Chicas aquí el siguiente capítulo, espero q les guste y nos regalen muchos reviews.
Recuerden q nada nos pertenece, la historia es de C. Lockhart y los personajes de S. Meyer.
DIECIOCHO
-¿Querías verme?
Jasper se quedó paralizado al oír la voz de Alice y el pulso se le desbocó cuando ella le rozó el antebrazo desnudo.
Alice bajó la mano y él se volvió hacia ella apoyando la cadera en la barandilla del porche. El sol poniente junto con la brisa jugaban con el pelo de Alice acariciando sus mechones.
Pero como siempre, sólo había honestidad en sus ojos, desnudos y vulnerables ante él. Eso lo emocionó. Podía hacer lo que quisiera con sus sentimientos, hasta usarlos contra ella, y lo sabía.
Entonces comprendió que nunca lo haría… aunque entrara en conflicto con la necesidad de proteger a su familia.
La cena había sido muy tensa, su madre intentando llenar los silencios con su charla superficial y Alice jugueteando con el tenedor para que no se notara que apenas había probado bocado.
Tampoco le había ido a él mucho mejor; se le habían quemado las chuletas y había sacrificado la comida en aras de su terco orgullo.
-Si no quieres que Will use la cuna me parece bien. Está bien en el cochecito. Además, no nos quedaremos mucho más tiempo. Pensaba volver a casa después de la fiesta de tu madre. Yo misma se lo contaré.
Su comprensión y su falta de condena le hicieron comprender que había sido un tonto.
Ella se dio la vuelta sin decir una palabra más y miró a los distantes centinelas de las montañas. Los últimos destellos del sol danzaban en los afilados picos volviéndolos rosados con la promesa de un mañana… una promesa que Jasper le había negado a ella.
-Siento haberte puesto en esa posición –rompió ella el silencio al ver que él no sabía como hacerlo-. Debería haber detenido a tu madre cuando lo mencionó.
El nerviosismo de Alice vibraba en el aire que respiraban. Toda la tarde había luchado Jasper por contener el temperamento, pero al tenerla allí delante, apretándose las uñas contras las palmas de la mano, reconoció que debería haber dirigido su frustración contra sí mismo, no contra ella.
La cuna era un sitio para dormir. Una herencia de familia, sí, pero nada más que una cama. Y Will, familia o no, se merecía la comodidad de dormir en ella.
-No debería haber sido tan malditamente terco.
-Sin embargo…
-Ally –Jasper se pasó la mano por la áspera mandíbula-. Estaba equivocado.
Ella abrió mucho los ojos al volverse hacia él pero no sonrió ni mostró el triunfo que él había esperado.
-El chico necesita un sitio donde dormir y se me debería haber ocurrido a mí mismo.
-Pero Jasper, yo sé que esa cuna significa mucho para ti.
Y también lo significaba ella aunque no quisiera reconocerlo.
Alice le había llegado al alma. Nunca había estado con una mujer que le afectara de aquella manera… la forma en que respondía en sus brazos ofreciéndose sin vacilación pero sin pretensiones, sin esperar nada a cambio. María había utilizado sus lagrimas, los ataques de histeria y las rabietas para conseguir lo que deseaba, pero Ally…
Ally era diferente.
Se guardaba el dolor con estoicismo tras sus acosados ojos y seguía adelante. Si él hubiera insistido en que Will no durmiera en aquella cuna, ella lo habría aceptado sin acusaciones.
-Bajaremos la cuna del desván para que Will pueda dormir en ella esta noche.
-No hace falta que lo hagas –susurró ella.
-Quiero hacerlo.
-Quiero decir que Will… que podría…
Se detuvo y Jasper estiró la mano para secarle una lágrima con el dedo. Sus lágrimas le demostraron que había hecho lo correcto y que no había tenido necesidad de hacerle daño desde el principio.
-Gracias –dijo simplemente ella.
El placer era de él.
Cuando volvieron dentro, Esme les dirigió una sonrisa de satisfacción que le hizo pensar a Jasper que su madre ocultaba algo bajo la manga.
Una vez en el desván, Alice estornudó varias veces, pero agarró las cajas que le iba pasando Jasper para apilarlas en la es quina más apartada. Hacia años que nadie había subido allí y todo estaba cubierto de polvo.
-Una caja más –dijo él.
Jasper la arrastró y contuvo el aliento cuando Alice se acercó a él. Le había rozado el seno con el brazo recordándole la reacción que había tenido hacia ella esa misma tarde. Había conseguido controlar su libido, pero no por completo.
Arrodillandose, Alice deslizó el dedo índice por la suave madera.
-Es preciosa. Tu padre hizo un trabajo precioso.
-Tardó todo un invierno. Dicen que la acabó el mismo día que mi madre se puso de parto de Edward.
Cerca de la cabecera de la cuna, la mano de ella se detuvo.
-Hay una pequeña hendidura aquí. Quizá sea donde tu madre ponía la mano para acunarlos.
Jasper enarcó una ceja.
-Acércate.
Jasper obedeció para su propia sorpresa. ¿Qué elección le quedaba? Para negarle a Alice algo necesitaría una fuerza de voluntad que no poseía.
-Pálpala.
Alice tenía polvo en el pelo, la nariz y las perneras de los vaqueros, pero estaba tan tentadora como con el camisón la otra noche.
Ella le tomó la mano y el sintió un tirón en el corazón. Imposible. María le había dejado inmune a todas las mujeres..
Alice le deslizó la mano sobre la madera satinada de los años y cuando le soltó, hubiera deseado que no lo hubiera hecho.
-Y aquí hay corazones.
-Uno por cada hijo.
-Tu familia tiene suerte –susurró ella con suavidad-. Debe ser increíble tener un legado.
Él asintió.
-Eso es algo que ya no tienes tú.
Alice hizo aquella cosa con el labio inferior torturándolo entre sus dientes.
-Rosalie era toda mi familia. Y ahora que se ha ido… sólo quedamos Will y yo.
-Antes me dijiste que te daba miedo quedarte embarazada. ¿No quieres tener hijos propios?
-Me gustaría tener un par de hijos, pero creo que los niños necesitan a los dos padres.
-Entonces, ¿por qué no te casas?
-Para eso necesito a un hombre.
-¿Y no quieres uno?
-Pensé que sí… Estuve prometida una vez, pero él sólo quería una madre para su hijo. No me quería a mí.
-¿Te lo dijo?
-Sí –susurró ella con suavidad-. Lo hizo. Pensé que me quería por mi misma, no sólo como madre para su hijo. Yo estaba loca por los dos y si me arrepiento de algo es de no haber sido la madre de Jake –el tono de su voz bajó-. No debería haberme preocupado demasiado. James se casó con otra en la misma fecha de nuestra boda. Dijo que ya que había contratado el banquete y organizado todo, no hacia falta tirar el dinero.
A Jasper le asaltó la rabia. Nadie se merecía que lo trataran así.
-Ally…
-Ya lo he superado.
-¿De verdad?
-Sí. Y aprendí una valiosa lección. James nunca me amó. Me deseaba, pero no me amaba –la voz le tembló, pero Jasper admiró el coraje que tuvo de continuar-. No puedo, no compartiré mi vida con alguien que no me ame, alguien que no quiera formar una familia conmigo.
Esbozó una sonrisa que no despejó el dolor de sus ojos. Curiosamente, Jasper deseó ser él mismo aquel hombre. Alargando la mano, le acarició el labio inflamado.
-Jasper…
Él la atrajo por los hombros. Entonces hizo lo que llevaba deseando hacer desde que había ido a buscarlo para aplacar su enfado como nadie se atrevería a hacer. La beso de forma lenta y concienzuda.
Y cuando supo que ya no sería suficiente dio un paso atrás. Algo más profundo había sucedido allí, algo inesperado e innegable.
La deseaba como un hombre a una mujer.
Pero aquél no era el sitio adecuado, por mucho que él lo deseara. Tan seguro como que el sol se ponía por occidente, el momento en que se unieran sería aún más dulce por haber esperado.
Jasper la soltó y se pasó los dedos por le pelo con necesidad de hacer algo para aliviar la tensión.
-Vamos a bajar eso.
Tardaron diez minutos en llevarla hasta la cocina y sólo saltaron la pintura de las paredes dos veces. Alice se acercó al armario a sacar un trapo y una lata de abrillantador de muebles.
-Jasper, cariño. Te llaman por teléfono –anunció Esme apareciendo en ese momento en el umbral de la puerta.
-¿No pueden dejar un mensaje?
Muy despacio, su madre dijo:
-Es el investigador.
-Lo contestaré desde mi oficina.
Sus ojos se encontraron con los de Alice. Ella ya se estaba mordiendo el labio. No dijo nada ni tampoco él, pero sus ojos no ocultaban su preocupación.
Y de repente, él deseó que el teléfono no hubiera sonado y que el asunto de su familia no se interpusiera entre ellos. Deseaba tomarla en sus brazos y decirle que todo iría bien. Pero, ¿sería así?
Si las cosas salieran bien para Alice, su familia tendría que asumir una gran responsabilidad. Y si había mentido… si había estado manipulando a los Whitlock…
Cerrando la puerta de su oficina, agarró el teléfono. La sensación de miedo le contrajo su corazón de forma tan mortal como el veneno de una cascabel de las praderas.
Y bien q les pareció? Q tendrá el investigador q decirle a Jasper?
Esperamos sus reviews chicas...
