Naruto y Tayuya, cara a cara, en el frontis del territorio Hyuga.

- ¿Qué haces en la aldea? ¿P- por qué estás viva?

En realidad Tayuya no se sorprendió del todo con la reacción del chico. Tenía cara de tarado.

- Hay explicación para todo eso, pendejo. Si quieres oír algo, sosiégate.

Naruto no percibió ningún instinto en la mujer. Parece que hablaba en serio. Sintió que podía confiar en ella. Abandonó la posición de defensa.

- Te dije que Hokage-sama me salvó la vida. Le debo mucho.

- Tengo entendido que los 4 del Sonido fueron muertos en combate – interrumpió Naruto, que se muy serio de repente.

- Una kunoichi de la aldea de Suna casi me da de baja en combate. Quedé casi muerta, metida entre los árboles. Aún no sé cuanto tiempo pasé inconsciente. Fue de buena suerte que la mordida de una lagartija me despertó. Traté de incorporarme, pero no tenía ni puta fuerza.

La seriedad con la que Tayuya narraba su historia terminó por convencer a Naruto. Él se le acercó para oírla mejor.

- Al final – continuó ella – me recogió una pequeña caravana de comerciantes. Me subieron a una carreta y me dieron primeros auxilios. No sé a dónde diablos llegamos, pero subimos a un barco y zarpamos. Te juro que no tuve nunca una maldita idea de donde estuve, hasta que pude volver a valerme por mi misma. Parece que estábamos en una isla.

Fue bastante raro ver una especie de sonrisa en la boca de la pelirroja para el rubio.

- Esa puta rubia sí que me dio una paliza – afirmó ella con cierta gracia.

Naruto recordó que Temari fue quien asistió a Shikamaru en la misión de recuperar a Sasuke, años atrás. Ahora comprendía mejor.

- Y ¿cómo fue que la vieja Tsunade te salvó la vida? – preguntó Naruto.

- Ella hizo un estudio sobre células una vez. Un enfermero de los que me salvó tenía una copia de aquel estudio por alguna razón, y lo puso en práctica.

- ¿U-…un estudio te sanó de las heridas?

- No me sanó de las heridas de la batalla que te mencioné… Me sanó del sello maldito de Orochimaru.

Lentamente Naruto fue captando la idea de lo que Tayuya le iba narrando. Incluso se le olvidó lo que iba a hacer a la casa de los Hyuga.

- El enfermero, cuando me curaba las heridas, se dio cuenta que tenía el sello maldito. Él sabía de la existencia de los Sannins, así que asoció el estudio de Hokage-sama que tenía en su poder, con el mito de que Orochimaru marcaba a sus principales ninjas con su sello. Cuando recuperé conciencia, el me preguntó si quería librarme del sello. En el fondo, si quería hacerlo. Era una nueva oportunidad para mi maldita vida.

- ¿Cómo fue que te libraste del sello? – preguntó Naruto, cada vez más intrigado.

- Orochimaru debe haber sido el primer shinobi en trabajar con chakra a nivel atómico. Creó células de fácil reproducción. Les inyectó moléculas grandes cargadas con chakra. Luego de la endocitosis, la célula no se podía deshacer de esas moléculas, así que las retenía. Se libraba de ellas recién en la mitosis.

- Mmm, ya veo – fingió el rubio, haciendo como que entendía.

- De esa forma, las células cambiaban, pero las moléculas especiales seguían allí. Emitían un tenue chakra a nivel constante, y hacían que todos los organelos quedaran infectados. Por más que renovaras tus células, nunca te librarías del mal. Ahí está la explicación del maldito sello a nivel celular.

- ¿Y aquel enfermero te curó?

- Él y un par de especialistas me dieron una mano. No entiendo, eran muy confiados. Me dieron mucha ayuda, sin siquiera saber mi nombre. La cosa es que esta gente me dijo que mi recuperación era gracias a Tsunade, la Sannin, y que debía agradecerle en persona.

Se oyó un ruido de pasos sobre madera. Los dos miraron hacia el techo de la entrada de la gran casa. Un Hyuga se asomó preocupado y alerta, pero al ver al chico zorro dijo :

-¡Naruto! ¿Pasa algo? – preguntó el chuunin de guardia.

- Eeeh, nada-… S-sólo un encuentro casual en la calle – respondió Naruto, recordando a qué había venido a la mansión – Hey, Tayuya, linda historia, pero ya se me acaba el tiempo. ¿En qué quieres que te ayude?

- Espera, niño, falta algo. Llegué a la aldea preguntando por Tsunade-sama y ella, luego de oír mi historia, me dio trabajo como jounin. Y aquí estoy. Aunque hay algo que me hace sentir incompleta.

- ¿Qué cosa?

La mujer tomó aire antes de seguir. Le avergonzaba un poco la siguiente parte de la historia.

- Me quiero ligar a uno de tus amigos.

- O_O ¿Cuál?

- Es el chico con el cual me enfrenté, luego de que seguiste a Kimimaro, cuando se llevó a tu novio en el barril.

- ¡SHIKAMARU! O_O

- ¡Shhht! ¡Qué mierda, no se te puede contar un secreto!

El grito de Naruto hizo aparecer de nuevo al chuunin Hyuga de guardia, en el techo de la entrada.

- Naruto ¿en serio está todo OK? – preguntó de nuevo el Hyuga.

- Eeh, ¡espera!, ¡quédate donde estás! ¡Te voy a pedir un favor!– le dijo Naruto al guardia, para luego volver a dirigirse a Tayuya, casi susurrando - ¿Qué tienes con Shikamaru? Él ya tiene novia.

- ¿En serio?… Putamadre. ¿Quién es la zorra?

- Se llama Temari y no es ninguna zorra. Además, es la hermana mayor del Kazekage.

- Oh, maldita suerte perra ¬¬ - se quejó Tayuya, sin pensar de quién se trataba.

- ¿Cómo fue que te empezó a gustar?

- Cuando luchamos, me provocó mucho. Es muy inteligente, y salió con unas frases muy excitantes… Lo encontré varonil. Y me traía vuelta loca cuando luchamos mano a mano. Usó una técnica de sombras que recorrió mi cuerpo… Me desconcentraba, el maldito crío me estaba calentando, y podía pensar con claridad – confesó Tayuya, con un dejo de risa en la voz.

Naruto no conocía los detalles de aquella lucha, pero debido a la magnitud de la confesión, no creyó que la historia fuera falsa.

- Mira, no sé si sea correcto ayudarte. Él está feliz, esa chica Temari le gusta mucho.

- Tampoco te voy a rogar. Aunque, si me ayudas, te puedo dar alguna recompensa.

- ¿Recompensa? -_-?

- ¡Claro! Por ejemplo…

Tayuya se detuvo. No sabía si quería ofrecer o no lo que tenía pensado al rubio a cambio de su ayuda.

- Si me ayudas… podemos coger cuando quieras – sugirió ella sonriendo, y pasando su lengua por el lado izquierdo de su labio superior.

- X_X

- ¿Y esa cara? – preguntó ella, extrañada.

- ¿Cómo se te ocurre ofrecerme eso? ¿Estás loca? ¿A cuántos les has pedido ayuda? De todos modos paso, yo… tengo problemas con las chicas ahora.

- ¿Cambio de bando? Uuuuy, marica.

- ¡Nada de marica! ¡Antes muerto! Tengo un problema con… una chica, no puedo aceptar tu recompensa si te ayudo… Hey, tampoco creo que te ayude.

- Como quieras. Y no, no le he pedido ayuda a nadie. Sólo a ti.

- ¿Por qué a mí?

- Hokage-sama dijo que tenías un extraño poder que ayuda a la gente que te conoce de repente. Además, – Tayuya se detuvo para examinar lenta y detenidamente el rostro de Naruto – tienes una cara de idiota en quien se puede confiar.

Sin saber si sentirse halagado u ofendido por lo que le dijo la jounin, Naruto se rascó la cabeza, sonriendo a su pesar.

- Bien, tengo que irme. Ah, espera… ¿Sabías que… - paró en seco Naruto, estando a punto de revelarle que la kunoichi que le dio la golpiza tras pelear con Shikamaru, era precisamente la novia del mismo.

- ¿Qué cosa?

- Eeeeh… No, nada, olvídalo. Me voy. Por cierto, Tayuya… Gracias por contarme tu historia. – finalizó el Uzumaki, sonriéndole, dando un salto para reunirse con el guardia del tejado de la entrada de la casa Hyuga.

Tayuya lo miró mientras se elevaba. Y luego le dijo :

- ¡Hey! ¡Naruto! Tienes buen culo, y estás re guapote. ¿En serio no quieres coger?

- ¡QUE NOOOOO! – respondió Naruto con cara chistosa de enojado, mostrando el puño derecho. El guardia puso cara de susto.

- Está bien, está bien… bye – se despidió sonriendo la pelirroja, descubriendo que era divertido hacerlo enojar.

Naruto también sonrió al verla partir. Parece que iban a ser amigos. Pero rápidamente volvió su cara hacia el guardia. Tenía que pedirle un favor.

- Eita-san, por favor. Llama a Hinata.

- ¿Qué? Naruto, ¿Sabes que me meterás en problemas si Hiashi-sama se entera que dejé el puesto de guardia?

- Por favor, Eita-san. Mira, me transformo en ti por unos minutos, y asunto arreglado.

Hyuga Eita era un chuunin buena onda. Era pálido como todos en el clan, delgado, con el pelo negro y muy corto. .Naruto le ayudó con algo personal una vez, así que se sentía en deuda con él.

- ¡Hengen! – conjuró Naruto, para luego transformarse en él.

- E- está bien – finalizó Eita, dirigiéndose de forma furtiva hacia el interior del territorio del clan.

No había mucha guardia ese día, así que no fue muy difícil para Eita llegar hasta la habitación de Hinata.

- Hinata-sama – pronunció casi inaudiblemente el chuunin, en la entrada de la habitación de Hinata. Momentos después, la chica abría la puerta corrediza, cubierta en una bata oscura.

- ¿Eita-san? ¿Qué sucede? – preguntó la muchacha, algo alarmada.

- Sin novedad, Hinata-sama. Salvo un personaje rubio que desea hablar con usted.

De los rubios que conocía, con el único que tenía asuntos era con…

- ¡Naruto-kun! – gimió Hinata, haciendo a un lado al pobre guardia, que quedó tirado en el frío piso de madera del pasillo en el que quedaban los aposentos de las jóvenes Hyuga.

Hinata sabía que Eita tenía turno de noche en la puerta principal, así que lo primero que hizo fue ir lo más silenciosamente posible hacia la entrada de la mansión. Cuando llegó allí, no vió a nadie. Estaba a punto de saltar sobre el muro y ponerse en el techo del mismo para dar un vistazo a la calle, cuando…

- ¡Hinata! – dijo Naruto desde aquel techo, al verla.

Ella, que precisamente miraba hacia arriba, se sobresaltó al ver nuevamente la imagen de Eita. Entonces comprendió. Naruto apareció tras el humo, luego de deshacer el Henge no jutsu. Hinata saltó hacia él.

- Naruto-kun…

- Hinata…

La peliazul sonreía. Naruto también, los primeros segundos. Luego, con el rostro serio, empezó :

- Escúchame, Hinata. Yo...

- Vayamos a otro sitio. Eeh, ¿podrías esperarme? Naruto-kun, siento tener que hacerte esperar… Luego de hablar con Eita-san, me precipité y vine así vestida – se disculpó la Hyuga, indicando la bata azul oscuro con la que estaba – Espérame afuera.

La joven heredera del clan volvió a su habitación, mientras Naruto la esperaba en la calle.

Cuando la chica volvió, Naruto estaba apoyado en el muro al lado de la gran puerta de entrada.

- Vamos – dijo ella, cerrando el portón y luego subiendo el cierre de su chaqueta, al empezar a caminar.

Naruto notó que ella se maquillado suavemente : sus pálidos labios le brillaban de forma tenue, y tenía rubor en las mejillas. Eso, además del perfume que le sentía.

- No tenías que arreglarte tanto, Hinata. No te voy a quitar mucho tiempo.

"No importa, mostrándoles un seno, postergarían hasta el funeral de su propia madre" eran las palabras de Ino que resonaban en la cabeza de Hinata. Aquella atrevida rubia era una gran consejera. Así que no se desmotivó ante la advertencia de corta charla de Naruto… Iba a tentarlo sí o sí. Lo que ocurrió en la bodega de las mermeladas (aunque no disfutó del "gran final") le brindó valiosa experiencia.

- ¿Qué es lo que me querías decir, Naruto-kun? – preguntó Hinata, recordando de repente que era mejor evitar los tartamudeos.

- Verás… - empezó él, cerrando los ojos, tratando de olvidar la vergüenza - …desde que ocurrió eso en tu bodega de mermelada…

Poniendo atención a cada palabra que decía el muchacho, Hinata guardaba la esperanza de oír lo que ansiaba.

- … ¡Rayos! Me he estado acordando mucho de ti por eso – confesó Naruto, sonriendo a pesar de esa especia de culpa que sentía.

La chica inhaló rápidamente litros y litros de aire. Aquello se estaba poniendo bueno.

- No te he venido a pedir nada, Hinata, sólo quiero que lo sepas. No sé por qué quiero que lo sepas, pero… me hace sentir mejor.

Lo último que dijo el chico no era tan malo como parecía. "¿Qué haría Ino en esta situación? ¡Conseguir al chico a cualquier costo!" pensó Hinata, antes de ponerse en acción.

En otro lugar…

- ¡Ouch!

- ¡Cuidado!

Genma se quejó luego de golpear su cabeza con un mueble grandote que estaba al lado de la entrada de la residencia de Anko. Venían besándose desde que empezaron a subir las escaleras. Cual koala, Anko se aferraba al entrenado cuerpo del examinador, que había buscado las llaves en la chaqueta de la mujer para abrir la puerta.

- ¿Por qué obstaculizas la entrada de tu casa así?

- No eres el primero que me lo dice – respondió Anko, riéndose.

Aquello sonó a "vienen montones de hombres a mi casa".

- …Es que, vienen muchas amigas a visitarme – aclaró la examinadora.

- Claro, arréglalo, Anko. ¬¬

- ¡Es en serio!

Daba lo mismo a esas alturas . Se siguieron besando. Luego de cerrar la puerta, aún con la chica encima, Genma busco rápidamente con la mirada un sitio para estar cómodos. Pero era difícil debido a la oscuridad.

- Por aquí está mi habitación – indicó Anko, apuntando al sector izquierdo de la casa. No era un lugar muy grande.

Con la habilidad que caracteriza a los shinobis de Konoha, Shiranui Genma abrió la puerta de la pieza aún con la hot jounin aferrada a su cuerpo. Entraron. Cayeron finalmente a la cama de la mujer. En cosa de segundos, la ropa de los 2 voló. Genma se dio el placer de dejar a la chica en mallas. Eso le excitaba de sobremanera. Ella quería verlo con el pelo suelto otra vez, así que le quitó el característico pañuelo azul con el protector de Konoha. Tiempo atrás ella y otras jounins habían espiado los vestidores de hombres en uno de los campos de entrenamiento. Le gustó el look de Genma sin el protector, aparte de su físico, así que él era el segundo en su lista de conquistas. Primero estaba Kakashi, pero Shizune ya se lo había zumbado, eso era seguro. O al menos eso creía Anko xD.

En esos mismos instantes, Tsunade y los chuunin revisaban la residencia de Uzuki Yugao, buscando algo de evidencia que indicara el posible destino de la kunoichi.

- Un poco de alcohol, frituras y hasta cigarrillos. Esta chica la ha estado pasando muy bien, según parece – dijo uno de los chuunins, poniendo una caja unas botellas, cajetillas y bolsas de papas fritas sobre una mesa que estaba al centro de la salita principal del departamento.

Tsunade, que había permanecido en la entrada de la casa tras entrar y observando como varios de sus subordinados revisaban por todos lados, cerró la puerta, y se acercó a la mesa para ver qué quería chuunin que le habló.

- No digas tonterías… Si esta chica desapareció es porque hay algo que no anda bien. Quizás beber sola le hizo sentir pésimo – dijo Tsunade, como buscando nada con la mirada en la caja, recordando lo aburrido y doloroso que es beber en soledad muchas veces.

- ¡Hokage-sama! – dijo un chuunin apareciendo desde una habitación que estaba al lado derecho de la entrada.

- ¿Qué sucede? – respondió ella, girándose en sí misma para acercarse a quién la llamaba.

Era bastante difícil de decir lo que había que informar. El chuunin respiró un poco, y soltó :

- Encontramos una cantidad no muy grande de AkaYuki en un cajón.

- Mierda… - se quejó en voz baja Tsunade, frotando sus ojos con los dedos de su mano derecha - ¡Daiki!

- ¿Hokage-sama? – respondió el chuunin que dejó la caja en la mesa.

- Clasifica esta investigación como secreta – ordenó con voz firme la Hokage.

- Pero… ¡tenemos visitas en la Aldea! Shinobis de Suna están de paso dictando cátedras, ¡hay que dar aviso inmediatamente a las fuerzas especiales para proteger a los aliados!- contestó Daiki.

- ¡Imbécil! ¿Cómo crees que se van a sentir los invitados si se enteran que no se les puede brindar seguridad, ni siquiera aquí? Estamos hablando de una amenaza que se originó desde adentro. No hubo perturbaciones en el campo esférico alrededor de la aldea, según los sacerdotes. Además… - decía Tsunade, antes de tomarse un descanso para seguir con su explicación – si Koharu-sensei o el viejo Homura se enteran que Yugao está consumiendo drogas, la destituyen. Yo le puedo dar el perdonazo, claro, la entiendo, conozco la historia de Hayat-

Tsunade se detuvo. Tuvo una idea un poco aterradora, que tenía mucho sentido.

- ¡Mierda! ¡Seguridad máxima a los shinobis invitados de Suna! ¡Rápido!

- ¡Hokage-sama! ¿Qué ocurre?

- ¿Recuerdas quién fue el que se cargó a Hayate en la invasión años atrás, cuando murió Sandaime Sarutobi-sensei?

Los dos chuunins quedaron pasmados. El que estaba al lado de la entrada comprendió el mensaje de Tsunade, y luego de tomar unas notas en una carpeta (inscribiendo las evidencias y declarando secreta la investigación) dejó rápidamente el lugar. Daiki, que se quedó mirando a la jefa, también entendió la conjetura y tras unos segundos, salió rápidamente por la ventana más cercana.

- Baki… - murmuró con preocupación Tsunade, antes de salir saltando por la ventana también.

Había que ir a vigilar la residencial donde estaban hospedados los invitados de la aldea de Suna inmediatamente.

Mientras tanto, Naruto y Hinata fueron a dar a una plazita cerca de la salida de la aldea. Se sentaron en una banca de concreto, mientras seguían conversando animadamente.

- … así que lo dejé.

- ¿Por qué lo dejaste, Naruto-kun?

- No soy bueno. Además, ¿qué vamos a ser capaces de hacer? Somos sólo dos personas.

Naruto hablaba del del "dúo artístico" que conformaban él y Shikamaru. Mientras el rubio tocaba una guitarra con cuerdas metálicas, el otro hacía percusión con un pandero, un bongó, unos chimes y unas maracas mientras cantaban. También contaban historias, fábulas y algo de humor cuando el chico zorro hacía unos Kage Bunshins o usaba una marioneta de él mismo. Empezaron con eso desde que Naruto había vuelto a la aldea con Jiraiya. De hecho, el chico zorro empezó a recibir uno que otro regalo esporádico de parte de Nara Yoshino, que quedó encantada al ver a su hijo y al rubio cantando. Pero la verdad es que su experiencia era escasa, y pocas personas conocían aquella faceta del par de amigos.

Incluso se habían mandado un numerito en la fiesta de cumpleaños de Kakashi. Pero fue breve, y todos andaban tan ebrios que nadie lo recordaba mucho.

- Pero en realidad eres bueno, Naruto-kun… Deberías seguir intentándolo.

- Cuando se dé la ocasión, aprovechamos la oportunidad. Pero no pienso mucho al respecto – afirmó él, mostrando su característica sonrisa.

"Tentar al chico, tentar al chico! " Recordó de repente Hinata.

- Lo haces bien – afirmó la chica, acercándose a su lado, tomándole el brazo izquierdo a Naruto – Oh, ¿que es eso?

Naruto miró hacia donde le había indicado la pálida mano izquierda de Hinata. No había nada en los arbustos que ella había apuntado al azar. Sólo quería que el muchacho mirara hacia otra dirección mientras ella bajaba el cierre de su chaqueta para exhibir su busto.

- No hay nad—se detuvo él en seco, al ver que la chica que tenía a su izquierda lo tenía abrazado y le mostraba sus atributos.

Fue ahí cuando Naruto notó que Hinata se le quería subir.

- Hinata ¿qué te pasa?

- Nada.

- Hinata, no puede pasar na-…

- Pero si no te estoy haciendo nada ¿no?

El chico puso cara de reprobación, mientras Hinata afirmaba con su mirada un "no me voy a rendir" en aquellos azules ojazos. Luego, Naruto rió.

- Si Sakura-chan me pilla aquí contigo, me mata xD

- No tiene por qué saber.

Era bastante agradable hablar de esa forma con la Hyuga. Fue ahí cuando Naruto se dio cuenta que en verdad se sentía cómodo con ella. Le agradaba oírla sin tartamudear, segura, más mujer. Era cada vez más atractiva, sin duda. Mientras seguían conversando, más se pegaba Hinata al cuerpo de Naruto, hasta que ella quiso ir más lejos : colocó su brazo derecho tras la espalda del muchacho, mientras que con su mano izquierda tomó suavemente el mentón de él para acercar su cara a la de ella.

Naruto no evitó el beso. También lo deseaba.

- No, no… ¡No! – se quejó Naruto, rompiendo la conexión, luego de varios segundos de lengua.

Hinata se asustó. Pensó que tenía todo bajo control.

- No me quiero convertir en un… pervertido.

Sin la más mínima intención de escucharlo, la peliazul volvió al ataque. Se giró hacia su derecha para abrazar completamente a Naruto y no darle espacio para huir. Forcejearon un poco, hasta que las hormonas dominaron al ninja. Se dejó. Sabía que eso estaba mal, pero era tarde y nadie transitaba por ahí. La chica en realidad estaba ansiosa, y él sinceramente lo estaba disfrutando. Por su parte, Hinata se sentía en el cielo. Era cierto que le incomodaba actuar como "zorra" para poder conseguir lo que quería, pero se sentía aliviada al respecto recordando lo que le decía Ino. Los chicos no se resistían a las tentaciones.

El beso se detuvo. La chica alejó su boca de la de Naruto, y tratando de poner una mirada sensual (con gran éxito), se paró, y dio un salto para sumergirse en el follaje que estaba tras la banca en la que estaban sentados. Naruto dio un salto y se internó entre aquellos arbustos y árboles. Levantando la vista vio como la chica le esperaba sentada en la gruesa rama de uno de los árboles. Él rápidamente se reunió con ella. Con las piernas colgando a cada lado de la rama colocó su espalda contra el tronco, y lentamente recibió a la mujer que, disfrutando cada segundo de lo que ocurría, se sentaba a piernas abiertas sobre él. Continuaron con el beso que habían dejado inconcluso allá abajo, agregando caricias pseudos-cariñosas, respiración agitada, y embestidas incompletas. Hinata se quitó la chaqueta. Naruto estaba agradecido de quién fuera que haya inventado las mallas. Hacía que las kunoichis se vieran hermosas, incluso mejor ahora que tenía a la Hyuga con mejor delantera y belleza en general. Con miedo a parecer suelta, ella invitó a las manos de Naruto a recorrer sus pechos. Las manos de él tomaron la parte de debajo de la malla, y estando apunto de hacerla subir para descubrir sus senos desnudos, se detuvo.

- ¿Qué pasa? – preguntó ella al ver que Naruto se había quedado pensando.

- No soy tan básico como crees. Ah, también creo que deberías actuar como tú misma, y no como… a ver, no sé… Ino.

Hinata se rió, cuando Naruto la comparó con su "maestra". La confianza, en este punto, era plena.

- Esto está mal, muy mal – confesó Naruto, golpeándose la frente con la palma de la mano derecha, pero sonriendo – Al parecer es cierto eso de que lo peligroso es lo que más da placer.

Tratando de actuar como ella era en verdad, Hinata decidió probarse. Debía ser igual de sensual, sin actuar como suelta. No se había percatado, pero sentía que estaba sentada sobre una roca. Naruto estaba hecho una piedra, sin duda, y tenía muchos deseos de quitarse el pantalón y volver al ataque. Pero estaban en un lugar muy incómodo. Y él sentía que no era correcto tener relaciones con 2 mujeres en el mismo día. Pero reconsideró sus pensamientos cuando con inocentes movimientos Hinata empezó a menearse sobre aquél durísimo asiento que era la entrepierna de Naruto. El hecho de estar aún vestidos hacía que más ganas tuvieran de romper sus ropas y unirse como en la bodega de mermeladas. Las manos del ninja bajaron por la espalda de la chica, palpando lentamente la textura de la malla, hasta que llegaron a aquellas femeninas nalgas. No importaba tocar por encima de su pantalón, los glúteos de Hinata se percibían suaves y firmes a la vez. Ella, por su parte, feliz sujetaba con ambas manos la cara de Naruto, mientras lo besaba con dulzura. Aunque con más deseo que dulzura, ella mecía su pelvis haciendo que sus blandas partes y la durísima zona del rubio desearan infinitamente librarse de sus ataduras de ropa.

- Es mejor que me vaya. Hinata, sólo quería que supieras que me he acordado mucho de ti – dijo de pronto Naruto, separando su boca de la de ella.

Muy contra su voluntad, Hinata se salió de encima de Naruto. Lo comprendía perfectamente. Se retiró de encima de él, se sentó en la gruesa rama, y se colocó la chaqueta. Tenía que calmarse un poco.

- Entiendo, Naruto-kun.

- ¡Ahuu…!

- ¿Qué pasa?

- No siento las piernas.

Tras algunos segundos ambos rieron. Una nube tapó la escasa luz de luna que les llegaba, como queriendo ocultar aquel encuentro.

- Ah!, ouh, ah, ahaah…

- Ah!, eeh… uuuh, mmgh… aah!

En otro sitio, en el departamento de un edificio residencial de una jounin soltera, dos almas terminaban por explotar de placer. Hacía calor en la habitación. La cama estaba desecha. Revuelta, caliente, mojada. Pero no tan húmeda como los cuerpos que terminaban una unión de más de 25 minutos. Ambos se habían recostado, mirando hacia el techo. Genma miró a su derecha, para contemplar el rostro cansado de Anko.

- Meses sin…

- ¿Meses? – la interrumpió Genma.

Dejando de lado su errática y agitada respiración, Anko terminó su frase.

- Hacía un par de meses que no me pegaba un buen polvo. ¿Y tú?

- ¿Yo? Pues…

El examinador pensó un poco.

- Debe haber sido hace mucho tiempo que no tengo sexo. Ni me acuerdo. Por cierto, Anko…

- ¿Dime?

- Siempre me he llamado Genma. No vuelvas a llamarme Kakashi.

- ¿Eeeh? o/o

Mientras tanto, en una hostal dependiente del consejo de Konoha, un grupo de ninjas aliados del país del Viento, descansaba.

- ¿Qué pasa? – dijo para sí mismo Baki, al ver interrumpido su sueño. Había oído un extraño ruido en el pasillo. Él estaba descansando en un cuarto del segundo piso de aquel pequeño edificio.

¡Pram! Fue el golpe de una espalda contra una pared. Baki dejó a un lado el cobertor que lo cubría, y en un segundo se puso de pie y llegó a la puerta corrediza. Al abrirla y atravesar la entrada, vio a escasos centímetros, a su izquierda, como la máscara de Uzuki Yugao caía, luego de que la Godaime Hokage en persona la tuviera contra la pared, aprisionándola por el cuello con el antebrazo diestro, mientras con la mano zurda sujetaba la muñeca derecha de la joven, cuya mano empuñaba una espada corta con el filo aparentemente envenenado.

¿Cuál será la reacción de Tsunade contra Yugao? ¿Qué la llevó a consumir AkaYuki, una droga ultra prohibida? ¿Naruto considerará las insinuaciones de Hinata? De ser así ¿qué va a pasar con Sakura? ¿Qué tan tonta puede ser Anko, que llamaba "Kakashi" a Genma mientras tenían relaciones? ¿Por qué se demora tanto Ty Tabor en escribir? ¿Sabían que Naruto aporrea un par de acordes con guitarra?

Gracias por sus comentarios y su paciencia amigos. De alma, muchas gracias.