Hola chicas! Como han estado? Espero q bien y aprovecho para agradecer a todas por cada uno de sus reviews y bueno pues aquí les dejamos un nuevo cap.

Ya casi llegamos al final! Recuerden que nada nos pertenece.

Disfrútenlo!


VEINTICINCO

Las sombrías nubes ocultaban los picos de las montañas, la lluvia arreció y los relámpagos retumbaron. La fuerza de la tormenta descargaba sobre la casa. Si fuera lo vagante hombre como para admitirlo, reconocería que también descargaba sobre su alma.

Jasper miraba por la ventana contemplando la amplitud de la tierra en busca del consuelo que siempre le había ofrecido. Pero ese día no encontró ninguno, igual que no lo había encontrado por la noche en la soledad de su cama.

Alice había hecho todos los esfuerzos posibles por evitarlo el día anterior y las dos veces que la había visto, ella había apretado la mandíbula y había guardado silencio. Sus ojos, siempre tan honestos y abiertos, estaban velados por la pena, una pena que él le había inflingido.

Ella se había llevado la cuna a su habitación y un par de minutos antes de las doce, Jasper se había despertado y se había quedado mirando al techo en espera del llanto de Will.

Cuando lo había escuchado, también había oído a Alice moverse por la habitación. La soledad había retumbado en la de él y le había hecho falta todo el esfuerzo de control para no ceder a la tentación de dirigirse a la habitación de ella.

Jaspee se dio la vuelta. Exactamente, ¿qué diablos esperaba de él? ¿Por qué había permitido que se metiera en su vida? Él era solo lo que era, un hombre de la tierra, un hombre que anteponía a su familia por encima de todo.

Incluso si eso significaba hacerle daño a Alice. Jaspee inhalo en busca de oxígeno. Alice le importaba... No era nada más profundo. Él había amado en otro tiempo pero no cometería la estupidez de dejar que las emociones gobernaran su sentido común. Incluso aunque estaba en peligro de hacer exactamente eso. Sin embargo, haría casi lo que fuera para no hacerle daño. Por desgracia, si ella se mantenía en sus trece, le dejaba pocas opciones.

La luz del amanecer había iluminado el paisaje apenas hacia treinta minutos, pero los rayos no habían podido con la oscuridad. Él no había dormido nada, lo que no era de extrañar. La misma energía que se condensaba en el cielo se condensaba dentro de él.

Y cuando noto los sutiles pasos bajar las escaleras, supo que eso era lo que había estado esperando. En el umbral de su despacho, se cruzó de brazos y espero. Ella camino con la mirada al frente, pero no la desvío en su dirección. Cuando alcanzo el pestillo, Jasper pregunto:

-¿Vas a alguna parte?

La maleta de Alice cayó al suelo.

-¡Jasper! -murmuro mirando en su dirección mientras se llevaba la mano al pecho.

Los pasos de él resonaron en la dura madera mientras acortaba la distancia entre ellos.

-Un poco temprano para conducir -observo con desenfado.

-Solo pensaba...

¿Era incapaz de mentirle?

Jasper deseaba avanzar hasta ella y abrazarla. Pertenecía a sus brazos, a su cama. Hubiera querido no preocuparse por ella y aparentar que lo que habían compartido había sido una breve aventura sin importancia.

Pero no podía engañarse. Si no, no tendría aquella pesadumbre.

-No te vayas.

Ella sacudió la cabeza y se mordió el labio inferior.

-Tengo que hacerlo.

Estirando la mano, Jasper encendió la luz. La lluvia golpeaba contra el tejado y bañaba las ventanas. Alice tenía unas profundas ojeras.

Debería haber dormido abrazada a él como la noche anterior, segura en sus brazos y sin temer al futuro.

-Prometiste que no harías nunca nada que hiciera daño a mi familia.

-Y no lo haría.

Alice enderezo los hombros como un guerrero preparándose para la batalla y le recordó la primera vez que la había visto, como en sus ojos había brillado la pelea cuando le había dicho que luchaba por todos los niños a su cargo.

Will tenía suerte y por un momento, Jasper se preguntó cómo sería ser el receptor de un amor tan profundo.

-Mi madre ya ha enviado las invitaciones para el 4 de julio. Si te vas ahora, la destrozaras.

Alice hundió los hombros.

-Eso es muy bajo, incluso viniendo de ti.

-Puedo impedir que te vayas, Ally. El hecho es que me costaría menos de un minuto dejar tu coche fuera de funcionamiento. Si intentas irte, de verdad que lo impediré.

-¿Es eso una amenaza?

El sacudió la cabeza deseando no haber tenido que llegar hasta aquel punto.

-Es un juramento solemne.

-¡Maldito seas! -lanzo un suspiro-. Pero no dejare de luchar contra ti.

-No esperaba lo contrario -Jasper podía sentir como la rabia irradiaba de ella y sin embargo, eso le hizo desearla más-. Puedes irte si tienes que hacerlo, pero no dejare que te lleves al niño. Te inutilizare el coche y si es necesario, pediré una orden judicial.

Alice temblaba de la fuerza de sus emociones. Jasper odiaba tener que hacerle aquello, aunque no le quedara otro remedio.

-Quédate, Alice.

-Por favor, no me hagas esto, Jasper. Por Dios te lo pido.

Él estuvo a punto de ceder.

-No me queda otra elección.

-Muestra algo de compasión, Jasper. Comprende lo importante que es esto.

-Lo comprendo. Puedes elegir, Ally. O te vas sola o puedes quedarte.

Los ojos de ella despidieron fuego.

-Te odiare toda mi vida por esto -a Jasper se le encogió el corazón-.

No me has dado otra elección. Me has acorralado -dijo ella con el tono cargado de odio. Él no había ganado, solo había conseguido una tregua. Pero la fuerza de ella le asombro. Alice era una oponente formidable y a la vez una mujer integra. No intentaría llevarse a Will aunque con el tiempo se arrepintiera de su honestidad.

Si, quizá hubiera ganado aquella batalla. Entonces, ¿por qué quería tirar la bandera blanca y subirla en brazos para quitarle la pena justo con la ropa?

-Te subiré la maleta.

-Me las puedo arreglar yo sola -Jasper apretó los dientes-. Tú ya has hecho suficiente.

Después de una mirada incendiaria, ella no dijo nada más. Solo se dio la vuelta y subió las escaleras arrastrando la maleta.

Jasper maldijo para sus adentros. La rabia y la frustración retumbaban dentro de él como la tormenta en el exterior. Hasta ese momento, no había sabido lo amarga que podía saber la victoria.


Incapaz de evitarlo, Alice miro la tierra que se veía por la ventana de la cocina. Las montañas cercanas habían sido tragadas por las nubes y la lluvia caía a jarros.

Enrosco las manos alrededor de una taza de café. Se había puesto un jersey y unos vaqueros y a pesar de eso, sintió un escalofrío por la espalda.

Los arboles jóvenes se arqueaban al asalto del viento mientras que los más viejos sacrificaban sus ramas más pequeñas ante la fuerza destructora de la naturaleza.

Jasper estaba ahí afuera en alguna parte.

Maldición, a pesar de no querer, estaba preocupada por él. Le había oído dar un portazo esa mañana temprano y no había vuelto desde entonces.

La furia azotaba la casa haciendo eco de la soledad y de las horribles palabras que habían intercambiado. ¿Cuándo se habían desbordado las cosas de aquella manera? En un momento, ella se había entregado a él en total abandono y al siguiente, el bramaba furioso con la intensidad de una tormenta de verano y solo la veía como una amenaza.

No tenía idea de que hacer. Legalmente, a menos que Emmett no quisiera a Will, poco podía hacer ella. Podía intentar luchar contra ellos, pero la familia de Jasper tenía recursos ilimitados. Y ella no.

Alice había estado disfrutando de cada minuto con Will intentando no pensar en el día siguiente.

Por milésima vez, se cuestionó su propia cordura. En sus años de enseñanza, había aprendido que lo mejor para los niños era estar con sus padres, pero nunca se había imaginado quedar atrapada en un triángulo salvaje. Ella podría educar a su sobrino tan bien como los Whitlock. Eso le dejaba al corazón batallando con la mente racional.

Pero era su alma la que llevaba el dolor.

Entonces vio a Jasper corriendo hacia la casa con los ojos bajos. El viento le arrancó el sombrero y lo lanzó hacia el corral. Él no pareció enterarse.

Posando la taza, Alice abrió la puerta. La fuerza de la naturaleza le borró el disgusto y el dolor dejándola solo preocupada.

-¿Estas bien? –preguntó.

-Bien.

Era un mal mentiroso. Tenía los dientes apretados y la cara pálida. Alice se acercó al fregadero, abrió el grifo y buscó una botella de agua oxigenada.

-No tienes por qué hacer eso-dijo el mirándola a los ojos.

-Ya lo sé.

Jasper aflojó la mano y ella la mantuvo bajo el agua corriente para limpiar la herida.

-Es profunda. Necesitarás puntos.

-Si me aprietas las vendas lo suficiente no harán falta.

-Jasper…

-Ally, no necesito un médico. Solo te necesito a ti.

Ella se quedó sin aliento.

Con la mano libre, Jasper capturó algunos mechones de su pelo y los deslizó entre sus dedos.

-¿Dónde has aprendido a hacer esto? –preguntó.

-A veces no tenemos una enfermera a nuestra disposición en el colegio –dijo ella sin dejar curarlo e intentando no notar como sus dedos callosos le rozaban el lóbulo de la oreja encendiendo la pasión.

¿Qué le pasaba con él?

Agarró unas tiritas y se las puso en la herida con las manos temblorosas del deseo que la había sacudido. De forma involuntaria, su cuerpo había empezado a reaccionar. Tenía los pezones erectos y el calor se derramaba entre sus muslos haciéndole sentir los vaqueros demasiado apretados.

La mano de Jasper dejó de moverse. Después de unos largos segundos, Alice alzó la vista hacia él. Tenía los ojos ensombrecidos de intención. Antes de poder poner ninguna objeción, sus labios capturaron los de ella con fuerza tan castigadores como curativos.

Alice se quedó con la mente en blanco.

Jasper capturó el borde de su camiseta y ella agarró la de él. Un botón voló y el sujetador quedó desabrochado, sus senos derramándose ansiosos sobre sus palmas abiertas.

Ella no podía pensar, sólo sentir.

A los pocos segundos estaban los dos desvestidos y la ropa esparcida por todo el suelo de la cocina. Jasper la dejó sola un momento. Cuando volvió, deslizó una mano entre sus muslos y lanzó un gemido que fue seguido por otro de Alice. Estaba lista y deseosa.

Jasper la alzó sobre la encimera y ella jadeó al sentir la fría madera debajo.

-Enrosca los brazos alrededor de mi cuello.

Ella lo hizo.

Jasper la sujetó por la cintura y la bajó. La llenó por completo estirándola y penetrándola hasta lo más profundo.

Embistió entonces hacia arriba y ella gritó dejando caer la cabeza hacia atrás.

-¿Estas bien?

-Sí.

Jasper se movió de nuevo. No era un descubrimiento delicado. Más bien era la expresión de todas las emociones que rugían dentro de ellos. Pena, alegría, dolor. No la tomó con suavidad, sino con fiereza. Apenas dándole tiempo a respirar repitió la embestida.

La pasión la inflamó y empezó a gemir, mientras cerraba los ojos desbordada por la pasión física.

Alice gritó y en ese mismo instante los sintió empujar hacia arriba y palpitar dentro de ella. La lluvia azotaba las ventanas y ella deseó que su unión aliviara su tormenta interna. Pero no fue así.

Solo había complicado mucho más las cosas.

Ella nunca se había dejado llevar en su vida hasta el punto de que la pasión dominara la razón.

Pero Alice nunca había amado de aquella manera antes.

Cuando abrió los ojos a regañadientes, comprendió que el mantenía la forma protectora en sus brazos… en el sitio en el que le gustaría estar para siempre.

Sus cuerpos estaban apretados y pegados por el sudor. Los senos de ella estaban aplastados contra su torso y sus manos enterradas en su pelo. El sabor de él todavía flotaba en su boca. Y nunca había tenido el labio inferior más inflamado.

Buscó el arrepentimiento, pero no encontró ninguno.

La mirada de Jasper la obligó a mirarlo y cuando habló, trastocó su mundo.

-Cásate conmigo, Alice –dijo con suavidad.


Y bien, q opinan? Como creen q sigan las cosas entre ellos? Q dirá Emmett acerca de Will? Q le contestara Alice? SI O NO?

Esperamos sus reviews!