Capítulo V

- ¡Muy bien Karin-chan! Ya sabes usar la katana a la perfección - elogiaba un hombre rubio con un sombrero a rayas verdes y blancas.

La pequeña Kurosaki había estado entrenando arduamente día tras noche en la tienda de Urahara. Ponía todo de sí para lograr convertirse en una shinigami como lo hizo su hermano mayor años atrás, sin embargo; no parecía estar contenta con el método que utilizaba su instructor.

- Han pasado varias semanas y siento que no aprendo nada nuevo, lo único que hago es enfrentar a Jinta y Ururu - se quejaba una amargada peli-negra - ¿Por qué no me enseñas como le enseñaste a Ichigo?

- Créeme, es mejor que aprendas poco a poco. Además él tenía quince años cuando decidió convertirse en shinigami y tú apenas tienes catorce años de edad, no olvidemos el hecho que eres una chica, y si algo malo te llegara a pasar estoy seguro que tendría muchos problemas - tragó fuerte con cara de preocupación cuando las imágenes de Ichigo e Isshin aparecieron en su mente.

- Diablos, así jamás lograré hacerlo - se cruzó de brazos pero luego...

- Muy bien, que comienze la acción - indicó Kisuke - Tienes un lapso de 72 horas en el fondo de la flecha rota, ese es el tiempo que tardará la flecha del destino para completar su intuición, para cuando termine, si no has escalado hasta la cima del agujero como shinigami no nos dejarás más alternativa que matarte.

- Maldito, ¿Sólo querías matarme? - reaccionó Karin desde el fondo del lugar con ambos brazos amarrados a la espalda con cadenas mientras su enojo invadía su ser.

- Lo lamento Karin, pero si este método funcionó con tu hermano, debería funcionar contigo también - dijo en voz baja mirándola de lejos.

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Miraba atento la pantalla de su televisión LED, sentado en uno de los sofas de cuero de su sala de estar mientras tomaba una bebida helada. Sus clases en la universidad habían comenzado de nuevo y la materia cada día era más meticulosa por lo que ahora sólo deseaba un momento para relajarse y olvidar cualquier problema agobiante.

De repente suena el teléfono y resignado se lebanta para contestar. Pronto su ceño se frunce y cuelga enojado.

- Maldita sea, ya basta - piensa malhumorado retomando su programa de televisión favorito - Ella no lo hará - repite cerrando los ojos.

Últimamente, varias empresas de distintas marcas de ropa llamaban para ofrecerle algún contrato a Inoue Orihime debido al gran éxito que tuvo en su primera sesión de fotos. Era la joven más buscada para nuevas fotos o portadas, pero lamentablemente; un muy celoso novio se oponía a tal cosa.

Ichigo no estaba dispuesto a verla en revistas, pancartas o publicidades en toda la ciudad. Ya lo habían conversado como personas civilizadas, pero sus deseos egoístas entristecían un poco a la muchacha de ojos grices, mas no demasiado, pues ella tenía estudios y otras cosas qué hacer antes de aceptar tal solicitud.

Sin embargo, ese no era el mayor problema que él tenía.

Su pequeña hermana peli-negra estaba en proceso de convertirse en una shinigami. Nadie le había consultado nada, se sentía invisible. ¿Acaso su opinión no importaba? Temía por Karin, pero al mismo tiempo no negaría estar orgulloso de ella. El método de entrenamiento que Urahara usaba era más tedioso y exacto, por lo cual no se llevaría tan aprisa como sucedió con Ichigo.

Extrañaba tanto su vida como shinigami, sentía culpabilidad por dejar a Karin sola en esto y no dejaría que Orihime sea modelo como profesión.

¿Desde cuando Kurosaki Ichigo era tan egoísta?

- Eres un idiota.

El joven Kurosaki voltea el rostro para encontrar la imagen de una pequeña muchacha.

- ¿Qué te pasa Rukia? ¿Por qué me insultas? - pregunta empezando a estresarse.

- Porque te estás volviendo muy posecivo, tú no eras así.

- ¿Ah? No soy posecivo, enana.

- ¿Entonces por qué no dejas que Inoue siga modelando? Tiene talento, potencial y belleza, deberías pensar que tiene todo a su favor para no dejar pasar esto ¿Sabes cuánto ganan las modelos profesionales?

- Me importa una mierda lo que ganen. Orihime es inteligente, capáz y emprendedora; pero también muy inoscente. No quiero que el modelaje consuma su vida, en vez de ser modelo; podría llegar a ser una cocinera reconocida y publicar libros de cocina en todo el mundo.

- Esta bien, estoy de acuerdo contigo en eso. Pero ella también tiene sueños, y talves ese sea uno de ellos - finalizó Rukia tranquilamente girando sobre sus talones.

- Odio que ella tenga razón - murmuró Ichigo tomando el control remoto.

La estadía de Rukia enriquecía los conociemientos de Ichigo en el amor y ayudaba a florecer una relación prematura.

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Al día siguiente, una shinigami de ojos azules caminaba pensativa por las calles de la ciudad. Por fin entendió que su buen amigo peli-naranja jamás volvería a ser el de antes. Su labor como shinigami terminó el día que enfrentó a Aizen, no existía ni la más mínima posibilidad de que recupere sus poderes. Ichigo no podría pelear en la próxima gran batalla.

Sin embargo, algo no encajaba. Ella había vuelto al mundo de los vivos con el único propósito de encontrar a un nuevo shinigami, y todo indicaba que ese tenía que ser Ichigo, pero al fin y al cabo él no era. Por supuesto que no podía ser Karin, pues los expertos indicaban que ese alguien era varón, entonces ¿Quién podría ser?

Cuando llegó a la tienda de Urahara decidió entrar para hablar con Renji al respecto y asegurarse que Karin estubiera progresando. Pero nunca se imaginó lo que estaba a punto de ver.

- Que lindos brazos tienes ¿Lebantas pesas? - preguntaba inoscentemente una rubia de ojos verdes mientras tomaba al vendedor del brazo.

- P-Pues.. no, ¿Qué son las pesas exactamente? - contestó el peli-rojo sintiéndose abrumado debido al tacto.

- No importa, pero que atractivos tatuajes tienes; me encantan - insistía.

La campanita de la puerta de entrada sonó cuando Rukia la cerró tras ella. Fueron suficientes las imágenes y la cercanía que observó entre esos dos. No comprendía por qué su corazón empezó a latir descontroladamente, fue tan extraño para ella que nisiquiera pensó en las posibilidades.

Una vez afuera del establecimiento, tocó su pecho y sintió como éste se agitaba cada vez más. Luego sintió como su rostro se humedecía.

¿Por qué?

Se preguntaba.

¿Estoy.. llorando?

Secó sus lágrimas antes que éstas calleran al suelo y arrugó la frente enfadándose consigo misma. Jamás le había ocurrido algo por el estilo. La reacción que había experimentado era nueva, nunca había llorado, ni por ella ni por nadie.

"Se nos enseñó a no llorar nunca, pues las lágrimas significan que el cuerpo a sido vencido por la emoción y para nosotros el simple acto de llorar sólo demuestra, sin duda alguna, que la existencia de la emoción es sólo una carga"

Un pensamiento que recordó decirse años atrás, cuando estuvo apunto de ser ejecutada. Sin embargo, esta vez sí lo hizo.

- Rukia - escuchó a alguien que la tomó del hombro - ¿Por qué entraste y saliste tan rápido de la tienda? - preguntó extrañado.

- Yo.. recordé que no traía billetera - se excusó secándose la última lágrima y actuando como una profesional.

- Tú nunca vienes aquí a comprar - la miró sospechoso.

- Y tú nunca habías coqueteado con nadie - dijo de frente pero cuando se dio cuenta tapó su boca con ambas manos avergonzada.

- ¿E-Estás celosa? - preguntó el peli-rojo en tono burlón.

- Quien estaría celosa de un idiota como tú - se defendió con ambas mejillas rojas.

- Claro, entonces por eso saliste corriendo cuando me viste con esa mujer..- respiró hondo - Por si no lo notaste ella es la que se me pegaba ¡Yo no! - trató de justificarse.

- Yo sé lo que vi Renji, mis ojos no se equivocan - contra-atacó.

- Te digo que viste mal.

- Eres un sínico.

- Y tú una desconfiada.. - la miró a los ojos - Rukia, no quiero verte llorar de nuevo - acarició su mejilla - No meresco tu llanto.

- Renji, tu eres la única persona que tiene permido hacerme llorar.. porque tú..

La shinigami sentía sus mejillas arder con el simple roce de sus dedos y sus miradas se conectaron creando furor en sus corazones.

xOxOxOx

Era un nuevo semestre para Orihime en su universidad, la habían transladado a otro salón pues sus calificaciones eras ecepcionales y su tutor insistió en promoverla un año adelantado. Ella encantada aceptó y se dirigió a su nuevo salón de clases, relativamente lejos de su origen. Caminó apresuradamente pues se le había hecho tarde movilizarse, pero finalmente llegó y con un "Adelante" comenzaron sus estudios.

Miraba alrededor con curiosidad. El lugar era amplio, pero los pupitres eran de a dos. Como llegó tarde tuvo que tomar uno de los sintios de atrás, era justo y no reclamó nada. Su mirada la tenía clavada en el pizarrón y en la profesora quien anotaba y explicaba cosas a todos los estudiantes de gastronomía.

- Que verguenza, he sido la última. Ni modo, a hecharle ganas y empezar desde ahora con el pie derecho - se decía en su cabeza.

A los pocos segundos la puerta del salón se volvió a abrir y la profesora fue a atender para que después otra persona más entrara al lugar.

Era un muchacho alto, buen físico, cabello castaño pero peculiarmente familiar, ojos cafés y piel clara. El joven miró el lugar de arriba a abajo pero pronto su mirada se adherió a la suya y sintió un ligero hormigeo en su estómago. Fue muy extraño pero el momento terminó rapidamente cuando éste se acercó y preguntó si aquel lugar, al costado de ella, estaba vacío. Ella asintió en silencio y desvió la mirada hacia el pizarrón pues sentía como su mirada masculina estaba encima de ella, y sin duda alguna eso no era agradable para la oji-gris.

Cuando llegó la hora del receso la peli-naranja tomó sus cosas, aún evitando verlo. Sin embargo, esto causó que perdiera un poco la noción del espacio y dejó caer algunas pertenencias al suelo. Estaba apunto de agacharse para recojerlas cuando..

- Espera, te ayudo - ofreció el joven intuitivamente.

- G-Gracias - tomó sus cuadernos sin mirarlo y giró sobre su propio eje.

- Disculpa - llamó antes que ella empezara a caminar - ¿Cuál es tu nombre?

Ella volveó a girar y por fin conectaron sus miradas.

- Me llamo Inoue Orihime - se presentó cortésmente.

- Dime Inoue ¿Te hize algo malo? He notado como durante toda la clase me has ignorado y eso que nos sentamos juntos - recalcó lo último asombrado y rascándose la cabeza.

La voz del muchacho era tan masculina, tan seductora; le recordó tanto a su novio.

- La verdad.. cuando entraste y me viste.. no lo sé, sentí algo extraño.. y no me gustó..por eso.. creo que actué así por eso.. Perdón, creo que actué muy inmadura para mi edad - se disculpó en el acto.

- Descuida, quizás otros lo vean inmaduro.. pero a mí me pareció tierno - admitió con una sonrisa burlona.

- Eres tan amable. Es cierto, soy una despistada..¿Cuál es tu nombre? - recordó la peli-naranja avergonzada.

- Mi nombre es Jason Grintt - informó con una ligera sonrisa.

- ¿Jason? Es un nombre muy extraño - comentó Orihime anonada.

- Talvez para ti, pero no para los ingleses. Vengo de Inglaterra.

La joven lo miró con mucho asombro, jamás había conocido a alguien de otro país, a parte de Chad.

Se sentía emocionada pues adoraba Europa, y todo referente a él. Su sueño era viajar a Inglaterra o Francia para conocer y perfeccionar su lenjuage extranjero. Durante el transcurso de aquella cálida tarde, ambos llegaron a conocerse muy bien pues su modo de ser era muy parecido.

Jason habló sobre Inglaterra haciendo reir en más de una ocación a Orihime.

- Nací aquí en Japón, pero cuando tenía 4 años de edad mi tía murió y mi familia, por alguna extraña razón, se mudó a Inglaterra. Desde entonces he estado viviendo allá.. pero como mi padre habla inglés y mi madre japones he podido mantener ambos idiomas muy bien. Pero como me quiero convertir en chef, mis padres accedieron para pagar mis estudios aquí en Japón, pues me gusta mucho la comida japonesa. Aquí entre nos, la comida europea sabe a rayos - le susurró de manera divertida - Por eso me mandaron para acá hace un par de años y me he adaptado muy bien, supongo que es por mi manera envidiable de hacer amigos, es que soy tan humilde - dijo con mucho sarcasmo lo que logró hacer reir a la oji-gris - Pero bueno, basta de mí cuentame de tí, Inoue - propuso el joven castaño amigablemente.

Orihime empezó a contarle varias cosas sobre ella, cosas que todos sabemos.

Que vivía con su hermano, que estudió en Karakura, que tenía muy buenos amigos, etc. No quería sonar muy especifica pero logró explicarse muy bien y Jason asintió muy interesado a medida que ella hablaba de su vida con alegría.

- ¿Entonces tienes novio? - preguntó interesado pero no mucho.

- Sí, es muy tierno conmigo y me hace muy feliz - comentó ella sonrojándose.

- Puedo notar que lo amas, qué gusto - sonrió.

- Sí, soy muy afortunada de tenerlo a lado.

- Creo que el afortunado es él - corrigió éste tranquilamente.

- Bueno ya es hora de irme, van a ser las 20:00 horas y puede llegar en cualquier momento - dijo antes de lebantarse de aquella banca de madera que compartían a las afueras de la universidad - Mejor me voy al paradero, ahí siempre me recoje él. Nos vemos mañana, cuidate mucho.

- Hasta luego Inoue, tú también cuidate - se despidieron con un beso en la mejilla, lo cual fue repentino para la peli-naranja pues nunca había hecho eso con algun amigo, solía ser muy dificil hacerse amigos varones, pero sobre todo que existiera aquella conexión inmediata que sintieron.

Cuando Orihime llegó al paradero de la esquina, en efecto había un auto de color negro estacionado en el pavimento. Como no hay muchos Lamborginis por esa zona, supuso que era el de su novio e ingresó confiadamente como siempre.

- Hola Hime - la besó en los labios - ¿Llegé muy temprano?

- No, Ichi-kun, descuida - lo tranquilizó mirando a través de la ventana un cielo nocturno.

- ¿Qué tal tu día? - quizo empezar la conversasión el día de hoy mientras encedía el auto y lo ponía en marcha.

- Pues me adelantaron un año completo, lo cual es fantástico si quiero terminar la carrera cuanto antes - relataba Orihime.

- Me alegro por ti, yo en cambio debo morir con 10 años de estudios.

- No es para tanto.. he oído que las carreras de medicina cada vez son más cortas. Con un poco de suerte y mucho esmero podrías terminarla cuanto antes - apoyaba energéticamente su adorada novia.

Él desvió su mirada de la ruta para apreciarla unos segundos. Esa fuerza, esa voz, ese rostro lleno de ilusiones y esperanza era lo único que lo llenaba de tranquilidad en ese momento de su vida; justo cuando más lo necesitaba.

La tomó de la muñeca con la mano derecha y sonrió al volver la mirada sobre la pista.

- Siempre estás a mi lado cuando más te necesito y espero que siempre lo estés.

- Yo deseo lo mismo - dijo ella en voz baja imaginándose una vida juntos, pero pronto sacudió su cabeza para desvanecer aquellos extraños pensamientos, según ella; pues conociendo a su novio. Una vida juntos parecía casi imposible y el último paso para crear el cuadro perfecto del amor.

- Y por cierto.. he estado pensando y..

- ¿Sí?...- reaccionó ella al instante ilusionándose de nuevo

- Estos últimos días he actuado como un niño. No debí actuar tan mal cuando me enteré sobre tus propuestas de modelaje, ahora sé que soy un insensato.. Fui tan egoísta.. quiero que hagas lo que tú quieras, las relaciones funcionan con la confianza ¿verdad? Entonces, quiero creer en ti, y dejar que hagas lo que mejor te paresca, si quieres aceptar y ser modelo.. puedes hacerlo..no importa lo que yo diga.. eres libre de hacer lo que quieras, pero sabes que siempre estaré ahí para protegerte - sonrió complacido.

- Tonta, no te ilusiones demasiado - se dijo a si misma cuando oyó tal discurso - Gracias Ichi-kun, pero.. tienes razón.. No está en mis planes ser modelo ni ofrecer mi rostro para alguna marca de maquillaje, estoy bien como estoy, me gusta mi carrera y me gusta estar a tu lado. Eso es todo lo que necesito en mi vida - Rayos, acaso fui demasiado obvia..

Supongo que sólo es cuestión de esperar...

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- Demonios, ¿Cuánto tiempo he estado aquí abajo? Y ese loco que ni me da un reloj para saber la hora.. es muy confuso con ese techo pintado de cielo..

Karin seguía atrapada en el fondo del agujero en forma de alma. Tenía una cadena que salía de su pecho y ambos brazos amarrados a la espalda con cadenas también. El tiempo se agotaba, pronto todo sería de vida o muerte.

- Diablos, ¿Cómo podré escalar este maldito muro? Es practicamente vertical.. No lo lograré..

- Vamos Karin-chan tú puedes - escuchó a Ururu desde lo alto.

- Sí, estoy seguro que lo lograrás aún más rápido que tu hermano inútil. Él no lo logró en 72 horas.. pero tú apenas llevas 49 horas.

- Ichigo no lo logró ni en 72 horas..Entonces.. ¿Cómo salió vivo? - dijo en voz baja la peli-negra empezando a estresarse.

- Tranquila Karin. Sólo concéntrate, trata de oír a tu propio ser - indicó Urahara.

- ¿De qué diablos está hablando ese viejo verde? - murmuró de nuevo frunciendo el ceño y cerrando los ojos. - Muy bien tú puedes, eres mejor que el raro de tu padre y egocéntrico de tu hermano. Vamos Karin, lo vas a lograr..

Se quedó quieta, mantuvo serenidad, empezó a sentir paz y su mente se nubló. El suelo empezó a temblar y el viento comenzó a soplar la tierra creando un remolino. Una capsula blanca la cubrió de repente y todos intentaron observar la situación esperando lo mejor.

Karin volvió a abrir los ojos, pero cuando lo hizo no se encontraba en el mismo sitio de antes. Veía un lugar muy diferente, todo parecía un sueño.

- ¿Q-Qué.. Quién eres tú? - preguntó ya que a lo lejos veía una sombra.

- Tú más que nadie me debería conocer.. Mi nombre es Shinta Shingetsu.

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Eran las 22:00 menos 15 minutos y tres jóvenes veían la televisión con atención. Rukia se sentaba en el extremo izquierdo del sofa mientras Orihime e Ichigo compartían el extremo derecho muy acarameladamente pues la oji-gris mantenía su cabeza apoyada en el pecho de acero de su novio mientras él la abrazaba por la espalda y la mantenía muy cercanamente.

- Has estado muy rara el día de hoy, Rukia. No me has insultado en todo el día - comentó el peli-naranja cuando dieron los reclames en la TV.

- No empiezes Ichigo - dijo la shinigami simplemente.

- Kuchiki-san, ¿no tendrás algo que quieras contarnos? - preguntó Inoue sonriendo.

- En realidad hoy..

El timbre tuvo que sonar justo en el momento de la verdad.

- Enseguida voy - dijo la oji-gris desanimada caminando en dirección a la puerta.

- ¿Tiene algo que ver con Karin? Porque si Urahara le hizo algo yo lo mato - habló Ichigo con cara de pocos amigos.

- Nada de eso Ichigo, estás muy paranoico.

- ¡Kurosaki-san! - escucharon ambos desde la entrada.

- Buenas noches Orihime-chan, tan hermosa como siempre - saludó Isshin en compañía de Yuzu.

- Hola Ichi-nii, Orihime-chan, Rukia-chan - saludó la pequeña castaña.

- Viejo, ya es muy tarde ¿Qué estás haciendo? - preguntó Ichigo una vez que todos se sentaron en la sala para conversar.

- Ichi-nii, tenemos una gran GRAN noticia - anunció su hermana con entusiasmo.

- Me pregunto qué podrá ser - dijo Rukia con un destello en sus ojos tan insocente.

- Hijos míos.. me caso el domingo - anunció el peli-negro con energía.

Todos los presentes quedaron muy asombrados por la repentina noticia, era algo grande, un suceso inmenso para la familia.

- V-Viejo.. Y-Yo.. te felicito.. Es una gran mujer, serán muy felices juntos. Me haría muy feliz verte envejecer con alguien al lado. Nadeshiko me cae bien y tiene toda mi aprobación - felicitó su primogénito con una notoria sonrisa.

- Es una grandiosa noticia, Kurosaki-san. Será una noche muy especial, tenga por seguro que estaremos presentes - prometió Orihime.

- Claro, es algo fantástico.. pero.. ¿ya tienen todo preparado para el domingo? - preguntó Rukia.

- No te preocupes Rukia-chan, todo está listo.. Nadeshiko y yo hemos estado planeándolo todo desde hace unas semanas - informó Yuzu.

- ¿Ya se lo dijiste a Karin? - preguntó el peli-naranja recordando a su hermana menor mientras el miedo lo volvía a invadir.

- No, aún no regresa de la tienda de Urahara. Pero ten la certeza que en cuanto regrese se lo dire con lujo de detalle, aunque pensandolo bien no es una buena idea, no quiero tener un ojo morado en mi boda - comentó su progenitor divertido.

- ¿Cómo estás tan seguro que lo logrará? - interrogó Ichigo empezando a alterarse.

- Porque es una Kurosaki, por eso sé que todo estará bien. Si no me equivoqué contigo, tampoco con ella.

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- Karin-chan - dijo el rubio de pie, mientras ella yacía echada en el suelo.

- Me duele la cabeza ¿Qué ocurrió? - preguntó extrañada - ¿Y esto? ¿Por qué estoy vistiendo este kimono negro?

- Felicidades, ya eres una shinigami - elogió Ururu tiernamente.

- Lo supe todo el tiempo, eres mucho mejor que tu hermano - acotó Jinta de brazos cruzados.

- Señor Urahara tiene visita - avisó Tessai.

De nuevo volvieron algunos capitanes con la orden del general comandante.

- Kurosaki Karin, nos acabamos de enterar de su gran transormación, al parecer fue todo un éxito - comentó Ukitake.

- Ahora, debemos llevarla a la Sociedad de Almas - agregó Byakuya seriamente.

- Allá podrás entrenar mejor y aprender de varios capitanes - habló Shunsui con una sonrisa.

- Además es necesario que desarrolles el bankai, y lo más importante; que aprendas el nombre de tu zanpakuto - dijo Komamura.

- Eso ya lo sé, mi zanpakuto es Shinta Shingetsu - dijo la pequeña Karin como si nada.

Pronto todos los presentes se quedaron en estado de shock por la respuesta que había dado la joven Kurosaki pues ello fue algo increíble.

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Una linda joven de ojos azules apreciaba la ciudad de Karakura desde un ángulo perfecto. Tenía una mirada perdida y el viento despeinaba suavemente su oscuro cabello corto. Recordaba varias cosas que ocurrieron el día de ayer, cosas que no le pudo contar a nadie la noche anterior.

- Tú también me amabas..

Tocó sus labios con delicadeza, recordado un sabor a chocolate y fresa. Luego curveó la boca sonriendo ligeramente mientras se dejaba llebar por los recuerdos y el profundo sentimiento que acababa de conocer. El amor.

- Kuchiki-san.. supuse que estarías aquí.. tu desayuno está servido - avisaba Orihime subiendo un par de escalones - ¿Kuchiki-san? ¿Ocurre algo?

- Inoue - dijo ella en voz baja al ver a su amiga - Inoue, debo contarte algo.

- ¿Es aquello que no nos pudiste contar ayer? - preguntó la oji-gris casi afirmando.

- Sí, pero prefiero contartelo sólo a tí por el momento. El tonto de Ichigo lo sabrá después - dijo la shinigami confiadamente.

- Pues adelante, él ya se fue a la universidad temprano - aseguró Orihime con curiosidad.

- Esto sonará descabellado pero.. ayer.. - respiró hondo - Renji y yo nos besamos.

- ¿QUE USTEDES QUÉ?

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Llegó pocos minutos antes que empezaran las clases. Agradeció internamente mientras acomodaba sus pertenencias y sacaba algunos libros de su mochila. Era tan despistada, pues nisiquiera había notado la presencia de su compañero de pupitre.

- Inoue - habló haciéndose notar. Ella giró el rostro con sorpresa.

- Jason - dijo ella aturdida - Perdón, no te había visto, he estado con muchas cosas en la cabeza últimamente.

- Tranquila, si quieres te puedo hacer unos masajes. Todos mis amigos dicen que sé hacerlo muy bien.. ¿Puedo? - preguntó el castaño poniendose de pies mientras tomaba a Orihime por los hombros.

- Etto.. yo.. - dudó la oji-gris sin saber qué decir.

- Esto te va a relajar.. - dijo empezando a masajearle los hombros y el cuello - ¿Qué tal? ¿Se siente bien?

- Lo haces muy bien pero.. mejor vuelve a tu lugar, la profesora puede llegar en cualquier momento - recomendó la peli-naranja después de disfrutar los mejores masajes de su vida.

En efecto, la profesora llegó en pocos segundos y empezó a dictar la clase el día de hoy.

Al final del día la profesora había dejado un trabajo que se realizaría en parejas. Jason pidió a Orihime ser su pareja del proyecto y ella aceptó encantada, no se imaginaba con alguien más que no sea él, entre todos los estudiantes, claro.

- ¿Entonces mañana vienes a mi casa? - volvió a preguntar la oji-gris.

- Estaré ahí a primera hora - aseguró Jason tranquilamente.

- Perfecto, entonces nos vemos mañana sábado, adiós - se despidió Orihime empezando a caminar por el pavimento.

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- Si el retardado de mi padre pudo hacerlo, ¿entonces por qué yo no?

Ichigo manejaba su Lamborgini murciélago a 120 km/h. Estuvo actuando muy extraño durante todo el trascurso del día, motivos por los cuales Uryuu y Himawari no dudaron en preguntar el porqué, pero éste no daba crédito a sus preguntas.

- Todo este tiempo tuve a la mujer de mi vida en frente de mi, no dejaré que se vaya jamás.. quiero.. una vida juntos.

Estacionó el auto con rapidez pues luego tendría que recogerla de su universidad. Entró a la tienda y se dirigió hacia el mostrador.

- Buenos días joven ¿En qué lo puedo ayudar? - preguntó la señorita que atendía.

- Quiero un anillo de compromiso, quiero proponerle matrimonio a la persona más importante de mi vida.

Dejen que su imaginación haga el resto ;)

Este capi ya lo tenia hecho hace semanas pero como la pag esta rara y no me dejaba actualizar, no lo hice.. pero espero que ese problema se solucione pronto.. xqe en serio entristeze no poder actualizar =(

¿Por qué los capitanes se sorprendieron tanto cuando escucharon el nombre de la zanpakuto de Karin?

¿Quién es exactamente Jason Grintt y que pensará Ichigo cuando llegue a su departamento?

¿Todos podrán estar presentes en la boda de Isshin?

¿Qué fue lo que realmente pasó entre Rukia y Renji?

Millones de gracias a todos ustedes por todo su apoyo y palabas de aliento (K) Los/as amo :)

Lila-chan . dany-chan . Shiro-kun . Usio-san . OriHimeko-chan . nypsy-chan . Sean-kun . Akary-chan . Lou-chan . zoe-chan . Shintani-kun . Kira-chan

A partir de ahora empieza la verdadera TRAMA, y si desean rápida conti dejen reviews pues lo tengo todo preparado en mi cabeza x)

¡Hasta la próxima!