Nelly-Siento haber matado a Draco pero era necesario para la trama.
Capítulo 3: Oliver Wood se casa
Acostado en su cama, en el segundo piso del número 12 de Grimauld Place, Harry recordaba su accidente de pocas horas antes con Lucius Malfoy.
Flash Back
- ¡Lucius Malfoy! - gritó Harry al reconocerlo, sorprendido por encontrárselo en un lugar así. Lucius se levantó y ayudó a Harry a levantarse.
- Que inesperado placer encontrarnos, Harry Potter - dijo el rubio a modo de saludo.
Harry ignoró el irónico comentario, y se inclinó a recoger las bolsas en el suelo. Una vez las tuvo en la mano, se levantó y miró a Lucius Malfoy fijamente. El hombre debía de ser uno o dos años mayor que Remus. Pero era aún más guapo que su difunto hijo. Al parecer los Malfoy eran como el vino, los años los hacían mejores, pues Lucius Malfoy, con su cabello rubio hasta la mitad de la espalda, sus ojos grises como el más puro acero, su piel blanca, su elevada estatura y sus rasgos altivos y aristocráticos, estaba como quería.
- Disculpa el accidente, venía distraído.
Dijo Harry y se dispuso a seguir su camino al ver a Malfoy asentir. Cuando le había pasado por el lado, Harry no pudo evitar detenerse y voltear a observarlo.
- Señor Malfoy - Lo llamó le joven. Lucius se volteó a verlo extrañado - Sólo quería decirle que lamentaba la muerte de su hijo, yo sé de sobra cuánto duele perder a un ser querido. - Al terminar de decir eso Harry se dio la vuelta y siguió su camino, pero si hubiese parado un momento a mirar a Lucius Malfoy habría visto la tristeza que surcó los ojos platas del hombre.
Fin del Flash Back
Harry bostezó virándose y acomodándose mejor en su enorme cama. No entendía por qué pensaba tanto en Lucius Malfoy, pero la verdad es que aquellos escasos segundos robados al dios del tiempo en los fuertes brazos de Lucius Malfoy lo habían dejado encandilado.
- Deja de pensar tanta porquería, Harry Potter, Lucius Malfoy es... es Lucius Malfoy, así que olvídalo.
Se regañó Harry a sí mismo y se dispuso a ceder a los brazos de Morfeo, quien ya lo reclamaba.
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Un mes después
Harry y Remus habían invitado a cenar a Bill Weasley a la casa, y entre una y otra cosa, pasaron la cena bastante divertidos. Hasta que una lechuza entró por la ventana, al verla Harry bufó y Remus rió.
- ¿Qué sucede?
Preguntó Bill confundido.
- Una carta de otro tipo que quiere casarse conmigo. Ni siquiera sé quién es.
Se quejó Harry. Al ver la cara de Harry, Bill tuvo que hacer un esfuerzo para no reír, pero fracasó estrepitosamente, uniéndose al final a las carcajadas de Remus.
- Anda, ríanse los dos de mí.
Se quejó Harry.
- Lo siento, Harry.
Se disculpó Bill limpiándose un par de lagrimitas que le había sacado la risa.
- Ya, ya, Harry, no te molestes.
- Eres uno de los hermafroditas ¿verdad?
Preguntó Bill. Harry asintió.
- Desgraciadamente.
Respondió con una mueca.
- Supongo que el ministerio te dio fecha para escoger pareja¿verdad? Porque a mí ya me la dieron, y os aseguro que hermafrodita no soy.
Harry asintió.
- Dentro de cuatro meses ya debo de tener al menos a mi primer esposo.
Gruñó Harry molesto.
- Yo tengo seis meses para elegir pareja con la que engendrar un hijo. Supongo que tú tendrás más o menos el mismo tiempo que yo, Remus.
Remus asintió.
- Sí, efectivamente, también tengo una carta que me indica que me quedan seis meses para escoger pareja o ellos me la escogerán.
- A mí, antes de permitir que esos ineptos me digan con quién debo de casarme, me tendrán que meter en Azkaban.
Remus asintió.
- Y a mí.
Lo apoyo el licántropo. Harry sonrió.
- Ah, pues ya somos tres los que queremos mandar al cuerno al ministerio. Cásense conmigo los dos y ya esos ineptos no nos molestan más.
Bromeó Harry. Los dos adultos sonrieron a la broma del joven, pero por extraño que pareciera la idea no les pareció desagradable. Todo lo contrario, les resultó hasta cierto punto tentadora. Asombrados por ese pensamiento hacia su pequeño Harry, mejor cambiaron de tema.
- Aún no me puedo creer que Oliver y Flint se vayan a casar.
Comentó Bill.
- Ni yo - Corroboró Harry con una sonrisa - Aún recuerdo la de pestes que hablaba Oliver de Flint, antes de cada partido de Quidditch, de hecho creo que un par de veces se liaron a puñetazos. - Comentó Harry.
- Yo también los recuerdo, Marcus Flint y Oliver Wood tomaban Defensa Contra las Artes Oscuras a la misma hora, y eran la peor pesadilla habida y por haber, discutían más que Salazar Slytherin y Godric Gryffindor, creo.
Comentó Remus.
- Yo aún no sé ni cómo se les ocurrió a esos dos la idea de casarse.
Comentó Harry.
- Ah, pues todo fue a lo relámpago. Oliver estaba tan molesto con lo de la nueva ley de los hermafroditas y que hubiesen publicado que él era uno, que molesto decidió irse una semana a un balneario en el caribe, donde uno de sus tíos, Aurelio Geneistein, tiene una cabaña; la cosa es que resultó que justo su vecino era nada más y nada menos que Marcus Flint. Aconteció que el tonto de Oliver no sabía que estaba en medio de la trayectoria de un huracán y ¡zac!, que tuvo que terminar refugiándose en la cabaña de Flint, quien estaba preparado para la tormenta. Y una cosa llevó a la otra y Marcus le pidió matrimonio y Oliver aceptó. O al menos eso le contó Oliver a Percy (ya sabéis que estudiaron juntos y eran compañeros de dormitorio) y pues eso es lo que Percy me contó a mí. ¿Ustedes irán a la boda?
Remus y Harry asintieron.
- Así es. Yo iré con Dorian, ya sabes, el profesor de Defensa de Hogwarts, estudiamos juntos en nuestros años.
Comentó Remus, Dorian Gray y él habían sido compañeros de estudios, además de que Dorian era primo de Sirius, el difunto marido de Remus. Aunque Dorian había estado en Slytherin, y Remus y Sirius en Gryffindor, eso nunca fue impedimento para que se llevaran bien.
- ¿Y tú, Harry?
- Yo estoy como la tabla del cero, que por mucho que multipliques siempre da cero, así que ya sabes, como siempre voy solo.
Bromeó Harry.
- Oh, bueno, esto, entonces... ¿te gustaría ir conmigo a la boda, Harry?
Preguntó Bill. Harry se sonrojó adorablemente pero asintió.
- Claro, Bill, será un placer. Sabéis que Kinsgley está que arde de la rabia, con la nueva ley.
Comentó Harry cambiando de tema.
- Me lo puedo imaginar.
Contestó Bill con una sonrisa. Harry era auror y trabajaba con Kinsgley Shacklebot.
- Mandó a Dumbledore y a Hermione al diablo.
Comentó Remus.
- Es que la verdad, esa ley está... uy... es indignante.
Remus y Harry asintieron a las palabras de Bill. De pronto, Harry sonrió traviesamente.
- Sabéis algo, siento pena por Aurelio Geneistein, el tío de Oliver, y por Arek Ertrechat, son los nuevos, los que trasfirieron a Inglaterra, los han asignado a trabajar con Kinsgley, y te puedo asegurar que con los humores con los que está él, no los envidio en lo más mínimo.
- ¿Arek Ertrechat¿No es ese el auror que es veela¿El que enviaron de Suecia?
Preguntó Bill.
Harry asintió.
- Sí, y es muy simpático.
Comentó el ojiverde.
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Dorian Gray y Bill Weasley estaban esperando en el vestíbulo, cuando Harry y Remus bajaron. Ambos se veían espectaculares.
Remus llevaba una túnica de gala de un suave tono champán que hacía juego con sus dorados ojos, la túnica llevaba al área de la cintura una cadena dorada, con intrincados diseños que enfatizaban su estrecha cintura; las puntas de las botas que asomaban bajo la túnica, eran del mismo color que esta, y su cabello castaño caía con elegancia sobre sus hombros. Por únicas prendas llevaba una pulsera dorada bastante sencilla y una medalla en forma de estrella.
Harry llevaba una túnica de gala color verde menta, que hacía resaltar sus ojos esmeraldas. Sus elegantes botas eran de un suave tono plata, un pasador de plata sostenía su pelo en la nuca, apartándolo de sus ojos y haciendo que se viera elegante la caída del moreno cabello sobre su espalda. En su cuello una delicada cadena en oro blanco con la imagen de un pequeño león, que enfatizaba la elegancia de su cuello, una pulsera a juego y una sencilla sortija, también a juego, completaban el atuendo.
Tanto Dorian como Bill miraron asombrados a sus parejas de baile. Y de hecho, ellos mismo se veían espectaculares.
La túnica de gala de Dorian era negra. Dorian era alto, de ojos azules y cabello negro, y aunque era parecido a Sirius, a la vez era diferente. Su cabello negro estaba sostenido por una cinta del mismo color a su espalda. Sus prendas eran de oro blanco. Bill por su parte llevaba una túnica de gala azul que hacía juego con sus ojos, y que por el tono no chocaba con su rojizo cabello, que estaba atado de forma parecida a la de Dorian.
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La boda había sido preciosa y la fiesta estaba resultando todo un éxito. Harry se la estaba pasando en grande, había bailado con Bill, con Remus y con Dorian. Los cuatro habían causado sensación al llegar, de inmediato los fotógrafos y reporteros habían disparado sus preguntas y cámaras, al ver a Harry llegar junto a Dorian Gray Black, Bill Weasley y Remus Lupin. Gracias a dios, en cuanto los novios llegaron, pronto olvidaron a Harry. Aún riendo, Harry se sentó en una silla, acababa de bailar la bamba con Remus, Dorian y Bill a la vez, habían bailado con tanta energía, que los novios se les habían unido y todos los demás habían hecho un círculo alrededor de los seis.
- Iré por algunas bebidas.
Les informó Dorian, aún riendo, con su leve y hechizante acento italiano, pues, aunque inglés de nacimiento, de pequeño se había criado en Italia, había vuelto a Inglaterra para estudiar en Hogwarts y cuando cumplió los diecisiete y terminó sus estudios, volvió a Italia, donde había vivido hasta la muerte de Sirius, cuando acudió a la misa por la memoria del muerto y decidió unirse a la Orden del Fénix y quedarse en Inglaterra.
- Te acompaño.
Se ofreció Bill. Cuando Bill y Dorian se retiraron, Remus se levantó.
- Yo necesito ir al baño.
Dijo el licántropo. Harry quedó solo. Se volteó al sentir que alguien se sentaba a su lado. Era Cedric Diggory, sus ex-compañero y rival en el torneo de los tres magos (que terminó siendo de cuatro magos). Cedric y él habían ganado y juntos habían presenciado la vuelta del derrotado Voldemort.
- Hola, Harry, no te conocía esos dotes de bailarín.
Le sonrió el ex-Hufflepuff. Harry le devolvió la sonrisa al muchacho alto de cabello castaño rojizo y ojos grises.
- Para serte sincero, yo tampoco me conocía esos dotes, Cedric.
Le confesó Harry divertido.
- ¿Me concedes una pieza?
Le preguntó Cedric extendiéndole una mano e invitándolo a la pista de baile. Harry no se lo pensó mucho antes de aceptar.
- Claro.
La verdad es que las copitas de vino que se había tomado, lo habían llenado de energía, y qué mejor forma de gastar energía que bailando hasta que cayera redondo al suelo.
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Cuando se volvió a sentar, se topó con Ron.
- Ron¿qué te sucede, amigo?
Le preguntó con una sonrisa al ver escondido a Ron detrás de la mesa.
- ¿Hermione está por ahí?
Preguntó el pelirrojo. Harry negó con la cabeza. Ron suspiró aliviado y salió de su escondite.
- Hermione me está volviendo loco con todos los preparativos de la boda, me tiene mal ya con que 'si esto de este color o no, mejor de este' y luego de este, esto de las bodas es una maldita pesadilla.
Harry rió divertido.
- Vamos, Ron, no puede ser tan malo.
- Voy a ver si dices lo mismo cuando te llegue el momento a ti.
Gruñó el pelirrojo y guapo Ronald Weasley.
- Oye, y qué con mi hermano, el profesor Gray y Remus.
- No te hagas ilusiones, Ronald Weasley - Le advirtió Harry - Yo vine con Bill, y Remus y Dorian vinieron juntos, pero estamos pasándola los cuatro juntos, y la verdad nos estamos divirtiendo. No hay nada de romanticismo ahí, así que bájale, cupido.
- ¿Y Cedric?
Preguntó con una sonrisa esperanzada.
Harry negó con la cabeza con una sonrisa resignada.
- Me lo encontré aquí y me invitó a bailar, no hay más.
Ron hizo una mueca de inconformidad que divirtió a Harry.
- Calma tus impulsos de Celestino - Le dijo Harry en tono de broma - Oye, Ron¿te puedo hacer una pregunta?
Ron asintió.
- ¿De verdad amas a Hermione?
Ron permaneció callado antes de responder.
- Eso creo. Bueno digo sí... sí la quiero mucho, pero aunque sé que con ella seré muy feliz... tú lo sabes, Harry, a él nunca lo podré olvidar.
- Sigues enamorado de Blaise Zabini¿verdad?
Ron asintió.
- Para mí siempre será el único hombre en mi vida. Estuve a punto de darle un hijo ¿lo recuerdas? - Harry asintió - Nunca entenderé cómo demonios sufrí aquel aborto. Cierto que tenía sólo un mes, y dieciséis años, y que por lo tanto el embarazo resultaba delicado, pero haber perdido a mi bebé así - Ron negó con la cabeza apesadumbrado - Sólo bebí aquel zumo y luego sentí un dolor terrible y mi bebé ya no existía.
Harry le puso un brazo en el hombro reconfortadoramente.
- Por qué no vas con Blaise, a mí me consta que él todavía te ama. El pobre ha estado toda la boda observándote de reojo.
- No puedo, nunca podré hasta que sea capaz de confesarle que llevé un hijo de él en mi vientre y lo perdí.
Respondió Ron. Harry asintió.
- Entonces confiésalo.
- No tengo valor. Además, lo nuestro volvería a acabar mal, por lo menos con Hermione me siento más seguro.
Harry abrió la boca para replicar, pero la llegada de Bill y Dorian con bebidas, acompañados por Remus, lo silenció. Ron les sonrió a los recién llegados y los saludó ocultando su tristeza, todos le devolvieron el saludo y sólo Bill notó extrañado que la sonrisa no le llegaba a Ron a los ojos.
Continuará...
