Hola chicas! Aquí la continuación de la historia, muchas gracias a todas por sus reviews y recuerden que nada nos pertenece.
Disfrútenlo!
Diecinueve
Alice se paseó por su habitación inquieta y se acercó a los ventanales a mirar la luna llena. Las nubes salpicaban el cielo oscuro jugando con las estrellas. En cuanto a ella, sólo sentía un profundo vacío cerca del corazón.
La noche anterior, había tardado en limpiar la cuna quitándole el polvo y abrillantándola mientras que Esme bajaba la ropa de la cama del bebé.
Después, le había dado el biberón a Will y le había bañado sin dejar de pensar en la sólida puerta que Jasper había cerrado entre ellos. Cuando por fin había llevado al niño a la habitación, vio que Jasper ya había subido la cuna mientras ella lo había estado bañando.
Lo oyó moverse por su habitación y después a media noche escuchó el ruido de la ducha. Después, por la mañana, cuando lo esperaba para tomar café, Esme le dijo que había ido a Laramie a pasar el día y que no sabía cuando volvería. Alice se preguntó por qué no le había dicho que se iba y lo que más le preocupó fue que le importaran tanto sus idas y venidas.
Cunado el teléfono sonó después de comer, Alice lo contestó con el corazón desbocado al escuchar una voz masculina. Pero aunque el sonido de la voz de Edward era parecido, no tenía la cadencia de Jasper ni tenía la magia de conjurar imágenes de un beso ardiente bajo el sol aún más ardiente.
La llamada era para Esme y fue entonces cuando Alice comprendió que echaba de menos a Jasper, sus risas, sus bromas, su mirada…
Esme se reunió con ella en la cocina para comunicarle que el hijo de Edward se había puesto enfermo y su mujer estaba fuera de la ciudad, con lo que tendría que ir a Denver a ayudar a Edward.
-Los chicos nunca dejan de necesitarte –dijo Esme con una sonrisa de deleite.
Alice le prometió que estaría bien aunque comprendió que la ausencia de Esme significaría quedarse sola en la casa con Jasper.
Pero no hacía falta que se hubiera preocupado, Jasper no había vuelto de Laramie para cuando llegó la hora de irse a la cama. Nunca hubiera imaginado que una casa pudiera parecer tan silenciosa y vacía.
Alice no supo si había sido un sonido o una sensación lo que la despertó de su profundo sueño una hora más tarde. Lo único que supo fue que le resultó imposible cerrar los ojos de nuevo y salió de la habitación preguntándose si Jasper habría regresado.
Sólo pensarlo la hizo desear saborear de nuevo la pasión. Había experimentado el consuelo de sentirse en sus fuertes brazos y había sentido la magia de su beso. La excitación se había despertado en ella de una forma que pensó que nunca volvería a sentir.
Incluso ahora, después de un día sin verlo, el ardor la inundó y recordó con vívidos detalles las caricias bajo el sol. Los senos se le pusieron turgentes e inflamados y sintió deseos de que la abrazara de nuevo.
Un suave grito desde le pasillo le hizo agarrar la bata y atársela a la cintura con un suspiro de alivio. Pasó por delante de la habitación de él y se acercó a la cuna de Will a oscuras.
-Me preguntaba cuando te despertarías.
Alice dio un respingo al oír la voz de Jasper y al instante le asaltó una oleada de deseo. Se llevó la mano al corazón y dijo:
-Ya has vuelto a casa.
-Llevo media hora esperando que vinieras –dijo Jasper encendiendo la lamparilla-. ¿Me has echado de menos?
¿Cómo podría mentirle ni tampoco decirle la verdad? Decidió no decir nada.
-Yo si te he echado de menos. He vuelto corriendo para estar contigo –el corazón de Alice se aferró a aquellas palabras-. Mire en tu habitación cuando llegué, pero estabas muy dormida.
-Sólo dormitaba.
Sonriendo, él sacudió la cabeza.
-Eso es lo que tú crees –entonces alcanzó el biberón que había preparado-. Te he visto prepararlo –comentó cuando ella le dirigió una mirada de asombro.
-No hace falta que te molestes por Will.
-¿Molestarme? Estaba deseando que te despertara. Si hubiera tardado mucho más, lo habría despertado yo a él.
-Jasper…
Will gritó ahogando el resto de su frase.
-Supongo que tiene hambre –comentó Jasper.
Sacando al niño de entre las sábanas, Alice aceptó el biberón que él le pasó. Se acercó a la mecedora y agradeció que Jasper la ayudara a sentarse sujetándola por el codo. De alguna manera, hasta la tarea más rutinaria, le costaba esfuerzo cuando él estaba cerca.
-¿Te importa que me quede?
-Estoy segura de que estarás cansado. Me las puedo arreglar sola, gracias.
-Quiero quedarme.
Alice no sabía como reaccionar ante tal sinceridad. Su presencia la ponía nerviosa y hacía que se le secara la boca.
-Estás en tu casa.
-Eso es.
Jasper se acercó a la ventana, donde se filtraban los rayos plateados de la luna y ella se esforzó por no perder la cordura como cada vez que él estaba cerca.
-¿Qué te dijo el investigador?
-Te lo contaré más tarde. Cuando estemos solos.
Lo que quería decir que todavía no había acabado con ella. Tragó saliva con nerviosismo.
Fuera lo que fuera lo que flotaba entre ellos, desafiaba cualquiera explicación lógica. Sin embargo, ella sabía que era puramente sexual. Pero en algo puramente sexual no se hubieran implicado sus emociones.
Había visto tantas facetas de él… al hombre que amaba a su tierra y su familia, al hombre fieramente protector, al hombre que la excitaba físicamente, el que le hacia sentirse mujer.
Will escupió la tetina y lloró haciéndole notar que había estado sujetando el biberón con demasiada fuerza. Se lo ajustó al instante y le ayudó a encontrar la tetina de nuevo.
-¿Quieres que siga yo? –Alice frunció el ceño-. ¿Te estoy molestando?
-¿Por qué no te vas a la cama?
-¿Por qué no vienes conmigo?
Alice se quedó sin aliento. Incapaz de descifrar su expresión, lanzó un suspiro por fin.
-Jasper, no…
-¿No qué? ¿Qué no me quede aquí? ¿Qué no te pregunte lo que sientes? ¿Qué no te diga que lo que ocurrió en el arroyo me afectó mucho? ¿Qué el beso en el desván no fue suficiente? ¿Qué he intentado no pensar en ti en Laramie y no lo he conseguido? ¿Qué no te diga que he vuelto a casa deseándote más que cuando me fui? –se detuvo-. ¿Qué es lo que no quieres que haga?
Alice intentó paralizar su mente desbocada y agradeció que no se hubiera acercado a tocarla.
-Nosotros… no podemos…
Bajá la vista hacia Will para recordar que tenía que luchar por él.
Quería que Jasper volviera a su propia habitación, que la dejara sola en la seguridad de sus resoluciones.
Pero él parecía dispuesto a negarle esa opción.
-No van a desaparecer, Ally… estos sentimientos que hay entre nosotros.
-No hay nada entre nosotros.
-¿No?
-No.
Pero apartó la vista hacia la base del biberón del niño.
-Entonces, ¿por qué me devolviste le beso? Y la forma en que tu cuerpo respondió al mío… ¿Y que hay de la forma en que te apretaste a mí cuando se acabó el beso? ¿Por qué te pongo tan nerviosa?
-Porque tienes mucho poder –al menos aquello era verdad-. Podrías negarle a Will la posibilidad de conocer a su propia familia.
-¿Crees que haría eso?
-No sé que creer, Jasper.
Él se pasó los dedos por el pelo para despeinarlo aún más.
-Dijiste que lucharías contra mí a cada paso –susurró ella.
-Siempre protegeré a los míos. Incluido a Will –ella sintió un escalofrío-. ¿Pero que es lo que sientes tú, Ally? No me besaste por miedo.
Ella no respondió. ¿Cómo podía decirle que no le temía a él sino a sus propios pensamientos, reacciones y a la horrible sensación de perder el control?
-No –admitió a regañadientes-. No lo hice por miedo.
Jasper se agachó delante de ella y su albornoz se abrió para revelar una buena porción de vello. Alice se obligó a apartar la vista. Se preguntó cómo sería la textura de aquel vello, cómo lo sentiría entre sus dedos y lo que rea más, si alguna vez tendría la oportunidad de acariciarlo.
-¿No?
Alice lanzó un profundo suspiro.
-¿Por qué no me dejas sola?
-¿Es eso lo que quieres?
-Si –Will dejó de chupar-. No, no quiero que me dejes sola.
La sonrisa de Jasper le iluminó los ojos.
-Entonces, cuéntame por qué me devolviste el beso, Alice.
-Porque sentía curiosidad.
-¿Y?
-Por favor, Jasper. Eso es todo.
-No para mí –Alice tragó saliva e intentó no mirarlo, pero parecía hipnotizada por sus ojos-. Nunca había sentido un beso así y quizá me gustaría saber que no fue solo por mi parte.
Will soltó la mano y por fin se quedó dormido. Con una delicadeza que ella ya había presenciado varias veces, Jasper le quitó a Will de los brazos.
Alice se llevó los nudillos a los labios desbordada por la belleza de la imagen de Jasper y Will juntos. Allí existía un lazo de confianza, algo tan dulcemente sexy que se olvidó de respirar.
Que diferencia había entre Jasper y James, que apenas había tenido tiempo para su hijo y sólo quería una mujer para aliviarlo de sus responsabilidades. El contraste entre el vaquero y el hombre con el que había estado a punto de casarse le hizo preguntarse cómo trataría Jasper a un hijo propio…
Apretando aún más los dedos, apartó aquella idea. No era asunto suyo cómo reaccionara Jasper con su propio hijo y mucho menos lo era imaginarse que ese niño fuera también de ella.
Jasper llevó a Will a la cuna, lo acostó con suavidad y lo tapó. Apretando los dedos en la barandilla, empezó a acunarlo con suavidad. Cuando Will empezó a emitir arrullos de satisfacción, Jasper esbozó una sonrisa de triunfo. Por fin el niño se durmió y él rodeó a Alice por los hombros.
-Hacemos un buen equipo.
Ella estuvo tentada de asentir, pero no lo hizo. Podrían hacer un buen equipo en ese momento, pero no duraría mucho más… Ella y Will volverían pronto a Nebraska y probablemente sólo vería a Jasper un par de veces al año.
-Ven fuera conmigo –le pidió Jasper.
-¿Ahora? ¿Por la noche? Pero es demasiado…
-Ahora, Ally.
Ya había tirado sus defensas por tierra y ella no se atrevió a protestar más.
-Hace una noche preciosa –comentó él.
Pero la cordura estaba detrás de la puerta, pensó ella. Si no escapaba a tiempo, podría besarla, tocarla o buscar las respuestas que ella no iba a darle.
-¿Has estado alguna vez bajo un cielo estrellado de Wyoming? ¿Has oído lo del susurro del viento entre las hojas?
-No sé…
Pensó en una docena de excusas, pero no pudo articular ninguna.
-Dijiste que querías saber lo que había dicho el investigador… Cinco minutos –dijo Jasper-. Eso es todo lo que te pido.
-De acuerdo, cinco minutos.
-¿En mi habitación o en la tuya?
Ella sabía que las dos habitaciones tenían terraza, pero la idea de entrar en su habitación y pasar por delante de su cama le hacía estremecerse.
-En la mía.
Tardó menos de treinta segundos en comprender su error.
-Está muy acogedora.
Poco antes, cuando se había metido en la cama, le había parecido muy grande, pero ahora, con la energía masculina y la altura de Jasper dominado la habitación, el colchón apenas le parecía suficiente para uno.
Alice se cruzó de brazos y entonces se fijó en la ropa tirada al lado del armario, con el sujetador encima de la pila.
Jasper miró la ropa y después a ella. La intensidad de su mirada le electrificó el cuerpo. No necesitaba que le hablara o la tocara. Lo único que hacía falta para provocar una respuesta en ella era una simple mirada.
Alice alcanzó el cordón de satén del cuello y lo apretó más como si pudiera protegerla. ¿En que se había metido?
Ella nunca había invitado a un hombre a su habitación antes y Jasper no debería haber sido el primero.
-¿Querías hablar? –preguntó para llenar le silencio-. ¿Fuera, verdad?
-Fuera –asintió el acercándose al ventanal.
Jasper deslizó la puerta y ella dio las gracias a las estrellas de la suerte de aquel escape. Cuando los dos estuvieron fuera, ella se sentó en una silla acolchada y miró a la noche estrellada. Jasper dejó la puerta abierta una rendija, otra vía de escape que era de agradecer.
Cuando el se apoyó contra la barandilla, sus rodillas sólo quedaron separadas por unos centímetros y los nervios le pusieron un nudo en el estómago.
-Mi detective está en Sudamérica. Tiene una pista de donde está Emmett. Pronto sabremos algo de él y podremos decidir cómo seguir a partir de entonces.
Alice se sintió como si la hubieran enlazado y tuviera el lazo apretado en medio del estómago. ¿Negaría Emmett la paternidad de su hijo? O peor aún, ¿y si decidía luchar por la adopción de Will? ¿Y que pasaría con Jasper?
Cuando alzó la vista hacia él, le pilló mirándola con intensidad, sus ojos oscurecidos por un gesto prohibido. La invitación de estar a solas no había sido solo para hablar del investigador. Su intuición femenina había reaccionado y respondido a ello.
Cuando habló de nuevo, el timbre de su voz había cambiado resonando con una emoción que ella no se atrevía a calificar.
-Te deseo –los pensamientos de Alice giraron a una velocidad de vértigo-. Aunque ya lo sabes. Entonces, ¿qué vamos a hacer al respecto?
Ella se estremeció aunque no había ni una brizna de brisa. Dobló las piernas y se rodeó las rodillas con los brazos. Sólo entonces encontró el valor de mirarlo a los ojos.
-Nada -dijo por fin.
-Ally…
-Mira, Jasper. No puedo hacer el amor contigo. Eres el tío de Will y yo soy su tía., así que no haríamos buena pareja.
-¿Cuál es la próxima objeción?
-Crees que voy a destruir a tu familia y estás dispuesto a detenerme.
-¿Y que más?
-Esto… -se detuvo confundida-. Esto es imposible.
-¿Algo más?
Jasper se inclinó y cuando se le abrió el albornoz Alice vio la fuerza de sus muslos.
Y aunque lo intentó con desesperación, no pudo evitar deslizar la mirada hacia arriba, hacia los pantalones cortos que llevaba. Tuvo que cerrar los ojos para suprimir la idea de si llevaría algo debajo.
-En ese caso, dame una buena razón por la que no podamos hacer el amor.
-Will.
-Está profundamente dormido. Me levantaré yo si se despierta.
Una sensación que no podía nombrar le encogió el estomago. Jasper se estiró hacia ella acariciando el cordón de satén de su cuello, lo único que la protegía de él.
-Ultima oportunidad.
Alice no podía pensar. Aquello había ido en aumento y ella ya no era capaz de racionalizar. Sólo quería sentir. Podría ser una equivocación, pero todos sus instintos le decían lo contrario.
-Si no lo deseas, si no me deseas, dilo ahora –ella no lo hizo-. En ese caso, Ally, voy a llevarte en brazos adentro. Y cuando te quite la ropa, voy a hacerte el amor.
Aquí un pequeño adelanto del próximo capítulo...
Jasper notó como ella respiraba con profundidad, pero entonces asintió. Sin romper el contacto de sus miradas, Jasper agarró el dobladillo y empezó a deslizarlo por las rodillas arriba.
Los sonidos de la noche los envolvían, ricos y vivos como él se sentía. Jasper alzó la tela aún más y sus dedos rozaron las bragas y después la piel desnuda de su cintura. Alice sintió un cosquilleo en el estómago y el desvió la mirada hacia su cuerpo…..
Y bien q les ha parecido? Intenso? Sexy? Ardiente? Esperamos sus reviews :)
