Capítulo 2

Tomando tierra

Tras horas de vuelo por fin llegamos a tierra firme. El helicóptero se poso sobre la pista de aterrizaje en el aeropuerto de California, al oeste de Norteamérica. Las palas del vehículo pararon de girar y las tripulación de cabina dio paso al desembarque. Las compuertas se abrieron dejando una estela de luz solar que nos cegó a todos. Tras el destello pudimos ver lo que sería nuestro nuevo hogar.

Bajamos lentamente, periodistas de todas las cadenas de televisión del mundo se reunieron allí para poder ver a los pocos que habían conseguido salvar sus vidas del virus. Una gran masa de multitudes nos miraba llegar atónitos, pues aun vivos, nuestras ropas apenas seguían siendo útiles, manchas de sangre, cicatrices y demás marcaban nuestros cuerpos explicando lo que habíamos pasado.

Un coche limusina aparcó frente a nosotros, de él bajó un hombre con aspecto formal, iba vestido con un elegante traje, chaqueta y corbata. De primeras se me acercó a mí. Extendió sun mano quitándose con la otra las gafas de sol que llevaba - Hola, encantado, mi nombre es Bryan Tiers - sujeté su mano estrechándosela como saludo - Soy el gobernador, y el encargado de vuestra adaptación al país y al continente,¿puedo saber tu nombre? - soltó mi mano para guardar sus gafas de sol en uno de los bolsillos que se encontraba en el pecho su chaqueta - Mi nombre es Takashi, Takashi Komuro - el hombre me miró y luego dirigió su mirada hacia el grupo de atrás - Veo que tienes compañía, entremos en el coche, os llevaré hasta donde os hospedareis de ahora en adelante - fue hacia el coche abriendo la puerta trasera de el mismo y pasando una mano por delante en símbolo de invitación a entrar dentro.

Nos metimos todos juntos en la parte de atrás de la limusina, el gobernador se sentó en los asientos de delante, cada asiento estaba separado por cabinas. El hombre abrió la ventanilla de delante para decirnos algo - Espero que os guste el país, ya veréis que `poco a poco os haréis a la idea de cómo es y tras un periodo ya estaréis como en casa. La hacienda a la que vais a vivir está perfectamente amueblada, tiene un diseño especial y está a muy pocos kilómetros de la playa. Se encuentro muy cerca de la ciudad pero lo suficientemente lejos como para vivir tranquilos - cerró nuevamente la ventanilla y el coche comenzó a moverse. A través de los cristales tintados de la limusina se podían ver los medios de televisión que intentaban acercarse cada vez más al coche. Tras unos minutos conseguimos salir hacia la autopista y emprender el recorrido hasta nuestro nuevo hogar.

- ¡Espero que tenga piscina! - exclamó Alice, soltando una pequeña risa para luego acurrucarse en los brazos de Rei. Froté su cabeza - Ojalá - abrí la ventanilla y pude ver el maravilloso entorno. Una brisa marina abrumaba junto con el fresco olor de la naturaleza. El mar se podía ver a la misma vez que la ciudad ciudad. En ese momento pude ver que el cielo se abría una vez más dándonos una nueva oportunidad.

Saeko apoyó su cabeza en mi hombro, se la veía muy cansada, supuse que no habría dormido durante el viaje así que la dejé que reposara sobre mi hombro. Se pelo se sentía muy suave. Pasé mi mano tras su espalda para acomodarla bien y estar más cómodo yo también por mi parte.

- Tu hombro se siente muy bien de esta forma... - susurró levemente dibujando una sonrisa con sus ojos cerrados. Suspiré apoyando mi otra mano sobre la ventanilla bajada y seguí mirando el paisaje.

El recorrido duró poco más de una hora, tras ese tiempo el coche paró frente a una casa que se encontraba en una urbanización bastante grande. La casa era inmensa y parecía tener 3 pisos. El gobernador se bajó y nos abrió la puerta a nosotros. Nos bajamos y observamos la zona. Tenía un ambiente cálido y se podía ver el mar desde la calle, un poco lejos pero no había edificio que lo tapase.

El recorrido duró poco más de una hora, tras ese tiempo el coche paró frente a una casa que se encontraba en una urbanización bastante grande. La casa era inmensa y parecía tener 3 pisos. El gobernador se bajó y nos abrió la puerta a nosotros. Nos bajamos y observamos la zona. Tenía un ambiente cálido y se podía ver el mar desde la calle, un poco lejos pero no había edificio que lo tapase.

Nos dio las llaves de la casa dándonos paso a abrirla cuando quisiéramos - Yo debo de irme ya, la casa es vuestra, dentro de unos días vendrán unos agentes que les darán crédito suficiente como para vivir el resto de sus vidas, al fin y al cabo casi la pierden por fallos militares - volvió a entrar en la limusina y arrancó desapareciendo al final de la calle.

Abrí la puerta del cercado que daba a un amplio jardín con un verde y fresco césped. La casa se veía muy grande. Entré finalmente dentro de ella, un ambiente a nuevo rodeada todo. Los chicos entraron después de mí.

- Pinta muy acogedora - dijo Rei con una voz suave - ¡Iré a coger mi habitación! - para luego ir corriendo hacia la segunda planta que era supuestamente donde se encontraban los dormitorios. Todos subimos rápidamente pues también queríamos escoger la habitación. Al llegar a las puertas nos dimos cuenta de que los dormitorios eran dobles, y que en cada uno debía de haber dos personas - Humm... debemos escoger a nuestra pareja de habitación - meditó Kohta colocándose la mano en el mentón - ¡Kohta!¡Kohta! Yo quiero estar en tu habitación - exclamó desde abajo Alice. Kohta se le acercó y se agachó frente a ella frotando su cabeza - Claro, ¿por qué no? - ellos fueron la primera pareja, con lo cual eso dejó que yo debía de quedarme con alguna de las chicas - Yo iré en la misma habitación que Kohta y Alice, Alice es chica y tendré espacio junto a ella - contestó introduciéndose en el grupo Rei - ¡Si! - reaccionó sonriente Alice tras el comentario de Rei.

- Yo me quedaré con Shizuka-sensei - dijo Takagi invitando a Shizuka para ello - De acuerdo - entró a su habitación junto a Takagi para instalarse en ella

- Supongo que iré contigo - hablé suavemente dirigiendo mi mirada hacia Saeko - Sí, supongo, entremos a verla - pasamos a dentro y vimos como era la habitación, estaba totalmente amueblada , las camas estaban hechas. Me dejé caer sobre una dejando que un suspiro flotase en el aire mientras tanto - No te ves muy animado - dijo Saeko desde la otra cama. Recosté mis manos tras mi cabeza y suspiré de nuevo - Puede ser, de momento estaré así, no puedo acostumbrarme tan rápido a esto - abrí mis ojos y miré al techo - Esto solo acaba de empezar...