La máscara de la ANBU de pelo morado se destrozó en el piso al caer.
- Una kodachi envenenada, ¿eh? – murmuró la Hokage, con un calmo enfado en su tono de voz.
Yugao estaba de piedra. No se esperaba la intervención de la mismísima Hokage, que estaba a punto de romperle la muñeca derecha y el cuello con su antebrazo.
Los chuunins que la acompañaban estaban atónitos, ya que eran pocos los afortunados que podían ver algún solitario despliegue de poder de la legendaria perdedora.
- Hokage-sama, yo-
- Te callas, Yugao – contestó fríamente Tsunade.
Ninguno de los presentes podía creer que la ANBU había tratado de cargarse Baki.
- Él mató a mi novio – se disculpó tontamente Yugao, con la cara iracunda, pero a punto de ponerse a llorar.
- … Y lo entiendo completamente, pendeja, pero ¿es que no te das cuenta la verg-?
- Hokage-sama, por favor… – interrumpió Baki.
Yugao empezó a sudar frío.
- Permítame hablar con ella – continuó el jounin de Suna, que al parecer quería resolver todo pacíficamente en aquel mismo lugar.
Los segundos que tardó Tsunade en pensar al respecto fueron casi una tortura para los chuunins que, inmóviles, temían un enfrentamiento de proporciones demoníacas.
- Patética. Te salva de la paliza que yo te iba a dar el mismo hombre al que tratabas de matar – terminó por aceptar Tsunade.
Con un movimiento ligero, la rubia dejó de presionar con su brazo diestro el cuello de la ANBU contra la pared, para que la chica hablara. Pero a la vez, con su izquierda, sujetó con más fuerza aún la muñeca derecha de la joven. La kodachi mojada en veneno era bastante peligrosa.
Luego de tomarse varios segundos de análisis, Baki finalmente declaró :
- Tus ojos están llenos de venganza, muchacha. Dime, por favor, a quién fue que maté que te condujo a esto.
Luego de largos momentos de silencio…
- Gekkou Hayate… - soltó finalmente la ANBU, resignada y triste.
Baki no recordaba. Ante aquel silencio, Tsunade estalló.
- ¡Yugao! ¡¿No te das cuenta de que si no te hubiera frenado, en cosa de horas estaríamos en guerra de nuevo?
El desconcierto hacía que la joven de pelo morado mordiera fuertemente su labio inferior. De verdad no tenía idea cómo iba a salir de ésta. Si la Hokage se había demorado en llegar (al punto de detenerla sólo segundos antes de que cometiera el asesinato) era seguramente porque el primer lugar que deben haber registrado completamente era su propia casa. Por ende era muy probable que ya supieran que tenía varias dosis de AkaYuki escondidas, aparte de las cantidades de alcohol no permitidas para una kunoichi en actividad.
Definitivamente era el escenario más complicado posible. Posesión ilegal de drogas, presunto tráfico, posesión de alcohol superior al máximo recomendado, intento de homicidio (a un aliado en tiempos de paz).
Era todo.
Fue entonces cuando, después de semanas, el rostro de Yugao volvió a sonreír, aunque por resignación. Cometió faltas graves, y no esperaba indulgencia. El castigo iba a ser más que severo.
- Ha sido un gusto trabajar para usted, Hokage-sama – agradeció la ANBU, dando por hecha su destitución como kunoichi, y quizás, su propia muerte. Había atentado contra la paz. Y decir que eso se paga caro, es poco.
- No te voy a matar, Yugao – afirmó Tsunade, con la mirada más fría posible. – Aunque ganas no me faltan. Pero oficialmente te puedes despedir de tu licencia.
Ya sin percibir el aura de ataque de la muchacha, la Godaime finalmente la soltó. Yugao, mirando al piso, dejó caer aquella espada corta bañada en veneno con la que planeaba matar a Baki. Él, en tanto, permanecía anonadado. Casi fue dado de baja con aquella kodachi.
La casi-victimaria y el casi-víctima quedaron frente a frente. Tsunade, que se colocó al medio de los dos, no sabía a ciencia cierta si Baki quería atacar a Yugao allí mismo, como tampoco sabía si era correcto o no detenerlo, dado el caso.
- Dime algo, muchacha… Si en el futuro tienes la posibilidad de matarme, ¿lo harás?
Mientras Baki terminaba su frase, los chuunins se acercaron y rodearon a los tres protagonistas del drama. La situación ya no les generaba miedo.
- Sí… - confesó la chica. – Es penoso que lo diga, pero sí lo haría... Tengo que vengar a Hayate. Sea como sea.
- No hay remedio, entonces… - concluyó casi graciosamente el jounin.
Todos los presentes quedaron boquiabiertos luego de que el aliado se acercara a su agresora para recoger la kodachi y colocarla en las manos de la misma, haciéndola apuntar el filo directamente hacia él. Luego, abrió su chaqueta y sacó un papel.
- Aquí dejo mi voluntad. Siempre la traigo en un bolsillo – dijo Baki.
Nadie más habla.
- Si para mantener vivas las relaciones entre Konoha y Suna hay que sacrificar una vida, la mía es tuya. Por favor, tómala – concluyó.
Nadie, ni siquiera la misma Yugao, podía creer las palabras que pronunció Baki quería ofrecer su vida, pero haciéndolo parecer un suicidio. Para dejar en paz a la chica, y a las aldeas de Konoha y Suna.
La mano derecha de la chica tembló, y luego la pequeña espada fue a dar contra la pared. Y cayó al piso, tal como quien la había lanzado. Harta de soportar la vergüenza, el llanto mojó la cara de la Uzuki, hirió amargamente los oídos de los presentes, y llenó de penas el lúgubre pasillo de la hostal en la que se encontraban. Ella estaba débil, aún bajo efectos de la poderosa droga conocida como AkaYuki (nieve roja). Estaba oficialmente destituida y de seguro sería castigada duramente. Aún en aquel estado, de rodillas, cubriéndose la cara con ambas manos, quiso darse a entender. No quería hablar, no quería pedir perdón, porque sabía que no lo tendría, y por sobre todo, porque era la humillación más grande, luego de su fallido intento de venganza.
- Hayate, por lo que he sabido, en verdad odiaba las peleas. Las evitaba. De hecho, se educó como examinador porque era el cargo que más le acomodaba. Y créeme que, siempre, siempre, siempre, estuvo contra las guerras – dijo Tsunade.
Aquello era muy cierto. Seguramente Hayate habría hecho lo mismo (ofrecer su vida) para preservar la paz.
- Hokage-sama, esta mujer no es culpable de nada. Estoy muy seguro que no habría podido matarme – dijo el aliado del país del Viento.
Eso también era verdad. Por alguna motivo, Yugao sabía que Baki tenía razón.
- ¿Tu nombre es Yugao, verdad? – preguntó él a la joven Uzuki.
Inhalando rápidamente una gran bocanada de aire, la chica quitó las manos de su rostro, que había quedado marcado por el delineador de ojos que usaba regularmente, y que fue regalo de su antiguo amor. Miro directamente el único ojo que tenía a la vista el shinobi de la Arena.
- Si usaras tu astucia y determinación en pos de la amistad entre los países, si usaras esa energía en objetivos mejores…
Todos escuchaban atentamente al jounin.
- …. serías una gran kunoichi, seguramente mejor de lo que ya eres.
La sonrisa con la que concluyó Baki aquella frase, hizo que la conmoción más aguda en el vientre, el corazón, y la frente de Yugao, se transformaran en arrepentimiento. Todas estas sensaciones, quizás por la intervención divina de Hayate, también hicieron efecto en Tsunade.
-Pff…. Hablé con suerte una vez en mi vida con ese Hayate, cuando él era un pendejo. Dale las gracias a él que tu trasero sigue en la lista.
Uzuki Yugao vió algo de luz en el oscuro túnel. Se alegró, aunque solo un poco, sabía que no merecía ni alegrarse. Tsunade siguió hablando :
- 11 días suspendida, sueldo a la mitad. Te trataré para superar tu adicción, y…
Los chuunins abrieron el paso, mientras la líder caminaba hacia la salida, alejándose del grupo.
- … si el viejo Homura o la momia Koharu se enteran de lo que ha pasado aquí, los mato – finalizó la legendaria perdedora.
Unas graciosas caras de asombro, y profunda preocupación se dibujaron en los rostros de los chuunins, dueños de una reputación de chismosos que traspasaba los límites de la aldea. Ellos, cada uno con una grandota gota de sudor cayéndoles de la frente, procurarían guardar secreto.
- Yugao, te espero mañana a las 10 :30 en la sala 44 del hospital, luego de las conferencias. Empezaré tu tratamiento – avisó Tsunade a Yugao que se había girado para ver como, detrás de ella, la jefa se perdía en la esquina del pasillo, próxima a abandonar el lugar, no sin antes dirigir una mirada de "Por favor, discreción!" a Baki, que asintió al comprender el mensaje. Fue un alivio para Yugao ver que la Godaime se despidió de ella con una expresión calma, levemente sonriente, y claramente maternal en su rostro.
Baki, se había percatado de lo dilatadas que estaban las pupilas de la chica, y luego de oír las palabras "adicción" y "tratamiento", confirmó sus pensamientos. Tosió, para llamar la atención de la joven, que se giró inmediatamente para mirar cara a cara al hombre.
- Espero que dejes las drogas… Me voy a dormir. Si vienes a matarme de nuevo, toca la puerta y tendremos un buen combate – bromeó el jounin sonriendo, entrando a la habitación, y cerrando tras de sí la puerta corrediza.
Ella no podía creerlo. Había sido perdonada. Sería castigada, pero no sería destituida. Seguía allí, de rodillas, como esperando que Baki la perdonara. Miró al techo.
No. Más bien quería que Hayate la perdonara…
-
Las escaleras nunca habían parecido tan cansadoras.
Los chuunins llevaron a Yugao hasta su departamento, en la cual ya se había dispuesto un ANBU, que esperaba en la puerta de la residencia a la llegada de aquel grupo.
- No intentaré nada – dijo Yugao, al ver que en la entrada de su casa estaba parado uno de sus compañeros.- No tienes que vigilarme. Ahora, déjame entr-
- No vine a vigilarte, Yugao – la interrumpió el ANBU de un alborotado pelo castaño claro.
Tanto la chica como los chuunins se sorprendieron con aquella respuesta.
- Por órdenes de la Hokage… he venido a cuidarte – continuó el shinobi enmascarado.
Todos sonrieron. Pero él siguió hablando.
- ¡Ah! La Hokage te manda esto.
Una máscara nueva, idéntica a la que se le había roto en su intento de homicidio, le era entregada por su camarada ANBU.
- Hokage-sama… - pronunció lentamente entre lágrimas la joven de pelo morado, agradecida del gesto de su jefa.
Un nuevo día en Konoha.
En el edificio principal de la aldea, en su habitación, Shizune recién despertaba. Era su día libre. La noche anterior, luego de que Tsunade abandonara la orgía que sostenían, la joven ayudante de la Godaime trató de espiar la cara de Kakashi. Pero éste la durmió con un genjutsu y le hizo olvidar los últimos segundos de la maravillosa visión : el desconocido rostro del ninja de pelo plateado.
Había dormido todo el día. Bueno, casi todo. Se despertó 3 o 4 veces, alucinando con los pocos recuerdos que tenía de la noche anterior, mientras masajeaba su sexo y hacía sonar con sus dedos el líquido que salía de su interior. Luego, acercaba su mano a su cara y sentía la esencia, el deseo. Eso era el morbo : el sonido de la humedad en su vulva, en sus dedos… el olor a hombre que aún habitaba su interior, mezclado con sus jugos. Todo era tan placentero. Shizune se masturbó una y otra vez, con fuerza, y se vino muchas veces. Hacía tiempo que estaba reprimida, trabajando, al alero de la jefa. Quería una salida, una buena cogida, o si no era posible, una autoestimulación larga y placentera, como las masturbaciones en grupo que se concertaban en los camarines de los campos de entrenamiento, cuando ella entrenaba para ser jounin. Se reunían todas las amigas, y lo hacían, mirándose, repitiendo los nombres de los shinobis que les gustaban, y también diciendo otras cosas como "¿Le has visto el bulto a Fulano? Es enorme"…
Shizune, aún sin abandonar la cama desde aquella orgía con su jefa y Kakashi, se autosatisfacía. Luego de tener varios orgasmos, volvía a dormir, sonriendo algo triste por lo sola que se sentía. Por masturbarse. Por tener un buena apariencia, pero a pesar de eso, no tener la personalidad para ir y cogerse al hombre que quisiera. Al que quiere. Aquel.
- No recuerdo haber pasado tantos días sin haber estado en una misión.
Naruto, mientras hablaba a sí mismo sentado como a él le gusta en el marco de la ventana que estaba al lado de su cama, se dio cuenta de algo. No tenía ganas de hacer misiones. Quería quedarse ahí para siempre. Mirando la aldea desde lo alto de su apartamento, sintió más flojera que nunca. El sol estaba rico : tostaba suavemente la piel del rubio, que estaba en boxer nada más.
La puerta se abrió. Se asustó, y descubrió que Sakura ya incluso tenía su propia llave.
- ¡Naruto! No te pongas así en la ventana… ¡pasan las jotes y te miran! ò_ó
- ¿Por qué tienes que tener mis llaves?
Sakura, sin responder, se limitó a sonreír y a darle una mirada de "éste es mi territorio ahora", cosa que hizo rememorar a Naruto el encuentro que tuvo con Hinata. Aún no sabía qué decidir. No sabía si era correcto decirle o no a la pelirrosa que le pasaban cosas con la Hyuga también.
En cosa de segundos Sakura agarró a Naruto y lo tiró a la cama. Round 1, Fight!
La chica se había vuelto adicta a una posición : luego de que su hombre se sentara sobre ella en su abdomen, y lo masturbaba ferozmente hasta que su cara, sus claros pechos y su rosado cabello quedaran mojados de semen. Todo esto, obviamente es posterior a un sinnúmero de otras poses y peticiones sucias por parte de la chica que no escatimaba en ideas para hacer de sus relaciones sexuales un evento mojado y ruidoso.
No tenía mucho que ofrecer con su figura ya que, como todos ustedes saben, mis queridos users, Sakura es simpótica (sin poto) y sintética (sin tetas). O como decía un mago, nada por aquí, nada por allá. xS… pero en fin, volviendo al punto, al no tener una figura voluptuosa, Sakura llenaba el hueco de su atractivo físico con el del descontrolado arrebato y comportamiento sexual.
Por su parte, en otro lugar de la aldea… Hinata, una que sí tiene bonito cuero—perdón, digo, cuerpo, no había salido en toda la mañana de su habitación. Ni siquiera desayunó. Meditaba, sentada a piernas cruzadas sobre su cobertor. Pensar en Naruto distraía completamente sus sentidos. Ahora su pasión era completa : habiendo sentido la devoción y experimentado por años la admiración hacia Naruto, por fin podían contar entre sus anécdotas que tuvieron cierta una intimidad, lo que era tremendamente valioso.
- Hay que almorzar, hermana.
Hanabi, sin avisar, había abierto la puerta corrediza. Se quedó allí, mirándola. La conocía bien. No era la primera vez que se quedaba en cama sin acondicionamiento matutino, sin desayuno, sin saludar a la familia. También sabía en qué estaba pensando.
- Si te quedas pajareando toda la mañana pensando en Naruto-san sin comer, cualquier día te vas a desmayar.
Sonriendo con resignación, Hinata miró a los ojos a su hermana menor.
- Por cierto, toma.
Hanabi le lanzó a su hermana una cajita negra, que cayó justo sobre sus piernas. La vergüenza tiñó las mejillas de la enamorada de Naruto.
- Los dejaste tirados por ahí. Ten cuidado si no quieres que nadie se entere que planeas tirarte a alguien.
Era la cajita de condones.
Muy molido, Naruto bajaba las escaleras. Sakura le había dado duro.
Iba vestido con una polera negra y con shorts naranja. Sus sandalias azules sonaban en las muy solitarias, calurosas y vacías calles de la Aldea. Parecía que todos estaban en la hora de la siesta.
Ocurrió de nuevo. Apenas llegó a la esquina, echó un vistazo al edificio en el cual vivía, y vió salir un pájaro desde su ventana favorita. Y allí, Sakura, mirando fijamente al ave, como deseándole buena suerte.
No era la primera veía eso. ¿Qué hacía Sakura con ese pájaro?
Aunque el sol estaba muy rico como para pensar sobre aquello. Quizás le enviaba una nota a sus padres… ya que pasaba mucho tiempo con él.
- A este paso voy a jubilar a los 25 – se quejó Naruto, olvidando el asunto, antes de que se le ocurriera una gran idea.
Apuró el paso. Tenía que llegar donde un amigo que en esos precisos instantes estaba ocupado : hacía trabajar sus manos sobre la grasienta espalda de una sobrealimentada mujer que complacida sonreía de placer y relajación. Sobre una camilla justo a lado de la única ventana de la habitación, disfrutando del calorcito suave que entraba, la señora yacía boca abajo.
- Que alguien le ponga esta crema en la espalda antes de irse a dormir, señora. El malestar debería desaparecer en 1 día. Si no pasa nada, vuelva – dijo el joven, entregándole a la dama un frasco que sacó de una repisa cercana, luego de haber terminado el masaje.
- Gracias, Shikamaru-kun – le respondía la regordeta señora al joven que le había hecho masajes por los últimos 10 minutos, mientras se bajaba de la camilla. Ella luego tomó la túnica floreada que estaba en una silla a la cabeza de la camilla y empezó a vestirse, ante lo cual el chico de las sombras se limitó a bajar la vista… él estaba sin camiseta, sólo una toalla blanca le colgaba del cuello, por lo que la distinguida señora alargó lo más posible sus agradecimientos, para contemplar la figura del varonil masajista.
Estaban en el departamento del último piso de un edificio en el centro de la aldea.
- Saluda a tu madre de mi parte, ¿vale?
- Claro – le respondió Shikamaru a la señora, que recién terminaba de vestirse.
- Hola, Shikamaru – saludó Naruto, apareciendo tras la puerta. Entró sin tocar el muy patudo.
- Naruto… Holas.
- ¿Sale un masajito? – pidió Naruto juntando las manos, poniendo cara tierna.
Shikamaru suspiró desganado, pero sonrió resignándose a recibir nunca el pago por tanto masaje gratis que le hacía a su amigo. Bueno, se lo merecía. El rubio ha hecho un montón por la aldea.
- Vaya… qué problemático.
Naruto estaba parado aún en la entrada de la puerta, y la señora al salir le dijo :
- Suerte, Naruto-kun!
Naruto se despidió con una sonrisa de la señora, y cerró la puerta tras ella.
- ¿Cómo está Temari? – preguntó Naruto, mientras iba a sentarse a la camilla.
- Bien… - respondió el otro, sonriendo muy tranquilo.
Naruto sonrió al ver la expresión de su camarada.
- No me digas que…
- Sips, es oficial – asintió Shikamaru, confirmando los pensamientos de Naruto.
- ¡Vaya! Es genial, pero…
- ¿Mh?
La alegría abandonó la cara de Naruto.
- ¿Cómo piensan estar juntos?
- Eso es lo que he estado pensando estas últimas horas.
Aquella era la situación : ¿Cómo podían tener una relación un ninja y una kunoichi de aldeas distintas?
- Definitivamente, uno de los dos tendrá que irse a vivir a la aldea del otro – suspiró Shikamaru.
Un "knock knock" muy fuerte asustó al par de amigos.
- ¡¿HAY ALGUIEN? ¡QUIERO HABLAR CON SHIKAMARU!
La voz de una violenta mujer venía desde el pasillo. Alguien parecía querer echar abajo la puerta con su voz.
Naruto se acercó a la puerta y la abrió. Era Tayuya.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó Naruto.
- No te importa, zonzo. Oh, Shikamaru – decía ella mientras su mirada se desviaba al cuerpo del chico de las sombras.
- ¡Tú! Pero qué… - gritó Shikamaru alarmado y sorprendido como nunca.
- Cuento corto : tu amiguita me hizo trizas hace un par de años, me rescataron, y gracias a Tsunade-sama estoy libre de todo mal relacionado con Orochimaru. Y ahora somos camaradas de aldea.
- ¿Cómo? No entiend o_O…
- Tranquilo, Shikamaru – dijo Naruto al ver que Shikamaru casi se ponía en posición de ataque. – Ella está de nuestro lado ahora.
Shikamaru no podía creer que se le apareciera alguien que creía muerta, y de un momento a otro, le estuviera buscando, como fantasma en pena.
-¿Qué quieres? – preguntó Shikamaru inquieto.
- A ti… - dijo Tayuya, lentamente y entornando los ojos.
"Va en serio" pensó Naruto.
Dando pasos firmes, Tayuya entró a la habitación. Antes de cerrar la puerta, le preguntó a Naruto :
- ¿Te quedas?
A la malhablada pelirroja se le hacía agua la boca de sólo pensar que podía quedar al medio de los 2 como presa carnal. También sentía atracción por Naruto, pero la proposición de un trío forzado no le pareció muy apetitosa sexualmente al rubio.
- Yo paso… Nos vemos, Shikamaru – se despidió Naruto, así, sin más.
- ¿Qué? Me vas a dejar aquí solo con ella… - preguntó Shikamaru alarmado.
- Pues, no creo que me incumba. Además, no creo que pase nada aquí. ¿Cierto, Shikamaru? – decía Naruto mientras su voz se tornaba interrogante. Dejó la puerta junta, sin cerrar.
Era evidente que Naruto confiaba plenamente en la honestidad de Shikamaru, y que no engañaría a Temari habiendo apenas empezado con ella.
"Shikamaru no es un tonto que se deja seducir… como yo" pensó Naruto, triste, recordando que había sido infiel a Sakura.
Luego de que Naruto se fuera, Tayuya y Shikamaru quedaron solos, solos, solos.
" Ésta es la mía…" pensó Tayuya.
Shikamaru había abandonado toda intención de ataque. No percibió ningún chakra negativo, aunque sí uno muy extraño que emanaba calor.
- Estás guapo, chico. ¿Te tinca si improvisamos algo?
- ¿Algo como qué?
- Mmmh, quizás algo como…
La fiera pelirroja se le acercó en un milisegundo, clavándole un beso de aquellos. Pero Shikamaru se retiró inmediatamente de las cercanías de su cara. Los dos quedaron frente a frente, mirándose, una fogosa, el otro muy extrañado.
- Sabía que me iba a costar, así que…
Tayuya sacó una flauta de entre sus ropas desde su espalda, al más puro estilo de Saitou Hajime cuando se presentó por primera vez como Fujita Goro frente a Sanosuke en RuroKen xD. Luego tocó una suave melodía. Sin siquiera intentar defenderse ante sonidos que no conocía, Shikamaru dejó proceder a la chica tratando de encontrar respuestas. La melodía le hizo cambiar de estado.
- Flujo de hormonas, ¿eh? – dijo Shikamaru sonriendo. – Ahora entiendo lo que quieres.
- He pasado horas de tiempo libre tratando de dar con la frecuencia adecuada, que puede variar según la contextura y peso del objeto de esta técnica – afirmó Tayuya
El chico recién pudo entender lo que pasaba. Evidentemente él era objeto de atracción para la chica.
- Lamentablemente para ti, no puedo hacer nada. Ya tengo chica.
- Me importa una raja. No te quiero para casarte conmigo.
Shikamaru abrió los ojos rápidamente, shockeado, como sabiendo que algo oscuro estaba por oír.
- Sólo me apetece coger contigo un rato, nada más.
Al agacharse, la chica exploró fugazmente el pantalón del ninja, palpando posibles obstáculos… La melodía hizo efecto. Sintió un bulto caliente sobresalir a través del bóxer negro descubierto por el pantalón.
- ¿Qué tenemos aquí? – dijo Ella, sobando lo prohibido para ella.
- Ni lo intentes. No podemos hacerlo – dijo Shikamaru, muy serio.
A Tayuya poco le importaron las palabras del shinobi, y sin ninguna vergüenza descubrió el miembro mojado y duro, para introducirlo en su boca mientras lo masajeaba con la mano derecha, de arriba hacia abajo.
- No lo estoy disfrutando – dijo él, tratando de disuadirla.
- Tu pene dice lo contrario.
Tal pene fue, no sé si para bien o para mal, visto por una tercera persona que estuvo a punto de abrir la puerta y entrar. Naruto no la había cerrado, por lo que esta persona, sorprendida a morir, pudo presenciar estas sucias y olorosas escenas. Sus lentes no daban crédito a lo que veía.
Luego de un par de minutos de practicarle sexo oral al joven, Tayuya decidió ir más lejos quitándose chaqueta jounin. Estaba mojadísima.
- Odio estas chaquetas de mierda- dijo Tayuya en forma graciosa, como tratando de poner algo de humor en la situación.
Pero Shikamaru seguía sin reaccionar.
Mientras tanto, Naruto había vuelto a la casa. Aún se sentía pésimo, por el asunto de su corazón (la infidelidad que nunca creyó que cometería) y por su malestar físico. Sakura dormía, desnudita, con la piel al sol. La chica se estaba tostando mucho. Estaba más morena. Y más linda cada día. Pero algo distrajo a Naruto : Sobre el escritorio al lado de su cama habían unos lápices y un par de hojas de papel, con algunas cosas escritas a modo de borrador. También vió un pequeño plato con agua, un frasco con algo que parecía alpiste y otro pequeño recipiente con algo que tenía olor a píldoras de soldado, pero que estaban molidas.
Encontrando todo esto tan poco usual, no es de extrañar que el chico se acercó a la cama, tomó la hoja y la leyó…
- ¿Cómo me veo? – preguntó Tayuya, luciendo sus prendas interiores de color negro.
- No eres de mi gusto.
La chica se puso de espalda contra él, y bajando su ropa interior hizo un rápido movimiento de forma que él entrara en ella. Parecía un movimiento ensayado. Los dos, de pie, al lado de la camilla, estaban unidos ya en cosa de haberse visto en 2 minutos.
La persona testigo respiraba agitadamente.
- Tú si que te lanzas, ¿eh?... Qué problemático - dijo el ninja, molesto.
A Tayuya empezó a sentir su orgullo herido. El joven no era como otros que había conocido.
La chica se inclinó y comenzó a inyectarse de todo el ser masculino que la poseía sin voluntad. Pasaron segundos y se aburrió de aquella posición. Hacerlo de pie era incómodo. Miró alrededor y vió una camilla. Perfecto. Así que antes de pasar a la camilla, se agachó nuevamente para saborear la herramienta del joven Nara. Pero en esos momentos ocurrió algo que no estaba ni en sus expectativas más salvajes.
- Ninpou : Ten eki no jutsu
¡SPLAT!
La cara de la fiera quedó manchada de blanco, espeso y caliente.
Y aún no habían pasado 5 minutos. Acción corta para un ninja demasiado sexy.
"¿P- p… Por qué se vino tan luego?" pensó Tayuya antes incorporarse.
Se quedaron mirando fijamente.
Shikamaru tenía una mirada segura y casi sonreía. Parecía que aún no había pronunciado su última palabra, ni llevado acabo su último acto. Y la persona que espiaba la situación tampoco cabía en sí de sorpresa.
Y Naruto también tenía muchas cosas que decir. Luego de leer la nota, con la mirada vacía y la cara inexpresiva, meció a Sakura para despertarla.
¿Qué pasará? ¿Qué ondas con la técnica de Shikamaru? ¿Acaso las técnicas sexuales están en la malla curricular de la Academia Ninja de Konoha? ¿Quién está espiando a Shikamaru y Tayuya? ¿Qué decía la nota que leyó Naruto?
Si quiere que su experiencia leyendo el fic sea plena, vuelva a leer la escena de Tayuya escuchando esta canción, que hará le darán ganas de desnudarse y bailar lentamente (si es mujer) o de ir por unos tragos al pub más cercano a cruzar miradas con féminas solteras (si es hombre).
La canción es Talullah , de Jamiroquai. (sitio para ver video QUE TODOS CONOCEN xD .com/watch?v=n3EsPTX0wuQ )
Bueno, la canción debiera ser "Tayuya" en vez de "Talullah" así que mientras suena, imagine que Jay-Kay, al cantar, dice "Tayuya" y no "Talullah"... En serio, les va a gustar, es muy sexón este tema.
...Perdónenme. Ya lo sé, que está muy corto para llevar más de un año sin postear, que tiene poco sexo... Sorry. He querido privilegiar un poco la trama esta vez, para hacer del capi que viene una lluvia de jugos (si entienden a lo que me refiero).
Una vez más, gracias por haber preguntado por el fic, aquí lo tienen, de vuelta... perdónenme, he sido un ingrato. No merezco su perdón. Me voy a ver Loquendos como el maldito friki que soy... Abuchéenme.
