HOLA

HOLA!! Disculen la demora! No he tenido tiempo de escribir, estoy terminando el semestre en la universidad... bueno, sin más preámbulos, les dejo el capi para que lo lean y comenten... si pueden dejen algún post!

ÉSTE FIC ESTÁ ESCENCIALMENTE DIRIGIDO A PERSONAS CON CRITERIO FORMADO. NARUTO Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN.

Capítulo 7

- En mi Shunkashuutou, yo controlo las distancias, el tiempo, incluso la masa de los objetos – explicó Sakura.

- Eeeehh…? - masculló Naruto, recordando algo que le había contado Kakashi sobre Uchiha Itachi.

Sakura y su Kage Bunshin se acercaron al rubio, que de la impresión estaba de culo en el suelo. Las 2 se agacharon, se colocaron a ambos costados del ninja, y lo tomaron del brazo, mientras mágicamente una 3ra Sakura aparecía frente a ellos.

- Durante los próximos 60 minutos, nos pasearemos por el clímax del placer, experimentando en ese umbral nuestros deseos más profundos – continuó Sakura.

¿Qué era lo que acababa de decir Haruno Sakura?

- Sakura-chan, a qué te refieres con eso del "clímax-umbral no sé qué más"?

- Me imagino que, como siempre, experimentando lo entenderás ¿no? – dijo ella sonriendo con resignación, a la vez que se acercaba al ninja y se agachaba para abrazarlo y besarlo junto con las otras Sakuras.

Naruto empezó a sentir la sensación más placentera y extraña de su vida… sentía como su nivel de excitación crecía, pero antes de llegar al punto máximo, se detenía, bajaba un poco, y volvía a subir.

- Pero… ¿qué demonios estás haciendo conmigo, Sakura-chan? – preguntó Naruto, cuando libró sus labios de los de la Sakura que tenía encima, y sus brazos de las Sakuras que tenía a ambos lados. Y aún no tenía claro si alegrarse o no por ser objeto del Genjutsu.

- Sólo quédate quieto, y disfruta de la sensación – recomendó ella, cerrando los ojos mientras su voz se ponía más dulce y sensual cada vez…

Las 3 Sakuras y Naruto se quedaron allí, en el pasto. El Shunkashuutou no Jiken de la pelirrosa había sido realizado con éxito. Ésa era la técnica secreta de Sakura, enseñada por Tsunade, la kunoichi más poderosa del mundo ninja, domadora de babosas, y que formó parte de los legendarios Sannins… ¡La ilusión de una primavera eterna! Mientras el placer se encarama hasta lo más alto, se detiene antes de llegar al punto de explosión, para luego bajar y volver a subir progresivamente, haciendo del momento una interminable oleada de sensaciones.

Adentro, en la fiesta, también ocurrían cosas entretenidas. Junto a una mesa, Temari y Shikamaru habían permanecido mucho rato.

- ¿Dónde…. Dónde me lo llevo? Demonios… - pensaba Temari.

- … y entonces como no quedaba nadie, Hokage-sama no encontró mejor cosa que dejarme a mí ese trabajo… fue problemático, pero tuve que leerme una biblioteca entera de registros de misiones, cuadrarlos con los comprobantes de pago de cada una de ellas y ver si corresponden a los rangos A, B, C, y D, y luego hubo que llevarlos a…

- Oye, Shikamaru – le interrumpió Temari.

- ¿Qué pasa? – preguntó él, con una mueca de disgusto.

- ¿Me puedes dejar de hablar de tu trabajo, por favor?

- Oh, lo siento.

- ¿Te importa si vamos a conversar a otro lado?

El Nara se quedó mirando a la rubia, tratando de adivinar qué se proponía.

- ¿Conversar a otro lado? Pero si me acabas de decir que me calle, vaya, qué problemática e…

- Hey, vamos, no te cuesta nada, ven, sígueme – dijo ella, poniéndose de pie, y tomando a Shikamaru de la mano, para luego llevarlo tras una puerta, bajo la escalera por la cual se subía al 2do piso. Nadie, del lote de gente que había, se percató de aquello.

- Hey, ¿qué te propones? – preguntaba el ninja, sin poder adivinar las verdaderas intenciones de ella.

Lo que había tras la puerta bajo la escalera no era otra cosa que una pequeña bodega. Había un par de estantes y varias cajas. Temari hizo que Shikamaru se sentara en una silla metálica, de las plegables. Luego ella se quedó en frente de él, con una mirada asertiva, y con una sonrisa de satisfacción.

- Te tengo, Nara Shikamaru.

- ¿A qué te refieres? – preguntó él, imaginando cualquier cosa, menos lo que se venía. ¿Por qué ella lo hizo sentarse? Él movió su mano hacia su estuche de kunais.

- Por supuesto no voy a dejar que la cuatro ojos ésa, me gane el puesto.

- ¿Cuatro oj…? Pero, vaya… A ver, Temari, ¿me puedes decir qué te pasa? ¿Por qué me traes aquí? – dijo él mientras soltaba el kunai que había tomado -. En serio eres una chica muy proble…

Shikamaru no alcanzó a terminar la frase. Ya tenía a la rubia sentada sobre él. Pero ella aún no lo besaba. Lo quedó mirando. Ella acercó sus labios a los de él.

- Eres un pendejo muy problemático, ¿sabías?

El beso que siguió tenía un sabor distinto al que se habían dado en el juego de la botella. Era incluso más dulce y sabroso. Y el Nara por fin lo entendió.

- Tu eres la problemática… - dijo él, para luego seguirle el juego, abrazarla y presionarla contra su cuerpo.

A los 2 minutos, Temari salió de encima de Shikamaru y se quitó casi todo lo que tenía encima. Quedó en mallas.

- ¿Haces esto a menudo? – preguntó él al ver lo rápido que se quitó la ropa.

- Para nada. Pero quizás…

La rubia volvió a sentarse sobre él.

- Quizás lo habías planeado con anterioridad – la interrumpió Shikamaru, dando a entender que se percató de todo.

- Quizás…

Luego siguieron besándose. La chaqueta de Shikamaru ya estaba en el suelo cuando ella adentró la cara el pelinegro en su busto.

- ¿Con cuántas chicas has estado antes de mí? – quiso preguntar la rubia de la Arena.

- Tú eres la primera – confesó él mirando hacia abajo, y con un gesto de desinterés.

- ¿En serio? No te creo ni una palabra – bufó ella.

- ¿Y quién va a acercarse a alguien como yo? Tonterías. Además, no me gusta meterme en cosas problemáticas con las mujeres... – rezongó Shikamaru en el tono que todos conocemos.

- Chico duro, ¿eh? – dijo ella, frunciendo las cejas, y sonriendo con la "malicia" de alguien que ha conseguido lo que quiere…

- ¿Dónde habrá ido Shikamaru-san? – se preguntaba Shiho, mirando por una ventana, sosteniendo en sus manos un vaso con néctar de naranja.

- Hay varias chicas ANBU que también han desaparecido de repente… quizás hoy le toca a Shikamaru, ¿no crees, Shino? – le decía Kiba sonriendo al shinobi de los insectos.

- ¿A qué te refieres con eso, Inuzuka-kun? – preguntó Shiho muy alarmada a Kiba, al oír lo que él decía.

- Eeeeeh... mejor olvídalo, Shiho – recomendó Kiba al ver el rostro entristecido de la chica desencriptadora.

Aburame Shino miraba al suelo, y pensaba "es prudente este nivel de desefreno…en tiempos como éstos" , cuando el brazo de Kiba le cayó en los hombros.

- Hey, Shino, ¿qué tal si vamos por las ANBU que quedan? – invitó el Inuzuka a Shino.

- No creo que alguna vez alguien se acerque a mi, siendo como soy. Aunque, francamente me da lo mismo. Kiba, vé tu solo.

- Vamos, Shino, necesito un camarada para esa peliazul y esa morena que están allá. Quiero saber como son sus caras... dicen que las ANBU son de temer, ya que por entrenamien…

- Insisto en que lo hagas tú solo. No estoy interesado. Prefiero ir a ver como está Neji. Mis insectos deber haber hecho su trabajo.

- Oh.. qué carácter ¬¬ - dijo disgustado Kiba.

En la cocina :

- Parece que se han marchado varios – comentó Iruka.

- No lo creo, Iruka. Parece que sólo están momentáneamente desaparecidos… - le respondía Kakashi, con aire de picardía, como quien recuerda la primavera de la juventud.

- ¿A qué te refieres con eso, Kakashi-san? – preguntó extrañado Iruka.

- Ha sido buena idea hacer una fiesta ¿no creen?- decía Izumo luego de beber ávidamente un poco de cerveza -. Todos se han olvidado de sus vidas.

- La última fiesta en la que estuve fue el matrimonio del viejo Ichiraku – contó Tsunade, a la que se le entendía la mitad de lo que hablaba.

- Estás exagerando, Hokage-sama – reía Kakashi.

- Hay que hacer un catálogo de cumpleaños, y celebrarlos todos – sugirió Izumo.

- No creo que sea buena idea… ¿Qué no recuerdas los 3 tabúes del ninja? Si nos celebramos a todos, ¡vamos a llevar a Konoha a la quiebra! – advirtió Iruka muy alarmado.

- ¡No exageres, Iruka! – gritó Tsunade -. ¡Yo misma me encargaré de hacer una tabla con los cumpleaños de todos! Además, estaba pensando en re-abrir los antiguos pubs que cerró Sarutobi-sensei… ¿en qué habrá estado pensando ese viejo de mierda?? ¡Esta aldea es muy aburrida!

- Mala idea, mala idea ToT– gemía Iruka, como si fuera un inspector de moral y buenas costumbres.

Mientras tanto, en el patio, junto a un árbol…

- Ino-san, ¿me puedes soltar unos instantes? – le pedía Sai a Ino mientras se secaba de los labios la saliva de la rubia.

- ¿Y ahora qué te pasa? – preguntó Ino, molesta de que Sai interrumpiera el mojado beso que se estaban dando.

- Leí en un libro que un beso puede bajar algunas calorías… ¿acaso eso es lo que intentas?.

- Eeh, pues… S-sí, algo así, Sai-kun – sonrió algo extrañana ella.

- Oh, ahora me queda más claro.

- ¿Qué es lo que te queda más claro?

- Parece ser que Sakura-san tiene razón sobre ti.

- ¿Y qué fue lo que dijo la frentona sobre mí? – interrogó ella con los ojos llenos de maldad.

- Que te obsesionabas con todo lo que tiene que ver con bajar de peso. Eres una cerda después de todo.

- ¿Quéeeee? – gritó la Yamanaka ante el segundo de confianza que se tomó Sai.
"¡Mierda! ¡Lo contrario! ¡El otro libro decía que debo decir lo contrario a lo que son!" pensó Sai, en un momento de miedo. "Lo contrario de fea/puta/poco atlética sería… "

- Hermosa señorita esbelta, quise decir – terminó de hablar Sai.

- Ah, mmghj…. J-ja, ja JAJAJAJAJA – empezó a desvariar Ino, que sentía que el mundo daba vueltas.

Adentro de la casa, Shino no podía encontrar a Neji.

- Gaara… ¿has visto al Hyuga? – preguntó Shino al pelirrojo, que estaba sentado solitariamente en el piso, contra una pared al lado de la puerta de entrada.

- Hyuga Neji… se puso de pie hace un rato, y una chica se lo llevó. Salieron al patio, dieron un salto hacia los árboles, y se perdieron en el follaje.

- ¿Se marchó…?

- Así es.

Los 2 ninjas más serios del planeta se quedaron mirando.

- ¿Entonces, por qué su ropa todavía está aquí? – preguntó el Aburame a Gaara, que apuntó la mirada hacia el lote de ropa que le apuntaba Shino.

- Si quieren que les dé un consejo, no permitan que ese hombre se vuelva a acercar a una botella.

- Lo tendremos en cuenta. Por cierto ¿cómo era la chica que se lo llevó?

- Era una gennin, al parecer. No creo que alguien haya pasado a ser Chuunin o Jounin con tal estado físico.

- ¿Estado… físico? – se preguntó a si mismo Shino, imaginándose qué estaría haciendo Neji, ebrio aún, y sin ropa, saltando por la vida con una gennin.

En medio de los árboles de un parque cercano,

- Neji-sensei… ¡¡qué guapo estás!! – decía la gennin, de pelo castaño y largo, ojos brillantes, con una extraña ropa color verde oscuro, y con evidentes kilos de más.

- De noche, todos los gatos son negros – murmuró Neji, sonriendo, para luego arrojarse a los brazos de la menor, que gustosa lo recibió. Cayeron al pasto. Neji, totalmente transformado en un desconocido, se dejaba llevar por un arrebato de calor.

- Neji-sensei, Neji-sensei… - gemía la chica, a la vez que recorría el cuerpo del Hyuga y se sorprendía con sus atributos.

- N- ngh… eegh,-- Na-r-- NARUTO! – gritó inesperadamente Neji, al ver medio cuerpo de Naruto que yacía en el suelo, a algunos metros.

- ¿¿Qué?? – preguntó enojada la gennin - ¿Acaso eres…?

-Na-na-- NARUTO!! ¿¿SAKURA??– continuó gritando él, al distinguir a la pelirrosa, que tenía los verdes ojos llenos de placer, sentada sobre el rubio.

¿Qué creen que ocurra? ¿Es prudente tal nivel de desenfreno? ¿Serán las ANBU tan salvajes como se rumorea? ¿Neji se acordará de esto al día siguiente? Nos vemos en el próximo capi, y recuerden niños escuchar a Transatlantic y Rush y King's X