-Anko
- ¡Anko!
Naruto se sorprendió al oír el nombre de la tokubetsu jounin. Bueno, se iba a sorprender con el nombre de cualquier kunoichi. Konoha es pequeña, todos se conocen.
- Pero ella es bien mujercita, ¿cómo planeas acercarte a ella?
- Sí, he oído cosas de ella. Es bien sucia, ¿no? Le gustan mucho los hombres. No sé como acercarme... bueno, si es tan sucia, le gustará experimentar, ¿no crees?
- ¿Y por qué me cuentas esto?
Tayuya miró hacia un lado. Naruto la encontró fugazmente linda por ese gesto. Y ella agregó :
- En la misión de mañana, en la que te pido que nos acompañes, ella será la líder de grupo.
- ¿Planeas acercarte a ella durante la misión?
- Exacto.
- Así que me avisas para que no intervenga en tus planes.
- Exacto.
- ¿Y cómo podría intervenir yo?
- Ay, Naruto, Naruto... no sé pues, eres hombre, Anko está buena y es cachonda, no se sabe lo que puede pasar.
- No tengo ninguna intención con Anko ni con ninguna mujer de momento.
- Ah, de veras, me dijiste que habías roto con tu chica.
- Sí.
- Bueno, igual te aviso, para que cuando vengamos de vuelta de la misión, tu sabes, de campamento y cosas así, nos dejes a las dos solas, me dejes actuar, qué se yo.
Tayuya menciona lo del "viaje de vuelta" porque el código protocolar ninja prohibe actividad sexual al menos 24 horas antes de una misión. Terminada ésta, se levantaba la cláusula y podían volver a tener relaciones. En las misiones mixtas era sabido que se habían concebido varios ninjas conocidos, en los "viajes de vuelta".
- Como quieras - dijo Naruto - ¿Eso es todo?
- Síp. Me voy.
Llega el día de la misión. Antes de la misma, el personal del equipo asignado es reunido ante la oficina de Godaime Hokage.
- ¿Por qué nos tienen que dar las instrucciones por separado? - preguntó Naruto.
- Quien sabe... - respondió una de las chicas, sonriendo, mientras miraba a Tayuya, que respondió con un gesto alegre. Parecía saber ya de que se trataba la misión. Quizás ya estaba acostumbrada a aquella peculiar situación.
Naruto era el único varón del grupo.
Anko salía de la oficina, diciendo :
- Sigues tú, Naruto.
Al entrar, Naruto vió a Tsunade con una expresión extraña : entre nerviosa y enojada. Parecía estar discutiendo con Shizune, que tenía cara de pocos amigos. El rubio no supo si entrar o no, por lo que se quedó pegado al abrir la puerta, sin soltar el pomo. Shizune vió la puerta abierta y decidió salir. Al caminar hacia Naruto, su cara cambió a preocupación, y dando un abrazo al jinchuuriki, le susurró estas palabras :
- No eres libre de elegir hacer esta misión o no pero, si puedes, evítala.
- ¡Shizune! - ladró Tsunade, al notar que ella trataba de influir en el chico.
La asistente simplemente se marchó del lugar a paso rápido.
- Naruto, entra y siéntate - dijo la Hokage tranquilamente, mientras el genin obedecía - La misión consiste en interceptar la caravana de una familia noble que viajará por nuestra frontera norte. Es un clan bastante fiestero, por lo que celebran continuamente grandes bacanales y borracheras. El problema con estas personas es que son muy influyentes en la Nougaku no Kaigi (Consejo de Agricultura) y se teme que estén pasando a llevar los derechos y deberes míos, como Hokage, y del señor feudal. Han desestabilizado los ingresos de la aldea, con cambios inesperados en el valor de casi cualquier cosa que se trabaje de la agricultura : verduras, frutas, grano, harinas, etc. Como eso interviene en el costo de insumos y transporte, hemos experimentado una significativa baja en las arcas de dinero sólido, por primera vez en años.
- No entiendo nada.
- Me lo temía, Naruto, por lo que la orden que te daré será simple : debes seducir a la hija menor del clan Kokusen.
- ¡¿ ... ? O_O
- Una parte de la caravana consiste solo de jóvenes, y ellos transportan papeleo : documentos valiosos de propuestas y presupuestos. Necesitamos averiguar que traman, consiguiendo tales documentos. ¿Algo en contra?
- ¡NO SOY UN GIGOLÓ!
- Lo lamento. Todos se han rehusado. Eres oficialmente el último ninja varón medianamente atractivo con el que puedo contar.
- ¡NO VOY!
- ¡Te mataré! ¡Desobediente!
- ¡Venga...!
Tsunade se paró, y Naruto se puso en posición de ataque, aunque aún albergaba esperanzas de que fuera una broma.
- Te pagaré el doble - ofertó Tsunade
- ¡NO SOY UN PROSTITUTO!
- Triple.
- ¡NONES!
- Triple y vacaciones.
- ¡NARANJAS! ¡Estoy harto de no tener misiones!
- Mira... Te pago el doble, te doy las siguentes 2 misiones QUE TÚ ELIJAS, ojo, las que quieras, y le digo a Ichiraku que te despache a domicilio todo el ramen que quieras.
- ¿Estás orate, abueli? ¡ El viejo Ichiraku está muy viejo para andar haciendo entregas!
- ¡AAAAGGHHH! ¡Hombre, coñazo! Te ofrezco paga doble, dos misiones libres, y ramen... ¿qué más podrías querer?
Naruto tuvo un rayo de iluminación...
- ¡Sí! ¡Hay algo que quiero!
Sakura, a pesar de las ventosas noches, no pasó frío. Su celda no era helada. Despertó a la 1 de la tarde, hambrienta. En su cautiverio, todo lo que había hecho era dormir. Y llorar.
Pero el viejo Juuro la despertó. Abrió la reja de la celda con su llave maestra.
- Hoy te vas, Sakura-chan.
La chica se quedó de piedra pensando "¿Tan luego?". Luego dijo :
- P- pero pensé que iba a estar más días...
- Godaime Hokage-sama ha tenido consideración contigo esta vez.
La Haruno, olvidándose del hambre que tenía, se levantó de un salto y salió. Agradeció al viejo Juuro por las comidas, mantas y demás atenciones, aunque el conserje se disculpó por no haberla hospedado en una habitación más cómoda.
Luego, fue saltando a la casa de Naruto. Llegó y entró no más. Sabía como entrar aunque estuviera cerrado. El chico tenía su propio truco para emergencias, porque le costaba la maniobra shinobi para abrir puertas.
- ¡NARUTO! ¡Olvidemos todo! ¡No me importa lo que pasó con Hinata...!
Pero el dueño de casa no estaba. Inmediatamente, Sakura fue al mueble de la ropa del muchacho. Efectivamente, su ropa naranja no estaba. Su estuche de shurikens tampoco, y el lugar del mueble donde siempre dejaba el protector de frente estaba vacío.
- Salió de misión. Iré donde Shishou...
Tsunade recibió con mala cara a Sakura.
- No tenía planeado sacarte de allí tan rápido. Quería que te hicieras amiga y nieta de Juuro primero - dijo la líder, sarcásticamente. Se notaba que aún estaba enojada con su alumna.
- No seas tan dura, por favor, Shishou - respondió Sakura - ¿Puedo preguntar... dónde está Naruto? ¿Le enviaste a una misión, cierto?
- Sí. Pero antes de eso, te tengo que decir que gracias a él estás afuera.
- ¿Qué...? - dijo la chica, abriendo los ojos a más no poder.
- No quería participar de la misión que le asigné, así que negociamos un trato para que decidiera aceptar el trabajo. No pidió dinero ni nada... Sólo liberarte.
Sakura miró hacia abajo. "Pudiendo pedir todo el ramen del mundo..." pensó, sonriendo casi impercerceptiblemente.
- ¿Y a qué clase de misión lo enviaste, Shishou?
- Eso no te importa. Sólo te diré una cosa, Sakura - dijo Tsunade en tono serio. - No sé que pasa entre Naruto y tú, pero por favor no la caguen.
Sakura se asustó.
- ¿Qué quiere decir? - preguntó la chuunin, asustada.
- Significa todo lo que pueda significar. Todo lo que te imagines. No quiero más peleas. Ni jarana, nada de libertinaje. No quiero que alguna de mis mejores kunoichis anden preñadas por ahí.
- Entiendo.
- Ha habido mucha fiesta últimamente. Eso tiene que parar. Ahora hay que ponerse a trabajar duro. Hay que generar ingresos para la aldea. No quiero ser la primer Hokage que enfrente una recesión. Retírate.
Sakura hizo una reverencia y dejó la oficina de la Hokage.
"¿A qué clase de misión habrá ido?" se fue pensando Sakura.
En una céntrica tienda de ropa interior, Hyuga Hinata se encontraba de compras.
- ¿Copa? - preguntó la dependiente del local a la peliazul.
Las clientas que miraban lencería sutilmente pararon oreja para ver que respondía la chica de la realeza Hyuga. Pero ella sólo susurró su talla.
- Ya veo. Por aquí - dijo la dependiente, conduciendo a la chuunin a un mostrador lateral.
- Necesito algo que haga destacar el color de mi piel.
- ¿Cuál color? Estás toda pálida, Hinata-chan. Necesitas esto...
Era la primera vez que Hyuga compraba algo de ropa por su propia cuenta. Toda la vida tuvo a una nodriza que le "asignaba" vestimenta. Pero ahora había que hacer algo por iniciativa.
"Cuando llegue el momento, Naruto-kun se sorprenderá" dijo para sí la chica.
Una vez en su casa, modeló su nueva lencería frente al espejo de su habitación. Compró varios colores, y varias prendas de reducido tamaño.
- Esto es como no llevar nada, - pensó en voz alta, tras probarse una finísima pieza que parecía un hilo celeste. - pero bueno... Esto es lo que le gusta a los chicos ¿no?. ¿Le gustará a Naruto-kun?
Luego de combinar varias prendas, descubrió su busto.
- ¿Y así? ¿Cómo me vería? ¿Le gustaré?
Ella contempló su cuerpo sólo usando una prenda inferior roja bordada.
Contraria a sus pensamientos habituales, le pareció que se veía atractiva.
- Aquí, aquí... - decía ella suavecito, mientras repasaba con su índice derecho los lugares de su cuerpo por los que conduciría la boca de Naruto.
La temperatura estaba óptima. Por la ventana entraba una brisa tibia, y su piel reaccionaba a la luz. Lentamente ella acarició su cuerpo, desde los pechos a los muslos. Trató de mirar su reflejo en forma coqueta, atrayente, sexy, y lo consiguió.
Tenía todo lo necesario para hacer caer a un hombre. Pero para hacer caer a Naruto, se necesitaba un poco más.
- Me he vuelto muy fuerte, Naruto-kun. ¿Quieres que luchemos mañana para que veas mis técnicas? - dijo ella, simulando un diálogo con el rubio.
La chica hizo un gesto entre atrevido y agresivo de lo que sería una sexy pose de batalla.
- Seguro que con esto lo enamoro.
Luego, se volteó y giró su cabeza para contemplar su espalda y retaguardia.
- Estoy bien constituída - dijo ella, asintiendo y haciendo un gesto de conformidad con la boca..
Su nalgas eran grandes, firmes y estaban levantadas.
- Ahora... algo más atrevido.
La chica empezó a jugar con una silla, haciendo uno que otro paso de baile, fijándose en cada detalle. Aunque quizás era demasiado tiempo invertido en tratar de conquistar a alguien que no se fija en detalles.
Luego se sentó. Satisfecha, contempló su cuerpo. Empezó a tocarse lentamente, bajo la prenda bordada. Su intimidad empezó a lubricarse, recordando el cuerpo, los gestos, la inocencia y a la vez masculindad del hombre que la hacía acalorar. Naruto.
- Naruto, Naruto... - gemía ella silenciosamente, mientras exploraba con sus blancos dedos los rosados pliegues que en una prisa lenta se humedecían.
Con el medio y el anular empezó a masajear aquél botón erecto que coronaba su intimidad. Una escencia, un olor a privado llenó su nariz, e instintivamente supo que aquello podía excitar a su amor.
- El olor de una chica puede ser sexy - se dijo.
Por mucho rato Hinata siguió explorando su cuerpo, conociendo mejor sus ángulos, y pensando en nuevas posibilidades con su cuerpo.
Naruto está en medio de la misión.
Seducir a la mujer objetivo fue tan sencillo como darle todo el sake posible. Tras litros y litros de bebestibles, la chica invitó por su cuenta a Naruto a una tienda apartada y cuidadosamente preparada por si "saltaba la liebre" en la fiesta de aquella noche. (N de Ty Tabor : expresión que se refiere a la posibilidad de un contacto amoroso y/o sexual)
- No me gusta el ruido cuando vengo a descansar, así que siempre mando a dos sirvientes a que me hagan una tienda separada de las otras para dormir - fue la razón que dió la chica, hija menor del clan Kokusen.
- Entiendo - dijo Naruto, inclinando la cabeza.
Llevaba puesto un antifaz, e iba estratégicamente arreglado para provocar el encuentro sexual : las kunoichis compañeras de misión lo peinaron, ataviaron, y le dieron un par de consejos para seducir chicas, aunque la menor del clan Kokusen había cedido casi por su cuenta.
Breve FLASHBACK
" - Dile que tiene pies hermosos... Pon mucha atención a todo lo que te cuenta, y hazle preguntas al respecto, así le desmuestras que sólo estás atento a ella. Muéstrate entusiasmado. Gesticula con tu cabeza : trata de ser expresivo con los ojos, menéalos, asiente también. Guiña suavemente. Musita con tono grave cosas como 'Mmmh, ya veo' ó 'Aaah'... Si es necesario, acércate prudentemente y baja el volumen y tono de tu voz. Baja el volumen para no invadir su presencia en la conversación, y baja el tono para que se relaje. Las frecuencias graves sirven para relajar. Por eso, si haces dormir a un bebé no debes cantarle canciones chillonas, ¿entiendes? Debe ser un arrumaco suave, y profundo para que el bebé se relaje y duerma.
- Te estás desviando del tema - le respondió Naruto a la kunoichi que le aconsejaba.
- Oh, sí, sorry. Prosigo. Procura tener buena dicción e hilar ideas correctamente. Otra cosa importantísima : si llegas a notar y confirmar que hay química, que te mira de una forma particular y que está interesada, trata de no atender a todos aquellos gestos que ella haga con su cuerpo para llamar tu atención. Eso le dará un leve rasguño a su orgullo, porque creerá que estaba haciendo un buen trabajo como coqueta, pero verá que no eres como el común de los hombres si no miras el momento en que ella deliberadamente se ajusta el sostén frente a ti o se agacha a recoger algo para que le mires el culo. Pon ojo. Son pequeñas decisiones que pueden cambiar el curso de la misión. Repito. Si notas que le gustas y quiere llamar tu atención, no hagas lo que ella quiere que hagas. Resiste y lastimarás levemente su orgullo. Si se lastima su orgullo, con más ganas querrá obtenerte. Tengo entendido que esa niña consigue todo lo que quiere.
- Entiendo - dijo Naruto, sudando. Obvio que no entendió nada.
- Ahora dame tus mejores miradas.
- ¿Qué?
- Quiero ver desde qué ángulo o perfil luces más guapo. Ríe, ponte serio. Quiero ver qué gestos haces y decirte cuáles son más bonitos.
El rubio hizo todo lo que se le pidió.
- Qué complicado - comentó él.
- Sí, ES UNA LATA convertir el proceso de conquista en una ciencia. Pero es por el bien de la misión y de la aldea. Necesitamos saber que planea el Nougaku no Kaigi. Necesitamos sus planes y presupuestos.
- Lo sé.
- ¡Bien! Mira, mi opinión es que tienes una sonrisa preciosa. Ríe harto. No a carcajadas, sólo ríe o sonríe. ¿Sabes la diferencia entre las dos?
- Sí.
- Cuando cuentes o respondas algo serio, entorna un poquito los ojos y mira hacia abajo. Igual te vez bonito así.
Tayuya, Anko, y las otras kunoichis de la misión, miraban desde un par de metros y asentían, en acuerdo con los juicios de quién evaluaba la belleza de Naruto.
- Y bueno, ya sabes... en realidad todo esto es sólo un 30, o con suerte un 40 % del proceso de conquista. El 70% restante es química e improvisación, según la situación progrese. Pero esto que hemos hablado son herramientas útiles en cualquier caso.
- Entendido
_Fin del Flash Back
Naruto llevaba puesto un polerón negro con gorro. Dejó a la vista un poco de los mechones frontales de su rubio cabello, para parecer algo infantil y aguerrido a la vez. Abajo llevaba una polera con cuello bien grande en V, para que se viera su pecho fornido. Como aún hacía calor en las noches, llevaba shorts grises y sandalias azules típicas. Y el detalle más simpático de su vestimenta era el antifaz con lentejuelas negras. Parecía un mapache.
- ¿Qué quieres de beber? – preguntó la chica Kokusen, apenas hizo entrar a Naruto a su tienda llena de cojines.
- Jugo.
- Pero, me refiero a beber, a beber. Acompáñame, ¿sí?
La chica, de 18 años, era de cabello castaño claro, casi rubio. Tenía ojos marrón y muchas pecas. Su ropa y los cojines eran de estilo persa. Era llenita, tenía una gran cadera y a pesar de ir solo con unas delgadas sandalias y vestimenta ligera, su piel parecía estar limpia y fresca.
- Vino – dijo finalmente Naruto aunque no le gustaba. Sintió que si pedía algo que le gustara, como la cerveza o el sake, se desconcentraría de la misión.
- Kanpai, entonces – dijo ella, entregándole una copa llena de fino vino tinto.
"Sus documentos deben estar en algún lugar, cerca de sus pertenencias…" pensaba Naruto, mientras disimuladamente miraba a su alrededor.
- Bonita tienda – comentó él.
- Gracias. Y… ¿Cómo se las arregla un shinobi soltero para vivir? ¿Tienes un depa o casa?
- Te lo conté recién, me otorgaron un lugar para vivir desde que tengo uso de razón.
- La Hokage da buenas pagas, ¿cierto?
- Sí, conforme.
Conversaron sobre cosas triviales por un rato. Hasta que ella, que coquetamente se había sentado frente a él mostrándole sus pantorrilas adornadas con pulseras, decidió ir a sentarse a su lado.
Se demoró segundos en tocarlo y hacerle preguntas más directas. Y en milésimas, invitó al rubio a manosearla, de la manera más sucia que se le ocurriera.
La chica se recostó sobre el pecho de Naruto,que, estando sentado, deslizó su mano derecha entre la ligera ropa de la chica, abreviando el recorrido para llegar lo antes posible a sus puntos privados. Ella, sin refutar, murmuró de placer mientras juntaba sus redondas manos tras la nuca del shinobi.
Naruto masajeó, como mejor supo el clítoris de la jovencita, que en reflejo al inmenso placer recibido, abría y cerraba las piernas mientras los dedos de sus pies de contorsionaban tratando de distribuir de mejor manera la lujuria que hasta aquellos rincones de su cuerpo llegaba. Húmeda, caliente, ella solicitó ser atendida como diosa y no dudó en hacer acostar a su invitado, para sentarse sobre su cara y recibir lamidas directamente allí, en su privacidad. Naruto, con cierto recelo, se vió obligado a acceder. Con succiones pausadas y a momentos aceleradas, trabajó completamente los pliegues de la chica, encontrando y haciendo estallar sendos orgasmos. La acidez de aquellos fluidos femeninos hizo que el improvisado gigoló hiciera una mueca, que se arrepintió de haber hecho, ya que la chica casi lo pudo notar.
- No huelas, Naruto-san
- Hueles exquisito – mintió él, antes de pasar la punta de su lengua por toda la extensión de su privacidad.
- Quiero más cosas ricas. Niño, dame bien rico – dijo ella mientras se giró en 180 grados y se inclinó para quedar frente a frente al miembro de Naruto, que no estaba completamente erecto.
Hurgando en los shorts de su invitado, dio salida a su masculinidad. Con masajes exploratorios buscó la dureza del órgano, que luego se vió cerrado en la cavidad bucal de la atrevida mujer.
- Sigue chupándomela – pidió ella, volviendo prontamente a introducir el miembro del rubio en su boca.
Naruto continuó lamiendo los enrojecidos labios y el irrigado clítoris de la chica Kokusen, mientras recibía a su vez una impresionante fellatio. Después de varios minutos de incómoda posición para el chico zorro, la fogosa acaudalada exigió una penetración como correspondía, mientras se despojaba de sus prendas. Pero nuestro héroe no quería llegar tan lejos, (sabía que penetrar a semejante golfa sería una guarrada) por lo que,
buscando algún atrevido movimiento igual de satisfactorio, se puso de pie, y colocó a cada lado de su pene los pies de la muchacha. Ella, entendiendo la iniciativa, y motivada por experimentar algo nuevo, masturbó al ninja con cuidado e intensidad.
- ¿Quieres ver como me vengo desde aquí…?
- ¡S-sí, por favor…! – gimió ella, ebria de lujuria.
Naruto hizo un esfuerzo por terminar, y la chica recibió en su abdomen y sus pechos algunas de las descargas de líquido que salieron disparadas con fuerza. Los dedos de sus pies, que nunca habían experimentado la sensación cremosa de una eyaculación, enviaron al cerebro de la mujer impulsos eléctricos que abrieron canales de placer nunca antes imaginados por su torcida mente de niña consentida y caprichosa.
- Nunca se me había ocurrido masturbar a un hombre con los pies – comentó ella, riendo.
Siendo masturbada una última vez, la señorita cayó rendida. Sumida en sueño con una gran sonrisa, la chica se arropó entre finas frazadas y solicitó el varonil abrigo de su invitado para velar su sueño. El alcohol y el cansancio hicieron su efecto y Naruto, para asegurarse, dispuso de un pequeño bote metálico con un fuerte gas de sueño, para asegurar que ella no se despertara.
Una vez encontrados los documentos, hizo unas copias y fue a dormir con la chica. En la mañana, la descarada mujer le pidió a Naruto que se largara.
Naruto se reunió con Tayuya, Anko y las otras. Todas consiguieron hacer copias de valiosos documentos, por lo que la misión fue todo un éxito.
- Tuve que seducir a un tipo joven y gordísimo, como el autor de este fic – dijo Anko.
- ¿Así tanto? – preguntó Tayuya.
- En serio. Y a ti, Naruto, ¿te fue difícil? – preguntó Anko.
- La chica casi hizo todo por si sola. Evité la penetración. Me habían dicho que era muy suelta – respondió él.
- ¿Le hiciste sexo oral? – volvió a inquirir Anko.
- Pues sí – contó el aludido.
- Entonces es lo mismo, tonto, a través de su usada vagina te debe haber instalado una feroz sarna en las encías – agregó Tayuya.
Las chicas prorrumpieron en una escandalosa carcajada debido a la ingenuidad del Uzumaki, que puso cara de preocupado.
En la noche prepararon unas tiendas para descansar. Luego de decidir los turnos de vigilancia… el resto se fue a dormir. Naruto fue el primero en hacer guardia. Se entretuvo espiando por breves momentos la actividad lésbica que se llevaba en la tiendita de Anko y Tayuya. "Así que Anko se atrevió a experimentar…" pensó.
Naruto tuvo un par de días de descanso luego de llegar de la misión. Recibió una generosa paga de la Hokage, quien le advirtió la posibilidad de ser solicitado para otra misión similar. Durante los siguientes días, evitó hablar con casi todo el mundo, y ermitañamente se aisló en su casa, entrenando su concentración y buscando alguna senda hacia la madurez.
Muchas veces Sakura fue a su casa, pero al verla venir, el se escondía. Aunque para otra muchacha la suerte sería distinta.
El momento había llegado. Hinata partió un día en la tarde hacia la casa de Naruto. Sabía que él estaba con la intención de evitar hablar con la gente (se sentía perturbado por su misión como gigoló) y temió no ser recibida. Pero trató de abandonar esa sensación y fue hasta el último piso del edificio donde Naruto vivía, y golpeó su puerta.
Naruto estaba instalando un llavero al lado de la puerta, por lo que, por acto reflejo, tomó el pomo y la abrió. Se arrepintió profundamente de esta acción sin pensar. Pensaba encontrar la cara de Sakura, pero se encontró con unas mejillas sonrosadas, labios entreabiertos, y una blusa que dejaba mucho a la imaginación, no por exhibir más de lo normal, sino por todo lo contrario : por haber sido elegida, perfumada y vestida de una forma estratégica, que hicieran a cualquiera que viera la prenda estirada por el peso de los voluptuosos pechos que contenían, caer en tentación.
El sol que llenaba el pasillo abierto iluminó la figura de Hinata que, apoyada sobre su hombro derecho en el marco de la puerta, mostraba una figura espontánea y segura de sí misma. Con el brazo izquierdo sujetaba una chaqueta, llevaba unos ligeros jeans que le llegaban hasta la mitad de la pantorrilla, y calzaba unas sandalias negras. Los únicos detalles artificiales eran el fino brillo para labios y el perfume. Todo lo demás, pura naturaleza y belleza Hyuga.
- Hinata…
- Naruto-kun… Veo distante una iniciativa tuya así que, vine por mi cuenta. ¿Puedo pasar?
Estando ya frente a frente en la mesa, Hinata bebía una taza de té con canela y Naruto bebía un jugo.
- Te está creciendo la barba, Naruto-kun – comentó ella, luego de fijarse detenidamente en cada detalle de él : su polera negra sin mangas, sus shorts negros, sus pies descalzos, su mirada perdida.
- No he salido ni he hablado con nadie, solo he meditado. Debo verme horrible.
- No, para nada. De hecho, me apena que cada día te veas menos niño. Me enamoré así de ti.
El dueño de casa no se esperaba una intervención tan rápida. Al parecer, era imposible evadir el tema. Ambos estaban conscientes de la atracción que sentían uno por el otro, incluso antes de que el rubio terminara con Sakura.
Antes habían tenido fogosos encuentros.
Pero aquello ya era historia, y él estaba determinado a no tener encuentros amorosos por un buen tiempo. Su eventual inclusión en más misiones como galán seductor entorpecerían irremediablemente cualquier relación amorosa.
- Naruto-kun, hablemos directamente. He cambiado completamente. Mi forma de hablar, de vestir, incluso de pensar. Llegué al extremo de duplicar mi tiempo de entrenamiento. Sé que te gustan las chicas fuertes… Todo, por ti.
- Hinata, yo—
- No digas nada, Naruto-kun. Apenas termine esta taza de té – dijo Hinata, acomodándose el pelo mientras cruzaba las piernas – me voy a abalanzar sobre ti y te poseeré.
Naruto hizo un gesto de sorpresa, abriendo fuertemente los ojos. Pero aquella sensación cambio a indignación rápidamente.
- Hinata, no me vas a conquistar tratando de ser alguien que no eres… Sabes que también me gustas, y qu—
- No, Naruto-kun. Soy como soy. Confieso que he cambiado. Y…- dijo antes de beber de un sorbo el té que quedaba en la taza, que hizo sonar delicadamente al posarla en su plato – he decidido simplemente tomar lo que quiero.
Naruto no cabía en sí de sorpresa cuando en un movimiento inesperando, la peliazul volcó completamente la mesa a un lado, con taza, mantel y todo, y saltó a sentarse directamente sobre su deseado Naruto, que sintió viajar toda su sangre hacia un lugar específico. La nariz del rubio quedó a milímetros del centro del pecho de Hinata, que respiró seguidamente para hacer latir sus voluptuosidades. Al hacerlo, su femenina escencia inundó el olfato del rubio que en segundos sintió como una voracidad animal se apoderaba de su voluntad, haciendo trizas su determinación de celibato temporal. Ella posó sus manos sobre las rasgadas mejillas del ninja y le hizo inclinar su azul mirada hacia arriba. Luego ella hizo descender sus labios para encontrarse con los de él. Con pícaros movimientos, la Hyuga introdujo su lengua en la boca del chico, convirtiendo el mojado beso en un divertido coqueteo. Con aquella risita que caracteriza a una mujer profundamente enamorada, Hinata buscó la sonrisa de Naruto, y la encontró cuando un hilo de saliva unió sus labios mientras sus sonrojados rostros se separaban. Ambos rieron mientras jugaban a acariciar las mejillas del otro con la nariz.
- Nunca creí que el aliento de una chica fuera así de embriagante.
- Naruto-kun, me enciendes con cada palabra que dices – contestó Hinata, en un susurro, trantando de relajar el momento.
Luego de varios minutos de arrumacos varios, Hinata se preguntó si su peso estaría adormeciendo los muslos de Naruto. Entonces, haciendo circulares y leves movimientos pélvicos, quiso pasar a la siguiente escena.
Sin ninguna vergüenza el jinchuuriki posó sus manos sobre las redondas nalgas de Hinata, e incluso introdujo sus manos en los bolsillos traseros de los jeans de la chica, para ayudar a acentuar el moviendo circular con que ella oprimía su masculinidad.
Naruto se puso de pie, cosa que no impidió que la Hyuga permaneciera pegada a él, cual koala. Se dirigieron a la cama.
- No me importa que me traigas a la cama tan rápido, Naruto-kun… sólo estemos juntos.
Reflexionando sobre esto último, él quiso desacelerar el proceso para hacerlo aún más placentero. Abrió la ventana y corrió las cortinas para todos los rayos de sol posibles se posaran sobre el cuerpo de la muchacha Hyuga. Ella se deshizo de su blusa y las sandalias.
Sabía que se vería atractiva vistiendo sólo sus jeans y aquellos sostenes de color gris, y efectivamente, le sacó una sonrisa de impresión al rubio. Luego simplemente se dispusieron sobre la cama a regalonearse. Todo fue lento y dulce. Incluso hablaron. Rieron. Hasta que, al ver que el sol descendía, decidieron, con unas coquetas miradas, empezar su rito. Palpando todos los rincones del cuerpo del chico por encima de su negra ropa, Hinata hizo encender su propia imaginación. En poco tiempo, todos sus sentidos estaban agudizados hacia Naruto : el sonido de su respiración, el sabor a hombre que salaba su femenina y delicada lengua, aquella esencia masculina, aquel cuerpo poderoso como montaña que palpaba con sus manitos de niña, y el cómputo general de un hombre sumamente atractivo que contemplaban sus ojos, que no necesitaban del doujutsu Byakugan para ver que en lo superficial y lo más profundo, aquel era el hombre de sus sueños.
Sintiendo emociones igual de poderosas, Naruto se olvidaba completamente del mundo. A pesar de la hermosura de mujer que tenía a su lado, había un aspecto específico de ella que lo embobaba, y eso era su olor. La esencia que sus pechos difundían era definitivamente algo sobrenatural, casi místico. Probablemente era la única mujer en el mundo cuyos pechos tuvieran una característica similar. Naruto estaba seguro de que no se trataba del perfume. Por el contrario, tenía instintivamente asumido que aquel olor era absolutamente personal y único de ella.
Cuando la presión que su ropa ejercía sobre su miembro era insoportable, Naruto se despojó de ella, haciendo acelerar la respiración de la chica. Sus boxers, azules, se estiraban tratando de contener algo que crecía, tal como la blusa de Hinata (cuando llegó) se expandía tratando de soportar sus crecidos pechos.
Naruto también liberaba un olor que embriagaba a Hinata. Ella hizo que él abriera las piernas, y luego se colocó entre ellas para jugar con su duro sexo. Descubriéndolo, ella le realizó una serie de masajes que hicieron humedecer su enrojecido extremo superior, que brilló ante sus ojos. El aroma de la punta del miembro de Naruto invadió la nariz de la muchacha, vertiendo gasolina sobre el incendio de sus cada vez más incontrolables deseos. Con cortos besos ella recorrió la longitud del genital. Disfrutó del órgano viril como si fuera un dulce, y luego de distintas actividades como toques y leves estímulos, ella introdujo de lleno el miembro en su boca. Asustado, Naruto recordó repentinamente que hacía poco tiempo, en la misión con Tayuya y Anko, tuvo un contacto sexual. Algún contagio podría arruinar aquello que estaba por surgir con Hinata… pero viéndola realizar aquello, contemplando que el sexo oral que recibía de ella no se veía ni se sentía para nada sucio, olvidó sus aprehensiones. La Hyuga continuó con aquello, lentamente, a ratos subiendo la velocidad, dando leves y graves gemidos, para recordarle que era la primera vez que estaban haciendo cosas deliciosas sin ataduras. El rostro de la fémina, que ascendía y descendía a distintas velocidades a través de la longitud de aquel endurecido sexo, estaba sonrosado, y aquel contraste que se producía con el resto de su piel hacía que se viera más espléndida.
- Me encanta tu carita pintada, Hinata.
Aquellas últimas palabras que salieron de la boca de Naruto, graves, entrecortadas, con el volumen perfecto, hicieron hervir el centro interior del pecho de Hinata. Ella fugazmente pensó que las mujeres no necesitan un galán, un poeta… todas podían merecerse a un Naruto, tierno, masculino, fuerte, que además sabía encantar con su voz y palabras.
Pero, para su suerte, había un solo Naruto en el mundo, y lo tenía para ella sola. "Mío, mío…" pensó ella mientras, terminando su labor oral, se incorporó y recostó sobre el cuerpo de su amado. Cuando se produjo un nuevo beso, Naruto percibió el sabor y aroma de su propia intimidad, y supo que el contacto con Hinata era de lo más pleno. Polera sin mangas afuera, sostén y jeans fuera, boxer fuera. Las prendas se proyectaron en un lento descenso hacia el piso, mientras los calientes cuerpos de la Hyuga y el Uzumaki se unían.
Naruto recostó a la chica y se colocó sobre ella, poseyéndola con mucho cuidado. Pero Hinata perdió el hilo del momento. Su mirada acusaba lágrimas prontas a salir.
- ¿Qué pasa, Hinata? – preguntó Naruto, preocupado, abandonando su interior - ¿Dolor?
- No, Naruto-kun… yo, yo… yo estoy tan feliz – gimió ella
Naruto sonrió al ver a la antigua Hinata volver por unos instantes. Pero algo lo devolvió al acto sexual : la mano izquierda de la chica presionó las nalgas del ninja, haciéndolo penetrarla.
- Tómame, tómame… - dijo ella, aún en lágrimas.
Naruto le secó las lágrimas, y procedió a embestirla. Con los subsiguientes movimientos, la sensación de desconcierto de la peliazul desapareció, y pudo disfrutar plenamente del proceso.
Él se apoyó sobre las manos de la chica para mirarla desde cierta distancia mientras la embestía. Sus pechos, que caían hacia los lados, vibraban con cada movimiento. Sus rosados pezones se veían oscuros y endurecidos. Su abdomen era perfecto. Y siguió bajando la mirada hasta que encontró el punto que unían sus cuerpos, y no encontró nada más hermoso.
Hinata levantó un poco la cabeza.
- Quiero mirar también, quiero ver también…
Naruto separó un poco más su cuerpo de ella, aunque sin dejar de penetrarla. Ella también se deslumbró con lo que vió. Aquel miembro húmedo entraba y salía de su cuerpo.
Queriendo volver a tomar las riendas del galope, Hinata acostó a Naruto para sentarse sobre él. Encajándose con delicadeza, se unió al hombre y realizó un movimiento circular, con intensidad creciente.
- Voy a correr el velo - dijo ella, cerrando el viso semitransparente colocado antes que la cortina.
- Dale.
Tener relaciones con la ventana abierta era agradable, pero había que guardar algo de intimidad. Si ella era vista en aquella actividad, sería la debacle para su clan.
Retomando el ritmo, la Hyuga se esforzó al máximo para demostrar todo lo intensa que podía ser. Mientras montaba al rubio, lo deleitó aún más con un pequeño espectáculo : jugando con sus pechos, apretándolos, juntándolos y haciéndolos saltar al incrementar la velocidad y fuerza de las embestidas. Y mientras masajeaba sus pezones, sintió de improviso la electricidad y el fuego de un orgasmo que ascendía. Naruto, notando en el rostro de la chica sus ojos fuertemente cerrados, su boca abierta que ahogaba un grito y sus irrigadas mejillas, atinó a presionar con bestialidad los glúteos de la muchacha, para forzar unas cuantas embestidas más. Aquello provocó que el clímax fuera extenso y quemante. El larguísimo orgasmo casi acabó con sus fuerzas, pero considerando la situación inmejorable en que se encontraba, ella hizo acopio de toda su voluntad para seguir adelante y complacer a Naruto.
Por un rato siguieron devorándose. La mujer, que había tenido varios orgasmos ya, exigió con coquetas miraditas el final del acto al shinobi. Colocándose de rodillas sobre la orilla de la cama, hizo a Naruto bajarse de la misma. Luego lo ubicó a su espalda y la hizo penetrarla desde atrás. Al muchacho no le costó encontrar la entrada vaginal, y disfrutando de la vista que le proporcionaba aquel ángulo, la poseyó con fuerza. El ruido que producía el choque de sus cuerpos, el sonido pegajoso de sus humedades privadas, y el olor a intimidad femenina que se propagó lo excitó al máximo, tanto que, olvidándose de los peligros, virtió en el interior de la chica todo el contenido de su incontrolable eyaculación. Al salirse de ella, notó como varios hilos de líquidos mezclados se formaban entre sus intimidades, como queriendo volver a unirlos en un acto sexual interminable. Ella, agradecida, giró su cabeza y agradeció con una sonrisa. Aunque el acto no acabó allí. Insatisfecho por notar que ella no se había venido al mismo tiempo, la recostó y abrió sus piernas. Él se puso de rodillas en el suelo, y con la punta de la lengua fue dando leves toques por tola la extensión de los rosados pliegues, que seguían humedeciéndose como si recién hubiera empezado todo. Hinata ya no podía respirar más rápido, su psiquis iba a colapsar. Necesitaba urgentemente llegar otra vez al clímax o si no se volvería loca. Así que, pronunciando algunas sucias palabras, pidió a Naruto hacerla venirse. Obediente, él ejecutó su Kaiten Seppun no Jutsu y le hizo sentir un orgasmo de aquellos. No se aguantó y gritó.
Luego de tanto placer sintieron sueño. Durmieron por un rato, hasta que el sentido de la responsabilidad despertó a Hinata.
- ¿Cuánto dormimos?
- Dos horas y media - respondió Naruto, mirando el reloj de la sala. Cuando vió la hora, recordó lo de la mesa. Allí estaba, volcada. al lado del mantel tirado, estaban la taza rota y la botellita de jugo derramado.
Hinata también miró hacia allá. Naruto la tomó por la mejilla y la giró hacia sí.
- Me debes una taza.
- Claro - contestó ella, sonriendo - Naruto-kun, me debo ir.
Él recordó que un momento de su acalorado acto ella le mencionó que había empezado a tomar unas pastillas con anterioridad.
- Bueno, ve a lo que tengas que hacer.
Vistiéndose raudamente, Hinata se preparó para la despedida.
- Prometo que buscaré una salida para todo. Renunciaré al clan si es necesario.
- No digas eso, Hinata.
Para los Hyuga, renunciar al clan significaba perder sus ojos. Naruto no quería eso para ella. Todo se debía a que el clan no toleraría mezclar a una princesa con un ninja cualquiera.
Entonces ocurrió lo que menos tenía que ocurrir. La despedida fue triste, y eso condicionó los pensamientos de ambos por el resto de la noche. Entregándose a las reflexiones, cada uno por su lado vió con pesimismo el éxito de su relación.
- Un mero romance con una persona ajena a la realeza parece un insulto para años de tradición.
El padre de Hinata fue implacable. No por las palabras que escogió, sino por aquella mirada intransigente y de ira con que contempló a su hija. Esto se debía a que le había llegado el rumor sobre una eventual relación con el jinchuuriki.
El padre de Hinata hizo colocar un jounin como vigilante de su hija, a casi toda hora del día, por motivos que no quiso revelarle. Sus encuentros con Naruto se redujeron a minutos, en ciertas horas vacías y visitas al baño con las que pudo contar.
Con el tiempo, el desgano se apoderó de sus ánimos, y finalmente dejaron de verse. La angustia con la que vivían, por no poder verse, finalmente hizo que el amor que hervía en un principio degenerara en desesperanza. Lo que más enfurecía a Naruto era que por primera vez tenía que rendirse en algo, al ver que el problema lo superaba. Era algo que comprendía pero no podría dominar nunca : lo social. Había un orden establecido que no podía modificar aunque fuera el hombre más fuerte del mundo. Mientras más amor sentía hacia Hinata, más vetado fue por la familia Hyuga, y menos pudo verla. Sin poder encontrar una solución, confundido, y rendido de angustia, solicitó a Hinata una despedida, en un breve encuentro en la calle. Ella respondió que a pesar de la infranqueable muralla de lo establecido, no todo estaba perdido. Aquel extraño mensaje rondó por su mente mucho tiempo.
Naruto trabajó por mucho tiempo ininterrumpido, casi sin vacaciones. Generó muchos ingresos para la aldea y para sí. Pensó que siendo una persona próspera podría encontrar algo de felicidad, pero al no tener con quien compartir la abundancia, se arrepintió. Abandonando momentáneamente el trabajo, se entregó a la meditación para alcanzar completo dominio de sus pensamientos y decidir qué hacer con su vida.
En todo el tiempo transcurrido, Sakura, había conseguido madurar y con duro trabajo ahorró y se dió la gran vida : pidió muchas vacaciones y conoció el mundo. Salió con muchos hombres (aunque nunca llegó siquiera a besar a alguno) y se dejó seducir por lo lujoso. Ganó lo suficiente para comprar varias propiedades, incluso negoció en secreto la compra de pequeños terrenos fiscales en distintos países. Llegó a conseguir, por un precio para la risa, una base subterránea en el desierto del País del Viento, Hasta que un día, aburrida de lo grandioso, decidió recuperar algo que había perdido hacía tiempo. Mas bien, a alguien. Ese alguien le negó el saludo y la palabra por mucho tiempo. Intentó hablarle, conversarle, pero él nunca cedió. Como había pasado el tiempo, era buena idea intentar de nuevo. El problema es que ella no fue la única que tuvo la misma idea.
Debido a una extraña conjetura del transcurso del tiempo/espacio, un día, un par de mujeres, con la misma idea en mente, y con la misma dificultad (de querer hablar y estar con ese alguien, y no poder haerlo) se dirigieron a esperar a cierto ninja que estaba por llegar.
Sakura se dispuso al medio de la entrada a la aldea, esperando a Naruto. Pero no había notado que, antes que ella, había llegado alguien más a esperarlo. A su derecha, tras un árbol, una sorprendida Hinata la miraba casi con miedo. Con el cejo fruncido, Sakura se atrevió a hablarle.
- ¿Esperas a algún pariente o amigo? – dijo la pelirrosa, alzando la voz para que la paliducha Hyuga la oyera.
- Yo, este… - murmuró Hinata, sumida en debilidad. Hasta que un rayo de dignidad que atravesó su mente la hizo recapacitar. Se había esforzado mucho para enamorar a Naruto, y lo consiguió. Luego, lo perdió. Y ahora, con un pequeño plan en mente, tenía la posibilidad de recuperarlo.
Pero ahora llegaba ella, la "eventualmente aún" enamorada de Sasuke, para arrebatarle su principal objetivo
- ¡Vine a esperar a Naruto-kun! – gritó Hinata, en un firme, perfecto y fluido japonés.
Sakura sólo entorno los ojos, tratando de analizar de dónde Hinata había sacado tal valentía.
- Haz lo que quieras. No te garantizo que quiera conversar.
Sakura odiaba a Hinata. Sumida en llanto y al borde del suicidio escuchó, desde la puerta de entrada de la casa de Naruto, como él y Hinata fornicaban por primera vez. Ella había llegado aquel día, pero al escuchar el estruendo de una mesa que se volcaba y una taza que se rompía, se detuvo y agudizó el oído para enterarse de lo que ocurría. Con horror oyó gemidos de placer, risas, suspiros, y con el rato, varios orgasmos. Desmoronándose, con la espalda pegada a la pared al lado de la puerta de la casa del ninja, la chica sintió como las pesadas lágrimas le acuchillaban las mejillas y asesinaban por completo sus esperanzas. Cayendo sentada, abrazó sus rodillas y permaneció allí todo el rato, torturándose con el ruido del sexo. Olvidando su amor, planeó con sangre fría el asesinato de la joven princesa. Con un furtivo intento como advertencia (que la misma Hinata no notó, sino su propio padre) empezó el calvario para la peliazul y el rubio. Con el segundo intento de homicidio, el padre de Hinata hizo colocar un vigilante jounin para su protección. Cuando los intentos cesaron, Hinata se vió libre nuevamente pero Naruto ya estaba convertido en otra persona.
Sin algo por lo cual luchar, Naruto, Hinata y Sakura cayeron en vidas aburridas.
Pero por alguna extraña razón, ambas chicas recuperaron el rayo de la determinación Y en un mismo día, se dirigieron a la salida de la aldea con un objetivo igual.
- Cuando llegue Naruto me lo llevaré de la aldea. Lo recuperaré - contó Sakura, que presentía la misma intención por parte de la otra chica.
- Yo quiero hacer lo mismo.
- Zorra, no te dejaré.
- La zorra eres tú, si saliste con media aldea, y más encima, con medio mundo.
- ¡Cállate! ¿Quieres pelear?
- Me parece. Naruto podría elegir a la más fuerte - dijo Hinata, acercándose a Sakura.
- No vamos a hacer que elija así, no es un perro que va a elegir entre dos dueños...
- Pero sí es un zorrito. Va a ser mi zorrito.
Sakura se enfureció al oír de los labios de la peliazul la palabra que ella misma utilizaba para pensar en él.
- ¡No le digas así! ¡Es mi zorro! - gritó Sakura
- Naruto no va a querer a una mujer gritona. Qué poco femenina eres.
Sakura enfrió la cabeza y se dispuso a atacar. Hinata activó el Byakugan y adoptó pose de pelea.
- Suficiente, las dos - dijo uno de los guardias de la entrada - No me hagan llamar a los ANBU.
Hinata y Sakura no dejaron de mirarse.
- Con pelear no sacan nada - dijo una nueva voz, que se aproximaba a la entrada, desde el exterior.
La figura de Naruto se desplazaba hacia ellas.
- ¡Naruto!
- ¡Naruto-kun...!
Sakura quiso adelantarse.
- ¡Naruto! ¡Estuve pensándolo y... quiero que nos vayamos de esta aldea!
Naruto giró la vista hacia ella, que se le acercó para decirle lo siguiente de modo que Hinata lo la oyera.
- Compré varios lugares espléndidos para vivir, fuera de la aldea, donde jamás nos encontrarán. Hice tratos para que todo fuera secreto, para que nadie nos vaya a molestar. Salvo un lugar especial : Gaara me vendió a precio de huevo una base subterránea en el desierto, que él mismo contruyó en segundos, a cientos de metros de profundidad en la arena. Él es el único que nos podría encontrar, pero el es más discreto, ¿cierto? - narró Sakura, tratando de parecer convincente.
Hinata estaba de piedra. Pudo escucharlo todo. Cualquier hombre cedería a la tentadora oferta de vivir una vida secreta y romántica.
- Lo único malo, al menos para ti, es que no trabajaríamos como ninjas nunca más... viviremos del arriendo de mis propiedades - siguió comentando Sakura.
El plan de la Haruno parecía perfecto. Lamentablemente, Hinata, salvo una re-declaración de amor, no contaba con mayor estrategia.
- Naruto-kun
-¿EH? - musitó la pelirrosa, mirando con desprecio a Hinata - ¿Qué tienes tú para ofrecerle, tetona? ¡Yo le daré todo! ¡Buena vida, y sobre todo, amor! ¡Mucho amor! No como tú, que sin tetas no tienes como hacer que te mire.
Naruto prefirió no intervenir. Entendió que aquello era una batalla de dos chicas.
- Naruto-kun, yo no tengo nada que ofrecerte... Bueno, podemos usar mis ahorros... No son abundantes, pero es suficiente para vivir por un tiempo mientras pensamos qué hacer...
- ¿La princesita tetona no tiene nada más qué ofrecer? - intervino Sakura
- ¡Puedo dar el triple de amor que tú! - gritó Hinata
- ¿Qué sabes tú de dar amor? ¡Esperaste mucho tiempo, Hinata! ¡Yo me lo comí primero!
- ¿Y eso qué importa? - contestó Hinata, con rabia. Aquello le dolió.
- ¡Yo me lo cogí primero! ¡Su primera vez fue conmigo! ¿Crees que eso no cuenta? En cambio tú... Naruto recién te vino a pescar cuando a no tenía nada conmigo.
- Pero tú... ¡Todo el tiempo lo engañaste! ¡Amabas... y todavía amas a Sasuke-kun!
- ¡Cómo te atreves a...!
- ¡¿Crees que soy tonta? ¡¿Crees que Naruto es tonto?- gritó Hinata, mientras mentalmente se preparaba para revelar la conclusión que acababa se sacar en base a lo que recién había oído - ¡Todas esas propiedades que has comprado sirvieron para desplazarte y buscar a Sasuke-kun! ¿O me equivoco?
- ¡Perra...! - gruñó Sakura, sintiendo herido su orgullo. Aquello tenía algo de verdad.
- Perdiste Naruto-kun, luego de que él descubrió que seguías amando a Sasuke-kun, enviándole cartas... Perdiste a Naruto-kun, y cuando te sentiste muy falta de amor, corriste a buscar tu segunda opción.
- ¡CÁLLATE! - ladró Sakura
- ¡Naruto-kun! ¡Yo no tengo mucho que ofrecer...! ¡Usaremos mis ahorros! Podemos viajar. ¡Perdón, Naruto-kun! ¡Es todo lo que puedo ofrecer! ¡Viajar, huir de la gente! Pero... ¡Será divertido! ¡Como una película!
- ¡CÁLLATE, HINATA, CÁLLATE! - siguió gritando Sakura, enfurecida. Temía que la chica hiciera una invitación más atractiva.
Naruto, silente, pensó en las dos chicas. Y en cosa de segundos tomó una decisión.
- ¡No voy con ninguna de las dos!
Ambas dieron un respingo.
- A ver, si tanto me quieren... ¿No se les olvida algo?
El silencio en el que permanecieron las dos chicas dió a entender a Naruto el leve egoísmo con el que ellas querían proceder.
- Quiero ser Hokage algún día, y no podré serlo viviendo escondido en la arena o huyendo de la sociedad.
Ambas miraron al suelo.
- Quiero vivir en mi aldea. Quiero tener niños en el futuro. Quiero ser Hokage. Quiero vivir más cosas. No me voy a atar a ninguna de las dos.
La disputa había desembocado en un repentino empate.
- Sakura, no debiste haber puesto tu vida en riesgo tantas veces - comentó el rubio, refiriéndose al extenso periodo de tiempo en que la Haruno se dedicó completamente a misiones de rango A y S, para juntar grandes cantidades de dinero - Deberías dejar un par de misiones peligrosas a otros. Además la aldea no se puede permitir la pérdida de una especialista médico como tú.
A la aludida no le agradó el comentario.
- Y tú, Hinata... por favor, piensa en el bien de tu familia. Nunca ha sido buena idea que te relaciones con alguien como yo. Piensa también en tu bien. Ambos somos jóvenes y nos queda mucho por vivir y experimentar. Probablemente yo no soy el amor de tu vida.
La Hyuga, muy asustada, pareció encontrar algo de razón en aquello. Durante un tiempo, se sintió misteriosamente atraída hacia otros dos chicos. Un jounin y un tipo de un puesto de revistas con el que hablaba mucho.
- Ejercí como prostituto en muchísimas misiones de recolección de información.
Con los ojos como platos, las chicas quedaron mudas de impresión.
- Me he estado tratando biológicamente, y por fortuna estoy sano todavía. Pero por favor, piensen si les hace bien querer a alguien que debe seducir mujeres como parte de su trabajo. Yo, probablemente, no soy lo que buscan.
Atentas, las jóvenes escucharon aquellas duras palabras. Él prosiguió.
- Apuesto lo que sea a que tienen curiosidad por buscar algo más... Probablemente me quieren, pero les estaría negando parte de la verdad del mundo si por mi culpa no conocen más personas. Yo, personalmente, siento que quizás debiera conocer otra chica, que no conozca sobre mis misiones como gigoló, claro - afirmó Naruto, rascándose la cabeza.
- Ya he visto el mundo, Naruto. Ya he salido con personas, lo reconozco.
- Pero ¿podrás tolerar a un hombre con un trabajo así?
Sakura sabía que aquello era duro y que tenía que pensarlo.
- En mi carrera por ser Hokage, hay riesgos que tengo que asumir. Mi salud cae en aquellos riesgos. Tengan por seguro que nunca he perdido mi dignidad, pero por favor, considérenlo. Existe la posibilidad de que... yo no sea lo mejor para ninguna de las dos.
Hinata dió media vuelta y emprendió camino a su casa.
- No me voy a rendir, Naruto-kun. Te voy a enamorar otra vez.
Naruto no dijo nada. Tan sólo respetó aquella decisión y sintió que debía prepararse para cualquier eventualidad.
- No voy a dejar que esa coño de su madre Hyuga me gane - dijo Sakura, que también emprendió camino a casa- Y, tranquilo - continuó Sakura al ver que Naruto hacía una mueca de preocupación por Hinata - No voy a pelear con ella. No le haré nada. Quiero un combate justo.
- ¿Combate? - preguntó Naruto.
Sakura alcanzó a Hinata y caminó con ella.Y le dirigió un mensaje de guerra.
- Un día le voy a hacer el amor tan rico que se va a olvidar de que exististe.
- Entonces cuidado con pegarle un bicho, suelta.
- Que no se te olvide que lo tuve yo primero, tonta. Y se lo di todo. TODO ¿Sabes a qué me refieron con "todo"?. Le fascinó - comentó Sakura, haciendo una ultra privada alusión indirecta, pero perceptible sobre su mismísima y propia retaguardia.
- Que guarra... orgullosa de entregarle el culo a alguien, aunque sea Naruto-kun. Qué asco.
- No fuiste capaz de complacerlo al máximo entonces. Mientras más sucia, más lo pude amarrar a mí. Lo comprobé - dijo Sakura enojada, sorprendida del carácter y las palabrotas con las que contaba su enemiga para comunicarse.
- Le voy a decir a todo el mundo que te gusta que te rompan el cul- dijo Hinata, interrumpiéndose al final.
- No sería una lucha justa. Esto es entre tu y yo. No metas a la aldea.
- Ya que hablamos de cosas sucias... nunca le vas a hacer una rusa como Dios manda. Yo sí.
Sakura, herida, prefirió dejar las palabras de lado. Aquella era definitivamente una nueva Hinata, una oponente fuerte en el combate del amor.
- Veremos quién se lo queda. Ya tengo dos motivos para vencer. Tenerlo y ganarte son completamente distintos ahora - sentenció la pelirrosa.
- Lo mismo digo - finalizó la Hyuga. Al llegar a una esquina se separaron.
Una chica rubia contempló desde media distancia todo lo que ocurrió. HERE COMES A NEW CHALLENGER! tara ra ra tan tan taaan!
- Quiero saber que tal es este Naruto... otra vez. Se lo están peleando mucho. Debe estar bien bueno, más que antes. Quiero probarlo - dijo para sí Ino, que se vió abandonada por Sai en su fugaz relación, y quería aventuras.
Naruto todavía seguía parado en la entrada de la aldea. Hasta que alguien se posó a su lado.
- Te orbitan muchas vaginas, hombre, qué sex appeal - comentó Tayuya a Naruto, apareciendo de la nada.
- ¿Que quieres?
- Nada muy especial. Tengo que contarte algo sobre Anko. Invítame a una tacita de café.
Naruto miró hacia abajo.
- ¿Qué pasa? ¿Acaso no puedes? ¿Alguien te espera en casa?
Con un suspiro y una sonrisa, Naruto volvió a levantar la vista.
- Por supuesto que nadie me espera en casa - finalmente dijo, riendo.
En aquel momento Naruto supo que no podría evitar lo que vendría. Su generación de amigos y conocidos, todos en época veinteañera, tenían mucho por vivir y experimentar. Mientras duraran sus juveniles energías, se encargaría de ser una persona plena. Rechazaría desde aquel momento todas las misiones tipo gigoló. Y sobre todo, no se preocuparía por buscar a una persona especial, porque todo se hace más divertido cuando aparece de repente, cuando no te das cuenta, aunque la conozcas o no. Además, aquello te cierra una posibilidad...
La posibilidad de, en cualquier momento, tener un pícaro encuentro. Fugaz, ardiente, en una fiesta, un paseo, o en el cuarto del conserje de un hospital.
Hay muchas situaciones lujuriosas esperando por ti.
Y sé que te divertirás.
Y, amigos, éste es el final de la historia. Sé que el final no es lo mejor considerando el tiempo que ha pasado, pero realmente he hecho mi mejor esfuerzo.
Este fic lo llegaron a leer más de 50 personas, (una incluso se creó un user para comentar!) y eso me hace sentir muy halagado. Aunque, debido a lo gastado del formato de mi fic, fui perdiendo lectores, y continuaron leyendo sólo unos pocos. A aquellos que leen este mensaje y leyeron todos los capítulos, les doy las INFINITAS GRACIAS porque con sus comentarios, les juro, me animaron en varios momentos difíciles.
Probablemente escriba un par de fics eróticos más :
* Street Fighter - en desarrollo
* FLCL (Furi Kuri) - no publicado, en desarrollo
Y otros dos que no sé si escriba, todo está sujeto a como me vaya con los anteriores:
* One Piece - idea concebida, no completamente seguro de redactarlo.
* FullMetal Alchemist - idea concebida, no completamente seguro de redactarlo.
Y dependiendo de como me vaya con ellos, postearé aquí en MCAnime mi historia original Suite Jeria (aún en desarrollo y redacción). No es erótica, por cierto. xD
Insisto por si alguien está interesado (aunque no creo xD), sí seguiré escribiendo, pero depende como me vaya con los fics eróticos de Street Fighter y FLCL (Furi Kuri).
¡Nuevamente muchas gracias! ¡De corazón! ¡Hay muchas situaciones indecorosas esperando por ustedes! Recuerden tomar precauciones y cuidarse, pero, por sobre todo... ¡Disfrútenlo!
