Hola chicas! Aquí tienen un nuevo capítulo, espero q les guste y q dejen muchos reviews :)

Recuerden nada nos pertenece la historia es de C. Lockhart y los personajes de S. Meyer.


Nueve

El sueño se negaba a acudir, descubrió Jasper tiempo después.

Había dormido una hora antes de despertarse empapado en un sudor frío con la mente plagada de imágenes de Alice.

Ella era en parte ángel en parte diablo, todo en la misma peligrosa e incitante envoltura.

¿Qué era más peligroso, el ángel o el diablo?

¿Se atrevería a descubrirlo?

El llanto del niño llegó desde el pasillo. Jasper esperó unos segundos a ver si Alice respondía. Al no oír el ruido de la puerta, se puso unos pantalones cortos de deporte y salió antes de que se despertara su madre.

Que Dios lo ayudara, Alice ya estaba en la habitación.

Enmarcada por la débil luz de la lamparilla, el pelo resplandecía. El camisón blanco le llegaba a los pies, que asomaban desnudos bajo la tela.

Jasper se dijo que debía volver a la cama, pero no lo hizo sino que se quedó unos minutos absorbiendo con avidez la imagen de ella.

La misma lámpara hacía que su camisón fuera casi transparente acentuando sus piernas y la redondez de sus caderas. Era un ángel., pero la reacción que le provocaba no era nada angelical.

La mano le cosquilleó al recordar como le había rozado el seno poco antes.

Alice se balanceó con suavidad para acunar al niño que ahora estaba silencioso.

Aunque no deberían, las entrañas de Jasper rugieron de deseo.

Alice pareció percibir su presencia y se detuvo para mirarlo. Ninguno de los dos habló y Will empezó a agitarse. Ella empezó a balanceralo de nuevo sin turbación e incluso desde la distancia, Jasper notó el bostezo de Will.

-Siento que te haya despertado –susurró ella.

-No me ha despertado.

-¿No podías dormir?

De la forma en que lo estaba mirando y su estado de semidesnudez, Jasper deseo haberse puesto un albornoz. Los pantalones eran flojos, pero dudaba que lo suficiente para disimular su reacción ante ella.

Como el no respondió, ella prosiguió:

-Yo tampoco podía dormir.

Atraído, a pesar de si mismo, Jasper se acercó a ella.

-Está casi dormido –susurró ella con suavidad.

Ella tenía las cosas bajo control… mucho más que él. No lo necesitaba ni probablemente lo quería allí. Nada le impedía volver a la cama, excepto la imperiosa necesidad de tirar del cordón de satén que le sujetaba el camisón al cuello. Estaba perdiendo el control. La falta de sueño de los días anteriores estaba cobrando su precio.

Will cayó por fin rendido. De puntillas, Alice lo recostó y se inclinó para dejarle el osito que le había traído. El movimiento le alzó el camisón y Jasper deseó que siguiera subiendo para acabar solo cuando él se lo quitara y cayera sobre la alfombra.

Apartando aquellos pensamientos imposibles, alcanzó la manta del bebé y se la pasó. Ella murmuró un agradecimiento silencioso que le hizo preguntarse que pasaría si no fueran adversarios, si ella no tuviera las llaves de lo que él llevaba atesorando tantos años con esfuerzo.

Pero el bebé que reposaba en aquella cuna podría ser el bebé que rompiera el corazón a su madre y haría muy bien en no olvidarlo.

Alice apagó la lamparilla.

En el pasillo entornó un poco más la puerta.

-No sabía que tuvieras un sueño tan ligero –se disculpo ella cruzada de brazos con la barbilla lo suficiente alzada como para exhibir su cuello.

Jasper dudaba haber visto algo en su vida que lo debilitara tanto.

-Me lo llevaré a mi habitación a primera hora de la mañana.

-No soy un ogro.

Ella le premió con una sonrisa que le hizo desear una docena más.

Ninguno de los dos dijo nada y él deslizó la mirada de su cara hacia abajo de nuevo, hacia aquel maldito cordón de satén. Se obligó a volver a mirarla a la cara en de vez de fantasear con lo que ocultaría el camisón.

Él era un hombre adulto, no un adolescente.

Pero cada mechón de su pelo despeinado era una tentación. Tenía los labios entreabiertos en silenciosa invitación. Y el aroma de ella era todo pecado y rendición.

Debió ser la oscuridad que contribuía a su locura, eso o la suavidad de su suspiro vacilante lo que le hizo acercarse.

Alcanzó el cordón sedoso y se lo enroscó en el dedo.

-Jasper…

La noche absorbió todo el sonido de su voz.

Ella se balanceó más y más cerca y la intensidad aumentó.

No deberían. Él no debería. Sus senos estaban a sólo un respiro de su torso y sus cuerpos casi se rozaban.

La expectación retumbó… junto con el corazón de él.

Sus labios se rozaron en un beso ligero como una pluma.

No era suficiente.

Ella abrió mucho los ojos, pero él no vio miedo en ellos. Se acercó aún más deseando…

-No podemos, Jasper.

Las palabras parecieron quebrarse en su garganta y Alice apoyó las manos contra su pecho para apartarse. La cordura volvió de golpe y le hizo soltar el cordón.

-Siento haberte molestado –dijo ella de nuevo.

Pero el temblor de su voz revelaba que ella estaba tan afectada como él.

-No lo has hecho –mintió.

Alice se dio la vuelta y salió volando por el pasillo con la mano sujetándose el cordón del cuello como si le hubiera leído la mente. Con un audible chasquido cerró la puerta de su habitación. Si con eso pudiera cerrar sus pensamientos también…

Jasper volvió a su propia habitación con la imagen de ella flotando en algodón y la tira de satén y encaje perturbándolo todavía.

La intimidad con su invitada no podía ocurrir de nuevo. Ella tenía en sus manos el poder de destrozar a su familia.

A Jasper no le gustaba estar al límite y era exactamente donde había estado. Apretó la mandíbula y se juró en silencio que si le empujaba para caer por el precipicio, la arrastraría con él.

Y al diablo con las consecuencias.


Y bien, q les pareció? Interesante forma de empezar a relacionarse no creen?

Chicas prometo tratar de actualizar más seguido, d verdad lo intentaré :) Espero reviews!