Hola lectoras mías! ¿Cómo están? Bueno lo logre, logre escribir el capítulo, por cierto por el resto del mes no aseguro poder actualizar todas las semanas se me viene lo más pesado del semestre entonces habrá momentos en los que no tenga tiempezillo.
Ahora la historia ya esta por llegar a su fin, no pasan de 7 capítulos o bueno eso creo pero si ya no le queda mucho.
Los dejo con este nuevo capí que la verdad a mí me gusto mucho espero piensen lo mismo, los personajes ya saben no son míos son de S. Meyer.
BPOV (continuación)
Me sentía sin aire, sentía que se me caía un millón de carros encima, mi corazón palpitaba desbocadamente y no por un beso de Edward, empezaba a notar sudor frió en mi frente y nuca, no podía respirar, no Jacob no pudo haberse enterado, Jacob no, oh no, ya sabía que era Edward, Edward, mi Edward podía estar en peligro por mi culpa, estuvo observándonos, me vio, lo vio. Esto no estaba pasando no, ¿En qué maldito momento Jacob se volvió un psicópata? Quería salir corriendo de ahí, voltee para todos lados para ver si lo encontraba, solo quería que saliéramos de ahí. Empecé a respirar calmadamente para tranquilizarme, no podía preocupar a Edward y que me hiciera un interrogatorio, tenía que mantenerlo lejos de esto.
-Mi amor ¿te encuentras bien?- pregunto Edward, solo escuchaba su voz, pude sentir su contacto en mi cara pero no era totalmente consciente de todo lo que me rodeaba, solo pensaba en como escapar de todo esto.
-Mmm si- le dije como pude, la verdad ni idea, pero necesitaba controlarme ya de ya.
-¿Segura? Bells- pregunto Emmet.
-Mmm si lo que pasa es que de repente sentí un dolor en el vientre pero ya se me está pasando- les sonreí lo mejor que pude.
-Miren ahí viene la grúa, no solo yo me burlare por tu bobería Bella- volví a sonreír aunque creo que fue peor por la mirada que me dirigió Edward- voy a explicarles la situación y arreglar todo esto, si quieren ya súbanse al Jeep.
Edward me llevó al Jeep con una mano en mi cintura, no me apartaba la mirada de la cara, tenía que hacer algo para despistarlo antes de que comenzara a hacer preguntas, por lo que respire hondo, sacudí ligeramente la cabeza para despejarme, al llegar al Jeep Edward me ayudo a subir en la parte trasera, Edward se subió en el asiento del copiloto.
-¿No quieres que te lleve a un medico? En verdad te ves mal- me dijo, yo solo negué con la cabeza- de acuerdo.
Tenía que fingir lo mejor posible, no podía permitir que se diera cuenta de que algo me sucedía, porque comenzaría a hacer preguntas las cuales estaba segura no podría contestar y terminaría descubriéndolo todo.
-Tengo un poco de hambre- le dije.
-¿Quieres que te lleve a comer o prefieres comer en casa?- me volteo a ver, fingí pensarlo, luego sonreí.
-Mmm quiero ir a casa- le contesté.
En ese momento llego Emmet y me entrego los datos sobre la grúa y los papeles para que después fuera a recogerlo, los tomé y los guarde en mi bolso, me recargue en el asiento, y cerré los ojos.
-Bells te veo mal- comentó Emmet, genial no solo tengo que fingir para que no se dé cuenta Edward si no también mi oso, abrí los ojos y le mande una mirada asesina.
-Ves Bella no solo yo te veo mal- comentó Edward.
-En verdad estoy bien, ya se los dije- les grite, ambos solo se voltearon a ver- y dejen de verse así- los señale, ninguno comento nada y se voltearon, durante el trayecto a casa no dije nada, en cuanto me baje fui a la cocina y me puse a comer para seguir con la mentira de que tenía hambre.
Ya había terminado pero aproveche que no había nadie en la cocina para pensar en lo que iba a hacer para arreglar las cosas con Jacob en verdad no entendía nada, el porqué había tomado esa actitud, venían a mi mente palabra por palabra que había dicho, más bien me había mandado, en ese momento sentí unos brazos rodearme, a pesar de todo él siempre me hacia sentir en paz, en una profunda tranquilidad.
-Un beso por tus pensamientos- me susurro en el oído, sonreí.
-¿Solo uno? No me convences- le dije mientras giraba mi cabeza para verlo, coloque mis manos sobre sus manos.
-¿Y bien?- negué con la cabeza.
-Tu oferta no me convenció, puedes hacerlo mejor- ambos sonreímos y el hizo una mueca como si estuviera pensándolo.
-Bueno cinco besos- me dijo, yo sonreí.
-Va mejorando Cullen- me pare de la silla y me separé de él- pero no- salí corriendo cosa que fue absurda porque inmediatamente termino alcanzándome, y me cargo al mismo tiempo que me hacia cosquillas.
-No… no… pa… para- le decía entre carcajadas- Ed… Edward.
-No señorita Swan, ¿aceptara mi oferta?- negué con la cabeza ya que me era imposible hablar- con que no ¿eh?- continuo haciendo cosquillas ya me era difícil poder respirar de tanta risa, terminamos en el piso con Edward sentado en horcajadas encima de mí, en ese momento Esme iba bajando las escaleras.
-A… ayuda… me- le dije, mientras me retorcía debajo de Edward.
-Vamos déjala Edward, ya esta roja, ya hasta le sacaste lagrimas de tanta risa- dijo Esme tocando el hombro de Edward, este se agacho hasta mi oído.
-Te salvo la campana- se paró de mí y me ayudo a pararme, limpio las lagrimas que me habían salido con sus pulgares- ahora si me vas a decir.
-Dame mis cinco besos- Edward se acerco a mí y me dio un beso en la frente, otro en una mejilla, otro en otra mejilla, otro en la punta de mi nariz y el último en la comisura de mi boca- bien pues solo pensaba en lo realmente feliz que soy contigo, con nuestros papás- esperaba que mi voz no me delatara.
-Te amo tanto que no quiero que seas infeliz nunca en tu vida, no quiero que nadie te dañe o que te haga algo, cualquier cosa, porque a quien se le ocurra lastimarte lo mato, lo mato- me dijo muy serio, de inmediato recordé a Jacob y su maldito acoso, solo sonreí, aunque por dentro quería gritar.
-No me va a pasar nada, siempre estaré contigo- lo abrace escondiendo mi rostro en su pecho.
-Siempre- el volvió a repetir.
Ya habían pasado tres días desde los mensajes de Jacob, me había quedado de ver con él para hablar y tratar de arreglar las cosas por la paz y que se olvidara de mí, estaba nerviosa por ir a verlo, pero no me quedaba otro remedio, por suerte Edward iba a llegar tarde hoy, Esme iría a una cena de caridad con la mamá de Rose y Jasper y a Carlisle le tocaba guardia el día de hoy así que nadie se daría cuenta de que llegaría tarde, me encontraba en un parque cerca de su casa esperándolo, mis manos se encontraban húmedas del sudor, mi corazón se encontraba a mil por hora y no de la manera agradable como cuando estoy con Edward, en ese momento sentí como alguien tocaba mi hombro.
-¿Para qué quieres hablar conmigo?- pregunto con una voz osca Jacob.
-Este… hola- no bueno así o más tonta- Jacob, quiero hablar contigo sobre los mensajes que me enviaste esta semana- su mirada se volvió fría, me traspaso el alma, sentí un escalofrió recorrer todo mi cuerpo hasta llegar a mi cuello.
-Si ¿qué con ellos?- pregunto así sin más, como si estuviéramos hablando de las finanzas de país.
-Jacob no me parece gracioso que me envíes ese tipo de mensajes solo porque estoy con otra persona, ya te he dejado claro que no te amo, nuestra relación se termino- le dije de la manera más tranquilizadora y clara que encontraba en esos momentos.
-¿Sabes lo que me jode Isabella?- Oh… oh- el que seas tan puta, de seguro el cabron de tu primo ya te cogía aun cuando tú estabas conmigo ¿verdad?, eres una maldita zorra, no tenías suficiente con mi polla, y tenías que ir a buscar más- se fue acercando más a mí pero cada paso que el avanzaba yo retrocedía.
-No te permito que me hables así- le dije pero mi voz salió entre cortada, no daba el efecto amenazador necesario, más bien había parecido una súplica.
-¿Y tú si tenías derecho de engañarme? Ahora que lo pienso es por tu primito que no querías fajar conmigo ¿verdad? Claro él ya te tenía tan bien atendida, dime ¿la tiene grande?- sentí como las lagrimas llegaban a mis ojos.
-¡Cállate ya!- le grite, con una mezcla de emociones principalmente miedo y coraje.
-Oh la nena se enoja, dime ¿Qué se siente ser una maldita perra que es capaz de engañar a su novio? Sabes yo te amaba, no, yo te amo, ¿Cómo pudiste hacerme eso?- cuestiono.
-Jacob, el que te haya cortado no tiene nada que ver con que haya estado enamorada o no de Edward, la verdad ya no me sentía bien en nuestra relación, se me hacía incomodo el estar contigo, siempre hablabas de sexo, y me incomodaba esos temas contigo- le explique pero al parecer eso fue peor porque su cara representaba la furia en llamas, me tomo del brazo, no vi venir ese movimiento, me aprisiono contra su cuerpo, me apretaba tanto que ya me estaba empezando a doler los musculo.
-Con que no me amabas, ¿Y dime a tu puto primo si lo amas? Claro como tiene más dinero que yo, te ha de pagar mejor, no ya entendí como yo no te pagaba para que estuvieras en la cama conmigo no se te hacía atractiva la idea- me dijo- eso es, esa es tu verdadera naturaleza, eres una puta- quería golpearlo, pero como me tenía atrapada en su cuerpo no me podía mover.
-Jacob suéltame por favor me estas lastimando, déjame, solo te pido que salgas de mi vida, sé que cometí errores, pero solo te pido eso que me dejes en paz- solloce.
-Eso jamás maldita perra- me soltó tan de repente que caí al suelo, en el mismo instante en que me caí me vi levantada por sus brazos- para estar fuera de tu vida tendrás que estar muerta- me volvió a tirar al suelo y se marcho, no tenía fuerzas para levantarme solo quería dejarme llevar por la obscuridad ¿en qué momento Jacob se había vuelto así?, me aterrorizaba lo que él pudiera hacerme o peor aún lo que pudiera hacerle a Edward y eso era lo que más me importaba.
Llegue a la casa y por suerte nadie había llegado, me apresure a encerrar el carro, para que no se dieran cuenta de que acababa de llegar, una vez dentro de la casa me subí a mi cuarto y me cambie, solo me tumbe en la cama no quería hacer nada, lo sé es absurdo me había dejado embargar por el miedo, sentí como abrían la puerta de mi cuarto y entraban, la cama se hundió ante el peso de él.
-¿Hace mucho que llegaste?- me susurró en el oído, de solo oírlo pude sentí como mis lagrimas acudían a mis ojos, así que solo negué con la cabeza para que no escuchara mi voz quebrajarse.
-¿Te sientes mal?- volvió a cuestionar en mi oído, ahora solo asentí.
-¿Quieres que te deje sola?- en cierta forma quería que me envolviera en sus brazos y me dijera que todo estaba bien que Jacob no nos iba a hacer nada, pero sé que si le decía a Edward lo que estaba sucediendo saldría a golpear incluso a matar a Jacob, recordaba claramente lo que me había dicho días antes "no quiero que nadie te dañe o que te haga algo cualquier cosa, porque a quien se le ocurra lastimarte lo mato, lo mato"
-Sí, es que realmente me siento mal, me duele mucho la cabeza, espero que el analgésico haga efecto pronto- mi voz salió como esperaba, pero creo que lo tomo por el dolor de cabeza, solo me dio un beso en la sien y se marcho, pude sentir como el colchón regresaba a su estado normal después de que él se marcho.
Ya había pasado dos días más desde que hable con Jacob, y lo peor de todo es que ya no me sentía tan apoyada a pesar de que nadie conocía la situación y eso simplemente porque Edward y yo no dejamos de pelear, debo de decir que todo es por mi culpa, él se siente exasperado por mi cambio de actitud en estos días que prácticamente ha sido radical y no puedo decir que no es así porque sé que lo es, últimamente parece que huyo de él y no es que no quiera estar a su lado, es más se me parte el alma cada vez que veo su mirada cuando ve que lo hago, pero tengo que hacerlo para que no se dé cuente de lo que está pasando, otra era que cada vez que me cuestionaba yo saltaba a la defensiva, hoy por ejemplo, estaba peleada con él, me encontraba sola en la casa, todo mundo había salido por algún compromiso, estaba en mi cama recordando cómo nos habíamos peleado y hoy se había ido sin arreglar las cosas conmigo y sin despedirse.
Flashback
Me encontraba en mi cama revisando unos archivos que Aro me había enviado, cuando él entro al cuarto y se sentó a mi lado, me estaba acariciando los muslos y yo se lo agradecí internamente pero lo sacudí como dije estaba huyendo de él aún cuando lo que más quería era que estuviera a mi lado.
-¿Estas muy ocupada?- me preguntó.
-Mmm la verdad es que sí- me levante, tome unos papeles que ni si quiera me servían y fingí leerlos.
-¿Segura?- me pegunto con un tono de voz de reproche, y como dije siempre saltaba a la defensiva.
-Por supuesto que sí o crees que me gusta dormirme tarde a propósito sin motivo, cuando te digo que estoy ocupada es porque lo estoy, no entiendo a que viene tu tono de reproche- le grité me sentía acorralada.
-¿Sabes qué? Olvídalo- se dio media vuelta, pero le volví a gritar antes de que se fuera.
-Bien perfecto, huye- y ahí estoy se supone que debería de alegrarme porque se va y no tendré que inventar excusas para que me alejara de él.
-Esa no es mi rama, es la tuya- me dijo con un tono sombrío, serio, pero en su mirada solo había pena.
-¿De qué demonios hablas? ¿Qué jodidos estás diciendo?- pero claro que sabía a que se estaba refiriendo, pero como siempre creo que si aparento no saber nada todo está mejor, ¿me ha funcionado? Por supuesto que no.
-¿De qué hablo? ¿De qué demonios hablo? Pues bien quieres escucharme lo harás, estoy harto de cuando entro a una habitación en la que tu estas, salgas huyendo porque estoy ahí, es como si mi presencia te incomodara, y no entiendo el por qué, acaso te ofendí en algo, dime que hice mal, y no solo es eso, buscas cualquier pretexto para no estar cerca de mí, que si el trabajo, que si te duele algo, en verdad ya no sé qué hacer para estar cerca de ti, ya no permites dormir en el mismo cuarto que tú y ni que hablar de poder hacerte el amor- tomo una gran bocanada de aire y se paso las manos por el cabello repetidas.
-No Edward, tú no has hecho nada, soy yo la maldita bruja- mis ojos se inundaron de lagrimas.
-Escúchame Bella, no quiero que te sientas con algún tipo de compromiso hacia mí y por esa razón no me digas que quieres terminar conmigo- ¿qué? ¿Estaba hablando en serio?- quiero que hagas lo que tú sientes, no quiero que te sientas atada a mí, todo estará bien siempre serás mi persona favorita.
-¿Cómo demonios sacaste esas conclusiones?- le pregunte furiosa por las tontas conclusiones que dedujo.
-Solo piénsalo- dio media vuelta y salió.
Fin del Flashback
Hoy en la mañana me desperté y baje a desayunar no tenía ganas de nada, al bajar solo se encontraba Esme y Carlisle y les pregunte por Edward, ellos me contestaron que se había ido temprano a su trabajo que quería llegar a hacer algo que había dejado pendiente, eso me pareció demasiado extraño jamás se va sin despedirse de mí y sin ir a verme, esto estaba realmente mal. Subí a mi cuarto hoy me quería pasar todo el día acostada, me sentía muy mal por mi situación con Edward, había una nota en mi mesa de lado de mi cama, era de Edward pude notarlo por la perfecta caligrafía, la tome en mis manos y la leí.
"Lo que dije anoche era en serio, no quiero que te sientas atada a mí solo por algún estúpido compromiso que creas tener, siempre vas a contar conmigo pequeña, siempre, aún cuando no esté a tu lado de la manera en que yo quisiera. Solo piénsalo.
Con amor, Edward"
Me deje caer al piso tras leer la nota, como podía pensar eso Edward, sé que mi comportamiento lo ha llevado a sacar estas conclusiones, y es prácticamente mi culpa el que nuestra relación se encuentre en este estado, puedo soportar todo este asunto siempre y cuando él esté a mi lado, conmigo apoyándome, amándome como solo él sabe hacerlo, me siento tan estúpida por querer alejar a la persona que más amo y respeto, esto no valía la pena como para terminar la relación más hermosa que he tenido, así que tome una decisión; hablaría con Edward sobre lo que estaba pasando con Jacob, después me las arreglaría para que no fuera a matar a Jacob, sonó el timbre no me imaginaba quien podía ser, baje las escaleras corriendo ya que parecía que la persona estaba desesperada, llegue a la puerta y hubiera preferido ignorar el timbre, frente a mí se encontraba la persona que había provocado todo este maldito conflicto, la persona a la que más temía.
-Hola ¿Así que estás sola eh?- sonrió de tal manera que hizo que me estremeciera de miedo, alcance a reaccionar y empuje la puerta para cerrarla pero él no me lo permitió, metió su pie, y evitaba que la cerrara además de que empujaba con su cuerpo, golpee su mano que se encontraba en la puerta y brinco hacia atrás oportunidad que tome para cerrar la puerta, me recargue en ella y respire agitadamente, trate de escuchar, pero no se escuchaba nada, pero por alguna extraña sensación no me tranquilizaba, era un silencio aterrador y en ese mismo instante recordé la puerta trasera de la cocina y corrí para cerrarla bien y en el momento en que llegue a la cocina él entro, me quede paralizada por un momento, antes de correr al despacho de Carlisle donde era más seguro por la chapa de la puerta, pero antes de entrar el me tomo del cabello y me azoto al piso.
-¿Por qué corres zorrita?- se subió encima de mí y comenzó a besarme a la fuerza, trate de empujarlo pero era inútil, hasta que se separo de mi y sentí menos presión de su cuerpo por lo que aproveche y me movía desesperadamente alcance a golpearlo haciendo que se cayera, me levante lo más rápido que pude y subí las escaleras rápidamente hasta llegar a mi cuarto, puse el seguro, y escuche claramente como subía corriendo, busque mi celular para llamar a alguien pero ¡demonios! Estaba en la cocina, lo había dejado el día anterior ahí, escuche un crujido horrible y vi la puerta azotándose contra la pared y vi a Jacob entrando a la habitación, me quede estática solo observaba como él se acercaba a mí, quería correr hacer algo pero mis músculos no respondían solo era capaz de sentir el terror de tenerlo cerca.
-Ahora si no puedes huir- se acerco con paso amenazante- nadie ni si quiera tu primito te podrá salvar de esta.
-Jacob por… por favor- le dije entre sollozos, me deje embargar por el miedo.
-No, no llores preciosa- se suponía que era un tono tranquilizador pero el efecto que causo era todo lo contrario- vamos a ser felices.
Y bueno ¿Qué les parecio? Por fis diganme que piensan! Hasta el siguiente capítulo :)
