Hola chicas! Aquí está un nuevo capítulo espero q les guste y muchas gracias por todos sus reviews.

Recuerden nada nos pertenece, la historia es de C. Lockhart y los personajes de S. Meyer.


Los ojos azules brillaban de advertencia, una que ella sabía no sería prudente traspasar. Se apartó un poco de él con la esperanza de que no lo notara.

Pero a Jasper no se le escapaba nada.

-No te estaba amenazando.

QUINCE

Aunque Alice no tenía razones para dudar de su sinceridad, sus ojos permanecían sombríos, en contradicción con sus palabras.

Ansiosa por preservar la poca paz que habían alcanzado, respondió sin hacer caso a su aprensión.

-No lo he tomado como una amenaza.

-Si lo has tomado.

Ella sacudió la cabeza y aparentó interesarse en el caballo. Jasper era capaz de traspasar cada barrera que ella erigía entre ellos.

-Te asusto.

-No.

-Entonces mírame.

Ella lo hizo a regañadientes.

Jasper había bajado el timbre de voz recordándole la forma en que había hablado poco antes al caballo. Era muy persuasivo, pero ella estaba ahora en guardia y era inmune a sus efectos, ¿o no?

-Dime otra vez que no me tienes miedo.

Ella se aclaró la garganta y enderezó los hombros.

-No te tengo miedo.

-¿Y que hay de lo de anoche?

Alice clavó los tacones en las tierra y le costó todo su control mantener la mirada fija en él.

-Anoche no pasó nada.

-Anoche te besé.

-No nos besamos. Sólo…

-No fue gran cosa, eso te lo garantizo, pero fue un beso.

-Jasper…

-Y tu saliste huyendo. Y esta tarde hubieras hecho lo que fuera con tal de evitar estar conmigo.

-No estoy asustada, Jasper.

Antes de conocer a Jasper, ella nunca había mentido y ahora se encontraba allí esperando sólo que el sofoco no se notara en su cara. Haciendo acopio de valor, no parpadeó.

-Lo que me preocupa más, es que deseo hacerlo de nuevo-dijo Jasper.

Alice suplicó que se la tragara la tierra antes de que lo hicieran sus emociones.

-¿Y a ti, Alice?

-Yo… -se quedó sin aliento y el cerebro parecía habérsele paralizado-. No puedo.

Él se acercó aún más.

-Tú también lo sientes.

Alice sacudió la cabeza con el corazón desbocado. Si que se sentía amenazada, pero no por él, sino por sus propios sentimientos. Su cercanía la desbordaba cuando él estiró la mano, ella alzó las dos y le empujó para mantenerlo apartado.

Con desesperación intentó no ceder al deseo de derrumbarse contra él ofreciéndole lo que su cuerpo deseaba.

-Jasper, por favor. Yo no… esto.

-¿Esto?

-Yo no soy mi hermana.

-Nunca he pensado que lo fueras.

-Pero…

-Eres tú la que vino a mi, Alice, no Rosalie –le acarició un mechón de pelo agitado por la brisa-. Te aseguro que no hay ninguna confusión en mi mente.

-Pero…

-Quiero besarte. No a tu hermana., a ti…

-Pensaras… -lo miró a los ojos viendo una paciencia infinita-. No soy una perdida.

-Eso ya lo sé.

Él no se había acercado más, pero Dios, ella estaba sintiendo ya su textura. Sabía por la noche anterior que una suave alfombra de vello cubría su torso y ahora la podía sentir bajo sus dedos. Y cada sensación prometía perderla.

-¿Entonces… qué?

Él suspiró y le retiró el mechón tras la oreja.

-Vamos a dejar una cosa clara. Esto no tiene nada que ver con Will o Rosalie. Y tampoco trata de Emmett. Es de lo que está pasando aquí… entre nosotros.

-No hay ningún nosotros.

-¿Ah, no?

Bajo sus dedos, el corazón de Jasper latía con calma. Alice no sabía que decir sabiendo que estaba indefensa y perdida a pesar de los cientos de razones que se daba para haber salido corriendo la noche anterior y hacerlo en ese momento también.

-Dime que no quieres estar en mis brazos. Dime que no deseas que te bese.

La brisa le agitó el pelo de nuevo y Jasper acarició los mechones sueltos entre los dedos. La confusión se dibujó en la cara de Alice.

-¿Por qué yo?

-¿De verdad necesitas preguntar eso?

Alice había deseado aquel tipo de intimidad con James, pero simplemente no había existido. Por mucho que ella hubiera querido creer lo contrario. Hasta ese momento, sin embargo, no había sabido siquiera que algo así existía

-Veo como te palpita el pulso en la garganta.

-Es por el paseo.

-¿Y la forma en que has movido la mano sobre mi pecho es también por el paseo?

-No lo he hecho.

Horrorizada, bajó la mano del todo.

-No me estaba quejando.

Jasper le retiró de nuevo el mechón tras la oreja y se quitó el sombrero.

-Voy a besarte, Alice.

-Ally –dijo ella sin aliento bajando la otra mano-. Es Ally.

-¿No es así como te llaman tus amigos?

-Sí.

-En ese caso, me siento honrado, Ally.

Cuando le alzó la barbilla las piernas le temblaron.

Jasper estuvo allí al instante ofreciéndole apoyo con su propio cuerpo. La apretó de forma protectora contra él con sus brazos.

Había pasado tanto tiempo desde que nadie la había abrazado, desde que no había sentido el confort de un hombre en el que apoyarse…

Alice cerró los ojos.

-Ábrelos –dijo él con suavidad-. Quiero que veas lo que estamos haciendo.

-No pides mucho –dijo ella con la voz temblorosa del peso de la emoción.

-Sinceramente, eso es lo único que te pediré nunca.

Entonces ya no dijo nada más.

Su mirada la mantenía cautiva y en sus ojos vio la misma honestidad que le pedía a ella. Alice enroscó los brazos alrededor de él deslizando una mano por su espalda hasta llegar a su pelo oscuro mientras dejaba la otra en el cuero caliente de su cinturón.

Jasper le rozó los labios con los suyos. Cuando lo hizo por segunda vez, sus sentidos se desbocaron. Incluso aunque se había dicho a sí misma que no lo deseaba, ahora reconocía su insinceridad. Y sabía que él también lo había notado.

Que Dios la ayudara, Jasper Whitlock era el último hombre al que debería ofrecerse de aquella manera. Y sin embargo, en aquel momento no quería hacer nada más.

En vez de salir huyendo, se rindió.


Parece que las cosas se están poniendo cada vez más intensas o q opinan chicas?

Espero que nos regalen más más reviews chicas :)