Ranma ½ no nos pertenece.


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«—¡Está muerto! —jadeó Sora—. Sin Miyazaki nunca sabremos quién es el asesino.

Yoshikawa observó el cadáver con gesto sombrío.

—Está equivocada, Sora-san —dijo con voz grave—. Basándome en el arma homicida, las pisadas N°48 que hallamos en la escena y lo que Miyazaki dijo por teléfono cuando nos citó aquí, pude descubrir la verdad.

—Yoshikawa-san…

El detective asintió lentamente.

—El asesino es…»

El tren se sacudió con fuerza. Unos ojos azules tropezaron con los suyos y Akane tuvo una curiosa sensación en el estómago. Volvió a la novela, pero, de pronto, descubrir al asesino ya no le pareció tan interesante.

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