.
Con amor...
Genzo Wakabayashi "
Al terminar de leer todas sus lágrimas recorrieron sus mejillas, no sabía qué hacer pues una parte de él estaba tan feliz de enterarse de que tendrían un hijo y para él esa dicha era insuperable pero también se sentía desesperado por no encontrarlo ni saber nada de él. Sacó del interior del sobre la imagen del primer ultrasonido y lloro como nunca lo había hecho, era una emoción nueva e indescriptible como si se tratara de un sueño, eso era de lo que Wakabayashi quería hablar con él con urgencia, sobre esa maravillosa noticia, porque para el Kaiser realmente era la mejor que había recibido en toda su vida. — Voy a ser papá — sonrió limpiando sus lágrimas y sintiendo que no podía darse por vencido en su búsqueda, no ahora que tenía que hablar con el japonés quien había caído en la trampa de Cornelius Heine.
— Schneider, por fin te encuentro — Hanz se detuvo frente al rubio mientras recuperaba el aliento. — ¿Dónde está Genzo? ¿Qué sucedió? — el Kaiser miró al omega que reflejaba molestia. — Maldita sea, habla.
—No lo sé, yo también quiero saber qué ocurrió. Por favor ayúdame a encontrarlo, necesito saber que mi hijo y él estaban bien.
—¿Tú qué? — se quedó paralizado al escuchar lo dicho por el alfa.
—Soy un idiota, no debí confiarme del estúpido de Heine. Juró que lo mataré, pero primero debo encontrar a Genzo.
—Necesito que me expliques todo, ¿Cómo qué tu hijo? — intento procesar lo escuchado segundos atrás.
—Genzo y yo tendremos un hijo — le entregó la carta — Lee y cuando termines comprenderás todo. —Hanz tomó el papel mientras Schneider nuevamente marcaba a su celular. Por favor responde pensó, apretó el teléfono ante la frustración de escuchar el buzón de voz nuevamente. — Sólo quiero que hablemos amor, sé lo de nuestro hijo. No quiero perderte. — dejó aquel mensaje mientras Hanz seguía leyendo.
—Bien, eso no me lo esperaba — Hanz término de leer la carta notando que Karl se encontraba destrozado. — Vayamos por el auto, mientras buscamos nos debes contar todo a Heidi y a mi, de otro modo no podremos ayudarte. — le entregó la hoja y Schneider la dobló para meterla en el sobre. Aquel papel era tan valioso para él que no quería perderla, encontraría a Genzo y se casaría con él. Ahora más que nunca, no le importaba el qué dirán, ni tampoco que la gente se entere de su secreto sólo deseaba tener a su omega y a su hijo.
—En verdad juró que todo fue un mal entendido. Incluso tengo un testigo de ello, maldita sea no sé cómo ese imbécil se enteró que Genzo es omega. — Hanz lo tomó de la mano, no quería atacarlo, realmente notaba la angustia que el alfa sentía por no saber nada de Wakabayashi.
—Te creo, desde que eran un par de mocosos siempre he notado lo que sientes por él. Así que vamos, te ayudaremos a buscarlo, no importa cuánto tiempo tardemos en encontrarlo. — Schneider se sintió más aliviado al tener el apoyo de aquel omega que por años cuido de Genzo. — No importa lo que pase, sé que ustedes serán felices con su hijo y formarán una linda familia, lo merecen porque han estado tanto tiempo esperando eso.
—¡Gracias Hanz! — ambos regresaron al auto donde Heidi esperaba por si Wakabayashi regresaba al auto, al club o podía obtener alguna información sobre su paradero. La tarde comenzaba a ser fría y el Kaiser sentía con el pasar de los minutos sentía miedo, angustia y desolación al no hallar a la persona que más ha amado en su vida y que ahora le daría un hijo.
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Aeropuerto de Múnich, Alemania.
Al mirar a Cornelius besar a la única persona que ha amado su corazón le dolió mucho más que cuando rompieron su relación hace un año, aunque eso fue por decisión propia. Tal vez el beso no fue lo único también el que le propusiera matrimonio fue lo que acabó con toda su felicidad, era una promesa que desde años Schneider le había hecho y que sólo eran palabras que el viento se las llevó. ¿Pero por qué hacerlo cambiar de equipo?, ¿con qué objeto?, simplemente no lo entendía por más que intentaba analizarlo no había lógica en ello, pero quería tener la esperanza de que todo pudo tratarse de un error, pero entonces Karl ni siquiera dijo nada -—aunque en ese momento él no espero a ver el resultado—- y entonces lo que hizo fue correr tan lejos como para tomar un taxi y pedirle ir al aeropuerto.
Pudo ir corriendo a su auto donde Heidi y Hanz lo esperaban, pero no quería dar explicaciones, tampoco escuchar como la omega rubia posiblemente lo defendería o lo trataría de justificar, simplemente pensó en ir al único lugar al que debió ir desde hace años pero que se negó por querer cumplir con su sueño, Inglaterra el lugar donde su familia radicaba desde hace años y dónde ni siquiera Karl se atrevería a buscarlo. Así que simplemente estaba esperando su vuelo mientras sus lágrimas seguían recorriendo sus mejillas, ese dolor incesante que su corazón sentía no lo podía controlar. Varias personas incluso lo miraban con cierta curiosidad, morbo y algunas otras con lástima. Ninguna de ellas se imaginaba que ese chico era un omega que estaba esperando un hijo del alfa que más amaba y que posiblemente no amaría a ningún hombre como él.
Ni siquiera tenía celular para llamar a sus padres, tampoco a Mikami a quien consideraba su padre por elección y cariño, ni hablar de Tsubasa que estaba en Brasil y no sabría cómo encontrarlo o Taro que en definitiva era un alma errante. Así que cuando llegara a Inglaterra simplemente pediría un taxi que lo llevara a la mansión de su padre y buscaría apoyo emocional en su madre, aunque no sabía qué tanto podría ayudar ella, pero tal vez siendo omega entendería perfectamente todo.
No podía quedarme con mi celular, sé que Karl me encontraría de algún modo reflexiono, aunque así mismo se regañaba por aún mantener esperanza de que el joven emperador lo buscará ¡Qué iluso! dudo que lo haga rompiendo toda ilusión, ni siquiera le había podido decir lo de su embarazo, aunque ya no tenía caso, él se casaría con Corneluis Heine de otro modo ¿por qué razón el rubio gritó eso antes de besarlo? — Joven, ¿se encuentra bien? — un alfa se acercó para extenderle un pañuelo notando que lloraba desde hace ya varios minutos — disculpe mi indiscreción, pero no puedo verlo así y ser indiferente ante ello.
Wakabayashi tomó el pañuelo de la mano del chico — ¡Gracias! — y sus ojos verdes vieron aquel chico rubio de ojos azules, sin otro motivo para inevitablemente recordar a la única persona que estaba en su corazón. —Agradezco su caballerosidad — aquel alfa había notado en aroma particular de ese omega, hacía ya días Wakabayashi había dejado de consumir su té inhibidor y también los supresores. Así que no había forma de evitar pasar desapercibido al menos para más de uno que otro alfa.
El omega se limpió las lágrimas con ese pañuelo, no podía dejar de llorar, pero al menos intentaría tras el buen gesto de ese amable alfa con aroma a café — Mi nombre es Brian Cruyfford, sé que puede ser incómodo pero consideré que sería importante presentarme.
—Genzo Wakabayashi, un placer — correspondió estrechando su mano con la del rubio. — Gracias por el pañuelo, aunque está algo sucio.
—Puedes quedártelo, espero que al menos pueda ayudar a sanar tu dolor — Wakabayashi inmediatamente pensó en Schneider y sabía que ese dolor nunca se iría, pero aprendería a vivir con él y sin importar qué lo superaría por el bien de su hijo.
—No creo que eso sea posible, pero muchas gracias — el alfa suspiro, pensando ¿Cómo es posible que alguien con un aroma tan gratificante pueda estar así de triste?
—¿A dónde te diriges? — sonrió intentando hacerle platica al omega quien le pareció muy interesante, había algo que le atraía de Wakabayashi.
—Inglaterra, iré a ver a mis padres.
—Qué coincidencia, yo igual. Jugaré para el Manchester united.
— Que genial, yo antes jugaba para el Hamburgo — se sintió en confianza, a esas alturas ya no le importaba que supiera la verdad además era un desconocido que tal vez nunca volvería a ver en la vida.
— Espera, no quiero sonar descortés, grosero y entrometido, pero eres un... — se quedó en silencio sin querer usas palabras que sonaran a discriminación.
—Sí, soy un omega — por primera vez reconoció su naturaleza con una persona desconocida — pero en su momento me hice pasar por beta — suspiro — era el arquero titular de dicho equipo hasta que acabó mi contrato.
—¿Se enteraron de tu casta? — Genzo negó con la cabeza — ¿Entonces?
—Decidí que era momento de dejar de ocultar mi naturaleza y aceptarme como soy. Ha sido algo difícil, pero es liberador, ya no tengo que consumir el té de hierbas inhibidoras y esos malditos supresores que me causan asco. — Brian sonrió ante la sinceridad del castaño — ahora simplemente quiero ser un omega que no se avergüence de lo que es, no hay nada de malo en amar el fútbol aun cuando las castas determinen que no soy merecedor de dicho lugar en la sociedad.
— Honestamente me siento sorprendido por tu sinceridad, es increíble que me lo cuentes tan tranquilo y el haber renunciado al Hamburgo sin remordimiento, debes tener un motivo muy grande para ello.
—El mejor motivo de la vida — sonrió con un brillo en sus ojos que Cruyfford sintió que su corazón inexplicablemente sentía una calidez indescriptible, era hermoso con facciones finas, ojos como dos esmeraldas, cabello castaño y esas pecas en su nariz que con el ligero sonrojo lo hacían ver maravilloso.
—Chocolate, creo que es el mejor aroma del mundo — suspiro haciendo que Genzo se mostrará nervioso — disculpa, no quiero sonar como un acosador, pero conocer un omega que ame el fútbol, que jugará a Juana de arco haciéndose pasar por beta y que se muestre orgulloso de ello no se ve todos los días. Creo que eres muy especial, sin ofender.
—Gracias, es raro que alguien me diga cosas así. — Sólo había existido un alfa que consideraba que Wakabayashi era todo eso y muchas cosas más, ese alfa que nunca le exigió dejar sus sueños y por el contrario lo motivó a jugar lo mejor que pudo.
"Pasajero del vuelo A3455 con destino a Londres, Inglaterra favor de abordar."
—Parece que es nuestro vuelo, así que vamos — extendió su mano para ayudar a Wakabayashi a levantarse — dime, ¿Cuál es tu asiento?
—A22— tomó la mano del alfa quien se comportó amable y quien le era agradable, al menos su aroma a café era reconfortante para él.
— Diría que es una gran coincidencia, pero eso no existe, querido amigo yo estoy en el B22— sonrió animado — tendrás que soportarme durante todo el vuelo.
—Oh no, qué martirio — soltó una risa sincera — aprenderé a soportarlo.
— Por el contrario, el chocolate comienza a ser el mejor aroma del mundo — Wakabayashi se apeno ante dicho comentario — Tal vez después de horas de platica conmigo descubras que estás enamorado de mí.
— Que arrogancia — se cruzó de brazos y se colocó su bolso deportivo que fue lo único que portaba después de escapar. — Bien, le rogaré a dios soportar todo eso.
—Podremos besarnos en el avión — rio divertido mientras el castaño rodó los ojos.
— Adquieres confianza muy rápido, pero no soy uno de esos omegas, me besas y desearás que tu muerte sea la mejor opción.
—En verdad creo que me estoy enamorando — Wakabayashi sacó su pasaporte, hacía tanto que no hablaba con nadie en inglés y el hacerlo con Brian le trajo recuerdos como cuando conoció a Karl y era el único idioma con el que se comunicaban.
—Si quieres debutar en el Manchester United te recomiendo no hacer cosas locas — ambos se acercaron a la fila para abordar su vuelo. Genzo miró por última vez la sala de espera antes de decirle adiós a Alemania, país en el que vivió por 5 años y que ahora abandonaba por el hecho de no poder soportar estar en ese país en el que vivía la única persona a la que amaba con el miedo de flaquear y querer buscarlo. —Adiós mi amor Karl Heinz Schneider — susurro intentando contener sus lágrimas.
