Hola chicas! Ya q ha pasado demasiado tiempo desde la última actualización y además como parte del regalo d Anna les dejare dos capítulos.
Gracias a todas x sus reviews y recuerden que nada nos pertenece la historia es de C. Lockhart y los personajes de S. Meyer.
Tres
Maldita fuera Alice por hacerle eso a él, a Emmett y aún peor, a su madre.
Esme Whitlock sentía debilidad por cualquier causa y si se ataba emocionalmente a aquel niño, sería una tragedia. Una tragedia que el orgullo le obligaba a evitar.
Con necesidad de acción, Jasper agarró la carpeta con aprensión.
Por el rabillo del ojo vio a Esme sentarse en un sillón de respaldo alto y a Alice colocarle con cariño el bulto azul en los brazos.
Apartando la mirada de aquella escena demasiado doméstica para su gusto, abrió la carpeta. En lo alto de los papeles, sujeta con un clip, estaba una foto de una mujer sonriendo a Emmett. Él tenía el brazo alrededor de su hombre y llevaba la hebilla de campeón de un rodeo.
Jasper apretó la mandíbula.
-¿Rosalie? –preguntó sin necesidad.
Alice se acercó a él y Jasper notó que las lágrimas le empañaban los ojos.
-Sí.
-Salvo en los ojos, no os parecéis en nada.
Se preguntó si tampoco se parecerían en lo moral
Levantó la fotografía y encontró otra debajo. Esa vez, Emmett y Rosalie estaban en un restaurante cenando con una botella de vino en la mesa y la cerveza de la marca preferida de Emmett delante de él. Ahora sus caras estaban juntas y también sus labios.
Jasper era consciente del perfume de Alice y el de otro aroma más sutil, el de la ansiedad.
-No va a gustarle todo lo que verá allí –susurró ella repitiendo las palabras que se había dicho a sí misma-. A mí no me gustó.
Jasper sabía que Emmett no era perfecto. Maldición, por suerte ninguno de los hermanos tenía esa carga, pero conocían sus obligaciones.
Hojeó entonces el primer informe. Los detalles incriminaban a Emmett. Parecía que había estado saliendo con Rosalie. La habían visto abandonando su habitación en un motel de la autopista de Montana a las siete de la mañana. Y un compañero del equipo de rodeo de Emmett había llamado a su habitación una noche y le había respondido una adormilada Rosalie.
-¿Y bien?
Las esperanzas de Jasper de que el nombre de la familia saliera indemne se habían evaporado. Se sentía acorralado.
Y odiaba las esquinas.
Sin embargo, seguía sin haber pruebas. Y se aferró a eso.
-Este informe no demuestra nada.
-¿Qué no… demuestra nada?
-Emmett pudo tener alguna relación con su hermana, pero parece ser que no fue el único hombre por el que ella demostró interés.
Los ojos de Alice perdieron el brillo y se odió a si mismo por haber sido el causante de ello. Sin embrago, si ella le causaba algún dolor a su madre no retrocedería y haría lo que tuviera que hacer.
-Este informe dice que rea una asidua de los rodeos, y que…
-Me sé de memoria hasta la última palabra de ese informe.
-En ese caso…
-Estás molestando al niño –le reprendió su madre-. Vete a la oficina, Jasper. Yo lo cuidaré.
El tono de voz de su madre no admitía discusión y él asintió.
-Vamos a mi oficina, señorita Cullen.
-Pero…
-El pequeño William estará muy bien con su abuelita –aseguró Esme.
Jasper estaba a punto de explotar.
-A mi oficina, ahora.
-Quizá simplemente podamos…
-Ahora.
-Adelante –intervino Esme-. Es inofensivo. Ya sabes lo de perro ladrador… -mirando a su hijo puso un gesto de advertencia-. Jasper compórtate, joven.
Jasper la condujo por el recibidor hasta su oficina. Cuando ella le rozó al entrar, había cuadrado los hombros, preparada para la confrontación.
A Jasper se le aceleró el pulso. Estaba deseando enfrentarse al reto… y sobre todo triunfar.
¿Q les parecio? ¿Q pasara en la oficina de Jasper? Esperamos sus reviews
