Nunca se puede cometer el mismo error dos veces, porque la segunda vez no es un error, es una decisión.


Sari abrió sus ojos con irritabilidad por el ruido agudo que se escuchaba en la pequeña habitación, sabía perfectamente quién estaba haciendo semejante ruido a temprana hora de la mañana, después de todo era la misma personita que había estado acompañándola " vigilándola " desde el día de ayer.

–Si afilas más ese Kunai lo único que provocaras es cortarte cuando entrenes niño. –dijo somnolienta Sari desde el catre donde estaba acostada.

–No es para entrenar, y no soy un niño.

–Cualquier persona que no rebase el 1.50 es un niño, ¿cuánto mides?, ¿1.10?

–No tengo por qué contestarte eso, soy lo suficientemente grande para usar armas, además ya te dije, me llamo Seiichi, no niño.

Seiichi era un niño que vivía ahí, tenía 8 años, era bajito y delgado por lo que aparentaba menor edad, su cabello estaba alborotado y era de un color rubio muy claro y sus ojos azules hacían de aquel niño alguien adorable a la vista de Sari .

Sari se paró del gato y caminó dónde Seiichi, –¿Para qué quieres un Kunai tan afilado? Además, de ese modo en que lo haces solamente te cansaras, dámelo y te diré como hacerlo –tomó el arma y la piedra para demostrarle la técnica correcta- ¿Ves? De esta manera logrando un filo limpio porque lo único que estabas logrando es dañarles las hojas.

–Gracias, supongo que no eres tan mala.

–Claro que no soy mala, está One-chan es muy linda y buena.

–Padre dice que cualquiera que pertenezca a Sunagakure es malo.

–Bueno, Retsu odia a cualquiera de la arena, pero One-chan y Matsuri somos la excepción Seiichi así que no tienes que vigilar cada movimiento que doy. Dime ¿Para qué afilas esos kunais? Si no es para entrenar, debes necesitarlos para algo más.

–Padre me dejo ir de misión con Hideki y Takeru, me costó mucho convencerlo así que debo estar preparado.

–¿Y de qué misión se trata?

–Vamos a probar uno de sus experimentos.

–¿Qué clase de experimento?

–Ya te dije demasiado, sé que ustedes no pueden delatarnos, pero, aun así, sigues perteneciendo a la aldea traidora. Padre nos dijo a todos que si alguien revelaba información a Suna aunque fuera por error, es mejor que ese alguien muriera porque de lo contrario él mismo lo mataría.

–De acuerdo, pero déjame salir de esta habitación, no revisaré nada ni me meteré en problemas.

(...)


Matsuri estaba acostada sobre su costado izquierdo, al abrir los ojos vio aquel cabello negro rebelde que tanto le gustaba. Su amante estaba dormido boca abajo y completamente desnudo porque las sábanas habían sido tomadas por ella en algún punto de la madrugada. Le encantaba mirar su cuerpo desnudo bien trabajado, hombros anchos, brazos marcados, y su trasero tan apetecible y redondo que era casi un crimen mantenerlo cubierto. Debajo de ese buen trasero y contra el colchón estaba eso que la hacía gemir de placer gustoso y culpable. Recordaba como si fuera ayer las circunstancias que paso para terminar en esa rara situación.

Embarazada de un exiliado de su propia aldea, culpable de varios robos, heridos, envenenados y la muerte de dos ninjas.


Había sido enviado a una misión de reconocimiento y búsqueda junto a su prima Sari. Estaban bajo el mando de un shinobi sensor un poco mayor que ellas, su objetivo era buscar pistas sobre los acontecimientos inoportunos que les habían ocurrido a otros ninjas de Sunagakure, el más reciente era el asesinato de dos de ellos.

No era la primera vez que vagaban entre aldeas, desierto, bosques y pastizales siguiendo pistas inútiles. Tenían la orden de revisar y seguir hasta el último indicio que les pudiera decir algo sobre las personas culpables de los acontecimientos.

Ella sabía bien que era una perdida de tiempo, los ataques hacia otros ninjas podrían ser mera casualidad y mala suerte. También sabía que el odioso de Gaara únicamente quería mantenerla lo más lejos posible de él, cosa que a esas alturas ya le tenía sin cuidado.

Su "relación con Gaara", si tener sexo con él se le podría considerar relación, había comenzado como una imposición de su padre y después fue mero capricho personal, nunca buscó nada serio.

Quería ser la chica que se estaba follando al Kazekage, a la mayor autoridad de la aldea, a la persona que nunca frecuentaba a una chica más de dos noches... esa quería ser ella, la mujer que se estaba follando a Gaara.

Debía admitir que el sexo era muy bueno, o al menos lo fue al inicio. Por muy apresurado que fuera el encuentro, ambos tomaron sus precauciones para evitar un embarazo no deseado, le encantaba que fuera serio y recatado ante la mirada de los demás, pero todo un semental cuando estaban excitados. La forma en que su trasero descansaba en su escritorio mientras sus piernas abrazaban su cadera y era embestida de manera rítmica y sedienta de deseo la hacían sentir desmayar y volver a la vida. Más porque en sus experiencias sexuales anteriores jamás había tenido tan buen ejemplar masculino, era grande, recto, con un color y sabor que invitaban a probarlo.

Lo que más le excitaba por alguna era ser puesta de frente contra la razón mientras él alzaba solamente su falda y recorría su tanga para tener acceso a su intimidad y así penetrarla sin que ella pudiera tener mayor movilidad, ambos casi vestidos pero con la libido por los cielos.

A pesar de lo frío e indiferente que podía llegar a ser, Gaara tenía que admitir que sabía lo que hacía; una vez llegó al orgasmo gracias a la estimulación de sus senos, fue tan glorioso y estimulante el acto que le encantaría volver a repetirlo, por lo general cuando otros hombres tocan sus senos los agarraban sin cuidado o se concentraban en succionarlos violentamente. Pero Gaara no, él fue diferente.

Estaban en la sala de conferencias, nunca frecuentaban los mismos lugares para evitar sospechas. Gaara la tomó de la cintura y la colocó en una de las mesas más cercanas, destruyó el chaleco que tenía junto a su blusa para quedar únicamente con el sujetador e inició a atender su cuello con besos pequeños y suaves, descendió a una de sus clavículas siguiendo con los besos y tocándola con la yema de sus dedos, parecía que sus labios resultaron un pincel que delinearan una obra de arte, o al menos así la hacía sentir.

Fue bajando por su esternón usando la lengua hasta donde inició la costura del sujetador, para ese punto su piel ya estaba erizada y sensible a cualquier roce, cuando llegó a la tela lo desabrochó con gran facilidad para dejar al descubierto sus bien formados y grandes senos. Acarició con ambas manos sus costados por encima de las costillas dando pequeñas mordidas y trazando sus uñas, prosiguió besando su seno de la parte inferior para caminar sus besos a los lados del busto hasta llegar arriba, pero aún sin tocar su pezón que ya se encontró erecto deseando ser succionado y lamido. No había jalones o movimientos incómodos, cada beso y caricia estaban premeditadas, la hacían sentir excitada y con su ropa interior mojada.

Cuando llegó a la aureola utilizaba únicamente la punta de su lengua para trazar su circunferencia mientras que sus manos seguían acariciando sus costados, ella deseaba que su pezón fuera devorado, pero él insistía en seguir haciéndola sufrir, cada vez que terminaba una caricia o mordida en un seno se enfoca en atender de igual manera al otro, cuando vio la excitación en su cara se tomó un poco más de tiempo o aumentó el grado de intensidad.

De haber estado detenido con tal cúmulo de sensaciones hubiera flaqueado, y más aún cuando por fin había llegado a su pezón. Lo lamió descaradamente para después introducirlo a su boca; succionarlo, besarlo, apretarlo, lamerlo y masajearlo, tantas opciones en las que se enfocaba a la vez haciendo uso de sus reacciones y necesidades. La llevó a un mundo diferente cuando llegó al inesperado orgasmo, jamás hubiera imaginado tener uno teniendo sus pantaletas en su lugar.

Tal vez eso si iba a extrañar la idiota de Gaara.


.

Al ser honesta con ella misma le agrada ir con él a eventos formales y comidas. Al pedirle exigirle regalos costosos o exclusivos de cierta aldea, él le daba el gusto y ella le pagaba entregar gusto.

Pasó el tiempo y cada vez eran más complicados los encuentros, ella iba a misiones, él se excusaba en el trabajo y el poco tiempo que llegaban a tener disponible Gaara se mostró indiferente, ya no la tocaba igual, no la hacía llegar al clímax, su mirada no reflejaba el deseo; la intensidad y lujuria que antes estaba presente en cada encuentro se había esfumado.

Ella quería más y le exigía más, pero él no estaba dispuesto a dárselo y como ella no estaba para recoger migas pensó largarse de su lado para mantener su dignidad.

¿Molesta?, ¡Claro que estaba molesta!, ¡Le dedicó su tiempo y le ofreció placer!, Y el muy estúpido no supo apreciarlo, ella era Nishimura Matsuri, la princesa casi reina de Sunagakure, su padre era la persona más influyente de la aldea después del Kazekage, y al asistir juntos a eventos públicos por insistencia de su padre los aldeanos supusieron que ella sería su esposa. Era completamente humillante.

...

Retomando la misión, el día, el momento que cambió su vida... las instrucciones eran claras buscar y no separarse. Estaban en una pequeña aldea con menos de 500 habitantes, dicha aldea estaba en medio de un terreno irregular, boscoso y caluroso. Cerca de ese lugar un equipo de Suna había sido emboscado por la noche sorprendiéndolos con bombas de humo tóxicos que hicieron que cayeran inconscientes, al despertar descubrieron el robo de un jarrón y un rollo que transportaban por encargo de un señor feudal.

Tenían muy poca e inútil información: tres hombres de aspecto joven con media cara cubierta.

Estaban recorriendo el pequeño pueblo, decidir separarse para cuestionar a los aldeanos sobre situaciones fuera de lo normal. Ella decidió que era una pérdida de tiempo preguntar a simples aldeanos, estaba cansada y sudada por el abrasador sol, así que decidió emprender camino hacia el bosque en busca de la sombra de un árbol para dormir un par de horas.
Al internarse en el bosque sintió una presencia que la seguía entre las sombras, lo que la hizo ponerse alerta y decidió llevarla a un área despejada de árboles en caso de ser necesario luchar. Al buscar un espacio despejado dejó de sentir que la seguían provocando en ella un poco de molestia, deseaba poder enfrentarse a alguien para liberar su furia reprimida. Tal vez solo se trató de un campesino.

Siguió caminando cuando lo vio... ¡No lo podía creer!, Encontró un pequeño lago rodeado de árboles robustos, y grandes formaciones de roca. Sin pensarlo corrió al lago a tomar agua fresca y lavarse la cara.
El agua era cristalina y fresca, sumergió los brazos para lavar la suciedad del ambiente y con las palmas frías masajeaba su cuello para relajarse.

Qué pasaría sí... Bueno, después de todo estaba sola y el lugar estaba lo suficientemente tapado, por lo que se desnudó para entrar al lago y retirar la suciedad de días de estar a la intemperie.

Retiró su hitai-ate, el chaleco y la blusa, prosiguió con sus botas y la falda, quedando solo en ropa interior que también optó por retirarla para evitar vestirla mojada. Retiró el sujetador dejando ver unos grandes y formados senos, bajó su tanga y la colocó junto con la demás ropa sobre una roca alejada del lago para evitar que se mojara.
Se sumergió completamente para sentir el agua invadir cada espacio de su ser y estuvo un buen rato flotando, al cabo de un rato se incorporó para masajear su cuerpo con el agua y retirar cada posible mancha que pudiera haber quedado.

Brazos, piernas, abdomen, senos... senos... Llegando a su mente como era acariciada por Gaara, cerró sus ojos e inconscientemente comenzó a acariciarlos en movimientos envolventes y apretando sus ya saltones pezones con las yemas de los dedos, no era la misma sensación sin embargo recordó el placer que un día llegó a sentir.

–Sí que eres una chica pervertida.

Inmediatamente Matsuri se hundió en el agua al escuchar muy cerca la voz de un hombre. –¡¿Quién está ahí?! Lárguese inmediatamente o tendré que utilizar la fuerza. –grito Matsuri aún sumergida, al parecer no estaba sola como creía.

–Tengo que admitir que eres sexi –brincó un hombre entre las ramas de un árbol para sentarse burlonamente en una roca al margen del lago- tus piernas no son muy largas y son algo gordas, y tu cintura no es muy delgada, ¡Pero chica !, Tus senos son extremadamente candentes, asi que prosigues por favor, continua masturbándote para mi querida.

De no ser por el agua fría en la que estaba sumergida, las mejillas de Matsuri se habrían tornado rojas, estaba muy apenada de haber sido descubierta en una pose tan comprometedora. –Será mejor que te largues maldito aldeano, o me veré obligado a emplear la fuerza –respondió Matsuri con la voz más firme que pudo articular.

–¿Aldeano yo?, Qué falta de respeto chica, pero delante sal del agua y así podría ver de nuevo ese lindo trasero acompañado de tus exuberantes senos. –El joven tomó la ropa de Matsuri para juguetear con ella- ¡Mira!, ¿Quién en su sano juicio usa lencería de encaje tan comprometida en una misión de reconocimiento y búsqueda?

Tu capitán debería darte un código de vestimenta, digo... si es tan inútil para no encontrar nada acerca de los ataques, deberías mantener mínimo a su kunoichi en la línea, ¿Acaso tu prima también viste así de sexi? –Tomó entre ambos manos la tanga negra apreciando la fina y delicada tela- Que lástima por ti chica de la arena, usas tan bonita ropa interior ya leguas se ve que estás reprimida sexualmente.

Matsuri estaba sin hablar, no por escuchar lo obvio. Su cuerpo aclamaba sexo. Si no por las palabras del hombre. Él sabía exactamente qué estaban haciendo en el lugar y quienes eran ellos, lo que significaba que estaban siendo observados y ninguno se había percatado, probablemente Gaara si tenía razón y los ataques eran premeditados.

Supongo que ya no importa, me vio por un buen rato desnuda y tocándome, si me quedo en esta posición puede ser peligroso –¡¿Quién eres tú, y por qué sabes tanto de nosotros?! –se levantó del agua para cuestionarlo ahora con voz más segura a pesar de estar desnuda frente al hombre.

–Me llamo Retsu y saber cosas es parte de mi trabajo querida –dio un pequeño brinco y aterrizó en el lago sin hundirse gracias a su chakra. ¿Sabes que también es parte de mi trabajo? –comenzó a dar pequeños sin despegar la mirada de Matsuri, pasos como si quisiera cazar a una presa- ayudar a damiselas en problemas...

Y ahí estaba yo sin hacer nada, de pie y desnuda, con el hombre acercándose a mí con sigilo.

El hombre era mayor que ella sin dudar, tal vez estaba por los 30 años, era alto y atractivo, pero lo que Matsuri no dejaba de ver eran sus ojos negros como el carbón penetrando su cuerpo que aún goteaba.

Le era tan excitante.

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Sabía que tenía que huir, atacar o gritar, pero sus piernas no le respondían... si él era uno de ellos podría matarla, o mínimo dejarla inconsciente, situación que daría el mismo resultado porque terminaría ahogándose. Tragó saliva y el hombre llegó frente a ella... escasos centímetros los separaban, estaba seguro de que él podía escuchar los latidos de su corazón.

–¿Quieres averiguar qué más puedo hacer? –rompió la separación para susurrarle al oído con una voz seductora y divertida.

El bello de Matsuri se erizó ante el sonido de su voz, su sentido común le seguía gritando que se alejara cuanto antes, pero hace varios segundos había dejado de pensar con el cerebro y su entrepierna había tomado el control.

Retsu aprovechó la cercanía de su boca en el cuello de Matsuri para recorrerlo con la punta de su lengua y acabar en hambrientos besos cerca de su clavícula; al mismo tiempo sus manos rodearon la cadera de Matsuri y la tiró hizo él con brusquedad para que sintiera su ya formada erección. Una vez que Matsuri quedó pegada al cuerpo de Retsu y ella seguía sin poner resistencia, este recorrió un poco más las manos para llegar a su espalda acariciándola y rasguñándola, poco a poco las caídas hasta que llegaron a su redondo y bien formado trasero donde lo estrujaba como si de masa se tratara.

Matsuri profirió un gemido ahogado, lo que hizo que el hombre aumentara sus caricias por todo el largo de su cuerpo. Retsu se separó unos centímetros y tomó su mentón –veo que si estás reprimida sexualmente, qué clase de chica se deja tocar por un extraño que bien puede matarte.

–Si quisieras matarme lo hubieras hecho desde que me interne en el bosque. Y tienes razón, necesito ser tomada con urgencia por un verdadero hombre, sé que la palabra puta me queda corta en este preciso momento, pero lo cierto es que tú no eres mejor que yo. Así que si vas a hacer algo será mejor que lo hagas bien y no dejes que me arrepienta –aun cuando su barbilla estaba sujetada por él, se movió hacia el frente y estampó sus labios contra los de él.

Los detalles de lo que pasó después quedó a la imaginación... ella desnudando al hombre para tener acceso a su piel... brincando sobre su pecho para ser llevado fuera del lago y ser acorralada de espalda a un árbol. Sexo oral con su pierna en el hombro de Retsu mientras él recorría con su lengua cada espacio de su vulva como todo un profesional... él introduciendo sin ningún cuidado su dura virilidad contra ella y haciéndola derramar lágrimas de doloroso placer mientras seguía besándola por todo el cuello y labios... terminando lo que obtienen tirados en el pasto extasiados y agotados.

Rato después Matsuri se vistió y sin prestarle mucha atención al hombre que la había cogido tan delicioso más de una vez y en más de una forma, camino de regreso a la aldea –Estaré aquí a media noche, te podría ayudar un poco más chica pervertida –gritó Retsu antes de que desapareciera por completo.

Llegó tarde al punto de reunión con su equipo y se excusó diciendo que estaba ayudando a un aldeano. Por la noche rentaron dos habitaciones en una deprimente posada en el centro de la pequeña aldea. Ella compartió cuarto con su prima Sari quién jamás se creyó el cuento de que "ella" estaba ayudando a un aldeano.

–No puedo creer lo que me estás diciendo, ¡Cómo pudiste hacer semejante estupidez!, Matsuri, es obvio que esa persona nos estuvo espiando durante todo el camino, él podría estar directamente relacionado con los acontecimientos, ¡Y tú simplemente decidiste follártelo!, ¡¿Qué pasaría si alguien llegara a enterarse de eso?! Sería considerada como traición y mínima serías exiliada ¡Y para colmo quieres reunirte de nuevo para ser follada por el desconocido con buena verga!, ¡Es que en serio perdiste la cabeza totalmente

Sabes que eres como una hermana para mí, pero si te atreves a reunirte de nuevo con ese hombre me veré obligado a delatarte – Refutó Sari con exasperación.

–Si te lo estoy contando es porque ya decidí ir con él y necesito de tu ayuda para que me cubras, además no te queda esa faceta de amenazarme, ambos sabemos que eres incapaz de delatarme o hacer algo en contra mía, tú mismo lo dijiste , eres casi mi hermana.

...

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Así fue como Matsuri volvió a encontrarse con Retsu, pasaron toda la noche juntos y antes del amanecer ambos se marcharon a sus respectivos compromisos. Antes de irse, Retsu le confesó que él estaba detrás de los ataques y le avistaron que era inútil que su aldea tratara de encontrarlos, pero que él la encontraría a ella.

Matsuri volvió a la aldea, pero ya no buscó a Gaara como se lo había prometido. Su orgullo seguía herido y su libido había sido saciado por Retsu.

Lo que pasó después de ese día fueron acciones impulsadas por despecho, deseo carnal y rebeldía. Ella seguía saliendo de la aldea en misiones, y como él le había dicho en su último encuentro, encontré la forma de volver a reunirse con ella. A veces los encuentros eran previamente acordados, así que Matsuri inventaba excusas a su padre para salir de la aldea, y para respaldar la coartada Sari siempre iba con ella.

Aparte de experimentar nuevas sensaciones al incursionar en prácticas de sadismo y masoquismo, descubrió muchas maneras de ser sometido para llegar al clímax.
Ganó su confianza, lo que hizo que se enterara de varias cosas.

1. Fue exiliado de Sunagakure hace varios años. La verdad es que ella no recordaba haberlo visto, ni sabía el motivo exacto de su exilio, pero no sé atrevió a preguntarle a él o a su padre.

2. Era el líder de un grupo que él mismo reclutó, y se dedicaban a cumplir tareas ilícitas. Robos, secuestros, asesinatos, tareas de cualquier índole para cualquiera persona que pudiera costarlo.

3. Eran una clase de nómadas viviendo en guaridas secretas o lugares abandonados; nunca estuvieron más de lo necesario para evitar ser descubiertos. Principalmente recorrían Iwagakure, Takigakure, Otogakure y Kumogakure, pero Retsu por alguna razón decidió volver al Sunagakure.

4. Desconocía que tanto entrenamiento ninja tenían los otros o si únicamente eran una especie de bandidos, pero al menos Retsu era diestro en la creación de drogas y venenos, le gustó experimentar y probar sus creaciones con gente al azar, pero a últimas fechas de que los desafortunados resultados ninjas de Sunagakure.

5. Era una persona impulsiva que guardaba cierto rencor hacia Sunagakure y toda su gente excepto ella que le daba placer y su prima que solapaba sus encuentros.

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Su sentido común y su prima le gritaban que dejara de frecuentarlo, pero su piel se negaba a dejarlo. Nunca le importó o criticó su estilo de vida, siempre estuvo consciente de que era responsable de un par de muertes y varios lesionados... pero no le importó, su gran verga mermaba cualquier delito que pudiera hacer.

Encontraba en él no solamente sexo, sino también una escapatoria a su vida asfixiante. Era capaz de hablar con Retsu con toda libertad sin sentirse juzgada, le había contado de su aventura con el Kazekage y como él mismo la había rechazado, él ya sabía quién era su padre y las presiones por las que pasaba al intentar alcanzar las expectativas de Nishimura Isao.

Todo era perfecto hasta que se enteró de su inconveniente condición... estaba embarazada ¡No podía creerlo!, a sus 20 años estaba embarazada de un criminal exiliado, recordaba estar en la casa de su prima cuando se hizo la prueba y llorar sobre su regazo toda la noche. No sabía qué hacer, nunca creyó quedar embarazada, se estaba cuidando a veces, ahora únicamente podía hacer una sola cosa y tenía que hacerla cuanto antes.

Volver a acostarse con Gaara para responsabilizarlo del bebé.

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Tenía que hacerlo forzosamente y rápido si quería hacerlo responsable por su hijo. Hacía ya un par de meses de la última vez que se había acostado con Gaara y su embarazo tenía unas cuantas semanas.

Retsu estuvo siempre al tanto de la condición y plan de Matsuri, estuvo de acuerdo con la decisión de que la madre de su hijo había tomado y prometió ayudarla para que sus planes funcionaran. De hecho, le pareció divertido que el Kazekage se hizo cargo de un hijo que no era suyo.

Así es como había terminado acostada en la cama del enemigo, envuelta en sus sábanas, embarazada y mirándole el trasero.


–Me alegra haberme ido temprano de ese lugar, para ser sincera creí que nos iríamos hasta el atardecer –le dijo Sari a Matsuri mientras caminaban de regreso a su aldea.

–Pasará algo importante y es mejor que regresemos pronto.

–Y supongo que no me contarás que es eso tan importante.

–Supones bien, entre menos conoces es mejor, así no te verás obligado a mentir más de lo necesario, aparte es lo mejor para ti Sari, eres muy sensible.

–¡Es injusto que no contestes a mis preguntas! En este punto deberías de saber que soy confiable y que nunca te delataría.

–¡Ay!, Lo sé Sari, no te pongas sentimental, pero solamente sé que se trata de sus pruebas experimentales, sabes que no me lo cuenta todo.

–Y seguramente usará de conejillos de indias a nuestra gente, no sabes cuánto lo odio.

–No vayas a empezar Sari, ya lo discutimos antes y presionó que no importaba. Además siempre está Watanabe que los cura.

–Dos de nuestros compañeros fallecieron sin poder ser atendidos y algunos duraron semanas hospitalizados hasta que Watanabe y su equipo encontraron la cura, mientras ellos siguieron teniendo los efectos de las drogas.

–¡Silencio!, ¡Estresas a mi bebé!, Sabes muy bien que estoy pasando por muchos inconvenientes y deberías ayudarme en vez de reprocharme situaciones por las que soy inocente. Cambiemos de tema y para que veas que no soy injusta como tú dices, pregúntame algo de lo que haya tenido curiosidad en nuestra visita.

Siempre tiene razón, no sé si me gustaría saber –¿Quién es ese niño?, Ya sabes el pequeño rubio de nombre Seiichi, nombra a Retsu como su padre, auque no se parecen mucho entre sí, a menos que haya heredado la similitud a su madre.

–Tienes razón, ellos no comparten consanguinidad. Supongo que lo utilizaré en algún punto después de su exilio, pero Retsu lo quiere como si fuera su hijo, por cómo se expresa del chiquillo me atrevería a decir que es lo que más ama en el mundo.

–Al menos sé que sí posee sentimientos.

-¡Sari!

–Lo siento, lo siento ¿Conseguiste lo que venimos a buscar?

–Claro que sí, con esto –sacó de su porta armas un par de frascos de cristal y jugueteó con ellos- mis problemas se resolverán, mi bebé tendrá un padre con buena posición, mi padre dejará de molestar y seré la esposa del Kazekage.

–¿Seguro que funcionará?

–Por supuesto que sí, Retsu es un genio, me dijo cómo debería de utilizarlo para que no sospeche y el tiempo que dispongo para hacerlo.

–¿Y los dos frascos son para eso?

–No, solo es uno. El otro me ayudó a vengarme de la estúpida zorra que se atrevió a retarme.

–No creo que debas utilizar sus experimentos a diestra y siniestra, el hombre parece un poco demente cuando realiza nuevas drogas, lo de Gaara es un caso especial.

–Mejor guardemos silencio y apuremos el paso, tenemos que llegar antes del anochecer, hablar cuando camino me provoque náuseas.

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N. de la A.

Fin del capítulo, ¿Cómo ven a nuestra princesa casi reina de Suna? Casi 5000 palabras dedicadas a ella.
No se preocupen el siguiente capítulo es para nuestros protagonistas.

¡Gracias!