Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Feed with fiction and lies.~
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—Recogimos tu nave después de identificarla tras el aviso de arribo y Senku se aseguró de ser parte del equipo de recuperación cuando escuchó que eras tú. —Gen sonrió a medias sabiendo que eso no era del todo cierto, al menos la mitad de los hechos.
Ella pareció genuinamente sorprendida ante su declaración.
Hubo un silencio incómodo después de eso en el que Kohaku no supo exactamente qué decir ante la premisa, además de que todavía se encontraba aturdida por su abrupto despertar. Internamente agradeció el haber tenido al menos una cara "conocida" en ese lugar, alguien que le pusiera al tanto de los pormenores de su situación.
¡Un jodido error de enrutamiento y el colapso de un túnel de gusano! Que ella y el resto de su tripulación estuvieran vivos fue sin lugar a dudas algo más que simple suerte.
—Hemos avisado ya a la estación Betelgeuse en el sistema Eridani, que es de donde se supone partió tu tripulación Kohaku-chan —dijo Asagiri recordando lo que Senku le había dicho—. Ellos se comunicarán a la Tierra para informar lo que ha pasado y el porqué del retraso de su llegada a sus familias.
La vio temblar ligeramente pero atribuyó ese movimiento a un espasmo involuntario causado por el tanque de recuperación, fue lógico y esperado después de estar varias semanas en la cápsula y en general por varios meses desde su arribo a la estación. Senku quería asegurarse de que la última conversación y encuentro salieran totalmente de su memoria de corto plazo.
Al parecer lo había conseguido con éxito.
Kohaku no parecía recordar el episodio anterior y Senku se encargó de urdir una mentira mejor elaborada que no causara estragos en ella ni reacciones apresuradas. Gen olvidó cuántas veces cambió las versiones, aunque ahora ésta en particular pareció ser la indicada al saber que sólo necesitaban dar énfasis en el factor "Familia".
Por un instante la mirada de Gen hacia Kohaku adquirió un atisbo de lástima, sí, sintió verdadera lástima por esta chica.
—Chrome y mi tripulación… necesito verlos. —ella tomó en sus manos la muda de ropa que Gen le extendió. Estar en ese ajustado traje no era lo ideal.
—Estimamos que el tiempo de recuperación es de cuatro días, lo que es razonable debido a los ligeros traumatismos debido a la violenta expulsión de la nave al salir por el agujero blanco —él se apresuró a exponer antes de que Kohaku tuviera otro arranque de camaradería, el segundo punto a cubrir—. Lo que me recuerda, la nave estará lista en al menos dos semanas debido a los daños externos y al sistema interno.
El tercer punto a tratar y con el que esperaba mantener a Kohaku en relativa calma. Sí, Senku se encargó de pensar en todo aunque cuando Gen sugirió un enfoque diferente no estaba hablando de esto.
—Iré a verlos de todas maneras. —quería al menos cerciorarse de que el tratamiento estuviera funcionando e internamente también quería sentir la familiaridad de sus amigos en ese lugar desconocido.
—Y podrás hacerlo Kohaku-chan… pero será después de que hables con Senku-chan. Está esperándote para el almuerzo. —Gen esbozó una falsa sonrisa antes de instarla a cambiar el desgastado traje por una muda de ropa más casual e ir al encuentro.
Aún con un leve reproche Kohaku accedió, sin embargo no pudo negar que la expectativa del encuentro con Senku causó estragos en ella. En cada fibra de su cuerpo, un efecto que sólo Senku Ishigami podía causar a pesar de todos esos años de distancia.
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Tal como Gen le informó, Senku estaba ahí cuando ella llegó, sentado en una de las mesas que se ubicaban en lo que simuló una terraza. Kohaku no podría catalogar eso como estar al aire libre, al menos no cuando la enorme y transparente cúpula del complejo aún seguía cubriéndolos a varios cientos de metros de ancho. Era una imitación proyectando la vastedad del universo en él.
O al menos eso pensó al ver la cúpula llena de estrellas. No se parecía a ningún panorama que hubiese visto desde otra estación o nave. Los brillantes puntos de luces incrustadas en nubes de polvo y gas con tonalidades rojizas, ocre, verde e incluso violeta parecían tan irreales.
Ishigami estaba tomándose algo y por lo que Kohaku identificó se trataba de un refresco de cola, posiblemente manufacturado en esta misma nave con la receta única que Senku llegó a perfeccionar con los años, su creación. Su propia marca y lo que le ayudó en parte a conseguir incentivos para algunas de sus investigaciones en la tierra.
Él era brillante y de eso no tenía la menor duda, pero lo que le sobraba en ingenio e inteligencia le faltaba en recursos para financiar sus trabajos. Su diligencia y dedicación por otra parte le ayudaron en gran medida, algo de lo que Kohaku se enamoró, esa determinación para perseguir sus ideales y llegar a su meta sin importar el tiempo que le costase, paso a paso.
Sí tan sólo ella supiera.
Trató de tranquilizarse antes de acercarse a él, no había visto a Senku desde hacía una década cuando terminaron su relación debido a que tanto Kohaku como él querían perseguir sus sueños y ambiciones; ella uniéndose a la flota de intercambio comercial que abastecería a la tierra de materia prima extraída de sistemas cercanos al sistema solar, y Senku al recibir una propuesta de un nuevo proyecto de investigación en uno de los sectores cercanos al sistema solar, algo que no podía dejar pasar.
Kohaku tampoco se interpondría en su camino, más que nada quería que él alcanzara ese sueño que tuvo desde niño: saber el funcionamiento de todo lo que le rodeaba, del universo en sí y de todas las leyes que lo regían.
Ella lo supo desde el principio, que esa relación estaba condenada al fracaso en un futuro no muy lejano. Eran tan distintos después de todo.
— ¿Piensas quedarte ahí de pie Leona o vas a venir a almorzar? —Senku fue consciente de su presencia desde el primer momento en el que ella puso un pie en el área del comedor, e internamente llevaba esperándola desde hacía una hora.
La paciencia era una de sus mejores virtudes pero con Kohaku a veces fue la excepción a la regla. No la culpó directamente a ella sino a Gen y a la perorata que él ideó y que seguramente el Mentalista se encargó de hacer ver lo suficientemente creíble para ella.
Prueba y error, se dijo diez mil millones de veces en esos diez meses desde que comenzó con todo esto. Y el hecho de que Kohaku estuviera de pie en ese lugar, totalmente dispuesta a almorzar con él era el resultado de todas esas pruebas y errores de antaño.
No hubo ni un ápice de remordimiento en Senku por ello y mirando ahora a Kohaku supo que jamás lo tendría.
La tortuosa espera valió la pena.
—El murciélago me dijo que estabas esperándome —Kohaku se acercó con cautela a la mesa pero no tomó asiento de inmediato—. También me dijo que nos ayudaste a mi tripulación y a mí. —le vio llevarse la lata de refresco a la boca y beber un sorbo, sin apartar su mirada carmín de ella—. Supongo que debería darte las gracias o al menos eso es lo que esperas que haga ¿No?
Él soltó una breve risa ante el comentario de Kohaku y descartó por completo la bebida a un lado.
—Qué sutileza, Leona… pero sí, fui yo quién movió al equipo de rescate para que fueran por tu trasero antes de que se congelara en el vacío del espacio —replicó Senku con cierta diversión en su tono—. Entonces sí, deberías estar muy agradecida. —Una media sonrisa se extendió por sus labios.
Un gesto que en el pasado hacía a Kohaku caer irremediablemente en sus encantos. Sin lugar a dudas un punto débil que él sabía cómo utilizar a su favor. Su mirada y esa entrañable sonrisa de picardía siempre fueron el preludio a sus apasionados encuentros.
— ¡Ja! No cabe duda de que eres una pequeña escoria después de todo. —apartó la mirada para borrar esa tentadora imagen de su mente.
Él era el pasado y no podía darse el lujo de caer de nuevo en sus garras, al menos no en esta situación de emergencia y quizá en ninguna otra.
—Sólo cierra la boca y toma asiento Leona, hice que nuestra mejor Chef a bordo preparara este exquisito almuerzo. —Senku señaló el asiento frente a él, reservado exclusivamente para ella.
Kohaku miró dubitativa el puesto en la mesa considerando que en efecto todo fue servido con anterioridad, cada platillo y bebida en ésta aguardando a su llegada junto al anfitrión. El olor de la carne que emanaba del platillo logró remover su estómago en anticipación al hambre que comenzaba a sentir.
Ansiaba probar aunque fuese un pequeño bocado para saciar su repentino antojo. A regañadientes obedeció la molesta y descortés petición… casi orden, de Ishigami.
—Comeré porque tengo hambre, no porque tú prácticamente me lo ordenes. —le dejó en claro mientras se dejaba caer con brusquedad al asiento y después llevarse a la boca un enorme bocado de carne.
La expresión de Kohaku ante la magnificencia del platillo fue tal que se olvidó de reprimir el gemido gustoso que escapó de su garganta mientras degustaba semejante manjar. Ella creyó que la expresión "Mis felicitaciones al chef" estaba de más, claro que se encargaría de hacérselas llegar personalmente después.
—Qué bueno que la comida de Francois te guste —internamente, Senku se sirvió del júbilo que Kohaku dejó entrever. Sin embargo se limitó a observar cada detalle en ella para grabarla en su memoria, en especial la manera en el que esa blusa escotada y el pantalón acentuaban cada una de sus delicadas curvas—. Cuando termines, hay más de dónde salió eso por si quieres repetir.
Senku tomó la lata de refresco que presumía una enorme etiqueta con el nombre "Senku-cola" y vertió el contenido gaseoso en el vaso que tenía frente a Kohaku. Ella no perdió detalle de este simple y llano gesto, extrañada por ese inusitado arranque de caballerosidad si es que podía llamarle de algún modo. Enarcó una delgada ceja en incredulidad antes de tomar el vaso y beber de él.
Sabía tal cómo ella recordaba, refrescante, burbujeante y con ese peculiar extracto que asemejaba al refresco de cola convencional pero potenciada al máximo en su esencia original. Senku logró lo que muchas otras empresas e imitadores no pudieron en décadas e incluso cientos de años.
—Lo único que quiero es salir de aquí y regresar a casa con Ruri y con papá.
Aunque en realidad lo único que quería era salir de ahí y alejarse de él lo más pronto posible. Senku de una u otra forma siempre lograba inquietarla en más de un sentido y ahora, después de años de no verlo y saber sólo escasas cosas sobre él, este efecto seguía causando estragos en ella como la primera vez.
—Creo que el mentalista ya te puso al tanto de los pormenores —Senku lo sabía de sobra, le explicó a Gen hasta el cansancio qué decir y qué omitir en esa versión de los hechos—. Estarás atrapada aquí por algún tiempo. —soltó airadamente pero tratando de mantener la precaución adecuada para no alterarla. No mentía, ella estaría ahí por un largo tiempo.
Kohaku inmediatamente dejó su plato vacío a un lado y rechazó la oferta de Senku de repetir, de repente el hambre quedó en un segundo plano. La frustración reptó lentamente sobre ella.
—Iré a ver a Chrome y al resto. —gruñó Kohaku de malhumor mientras se levantaba abruptamente de su asiento con la intención de ir directamente al pabellón médico.
Contrario a lo que ella esperaría de él, Senku simplemente se limitó a encogerse de hombros con una casualidad tan fuera de lugar.
—Entonces hazlo, puedes ir a verlos las veces que quieras y cuando quieras. Pero tus visitas sólo retrasarían los cuidados que están recibiendo —él colocó el brazo sobre la mesa y dejó descansar su barbilla en la palma de su mano con evidente fastidio al hablar—. Tenemos un sistema organizado y puntual, cualquier interrupción retrasaría la recuperación cuando menos un día más de lo previsto. Pero ve… nadie te detiene Leona. —hizo un gesto descuidado con la otra mano, instándole a marcharse, su tono sonaba como si estuviera haciendo una especie de chiste.
Pero Kohaku se quedó ahí, considerando las palabras de Senku. Entonces se dio cuenta que nuevamente estaba dejándose llevar por esa parte impulsiva que la caracterizaba y él simplemente estaba retándola y midiendo sus acciones. Tomó la decisión de esperar, al menos en el lapso de esos cuatro días que faltaban.
—A veces eres un dolor en el trasero ¿Lo sabías? —siseó, tomando asiento nuevamente y cruzándose de brazos con indignación.
—Creo que eres tú quien lo sabe de sobra, Leona. Para mí ha sido difícil olvidar algo como eso. —Su mirada carmín se estrechó brevemente en ella antes de desviarla hacia un lado, al exterior de la cúpula y esbozar una sonrisa de medio lado.
Kohaku se estremeció ante sus palabras y el tono que él había empleado, uno que rayaba en el descaro absoluto de una insinuación. Por supuesto que supo identificar el contexto de dicho comentario y sus mejillas así como el resto de su cuerpo se calentaron sin que pudiera evitarlo.
—Definitivamente sigues siendo una escoria
¿A qué estaba jugando?
—Como sea, ya que no tienes mucho qué hacer en tanto tu nave esté totalmente reparada y tus amigos recuperados, quizá podríamos utilizar este tiempo para ponernos al día. —sugirió con un tono de voz extrañamente suave, muy diferente a su anterior descaro.
Nuevamente Kohaku lo miró con incredulidad y cierta desconfianza ¿Ponerse al día? Qué ridículo. Sin embargo ella podría sacar ventaja de algo como esto.
— ¿Qué es este lugar? Nunca escuché hablar de ninguna estación Perseo. —atajó ella de inmediato con la esperanza de saber en dónde demonios estaban.
Pero la única respuesta que obtuvo fue la socarrona risa de Senku.
—Cuando dije ponernos al día, me refería a nosotros… lo que ha sido de ti en estos diez años Leona.
Con eso le dejó en claro a ella que no pretendía responder cuestiones de otra índole que no fuesen sobre la vida del otro. Kohaku le envió una mala mirada antes de reformular su pregunta.
—Bien, entonces dime ¿Qué haces aquí? Me sorprendió encontrar a Gen y luego que te mencionara a ti también. Lo último que supe fue que estabas envuelto en un gran proyecto.
No en realidad, pero por el momento la otra cosa que sabía de él no saldría a colación. Kohaku no pudo negar que sintió verdadera felicidad al saber que Senku estaba logrando sus propósitos.
Él la miró ausente por una fracción de segundo antes de hablar.
—El conglomerado Nanami está financiando la construcción de esferas Dyson en diferentes sistemas, esto con el fin de aprovechar y comercializar la energía de esas estrellas en el mercado. Además, Xeno me unió a su equipo para investigar el misterio del Gran Atractor, que ha sido un gran misterio durante miles de años. Por supuesto esta investigación también es financiada por el conglomerado Nanami.
Kohaku sonrió hacia él con admiración, por supuesto en un gesto inconsciente.
Las esferas Dyson no eran un mercado nuevo pero sin lugar a dudas la corporación Nanami facilitó la construcción de estas inmensas estructuras. Senku y Xeno, junto a un equipo especializado incluso mejoraron el diseño de los enjambres Dyson; el enorme conjunto de paneles en órbita alrededor de la estrella que se encargaba de cosechar y transmitir energía ilimitada.
Claro que desmontar planetas enteros para conseguir la materia prima de dichas megaestructuras era un precio razonable.
—He escuchado hablar de ellos, incluso a veces hemos transportado materia prima a otros planetas que se encuentran en la etapa de terraformación. —vio a Senku asentir en algo que a ella le pareció aprobación.
En la última década el conglomerado se ganó un lugar en el mercado brindando servicios de todo tipo, pero Kohaku jamás imaginó que él pudiera estar involucrado directamente.
—Bien ahora que he dejado en claro el por qué estoy aquí, me toca a mí preguntar —puntualizó Ishigami mirándola fijamente—. ¿Cuál es tu urgencia en regresar, Leona? ¿Acaso tienes a alguien más en la tierra que está esperándote? —se inclinó levemente hacia ella esperando a que respondiera.
Kohaku no contestó inmediatamente, esperó y examinó el rostro de Senku como para estar segura de que había interpretado bien su pregunta.
—A Ruri y a Papá por supuesto. —declaró a la defensiva.
¿Qué pretendía con esa pregunta y a qué quería llegar? Él no tenía el derecho a preguntar sobre lo que Kohaku supuso quería saber.
— ¿Sólo a ellos? —insistió con un tono de voz que a Kohaku fastidió de sobremanera.
—Escuché que te casaste —atajó ella más como un siseo—. ¿Por qué no dejas de perder el tiempo preguntando cosas sin sentido y me hablas de ella? ¿Cómo te ha ido en tu matrimonio de ocho años? ¿Cuántos hijos han tenido en todo ese tiempo? ¿Los dejaste en la tierra o en algún otro planeta? O ¿Es que acaso se encuentran aquí?
No pudo evitar la avalancha de preguntas que salieron de su boca, de alguna manera quería presionar al límite hasta que él hablara. La noticia de su matrimonio fue lo último que ella supo de él antes de dejar todo en el pasado y decidir continuar con su propia vida… arrancar a Senku de su corazón.
Sin embargo él pareció genuinamente divertido por la precisión quirúrgica de las preguntas que Kohaku arrojó a diestra y siniestra, y en el fondo, detrás de esa máscara de indiferencia que ella quería aparentar pudo ver el leve indicio de un sentimiento que no había visto en la chica desde que estaban juntos.
No era interés sino celos.
—Sí, escuchaste bien Leona —notó la incomodidad en ella ante sus palabras, pero más que nada pudo ver en esa mirada aguamarina una pequeña punzada de decepción. Eso sólo le hizo ensanchar una socarrona sonrisa—. Pero ese absurdo matrimonio sólo duró un par de meses y a decir verdad fue sólo una excusa para obtener mi boleto de entrada a esta investigación. ¿Niños? Luna no era la indicada para mi descendencia, ni un milímetro. Además creo que dejé en claro en el pasado mi decisión sobre eso. —su mirada recayó en ella, como si su sola presencia tuviera un significado cósmico que estaba dispuesto a desentrañar.
Tal franqueza fue desconcertante. Sí, Kohaku recordaba a la perfección la postura de Senku sobre el asunto de los hijos, a palabras del científico "Era con ella o con nadie más". Al parecer él cumplió con su palabra.
—La usaste. —No fue una cuestión sino una certera acusación y la sola idea la horrorizó. Este Senku era muy diferente al que ella conoció en el pasado.
¿Qué le había pasado? O es que acaso ¿Siempre fue así?
—Las cosas simplemente no funcionaron, Luna jamás entendió lo que la ciencia significa para mí. —Senku dijo aquello con un tono totalmente desapegado mientras hurgaba en el interior de su oreja con el meñique—. Ella no me entiende como tú lo haces, Leona.
Era la verdad, jamás sintió por Luna lo que Kohaku despertaba en él… incluso ahora cuando la tenía tan cerca pudo constatar que ese viejo sentimiento jamás moriría.
Kohaku no supo cómo sentirse con respecto a las palabras de Senku, evidentemente no hubo amor ahí y todo aquel matrimonio sirvió como una mera inversión a futuro. Pero una duda asaltó la mente de Kohaku entonces, de haber seguido juntos en aquel entonces ¿Él de igual manera la habría abandonado para conseguir su boleto hacia el éxito?
—Me tengo que ir Kohaku, te veré esta noche para cenar.
Kohaku ni siquiera fue consciente del momento en el que él se levantó de su asiento y se acercó a una peligrosa distancia, Senku prácticamente se cernió sobre ella, apoyando una mano en el respaldo del asiento de Kohaku y la otra sobre la mesa. Estaba enjaulada con el rostro del científico a sólo un par de centímetros del suyo.
Kohaku se apartó como un acto reflejo, levantándose de inmediato. Su corazón latiendo con fuerza debido a la cercanía de Senku y especialmente por su penetrante mirada carmín.
— ¿Qué te hace pensar que vendré? —ella se apartó sólo un paso más, por precaución.
—Te dije que nos pondremos al día, y quizá si vienes acceda a responder algunas de tus preguntas.
La vio considerar su propuesta pero se retiró rápidamente antes de que ella pudiera replicar con algo más. Senku lanzó al aire un audible "Nos vemos, Leona" al alejarse, sin voltear de nuevo a mirarla.
No lo necesitaba, sabía que la encontraría de nuevo en ese lugar más tarde.
Todo estaba saliendo como había planeado, meses de prueba y error al fin comenzaban a dar sus frutos. Senku palpó con su mano la pequeña jeringa en su bolsillo, si las cosas seguían así quizá consideraría tirarla.
Sin embargo todavía no, Kohaku aún era de alguna manera inestable y no se arriesgaría a echar todo este avance por la borda sólo por una pasajera sensación de confianza. Aún no.
Haría cualquier cosa por recuperarla, cualquier cosa.
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N/A:
Y bueno segunda parte de las cuatro que tiene esta cosa rara XD
Mil gracias por sus comentarios y por darle una oportunidad a esto :3 saben que me gusta saber sus opiniones al respecto n.n
¿Qué estás haciendo Senku? Bueno en dos capítulos más lo sabremos XD
Iba a subir esto más temprano pero mi laptop decidió actualizarse sin previo aviso y no me dio tiempo de guardar el avance del capítulo así que perdí la mitad y tuve que empezar de nuevo… en fin.
Oh sí y disculpen por las faltas de ortografía o de redacción que esto pueda tener así también como el Ooc (Personajes fuera de carácter) u.u
Hasta la próxima! 7u7
