AVISO:
Querido lector, este capítulo contiene escenas de la serie The Book of Boba Fett. Así que si aún no has visto la serie estarás expuesto a SPOILERS. Ve corriendo a ver la serie y después regresa aquí (puedes ver solamente a partir del capítulo 5 en adelante), pero si no te molesta, entonces espero que disfrutes de la lectura.
Ya quedaste advertido.
Dantooine, Tempes, Ossus. Eran los lugares que L'exxi había recorrido en su viaje de autodescubrimiento y entrenamiento. Con la ayuda de Esko, los conocimientos del holocrón, la guía de Anakin, lo que había aprendido en sus visitas y meditaciones en los antiguos templos Jedi, se había introducido en aprender un nuevo estilo de combate.
Usado por un antiguo maestro Jedi Mace Windu, el Camino del Vornskr no solo era una de formas de combate más difíciles de aprender, requería una férrea disciplina. Las emociones del usuario eran necesarias para potenciar el ataque, no solo se dejaban desatadas, la Forma VII o Vaapad servía de catalizador emocional que transformaba la obscuridad interna del usuario y la transformaba en luz, justo lo que L'exxi necesitaba. Al aprender este estilo el practicante era llevado a la penumbra de los lados luminoso y obscuro, por eso era vital para Mjurran mantener la concentración y una completa disciplina en sus entrenamientos. Anakin confiaba en que ella podía hacerlo. Esko sabía que sería un camino difícil pero lograría su cometido que era mantener el equilibrio dentro de ella, pero sobre todo aprender algo importante.
"Tienes que vivir el aquí y el ahora, entrenate a dejar ir lo que tememes perder".
Y lo estaba logrando. L'exxi empezaba a dejar sus pecados en el pasado y formar una nueva versión de sí misma. Una muestra significativa de un nuevo comienzo fue en su visita a Ossus, donde en un antiguo templo Jedi tomó los cristales kyber del sable del inquisidor y los purificó mediante la Fuerza. Habían sido corrompidos por el lado obscuro, hechos sangran, utilizados para asesinar inocentes, cazar Jedis y llevar caos a la galaxia. Ellos merecían un nuevo comienzo, volver a su estado más puro escogiendo a L'exxi para ser llevados de regreso.
Cuando se encontraba en el templo para la purificación de los cristales, la castaña recordó las palabras de Ahsoka quién había pasado por algo similar.
"Los cristales te han escogido L'exxi".
Ya era digna, digna de tener sus propios sables de luz.
Su entrenamiento la llevó hasta Orto Plutonia, un planeta polar que se encontraba deshabilitado, o al menos en su gran mayoría y eso le era perfecto para ella. Pudo encontrar un lugar apropiado para dejar el Jeager, una cueva grande que le ofrecía protección de las tormentas de nieve. Aunque aún no entendía el porque estaba en ese lugar, vio un gran potencial. Había encontrado en aquel planeta un reto, entre el clima extremo como cuevas con redes de pasadizos complejas que podía usarlos como un circuito de entrenamiento, entrenar su cuerpo era de igual importancia que entrenar su mente.
El sonido de gruñidos desesperados hicieron que L'exxi saliera de su meditación, dirigió su mirada hacia el cañón que se encontraba a sus pies y vio a una criatura de pelaje blanco correr con desesperación siendo perseguida por un narglatch nada amistoso. La castaña siguió de cerca aquella persecución por aquel cañón, vio rocas sueltas que estaban en la orilla de una cresta encima de ellos y con la Fuerza las hizo caer deteniendo el avance del felino. L'exxi bajó con rapidez y se puso delante de la criatura, no había conocido a ninguna especie como esa. Era de su altura, cubierta por pelaje largo y espeso como el de los wookiees pero en blanco, cuatro ojos negros y una pequeña trompa. La castaña se quedó un momento observando con admiración aquel espécimen quién parecía tenerle temor.
—Oye, ¿estás bien? —dijo la castaña hacia la criatura—. No voy a lastimarte —dijo levantando las manos al ver que esta gruñía cosas inentendibles, un ruido la alertó y giró para ver que el felino había trepado aquella barrera, sacó sus sables y los desplegó—. Quédate detrás de mí —el felino se agazapó frente a ella pero la castaña no sintió nada malo u obscuro en el, guardó los sables y extendió su mano frente aquel animal—. Tranquilo. Tranquilo —dijo con voz apacible, el animal poco a poco se fue calmando hasta ceder a las ordenes de L'exxi—. Bien amigo… ahora abajo —se acercó a el y empezó a acariciarlo, juraba que escuchaba un ligero ronroneo provenir de aquella enorme bestia azul—. No eres tan rudo después de todo —dijo con una sonrisa, se giró para ver a la criatura en peligro pero esta ya no se encontraba.
"¿Dónde se habrá metido?".
Escuchó nuevamente ruido provenir de lo alto del cañón, sacó de nuevo sus sables y se puso en guardia al sentir varias presencias a su alrededor, en poco tiempo se encontró rodeada de las bestias peludas montadas en narglatch con lanzas en sus manos. Examinó mejor la situación y volvió a guardar sus sables, alzó las manos cuando vio que un par de ellos se acercaban.
—No soy un enemigo —dijo con calma negando con la cabeza, la bestia se bajó del felino y se paró frente a la chica, ella solo alzó lentamente la cabeza al ver que era más grande de lo que imaginaba.
"Creo que es más grande que un wookie".
Bajó las manos cuando vio aparecer detrás de aquella bestia a la que había ayudado.
—Yo solo quería ayuda, no iba a hacerle daño —explicó de inmediato.
La bestia mayor miró a la más pequeña y parecían que conversaban, regresó su mirada hacia la castaña y se inclinó como saludo. Gruñó en forma de conversación que ella obviamente no pudo entender ya era una lengua que jamás había escuchado.
—En estás situaciones me serviría un droide de protocolo —murmuró para sí misma.
La bestia pequeña la tomó de la mano y la invitó a que los siguiera. Salieron del cañón y recorrieron un largo tramo hasta llegar hacia lo que parecía su aldea. L'exxi iba montada en el narglatch con el que había hecho conexión, al llegar a la entrada bajó del animal al igual que los demás. Se adentraron a la aldea y todos sus habitantes la miraron con curiosidad, ella hizo lo mismo con el lugar, jamás había estado en un ambiente similar. En el fondo de la aldea, de la choza más grande salió el que creyó era el jefe, llevaba una vestimenta diferente y parecía el de más experiencia. Su pelaje se veía grisáceo mostrando madurez, su andar era lento y cojeaba un poco por lo que parecía ser una vieja lesión. Se puso frente a L'exxi y ella se inclinó como saludo en señal de respeto, él hizo lo mismo y la invitó a pasar.
En una forma primitiva mediante dibujos y algunos gruñidos entendibles, supo que ellos eran Talz, el líder de aquella aldea se llamaba Thi-Sen y la pequeña criatura que había salvado era su nieta Tha-Li. L'exxi les explicó que no estaba ahí para molestarlos solo quería entrenar, al ser también guerreros ellos lo entendieron y le permitieron quedarse en el planeta como invitada. Le mostraron algunos dibujos que habían hecho en la cueva contando su historia. Tiempo atrás habían llegado dos hombres portando las mismas armas que ella llevaba, en la pared pudo distinguir droides separatistas y soldados Clon, eso le dio un idea de cuando había ocurrido eso. Aunque las cosas se complicaron al tener una batalla contra la República, lograron conseguir la paz entre Pantora y los Tlaz. L'exxi se quedó observando con atención las figuras de los hombres Jedi, tocó con delicadeza las siluetas como si eso le permitiese ver con claridad lo que había pasado.
"¿A caso eres uno de ellos Anakin? ¿Por eso sugeriste este lugar?".
La tarde cayó en Orto Plutonia, L'exxi iba a retirarse pero la tormenta de nieve había empeorado y aceptó amablemente la invitación de Thi-Sen a quedarse a pasar la noche. Ella y su ahora nuevo acompañante se acomodaron junto a una fogata, el felino le sirvió de almohada y cobijo, debía admitir que era un buen abrigo.
La noche transcurría con tranquilidad en el hogar de los Talz. Cualquiera que tuviera la oportunidad de ver esa postal, paz y calma serían las palabras que la describirían a la perfección. Una aldea entre la montaña, donde cada choza era decorada por una columna de humo que daba calidez en medio una tormenta de nieve. Todo parecía perfecto.
Los disparos de blasters habían despertado a todo el mundo incluyendo a L'exxi. Un grupo de trandoshanos, niktos y humanos habían irrumpido en la aldea atacando a los vigías y empezando a capturar a los talz más pequeños. L'exxi corrió y sacó sus sables empezando a desviar los disparos para proteger a los talz, eliminó a varios de los intrusos y liberó a algunos capturados, pero el grupo agresor al ver que sus números bajaban empezó la retirada llevándose con ellos a un par de criaturas, entre ellas iba Tha-Li.
L'exxi eliminaba a los rezagados cuando vio que los intrusos escapaban, llamó a su amigo con un silbido, el narglatch en cuanto llegó ella lo montó y salió rápidamente detrás de los secuestradores. El felino era bastante rápido, estaban alcanzando los speeder de los atacantes. Se iban acercando a ellos cuando a la distancia vio la silueta de un carguero, los speeder aceleraron el ritmo logrando entrar a la nave y esta empezó a elevarse. L'exxi extendió su mano usando la Fuerza para detener la nave lo suficiente y acercarse, dio un gran salto desplegando los sables para aferrarse a la nave. Con uno de ellos empezó a cortar el metal del casco y hacer una entrada, tenía que ser rápida ya que una vez dentro le esperaría una emboscada. Cuando terminó empujó el metal con la Fuerza hacia el interior de la nave creando una distracción y entró rápidamente siendo recibida por disparos de blasters que ella con destreza pudo desviar hacia sus atacantes eliminándolos.
En el área de carga tenían a Tha-Li y al otro talz en jaulas al igual que a otros capturados, con su sable rompió los cerrojos para liberarlos a todos.
—Quédense aquí y ocúltense —les indicó a los asustados seres.
L'exxi se apresuró a llegar al puente sacando del juego a quién se le atravesará, ni las puertas blindadas pudieron detener los sables de la castaña.
—Regresen la nave de nuevo al planeta —ordenó L'exxi con su sable en el cuello del que parecía ser el jefe y capitán del carguero—. Podemos hacer esto por las buenas o por las malas —el tipo gruño por lo bajo.
—Hagan lo que ella dice —dijo el tipo entre dientes.
—Tú y yo tenemos mucho de que hablar.
Al aterrizar de nuevo en Orto Plutonia, mientas ella tenía una conversación con el jefe de la banda, el resto de la tripulación del puente estaba bajo la vigilancia de los talz.
—¿Qué iban a hacer con ellos? —preguntó L'exxi.
—Eso no es de tu incumbencia —escupió con enojo.
—Lo es si te metes con mis amigos.
—¿Esos salvajes tus amigos? —dijo con burla.
—Como veo la situación, tienes dos opciones —dijo con tranquilidad no cediendo a sus provocaciones—. Te daré la oportunidad de decirme que pensabas hacer con todos ellos o, entraré a tu mente para ver todo lo que hay en ella, y créeme… no es una sensación muy placentera —dijo pasiva agresiva.
—No te diré nada.
—Bien. Te lo advertí —la castaña estiró su mano y la colocó cerca de la cabeza del sujeto concentrándose para penetrar en sus pensamientos, poco a poco los quejidos del nikto fueron haciendo eco en la cabina.
L'exxi miraba a la distancia como los troopers de La Nueva República se llevaban a aquellos mercenarios bajo arresto y subían al resto a un transportador para regresarlos a sus hogares. Había descubierto, cuando entró a la mente del líder y en lo que encontró en los archivos en la nave, que eran contratados para secuestrar especies y llevarlas a esclavistas para venderlos, sin duda que era información que le podría ser de gran interés a su amigo Carson, por eso no dudó en contactar a La Nueva República para que se los llevara. Regresó a la aldea de los Talz donde tenían una pequeña celebración por la pequeña victoria y el regreso de sus miembros más jóvenes, ella pasó un momento agradable con ellos disfrutando de la compañía, los bailes y la comida.
La noche había llegado y mientras sus habitantes dormían L'exxi, miraba la aldea desde lo alto de una cresta, soltó un suspiro y sonrió dejándose envolver por el sentimiento de satisfacción y paz que transmitía esa postal. Tiempo atrás miraba como una aldea era consumida por el fuego mientras la muerte, el dolor y la ira la rodeaban, pero ahora veía como una aldea descansaba con tranquilidad, había ayudado a mantenerlos a salvo, a seguir con vida, a mantener a sus familias unidas. L'exxi pudo sentir calidez dentro de su corazón, había usado su poder para el bien, para poder salvar vidas, no quitarlas.
—Ya lo entendí —dijo en susurro con una pequeña sonrisa.
—Se trata sobre salvar a otros, no salvarse uno mismo —escuchó la voz familiar detrás de ella—. Eso es ser un Jedi.
—¿Por eso querías que viniera aquí? —miró hacía su costado donde la figura del hombre se había colocado—. ¿Sabías lo que iba a pasar?
—No —dijo con una sonrisa—. Pero recuerda que nada de lo que pasa es por accidente.
—Hoy, me sentí más fuerte. Y-yo… pude detener esa nave —miro su mano con incredulidad—. No entiendo cómo…
—La conexión más fuerte con la Fuerza es cuando se ayuda a otros. Por eso podemos ser capaces de hacer muchas cosas. Entre más entrenas te haces más fuerte con la Fuerza.
—Entiendo —ella sonrió y él igual, L'exxi de inmediato cambio su expresión a un poco seria al creer el motivo por el cual él estaba ahí—. No me siento lista Anakin. No creo ser la Jedi que esperas que sea.
—Eso lo sé —dijo mirándola con una sonrisa comprensiva—. Eso te hace una buena Jedi —L'exxi lo miró confundida—. Cuando era niño yo deseaba convertirme en un Jedi, lo anhelaba. Eso me llevó a querer más, ambicionar más poder y a cometer errores. Muchos Jedi llegaron a caer en el mismo error. Pero tú, estás consiente de tus defectos, en tus fallas, eso te motiva a esforzarte por cambiar y mejorar, en seguir trabajando en ello. Eso te convierte en una buena Jedi.
—¿Y si quiero más? Ser más que una Jedi.
—Entonces, ¿quieres ser una mandaloriana? —ella sonrió con ironía.
—Sería pésima para cumplir con el Credo, no creo ser capaz de tener un casco puesto todo el tiempo —ambos rieron—. Pero, le di mi vida a Din, al hombre que está debajo del casco. Lo amo Anakin y mucho.
—Se lo que es eso —sonrió con nostalgia.
—Los mandalorianos y los Jedi, en el fondo no son tan diferentes. En este punto ambos desean la misma cosa: recuperar lo que el Imperio les arrebato. Restablecer la Orden Jedi. Levantar de nuevo Mandalore. Brindarles un lugar seguro a los sensibles a la Fuerza, retomar y reconstruir el hogar a los mandalorianos. Jedi y mandalorianos han trabajado juntos anteriormente, Ahsoka me contó un poco lo que pasó años atrás —dijo con una sonrisa inocente—. Solo… quiero tomar lo mejor de los dos mundos. La lealtad y la solidaridad de los mandalorianos. La compasión de los Jedis, su sentido de proteger y ayudar. Tal vez podrían aprender uno del otro.
—Una Jedi mandaloriana.
—Aún no he sido nombrada Caballero Jedi.
—Pero cuando estés lista lo serás. Y la idea no suena imposible, existió un mandaloriano dentro de la Orden Jedi.
—Fue quién creó el Darksaber, Esko me contó la historia. Yo no pretendo tomar su lugar, no es mi intención. Solo quiero mantener y respetar mi herencia, y cumplir mi voto con el hombre que amo.
—Lo entiendo.
—Además, no puedes nombrarme Caballero Jedi, lo más probable que te decepcione, como ahora —bajó la mirada.
—No me has decepcionado, y se que no lo harás. Tengo fe en ti L'exxi —sonrió y ella también.
—Ahora entiendo mucho más el porque Ahsoka te estima tanto.
—Bueno, aunque me la has puesto difícil, Sabionda era más terca que tú debo admitir —dijo con una sonrisa.
—Pues ella me contó lo contrario, que eso lo aprendió de ti —ambos soltaron una pequeña carcajada—. Gracias por entenderme Anakin —dijo un poco más seria—. Algo me dice que será la última vez que voy a verte, ¿verdad? —él asintió.
—Ya has tomado tu decisión, es momento de que continúes en tú propio camino L'exxi. Se que lo harás bien. Nunca olvides tu entrenamiento y siempre confía en la Fuerza, podrás encontrarme ahí al igual que a todos los Jedis del pasado.
—Gracias por no darme por pérdida Anakin —sonrió agradecida.
—Jamás perderé la fe en ti. Que la Fuerza te acompañe L'exxi.
—Que la Fuerza te acompañe Maestro —la imagen de Anakin desapareció siendo su amigable sonrisa lo último que vio—. Voy a esforzarme por no decepcionarte, lo prometo.
La mañana llegó en la aldea de los Talz, la castaña pasaba tiempo jugando con los miembros más jóvenes cuando en pequeño alboroto llamó su atención, parecía que algo había alarmado a los talz. L'exxi se acercó a la entrada de la aldea y vio al pequeño droide rojinegro ser rodeado por sus amigos peludos.
—Tranquilos, el viene conmigo —dijo apartando a los aldeanos—. Es un amigo —explico con señas—. Red, ¿qué haces aquí? —el droide empezó a mecerse y a reproducir sonidos altos—. ¿Cómo que un mensaje importante? ¿De quién? —el droide habló y la cara de L'exxi palideció—. ¿Y por qué me lo traes hasta ahora? —reprendió al droide— Rápido, muéstrame el mensaje.
—Hola L'exxi. Lamentó si interrumpo tu entrenamiento pero no te molestaría si no fuera algo importante —la castaña sintió su corazón latir con fuerza al ver y escuchar al mandaloriano en el holomensaje—. Boba Fett necesita nuestra ayuda. A tomado el control de lo que le pertenecía a Jabba el Hutt y quiere limpiar las calles de Mos Espa de los traficantes de especia, pero para eso necesita tropas. Él apreciaría tu ayuda. Espero que lo puedas considerar. Además y-yo —su voz se quebró un poco—… quiero saber si estás bien —se aclaró un poco la garganta para seguir con su mensaje—. Si decides venir, te estaremos esperando en el palacio que perteneció a Jabba —el holograma desapareció dando por terminado el mensaje.
—Bueno Red, el tío Boba y Din nos necesitan. Iremos a Tatooine —el astromecanico se movió emocionado por la noticia.
L'exxi regresó hacia la aldea para hablar con Thi-Sen y comunicar su retirada apropiadamente y agradecer la hospitalidad que le habían brindado. Después de despedirse de los habitantes de la aldea, L'exxi y Red subieron al Jeager que previamente el astromecanico había acercado, con lo que no contaba la castaña era que su amigo felino se había invitado a abordar.
—No. Tu te quedas aquí, perteneces a este lugar —le dijo L'exxi al narglatch, pero el se había plantado en el área de carga, una vez que hubieron creado un lazo el la seguiría fielmente—. Esta bien. Solo no rompas nada —sentenció frotándose la frente rendida—. Bienvenido a la familia —dijo concluyendo el asunto.
Se dirigió a la cabina del piloto, encendió la nave y la llevó fuera del planeta, una vez en el espacio colocó las coordenadas para Tatooine y el Jeager desapareció en el hiperespacio. Mientras llegaban a su destino, L'exxi observaba sus sables de luz, era momento de poner el último detalle que ahora la representaba, que los volvía completamente de ella. Había dudado en ponerlos por el conflicto que aún vivía dentro de sí, pero ya no tenía dudas. Tomó los sellos que había fabricado cuando hizo sus sables y los coloco en la moldura metálica cerca del emisor de la hoja, el terminar lo miró de nuevo y sonrió, el sello de su clan unido al de su herencia, Jedi y Mandalore conviviendo en un mismo plano.
El llegar la nave descendió en la bahía del palacio donde pudo ver el Slave y algunas barcazas al igual que un N-1 modificado. Bajó de la nave y se adentró en el palacio donde no encontró a nadie excepto a un droide de servicio.
—Oye amigo, ¿dónde está Boba Fett?
—¿Quién es usted?
—L'exxi Mjurran, vine aquí por solicitud de Fett.
—Oh claro, la estaban esperando. Lord Fett está en la ciudad de Mos Espa, en las ruinas de El Santuario de Garsa.
—Gracias —ella salió del lugar rumbo hacia el Jeager—. Okay Blue —le habló al felino—, hay que dar un paseo.
Las cosas se estaban poniendo pesadas en las calles de Mos Espa después de que los tres gotras habían roto el acuerdo de neutralidad que previamente hicieron con Boba Fett, su gente estaba siendo atacada en los diferentes puntos de la ciudad, ahora él y Djarin estaban rodeados por una pequeña tropa de pykes. Din y Boba habían salido para emboscarlos, pero la diferencia en sus números empezaba a notarse.
Peleando afuera del Santuario los pyke fueron acorralándolos, ambos trataban de resistir todo lo que podían cuando repentinamente vieron a un narglatch aparecer y tomar un pyke con gran agilidad desapareciéndolo entre los callejones, después a un par más llamando la atención de los agresores y de los mandalorianos. Una figura encapuchada y con el rostro cubierto con una pañoleta borgoña apareció caminando por la calle, llevó sus manos hacia su espalda y sacó dos objetos metálicos, los accionó y de ellos salieron dos hojas blancas. Los pykes empezaron a disparar pero cada uno de esos disparos fue desviado por aquellos sables de luz.
—Llegó —dijo Din con un tono de alivio y emoción al reconocer de inmediato la figura de su compañera.
L'exxi con rapidez y agilidad desviaba los disparos y eliminaba a los miembros del sindicato pyke que se encontraban en la calle, fue atacada por los francotiradores que se encontraban en los techos de las construcciones, saltó usando la Fuerza y derribó a los que estaban a su derecha mientas Din y Boba eliminan al que estaba a su izquierda. Unos cuantos salieron de sus escondites para atacar a Fett y Djarin pero L'exxi logró interponerse entre ellos para desviar los disparos hacia los pykes y que estos terminarán en el suelo.
—Llegas tarde —dijo Din a L'exxi con una falsa molestia, ella se giró hacia él y bajó su capucha negra descubriendo su rostro.
—Sabes que me encantan las entradas dramáticas —dijo con humor.
—Me alegra que pudieras venir —dijo Boba extendiendo su mano para estrecharla con fuerza.
—¿Y dejarles toda la diversión a ustedes solos? Eso nunca —ella sonrió—. Lo que quieres hacer con Tatooine es muy noble. Además, te lo debo.
—Y en verdad lo aprecio —dijo Fett, aprovechó el momento para ir a buscar su arma y L'exxi miró de nuevo a Djarin acercándose.
—¿Estas bien?
—Si. Me alegro verte —dijo tomándola con delicadeza de su rostro acunando su mejilla, ella hizo lo mismo poniendo su mano en el casco y juntaron sus frentes.
—Dije que volvería a ti —susurró lo suficientemente alto para que él la escuchara.
—¿Y el entrenamiento?
—Ya hablaremos después de eso…
—Oigan tortolos, lamentó interrumpir su reencuentro pero… ¿de quién es el gato? —dijo Fett un poco nervioso al tener muy cerca al narglatch que lo olfateaba.
—Oh, lo siento. Un amigo que hice en Orto Plutonia —dijo L'exxi con una sonrisa inocente después de recibir una mirada de sorpresa por parte de los dos— Blue, no te vayas a comer a ninguno de ellos, son amigos —le ordenó.
—Se acercan más —dijo Din poniendo a la castaña detrás de él protegiéndola al ver que más pykes se acercaban, todos volvieron a ponerse en posición y L'exxi desplegó de nuevo sus sables.
Los pykes volvieron a atacar, Din y Boba regresaban el fuego, L'exxi desviaba y atacaba mientas que Blue hacia su parte en la batalla.
—Siguen apareciendo —dijo Boba al ver que los número no disminuían.
—Y de casualidad, ¿estamos esperando más refuerzos? —preguntó la castaña después de arrojarle un recolector de humedad con la Fuerza a un par de pykes, pregunta que fue respondida por algunos disparos provenientes de un speeder blindado equipado con un gran blaster en el que venían varias personas.
—La gente de Freetown —susurró Boba, el speeder se puso detrás de ellos y la gente descendió.
—Ayuden mientas los cubro —dijo el weequay, todos bajaron y empezaron a atacar a los pyke haciendo que buscarán cubrirse, Boba, Din y L'exxi se reagruparon con sus refuerzos.
—Lamento lo del comisario —le dijo Din al weequay.
—Lo mataron a sangre fría —expresó con enojo y tristeza.
—¡Qué! ¿Asesinaron a Vanth? —preguntó L'exxi con sorpresa—. ¿Quién lo hizo? —su voz se apagó un poco.
—Un cazarecompensas llamando Cad Bane —le respondió Fett con recelo.
—No tenían que venir aquí —le habló Din de nuevo al ya conocido cantinero Taanti.
—Claro que si. El planeta se merece más.
El ruido de motos speeder acercándose llamaron la atención de la castaña y vio un grupo de varios jóvenes mejorados que se acercaban y refugiaban con ellos detrás del speeder blindado.
—¿El resto de tus tropas? —le preguntó L'exxi a Boba.
—Así es —gruñidos que provenían de la calle hicieron que todos mirarán, apareció un gran wookiee de pelaje negro tratando de quitarse a varios pykes que lo atacaban.
—¿Él también está contigo? —dijo L'exxi con algo de sorpresa.
—También —al ver que estaba sufriendo bastante daño L'exxi se preparó para salir.
—Iré por él…
—Es peligroso.
—Confía en mi. Cúbreme —la castaña salió.
—¿Esta loca…? La van a matar —dijo la chica mejorada llamada Drash, pero calló al ver que L'exxi había desplegado sus sables y desviaba los disparos eliminando a varios pyke en el proceso—. ¿Quién diablos es ella?
—Es una Jedi. Es mi sobrina —dijo Fett con algo de orgullo en su voz.
L'exxi se había acercado al enorme wookiee seguida por Din, con la Fuerza tomó varios contenedores para cubrirlo de los disparos, Din ayudó al peludo a ponerse de pie, la castaña soltó un silbido y Blue apareció.
—Súbelo al narglatch y salgan —le indicó a Din, subieron al felino y se pusieron en cubierta, L'exxi poco a poco fue retrocediendo y al final arrojó los contenedores a los pykes cercanos y volvió a reagruparse con el resto.
—Creí que habías muerto Santo —le dijo Fett al wookiee—. Te debo un buen y largo baño en el tanque bacta cuando esto termine —dijo viendo la gravedad de sus heridas.
—Puedo ayudar un poco con eso —dijo la castaña hincándose aún lado se Krrsantan—. No quedarás como nuevo pero al menos no te sentirás peor. No te muevas grandote —el wookiee la miró extrañado al igual que Fett, L'exxi puso su mano sobre él y trató de cerrar las heridas más graves del peludo amigo—. Listo, te sentirás mejor —bajó la mano y se sentó sobre el suelo perdiendo un poco las fuerzas.
—¿Te sientes bien? —le dijo Din acercándose dejando que se recargara sobre él.
—Si, solo necesito un momento. Aún no me acostumbro a esto.
—¡Se retiran, los veo! —gritó Taanti al ver que los pykes desaparecían, L'exxi se incorporó y miró hacia la calle seria.
—Tengo un mal presentimiento —Din también dirigió su mirada al mismo punto, con su casco accionó la visión térmica y vio a droides araña que se acercaban.
—Yo no celebraría aún. Tenemos problemas —no pasó mucho tiempo cuando los droides aparecieron por la calle activando sus escudos.
—Esto es una maldita broma —soltó L'exxi frustrada, todos empezaron a disparar sin lograr hacerle daño al objetivo incluyendo el cohete que Fett le disparó, los droides no habían abierto fuego hasta ese momento.
—Corre, los distraeremos —le dijo Fett a Krrsantan, él, los modificados y la gente de Freetown saliendo en dirección contraria a los droides.
—¡Cuidado! —advirtió Din a la castaña antes de que el destructor disparará, logró colocarse detrás de los pilares del santuario antes de que el speeder fuera destruido convirtiéndose en una bola de fuego.
Din y Fett volaron sobre los destructores llamando la atención de uno de ellos, L'exxi llamó a su amigo, el atacó a los droides pero fue imposible acercarse por el escudo, L'exxi desplegó sus sables y atacó por abajo, saltó para atacar por arriba pero no podían atravesar el escudo, antes de recibir un disparo Blue corrió hacia ella, L'exxi se aferró a el y lograron salir antes de recibir más disparos llegando a un lado de Fett y Din, quién estaba usando el Darksaber para atacar.
—Ya lo intenté y no funciona —dijo la castaña poniéndose a lado de ellos, vio que había una familia con dos niños pequeños refugiados en uno de los callejones y se acercó a ellos—. Tienen que salir de aquí —llamó a Blue—. Suban, el los sacará —con algo de desconfianza pero sin otra opción todos subieron al narglatch—. Llévatelos —el de inmediato se alejó del lugar y L'exxi regresó a lado de los mandalorianos.
—¿Pueden proteger a los otros? —dijo Fett mirando a L'exxi y Djarin.
—Podríamos distraerlos, ¿por qué? —contestó la castaña.
—Necesitamos refuerzos.
—¿De dónde? Se te acabaron los amigos —le dijo Din.
—Protegan a los otros —dijo sin más, encendió su jetpack y salió volando hacia un rumbo desconocido, Din y L'exxi se miraron y asintieron.
Corrieron para llamar la atención de los destructores, Din disparaba y L'exxi desviaba los disparos que podía. Uno de los droides seguía a la gente de Freetown, L'exxi llamando la atención del droide trató de usar la Fuerza para atraerlo mientras Din disparaba logrando su objetivo.
—Ya tenemos su atención, ¿ahora cuál es el siguiente paso?
—Corre —dijo Din viendo que el droide iba a disparar.
Ambos corrieron por las calles de Mos Espa seguidos por el destructor, al girar en una de las calles vieron que Peli Motto se acercaba en un transporte jalado por un droide.
—¡Mando! ¿L'exxi? —gritó con emoción al encontrar a Din y con sorpresa al ver ahí a la castaña—. Niña, que bueno verte de nuevo. Les tengo una sorpresa.
—¡Da le vuelta! —gritaron los dos con urgencia.
—¿Qué? No los escucho —dijo al estar el ambiente envuelto en un estrepitoso escándalo.
—¡Que des las vuelta! —dijo Djarin, el destructor apareció en la esquina y Din empezó a disparar, Peli en un gritó desesperado le ordenó al droide que diera la vuelta saliendo a gran velocidad, L'exxi y Din corrieron detrás del transporte y se colgaron sobre el, Mando disparaba y L'exxi desviaba los disparos con su sable—. ¿Esta cosa puede ir más rápido? —Peli le ordenó al droide que metiera velocidad con esa peculiar forma de pedir las cosas y este aceleró.
—¡Oigan muchachos! Miren quién está aquí —la mecánica movió una manta descubriendo a un pequeño conocido.
—¿Qué? —dijo Mando con sorpresa guardando su blaster.
—¿Grogu? ¿Qué haces aquí? —se expresó la castaña de la misma manera que su compañero, el pequeño los miró con sus enormes ojos cafés y una sonrisa, se abalanzó sobre los dos de un gran salto, Din lo tomó con un brazo y L'exxi con el otro.
—¡Hola pequeñito! También me da gusto verte. No sabía cuándo te vería de nuevo —dijo Din mirando a Grogu, el niño miró a L'exxi quién acariciaba su cabeza y sus orejas.
—Espero que no te hayas escapado de la escuela —dijo la castaña con una sonrisa mientras el pequeño se iba a sus brazos—. ¿Te dejo ir? —lo miró extrañada—. Buenos después hablaremos de eso, pero mientras tanto, no sabes como te extrañe —sonrió y le dio un rápido beso en su cabecita—. Pero por ahora tendrás que mantenerte ocultó —dijo regresándolo al asiento.
—Estamos en un grave aprieto. Quédate agachado —Din lo acomodó y vio que llevaba puesta la cota de beskar que le había regalado, los disparos del destructor los volvieron a poner en alerta.
—Luego siguen con su reencuentro familiar. Nos está persiguiendo un droide Scorpenek —dijo Peli sacando su blaster para disparar.
—¿Qué hace él aquí? —dijo Mando.
—La Fuerza trabaja de maneras misteriosas —respondió Peli llevándose una mirada inquisitiva por parte de la castaña.
"No creo que eso sea cierto".
El droide que jalaba el transporte había sufrido daño por algunos disparos que lo alcanzaron que terminó por colapsar provocando que todos salieran disparados por los aires, en la caída Din tomó al pequeño Grogu y L'exxi pudo aterrizar con un derrape usando la Fuerza, Peli fue quién se llevó más daño en el aterrizaje. Din disparaba y L'exxi se puso frente a ellos para desviar los disparos del droide cuando escucharon un fuerte rugir y pisadas pesadas que se acercaban llevándose la atención del droide, los cuatro junto con los droides mecánicos de Peli entraron a una casa a cubrirse, una bestia se apareció por encima de los edificios haciendo que todas las miradas fueran hacia el.
—¿Eso… eso es un rancor? —dijo Din en un ligero asombro.
—¿Ese es Boba? —preguntó de la misma manera L'exxi al verlo montado sobre la bestia.
El rancor empezó a atacar al droide con sus enormes garras, gracias a la fuerza bruta del animal el escudo del droide se empezaba a debilitar, el pedazo de metal logro darle al rancor aturdiéndolo.
—Din, el escudo —dijo L'exxi al mirar que el droide concentraba su energía en la parte delantera dejando su retaguardia expuesta.
Pensando en lo mismo ambos se miraron, Din dejó al pequeño junto a Peli y se fue hacía el frente del droide para dispararle y distraerlo, mientas L'exxi tomó su sable, se acercó para traspasar el escudo y una vez dentro saltó para ponerse sobre el droide, cortó una de las armas y clavó su sable sobre la cabeza del mismo, el metal era difícil de atravesar para el sable lo cual le estaba costando trabajo llegar a su núcleo. El droide el sentir el peligro, se levantó provocando que la castaña perdiera el equilibrio y cayera al suelo llevándose un buen golpe en la cabeza que la aturdió dejándola unos segundos inconsciente.
—¡L'exxi! —le llamó Din con preocupación, corrió para acercarse a ella, trató de levantarla pero el droide giró y logró dar un último disparo al beskar del mandaloriano haciéndolo caer.
L'exxi retomó la conciencia y vio a Din junto a ella en el suelo, el droide se acercaba lentamente a ellos, el metálico se levantó para atacar con sus patas delanteras pero este fue detenido por la castaña, sus manos estaban frente a ella poniendo todo su esfuerzo en usar la Fuerza y detener al droide, poco a poco se escuchó el crujir del metal mientas era aplastado conforme iba cerrando sus manos. El rancor apareció y tomó al droide para golpearlo y finalmente destruirlo. L'exxi se volvió a tirar en el suelo recuperando sus fuerzas.
—¿Están bien? —dijo Fett desde arriba del rancor, L'exxi levantó su pulgar.
—Ahora solo te falta uno. Ve por el —dijo moviendo la mano en señal de que se marchara, Fett de inmediato se dirigió hacia donde estaba el otro grupo, ella se incorporó para quedar sentada, Din la miró—. ¿Te encuentras bien? —le preguntó cuando se acercó a ella.
—Si, estoy bien. ¿Tú? —ella asintió.
—Sabes, pude detener una nave… para ser exactos un carguero chico usando la Fuerza, pero admito que esto me superó.
—¿Una nave? —dijo con un ligero asombro, ella asintió con una pequeña sonrisa, se quedaron un momento viendo y se fueron acercando poco a poco.
—En estos momentos tengo muchas ganas de besarte —le susurró muy cerca del casco provocando una pequeña sonrisa en Din—, pero aún tenemos trabajo que hacer.
—Cuando esto termine podremos celebrar —dijo con su voz ronca y ella sonrió, él se levantó y le extendió la mano para que la tomara, Peli le entregó el pequeño a Din y todos se dirigieron a alcanzar a Fett, cuando llegaron con el otro grupo el rancor había hecho pedazos al droide y los pyke retrocedían—. Intenta alcanzarlos, están huyendo —le dijo Din a Skad, unos de los mejorados, él y el resto de las personas de Freetown fueron siguiendo a los pyke.
La castaña y él eliminaban a los rezagados, cuando quedo limpio el lugar los siguieron. Al alcanzarlos Din y L'exxi vieron que los hombres de Fett y de Freetown le disparaban al rancor que estaba suelto.
—¡Lo están asustando! ¡Bajen sus blasters ya, dejen de disparar! —ordenó el mandaloriano y ellos obedecieron, el rancor trepó un edificio hasta llegar a la cima de una cúpula.
—¿Dónde está Boba?
—No lo sé. Pero si no lo detenemos, esto se va a poner feo —miró a L'exxi y le entregó al pequeño—. Cuídalo.
—¿Qué? —el hombre sacó de su bolsillo la esfera metálica que Grogu tanto quería y se la entregó al pequeño.
—Toma. Aferrarte a esto.
—Din, ¿qué vas a hacer? —dijo con tono preocupado.
—Tratar de controlarlo.
—¡Espera… no! —Din encendió el jetpack y voló para poder tomar las riendas del rancor, intentó controlarlo pero sus esfuerzos fueron en vano.
La gran bestia lo tomó con sus garras y lo arrojó sobre el techo del edificio, el rancor saltó y lo golpeó con sus puños, de nuevo lo sujetó y se lo llevó a la boca.
—Protégelo —le dijo L'exxi a Peli entregándole a Grogu.
—¿A dónde vas?
—No puedo quedarme aquí sin hacer nada mientras veo como lo golpean.
—¿Y quién me va a proteger a mi? —pregunto Peli exaltada.
—Él —contestó L'exxi simple mirando al twi'lek quién tenía cara de pánico—. Cúbranse—. L'exxi se paró a mitad de calle y con la Fuerza le arrojó una enorme piedra al rancor para llamar su atención—. ¡Oye, aquí abajo! —gritó, tenía que hacer que liberará a Din y lo hizo pero no de la manera que esperaba ya que lo arrojó con fuerza al suelo dejándolo inconsciente, la bestia bajó y se fue a acercando a la chica, el narglatch apareció y se puso detrás de ella en forma de ataqué—. Protegerlo Blue —le dijo al felino señalando a Din y él se colocó detrás de él, L'exxi no podía usar el sable así que intentaría hacer conexión con el, estiró su mano y se concentró en el rancor frente a ella, era un animal grande, imponente y muy fuerte, nunca lo había intentado con una bestia de tales dimensiones, el rancor rugió y ella siguió estoica frente a él, sintió una pequeña presencial a su lado, bajó la mirada y vio a Grogu con su manita tocando su pierna, él la miró y entendió—. Hay que hacerlo juntos.
Grogu y L'exxi tenían sus manos hacia el rancor y este poco a poco iba calmándose, la castaña se empezó a sentir cansada, pero ambos lograron dormir al gran rancor frente a la mirada de asombro de todos los presentes. L'exxi bajó la mano y cerró los ojos aliviada por lograr tranquilizar a la bestia, el pequeño Grogu se acercó al rancor y lo acarició para después acurrucarse junto a él, también estaba exhausto. La castaña miró la escena y sonrió orgullosa.
"Ese es mi niño".
—¿Estás bien? —le preguntó a Din cuando se acercó para ayudarlo a levantarse.
—Si, estoy bien —ambos se miraron y no dudaron en darse un abrazo, L'exxi rodeando su cuello y él aferrándose a su cintura, un abrazo tan necesario para los dos.
—Supongo que no haremos una parrillada —dijo Peli con humor mirando al rancor.
—No. A menos que quieras enfrentarte a la ira del daimyo de Mos Espa —respondió L'exxi mirando con una sonrisa divertida a la mecánica.
Después de la batalla todos fueron invitados al palacio de Boba a un gran banquete para festejar la victoria. Con los líderes de los diferentes sindicatos eliminados por Fennec Shand, Mos Espa y Freetown habían quedado libres del negocio y tráfico de especias, por fin Fett estaba regresando la tranquilidad y la paz a Tatooine.
—Así que daimyo ¿eh? —le dijo L'exxi a Boba quién veía el desierto desde el balcón, él sonrió.
—Las especias mataban a mi pueblo. Solo quiero que puedan vivir en paz.
—Estoy segura que harás un buen trabajo —dijo con una sonrisa segura, levantó la copa que llevaba en su mano—. Por un nuevo inicio —Boba levantó la suya y la chocó con la de ella.
—Por un nuevo inicio —ambos sonrieron y le dieron un sorbo a su bebida, continuaron hablando un largo rato, Boba tenía curiosidad de saber mas sobre ella, y por su parte L'exxi quería conocerlo más a él, ambos mantenían una plática amena con algunas bromas y chistes de por medio.
—Perdona —dijo Fennec—. Lamentó interrumpir su conversación pero… te necesitan a dentro Boba.
—De acuerdo. Seguiremos después —le dijo Fett a la castaña, ella asintió.
—Parece que se llevan bien —dijo Din acercándose a L'exxi.
—Es muy agradable —dijo ahora mirándolo—. ¿Y Grogu?
—Adivina…
—Supongo que está comiendo —dijo con una sonrisa divertida mirando hacia el interior y efectivamente, estaba aún lado de Peli, feliz llevándose un bocado de carne a la boca, de nuevo miró al mandaloriano que no le había quitado la vista de encima, ella lo notó y le dio una pequeña sonrisa, puso sus manos alrededor de su cuello y él la abrazó por la cintura.
—Te extrañe mucho —dijo el hombre casi en susurro.
—Yo también te extrañe —juntaron sus frentes y se quedaron así un momento, disfrutando la cercanía del otro.
Fett les había ofrecido una habitación para que pasaran la noche y descansarán, el día había sido largo y fue una dura pelea. L'exxi había dejado al pequeño Grogu en una cuna improvisada en la habitación contigua.
—¿Está dormido? —preguntó Din mientas se quitaba las últimas piezas de su armadura, ella asintió.
—Conociéndolo no despertara hasta mañana —dijo con humor, ella empezó a hacer lo mismo con la suya, dejó sus sables sobre la mesa que se que encontraba en la habitación al igual que iba poniendo su armadura—. Deje a Red y Blue cuidando de él.
—¿Dónde dijiste que conseguiste a ese gato?
—Orto Plutonia, llegué a ese planeta para entrenar. El iba a atacar a un talz —Din la miró con curiosidad—. Son los nativos del planeta. Son más grandes que un wookie, con pelaje blanco y cuatro ojos, son muy amigables. Cuando vi que iba a atacarla pude hacer conexión con el para tranquilizarlo y al parecer ahora me es leal.
—Pasaste por muchas cosas durante todo este tiempo.
—Algo así —dijo simple.
—Entonces, ¿ahora eres una Jedi? —preguntó acercándose, ella negó.
—La ideología de los Jedi es parte de mi herencia, ya es parte de mi aunque no he sido nombrada como tal. Pero también quiero seguir la ideología de mostrar lealtad y solidaridad a los de mi clan igual que los mandalorianos —tomó uno de sus sables y se lo entregó a él, dirigió su mirada al sello que estaba cerca del emisor de la hoja, era el logo de su clan, el mudhorn, unido con el de los Jedi—. Ese es el camino que quiero seguir, seguir a tu lado Din. Cumplir el voto y la promesa que te hice.
Din se quedó un momento pensando que tal vez era posible. La miró con atención, era la misma L'exxi que conocía pero se veía tan diferente, se veía más segura y más fuerte. Él dejó el sable sobre la mesa y metió la mano dentro del bolsillo de su pantalón.
—Le pedí a la Armera que hiciera esto —la tomó de la mano y dejó sobre su palma dos pequeños objetos, L'exxi los miró eran dos sortijas—. Son hechas de beskar. No hay ninguna otra persona en esta galaxia con quién quiera estar más que contigo L'exxi. No importa si estamos juntos o, que por alguna razón tengamos que separarnos, esto es una prueba de mi unión y mi compromiso hacia ti —ella dejó escapar una enorme sonrisa.
—¿Es en serio? —él asintió.
—Jamás había estado tan seguro de algo en mi vida —dijo contagiándose de esa sonrisa, tomó la sortija más pequeña y se la colocó a L'exxi en su mano izquierda—. Mhi solus tome, mhi solus dar'tome, mhi me'dinui an. Mhi ba'juri verde —L'exxi tomó la otra sortija y se la colocó en el dedo anular de la mano izquierda.
—Mhi solus tome, mhi solus dar'tome, mhi me'dinui an. Mhi ba'juri verde —dijo en un casi perfecto mando'a, Din la miró sorprendido—. He estado aprendiendo Mando'a —dijo con una sonrisa nerviosa, él puso sus manos en su rostro y acunó sus mejillas para sellar ese compromiso con un dulce beso, un beso que se convirtió en uno lleno de necesidad.
L'exxi llevó su mano a la nuca del castaño enredando sus dedos en su cabello mientas que Din la estrechaba más a su cuerpo, dejando que la pasión y el calor los consumieran para satisfacer esa necesidad del otro.
Los soles habían aparecido en el cielo de Tatooine, la gente de Freetown regresó a su hogar al igual que Peli a Mos Eisley, lo más interesante de su retirada fue la inesperada y romántica despedida hacia el twi'lek dejando a todos confundidos y sorprendidos. Din y L'exxi se quedarían un día más, ella quería aprovechar la oportunidad de conocer mejor a Boba al igual que él a ella. Esa noche después de la cena, una vez que subieron a su habitación, Din se acercó a la castaña.
—L'exxi, me gustaría pedirte un favor.
—Claro. ¿De que se trata?
—¿Podrías ayudarme a usar el Darksaber? —la castaña lo miró confundida—. Entre más lo uso, se vuelve más pesado. La Armera dijo que era porque luchaba contra la hoja y no me dejaba llevar por el combate.
—¿Puedo? —dijo señalando el sable, el asintió y L'exxi lo tomó entre sus manos y lo desplegó, era obvio que se trataba de un sable muy especial, aún más sabiendo quién lo había forjado—. El sable usa tus pensamientos y emociones, eso es lo que le da poder. Entre más tranquila y serena esté tu mente, más ligera se vuelve la hoja.
—¿Podrías enseñarme como hacerlo?
—Por supuesto. Y se exactamente dónde es un buen lugar para hacerlo.
Al día siguiente se prepararon para partir, irían a Dantooine para el entrenamiento. L'exxi y Din se despidieron de Boba, Fennec, Krrsantan y el resto de los chicos.
—Vendrás de visita ¿verdad? —le dijo Fett a la castaña.
—Eso no lo dudes.
—Gracias por su ayuda —dijo Shand estrechado las manos de los dos.
—Si vuelven a tener problemas, saben dónde encontrarnos —agregó Din.
—Buen viaje —dijo Drash despidiéndose de L'exxi, admitía que admiraba a la castaña después de ver todo lo que hizo.
—Cuiden a mi tío —dijo con una sonrisa, de un momento a otro la castaña fue alzada por los aires, Krrsantan la había abrazado como despedida, se sentía agradecido por haberlo ayudado con sus heridas—. Yo también te voy a extrañar grandote —dijo palmeando su espalda.
—Bueno, nos vamos —finalizó Din tomando al pequeño en brazos y colocándolo en su lugar en el N-1, L'exxi, Red y Blue subieron al Jeager, encendieron y salieron del hangar seguidos por Din en su caza.
Ambas naves viajaban a la par en el espacio, Grogu golpeaba el cristal de su pequeña cabina con la esfera metálica.
—No —dijo Din, el pequeño volvió a golpear el cristal llevándose nuevamente una negatoria por parte del mandaloriano, L'exxi solo reía por la insistencia del niño.
—Vamos, solo una vez mas —dijo L'exxi apoyando la idea de Grogu.
—Esta bien. Pero será la última vez —dijo Din rendido, L'exxi celebró hacia sus adentros pero no pudo evitar soltar una sonrisa—. ¿Tu antigüedad podrá soportar otra carrera? —dijo con burla.
—Empieza la cuenta Mando —respondió retadoramente acomodándose en su asiento—. Terminarás pagando las bebidas.
—De acuerdo. En tres… dos… uno… —Din accionó el acelerador al igual que L'exxi desapareciendo ambas naves en el espacio.
N/A:
La temporada ha terminado y solo nos queda esperar hasta el siguiente año para saber la continuación de esta emocionante aventura.
Por el momento me despido deseándoles que Grogu los acompañe.
¡NOS VEMOS EN LA TERCERA TEMPORADA!
