Hola chicas! Espero q estén disfrutando de un buen inicio de año 2013, aquí les dejo el siguiente capítulo espero q les guste y recuerden que nada nos pertenece


DIECISIETE

Veinte minutos más tarde, cuando ya tenían la casa a la vista, Alice seguía luchando por controlar su respuesta física. Aquel hombre emanaba peligro emocional y prometía devastación. Y aún sabiéndolo, no tenía la fuerza de resistírsele.

Con la facilidad de alguien que vivía sobre una silla, Jasper desmontó. Antes de que se diera cuenta ella, ya le había rodeado la cintura con las manos.

Como había hecho antes, la deslizó a lo largo de su cuerpo. Ella abrió mucho los ojos. El deseo de Jasper era mucho más evidente que el de ella.

-La próxima vez que salgamos, te enseñare a desensillar un caballo.

Ella asintió con debilidad. ¿La próxima vez? Si fuera inteligente, no habría próxima vez.

Jasper la soltó. Después de murmurar unas palabras de agradecimiento, ella se dio la vuelta.

-Ah, Ally.

Ella se detuvo y lo miró.

-Y te dejaré que me quites el sombrero.

Esa vez, ella no perdió ni un segundo. El rico tono de su carcajada la siguió mientras entraba en la casa. Sin aliento, se desplomó contra la puerta cerrada.

-¿Ha sido bonito el paseo, querida?

Alice se apartó algunos mechones de la cara convencida de que Esme sabía exactamente lo que había pasado en aquella colina lejana.

-Jasper es un excelente jinete, ¿verdad?

Apartándose de la puerta, Alice esbozó una sonrisa.

-Lo es.

Y era mucho más.

-Gracias por ayudarme con las invitaciones, querida. Mañana las echaré al correo. ¿Te apetece un té helado?

Ella asintió con la esperanza de apagar el sabor de él y dio un largo sorbo. Los veranos de Nebraska eran tan calientes como los de Wyoming, quizá más húmedos, pero el calor que sentía era diferente. La sed se apagó pero el sabor a Jasper todavía flotaba en su boca y suspiró.

-¿Todo bien?

Esme frunció un poco el ceño.

-Bien. Me preguntaba cómo os habrá ido a ti y a Will.

-Es una delicia, una verdadera alegría.

Alice sabía que su madre hubiera sentido lo mismo y también Rose. La melancolía la asaltó como ocurría cada vez que pensaba en ellas.

Recordándose que tenía suerte de que a Esme le importara tanto el bebé, apuró el vaso.

Después de un corto silencio, Esme comentó con delicadeza:

-Tengo una pequeña preocupación, querida, si no te importa que te lo mencione.

Cualquier cosa que borrara a Jasper de su memoria era bienvenida y Alice le prestó toda su atención.

La madre de Jasper se sentó y suspiró antes de empezar:

-He acostado a Will para que eche una siesta y… bueno, querida. No creo que este bien que duerma en un cochecito en vez de en una cuna de verdad.

Alice se maravilló de que Esme hubiera conseguido subir las escaleras con el bebé.

-En casa tengo una cuna.

-Pero ésta puede ser su segunda casa. Y deberíamos ponerle tan cómodo como podamos.

-No sé cuanto tiempo estaremos aquí.

-Eso no importa. Incluso aunque te vayas pronto, volverás a traer a mi nieto de visita a menudo –Esme se restregó las manos-. La cuna de la familia está en el desván. El padre de Jasper la torneó para mis hijos.

¿La cuna de la familia? Esme le estaba ofreciendo la misma cuna que habían usado su padre y sus tíos… Le estaba ofreciendo formar parte de la familia. Pero sabía que a Jasper no le gustaría y así se lo dijo.

-Bobadas. No es él el que tiene que decidirlo.

-Pero…

-Después de cenar haré que mi hijo la baje.

-¿Ya me estás embarcando en un trabajo, madre? –dijo Jasper desde detrás de la puerta de malla antes de abrirla.

-Después que nos ases unas chuletas en la barbacoa.

-¿Cocino yo esta noche?

-El ama de llaves me ha pedido un poco más de tiempo para estar con su familia. Y ya que está Ally aquí, le he dicho a Emily que estaba bien.

Jasper todavía no había mirado a Alice a los ojos, cosa que ella agradeció. Seguramente se portaría con indiferencia delante de su madre.

Jasper se acercó al fregadero.

-Le estaba diciendo a Alice que el pequeño William necesitara una cama de verdad. ¿Podrías bajarme la cuna del desván después de cenar?

-¿La cuna?

Su voz era tan helada como un arroyo de montaña en invierno. A Alice se le paró un poco la respiración mientras se concentraba en los hielos para no mirarlo.

-¿La que hizo papá?

-Esa misma. Supongo que todavía funcionara. Puede que haga falta limpiarla, pero supongo que estará bien por lo demás, ¿no crees?

-Madre –dijo él con gran paciencia-. Tendrás que entender que eso es imposible.

-Bobadas. No entiendo por qué. El chico necesita una cuna y tenemos una en el desván. Problema resuelto.

Un silencio tan glacial como el viento de diciembre flotó en la cocina. Por fin Alice consiguió le valor de alzar la vista para desear al instante no haberlo hecho.

Jasper la estaba mirando fijamente. Sin palabras la estaba acusando de haberse más en los pliegues protectores de su madre. El fuego emanaba de sus ojos. ¿Podría ser el mismo hombre que la había abrazado y había inflamado el deseo en ella?

-Te veré en mi oficina, Alice.

Alice. Como si Ally no existiera.

-Jasper, ya estás perdiendo otra vez el temperamento y no pienso consentirlo. Esto ha sido idea mía y si estás enfadado tendrás que arreglarlo conmigo.

Alice no pudo evitar pensar que si no se hubiera quedado en la casa, nada de aquello habría pasado. Ella y Will estarían más a salvo en su seguro mundo.

-Por favor, hijo.

Jasper apretó los labios y dirigió una mirada de amenaza a pesar de las palabras de su madre.

-Te veré después de la cena –le dijo a Alice.

Sin decir una palabra más, salió de la cocina y sus botas resonaron en las baldosas del pasillo.

Esme sonrió alegre.

-Está bien lo que bien acaba, ¿verdad? Ya se calmará… siempre lo hace. Después de todo, mis hijos son hombres razonables.

¿Razonables? Sólo si se pudiera llamar razonable a un tornado. Era evidente que Esme no había notado cómo la había mirado su hijo. Desde luego, todo no iba bien en su vida… y había ido bien desde el momento en que había conocido a Jasper y éste había trastocado su mundo.

Todo lo que habían compartido la noche anterior, la forma en que la había besado esa tarde, no había significado nada para él. Ella no significaba nada para él. Racionalmente lo sabía, pero eso no facilitaba las cosas.

Alice apretó el vaso vacío y se preguntó cómo sobreviviría a la tormenta que era Jasper Whitlock.


Q opinan chicas? Sus cambios d humor le provocaran algo a Alice? Sigan leyendo (hoy es día de 2x1) y regalándonos muchos reviews en ésta y en nuestras otras dos historias please :)