Hola de nuevo chicas, este capítulo es mi regalo d fin d semana hacia ustedes ya q he tardado mucho en subir más caps.

Pero aquí está, espero q les guste y recuerden q nada nos pertenece.


Ocho

En el momento en que los hombres entraron en la sala, los nervios de Alice se desataron. Jasper clavó la mirada en el álbum fotográfico familiar que tenía ella en el regazo y la culpabilidad le produjo un fuerte sofoco.

Sintiéndose de repente como una intrusa, cerró el álbum de golpe.

Sus ojos eran como cuchillas frías y duras, helándola con su brillo acusador.

-Estaba enseñándole las fotografías vuestras de pequeños –dijo Esme usando su bastón para levantarse-. El pequeño Will tiene la nariz de Emmett. Sin duda.

Entonces, ignorando el efecto que pudiera haber causado su comentario, agarró el álbum.

-Edward, querido, ayúdame a ponerlo en su sitio. Ya veremos los otros más tarde –se detuvo para mirar una última fotografía-. Esta es una de mis hijos bañándose en el estanque –los ojos le brillaron con diversión-. Parece que Jasper había perdido el bañador.

Con un leve guiño se movió hacia la estantería. La sonrisa de Alice se evaporó cuando la mirada de Jasper se posó en ella. De tres largas zancadas, Jasper se acercó al sofá. Debería haberse levantado antes de que estuviera tan cerca. Pero era demasiado tarde. Estaba atrapada en su asiento.

-Mi madre quiere a tu bebé como nieto.

Alice alzó la cabeza y se frotó el nudo que tenía en el cuello.

-Ya lo sé.

Jasper se sentó, y al hacerlo, los vaqueros se tensaron entre sus piernas. Por un breve y horrible segundo, eso captó su atención y mucho más.

-¿Has considerado lo que le afectaría si estuvieras equivocada?

Ella contestó despacio:

-Créame, señor Whitlock…

-Jasper.

Alice parpadeó.

-Si vas a estar durmiendo en la habitación continua a la mía, ya podemos olvidarnos de las formalidades.

-Pero…

-Mi nombre es Jasper.

La solidez del nombre revoloteo por su mente, pero no se creía capaz de pensar en él por su nombre en una buena temporada.

Sin embargo, con él tan cerca de ella, sus palabras suaves y su aroma a montañas, se preguntó cómo sería si fueran algo mucho más que oponentes.

Pensar le costaba esfuerzo y volvió al tema del futuro de Will. Las voces a su alrededor habían bajado de tono y ella hizo lo mismo.

-Soy maestra, me dedico a ayudar, no a destruir a la gente. Y si creyera por un solo instante que iba a hacer daño a tu familia, te prometo que me iría.

-De eso me encargaré yo –aseguró Jasper apoyando las manos en las rodillas antes de levantarse.

Aquello lo acercó más a ella y le aceleró el pulso.

Will empezó a sollozar.

-Yo le aguantaré mientras le preparas el biberón –se ofreció Esme desde el otro extremo de la sala.

Alice sintió una oleada de alivio.

Tenía la respiración todavía irregular cuando mezcló el agua con la papilla en la cocina. La situación se estaba volviendo más difícil cada minuto. Y no parecía haber alivio en el horizonte. Encontrar a Emmett podría durar semanas. Según su investigador, estaba en una gira de rodeos por Sudamérica.

Para cuando acabó de calentar la papilla, Will estaba llorando a pleno pulmón. Se acercó a la sala y al llegar a la puerta, las palabras de Esme la detuvieron en seco.

-Jasper, cariño. Ven a sujetar al pequeño William mientras yo acompaño a Edward a la puerta.

Jasper se acercó a su madre y se sentó en el sofá.

Alice, debatiéndose en la puerta reprimió el impulso de entrar corriendo a recoger a su sobrino. Tragando saliva, vio como Jasper aceptaba el desasosegado bulto.

¡Will parecía tan pequeño en aquellos brazos tan grandes! Y Jasper parecía tan incómodo como un padre primerizo.

Pero ella sabía por experiencia lo increíble que era abrazar a tu propia sangre, sentir el calor y la embriagadora experiencia de la confianza ciega de algo tan indefenso.

Si Jasper pudiera sentir por Will lo mismo que ella sentía…

-Está bien, chico grande. Tu papilla llegará en un segundo.

Alice nunca había oído tal suavidad en un hombre tan grande. Su voz era de un tono tan bajo que nunca hubiera creído posible. Por un temeroso momento se preguntó cómo podría responder ella si le hablara así.

El miró en su dirección entonces con la expresión cargada de asombro.

Alice se quedó sin aliento y sintió arder la esperanza por primera vez desde su llegada.

Pero mientras lo miraba, la expresión de acero volvió a su cara. Si no lo hubiera visto un segundo antes, habría dudado de su vista. Pero lo había visto… El estómago se le contrajo. Ahora pensaba que Will podía tener alguna oportunidad.

Esme se apoyó en el bastón y dijo:

-Edward, cariño, échale una mano a tu madre.

Los dos hermanos intercambiaron una mirada de impaciencia antes de que Edward diera dos pasos y le ofreciera el brazo.

Cuando se acercaron a Alice, Edward y su madre se detuvieron.

-Ha sido un placer conocerla –dijo Edward con educación.

Pero ella notó frialdad en sus palabras. Por mucho que los Whitlock la aceptaran exteriormente, le quedaba un largo camino. Sin embargo, ella y Will habían avanzado algo a juzgar por la forma en que Jasper sujetaba a su sobrino.

Will se agitó de nuevo y eso la puso en acción.

-Si me disculpas –le dijo a Jasper ofreciéndose a levantar al bebé.

Pero el sacudió la cabeza.

-Dame el biberón.

-¿El biberón?

-Supongo que será por eso por lo que está ejercitando las cuerdas vocales de esta manera.

A Alice le tembló la mano al dárselo. Ella apenas había tenido ayuda desde que Will había llegado a su vida y recibirla de la persona menos inesperada le puso nerviosa.

Jasper acabó derramando la papilla por la cara de Will. Cerrando los ojos, el niño gritó.

-Así –dijo Alice con suavidad apoyando la mano en la de Jasper.

El calor de él le hizo dar un respingo. Se miraron los dos y la comunicación de sus ojos no tuvo nada que ver con el niño.

Esforzándose por controlar sus pensamientos, Alice le guío lentamente la mano y entre los dos frotaron el labio de Will con la tetina. El niño siguió llorando hasta que se detuvo de golpe, lo lamió y empezó a chupar con ansiedad.

La sonrisa de triunfo de Jasper la conmovió hasta la medula. Con los sentidos alterados, le soltó la mano apartándose para buscar un babero para limpiarle a Will las gotas de leche. El niño abrió los ojos y la miró.

-Tiene los ojos como los tuyos –observó Jasper.

-Rosalie los tenía iguales. Era en lo único que nos parecíamos.

-Ya me fije en las fotografías.

Los ruidos de succión de Will se hicieron cada vez más espaciados.

-Creo que se ha dormido –susurró Alice.

El sonido de las voces en el recibidor se apagó y entró una ráfaga de aire frío. En ese momento entró Esme en la habitación.

-Me voy a la cama. Estos viejos huesos están agotados.

-¿Puedo ayudarte a subir las escaleras? –se ofreció Alice.

Esme enderezó las espaldas.

-No estoy impedida, jovencita.

-Sólo cuando te viene bien –dijo Jasper en voz baja.

Sin hacer caso de su comentario, su madre replicó:

-Cuida de mi nieto.

Con la estricta orden se dio la vuelta y salió sin usar el bastón.

Con el silencio, la sensación de intimidad fue palpable. Will tenía la cabeza ladeada y la tetina se le había salido de la boca.

-Creo que iré a acostarlo –dijo Alice desesperada por abandonar aquel repentino confinamiento.

Con una delicadeza impropia de su tamaño, Jasper le pasó al bebé. La mano de él le rozó levente un lado del seno y una oleada de desbordantes sensaciones la bombardearon.

Había pasado demasiado tiempo desde que no sentía nada parecido al deseo, pero no había respondido de aquella manera ante cualquier hombre. No, solo al hombre que tenía en sus manos sus esperanzas y sueños.

Maldición, no podía estarle pasando aquello.

Aturdida por el repentino despertar sensual se apresuró a decir buenas noches y agarró la bolsa del bebé al salir. Subió casi corriendo las escaleras con un cosquilleo en los senos que se estaba convirtiendo en un pálpito de deseo.

Su reacción ante el roce había sido rápida y poderosa, real e innegable. ¿En que diablos se había metido?, se preguntó cuando estuvo a salvo en la habitación de Will. La esperanza que Jasper le había infundido era una cosa y el deseo otra muy distinta.

Pero las dos poseían el mismo poder.


Uyyy parece q alguien ya se está enamorando de Jasper, q opinan?

Esperamos sus reviews y nos leemos pronto!