Espero les guste este capítulo, gracias por todos sus comentarios, me encanta leer sus reviews. Y bueno ya saben los personajes no me pertenecen son la divina creación de S. Meyer.
Gracias a Violet por su review, ya que no pude contestar tu review como a todos te agradezco por acá.
BPOV
Esta noche solo pude soñar con Edward como siempre en verdad necesitaba que se quedara un día de estos la mayoría de las noche me levantaba con la esperanza de tenerlo a mi lado, abrazándome. Me desperté temprano para ayudar a Esme a preparar galletas para los niños del hospital que estaban internados, iríamos hoy a entregarlas personalmente como lo hacíamos siempre que las preparábamos.
-Bien todo está listo vamos que Carlisle nos está esperando- me dijo Esme, salimos de casa para subirnos en mi auto, durante el camino le conté de mi ruptura con Jacob claro que no le conté lo que paso con Edward después, Edward haría que me volviera ninfómana.
Al llegar al hospital papá ya estaba afuera esperándonos, se acerco a nosotros para ayudarnos a bajar las canastas con galletas y claro ayudar a mamá a bajar, nos dirigimos al área de pediatría donde se encontraban los niños, algunos en verdad me daban un poco de tristeza porque se veían demacrados, comenzamos a entregar las galletas. Cuando sólo faltaban un par de canastas que entregar me disculpe y fui en busca de mi amor, pregunte a las enfermeras y me señalaron su pequeño cubículo en el cual se encontraba, me dirigí hacia este y toque la puerta.
-Adelante- me dijo la aterciopelada voz de mi Dios griego.
-¿Estas ocupado?- le pregunte asomando la cabeza por la puerta, me vio y dejo a un lado los papeles que tenía en la mano.
-Para ti nunca estoy ocupado- entre en el cubículo y cerré la puerta con seguro no quería que nadie nos interrumpiera.
-Mmm que sexy te ves con la bata Edward- se paró de su silla para avanzar hacia donde yo estaba para envolverme con sus brazos- te extrañe toda lo noche- le dije.
-No tanto como yo, todo de mí te necesita- olfateaba el hueco de mi cuello- amo tu olor Bella.
-Demuéstramelo- le dije pícaramente a quien mentía, quería hacer el amor con él, aquí y ahora en el lugar en donde estábamos lo hacía más excitante.
-A sí que quieres que te demuestre cuanto es lo que te extrañe- comenzó a besar mi cuello y a introducir sus manos debajo de mi blusa gemí al contacto con su piel pero de repente él se aparto- ¿Cómo quieres que te lo muestre amor?
-No se quizá- pase un dedo por su pecho hasta llegar a su miembro- puedes follarme.
-Creo que esa es una buena idea- me acerco más a él para juntar sus labios con los míos acaricio suavemente mi labio inferior con su lengua, abrí mi boca para recibir esa lengua que me encantaba, el beso se convirtió en algo más apasionado.
-Edward necesitamos apurarnos Esme no tardara en venir aquí- me apresure a quitarle la camisa y a desabrochar su pantalón.
-Entonces ¿Quieres un rapidín?- me pregunto juguetón.
-No tanto pero no podemos demorarnos lo que quisiéramos- le dije mientras comenzaba a quitarme la blusa pero antes de que siquiera pudiera tocarla Edward me aparto la mano.
-Yo te desnudo- me desvistió a una velocidad inhumana, tomo mis piernas para que las enrollara en sus caderas y así levantarme- Estas tan húmeda que tus jugos me están mojando a mi también- me deposito en su escritorio para poder bajarse el bóxer.
-Hazme tuya dé una vez- le dije restregando mi coño con su pene, me obedeció, me embistió con una sola estocada-Qué bien se siente- gemí del placer de sentirlo dentro de mí.
-¿Te gusta tener mi polla dentro de ti?- me pregunto mientras comenzaba a embestirme de una manera tortuosa.
-Si me encanta que me folles, que me hagas tuya- ante mis palabras comenzó a embestir con fuerza, me encantaba esto que tuviéramos sexo salvaje.
Tomo mis pechos con sus manos para masajearlos se sentía tan bien, pero se sentía mejor cuando metía mis pechos en su boca, quería que me chupara mis pezones, tome su cabello entre mis dedos para acercarlo a mis senos, él lo entendió de inmediato acaricio uno de mis pezones con su lengua, los mordía levemente solo provocando un gran placer, comencé a sentir ese calor hasta ahora conocido en mi estomago mi orgasmo estaba cerca.
-Edward más duro estoy… Oh Edward- no podía completar una frase porque estaba perdida en el placer que estaba.
-Ya entendí bebé- me dijo comenzó a penetrarme más fuerte- me encanta metértela tan duro bebé.
-Sí... Así Edward no pares- le dije mis paredes ya estaban empezando a estrecharse más alrededor de la polla de Edward, él también ya estaba cerca, me vine como si tuviera años de no follar, después de unas cuantas estocadas más él se vino dentro de mí haciendo que yo tuviera un segundo orgasmo.
-Bella… solo tú has hecho que me corra así- todavía estaba dentro de mí.
-Te amo tanto Edward- le dije mientras él se salía de mi despacio haciendo que con cada roce gimiera.
-Me encantaría seguir dentro de ti pero ya no tardan en venir a buscarte- me bajo con cuidado del escritorio, nos vestimos rápidamente sabiendo que no tardarían en venir a buscarme, cuando terminamos él se sentó en su silla y yo en una de las sillas de que estaba en un rincón.
-Sabes la próxima semana comenzare mis practicas, de hecho el próximo viernes tengo que avisarle a Aro donde las voy a hacer- le comente.
-Supongo que las vas a hacer aquí en Los Ángeles.
-No lo sé, debo de encontrar algo que me motive a quedarme aquí- bromee con él y como lo supuse me miro intensamente, se dirigió a donde estaba, me tomo de los brazos haciendo que me parara de el lugar donde estaba para besarme apasionadamente poniendo todo su empeño para "convencerme" de quedarme, se separo lentamente de mí.
-¿Esa es una buena motivación?- me pregunto.
-Algo pero tendrás que motivarme más- volvió a besarme pero escuchamos que alguien se acercaba por lo que tuvimos que separarnos. En ese momento abrieron la puerta.
-Como me lo imaginaba aquí estas- me dijo Esme mientras entraba al cubículo.
-Quería aprovechar de que estaba aquí para visitar a mi primo- tome la mano de Edward esto era normal entre nosotros.
-Hola hijo- Esme abrazo a Edward para que después le diera dos besos uno en cada mejilla.
-Tía me da gusto que estén aquí, el día de hoy a estado un poco aburrido solo espero que mejores el resto de este día- dijo Edward.
-¿Y bien que hacían?- pregunto Esme.
-Pues le estaba platicando a Edward que el viernes tengo que ir con Aro para decirle en donde voy a realizar las prácticas- en parte era verdad ¿no?
-Y bien ¿Dónde vas a realizarlas?- me pegunto Esme, iba a jugar un poco con Edward.
-Pues no lo sé, puede ser aquí en Los Ángeles, en cualquiera de las franquicias del país e incluso puede ser en Suiza, Italia o Japón tendré que pensarlo- Edward apretó mi mano en manera de protesta.
-Pues tienes hasta el viernes para pensar pero la verdad me gustaría que dijeras que las vas a hacer aquí, es que no quiero que te vayas, no ahora que has comenzado a decirme mamá, pero si eso te haría feliz también a mí- sonrió sin llegar la felicidad a sus ojos.
Cuando terminamos todos los asuntos que teníamos en el hospital fuimos a comer a un restauran Esme estaba triste por el hecho de que pudiera irme a otro lugar a hacer mis practicas pero si supiera que no tenía que estarlo porque mi plan era quedarme aquí, terminamos de comer y nos dirigimos a casa, la verdad es que estaba un poco cansada casi toda la mañana la habíamos pasado en el hospital por lo que en cuanto llegue a la casa me dormí un rato hasta que sentí unos dedos acariciarme mi mejilla, ese tacto era inconfundible, se dio cuenta de que estaba despertándome.
-Me encanta verte dormir siempre ha sido uno de mis pasatiempos favoritos.
-A mí me encanta despertar a tu lado- le susurre.
-Espero que pronto sea así para siempre- me dijo.
-Bella sé que es broma eso de que todavía no decides a donde a donde irte a realizar tus practicas pero debo escuchar de tus labios que te quedaras aquí conmigo- me suplico, me partía el corazón cuando se ponía así.
-Haber Edward- me incorpore quedando más cerca de él para que pudiera verme a los ojos- no pienso separarme del amor de mi vida de acuerdo- se lo dije lo más sería que podía, Edward sonrió en cuanto termine de decir estas palabras.
-Así que ¿el amor de tu vida?- me pregunto qué engreído llegaba a ser a veces.
-Si el amor de mi vida- para que negárselo cuando a mí misma me dolía hacerlo aun cuando era de broma.
-Me encanta escuchar esas palabras de la mujer de MI VIDA- me dijo las palabras exactas para amarlo más de lo que lo amaba.
-Ya lo sabía, ya sabía yo que era la mujer de tu vida por eso odiaba que estuvieras con Tanya- nada más de acordarme de esa tipa y su "Eddie" me revolvía el estomago.
-Nunca he estado con Tanya y nunca lo voy a estar siempre la he visto como una amiga- me dijo convencido y yo le creo que jamás la haya visto de esa forma.
-Puede ser que tú no la veas ni la hayas visto de esa forma pero es obvio que ella te ve como algo más que amigo- esto si se lo dije con más seriedad esperaba que pudiera poner cierta distancia entre ellos cuando se diera cuenta de la forma en la que Tanya lo ve.
-Si ya lo sé, no recuerdas la vez en que la viste besándome pero eso no me importa a la única mujer a la que amo y deseo es a ti- me acaricio la mejilla con ese tacto que siempre añoraba.
-Me alegra saberlo… una pregunta- le dije un poco juguetona.
-Dime
-Hasta donde yo sé tú odias que te digan Eddie ¿por qué no te molestaba que ella te lo dijera?
-Claro que me molestaba pero no encontraba la forma de hacerle ver que nunca me gusto que me llamara de esa forma
-No sé qué tal un "Tanya odio que me llames de esa forma"- le dije un poco enfurruñada.
-Probablemente pero no quería hacerla sentir mal, Carlisle siempre me ha dicho que nunca haga sentir mal a una persona menos a una mujer.
-En este momento odio tu caballerosidad- lo abrace, él me rodeo la cintura con sus brazos.
-Cambiemos de tema ¿vale?
-Si porque no te conviene, pero que tal si habláramos de mi relación con Jacob- le dije, sentí como sus manos se cerraban en puños detrás de mi espalda.
-Bella…
-Vez que no es lo mismo, solo prométeme que no dejaras que Tanya se te acerque más de la cuenta.
-Lo prometo.
-Bien por lo menos ahora estaré más tranquila
-¿Por una promesa?
-Confió en ti- le aseguré- no es que no me agrade la idea de que estés aquí pero puedo saber ¿por qué?
-Solo quería verte, en verdad Bella no sé que me has hecho pero no aguanto mucho sin verte.
-Eso me gusta- me separe de su pecho para comenzarlo a besar, me separe de él a regañadientes- aunque me hubiera gustado más que vinieras a quedarte y de esa forma dormirte conmigo.
-Pronto lo hare- dio un bostezo, él pobre ha estado estos dos días trabajando duro en sus prácticas.
-Debes de estar cansado por estos últimos días.
-Un poco- me dijo en medio de otro bostezo.
-Anda ve a dormir, necesitas descansar.
-Pero no quiero separarme de ti.
-Yo tampoco, pero debes de hacerlo te vez un poco cansado- me separe de él para que pudiera levantarse, se aliso con la mano la ropa que ya estaba arrugada.
-Nos vemos mañana amor- me dio un beso en la frente y otro en los labios para irse.
Ese día me quede dormida en la almohada que el utilizo para poder aspirar sus aroma, el miércoles me hablo para decirme que no podía verme porque tenía que asistir a una operación y estaría algo ocupado, eso me ponía triste pero lo entendía él era muy dedicado en su carrera de medicina. El jueves en la mañana decidí que iría a verlo no aguantaba más sin poderlo abrazar.
-Entonces hoy iras a ver a Edward al hospital- me dijo Esme
-Si tengo ganas de verlo en su trabajo ver como se apasiona con los niños a veces me pregunto ¿será así con sus hijos?- me alegraba pensar que algún día tendríamos a nuestros hijos y que él será el padre mas consentidor.
-Si pienso que Edward será un muy buen padre.
-Bien ya me voy tampoco quiero quitarle mucho tiempo y por lo que él me ha dicho en la tarde es cuando tiene más trabajo así que aprovechare la mañana para verlo y no distraerlo- me subí a mi auto para salir disparada hacia el hospital no quería perder ni un minuto más para poderlo ver, besar, abrazar. Llegue al hospital más pronto de lo que me imagine, ahora solo era cuestión de que mi torpeza no hiciera acto de presencia por la prisa que llevaba; entre al área de pediatría sorprendida de que mis pies no se cruzaran mutuamente y provocaran que me cayera.
-¿Esta Edward en su cubículo?- le pregunté a la enfermera que estaba encargada de esta área.
-Sí, no lo he visto salir- me contesto sin despegar la vista de unos documentos que tenía en la mano.
-Gracias- me dirigí al cubículo en donde se supone que se encontraba Edward, pero al abrir me quede perpleja en el escritorio estaba Tanya desnuda si completamente desnuda sentada totalmente expuesta a la vista de Edward, Edward solo tenía los ojos muy abiertos no sé si para ver mejor o por la impresión, estaba sonrojado pero no sé si era por lo incomoda de la situación o por el hecho de que le gustaba lo que veía lo cual me hizo enfadar más claro que le gustaba lo que estaba viendo si no la obligaría a que se tapara, ella se acercó a él y lo beso, él se quedo estático sin hacer nada.
-Lo siento no quería interrumpir yo solo venía a hablar con mi PRIMO- gire mi cabeza hacia Edward y le exprese con mi mirada o por lo menos eso trate todo mi coraje hacia él, todo lo que lo odiaba en ese momento y sobretodo lo decepcionada que estaba.
-Pues mala hora de interrumpir niña- me contesto Tanya enojada.
-Tanya- le reprendió Edward.
No aguante más y me salí de ese lugar lo único que quería en ese momento era alejarme de él, claro no era suficiente estar conmigo, con Tanya podía tener en estos momentos una relación más abierta en la que no importaba si los demás se enteraran y ni que habar de lo físico Tanya tenía el mejor cuerpo nada comparable con el mío.
-¡Bella espera por favor!- me gritaba Edward, escuche que se acercaba a mí, empecé a correr no quería que se acercara.
-¡Bella escúchame por favor!- me jalo de un brazo para que lo encarara, yo solo quería salir de ahí.
-No sé qué haces aquí una oferta como la que te hace Tanya no se hace a menudo y se veía que la ibas a aprovechar anda ve no la hagas esperar- trate de girarme pero sus brazos me lo impedían.
-¿Qué? No Bella las cosas no sucedieron así déjame explicarte por favor, sabes que yo te amo- sus ojos me miraban tan intensamente.
-Vaya forma de amar en la que te vez con una amiga que de colmo se desnuda en tu escritorio y dejas que te bese-mi coraje ya no tardaba a salir a flote porque en verdad que lo estaba conteniendo.
-Bella escucha, ella entro al cubículo con un abrigo, me pidió que la viera y cuando lo hice se lo quito, no traía nada abajo, yo no le pedí que lo hiciera- en verdad que quería salir de ahí.
-Pero tampoco le dijiste que se tapara ¿verdad?... déjame ir quiero estar sola- sus brazos me soltaron para dejarme ir.
Llegue a casa que por suerte estaba vacía, el coraje que sentí había desaparecido para dar lugar a una tristeza, no podía creer lo que habían visto mis ojos ver a Edward en ese cubículo con Tanya desnuda y besándose, pero ¿Y si en verdad Edward no había tenido nada que ver?, ¿Y si Edward pensaba que con ella tendría la libertad que en estos momentos no teníamos?, él me había prometido poner en su lugar a Tanya para no permitir este tipo de cosas, sentí como las lagrimas resbalaban por mi mejillas, escuche como alguien abría la puerta de mi habitación, me limpie mis mejillas para que no se dieran cuenta de que había estado llorando.
-Hija ¿te sientes mal?- pregunto Esme.
-No, bueno si tengo un dolor de cabeza insoportable pero ya me tome un analgésico ya se me pasara.
-¿Qué tal tu visita a Edward?
-Creo que llegue en un mal momento, no tenía tiempo para atenderme- le dije un poco agresiva.
-Eso si no me lo puedo creer él siempre tiene tiempo para ti- me contesto muy segura.
-Pues ya ves que no siempre- conteste, en ese momento supe lo que iba a hacer- sabes esto me sirvió para tomar una decisión.
-Te vas a ir ¿verdad?- la cara de mi mamá estaba triste lamentaba tanto causarle esta tristeza, pero estaba algo dolida él había prometido no aceptar este tipo de cosas.
-Si me está llamando la idea de irme a Italia, te imaginas pasar estos cuatro meses allá sería una experiencia increíble- a quien quería engañar yo no quería irme pero tenía que hacerlo.
-No te voy a decir que me agrada la idea de que te vayas pero si eso te hace feliz estoy de acuerdo con tu decisión y la apoyo- era obvio que le costaba darme su aprobación.
Apague mi celular en estos momentos no quería escuchar a nadie aparte de que ya tenía como veinte llamadas de Edward, lo bueno es que Esme no me hizo hablar más del asunto de haber encontrado a Edward con Tanya sobretodo porque no quería decirla la forma en cómo la encontré a ella. El resto del día me la pase en mi cuarto a pesar de las insistencias de Esme porque bajara a comer no tenía apetito solo venían a mi mente las imágenes de Tanya encima del escritorio de Edward desnuda y a él en el otro extremo de la habitación observándola no quería ni pensar en lo que hubiera podido suceder de no haber llegado unos cuantos minutos después, cuando iba a dormirme encendí mi celular para ver si Alice o Rose me habían llamado pero lo único que encontré en el registro de llamadas recientes fueron treinta llamadas de Edward las cuales no regrese.
Al despertarme tenía la esperanza de que todo hubiera sido un mal sueño pero sabía que no era así me pare para meterme a bañar mi cita con Aro era a las once así que me bañe y desayune rápido para irme no quería que de repente llegara Edward y me impidiera ir a mi cita.
-Llego a mas tardar a la una vale mamá- le dije a Esme antes de darle un beso en la mejilla.
-Cuídate avísame si necesitas algo por favor.
-Por supuesto- salí de la casa no muy convencida por lo que iba a hacer, pero si Edward no estaba dispuesto a ponerle un alto a Tanya y a aceptar este tipo de situaciones con ella, yo no, no estaba dispuesta que cada vez que no estuviera con él esa zorra lo aprovechará, no quería encontrarme de nuevo en una situación como esta, no tenía caso esa tipa iba a seguir buscándole hasta que él le hiciera caso.
Llegue a la empresa, salude a Lauren con desgana en verdad me sorprendía lo hipócrita que llegaba a ser, en el elevador solo iba otra persona conmigo pero que se bajo dos pisos antes que yo, le pedí a la secretaria de Aro que me anunciara, él me hizo pasar inmediatamente.
-Isabella me alegro de verte, supongo que ya sabes a donde te vas a ir a realizar tus practicas- me abrazo y me señalo una de las sillas que estaba frente a su escritorio.
-Si mmm… creo que lo mejor es que me vaya a Italia a la nueva franquicia, además me agrado mucho Italia me sentaría bien estar por allá- le dije claro que esto no eran más que mentiras.
-Me parece perfecto, te encantara Italia has tomado una buena decisión, pero para serte franco creo que lo más conveniente es que te quedaras aquí ya que es en esta franquicia donde se analiza todos los estados de finanzas de las demás franquicias pero me encanta tu decisión- abrió su cajón para sacar un sobre.
-A mí también me parece perfecto irme- la verdad eso es lo que creía pero no sabía cómo lo tomaría cuando estuviera tomando el avión, cuando ya estuviera allá.
-Mira este es un ticket de vuelo libre que reserve para ti por cualquiera que fuera tu decisión sale el domingo a medio día- me extendió el sobre- ¿crees tener todo preparado para pasado mañana?
-Por supuesto.
-Bien me da tanta alegría que por fin te vayas a relacionar con la empresa de tu padre- suspiro- en fin hoy mismo hablo con Montgomery para que estén preparados.
-Te lo agradecería- bueno esta era le decisión que había tomado, la verdad es que era una decisión tomada por el coraje, al parecer Edward no estaba dispuesto a ponerle un alto a Tanya, yo tampoco estaba dispuesta a aceptar este tipo de líos.
Bueno un capítulo más para esta historia, espero les haya gustado, gracias por seguir la historia chic s, dejen sus reviews para saber que opinan de la historia o del capítulo. Saludos, hasta el próximo capi.
