Hola chicas, aquí les dejo un nuevo capitulo espero q les guste la historia y q nos dejen muchos comentarios :)

Recuerden nada nos pertenece la historia es de C. Lockhart y los personajes de S. Meyer.


VEINTIDOS

Alice recordó la forma en que Jasper la había abrazado, apoyándole la cabeza en la almohada de su torso. Su brazo había descansado sobre sus hombros con gesto protector, o eso quería creer ella. Le había enseñado a amar y a ser amada y su cuerpo nunca había estado más saciado o dispuesto que en aquel momento.

Incluso aunque sabía que las ilusiones casi siempre acababan en angustia, Alice pensó que le gustaría levantarse así todas las mañanas. La luz y el calor la bañaban cubierta como estaba sólo por una sábana. Antes de abrir los ojos, notó las pequeñas cosas, el débil trazo de almizcle flotaba en el fresco aire de la mañana, la piel un poco irritada donde le había frotado la barba de Jasper.

Instintivamente se estiró hacia él pero sólo encontró el hueco donde había estado su cuerpo. Entonces la asaltó la realidad. Silencio. La casa estaba extrañamente silenciosa y aquello no era normal. Will debería estar despierto a aquellas alturas. Nunca dormía más tarde del amanecer y la luz ya se filtraba por las persianas.

Alice abrió los ojos del todo en busca del reloj. Eran más de las nueve. ¿Qué tipo de madre era ella? Apoyó los codos en el colchón y alcanzó la bata que colgaba de la cabecera de la cama.

-¿Buscas algo?

Alice se quedó paralizada. Agarrando la sábana, se cubrió los senos antes de darse la vuelta hacia la ventana. Mientras ella había estado durmiendo, Jasper había estado ahí observándola en silencio.

Jasper permanecía silueteado por la luz del sol con sólo unos vaqueros bajos en las caderas. No llevaba camisa y aunque tenía el pelo mojado, no se había afeitado.

-¿Dónde está Will?

-De vuelta en la cama –su tono indicaba que era donde le gustaría estar a él-. Ha tenido un bonito desayuno con su tío Jasper.

A Alice le cedió el codo y se desplomó en la almohada. ¿Tío Jasper? ¿Quería decir que ya estaba dispuesto a aceptarlo como sobrino?

-Ese niño come mucho. Pronto estará listo para desayunar huevos con bacon.

¿Jasper se había levantado para dar de comer a Will? ¿Sin ayuda? ¿Sin que ella escuchara el llanto del niño? ¿Cómo no había oído ella nada? Pero ella había quedado agotada cuando por fin Jasper había apagado la luz pocas horas antes.

-Le he enseñado los caballos y le he dejado escoger el que quiere aprender a montar.

-No puede decirte nada.

-¿Quieres apostar algo?

-Es sólo un bebé.

Jasper se cruzó de brazos y eso la distrajo. Se humedeció el labio inferior y se dio cuenta de que le dolía. Sólo se le hinchaba cuando le preocupaba algo. Y desde que había conocido a Jasper, no había dejado de morderse el labio.

-¿Y también te dijo que había que cambiarle el pañal?

-Tienes unas cuerdas bocales estupendas.

-¿Le has cambiado el pañal?

-Había que hacerlo. ¿Sabes que ese velcro se pegaba todo? Tendremos que comprarle más pañales pronto.

¿Tendremos? ¿Estaría todavía dormida? Quizá aquello fuera sólo un sueño seductor. Si lo era, esperaba no despertar nunca.

La mente se le aceleró. Quizá pudieran hacerse compañeros. Podría volver al rancho un par de veces al año para que Will conociera a su familia.

Y ella podría ver a Jasper.

El vientre se le contrajo ante la idea, pero la parte más cuerda de ella le dijo que cómo podría aguantar aparentar que sólo eran amigos.

-Las cajas de pañales no duran mucho y tienes que utilizar tres para conseguir ajustar bien uno.

-¿Tres?

-Esa cinta se pega a todo, excepto a donde se supone que debe hacerlo –dijo él como si eso lo explicara todo.

A Alice se le aceleró el pulso de confusión. Jasper se había metido en su papel. En ese momento, pensó que él le importaba, no sólo como familiar de Will, sino como mujer.

La noche anterior, él le había descubierto secretos que no sabía que había tenido escondidos. Ahora, por la mañana, se preguntó cuántos más escondería él.

Ya eran amantes. Pero, ¿eran algo más que eso? Esperaba y rezaba por qué sí.

-Pensé que ibas a dormir todo el día.

-¿Me hubieras dejado?

-Si lo necesitabas, si.

Jasper se metió el pulgar entre la hebilla y el pantalón y esbozó una sonrisa de picardía que le hizo despertar el deseo.

-Me imaginé que necesitarías descansar.

-¿Por?

Jasper se soltó el dedo y se acercó a ella inclinándose para decirle sin palabras lo que tenía en mente.

-Café –dijo ella cuando pudo respirar-. Necesito poder pensar con claridad.

-Preferiría que no lo hicieras.

Alice estaba zambullida en el descubrimiento de su propia sensualidad. Y lo que era peor, esperaba que nadie la rescatara… al menos todavía.

Con otra sonrisa pecaminosa, Jasper dijo:

-Te traeré el café.

-¿A la cama?

-Sí.

Su tono decía que le café no era lo único que tenía en mente.

Alice lo observó irse y escuchó el pesado eco de sus pasos en las escaleras. Entonces sonrió. Se dio la vuelta de espaldas con la sensación de que todo iba bien. Jasper tenía un gran corazón. Las cosas no podían irle mejor a Will y a ella. Tenía suerte y lo sabía.

De repente pensó que si quería lavarse antes de que él volviera tendría que levantarse de la cama. Antes de terminar de peinarse y lavarse un poco, él ya estaba de vuelta con dos tazas en la mano bloqueándole la salida del cuarto de baño. El café se desbordó de las tazas, pero el pareció no notarlo.

-¡Jasper, esto es peligroso!

-Tú eres peligrosa.

Dentro de la habitación, él cerró la puerta con el pie. Sin esperar a que él se lo pidiera, Alice respondió al gesto de sus ojos deslizándose la bata por los hombros hasta que resbaló al suelo. Sin ningún nerviosismo, permaneció desnuda delante de él.

Acercándose a él, de una forma que no hubiera creído posible antes de que la enseñara a confiar en él, le quitó las dos tazas de las manos y las posó en la mesilla.

Él la había llamado peligrosa y la había animado a explorar y aprender. Con las manos calientes por las tazas, hizo exactamente eso.

No se preguntó si estaría bien o mal, sólo le buscó. El gemido de Jasper y la forma en que se le contrajeron los músculos, la excitaron. Con firmeza deslizó la mano de adelante atrás. La sensación de poder femenino empezó a aumentar dentro de ella y siguió, sin poder creer del todo que fuera la misma mujer que la noche anterior había tenido miedo de enseñarle el cuerpo desnudo.

-Ally… -susurró él con voz estrangulada.

Esa vez, ella sonrió.

El café se enfrió, pero no les importó a ninguno de los dos.


Con un hombre como Jasper a quien le va a importar el café? jajajaja Q opinan chicas, q tal le hace Jasper d tío-papá?

Reviews?