- Mira a esos dos…
- Hacen bonita pareja, ¿no?
- Parece que la chica no es de Konoha… y es una kunoichi.
- Mira su protector… parece que esa chica es de Suna.
- ¿Sabes por qué hay tantos ninjas del país del Viento en la aldea?
- Parece que hay varios jounins que están haciendo clínicas y charlas. Aquí tengo un folleto. Mira. "Liderazgo, Jutsus Fuuton y Katon, Jutsus silentes…". "Aliados especialistas dictan cátedras e intercambian puntos de vista con ninjas de Konoha…".
2 señoras conversaban, afuera de una tienda de abarrotes que estaba por cerrar, sobre la parejita que se paseaba, a esas horas de la noche, por las calles de Konoha. Temari y Shikamaru disfrutaban de un paseo aprovechando la frescura del clima y del silencio. La rubia, que entre sus manos tenía el brazo del ninja, tuvo una curiosidad.
- ¿Y esa cara? – preguntó ella, contemplando extrañada la sonrisa con la que Shikamaru miraba al cielo.
Se detuvieron. Ella lo soltó un momento, se paró frente a él, sin dejar de mirarlo.
- Es justo como Asuma me dijo una vez.
- ¿Asuma? ¿Tu sensei?
- Si…
El viento sopló, meciendo el ropaje oscuro de la rubia y su particular peinado. Parecía que Asuma, con una caricia de aire, saludaba a su alumno en el mundo físico.
Temari no estaba segura de entender lo que le había dicho Shikamaru, pero sonrió cuando leyó la expresión tranquila y segura en los ojos del chico. Siguieron con su paseo nocturno.
______
- Hokage-sama, estoy bajo juramento… - tiritaba Kakashi mientras Tsunade se le acercaba por la izquierda.
- Olvídate de eso, por favor – pidió la Hokage luego del comentario.
El juramento de ascenso a chuunin y jounin rezaba que estaba prohibido involucrarse sentimentalmente con el Hokage, en este caso, la Godaime. Aunque, si la persona que es elegida para ser Hokage tiene una relación previa, puede tomar el puesto sin dejarla.
- Tsunade-sama… ¿qué es lo que intenta? – preguntó muy alarmada Shizune, que estaba a la izquierda del ninja copia.
Era difícil precisar si era una situación incómoda o no estar sentado en una cama, en medio de 2 mujeres muy hermosas, en una habitación cálida en la que nadie puede interrumpir
Mientras tanto, Naruto y Sakura se tomaban un pequeño descanso. Semidesnudos, acostados, y abrazados en la cama, junto a la ventana. A Sakura le gustaba sentir latir el corazón de él al poner su oído en su pecho. Ella feliz, porque parece que se había enamorado. Y él, con algo de incertidumbre. Era verdad que estar con Sakura era algo que lo emocionaba mucho, ya que era un sueño que tenía desde niño. Pero por su cabeza pasaban cosas que en cierta forma lo atormentaban. Había algo que le impedía sentirse satisfecho. No era una cosa de intimidad.
Era una cosa de amor.
¿Por qué… por qué? se preguntaba Naruto a sí mismo.
En esos mismos instantes, una muchacha, en su habitación, descansaba en su cama. Mirando el techo, recordaba claramente el rostro del hombre que la hacía vibrar con sus frases. Se sentía frustrada. Le habían llegado rumores de que ese hombre se había hecho muy "cercano" a una aliada de la Arena con el paso de los años. Sobre todo, en los últimos días.
La chica cerró los ojos con fuerza, tratando de recordar a esa antigua camarada de la otra aldea que se interponía en su felicidad. Una rubia con un peinado poco usual y con atributos que ella misma reconocía atrayentes le impedían llegar a su hombre.
Pero no se daría por vencida.
Se puso de pie. No quería estar más acostada. La habitación de ella era parecida a la de Haruno Sakura. La cama a un lado, y un ventanal. Se le antojó un poco de aire. La noche estaba fresca. El ruido de la ventana corrediza abriéndose perturbó el silencio del lugar. Salió, y se sentó en la banquita que tenía en la orilla del balcón. Miró al cielo y le sonrió a las estrellas mientras se quitaba las gafas. ¡Pesaban kilos! Su grosor era considerable. Sólo el viento y las estrellas le presenciaron el rostro. Sin el apoyo de los cristales, su visión distinguía muy poco. Pero, dos sombras que caminaban tranquilamente por la calle la sobresaltaron. Se colocó de nuevo las gafas para ver de quién se trataba. Era él.
Nara Shikamaru, del brazo con Temari, pasaban tranquilamente por la calle en la que vivía Shiho.
La desencriptadora no se movió. Siguió ahí, desde el balcón, mirando la sonrisa con la que la rubia de aferraba a Shikamaru, y la tranquilidad con la que caminaban. No se inmutó. Simplemente contempló el paso de la pareja por el frente de su casa, hasta que se perdieron en la otra esquina.
Shiho sólo sintió la sensación profunda de locos, esa de autocompasión, esa que le gusta experimentar a aquellos que se sienten solos. A pesar de haber presenciado la elocuente escena de Temari y Shikamaru caminando, sonrió.
- No tienes remedio – se dijo a sí misma, en voz alta.
Mientras tanto, en la habitación de Shizune, las cosas todavía ardían. Kakashi, en una situación privilegiada, no atinaba a elegir. Todo era demasiado tentador. Seguía inmóvil, sentado en la cama de Shizune al medio de las dos.
- Vamos, mírame – le pedía Tsunade al ninja copia, acercándosele cada vez más.
Shizune no sabía como reaccionar. Y Kakashi estaba a punto de ceder. Sus manos, que parecían pensar por sí mismas, empezaron a moverse lentamente. Su izquierda, se posó sobre la espalda de Tsunade, y su derecha, sobre las manos de Shizune, que las tenía juntas sobre sus muslos. Estando ya en contacto físico con las dos, el ninja copia había decidido dar el paso.
- Permiso – dijo Tsunade mientras se quitaba la bata. Lo único que traía puesto era un calzón – Vamos, quítenselo todo.
Tsunade empezó a quitarle la chaqueta a Kakashi. Shizune, al ver que él traía puesto el chaleco anti-shurikens que le había regalado para su cumpleaños, se sintió conmovida. En ese momento, decidió participar. Total, no era la primera vez que estaba con su jefa y con un hombre en la misma cama.
Pero, de imprevisto, hubo algo que interrumpió la escena. Kakashi, como un gato asustado, saltó y se alejó de ambas, ante la tentativa de Tsunade de quitarle la máscara. Con cara de susto, y en una graciosa pose de defensa, Kakashi permaneció inmóvil, a ras de piso, frente a la cama. Sin entender la reacción del ninja copia, Tsunade le preguntó :
- ¿Qué te pasa?
- Hokage-sama ¿también quiere ver mi rostro?
- Por supuesto, idiota, ¿cómo crees que te voy a besar?
- -.-U
Shizune no ocultaba sus ganas de ver la cara del ninja también.
- Kakashi-san, por favor…
La expresión que puso Shizune luego de pedirle a Kakashi que se quitara la máscara, hizo que éste lo pensara por algunos segundos. Pero tuvo una idea. Con un kunai de su estuche se hizo un pequeño corte en el pulgar. Algo de sangre brotó de la pequeña herida. Luego de formar sellos…
- Ninpou Kuchiyose… !
Pakkun hizo su aparición. La cara del perro se dirigió a Kakashi al ver la escena. El can no supo si reír o mostrar enojo.
- Sin preguntas. Dame tu protector – dijo Kakashi mientras le quitaba el protector a Pakkun.
- ¿Para qué necesitas un protector en una orgía? – preguntó Pakkun con una voz grave de reprobación.
- Ni una sola palabra a los otros ninken, ¿entendido?
- Está bien – finalizó Pakkun, antes de desaparecer tras una pequeña cortina de humo.
- Kakashi-san ¿qué piensas hacer con eso? – preguntó Shizune.
Kakashi volvió a sentarse en la cama, al medio de las dos, se giró hacia su derecha, para colocar el protector de Pakkun… en los ojos de Shizune.
- ¿Eh? – gimió ella en señal de no entender.
- ¿Para qué le cubres la vista a Shizune?
- Ya lo verás, Hokage-sama – aseguró Kakashi, mientras se quitaba su propio protector, y se lo colocaba a la sannin.
- Oh, ya entiendo – dijo Tsunade sonriendo.
- Sips, si quieren besarme, tendrán que hacerlo sin ver – explicó él, cerrando su ojo izquierdo. El Sharingan cansaba, aún sin usarlo necesariamente.
Shizune no estaba para nada de acuerdo con la idea.
- Pero Kakashi-san, yo en verdad quería ver tu rostro.
- No importa, Shizune. Esto le da un sabor más delicioso… Besarlo y estar a sólo un movimiento de conocerlo, ¿acaso no te provoca eso? – afirmó Tsunade.
La subordinada miraba con recelo la sonrisa de perversión que se dibujó en el rostro de su jefa.
- Esto no hace más que excitarme más – concluyó Tsunade, afirmando el nudo del protector que cubría su visión.
Kakashi bajó su máscara.
- Estoy listo – dijo él, ya resignado a ser devorado.
Con una velocidad vertiginosa, la Hokage se abalanzó sobre el ninja. Él sintió un leve escalofrío al tocar con su espalda el frío cobertor de la cama de Shizune. Luego, alzó la mano para dejar caer la cortina. La cama estaba pegada a la ventana, y entraba frío. Además tampoco quería que alguien lo viera con aquellas 2 mujeres. Tsunade no dejaba de besarle. Shizune no daba crédito a sus sentidos ninja : aún sentada en la misma posición, pero ahora con los ojos tapados por un protector, sintió como las prendas que le quedaban al shinobi fueron a dar al piso… Kakashi estaba a milímetros suyo, desnudo, y con la cara descubierta… Pensó en la millonada de mujeres y kunoichis que han deseado alguna vez estar en esa situación, y decidió no desaprovechar la oportunidad. Mientras Tsunade juntaba lenguas con Kakashi, Shizune decidió llegar cuello de éste. Se giró hacia él, y como no podía ver, usó sus manos para recorrer tímidamente la geografía corporal del ninja copia. Este sonrió al ver como ella con mucha inseguridad tocaba su brazo derecho, subía hasta su hombro… y finalmente sus dedos palpaban la cara que todos han querido conocer.
De repente, la legendaria perdedora dirigió una mirada con cierta molestia a su subalterna.
- Shizune, desvístete… ¿Dónde se ha visto que--?
- Entendido, entiendido, Tsunade-sama – respondió Shizune, mientras se despojaba de sus ropas.
Kakashi tenía encima a Tsunade, que hasta ese momento sólo lo había besado. Él, en cambio, había sido desnudado por el ardiente deseo de la dirigente principal de la aldea.
Shizune se recostó al lado de los 2, como si estuviera esperando su turno, luego de haberse desvestido.
- ¿Por qué no participas? La última vez no te comportabas así.
- ¿Eeeehh? O//////// O – gimió Shizune, con vergüenza.
Tsunade subió un poco por el cuerpo de Kakashi, y se sentó sobre el abdomen de éste, para hacer hacer que sus pechos tocaran la varonil cara del jounin. Era toda una invitación. Él empezó a dar pequeñas mordidas a esos pezones de gran tamaño.
Shizune se distraía con los movimientos de Tsunade, que eran muy atrevidos. Además, estaba segura de que no podía hacer algo mejor que ella. Entonces, sólo se limitó a besar, como podía, el lado derecho cuello del ninja de pelo plateado. Él estaba muy ocupado con los senos de la Sannin. De repente, Tsunade movió su mano izquierda y la posó sobre la parte baja de la espalda de su ayudante, instándola a acercarse más. Ella quería que la unión de los 3 cuerpos fuera completa. Cuando Shizune se acercó, su jefa empezó a masajear sus glúteos. Ése era el punto débil de la jounin : sintió cómo rápidamente sus mejillas se enrojecían por las caricias que le daba su jefa en la retaguardia.
Viendo que Shizune estaba disfrutando más de la acción, Kakashi dejó de saborear la carne de la Hokage por unos segundos, para acomodar su brazo derecho bajo su amiga, invitándola a acercarse.
Las ganas de Shizune de quitarse el protector de los ojos eran gigantes. El rostro de Kakashi estaba allí, a centímetros de ella.
Había pasado mucho rato desde que aquel trío había dejado el pub. Los demás jounins aún permanecían allí, en la mesa del fondo del local. Hacía mucho tiempo que no se daba aquella particular situación : en 3 días, ninguno de ese círculo de ninjas amigos había recibido misiones. Y algo parecido se daba en las otras aldeas ocultas. Esto era una de las pruebas, quizás, de lo que la mayoría de los ermitaños, eruditos, y sabios de los distintos países del mundo preveían.
El oficio de ninja, como se conoce hasta ahora, estaba en una quieta decadencia.
Éstos eran los pensamientos de Mitarashi Anko, mientras el sake le quemaba de forma agradable por dentro. Genma estaba a su lado izquierdo, y a su vez, éste tenía al lado a Raidou. Luego estaba Aoba, aún conversando con 2 ANBU y una jounin jovencita que había llegado recién.
- Otra vez tienes los ojos de que se va a acabar el mundo. ¿Qué pasa, Anko?- sonrió Raidou a la examinadora.
- Estás pensando en eso otra vez ¿no? – aseguró Genma, balanceándose en su silla.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Anko al jounin.
- Te has estado poniendo muy paranoica este último tiempo, con eso de la escasez de misiones – respondió Genma.
- Para cuando ya nadie quiera misiones, ya estaremos muertos – dijo riéndose Raidou.
Genma se rió de la ebriedad de la frase que había emitido Raidou, cuya cara se veía enrojecida a causa de todo lo que había bebido. Pero en ese momento su mirada se dirigió desde Raidou hacia Anko, que tenía una cara que contenía varias expresiones : sus ojos mostraban frustración, la débil mueca de su boca, insatisfacción, sus cejas levemente fruncidas, la rabia. Kakashi se le había escapado : había ido tras Shizune, y Tsunade tras ella. Era seguro que algo iban a hacer... Ése era el momento en el que la persona que está ebria piensa en todos sus problemas juntos, y cree que no tienen solución. Poco tiempo atrás Anko había empezado a desarrollar una especie de angustia sobre un par de cosas que leyó : escritos alarmistas de algunos entendidos que afirmaban que la profesión de ninja estaba en vías de desaparecer.
- El presente debería ser lo único que te importe, Anko – sugirió Genma a la examinadora.
- Nunca he dicho que el presente no me importa – respondió ella, con una pseudo-sonrisa, dejando de lado por un momento las penas.
Los dos, al mismo tiempo, se dieron cuenta que Raidou había caído dormido.
- ¿Tú te lo llevas? – preguntó Anko.
- Sí, como siempre.
- Te decía que sí disfruto el presente, Genma. Si me he preocupado mucho por el futuro, significa que lo que hago aho--
- A ver, a ver, espera. No quiero tener que escuchar filosofía de una ebria. ¿Por qué mejor no te vas a dormir?
Para Anko eso fue casi un insulto.
- ¿A qué te refieres con eso? ¿Te estoy molestando? – contestó enojada.
- No, es que… No hay nada más aburrido que escuchar a una ebria paranoica.
- No estoy ebria.
- Se te entiende la mitad de lo lento que hablas, estás roja, y aún te pones idiota, ¿No estás borracha acaso?
Anko se quedó pensando.
- Bueno, es asunto mío si estoy ebria o no.
- Así me gusta.
- ¿Qué?
- Que no te importe que piensen de ti. Ésa es la Anko con la que me gusta conversar.
Ella tenía asumido que la mayoría de las personas la percibía como una "suelta", así que lo que le dijo el jounin la hizo sentirse comprendida y aliviada.
Aparte, Anko nunca había encontrado tan guapo a Genma. Quizás era buena idea intentar…
- Te escucho muy poco, voy a correr la silla, ¿ok? – dijo Anko entre balbuceos.
- Pues, ven – aceptó Genma, sin pensar.
Conversaron por largo rato. La angustia quedó atrás para Anko, que a esa altura no escatimaba en abrazos y caricias para su colega examinador. Éste, sorprendido, simplemente se dejaba querer.
Aoba, por su parte, era rechazado por una de las ANBU que se quería ligar. Ésta chica hizo saber de su molestia a su compañera, y las 2 enmascaradas se pararon y se fueron, enojadas con la promiscuidad que sin vergüenza alguna mostraba el jounin con lentes.
- Neeeeext – le gritó Aoba a las ANBU, enojado, ebrio, y resignado al ver como las integrantes de las fuerzas especiales de la aldea dejaban el pub.
Pero aún quedaba una jounin. Al parecer, una recién ascendida. Una chica con el pelo rojo muy largo, y con un color de piel muy extraño. Se veía joven.
- Hey, tú… ¿Cómo te llamas?
- No molestes, papanatas. No vine aquí a divertirme… Pedazo de mierda.
- -.-U ¿qué?
Aoba quedó sorprendido ante la hostil reacción de la jounin desconocida.
- Hokage-sama me pidió que me encargara de que todos ustedes vuelvan a casa. No hay puta idea de cuando pueden llegar misiones, así que no podemos dejar que anden por ahí con resaca.
Ya que definitivamente no conocía a la chica, Aoba pensó preguntar a Raidou.
- Oye, Raidou – decía el jounin, meciendo el hombro izquierdo de su compañero, que sobre sus brazos roncaba encima de la redonda mesa llena de botellitas de sake y platos vacíos mesa.
- ¿Mgh—gghh?- masculló Raidou en respuesta, saliendo de su sopor.
- ¿Conoces a esta chica? – le preguntó Aoba.
Raidou, recuperando escasamente la consciencia dedicó unos instantes de examinar el aspecto de la chica pelirroja : cabellera larga, expresión de fastidio, una especie de pañuelo azul grueso en la cabeza con la placa de Konoha (similar al accesorio que usaba Genma, pero sin el nudo adelante), el chaleco jounin standard, pantalones negros y sandalias ninja. Lo que más distinguía de ella eran la mirada insolente y su piel, que era de un color llamativo.
- ¿Tú?… ¡Ttt-tú!!! – empezó a gimotear Raidou, que sólo con su aparente susto hizo desaparecer la borrachera. (N. de Ty - léase en japo : ¡Omae—o…Omae!!!)
- ¡Tú!¡Levanta el culo y camina a tu casa! – dijo la misteriosa jounin, poniéndose de pie, y apuntando con el índice de su diestra a Raidou.
Anko y Genma, que aún conversaban, se sobresaltaron al oír gritar a la mujer.
-¡El cuatro ojos se va también! – siguió la pelirroja.
El aludido puso cara de no querer irse. Raidou consideró que era mejor ir a dormir. Poniéndose muy serio, Genma dirigido una mirada de inquietud hacia la mujer.
- ¿Quién eres? ¿Cuál es tu rango? – preguntó Genma un tanto desafiante.
- Soy una jounin que presta servicios a la Hokage – respondió ella luego de pensar cada una de sus palabras.
- Nunca te hemos visto, muchacha. Y no te hagas la importante, aunque seas lamebotas de Hokage-sama – interfirió Anko.
- No soy una lamebotas, ¿está claro, anciana? – respondió la misteriosa jounin en forma insolente.
- Nadie te invitó a sentarte con noso--
- Ya les dije : Hokage-sama me pidió que vigilara que todos ustedes vuelvan a dormir a sus malditas casas – interrumpió la chica a Genma.
- Pues llévate a los ebrios y lárgate. No sé ellos, – dijo Anko, indicando con su cabeza a Raidou y Aoba – pero mi amigo y yo nos sabemos cuidar solos – concluyó, refiriéndose a Genma y a ella, evidentemente.
La chica miró con algo con recelo a la pareja de examinadores. Mejor los dejaría tranquilos. Se veían bastante seguros de sí mismos. No así el par de borrachos de los que debía encargarse.
- Hagan lo que quieran – finalizó, para luego caminar hacia la salida del pub, haciendo con la cabeza un gesto de "síganme" a Aoba y Raidou. Ambos dejaron las sillas y salieron del local lentamente tras los pasos de la jounin.
"Solos", pensó Anko, que tenía grandes planes para las siguientes horas.
Mientras tanto, en la casa de Naruto, Sakura despertaba. Estaba boca abajo, con la mejilla derecha contra la almohada. Sólo tenía puesta la polera negra sin mangas y los calzones. Se giró un poco, quedando sobre su brazo derecho. La cama del rubio era cómoda… Abrió un poco los ojos : Naruto estaba sacando ropa de un mueble, y al parecer, se alistaba para irse a algún lado. Siguió quieta, quería ver qué hacía. Él empezó a desvestirse y ella, a pesar de haberlo visto desnudo tantas veces ya, disfrutó enormemente mirándolo. Sonrió al recordar que aquel cuerpo había sido de ella, y de nadie más, en teoría. Naruto, una vez vestido, fue a sentarse a la cama, girándose a su lado derecho para mirar a Sakura, que había cerrado los ojos rápidamente al ver que el chico, una vez vestido con su característica ropa, se acercaba a la cama.
Sakura no pudo evitar reaccionar a las caricias que le regaló su hombre. Luego de abrir lentamente los ojos, encerró las manos de él en las suyas. Los dos sonrieron.
- ¿Dónde vas? – preguntó ella.
- Hay algo que tengo que hacer. Voy a volver en un rato, así que si quieres duerme.
- Pero, ¿qué tienes que hacer?
- No importa, sólo quédate aquí.
Sakura, pensando que sería buena idea empezar a confiar plenamente en su chico, simplemente dejó de preguntar. Sonriendo, volvió a cerrar los ojos, dando señal de que quería unas últimas caricias. Naruto, con la palma de su mano, recorrió desde la tibia mejilla derecha de la chica hasta su hombro. Lentamente, continuó acariciando el brazo diestro de la chica, para luego palpar sus escasas pero femeninas curvas… la espalda, sus nalgas, sus piernas. Sakura empezó a sentir la actividad en su cuerpo, y se sentó en la cama rápidamente, como queriendo iniciar un nuevo round. Naruto le quitó las manos de encima, pero no supo si dar el paso o no. Acababa de vestirse, y no se sentía bien, psicológicamente. Lo que tenía que ir a hacer era una de las cosas que lo tenía así.
La chica quería volver a la acción sí o sí. Tomó la mano derecha de Naruto, y la colocó en su propia entrepierna. Él, sintiendo en su propia mano el calor y la humedad que provenían del punto más privado de la pelirrosa, se sintió tentado, pero prefirió negarse al impulso y definitivamente salir a hacer lo que tenía que hacer. Ella lo quería matar de lo caliente que la había dejado. Sonrió a pesar de eso y volvió a dormirse.
Mientras Naruto bajaba las escaleras del edificio en el que vivía, pensaba en qué forma debía enfrentar todo lo que le pasaba. Sí. El lugar al que se dirigía tenía mucho que ver con aquello. Cuando llegó abajo, a la calle, sintió frío. Iba abrigado, pero aún así, sentía cubos de hielo en el pecho y una pena que le ardía entre las cejas. Definitivamente no se estaba sintiendo bien. Pero iba con paso firme. Debía hacer lo que debía hacer, si no, nunca se iba a sentir bien espiritualmente.
El rubio, que pasaba justo por la calle del pub, se entretuvo un momento leyendo unos carteles que anunciaban unas charlas sobre jutsus que varios jounins y estudiosos del país del Viento venían a dar a la aldea. El encuentro duraba un par de días más, así que pensó que sería buena idea asistir. Pero se sobresaltó al ver como una jounin que no conocía, seguida por Raidou y Aoba, salían del pub al que la mayoría de los ninjas mayores eran asiduos.
-¿Cómo es que un día después de una fiesta ya estén en otra? – le preguntó Naruto a los jounin, algo extrañado.
- Ideas de Aoba – respondió Raidou rascándose la cabeza.
La jounin se quedó inmóvil al notar por su derecha la presencia de Naruto.
- Caminen – le dijo la pelirroja a los jounins
Ambos ebrios se asustaron al escuchar el sombrío tono de voz de la mujer.
- Dije que caminen. Váyanse a dormir. ¡Qué mierda, Partieron!
Corriendo de forma graciosa (agitando las piernas tuku-tuku-tuku xD) los dos obedecieron a la insolente chica, que quedó mirando a Naruto.
- Ha pasado mucho tiempo, niñato.
Él, poniendo la cara de no entender que pone siempre, hizo una mueca de disgusto.
- No recuerdo haberte visto antes.
- ¡Jeh! No me extraña que no lo recuerdes. Nuestro contacto duró muy poco tiempo. De hecho...
La chica dio dos pasos hacia Naruto. Quería mirarlo de cerca.
- ... ni siquiera pudimos tener una maldita lucha – finalizó ella.
Haciendo un esfuerzo mental enorme, Naruto trató de recordar todas las peleas posibles que había tenido con chicas. Pero no tenía en la memoria ningún combate con una kunoichi que fuera algo mayor que él.
- No sé quién eres en verdad. Me da la sensación de que eres una recién llegada.
- Lo soy, en cierta forma, pendejo.
Aquella forma de expresarse tan ruda para ser una chica, le recordaba a alguien.
- ¿Cómo te llamas? ¿Desde cuando eres jounin?.
- ¿No recuerdas mi nombre? Idiota – respondió ella riendo.
- ¡¡Pero si no te he visto en mi vida!!
Mientras tanto, la orgía de Tsunade y sus jounins seguía. Shizune se sentía en completa confianza ya, y parecía que Tsunade había perdido terreno en el cuerpo de Kakashi. La Hokage se sentía algo incómoda ahora. Tenía calor, quería quitarse el protector de los ojos para mirarle las presas al peliplateado, y la cama estaba hecha un desastre,
- Me rindo – sentenció ella, separándose de sus subordinados. Quedó de rodillas en frente de Kakashi que tenía encima a Shizune. El ninja copia no pudo evitar pensamientos impuros al ver a la rubia en esa posición, con ambos gigantescos senos colgando.
- ¿Ho-…Hokage-sama? – dijo Kakashi luego de ver como ella se apartó.
- Ustedes dos están muy acaramelados – continuó Tsunade, mientras se quitaba el protector de la vista.
Kakashi se asustó ante aquel movimiento que permitiría a Tsunade ver su rostro, pero se alivió al ver que ella mantuvo cerrados los ojos. Shizune se ruborizó, luego de la afirmación de su jefa. Era verdad, ella se puso muy cariñosa con el hombre, mientras que la rubia musa se entregó al placer, ya que esa era la idea, según ella.
- No es divertido si una de nosotras confunde las cosas… Como sea, la pasé bien, Kakashi. Ayer a esta hora no pensaba que me darías un buen par de orgasmos – confesó Tsunade.
El aludido se puso rojo. Shizune albergaba la leve esperanza de que…
- Los dejo solos. Diviértanse.
"Tsunade-sama *o*!" pensó Shizune al comprobar sus expectativas.
La líder de la aldea tomaba sus ropas y empezaba a vestirse, cuando un ANBU bajó del techo y se inclinó ante ella.
- Hokage-sama, hay problemas.
- ¿Qué pasa? – preguntó ella entornando los ojos.
- Asahara-taichou hizo un control sorpresa a los ANBU que estaban en apoyo de turno a los jounins en la entrada de la aldea y,… descubrió algo preocupante.
El ANBU guardó silencio. Al parecer, le incomodaba notificar de las noticias a la Hokage en aquella situación.
- ¡Continúa! No le prestes atención a lo demás - pidió la Godaime, perdiendo la paciencia.
- Hay una ANBU desaparecida. No está su equipo tampoco.
- ¡¿Qué?! ¿Cómo es posible?
- Fuimos hasta su residencia, y descubrimos que falta parte de su equipamiento. Pensamos que puede haber partido hacia algún sitio con motivos personales.
- ¿Cómo mierda…? – se quejó Tsunade dándose un golpe en la frente con la palma de la diestra – Esto es muy grave. ¿Quién es la desaparecida?
Poniéndose de pie, el ANBU dijo el nombre de la susodicha al oído de la jefa.
- No--- A ver, espera… - balbuceó Tsunade, como queriendo no creer en el nombre que había escuchado – Bien, si obtienes más información me avisas. Voy a ir a mi habitación a cambiarme. Quiero 2 ANBUs en mi despacho. Dobla todos los equipos de vigilancia. Esa chica no va a ir muy lejos.
- ¡Hai! – respondió el ANBU, desapareciendo tras una cortina de humo.
- Qué mala suerte, estoy cansada… Tengo que levantarme temprano por el asunto de las charlas, y ahora esto. Parece que no dormiré esta noche.
Kakashi y Tsunade estaban de piedra. La Hokage no se giró para hablar con los jouinins.
- Tranquilos, siempre me sigue un ANBU. Todo el día. Es un poco molesto, pero te acostumbras. Sé que no pudieron verlo por la máscara, pero él en ningún momento abrió los ojos, así que tu identidad es secreta aún, Kakashi. Shizune, no te preocupes. La discreción de los shinobis que me cuidan es a toda prueba.
Ellos comprendieron. Ambos temieron un tongo de proporciones, pero luego de la explicación de Tsunade se aliviaron.
- Me tengo que ir. Voy a ver qué pasa con lo de la ANBU.
Cerrando despacio la puerta tras salir, y muy contra su voluntad, la Hokage fue a ver el asunto de la ANBU desaparecida. Kakashi y Shizune quedaron allí, inmóviles.
- Tengo que ir a ver si puedo ayudar en algo--
- ¡No! Kakashi.-san, por favor…
Shizune, sonando muy sincera, detuvo la tentativa de Kakashi de abandonar la cama. De ninguna forma iba a desaprovechar la oportunidad que le había dejado Tsunade.
- ¿Podemos… seguir?- pidió ella.
Desnuda, con los tacones puestos, y con el protector cubriéndole la vista, se veía definitivamente sexy. ¿Seguir? No había que pensar. Ocupando el territorio que era el cuerpo de Kakashi, Shizune se dispuso a entregarse, ahora en completa libertad. Tsunade ya no estaba, aunque su olor seguía allí, cosa que provocaba significativamente al Ninja Copia. Aparte de eso, había algo que debía solucionar mentalmente en segundos. No sabía con qué disposición debía intimar con Shizune. ¿Había que dejarlo todo como un juego, o fijar otro encuentro con ella? Lo cierto es que ésta era una de esas ocasiones que no había que desperdiciar. Fue extraño para Kakashi re-descubrir el cuerpo de la jounin, ya que cuando empezó el movimiento rato atrás, quedó notablemente hipnotizado por la figura de la Godaime… Ahora, eran las cuervas sutiles y el peso suave del cuerpo de Shizune lo que tenía su atención. Piel clara, y una expresión de ternura que enseñaban sus labios enrojecidos. Pero quería ver sus ojos también.
- No los vayas a abrir, ¿ok? – dijo Kakashi mientras desenredaba el nudo del protector que le cubría la visión a Shizune.
- D- de acuerdo… - respondió Shizune, tiritando de los nervios, de la excitación, de la incertidumbre.
Haciendo un esfuerzo notable, ella permaneció con los ojos cerrados. No le costaban los movimientos sin ver, lo que era una verdadera tortura era estar tan cerca de dilucidar el misterio. Invitando sutilmente a las manos de Kakashi a recorrer su femenino y elegante cuerpo, ella se concentró en disfrutar el momento al máximo y a no deshonrar la afirmación que le había hecho a su Kakashi. Mientras tanto él, tratando de no parecer invasivo, hacía subir y bajar sus manos por la espalda, las nalgas, y la parte anterior de los muslos de la muchacha que tanto lo deseaba. Ella, que disfrutaba al máximo de esas caricias, encontró la distracción perfecta besando el pecho del hombre… Se agitaban, el aire de la habitación estaba pesado. Shizune mantenía los ojos cerrados con fuerza, así como mantenía bajo presión su garganta. Le horrorizaba que Kakashi la oyera gemir. Pero ocurrió algo con lo que no contaba : una pequeña corriente eléctrica fluyó por los dedos índice y medio de la mano derecha del ninja. Luego con un movimiento en apariencia preparado, volteó a la mujer, dejándola boca arriba y dejándose él sobre ella, para después imprimir con delicada fuerza un leve toque de aquella energía azul chispeante que emitían sus dedos en su parte más sensible. Los gemidos fueron inevitables. Dejando por un lado el recato sexual que quería mostrar, Shizune no se midió al momento de expresar con su voz el infinito placer que le daban esos impulsos eléctricos que llegaban su punto más privado. Era extraño. Los primeros segundos de estimulación fueron algo incómodos, pero en un parpadeo se acostumbró y simplemente se dejó llevar. La fantasía estaba completa. Ella sintió que la confianza que se había establecido ya podría permitirle un lujo. Con un delicado movimiento, alzó la cara hacia la de Kakashi, y lentamente abrió los ojos. No quería desaprovechar la ocasión. Vió a Kakashi con el ojo del Sharingan cerrado. Y su otro ojo la miraba. Aquel era el rostro del Ninja copia, guapo como se lo había imaginado. Él sonrió, y simplemente le dio un beso, con harto cariño y lengua.
- Te dije que no abrieras los ojos – le recordó Kakashi, terminado el beso, para luego abrir su ojo izquierdo y…
Shizune cayó dormida.
- No quería tener que usar un genjutsu contra ti, Shizune-chan – dijo Kakashi riendo, como si la ahora dormida mujer lo pudiera escuchar – Tengo que irme. Adios.
Él se vistió, arropó a Shizune, y luego abandonó la habitación.
En tanto, Naruto y la misteriosa jounin seguían su conversación.
- No me acuerdo en los absoluto de ti, así que mejor dejémoslo así. Si alguna vez tengo que saber tu nombre, seguramente será por deber. Me voy… debí haber tomado el camino largo – quiso terminar Naruto.
- Puedes serme de ayuda, chico.
- No te puedo ayudar – afirmó él, siguiendo con su camino.
- ¿Cómo lo sabes? Pff, no te he dicho ni una maldita cosa – dijo ella, caminando tras él.
- No quiero que me sigas.
Riéndose, la pelirroja quiso empezar a narrar algo.
- Hokage-sama me libró de un puto mal que sufrí tiempo atrás. Así que vine a trabajar para ella. Me salvó el culo, en serio. Pero no es eso lo que quiero que sepas. Hay…
La chica se detuvo un momento. Él también paró al notarlo. Se giró hacia ella. Parecía que iba a decir algo significativo. Se interesó, repentinamente.
- … Hay alguien de esta aldea que estoy buscando hace tiempo.
Naruto dirigió una mirada de incertidumbre a la chica. Aquel tono de voz insolente y rudo como para tratarse de una mujer le dieron una sensación de familiaridad. Pero también quería evitar enterarse de algo incómodo.
- Sigo mi camino. Mucha suerte con tu búsqueda – finalizó Naruto, caminando otra vez.
La chica volvió a reír, y volvió a seguirlo.
- De hecho creo que debes ser el único idiota que me puede ayudar.
Al dejar la calle del pub, Naruto vió como Anko y Genma salían del local.
"Vaya--" pensó Naruto al imaginarse lo bien que lo irían a pasar.
Siguieron caminando. Él no la quiso detener. Le preocupaba más llegar a su destino. Mientras caminaba, hablaba con la jounin pelirroja. Hizo nuevamente un esfuerzo por recordar algún encuentro anterior, pero no hubo caso.
- … Aquí me quedo. Nos vemos – se despidió Naruto.
- ¿"Hyuga"? – leyó en un gran cartel la mujer, al ver que se habían detenido en la mansión - ¿Eres tonto o qué? ¿Crees que son horas de venir a hincharle los huevos a los Hyuga?
- Tengo un asunto acá, y eso no te importa. Nos vemos.
- ¿Asunto? ¿Qué clase de asunto?
Él no creyó peligroso contarle algo personal a una desconocida. Sólo quería que se fuera.
- Tengo un asunto muy importante que resolver con una chica que vive aquí.
- Mmm, ya veo. Pero, ¡vamos! tienes que darme una mano antes de que me vaya.
Naruto suspiró, y se rindió.
- Está bien, a ver… Primero dime tu nombre, y luego veré que puedo hacer por ti. Eres una camarada de la aldea, así que supongo que es mi deber – dijo el chico zorro, resignado.
- Si me pongo a pensar, parece que no te dije mi nombre, niño – dijo ella.
Un soplido de viento pasó entre los dos. Eso siempre pasa cuando se dice algo importante.
- Tayuya no Houkumon.
Naruto quedó congelado. Pero su expresión de no entender seguía.
- Eeeehh -.-
- ¡Qué no me recuerdas! Era una de los 4 del Sonido!
- ¡AAAAAAAAAHHH! – gritó Naruto, luego de la iluminación - ¿¡Qué planeas!? – preguntó desafiante, sacando raudamente un par de kunais de sus estuche y poniéndose en posición de defensa.
Mientras tanto, Tsunade se hizo acompañar por varios chuunins en la inspección de la residencia de la ANBU desaparecida. Quería ir ella misma. Llegaron, era una especie de edificio en el que sólo vivía personal del escuadrón, y al cual no había acceso por vía pública. Estaba a pocas cuadras hacia el sur del edificio principal de la aldea. Todos subieron, con la Godaime a la cabeza. Llegaron al tercer piso. Buscaron el departamento, y lo encontraron al instante.
La inscripción Uzuki Yugao estaba tallada en metal, sobre la puerta.
¿Para qué iría Naruto a la casa Hyuga? ¿Cuál es su asunto, y con qué chica Hyuga?... ¿Por qué ha desaparecido misteriosamente la amante del difunto Gekkou Hayate? ¿A quién busca Tayuya, y por cierto, cómo fue que llegó a la aldea? ¿Son buenas sus intenciones?
Una vez más, disculpen este medio año sin fic, debería volver a la periodicidad habitual ahora. Gracias por leer los capítulos, de verdad me siento conmovido que tanta gente lo haya leído, y a tantos les haya gustado. Gracias, gracias, gracias.
