A/N: Holaaa~ U.u lamento haber tardado tanto, ya saben as clases y pruebas *suspiro* Espero les guste el capitulo, como que hace mucho que no escribía de KHR n.ñ Y cuando intente volver a escribir mis fics, pues, no sé... Espero les guste =D!

Gracias a todos por sus reviews ^^ Fueron los que me animaron a actualizar hoy, creanme que sino no sé cuando lo hubiera hecho jeejee~

Si bianchixgokudera25 lee esto tengo que darte las gracias. Me has animado a seguir con mis fics. ¡Realmente gracias! *reverencia*

Disclaimer: Akira Amano-san es dueña de KHR y de todos sus personajes~

Aclaracicones: Mundo actual se refiere al mundo normal de KHR, y mundo paralelo, pues... Dah~ al mundo paralelo xDD ¿Les parece si los capítulos desde ahora son así? ¿Con parte de cada mundo? ¿O prefieren como estaba antes?


Tres

Lo sabe

::

::

Mundo actual

::

La primera cosa que le advirtió que algo estaba completamente mal fue el hecho de no sentir el calor del cuerpo de su pequeño y adorable amante, la primera y la única cosa que necesitó para levantarse de golpe y buscar rápidamente a su Tsunayoshi.

Suspiró aliviado al verlo a un lado, unos pasos lejos de él, en otra cama… una cama que no era la cama que compartían juntos. Entrecerró los ojos con cautela y recorrió el lugar con mirada crítica. Si no fuera Reborn, se hubiera desesperado y sacado a Tsuna de ahí de inmediato, pero tenía que analizar la situación antes que nada, no podía arriesgarse a poner la vida de su amante en peligro.

—… ¿Eh? — Claro, el se había levantado, estaba parado, parado sobre lo que parecía una pequeña hamaca, y después de haber revisado toda la habitación decidió que ese sentimiento extraño sobre su cuerpo era por algo. — ¿Qué le paso a mi cuerpo?

Susurró, muy calmado para alguien que de la noche a la mañana se convierte en un niño de cinco años. O esa es la edad que se pondría. Mientras con su vista y sus manos recorría la pequeña tela de una pijama realmente infantil, sus pequeños dedos, y sus cortas piernas. Algo estaba muy mal. ¿Un sueño?

De la nada, algo alertó su atención, un pequeño camaleón que lo miraba desde la revuelta mata de pelos castaños de Tsunayoshi, su Tsunayoshi. Sus grandes ojos mirándolo con algo de duda y curiosidad. Reborn no pudo evitar la sensación de que le era ciertamente familiar.

—Tú-

Antes de que pudiera continuar escuchó una explosión que provenía desde un piso abajo, rápidamente saltó hasta la cama de Tsuna con intención de protegerlo. No importaba en qué raro sueño estaba, o mundo desconocido, o simple ilusión, nada de eso evitaría que protegiera a Tsunayoshi de todo, sea todo una simple fantasía o una maldición no dejaría que nada ni nadie tocara un ni un cabello de su amante, mucho menos hacerlo llorar, o asustarlo.

— ¿Reborn? — Escuchó detrás de él. Seguramente se había levantado por la cercanía de su ahora pequeño cuerpo tratando de escudarlo.

—Descuida Tsunayoshi, todo estará bien. — Respondió intentando calmar a un probablemente asustado Tsuna.

Y no estaba muy equivocado, Tsuna por su lado, estaba comenzando a tener un ataque interno de pánico. Reborn estaba actuando extraño. Muy, muy extraño. Y la forma en la que Leon daba vueltas en su cabeza le reafirmaba lo que su híper intuición le decía.

Primero, el sentir la cercanía de Reborn y que este no estuviera intentando lastimarlo era algo de por sí fuera de lo común. Más aún, él estaba intentando protegerlo, ¿de qué? No tenía idea, pero esa postura, y esa aura asesina le decían que Reborn estaba en guardia. Pero la híper intuición Vongola no le advertía de peligro alguno, solo esa sensación diferente sobre Reborn. Además, Reborn lo llamó por su nombre completo, ¡Reborn! Nada de Dame-Tsuna, o inútil, o simplemente Tsuna, Y esa voz seria y con ese tono de ligera preocupación…

Algo no andaba bien.

—… Etto, ¿Reborn?

—Buscaré la forma de que salgamos de aquí. — Tsuna tragó duro, no entendía qué quería decir con eso. Así que volvió a intentarlo.

—Reborn, ¿estás bien? — Al principio el hitman permaneció en silencio, y pese a que Tsuna solo podía ver su pequeña espalda, pudo notar cierta molestia en su expresión corporal.

—Sí — Susurró. Y el castaño supo de inmediato que mentía.

—Reborn… Si algo te pasa dime. Sabes que- — Se detuvo. Usualmente hubiera aceptado cualquier cosa que Reborn le dijera, pese a que supiera que era mentira, Tsuna no era de las personas que insisten. Pero esta vez…

—Mi cuerpo.

Tsuna parpadeó, sorprendido de que de hecho Reborn le había contestado, y no lo había ignorado como solía hacerlo.

—¿Qué tiene tu cuerpo? — Por primera vez el azabache giró, su expresión irritada. — ¡Hiii! ¡Lo-lo siento! — Chilló asustado por el regreso de su espartano tutor. Reborn solo suspiró.

—Al parecer a ti no te afecta que este así. — El tono de irritación y sarcasmo claramente en cada palabra. Tsuna sabía muy bien que algo había dicho que afecto a Reborn, pero quién adivinaría ¡¿qué?! ¡No entendía nada!

—Bu-bueno…— Tsuna estaba nervioso, sentía que ahora aquella aura asesina iba dirigida hacia él, claro que no era así, pero la mirada intensa de Reborn sobre él lo hacía querer ser tragado por la tierra. — Re-reborn siempre es Reborn ¿verdad? No importa el cuerpo en el que este…— Terminó con algo de dudas en sus palabras, no entendiendo muy bien la situación, pero su intuición le había dicho que esas eran las palabras que debía decir. Y pese a que no sabía el porqué, Reborn pareció tomar en cuenta lo que le dijo. Y si este no hubiera girado rápidamente hubiera jurado ver algo rosa en… Nah~ era la ilusión que causaba la luz del sol atravesando sus cortinas…

Luz del sol.

LUZ . SOL . DÍA

— ¡Hiiiii! ¡Es tarde! ¡Hibari-san me va a morder hasta la muerte! — gritó, y sin tomar en cuenta que hizo a Reborn a un lado, saltó de la cama y corrió rápidamente al baño.

Tanto Reborn como Leon se quedaron quietos y en silencio. Tsuna parecía conocer bien el lugar, y no se sentía en peligro para nada, además parecía acostumbrado a esas explosiones.

Frunció el ceño.

Se acercó al pequeño camaleón y le acercó su mano. De inmediato el pequeño animal trepó por su brazo feliz de ser aceptado por su compañero.

— ¿Ropa?

Leon sacó su lengua y sin hacer realmente algún sonido, Reborn pareció entenderle. Algo que lo sorprendió ligeramente, claro que se acostumbró rápido.

En unos segundos ya estaba vestido, al parecer su traje Armani era de por si su preferido aún ¨aquí¨, sea aquí la más extraña situación en la que se había metido.

Un par de minutos más y Tsuna entró como un relámpago y se quitaba la ropa y ponía el uniforme tan rápido que no tuvo ni tiempo de molestarlo un poco.

—Tch. — Bajó de la cama de un salto y siguió al castaño.

Ahora que veía todo bien, era una simple casa. Acogedora para decir menos. Y mientras su novio corría por las escaleras tropezando de aquí a allá, el solo suspiraba y negaba con la cabeza de que su adorable Tsuna aún seguía teniendo dificultades para caminar solo.

Y estaba tan ensimismado recordando a su Tsuna mientras caminaba tranquilo por un pasillo que le dirigía hacia la cocina, que no se dio cuenta que alguien estaba detrás de él, hasta que ya fue muy tarde.

—Buenos días, Reborn. ¿Te parece si hoy tenemos una cita?

Reborn giró furiosamente para ver a la mujer que osaba levantarlo de esa manera, y mucho más el haberle propuesto algo así tan acarameladamente.

— ¡Buenos días Bianchi, adiós Futta, I-Pin, Lambo, ya regreso okaa-san! — Tsuna pasó al lado de ambos, ignorándolo por completo, dejándolo en los brazos de una mujer, con una simple tostada en la mano, y el nombre de Hibari en sus labios.

Estaba furioso.

::

Tsuna salió corriendo de su casa. sintiendo una sensación de que se olvidaba algo, pero el miedo de ser mordido hasta la muerte era mucho más grande que cualquier otra cosa.

— ¡Juudaime! ¡Buenos días!

— ¡Yo! ¡Tsu-

— ¡Kyaaaaaa!

Se escuchó un grito desde su casa, y tanto Gokudera, Yamamoto, como él giraron a ver hacia el lugar asustados.

—¡Bianchi! — De inmediato los tres corrieron hacia el lugar, abrieron la puerta de golpe, y se encontraron con Lambo llorando, I-pin tratando de despegar una cosa morada del cabello rosa de Bianchi, Nana a un lado ayudando, mientras que Reborn estaba sentado tomando su expreso.

— ¡Fuuta ¿qué paso?! — preguntó preocupado Tsuna, viendo que el niño estaba a un lado observando todo, algo nervioso.

—Tsuna-nii. Bueno…— El niño miraba de reojo a Reborn, a Bianchi, luego a Lambo, mientras se movía nervioso en su sitio. Tsuna suspiró.

—Bueno, al menos parece que nadie esta lastimado.

—Jaja es cierto, solo fue un susto.

—Tch. Aneki, tan escandalosa.

Por su lado, Bianchi lucía algo deprimida, y no parecía ser por aquella cosa morada que se le había pegado al cabello como chicle.

— ¡Juudaime si no llegamos a tiempo-!

—¡Es cierto! ¡Hibari-san!

—Jajaja ¡Vamos Tsu-

— ¡Reborn! ¡¿Por qué golpeas a Yamamoto?! — gritó al ver cómo Reborn saltó y con una patada en la cabeza del beisbolista se impulsó hasta la cabeza del castaño.

— ¿Eh? — Reborn solo se hacía el inocente.

—Eso dolió pequeñin. — Dijo calmado tratando de no tomar en cuenta el hecho de que el ¨pequeñin¨ lo había pateado justo cuando había puesto su brazo sobre su amigo. Pero no pudo evitar aquel escalofrío que recorrió su espalda al recibir aquella mirada intensa y amenazante del bebe.

— ¿Lo siento?

— ¡Esa no es una disculpa, Reborn!

—Solo avanza Tsuna, llegamos tarde, ¿cierto?

—Pe- ¡Ah! ¡Está bien! ¡Pero deja de jugar con mi cabello! — gritó avanzado y saliendo de su casa. — ¿Vienen? — preguntó a sus amigos que se habían quedado atrás. Ambos solo asintieron. Tsuna arqueó una ceja dubitativo.

::

—Gokudera….

—Tch. Lo sé, yo también lo vi.

Ambos estaban a cierta distancia de su pequeño amigo, que corría lo más rápido que podía. Ellos por otro lado, no tenían que hacer tanto esfuerzo, y aún así no tenían el valor de correr a su lado algo que Tsuna no parecía haber notado, mucho más preocupado en que ya era tarde y tendrían que lidiar con cierto prefecto.

—El bebe me amenazó con la mirada. — Gokudera asintió. — Por tocar a Tsuna. — Gokudera volvió a asentir. —Me recuerda a ti.

Gokudera solo frunció el ceño, no podía negarlo. Pero claramente Reborn-san era un nivel completamente diferente; comparado a sus amenazas las de Hayato eran simples sacadas de lengua, las de Reborn eran reales amenazas de muerte.

Ambos tragaron duro.

—Eso te pasa por ser tan pegado a Juudaime.

—Jejeje

Ambos se quedaron en silencio y vieron cómo a lo lejos los integrantes del comité disciplinario ¨amonestaban¨ a los tardones.

— ¿Crees que el bebe se haya dado cuenta de nuestras intenciones?

Gokudera se detuvo de improviso. Y miró a Yamamoto como si hubiera dicho lo más escalofriante.

—Reborn-san nos va a-

—Maa~ maa~ Él es solo un bebe. Y solo es el tutor de Tsuna. — Ambos llegaron a las puertas.

Y parpadearon sorprendidos al ver cómo uno a uno los miembros del comité disciplinario iba cayendo al suelo. Reborn nunca se había metido en las peleas de Tsuna. Menos lo había defendido, siempre dejaba que él peleara por su cuenta. Y al parecer ellos no eran los únicos sorprendidos. Tsuna tenía esa misma expresión llena de confusión.

—Reborn-san es como un padre para Juudaime, ¿cierto?

Ambos tragaron duro. O era un padre muy celoso y sobreprotector, o algo más estaba pasando por la cabeza del hitman.

De algo estaban seguros, la persona que se acercaba amenazante solo iba a complicar las cosas. Más al darse cuenta, que él también había notado la diferencia en el tutor de Tsuna.

—Bebe. ¿Qué crees que haces?

—Hmp. El mismo Hibari de siempre.

Tsuna estaba pálido, Hayato estaba angustiado mirando a su querido Juudaime, Yamamoto solo reía nervioso.

Todos hubieran imaginado que el día que Reborn se diera cuenta de que todos sus guardianes y otros, estaban detrás del pequeño Decimo Vongola, el hitman solo se hubiera regocijado en la desesperación de su alumno sin saber a quién elegir. Pero esto…

— ¡Reborn!

Hibari esquivó con las justas una bala que le hizo un pequeño corte en su gakuran.

—Tch. — Al parecer se había distraído con el grito de Tsuna.

— ¡¿Reborn qué tienes?! ¡¿Por qué atacas a Hibari-san?

— ¿Eh? — Y nuevamente se hacía el inocente, mientras saltaba a la cabeza de cabellos castaños. — Es hora de ir a clases Tsuna.

El no ser llamado dame-Tsuna siempre creyó que sería un día para celebrar, pero realmente no se sentía para nada feliz, ya comenzaba a extrañar ser llamado inútil.

— ¡No! ¡Tú regresa a la casa! — Su cuerpo se estremeció al ver el ceño fruncido del hitman, y estaba a punto de retractarse cuando-

—Está bien, vengo por ti a la salida.

— Bebè.

— ¡Hiii! ¡Hi-bari-san! ¡P-por favor déjelo por hoy!

Reborn saltó de la cabeza hasta el hombro de Tsuna, mientras este intentaba hacer que Hibari decidiera que la pelea había terminado. Algo casi imposible.

—Tsunayoshi. — Aquella voz profunda pese a que aún era algo infantil, hizo estremecer su cuerpo, y lo calló de inmediato. Mucho más al sentir la cercanía de su tutor,

—Re-

Todos se quedaron de piedra, incluido Hibari que por la sorpresa tiró una de sus tonfas.

Reborn le había dado un beso. En la mejilla. ¡Pero era un beso!

—No te portes mal, que seré el primero en enterarme. — Aquella sonrisa traviesa y juguetona no era una que esperarían en un niño de cinco años. Que luego de acariciar los cabellos castaños de Tsuna, saltó de su hombro y caminó tranquilamente hacia la salida de la escuela.

THUD

— ¡Juudaime! — Gokudera corrió hacia el cuerpo caído de Tsuna.

—Jajaja, eso… fue algo sorpresivo,

—Tch. — El guardián de la nube solo giró y caminó hacia el edificio tratando de olvidar lo que acababa de ver. Y descartarlo como una broma del bebe, para meterse con él. Después de todo el bebe sabía, oh sí- Reborn ya lo sabía desde antes. Que el carnívoro estaba interesado por aquel pequeño omnívoro.

::

::

Mundo paralelo

::

El salón estaba bajo cero. Definitivamente la peor situación de todas. Y Tsuna podía notar que el director y vicerrector querían que todo terminara de una buena vez; los pobres temblaban como gelatina. El estar entre las miradas asesinas de Reborn y Xanxus-nii no era algo que pudiera soportar cualquier mortal. Y que sus mayores hayan superado la marca de tres minutos sin desmayarse hablaba muy bien de ellos, aunque se notaba que estaban a punto de desmoronarse.

—Y-y to-to en o-orden Tsunayoshi-sama — ¿Sama?

—Director, no tiene porqu-

—¡Solo toma esto y puedes irte! — Gritó el vicerrector. Al parecer todas las oposiciones que habían desaparecieron de inmediato.

—Gracias. — Susurró, — Entonces eso es to- — Y antes de que terminara de hablar el par de maestro salió corriendo de la oficina del director. Suspiró. — Reborn, Nii-chan. Basta. Por favor. — Pidió con sus grandes ojos chocolates.

—Shishishi~ Sabes que no es tan simple Tsunayoshi.

—Tu hermano aquí va a querer más que un simple ¨por favor¨.

—Tch. ¡Siempre causando problemas! ¡Tsuna!

— ¿Squalo-nii?

— ¡¿Por qué lo trajiste?! — gritó señalando al azabache acusadoramente. — ¡Ahora el inútil jefe no va a querer irse sin darle una paliza!

—Ja. ¿Quién le dará la paliza a quien?

— ¡Reborn! ¡No lo provoques! Y Squalo-nii, se suponía que ustedes no vendrían. Yo iría para allá.

—Eso es cierto estúpido vicepresidente. Tsuna nos daría el alcance allá. Fuimos nosotros los que decidimos venir.

— ¿Defendiendo a Reborn, Viper? — Gruñó con irritación, las marcas en su rostro haciéndose cada vez más visibles.

—Claro que no jefe. Pero su comportamiento está entristeciendo a Tsuna. — Ante esto todos miraron al castaño, que al guiño de Viper-nii puso su cara de cachorro degollado número tres. Nunca fallaba.

—Tch. ¡Vámonos! — Gritó Xanxus levantándose del asiento botándolo en su camino hacia la salida. Tsuna se levantó.

—Quédate aquí — Le susurró a Reborn, y lo siguió.

—Shishishi~ ese pequeño diablillo es el único capaz de controlar al jefe.

—¡Voooii! ¡Viper ¿por qué interviniste?! ¡Usualmente no hace nada! — Ante la pregunta Viper sacó una libretita..

—No podía perder la apuesta que hice con sus guardianes.

—Shishishi~ ¿y en qué consistía?

—En quién ganaría entre Reborn y Xanxus. — Ante eso todos se quedaron mirando al azabache y a la puerta. Para que tanto Bel como Squalo comenzaran a reír. — Obviamente yo aposte por Tsunayoshi. — Y el par solo pudo reír más fuerte. Claro que en la apuesta no se había mencionado el nombre de Tsuna, pero Viper sabía lo que hacía.

Y hubieran seguido riéndose a carcajadas haciendo irritar más a Reborn, que estaba todo el tiempo en silencio, sino hubiera sido por ese gruñido de su jefe que los sacó de sus pensamientos y salieron rápidamente hasta el encuentro de aquella bestia.

Reborn suspiró.

Al fin estaba solo, y lejos de toda esa total situación bizarra.

Tsuna, dame-Tsuna, domando al feroz de Xanxus.

Qué buena broma.

Aunque, estaba pasando. Realmente estaba pasando.

Volvió a suspirar con pesadez, y se levantó. Al parecer era cierto que no parecía agradarle a los amigos de su ¨hermano¨ mucho menos al tal ¨hermano¨. No es que eso le molestara, él tampoco tenía aprecio alguno por él, ni en este mundo o el otro.

—¡Reborn! — escuchó a Tsuna mientras se acercaba corriendo. Al detenerse lo examinó de cerca, asegurándose que no tuviera nada fuera de su sitio. — Parece que no te hicieron ninguna jugarreta, — Suspiró aliviado.

— ¿Jugarreta?

—Hn. Bel-nii suele apostar con Viper-nii para ver quien logra hacerte enojar más rápido. — A Reborn solo el tic en su ceja demostró que saber eso le irritó.

—Tsuna. — Ambos salieron del lugar, los papeles del traslado en orden. Y el castaño miró a su… hmm… ya no podía decir que era su pareja, ¿cierto?

—Dime.

—¿Todos son así? — el castaño ladeó su rostro dubitativo.

—¿Así?

— ¿A todos les gusta hacerme ¨jugarretas¨ para irritarme?

—Ah… Bueno, a la mayoría.

— ¿Quiénes? — Tsuna no sabía si contestar, pero la mirada seria que le mostró el azabache le hizo hablar.

—Además de nii-chan y sus amigos, pues los míos a excepción de las chicas.

— ¿Mukuro y Hibari?

—Ellos principalmente. — Reborn asintió como si entendiera la situación.

— ¿Gokudera, Yamamoto?

—Ellos no tanto. He hablado con ambos y están tratando de aceptarlo. Yamamoto parece que si lo acepta, aunque… Bueno, Gokudera es el que está teniendo más problemas, pero dice que cuando demuestres que eres el indicado te dejara en paz. — Suspiró. — Por mucho que he intentado saber a qué se refiere con eso. No he podido ayudarte.

— ¿Alguien más?

—Tus compañeros.

— ¿Compañeros?

— Sí, Fon-san, Coronello-san, Skull. Incluso Lal-san.

— ¿Verde?

— ¿Verde-san? Pues el solo de vez en cuando manda uno que otro… ¨presente¨

—Ya veo.

—Mi padre. Aunque mama logra detenerlo la mayor parte del tiempo. Y según tú Emma-kun y Dino-san también te irritan. Pero, realmente no veo cómo. Ellos no hacen nada. — El azabache solo alzó sus cejas, si su otro yo creía que eran una amenaza entonces lo eran.

Suspiró.

¿Acaso su otro yo tenía tantos enemigos solo por estar saliendo con Tsuna?

Y se acordó.

En su mundo, se había dado cuenta que los guardianes de Tsuna habían estado comportándose extraños. Y había descubierto el porqué. Estaban enamorados de Tsuna.

Si era lo mismo en este mundo significaba que no solo sus guardianes sino también…

—Que dolor de cabeza.

— ¿Eh? ¿Prefieres que yo conduzca?

Ambos ya habían llegado hasta el automóvil. Reborn negó con la cabeza.

—No tengo un deseo de muerte, gracias. — Tsuna solo hizo un puchero, y el azabache sonrió divertido.

Ambos entraron en el auto y antes de que Reborn arrancara le preguntó.

— ¿Y qué hago para regresarles el favor?

— ¿Eh? ¿Regresar-? ¡Ni lo pienses! ¡No sabes todo lo que tengo que hacer para que mi Reborn se contenga!

— Ahora entiendo porqué se reían. — Su otro yo no hacía nada contra esos lacayos. — Creo que es hora de hacerlo. Ya sabes, es de buena educación regresar el favor.

—RE-

Fue interrumpido por el sonido del motor y por la fuerza al arrancar el automóvil.

Reborn ya había encontrado una deliciosa manera de demostrarles que él también sabía jugar. Claro en su mundo nadie se atrevía a meterse con él. Pero al parecer el Tsuna de aquí había encontrado el modo de detenerlo, tenía una idea de cómo, y ellos se estaban aprovechando de eso.

— ¡Se lo que estas pensando Reborn! ¡No voy a dejar que los lastimes! — Reborn sonrió y detuvo el carro cerca a la acera.

—Ja. Quien dijo algo de lastimar, dame-Tsuna. — Tsuna abrió sus ojos llenos de sorpresa al sentir el aliento de Reborn sobre sus labios. —Solo, voy a demostrarles que sí estamos hechos el uno para el otro.

Cerrando la promesa con un beso…

::


Yyyy~ acabó. :I

Espero les haya gustado x3

Espero respondan la pregunta de las notas de arriba.

En el proximo capitulo comenzaré con el mundo paralelo... Y haré lo que pasa en el mundo actual si pues, quieren xDD

Besooos~Ciao x3