Hola chicas aqui les dejo un nuevo cap. espero q les guste y nos regalen más reviews!
Recuerden la historia es de C.L. y los personajes de S.M.
Trece
Alice se secó las palmas húmedas en la pernera de los vaqueros. El reloj ya había dado las tres y sabía que Jasper la estaba esperando. Para ser sincera, no sabía qué temía más, si dejar a Will o estar a solas con Jasper.
Pero Will estaba en buenas manos. Su abuela ya se lo había llevado al invernado insistiendo en que nadie era demasiado joven para empezar a aprender algo de plantas y flores. Con esas palabras y una sonrisa de ánimo a Alice se había llevado al niño. Alice ya no tenía ninguna excusa para evitar a Jasper.
Sintió formarse mariposas en el estómago en cuanto apareció la imagen de él en su cerebro. Intentando calmarse, se dijo que era sólo un hombre. Pero eso era parte del problema. Si no fuera tan masculino, ella no habría tenido que hacer tantos esfuerzos por no besarlo la noche anterior.
El almuerzo tampoco había sido mucho mejor. Aunque pareciera ridículo, había sentido la sensualidad flotar en el ambiente tan densa que se podía mascar. Y no debería.
Se preguntó de nuevo si debería haberse quedado en Nebraska. No haber conocido a Jasper hubiera sido mucho más fácil para su equilibrio emocional.
El crujido de unas botas le hizo dar un respingo. Se había entretenido demasiado. Jasper se quedó fuera de la puerta de malla. El sol a sus espaldas impedía ver bien su expresión.
-¿Lista? –preguntó agarrando el pomo.
Abrió la puerta para ella y esperó.
-Sí –consiguió decir ella secándose las manos una vez más.
Él le sujetó la puerta mientras decía:
-Aunque quizá hayas cambiado de idea.
-No, estoy deseando ir.
Casi se atragantó ante aquella mentira.
La puerta se cerró tras ellos y Alice sintió de forma irracional que había perdido su única vía de escape.
-Te he ensillado a Campero.
A Alice se le cerró la garganta.
-¿Campero?
Jasper la condujo al establo.
-He pensado que Campero sería mejor para un principiante que Lancero.
Alice se detuvo en seco.
-Estoy bromeando, Alice –ella exhaló con suavidad-. ¿Sorprendida?
Ella asintió a regañadientes. Lo había visto furioso, serio y la noche anterior, abierto y sincero. Pero aquella faceta… era demasiado humana, demasiado real. Y por lo tanto, aún más alarmante.
-No tienes nada que temer de mí –dijo él con suavidad- Ya te he dicho que no hago daño a los inocentes.
Jasper la agarró por los hombros y la atrajo hacia sí.
Los recuerdos de la intimidad de la noche anterior mezclados con el presente le inundaron los sentidos, encendiendo una llama de respuesta. Se fijó en su boca en la determinada curva de sus labios y recordó cómo los había sentido y saboreado contra los suyos.
Su proximidad tapó el sol y le permitió verle los ojos. La brisa le llevaba su aroma que le envolvió e inundó…
Que Dios la ayudara; era consciente que deseaba más del único hombre al que no se atrevía a pedir.
El deslizó el pulgar, áspero e increíblemente sensual por sus labios. Alice deseó que la soltara porque sabía que si se acercaba más no podría resistirse.
Por suerte, Jasper la soltó y ella desplomó los hombros con alivio. ¿Qué le pasaba? La reacción que le provocaba Jasper la aterrorizaba.
Siguieron caminando hacia el establo sin que el pulso se le normalizara. Si tuviera un poco de sentido común evitaría quedarse a solas con él.
Jasper se detuvo al lado de un poste parecido al de las viejas películas del oeste. Uno de los animales la miró de forma interrogante mientras que otro la miraba con gesto hambriento, estaba segura.
Estar tan cerca de aquellos animales tan magníficos le produjo un ataque de nervios. Eran mucho más grandes de lo que parecían desde la distancia y el poder que transmitían en aquellos contendidos músculos y cuerpos fibrosos la hacían sentirse insignificante. De repente deseó que los planes de Jasper de enseñarla a montar no incluyeran hacerla trepar a lomos del animal.
-Este es el tuyo.
-Eso me temía. Habrá comido hace poco, ¿verdad?
Jasper lanzó una carcajada y el sonido la asombró tanto que se quedó con la boca abierta. Era un hombre tan complejo… y ahora parecía tan real.
-Te garantizo personalmente que nuestros animales están bien alimentados –eso le sirvió de poco consuelo-. De acuerdo, Alice. Es hora de que os conozcáis.
Ella se quedó clavada en el suelo.
-Ven aquí –dijo Jasper con suavidad.
Estas clases prometen ser muy interesantes no creen?
