Capítulo II
Todo va a estar bien, Kurosaki-kun
Aquellas palabras dulces eran la razón por la cual Ichigo y Orihime aún mantenían un cálido y reconfortante abrazo. Su aroma, su cuerpo, todo a su disposición sin nadie alrededor. Estaba disfrutando demasiado el tenerla para él solo, aferrado a su pecho, pero de pronto recuerda que sigue siendo su amiga, y que el lazo que comparten es únicamente de amistad. Había tenido una reputación incomparable en la Preparatoria por ser alguien que lidiaba sus problemas solo, no le agradaba depender de nadie para salir adelante. Sin duda todo esto causó que Ichigo reaccionará de una manera extraña.
Debía cultivar esa amistad tan hermosa que habían formado, no perjudicarla.
- Etto.. Inoue - habló retirando el abrazo y mirándola a los ojos con una expresión algo decaída- Perdóname por lo que te voy a decir pero.. necesito que te vayas. Déjame solo por favor.
Ella abrió los ojos de par en par ¿Por qué decía esto? Sólo quería ayudarlo y sepa que siempre podría confiar con ella, siempre.
- No lo haré - respondió decidida y entrelazando su mirada, esto logró que Ichigo también abriera los ojos como platos. Nunca la había oído hablar de esa manera, parecía otra persona, no la tierna y obediente peli-naranja.
- ¿Inoue?
- Ya te lo dije. No te voy a dejar solo cuando más me necesitas Kurosaki-kun, te pido que lo entiendas - bajó su mirada y se sentó en una de las bancas que se encontraban en esa misma vereda y él la imitó - Me imagino cómo debes sentirte, fue algo muy repentino. Pero sabes.. es algo inevitable.
- Inevitable - repitió mentalmente sin entender mucho.
- El amor.. es algo inevitable - habló algo sonrojada y levantó su mirada encontrando un par de ojos color caramelo viéndola detenidamente - No es algo que nosotros, simples seres humanos, podamos controlar - ahora levantó la cabeza para contemplar un cielo magníficamente estrellado - Ocurre cuando uno menos se da cuenta, en cualquier momento y lugar. Cuando sientes que tu pecho se comprime o te falta aire, cuando te sientes inútil al tratar de dejar esos sentimientos de lado, ahí es cuando descubres que alguien más se convierte en una parte indispensable en tu vida. En el amor no eres tú el que elige sino tu corazón - sonrió inconscientemente - Y eso fue lo que pasó con Kurosaki-san. Estoy segura que ama con toda su alma a tu madre y siempre lo hará, pero él es un ser humano, un hombre como todos, con muchos años más por delante; tiene derecho a ser feliz con una mujer con la cual envejecer y terminar sus años; dando y recibiendo amor incondicionalmente.
El muchacho desvió la mirada, recopilando toda esa nueva información. Quería a su viejo, de eso no hay duda, pero nunca se había puesto a pensar que algún día sus tres hijos crecerían y serían adultos, dejándolo solo. Quizás antes eso no era tan importante para él, pero ahora que había madurado tanto y notando lo rápido que pasan los años..sabía que eso era posible y trataría de comprender.
- Él te ama Kurosaki-kun y lo único que desea es verte feliz. Aún tienes a tu padre a tu lado - le recordó tratando de regalarle una sonrisa que no logró sin transmitir dolor - ¿No le deseas ser feliz también? - Tomó sus manos tibias dándole fuerza y apoyo.
- Y-Yo - no sabía cómo reaccionar. Ella tenía razón, toda la razón, y su forma de pensar cambió olímpicamente. Todo gracias a su amada.
- Tu madre aún está con ustedes, aquí - tocó su pecho haciendo que Ichigo sintiera una ligera descarga eléctrica recorrer su cuerpo - en sus corazones. Nadie podrá reemplazarla, tenlo por seguro - lo vio tiernamente y sus manos se unieron.
- Sí - dijo por fin - Es verdad, ella jamás podría ser reemplazada. Supongo que el viejo también merece felicidad - admitió resignado y de mejor humor, su ceño fruncido había desaparecido por completo y en vez de ello, su rostro mostraba gratitud, sólo para ella - Gracias de nuevo Inoue, eres la mejor - se arriesgó a decir.
- Por nada.. Bueno - viendo su reloj de mano - Aún es tu cumpleaños y la fiesta apenas acaba de comenzar- levantándose de su asiento y extendiéndole una mano - Es hora de irnos.
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Cuando volvieron al restaurante, la mayoría se encontraba bailando una canción lenta; "Listen to your heart". Era obviamente para parejas y se apreciaban diversas parejas, muy acaramelados, en la pista de baile. La atmósfera era tranquila y sosegada, sólo faltaba el par naranja. Giró el rostro y vio a su padre correr hacia él. Orihime atinó dejarlos solos para que charlaran de padre a hijo.
- Bien, te escucho - se apoyó en una pared con ambas manos dentro de sus bolsillos.
- Esta bien - tomó aire - Perdóname Ichigo, no creí que lo tomarías tan mal. Sabía que sería una gran sorpresa para todos pero mi intención no era causarte dolor y mucho menos desesperación.
- Entiendo - dijo vagamente.
- ¿E-Entiendes? - El Dr. Kurosaki formó varios signos de interrogación en su cabeza.
- Sí - afirmó denuevo - Oye viejo, sé lo que ella significa para tí, no sé cómo se habrán conocido y quiero tomar las cosas con calma. Si decidiste decírmelo ahora era obvio que esperabas otra reacción de mi parte. Quizás ahora comprenda lo que sientes - miró de reojo a la oji-gris que ahora compartía risas con las gemelas Kurosaki - Alguna vez me dijeron que.. uno no elige sino el corazón. Y si aún tienes el posibilidad de enamorarte yo no me puedo oponer, pues sé que mi madre también querría volver a verte feliz al lado de alguien.
Isshin no concebía crédito a lo que acababa de escuchar y sus ojos se mantenían como dos huevos fritos - HIJOOOO- se le avalanzó inesperadamente y lo llevó por los aires soltando algunas lágrimas - ¡Nunca pensé verte tan maduro y comprensivo, me sorprendes. Y aún más con ese discurso tan cursi! - gritaba su progenitor con ojos brillosos de felicidad.
- ¡Basta viejo! me arruinas la ropa - ordenó con una venita pulsante deshaciendo tal abrazo - Estás tan loco como siempre - arreglándose la camisa - ¿Cómo es que ella te puede soportar? La admiro - dijo burlonamente - ¿Y bien?
- Y bien..
- ¿Qué esperas? Invítala a bailar, te está esperando - le indicó señalando a Nadeshiko, quien hasta el momento se había mantenido al margen de la situación, esperando lo mejor.
El Dr. Kurosaki lo vio un par de segundos y sonrió para luego ejecutar la acción que su hijo le había indicado.
Era cierto, el amor es inevitable y ahora Ichigo Kurosaki sentía ese extraña sensación con la persona, según él, menos indicada. No quería causarle daño y tampoco quería dañarse él mismo ocultando sus sentimientos. De nuevo paseó la mirada por el lugar encontrando a la musa de sus deseos reír a carcajadas con sus dos hermanas. Era perfecta, simplemente perfecta para él. Tomó una gran bocanada de aire y se dispuso a acercársele. No estaba muy seguro de lo que haría pero era ahora o nunca.
- Hey - dijo al llegar con las chicas - ¿puedo hablar contigo? - bajó un poco la mirada - A solas - sus hermanas captaron la idea en segundos y se retiraron.
- ¿Qué es tan importante para pedirle a tus hermanas que se vayan? - preguntó curiosa y anonada.
- Inoue, tú y yo..- suspiró - somos amigos.. desde hace mucho tiempo.. Hemos compartido vivencias increíbles y me alegró de haberte conocido - no podía despegar su mirada de ella - Eres asombrosa, estás llenas de sorpresas y tu forma de ser la encuentro adorable.
Los años hacen al maestro y Orihime ahora podía ocultar bastante bien su sonrojo, aunque no por completo. Si esas mismas palabras se las hubiese dicho tres años atrás, en este momento ella estaría sufriendo un ataque al corazón por la felicidad que la invadía.
- A lo que me refiero es que.. en todo este tiempo que hemos convivido juntos.. me he dado cuenta que yo en realidad te..-
- ¡Buenas noches Todo el mundo! - llamó la atención un rubio con sombrero a rayas verdes y blancas.
La música se había detenido. Todos los invitados presentes voltearon a ver el acontecimiento: Urahara se había parado en una de las sillas y sonado una copa con una pequeña cucharilla provocando un fino ruido que aturdía los oídos.
- ¡Y Buenas noches especialmente para tí, Kurosaki-san! - un faro de luz iluminó al chico de cabellos naranjas, dejándolo perplejo - Todos deseamos que la hayas pasado y la sigas pasando bien en tu cumpleaños.
- Y así era hasta que me interrumpieron - dijo en voz baja y con una venita pulsante en la frente.
- Una fiesta de cumpleaños no es nada sin un regalo - prosiguió el rubio en voz alta - Por favor dirígete a la puerta de entrada del restaurante, te está esperando algo sumamente asombroso.
Toda la multitud siguió la orden un poco más rápido que Ichigo. ¿Un regalo? ¿Para él? ¡Maldita sea! No se quejaba por recibir un regalo sino por que en ese preciso instante estaba haciendo algo importante. Estaba apunto de confesarle su amor, eso que había guardado durante un par de años y ahora todo se complicaba.
- K-Kurosaki-kun, creo que lo mejor ahora es que vayas y recibas tu regalo - sugirió la peli-naranja muy decepcionada pero feliz por él.
Él asintió y maldijo por lo bajo antes de encaminarse a la entrada. Una vez ahí un montón de gente, no sólo invitados, sino también peatones singulares contemplaban algo. Él se hizo camino entre aquella multitud y sus ojos no tardaron en abrirse como platos, lo que estaba viendo era un auto, pero no cualquier auto, un Lamborghini Murciélago. Que irónico, tenía el nombre del poder más fuerte de Ulquiorra.
El cumpleañero no podía cerrar la boca de la impresión. Era un shock tremendo ver ese auto, y saber que era suyo.
- Feliz Cumpleaños - Isshin lo tomó del hombro.
- G-Gracias - logró pronunciar aún con mucho asombro.
- No sólo me lo agradezcas a mí, yo no tengo tanto dinero. Todos apoyaron para comprarte este obsequio. - aclaró su progenitor señalando a Urahara, Yoruichi y todos sus amigos. - Todo fue idea de Orihime-chan - finalizó sonriendo sobre manera.
Él se giró y Orihime lo veía, estaba complacida de que le haya gustado tanto - Inoue, esto es.. -trataba de explicarse - sorprendente. Muchas gracias- la abrazó rápidamente sintiéndo la confianza necesaria.
- Y como a mí me gusta que no sólo haya una, sino varias sorpresas.. - dijo Urahara de nuevo en voz alta - ..Acérquense - indicó con su abanico.
Y ocurrió, después de tanto tiempo, ahí estaban. No habían cambiado en lo absoluto, sinceramente parecía no haber pasado ni un día sin ellos. Ella aún era de baja estatura, sus ojos claros y de color azul profundo y su piel tan blanca como la nieve. Él seguía teniendo ese ceño fruncido en el rostro, mantenía esa espalda ancha y tatuajes extraños. Obviamente, no estaban vestidos con esos singulares kimonos negros, ya que estaban usando sus gigais sin los cuales Ichigo no estaría viéndolos ahora.
- CH-CH-CHICOS - habló Ichigo intentando señalarlos. A comparación del auto, esa sí había sido la más grande sorpresa de su vida. Nunca creyó volverlos a ver. Pensaba que eso había quedado en el pasado y enterrado pues ni rastro de vida daban. Pero al verlos y notar que seguían como siempre, su ser tembló lleno de alegría y asombro.
- ¡Ichigo! - gritaron ambos al reconocerlo, a diferencia de ellos, él sí había cambiado y mucho. Su cabello estaba más largo pero no demasiado. Su rostro era un poquito más largo y su cuerpo, pues había crecido unos cuantos centímetros más, manteniendo su espalda y brazos tan cuidados como siempre. Sin duda estaba mucho más apuesto que antes ¿Era posible? :O
- ¡Cómo has cambiado! - dijo perpleja Rukia - Casi no te reconozco, ¿has crecido más?
- Quizás.. - respondió alegre - Pero tú no has cambiado en nada, enana. Y tú tampoco Renji.
- Será por que el tiempo pasa de una manera diferente en la Sociedad de Almas - trató de sonar burlón. - Cielos, en verdad que has cambiado, ya no te ríes de nada.
- En primer lugar, nunca me dieron risa tus chistes y en segundo lugar, es porque he madurado - contestó Ichigo tranquilo pero aún muy sorprendido de tenerlos en frente y lograr hablar con ellos denuevo. Parecía un milagro.
En efecto, ese reencuentro emotivo fue genial. El resto de la fiesta compartieron anécdotas, bromas, risas, noticias y chismes. Al parecer, en la Sociedad de Almas todo estaba sumamente tranquilo gracias a Ichigo, todos lo veían como un héroe. Según ellos si el ex shinigami volviese lo tratarían como a un Dios griego. Pero esperen un minuto.. eso no podía ser posible pues él no podría cruzar de nuevo entre ambos mundos.
- Un segundo.. ¿Cómo es que lograron venir? pensé que eso era imposible - preguntó Ichigo desconcertado.
- Ah, verás.. Urahara-san, desde hace mucho, estuvo haciendo papeleos y pedidos para que Renji y yo podamos venir justo hoy, en tu cumpleaños - informó una alegre Rukia.
- ¿En verdad lograron persuadir al General Comandante? - cuestionó ahora Uryuu no muy confiado.
- Eso, y que mi capitan hizo hasta lo imposible para convencerlo - dijo Renji.
- Adoro a mi Nii-sama - acotó la peli-negra con estrellas en los ojos - Bueno y cómo les está yendo a todos ¿Qué me perdí durante estos años? - Rukia los vio entusiasmada.
- Ni te imaginas - suspiró el peli-naranja.
- En realidad, millones de cosas han cambiado Kuchiki-san. Te las contaré todas si quieres - contestó dulcemente Orihime.
- ¿En serio? GRACIASS - la jaló de la mano para irse a otro lado donde sólo ellas pudiesen conversar.
- Oye y.. ¿Cúantos años se supone que cumples? - Renji parecía algo fuera de lugar.
- Cumple 19 - contestó Chad llegando al lugar con unos tragos - Por cierto, Uryuu, Himawari te está buscando.
- Gracias por avisarme Sado - dijo dando una reverencia y dirigiéndose a su novia.
- ¿Quién es Himawari? - denuevo Renji tuvo que preguntar, en verdad tenía curiosidad.
- ¿Ves a aquella chica de allá? - le dijo Ichigo señalando a un par de jovencitas con copas en manos.
- ¿Con la que esta hablando Tatsuki? - quizo adivinar.
- Si
- Wow..Es hermosa ¿Qué hace una mujer como ella aquí? Quizás con los encantos Abarai logre conquist..-
- Bueno ella es Himawari y la novia de Ishida - le explicó antes de que fuera demasiado tarde.
- ¿QUÉÉE?
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- ¿QUE ICHIGO Y TÚ ESTÁN VIVIENDO JUNTOS? - una escandalosa shinigami no concebía la idea.
- Sí - confirmó la oji-gris con una gotita en la frente - Pero no grites tanto, no es la gran noticia del año..-
- ¿Que no? ¡Inoue, estás viviendo con Ichigo! No me puedo ni imaginar todo lo que habrán hecho, es un hombre y las hormonas siempre estarán de aquí a allá. ¡Encima de todo, tú estás enamorada de él! - no lo había olvidado, ese secreto hasta ahora lo recordaba.
- P-Pues.. - trató de justificarse - Él no es como los demás hombres, Kurosaki-kun me respeta y cuida como ningún otro chico - un sonrojo volvió a aparecer. - En verdad.. y creo que él..-
- Disculpa Inoue, tengo que hablar con el Rey de Roma - se excusó dejándola con la palabra en la boca- ¡Ichigo! - lo llamó buscándolo a todo pulmón, la música a todo volumen no sería impedimento para hallarlo.
- ¿Qué fue, enana? - lo miró extrañado.
- Tú vienes conmigo - lo jaló del hombro y se dirigieron a la parte de atrás del restaurante. Donde había un armonioso jardín japonés.
- ¿Que ocurre Rukia? - no entendía muy bien lo que pasaba pero ella estaba de brazos cruzados y con ambos ojos cerrados.
- Cómo pudiste.. tú..tú idiota..no puedes estar viviendo con ella - dijo molesta y aún con ambos brazos cruzados.
- ¿Qué? ¿Y por qué no? - respondió del mismo modo.
- Mierda.. no le puedo decir que ella está enamorada de él.. eso arruinaría muchas cosas.. pero sin duda ella estará ilusionandose demasiado con este cabeza de zanahoria - recordó un poco confundida pues ahora no sabía qué decir - Bueno tú sabes.. cuando un hombre y una mujer conviven pueden pasar ciertas cosas.. alguien podría ilusionarse una vida juntos.. no sé.. creer estar enamorado - soltó rogando que no se diera cuenta.
- Ah.. era eso - contestó nervioso - Te has dado cuenta..- desvió la mirada- Que estoy enamorado de Inoue.
- ¿AAAHHHH? - anonada por completo - Ah ya entiendo..él es la causa del por qué están viviendo juntos. Pero si no son pareja aún.. eso quiere decir que ninguno a confesado sus sentimiento aún - razonó rápidamente - Claro a eso me refería - trató sonar lo más convincente posible - Me alegro por Inoue.
- Wow, todavía me puede entender sin que yo le cuente nada - pensó Ichigo asombrado, fruto de la excelente actuación de la peli-negra.
- ¿Y no se lo piensas decir? O sea.. confesarle que la amas
- Es más difícil de lo que creía - admitió pasando un brazo por detrás de su cabeza - Además no sé si sea lo correcto, es mi amiga, como una hermana o algo así, no quiero que se pierda un amistad con una relación que tal vez no funcione. Es decir, es Inoue, somos tan diferentes..
- Como dice el dicho: Los opuestos se atraen - dijo en voz baja.
- ¿Dijiste algo? - preguntó Ichigo.
- No nada - contestó sonriendo - Sólo te recomiendo hacerlo, y pronto, pues al parecer en este mundo los años pasan volando y las oportunidades llegan y van. Nunca sabrás si pudo haber existido algo entre los dos si no lo intentas - y con esto dicho, la shinigami se retiró dejándolo con mucho en qué pensar. En verdad que necesitaba a Rukia para entender sus propios sentimientos y tomar una decisión.
- Espero que nos volvamos a ver pronto - dijo alejándose.
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Apenas faltaban 15 minutos para las 4 am. y ya muchas personas se sentían listas para retirarse de dicha celebración. A pesar de los múltiples acontecimientos inesperados y sorpresas gratas, el cumpleaños #19 del ex shinigami sustituto había sido estupendo. Adoraron la comida, los reencuentros milagrosos, el baile y la decoración; en resumen todo. El único incoveniente, evidentemente, fue que Ichigo no logró confesar sus sentimientos.
El peli-naranja tomó las llaves del Lamborghini y prendió el auto, tenía que ir a casa y llevar a una ebria peli-naranja también. Los hábitos que había compartido con Rangiku seguían presentes pues al final de la noche no estaba tan sobria como siempre. El joven la tomó con cuidado de la cintura y la metió al auto, durante todo el camino procuró ir lentamente pues ella podía perder el equilibrio en el asiento y caer. Cuando llegaron al departamento la sacó del vehículo con más cuidado pues se había quedado dormida y no pretendía despertarla. Le encantaba verla dormida, parecía un ángel, aunque oliese a alcohol.
Optó por el ascensor para llegar al onceavo piso, durante ese pequeño momento pudo haber jurado escuchar a Orihime hablar dormida - No te alejes nunca de mí Kuros..te quiero demasiado..- y volvió a quedarse profundamente dormida. Él no sabía que pensar.. ¿Iba a decir Kurosaki-kun? No, seguramente es mi imagincaión.. debo tener alcohol en la cabeza - trataba de hallar un significado a todo esto.
Al entrar a su departamento, él tuvo que llevarla a su dormitorio. A decir verdad, él nunca había entrado a su dormitorio a pesar del tiempo que vivían juntos. En cambio ella sí había ido al suyo, ya sea para arreglar, limpiar, o simplemente pasar el rato. En el momento que dio el primer paso a la habitación de Inoue, sintió una extraña sensación recorrer su ser otra vez. Él nunca, pero nunca, había entrado a la habitación de alguna amiga, en sus 19 años de vida, nunca lo hizo. Le parecía raro e innecesario a la vez, pero ahora era diferente, era por ayudar ¿Verdad?
Todo estaba perfectamente acomodado, el ambiente olía a rosas y caramelo, igual que ella. Las paredes eran de color amarillo y los muebles de mármol hacían la combinación perfecta. Había una cama Queen en el centro, un armario, un gran espejo, un escritorio y una laptop encima, muchos peluches pero ninguno eran conejos, miles de adornos y el piso lo cubría una alfombra de color blanco.
Sólo estoy aquí para depositarla en su cama, eso es todo - reiteraba en su mente -Sólo debo acomodarla y dejar que se duerma - posicionándola en ella delicadamente - Eres preciosa.. te amo. Espera ¿qué? ¿En verdad la amo? -Vastó contemplarla una milésima de segundo para contestarse - Sí, es cierto, en verdad la amo.. ¡Rayos! me encantaría ser suficientemente bueno para ella.. En definitiva el que conquiste su corazón será muy afortunado.
No entendía qué ocurría con su cuerpo, pero inconscientemente se había acercado peligrosamente a su rostro. Era el momento, la tenía ahí, para él, sólo faltaba actuar. Deseaba esos labios con toda su alma y no pararía hasta lograrlo. Apenas faltaban 5 centímetros para el dulce roze de sus labios y.. No, no puedo hacerlo. Esta no es la manera de hacer las cosas volvió a ponerse de pie y sacudir la cabeza.
Debo hacer algo pronto. Gracias a ella hoy me pasaron cosas muy buenas. "Es indispensable en mi vida"
Su mirada se posó en la ventana de la habitación, haciendo el cuadro perfecto de la luna.
Gracias por todo Inoue.
xOXoxOXOxOXox Que lo disfruten xoXOxoXOxOoxOX
Pocos días pasaron desde entonces y las palabras de Rukia seguían presentes en la cabeza del ex-shinigami "te recomiendo hacerlo pronto". Estaba decidido, tenía que hacerlo sin importar qué fuese a ocurrir, sólo deseaba expresar lo que sentía y dejar de comprimir todos esos deseos de una jodida vez por todas.
Pero no fue nada fácil, cada vez que estaba por decirle la verdad algún inconveniente o interrupción debía ocurrir. Al parecer el Universo estaba rotundamente en contra de la posible relación naranja. Sin embargo, todos sabemos que Ichigo no es de esas personas que se rinden tan fácilmente, lucha por lo que quiere hasta conseguirlo.
Eran las 10:40 pm, Orihime había decidido darse un relajante baño caliente, luego de eso quiso ir a la cocina a prepararse algo de comer pues no se había llenado con la cena. Lo único que tenía puesto era una bata blanca cubriéndole el cuerpo, desde su pecho hasta las rodillas. Sus cabellos naranjas aún estaban húmedos pero le gustaba tenerlo así por lo que optó llevarlo suelto.
Ichigo aún no se había quedado dormido, se encontraba en su cuarto leyendo un libro de medicina que al parecer le resultaba bastante interesante. Él dormía con shorts a cuadros y una playera, por lo que ahora se encontraba así. Pero tanto conocimiento causa hambre y el cuerpo reclama comida. Se dirigió a la cocina y sus ojos quedaron en shock sin contar que su corazón casi se le sale del pecho.
- Inoue - su boca estaba ligeramente abierta.
Ella tembló al escuchar esa voz. No puede ser cierto.. es es.. - ¡Kurosaki-kun! - exclamó roja de verguenza, ya que practicamente estaba desnuda.
- Etto.. yo.. sólo vine para hacer.. - sus ojos cafés no se despegaban de su cuerpo, la bata que llevaba puesta le quedaba muy atractiva y sus curvas femeninas captaban toda la atención del chico - Un switch.. quiero decir un sandwich - corrigió rápidamente tratando con todas sus fuerzas quitar su mirada de ella.
- Bueno.. p-pero si quieres yo te lo puedo preparar..- sugirió con un suave color carmesí sobre sus mejillas.
- Y llevármelo a mi cuarto - pensó rápidamente - E-Esta bien.. gracias.
Y así lo hizo ella. Preparó el sandwich con mortadella, mayonesa, lechuga, tomate y jamón (ya me dio hambre) y se dispuso a ir a la alcoba de Ichigo. Estaba un poco temerosa, ¿Será su apariencia? pero aún así no fue a cambiarse de ropa y llegó a su destino con el aperitivo en mano.
- Kurosaki-kun, aquí te dejo tu..- tocó la puerta y entró, hallando al peli-naranja cambiandose de playera y mostrando su ancha y seductora espalda - sandwich.
Él giró sobre su eje y terminó de cambiarse - Te lo agradezco Inoue, ah una cosa.. ¿me puedes ayudar con esto? Siento que esta playera quema y no podré dormir así, no entiendo por qué.
- Es porque no es de algodón. - le explicó acercándose - Mira, esta sí es de algodón, te aseguro que así dormirás mucho mejor.
- Gracias - la recibió para cambiarse en el acto. Pero tuvo problemas al momento de ponérsela bien, por lo que Orihime intervino para ayudarle, sintiendo esos músculos y espalda bronceada. Él gozó el roze de sus manos y su mirada atractiva se posó en la de ella. Orihime se perdió en sus ojos color chocolate y sintió un deseo increíble por besarlo. Él la tomó de la cintura mecánicamente y ella lo tomó del cuello, sus narices estaban rozando pero sus labios aún tenían un corto recorrido por terminar.
"A la mierda el Universo" - Y con este pensamiento se dejó llevar por el momento, cada segundo más cerca de sus labios; a punto de saborearlos y confirmar si en realidad sabían tan bien como en sus sueños o mejor.
Sentían los latidos del corazón del otro, su aliento convirtiéndose en algo necesario para vivir, el calor que ambos tenían en sus cuerpos y un miedo inocente de lo que estaba apunto de suceder. Pero eso no importó. Y en pocos segundos el beso soñado llegó a ellos. Dulce, tibio, placentero; perfecto. Un sinfín de sentimientos los invadían en ese preciso instante, pero no se detuvieron y sus labios seguían juntos. Pero Orihime, no sabía qué estaba ocurriendo, algo no estaba bien..tenía que parar y con un ligero movimiento puso un brazo en el pecho de Ichigo y se alejó de sus deliciosos labios.
- Ku-Kurosaki-kun, esto.. yo.. no quise hacer esto.. perdóname por favor - se tiñó de rojo mientras que un desconcertado Ichigo la veía.
- No tienes por qué disculparte Inoue - acarició sus mejillas y ella abrió los ojos como platos - Es algo que siempre quise hacer, y por fin se hizo realidad. Me gustas Inoue, me gustas demasiado.
- P-Pero.. eso.. eso no quiere decir que podamos hacer esta clase de cosas.. Claro que nos gustamos.. me gusta tu forma de ser, que seas tan protector..-
- No me entendiste. - se acercó tomándola de la cintura otra vez - Estoy enamorado de ti, Inoue. Perdóname por no decírtelo antes, pero este sentimiento no me ha dejado dormir durante un par de años.
- Un par de años - repitió estremeciéndose completa.
- Sólo espero que me des una oportunidad para demostrarte todo lo que siento por tí.
- Yo.. Kurosaki-kun.. también estoy enamorada de tí, siempre lo estuve, desde que te conocí me gustaste mucho, pero siempre creí que lo nuestro quedaría en una sencilla amistad. Nunca pensé que te enamorarías de mí - admitió dejando caer un par de lágrimas por su rostro a los cuales Ichigo no tardó en secar con su dedo pulgar.
- Yo no lo sabía - contestó apenado y sintiéndose como un completo idiota - Pero quizás aún no es demasiado tarde para intentarlo.
- ¿En serio lo crees? Acaso tú.. - dijo con ojos brillosos y voz temerosa.
- Inoue ¿Quieres ser mi novia?
Claro que quiere ser tu novia, ¡yo quiero ser tu novia! xD todas queremos serlo.
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Un Billon de besotes y abrazos a ustedes por los reviews y que les guste esta historia me hace inmensamente feliz
David-kun . aiko-san . zoeldwina-san . Sean-kun . Shintani-kun . Kriscia-chan . nypsy-chan . Kira-chan
Usio-san . Lila-chan . dany-chan . yuuna-chan . life-chan . Akary-chan . zero-kun . OriHimeko-chan
Y Gracias a "Everytime we touch-Cascada" por la inspiración.
Sí, para los fans de Clamp como yo, tomé el personaje de Nadeshiko, madre de Sakura :D no me negarán que es muy parecida a Masaki
¡Hasta la próxima!
