Capítulo I

Nuestros gemidos creaban una melodía placentera que embriagaba la habitación entera

En susurros decíamos el nombre del otro, excitantes brizas rozaban nuestros oídos logrando estremecernos más y más, manteniendo un movimiento constante; creando el ritmo perfecto para terminar lo que empezó con inocentes caricias

Ahora ya nada podría separar nuestras lenguas danzantes, y nuestros cuerpos que parecían ser uno sólo,

Ninguno tenía temor de lo sucedido

Pues anhelábamos lo mismo

zZzZzZ zZzZzZ zZzZzZ zZzZzZzZzZzZ

Parpadea un par de veces, los primeros rayos de sol le molestan la vista por lo que decide tomar asiento aún en su cama. No tiene deseos de empezar el día sintiendose de esta manera y se da un brusco golpe en la frente luego de reaccionar.

Fue sólo un sueño.. Espera ¿Estoy desilusionado? -¡Enfermo!- exclama molesto consigo mismo.

Escucha la puerta abrirse de golpe y su mirada se topa con una mujer de curvas prominentes y mirada angelical, lo cual hace que se despierte por completo. Todavía llevaba su camisón de dormir y su cabello perfectamente desordenado. ¿Quién no despertaría de golpe teniendo en frente a un monumento como ella? Las hormonas eran poderosas e Ichigo su presa pues ya no sería la excepción.

-¿Te encuentras bien, Kurosaki-kun? Escuché unos gritos – pregunta preocupada, pero en el instante que lo ve, se encuentra a un muchacho apuesto de un cuerpo bien cuidado pero su torso está al descubierto y aparta su mirada de él algo sonrojada.

- Estoy bien Inoue, no te preocupes. Fue sólo un sueño – repite recordando -Un dulce sueño.

- En ese caso.. alistémonos y vayamos a desayunar - sugiere aún sin verlo y sale a paso ligero de su habitación.

Así empezaba un nuevo día en la vida de Ichigo Kurosaki. Tenía un departamento súper lujoso donde ambos convivían sin siquiera ser novios. Todo gracias a que Orihime vendió su casa y las ganancias las invirtió en el inmueble; claro que Ichigo también colaboró con sus ahorros de toda la vida. Todas las habitaciones: la sala de estar, el comedor, los baños, la cocina, la terraza y el estudio donde guardaban todos los libros de medicina y gastromonía; se encontraban en el mismo nivel, sin necesidad de subir o bajar las ecaleras. Pero no se engañen, todo era muy espacioso y cómodo. Este departamento del sueño contaba con 11 pisos, y claramente ellos tomaron el Penthouse, con un panorama increíble y una vista espectacular. Ahí pasaban ratos juntos antes de irse a domir, por separado, claro xD

El joven Kurosaki se dirigió a su sanitario personal para tomar una ducha rápida. Ahí dentro pudo poner sus pensamientos en orden o por lo menos tomar conciencia de ello ¿Otra ves? ¿Otra vez el mismo sueño? Esto no puede seguir así.. y sobre todo sueño con ella de esta manera ¿Qué diablos está pasando conmigo? Esto debe cambiar Sabía la realidad, sabía que estaba enamorado de ella. Pero no sabía si era lo correcto. No quería arruinar su relación con Inoue. Justo ahora que se llevaban tan bien y compartían tanto en común. No debía echarlo a perder.

Ya cambiado con unos jeans azules, zapatillas, y un polo color celeste se dirigió a la puerta pues tenía clases en la univeridad. Antes de ello pasó por la cocina, la cual tenía un aroma atrayente e Ichigo con un olfato intrépido no lo pudo ignorar.

Se asomó al lugar y la vio. Ella, tan risueña, cálida, dulce y encantadora como siempre, se encontraba preparando el desayuno. Llevaba el cabello recogido en una cola de caballo y aún con su camisón de dormir pero con una ligera chompa encima, se veía radiante.

- Ah Kurosaki-kun - gira la cabeza para verlo - ¿Te quedas a tomar el desayuno conmigo? - pregunta con ojos brillosos, era imposible decirle que no.

- Claro - se dirige al comedor donde ella lo alcanza y le sirve una taza de café negro, tostadas con mermelada, jugo de frutas rojas, y unos panqueques recién hechos, todo olía delicioso y el estómago del chico no quería esperar.

- Que lo disfrutes Kurosaki-kun - le dijo para que ambos empezaran a degustar todo lo que ahora adornaba la mesa.

- ¿Te puedo preguntar algo? - pregunta la oji-gris sirviendose más jugo.

- Sabes que sí - responde terminando su café.

- ¿Tú crées en Dios? - él la mira confundido - Verás, he estado muy preocupada por tí, últimamente despiertas asustado o sobresaltado. Sé que si rezaras todas las noches, el Señor te cuidaría aún en tus sueños y dejarías de tener esas pesadillas.

- Créeme no son pesadillas sino todo lo contrario- piensa inconsientemente - Ah, pero no te preocupes tanto Inoue, ya no soy un niño. Me haces sentir mal - admitió sonrojándose un poco y desviando la mirada.

- Sí me preocupo y no lo puedes evitar. Tú siempre me has defendido y cuidado, y ahora yo también quisiera hacerlo contigo - ojitos dulces - Siento que Kurosaki-kun es como mi bebé - finaliza con una risita suave.

-¿Bebé? - El color rojo no tarda en aparecer de nuevo en su rostro.

- Jaja, perdón por incomodarte..- se levanta de la mesa - ya es hora que te vayas o llegarás tarde a tus clases - le avisa recogiendo los trastes.

- Ehh.. sí.. Gracias por la comida - se levanta tranquilo y toma su maleta de hombro - Nos vemos en la noche.

-M-Matte - logra decir antes de desaparecer - ¿Quieres que alquile el local del que hablamos el otro día?

Ichigo tiene cara de duda pero recuerda al instante - Sería mucha molestía Inoue.. no es neces..-

- Que no es ninguna molestía después de todo mañana es tu cumpleaños y hay que celebrar como a de lugar - afirma energética y poniendo esas caras que le fascinan tanto.

Ichigo asiente y se retira encantado. Está muy agradecido de compartir tanto tiempo con ella, por lo menos a estas horas ya que en el transcurso del día no es nada similar. Él tiene clases de 9am a 5pm, en cambio, ella tiene sus estudios más tarde de 2pm a 8pm. Estos horarios los distanciaba prominentemente pero gracias a Dios se habían acostumbrado a ello. De este modo Orihime tenía toda la mañana libre pero lo invertía en arreglar el depa, barrer un poco, acomodar las cosas, sacar la basura, fregar los trastes, regar las plantas de la terraza, en fin, varias cosas que no le tomaba el mínimo esfuerzo ya que cuando vivía sola hacía lo mismo. Por otro lado, Ichigo al llegar a casa, mas o menos a las 6pm lo que le esperaba era un hogar desierto, sin nadie alrededor. Siempre encontraba preparada la cena del día y todo en perfecto orden. Ya cuando ella llegaba podían compartir un pequeño momento juntos; ya sea haciendo tareas, viendo tele o en la terraza. Claramente, el desayuno era su momento del día preferido.

Una vez que llegó a la universidad vio que ya todos estaban en sus lugares pero felizmente el profesor aún no llegaba. Se acomodó en su pupitre, todos estaban perfectamente separados con medio metro de distancia y el pizarron al frente, era un aula ridículamente enorme pero era más agradable estudiar de esta manera. Nota que Ishida se encuentra en el asiento de atrás y le saluda. Ambos comparten la primera clase juntos. El profesor llega, conocido por ser el más extricto del plantel, y les hace una examen sorpresa. A todos los invadió el temor excepto al quincy quien logró terminar antes que todos con la seguridad que lo caracterizaba tanto.

Luego de unas cuatro horas de clase, tienen un receso y deciden ir al puesto de limonada. Cada uno toma su bebida y se acomoda en unas mesas con sombrilla pues el sol estaba de malas y molestaría a todo aquel que no tuviese protección.

- Ese profesor en verdad me odia - se quejaba Ichigo dejándose caer en la silla.

- ¿De qué hablas? Es el mejor profesor del país y como tal nos exige lo necesario para triunfar en un futuro cercano - decía tomando un sorbo de limonada helada.

- Me odia - reiteró - Cambiando de tema.. ¿Has tenido encuentros con hollows últimamente? - Ichigo curioso y algo nostálgico pues ese solía ser su trabajo.

- A decir verdad no, hasta la semana pasada eran 2 o 3 pero esta semana ya no he visto a ninguno. Todo ha estado muy tranquilo

- Me alegro, eso quiere decir que Karin tampoco tiene problemas con eso - comentó sonriendo.

De pronto una simpática muchacha se acerca a paso ligero y se incorpora entre estos dos jóvenes. Sus ojos eran dos pedazos de cielo y de color celeste, sus cabellos lazios y sedosos de un intenso color rojo y sus mejillas las adornaban pecas divertidas. Sin contar que tenía un buen cuerpo, aunque no con mucha delantera y una inteligencia nata. Obviamente también estudiaba medicina.

-Uryuu-kun, Kurosaki-kun - los saludó tomando asiento, y dándole un beso respectivo a su novio.

- Qué tal Himawari - saluda el ex shinigami con la mano.

- ¿Por qué tan cariñosa el día de hoy Hima-chan? - pregunta su novio sonriendo.

- ¿Acaso no puedo ser así contigo? Bueno en ese caso.. ven aquí Kurosaki-kun - dijo de broma.

Ichigo sabía que ellos dos eran muy felices juntos. Qué ironía. Ishida tan sólo era un cerebrito y de pésimo carácter en la preparatoria, y ahora compartía caricias con una estudiante de medicina muy bella. Se dispuso a retirarse disimuladamente del lugar, cosa que el par de tortolos no percató pues estaban muy ocupados expresando su amor de una manera muy dulce.

Se pone a dar una vuelta por la universidad, ve a muchos estudiantes al igual que él paseando; algunos con batas blancas. Cada día le agradaba más haber escogido esta carrera, su padre tenía razón; era un muchacho talentoso. Al seguir paseando por las áreas verdes y brisa cálida, no pudo evitar recordar a Rukia y Renji y a todas aquellas personas que conoció en la sociedad de Almas. Apenas era un chiquillo de 15 años y se prometió salvar vidas convirtiendose en shinigami. Toda esa etapa, todas esas batallas; todo eso parecía nunca haber ocurrido. Al fin tenía una vida normal y le encantaba, pero sentía que algo faltaba ¿Qué podía ser?

Mira al cielo ¿Acaso esos días jamás regresarán?

:D:D:D:D GRACIAS POR LEER :D:D:D:D:D

Cuando terminó de ordenar todo el departamento decidió vestirse con ropas de calle. Ya no era la joven de faldas largas y chompas holgadas; ahora usaba otra clase de atuendos más ajustados y de escotes sensuales. Además se maquillaba los ojos provocando una mirada hechizada, se hechaba un poco de rubor ya que su piel necesitaba color pues era frágil y clara, tan blanca como la leche. Sus labios carnosos ahora con un delicado brillo rosa los hacía ver aún más provocastivos ¿Todos cambian en esta vida, no es así?

Salió de su hogar con su bolso en el brazo izquierdo, pues tenía pensado ir también a su universidad. Caminaba a paso tranquilo y todos los hombres de esa residencial, que no eran nada feos por cierto, la saludaban cortésmente o simplemente no apartaban la vista de ella.

Orihime estaba acostumbrada ese tipo de tratos y no le molestaba para nada, al contrario, también saludaba muy risueña. Una vez que llegó a su destino, entró y pidió hablar con el gerente, antes de eso logró divisar a unos viejos amigos.

Tatsuki, estaba radiante, su cabello había crecido tanto como el de Orihime pero su corte de cabello era un poco más salvaje. Llevaba puesto, al igual que la peli-naranja, ropas un poco reveladoras y que le asentuaban perfecto. Por otro lado, Chad seguía con esos pectorales enormes pero su cabello lo llebaba más arreglado y su forma de vestir había cambiado olímpicamente pues esas camisas hawaiianas eran historia, ahora contaba con polos de moda y jeans entallados.

La oji-gris se acercó y los abrazó, hacía semanas sin verlos debido a los estudios; claramente quitaban mucho tiempo para estar con amigos.

- Chicos, ¿cómo les está yendo? - preguntó Orihime haciendo que ambos se sonrojen.

- Pues muy bien, mis clases aún empiezan a las 12:30am y decidí pasarme por aquí, es un bonito lugar nunca había venido antes.

- En serio, es muy elegante, me parece el lugar perfecto para la velada de mañana - comentó Chad ojeando el restaurante y sus lujos.

- ¿Verdad que sí? - sonrió - Pero ya, no se hagan los graciosos. Yo me refería a cómo les va como pareja.

- Ay Orihime, te gusta vernos rojos ¿verdad? - se quejó burlona su mejor amiga.

- ¿Srta Inoue?- se acerca un señor de terno negro y barba blanca - Soy el gerente del restaurante. Me informaron que quería hablar conmigo, tome asiento por favor - la dirige a una mesa del lugar, sus amigos también quisieron acompañarla y la siguen.

- Sí Señor, vera... quiero reservar el restaurante para el día de mañana, es una ocación especial - explicó la muchacha tranquilamente.

-Bueno.. no creo que pueda ser.. - iba a negarle el permiso pero cuando la pareja de amigos que estaban al costado de ella lo miraron y lo mataron con esa mirada, él no tuvo más opción - Q-Quiero decir claro ¿Para cuantas personas sería?

Orihime empezó a contar con los dedos analizando quienes irían a dicha fiesta - Mas o menos 20 personas. Quiero que sea una fiesta privada ¿Habrá pista de baile, no? - preguntó curiosa.

- Claro que sí jovencita. En este local ofrecemos de todo: buffet, pista de baile, chamgpán de cortesía, una torta de regalo y aperitivos extras.

- Asombroso - recalcó Tatsuki al imaginarse todo lo que degustaría.

Una vez hecho el contrato, los tres salieron del lugar. Chad tenía auto y se ofreció a dejar a Inoue en la universidad. Todo estaba llendo genial, y se sentía feliz de hacer algo por su Kurosaki-kun.

Espero que todo salga muy bien en su día especial

:D:D:D:D:D:D:D:DEJEN REVIEW:D:D:D:D:D:D:D:D:D:D

En la noche Ichigo estaba sentado frente al televisor viendo las luchas, hábito que tenía desde pequeño y lo hacía siempre con su hermana Karin. Pero esta vez no se sentía tranquilo, estaba preocupado, sus ojos veían hombres luchando pero su mente sólo tenía espacio para ella.

¿Por qué tardas tanto? Ya van a ser las 11pm y no regresas, un minuto más e iré a buscarte

Pensaba algo egoísta de su parte pues ella tenía el derecho de salir y demorarse cuanto desease. Sin embargo; esto lo hacía pues no quería que nada malo le ocurriera, la conocía, no era buena idea que saliera tan tarde y sobre todo sola en las salvajes calles de la ciudad. Apretaba los dientes, intentaba ser positivo...pero era inútil. Era demasiado valiosa como para dejarla sola en la noche.

En el momento menos pensado, escucha la puerta del departamento abrirse; era ella. Traía varias bolsas de compras encima y aparte su bolso. Ichigo no tardó en correr a ayudarla. Luego de acomodar todo en la mesa de centro pudo desahogarse preguntándole adónde había ido, pues conocía sus horarios. Ella simplemente le explicó que fue a hacer unas compras, había comprado un regalo para él.

- Pudiste haber llamado - le llamó la atención aún con cara de preocupado.

-L-Lo siento, no volverá a pasar - dice con cabeza gacha pues no le gustaba que él la reprendiera.

Talvez fue muy duro con ella, y quiso arreglar las cosas acercándose y cubriéndola con sus fuertes brazos. Después de todo, él era la causa de su demora. No podía haber sido más dulce de comprarle un obsequio, se maldijo por dentro ya que por su culpa pudo haberle pasado algo malo.

-Perdóname, a veces olvido que ya eres una mujer y puedes hacer cosas por tí misma, es sólo que no me gustaría que algo malo te pase, Inoue - le habló dulcemente aún teniendola entres sus brazos y apoyando su mentón en la cabeza de la chica. Ella abrió los ojos en par en par y sus mejillas no tardaron en arder. Esos deseos de casi llorar de hace un momento desaparecieron con el magnético roce de Ichigo.

-Está bien Kurosaki-kun, lo entiendo. Pero no olvides..- dijo levantando la cabeza para verlo a los ojos - que aquí la mamá soy yo y tu mi adorable hijito - le dio una gran sonrisa y también lo abrazó causando que Ichigo casi perdiera el equilíbrio.

- Claro que sí mamá - le siguió el juego de manera divertida. Él no había tenido madre desde muy, muy pequeño. Y al ver a Orihime fingiendo serlo le parecía la cosa más preciosa del mundo. Quizás ambas tuvieron ciertas similitudes en sus vidas pasadas.

La noche pasó tranquilamente, cada uno durmió de maravilla en su propia alcoba y se despertaron con muchas recargas el día de hoy. Primero lo hizo Orihime, salió a urtadillas de su habitación para llegar a la de Ichigo, procurando no hacer ruido. Abrió la puerta con cautela y se incorporó en la cama del chico, en ella aún dormía el peli-naranja muy placenteramente. De esta manera ella se pocisionó encima de él y dio un fuerte grito.

- ¡Feliz Cumpleaños, Kurosaki-kun! - el grito causó que el antiguo shinigami abriera los ojos en segundos, encontrando a la mujer, que amaba en secreto, encima de él y muy tentadoramente por cierto.

- G-Gracias Inoue, que linda - le dio una sonrisa encantadora, esas que sólo ella podía contemplar y que tanto le fascinaban.

Ella se agacha un poco y le da un abrazo, la posición en la que se encontraban no era favorable para el chico de hormonas locas, aferrada a él y con su nariz rosándole el cuello, susurra – Te quiero, Kurosaki-kun y espero que cumplas muchos más

No lo soportaba más, esto es, verdaderamente, una tortura. Su boca está tan cerca, sus labios tienen algo magnético. Todo está preparado para un momento íntimo entre los dos.

-No Ichigo, contrólate. Ella es tu amiga, no lo hagas –Esas palabras sonaban en su cabeza como campanas.

El momento llega a su fin, ella se aparta de él y vuelve a sonreír. Se levanta y empieza a saltar en la cama. Aquella cama era muy amplia, ¿con sólo decir que es King me creerían?

- Ven, haslo conmigo -lo sujetó del brazo e hizo que este también saltará. Parecían dos niños disfrutando de un colchón como trampolín.

Luego de ese momento divertido en la cama, ambos tomaron el desayuno con la normalidad de siempre. Ella se tomó la molestía de prepararle su desayuno favorito y él lo saboreó en cada mordisco. La comida era digna de un rey, y en efecto ella cocinaba como los dioses, hasta parecía una.

Como era sábado, pasaron toda la mañana juntos y comenzaron a invitar a los demás al restaurante "Irashiai" por teléfono. Todos aceptaban tal invitación y no se olvidaban de deserale a Ichigo un feliz cumpleaños #19. La fiesta iba a tener un tema y por lo tanto todos tenía que ir vestidos de blanco; tanto hombres como mujeres, incluyendo al cumpleañero.

Sin darse cuenta las horas pasaron, y la noche no tardó en apoderarse del lugar. Ya todos estaban elegantemente vestidos. Las chicas iban bien arregladas y perfectamente maquilladas mientras que los muchachos optaron por ponerse alguna fragancia irresistible y un look atrevido y sexy.

El local estaba magnífico, en la parte de afuera decía reservado y adentro todo era lujo tras lujo. Las alfombras, los adornos de mesa, la pista de baile, la comida; todo estaba preparado para una velada especial. Cada invitado tenía que dar su nombre en la lista y una vez dentro se topaban con un pedazo de cielo. Todos tenían la corazonada que sería una noche inolvidable y llena de alegría. O por lo menos eso se esperaba.

Las mesas estaban ubicadas en forma de U e Ichigo estaba sentado en el centro de esa U. A su lado derecho se encontraban Urahara, Yoruichi, Tessai, Jinta y Ururu, algunos ex shinigamis con los que podía conversar aunque este sobrerero siempre se negaba a decirle algo sobre la Sociedad de Almas. Al otro lado estaban Orihime, Tatsuki, Chad, Uryuu y Himawari. Aunque sentía que faltaban espacios, eso pensaba un nostálgico peli-naranja. Otro año más sin ellos, otro año más sin ser un shinigami.. me conformaría con ser uno sustituto..

Obviamente aún faltaban personas en el lugar, y esas eran la familia de Ichigo. Hace tiempo que no veía a su padre o tenían un momento en familia, quizas algo más de medio año. Pero no le había molestado, sólo con saber que se encontraban bien, le tranquilizaba.

- Antes que nada, me sorprendes Ichigo-kun. Viviendo con la bella de Orihime-chan y hasta ahora no haces nada pervertido. Te felicito – Kisuke le guiña un ojo y le muestra el dedo pulgar.

- ¿De qué clase de cosas pervertidas hablas, loco? - se exalta ante este comentario.

- ¿A qué hora llegará tu padre, Ichigo? - de pronto Yoruichi se incorpora.

- No lo sé, pero conociéndolo..no me parece raro que llegue tarde

- No hables así Ichigo. Además recién son las 7:10, diez minutos de retraso no son nada - trata de justificarlo Tatsuki.

- Seguro ya están por llegar - acota Chad.

- Esto es emocionante, nunca conocí a tu padre, Kurosaki-kun - comenta Himawari entusiasmada.

- Basta decir que son una familia muy peculiar - sonrie el quincy de manera obvia.

- Son ellos - avisa Orihime señalando la entrada y poniéndose de pie. Todos los presentes imitan la acción para ver entrar a cuatro personas; el doctor Kurosaki, quien mantenía su apariencia tan atractivo como siempre, Yuzu y Karin, ellas venían con un enorme regalo envuelto de color verde y al igual que su padre estaban vestidas de blanco.

Pero había alguien más. Era una mujer de piel blanca, cabello gris y ondulado que le llegaba hasta la cintura, sus ojos eran de color verde oscuro y en su mirada se veía algo angelical. Nadie la conocía, y venía de la mano de Isshin. Esto no le agradó a su primogénito desde el principio.

- ¡Feliz Cumpleaños, hijo mío! Cada día te conviertes en todo un hombre - se expresó su progenitor dándole un abrazo y haciendo un escándalo innecesario, aún seguía con ese humor característico.

- Feliz Día Ichi-nii - sus hermanas se unieron al abrazo. Creando un cuadro perfecto de una familia feliz.. o no?..

- Este.. viejo, no quiero sonar mal educado pero.. ¿quién es ella? - fue un impulso que no pudo contener, señalando a la mujer de atrás. Ella atinó a volver a tomar la mano de su padre y sonreir.

-Estee.. Ichigo - ahora Isshin cambió su semblante y sonó lo más serio posible- Su nombre es Nadeshiko y... es mi prometida.

El joven Kurosaki no lo podía creer, esa noticia llegó de la nada; simplemente fue un shock. Sentía su sangre arder, la rabia que empezaba a sentir se apoderó de su ser. No podía imaginar a ninguna otra mujer al lado de su padre, excepto su madre. Masaki. Amaba a su madre y sentir que la reemplazaban era un incón en el corazón; no tenía explicación. Era puro dolor.

Recordaba su infancia, momentos inborrables que compartió junto a su madre. Cuando caminaban de la mano en un día lluvioso y un carro pasaba desconsideradamente mojando a Ichigo de pies a cabeza; su madre muy amablemente se ofreció a cambiar el lado de la acera y secar con un pañuelo sus mejillas.Yo traigo el impermeable mamá, déjame protegerte Aún recuerda esas palabras y la promesa que no pudo cumplir. Todos la amabamos, siempre fue el centro de nuestro universo.. y ahora.. ¿Por qué mierda tenía que cambiar todo?

Agachó la cabeza y se retiró del lugar a paso ligero. Cerró fuertemente los puños. Estaba verdaderamente molesto.

- ¡Ichgooo! - Escuchaba que gritaban su nombre pero no le importó, y como aquél día, la lluvia cayó. Ya no le importaba nada, ni que fuese su cumpleaños, ni que estuviese lloviendo. Lo único que tenía en mente era alejarse de ahí y calmar su enojo, no quería sonar irrespetuoso en el lugar; en otro momento daría su opinión pero ahora lo único que lo esperaba era la soledad.

Pero esperen.. escucha un ruido. Es alguien acercándose. Voltea el rostro violentamente. Es ella, siempre iba a estar ahí para él, lo tenía claro y estaba sumamente agradecido por ello. Ella logra captar todo ese dolor que ocultaba esa mirada masculina y se acerca lo suficiente para rodear su cuello y que de esta manera él se apoye en su pecho; sólo quería consolarlo y que sepa que jamás iba a estar solo en su dolor. Jamás.

- Todo va a estar bien, Kurosaki-kun

Eso es todo por hoy, amigos n.n

Agradezco de ante mano los reviews que me dejaron pues sin ellos esta conti no hubiera sido posible:

Sean-kun, david-kun, jannice-chan, aiko-san, yunna-chan, akary-chan, kriscia-chan, kuchiki kibe-san, zoeldwina-san, nypsy-chan, Usio-san

(si no les gusta la terminación háganmelo saber, si n.n?)

¡Y tú! si te tomaste la molestia de leer o te gustó, no dudes en dejar tu huella :)

¡Hasta Pronto!