Capítulo 3
El principio de una nueva vida
Saeko se levantó de su cama para tumbarse junto a mí - Piensa que debemos de hacer nuestras vidas de nuevo, aún habiendo perdido todo lo demás, familia y amigos, no podemos seguir recordándolo pues eso nos hará un mal peor - cerró los ojos - Tenemos que continuar sin pararnos en el pasado.
Un suspiro pesado salió de mi boca. Me levanté y me puse sentado al pie de la cama, di unos toques al muslo de Saeko y miré al frente - Supongo que sí - me levanté sacudiéndome la camisa y luego le extendí una mano a Busujima - Vamos, necesitamos todos una ducha - soltó una pequeña sonrisa para luego coger de mi mano y tirar de ella para levantarse. El tirón fue brusco y aposta para colocarse a pocos centímetros de mi - Gracias, Komuro - tragué saliva - Puedes, llamarme Takashi... - me miró fijamente y sonrió - Takashi... - se alejó un poco soltando una pequeña risa - Vayamos a bañarnos - salió por la puerta de la habitación y la seguí - Chicos, debemos tomar turnos para la ducha - Kohta se asomó desde abajo de la escalera - Hay 3 baños y cada uno tiene una ducha, podemos turnarnos, Saeko, Rei con Alice y Shizuka serán las primeras, luego iremos yo Takashi y Takagi - todos asentimos a la vez y los que primero iban bajaron mientras que nosotros tres nos dirigimos al salón en la primera planta.
Nos sentamos en el sofá, era muy cómodo. Estaba forrado de cuero con un color negro y con los bordados blancos. El salón estaba muy bien decorado, la televisión era de 60 pulgadas en alta definición, tenía unas puertas correderas de cristal con marcos de madera que daban hacia el patio trasero donde había una piscina y algunas cosas más que no habíamos visto. Unas cuantas plantas adornaban los rincones y una estantería se encontraba en la derecha. Había una mesa en medio de los sillones y la televisión y en el mueble en el que se apoyaba la misma se podía ver un reproductor DVD y una consola con algunos videojuegos. La casa de momento parecía totalmente equipada con toda clase de lujos.
- ¡Esta casa es genial! - exclamó sorprendido Kohta al ver todo lo que había en ella - Y aún no lo hemos visto todo.
- La verdad es que no está nada mal, es muy acogedora - interviene Takagi - Enciende la televisión Kohta - . El chico agarró el mando y encendió la televisión, lo primero que vimos fue un partido de béisbol, la imagen era maravillosa - Los programas aquí serán muy diferentes a los de nuestro país, suerte que todos sabemos inglés, ¿no? - dijo Takagi.
Pasé mi mano frotando mi cabello - Yo se inglés y Rei también, así que supongo que con eso ya basta, ¿tú sabes inglés Kohta? - me miró con cara de tarado - ¿Inglés? - puso una mano en su boca - ¿Ese idioma que se usa en Inglaterra? - Takagi levantó una mano y le dio un fuerte tortazo a Kohta en la cabeza - Sí, ese idioma pedazo de idiota - él se quejó por el golpe - Ah..pues...en ese caso, sí, lo aprendí por mi afición a las armas.
- Con eso sería suficiente como para manejarnos por el país - respondí - Y creo que de todas formas la única que no sabe inglés de aquí sería Alice, ya que Shizuka es médico y trata con gente de otros lugares, y Saeko es bastante culta. - Takagi se frotó las manos - Sí, supongo - dijo mirando la televisión.
- ¡Chicos, nosotras ya terminamos! Podéis entrar - dijeron cada una subiendo a sus habitaciones con una toalla para cubrirse, eso se veía mi atrevido. Giré la cabeza y vi a Kohta con la boca abierta y con una gota de sangre saliendo por su nariz - Tú, sécate la boca, se te cae la baba - reaccionó como si le hubiese asustado y se limpio la boca - Claro... - dijo como si estuviera hipnotizado - Vayamos a ducharnos - les dije levantándome del sofá y yendo a la habitación a por ropa de cambio.
Llegué frente a la puerta y la abrí sin pensar que Saeko podría estar dentro aún cambiándose y efectivamente, allí estaba. Por suerte ya tenía la ropa interior colocada. Cuando me di cuenta que me vio giré rápidamente - Lo siento, lo siento, no me di cuenta que te estabas cambiando - sentí un movimiento rápido - Takashi...no sabía que eras tan...pervertido - sentí sus brazos rodeando mi cuello y como sus pechos chocaban mi espalda. Adelantó su pie para empujar la puerta y cerrarla - ¿Sa-Saeko? - tartamudeé tragando saliva - ¿Qué pasa? No me dirás que no te gusta - dijo con una risita - No es eso, si no que... - paré de hablar al sentir una mordida leve en mi cuello. Luego se rió - Seguro que sabes mejor si estás limpio, ve a bañarte - me di la vuelta y aún estaba en ropa interior - Pero...¿no te importa que te vea así? - ella sonrió tras mi pregunta - No, no me importa, somos compañeros de habitación así que no me preocupo por eso - asentí y fui hacia un armario a lado de mi cama, lo abrí y como esperaba había ropa de todas las tallas y género ya preparada, cogí una camisa y pantalones cómodos para andar por casa y salí por la puerta parándome antes de bajar las escaleras - Saeko...gracias por tu confianza... - guiñé un ojo y comencé a bajar las escaleras llegando a la ducha. Entré a la que no estaba ocupada y empecé a ducharme.
Tras el baño salí de la ducha ya limpio y con la ropa puesta, coloqué la ropa sucia en una cesta que había allí aunque no se para qué si no iba a servir lavarla ya que estaba muy desgastada y las manchas de sangre cuestan salir mucho de la ropa.
Los chicos estaban todos en el piso de abajo - ¡Takashi!¡Takashi! ¡Shizuka hará la cena hot! - gritó sonriendo Alice corriendo hacia mí, la abracé y la cogí en brazos. Me acerqué a la cocina, era amplia y repleta de todos los utensilios posibles y de la mejor calidad que existiesen hasta el momento, además de también disponer de toda clase de electrodomésticos existentes. En medio de la cocina había una mesa de mármol para poder elaborar las comidas donde todos estaban reunidos hablando.
- ¿Qué comeremos hoy? - dije introduciéndome en el grupo. Rei me miró y se acercó a mí - Takaaaashi... - susurró a mi oído - ¿Darías una vuelta conmigo por la ciudad esta noche? - cogió una de mis manos frotándola. Alice, que estaba a mi hombro se acercó a mi oído - Di que sí - al oír eso me reí, pues venía de una niña de poca edad - Claro, por qué no. Me encantaría. Pero primero cenemos
Shizuka terminó d preparar la cena y todos nos sentamos alrededor de la mesa de la sala del comedor, era muy grande y la sala estaba muy bien ambientada para comidas familiares.
La noche acababa de empezar...
