Capitulo 7: Contrayendo una deuda de vida

*dos meses después*

Cuando los medios de comunicación supieron de la boda secreta del héroe del mundo mágico con el hijo mayor de la familia Weasley, fue un escándalo e hicieron su agosto, claro que ni Bill ni Harry les concedieron mas palabras que un ¨sin comentarios¨ mientras seguían caminando juntos ignorándolos. Aun así los medios siempre tenían sus formas y pronto una historia intricada de amor con más datos falsos que reales adornaban todas las revistas de corazones.

Una de esas revistas las cuales Harry tiraba en ese momento a la chimenea de Grimaud Place con desagrado.

-Siento mucho esto Bill-suspiro a su esposo. Bill le sonrió acariciando con una mano la mejilla de Harry, el de ojos verdes recostó su rostro en la mano de Bill.

-No es tu culpa Harry-le aseguro Bill tranquilamente -además sabia lo que significaba casarme contigo así que no te preocupes por tonterías como esas.-le pidió.

-Es solo... que no me gusta que la prensa se meta en mi vida y menos en la tuya, ¿es mucho pedir un poco de paz y tranquilidad?-le pregunto el ojiverde.

-No no lo es Harry, pero no debes prestarles atención-le dijo Bill pacientemente.

-Tienes razón- sonrió Harry más tranquilo recibiendo el suave beso que su esposo deposito en sus labios.

-hmm-El carraspeo disimulado y divertido de Remus separo a los dos recién casados, Harry sonrojándose un poco.-La cena ya esta lista-les dijo Remus divertido guiñándole un ojo a Harry que se sonrojo mas.

-Piedad Remus, no lo molestes-sonrió Bill.

-No puedo evitarlo me recuerdan tanto a Sirius y yo cuando recién nos casamos-sonrió Remus, mientras los tres iban juntos a la cocina.

Una vez más cuando Harry se caso con Bill, Remus se ofreció a abandonar la casa para dejársela a los recién casados, pero Harry se negó rotundamente alegando que esa casa era tan suya como de Remus y Bill estuvo de acuerdo así que ahora los tres vivían juntos en Grimaud Place mucho para la ocasional incomodidad de Remus que tenía que tener mucho cuidado de no interrumpir a los recién casados cuando se estaban prodigando atenciones en la sala o en cualquier rincón de la casa, aunque eso también lo divertía no mentía al decir que le recordaba a su etapa de recién casado con Sirius.

Harry había despedido esa mañana a Bill quien había partido al trabajo y Harry había ido a San Mungo para hacerse una revisión medica de rutina. Claro que se llevo una gran sorpresa, cuando después de la revisión el doctor le pidió que esperara unos momentos para luego hacerlo pasar a su despacho y darle la noticia.

-Felicidades señor Potter a usted y al señor Weasley-le sonrió el sanador. Harry lo miro extrañado.

-¿Felicidades por qué?-pregunto confundido-¿por nuestra boda? eh... gracias supongo-dijo sintiéndose incomodo. El sanador rio divertido.

-Si por su boda también pero le felicitaba por el bebe que espera, un mes y una semana según los exámenes-le explicó con una sonrisa amable el médico mientras Harry abría sus ojos asombrado llevándose una mano al vientre.

-¿Estoy embarazado?-pregunto asombrado.-¿ya?

-Al parecer el señor Weasley puso mucho de su parte para que así fuera-le sonrió el sanador en tiempos de recuperación del mundo mágico como los que corrían la noticia de un bebe era una gran alegría para todos. Harry asintió aun en asombrado y algo sonrojado al recordar las apasionadas noches que le daba su esposo.

-Pero... yo no he tenido ningún síntoma ni vómitos, ni nada ni siquiera me he sentido diferente-le dijo Harry al medico el cual le sonrió.

-Bueno señor Potter eso es porque aún es pronto, dentro de poco empezará a sentir los achaques de la preñes-le dijo el sanador amablemente y procedió a darle algunas instrucciones para su cuidado y una cita para que volviera para los chequeos de rutinas.

Harry salió aun asombrado de la consulta del médico tendría que darle la noticia a Bill, aunque sospechaba que se alegraría, pensaba acariciándose su vientre tan plano como siempre.

Harry se reprimió de tomar el autobús noctambulo, con su estado de embarazo no se le antojaba tomar el autobús que seguía siendo conducido de una forma escalofriante. Decidió caminar un poco y usar la aparición luego para llegar a la casa pues tampoco tenía deseos de tomar la red flu, nunca le había gustado precisamente ese medio de transporte.

Pero caminar solo no había sido una buena idea y eso lo descubrió Harry rápidamente en el momento en que una maldición le dio en la espalda, se volteo tratando de tomar su varita cuando un hechizo golpeo su mano quebrándole los huesos de esta y sacándole un gemido de dolor, logro ver a su atacante. MacNair, un antiguo mortífago que estaba prófugo aun después de la batalla final.

-Vaya quien diría que resultaría tan fácil atrapar al gran Harry Potter-dijo con crueldad esgrimiendo su varita-siempre has sido demasiado confiado chico y esa ahora será tu perdición, Crucio-pronuncio y Harry se retorció de dolor pensando alarmado en su bebe.

¨Merlín ayúdame, no permitas que le pase algo a mi bebe¨ suplico encogiéndose en posición fetal mordiéndose los labios para no gritar por el dolor, MacNair uso la maldición cruciatus por largo tiempo, hasta que cuando Harry creyó que no la soportaría mas, vio una espalda ancha bloquear su campo de visión, una espalda ancha de la que colgaba una coleta rubia con un elegante listón negro, fue lo último que vio mientras su salvador atacaba a MacNair y el perdía la conciencia sintiendo un fuerte dolor en el vientre. ¨No mi bebe y de Bill no¨ fue su último pensamiento antes de caer en la oscuridad.

Harry abrió sus ojos y parpadeo por la repentina claridad. Estaba en una habitación de hospital, se trato de incorporar y de inmediato las manos gentiles de Bill estuvieron ahí para ayudarle.

-Bill-susurro con la garganta seca.

-Tranquilo Harry-le dijo el pelirrojo acomodándole las almohadas y tomando un vaso de agua para llevárselo a Harry a los labios y dárselo a beber.

-¿Que paso?-pregunto Harry algo aturdido al mirar su mano derecha que estaba vendada y aun le dolía el cuerpo.

-¿No recuerdas el asalto?-le pregunto Bill. Y Harry entonces lo recordó palideciendo.

-¿El bebe...?-pregunto pálido.

-Está bien aunque hiciste pasar un buen susto a los sanadores-le aseguro.-y a mí cuando me llamaron para decirme que estabas en San Mungo, creo que nunca en mi vida sentí tanto miedo salí corriendo de la sucursal de Gringotts sin siquiera pedir autorización, solo quería llegara aquí y comprobar por mi mismo que estabas bien-dijo abrasándolo con cuidado de no lastimarlo y besándolo suavemente-ya, ya no llores-le pidió limpiando sus ojos.

-Lo siento, lo siento, yo acaba de enterarme de lo del embarazo iba tan distraído que no sentí a MacNair hasta que su maldición me golpeo... pase tanto miedo pensé que perderíamos a nuestro bebe-dijo aferrándose con su mano sana a Bill.

-Están bien Harry ambos, tu y nuestro bebe-le dijo Bill acariciando su vientre plano-es un niño fuerte y cabezota como tu-le aseguro.

-Bill ¿atraparon a MacNair?-pregunto Harry ansioso.

-Sí, tu salvador lo dejo medio muerto-dijo el pelirrojo.

- ¿Quien me salvo? lo último que recuerdo era una espalda ancha, ropa negra y cabello rubio luego todo se oscureció, quiero conocer a mi salvador Bill, tengo que agradecerle si él no hubiese llegado MacNair me hubiese matado a mí y a nuestro bebe-le dijo Harry tomando la mano de Bill. Bill reullo los ojos de Harry-vamos Bill dime quien fue por tu cara no se cualquiera diría que fue un Malfoy-bromeo Harry para aligerar el ambiente y al ver la cara de Bill palideció-oh no… No fue...

-Si fui yo-Harry volteo su rostro sobresaltado hacia la puerta y ahí vio recostado en el quicio con un aire indolente al último Malfoy sobreviviente... Lucius Malfoy y Remus con una cara culpable detrás de él.

-Trate de impedir que entrara-se disculpo con Bill el castaño.

-Señor Malfoy-dijo Bill tensamente, Lucius Malfoy no era su persona favorita en el mundo pero había atrapado a MacNair y había salvado a su esposo y a su hijo tenía una deuda de vida y de gratitud con él, la tenían el y Harry.

-Solo quería saber si estabas bien Potter-le dijo Lucius parándose erguido. Harry busco la mirada de su esposo antes de volver a mirar a Lucius.

-Si mi mano aun me molesta, creo que MacNair me quebró los huesos de ella para que no pudiera sostener la varita y mi cuerpo aun duele un poco pero mi bebe y yo estábamos bien y creo que es gracias a usted señor Malfoy-asintió Harry a pesar de todo, no podía evitar sentir una enorme gratitud hacia el hombre al que le debía su vida y la de su bebe, hacia el hombre que en ese momento se le hacía tan irresistiblemente guapo ahí parado junto a la puerta y se reprocho por ese momentáneo pensamiento volteándose a mirar a su no menos guapo pelirrojo esposo, el tenia a Bill, el había elegido a Bill a pesar de la propuesta de Lucius Malfoy y no se arrepentiría ahora.

-Los sanadores curaron tu mano casi completamente pero dijeron que tendría que terminar de curar sola, debido a que fue una maldición no una caída o algo parecido-le explicó Bill a Harry acariciando su rostro y Harry cerró los ojos complacido con ésta, si definitivamente no se arrepentiría de elegir a Bill por muy guapo y deseable que fuera Lucius Malfoy.-En cuanto a tu cuerpo, veras que con reposo pronto estarás como nuevo, pediré unos dias en el trabajo para poder estar contigo.

Harry sonrió al escucharlo.

-Gracias Bill-le dijo cariñosamente antes de volver a mirar a Lucius Malfoy y arrepentirse en cuanto lo hizo no sabía que tenía Lucius Malfoy que a sus ojos lo hacía tan irresistible-Gracias a usted señor Malfoy, tengo una deuda de gratitud y vida con usted-le dijo Harry recuperando su voz.

-Yo también la tengo-admitió Bill de mala gana. Lucius sonrió con una sonrisa tan Slytherin que erizo el bello de Bill y obligo a Harry a desviar su mirada para no devorarlos con los ojos a sus ojos Lucius Malfoy le era tan deseable como Bill y eso no era correcto por que Bill era su esposo no debería desear a otro hombre como deseaba a su pelirrojo.

-Ya hablaremos luego de esa deuda, descansa Potter te hace falta y tu Weasley cuídalo bien esta vez yo no siempre estaré cerca-le advirtió Lucius duramente y Bill se tuvo que morder la lengua por que le gustara o no el patriarca Malfoy tenia razón, el era el esposo de Harry, debía cuidarlo mejor de no haber sido por la oportuna llegada de Lucius, Bill no quería ni pensar que le hubiese pasado a Harry, su Harry. Lucius se dio la vuelta y abandono el sitio con aire regio después de asegurarse con sus propios ojos de que Harry estaba bien, mientras Remus entraba al fin a la habitación para acercarse a consentir a Harry.

-Vengo en un segundo, saldré un momento a enviarle un mensaje a mi familia estuvieron muy preocupados-le dijo Bill a Harry-Remus-le pidió a este que le cuidara. El licántropo asintió al igual que Harry. Cuando Bill salió Remus acarició la mano de Harry mirándolo con reproche.

-Harry... estabas devorando a Lucius Malfoy con los ojos-le regaño. Harry se sonrojo culpable.

-Por favor dime que Bill no lo noto, lo amo enserio, no soportaría lastimarlo.

-Si lo noto Harry, pero Bill es demasiado caballeroso como para decirte algo.-le dijo Remus ablandándose un poco al ver la vergüenza de Harry.

-Te juro que no quería mirarlo así, Lucius Malfoy solo me parece deseable pero Merlín sabe bien que a quien amo es a Bill.-le aseguro Harry. Remus suspiro.

-Lo sé, lo sé Harry, tranquilo eso Bill también lo sabe. Eres joven y Lucius guapo las hormonas juegan malas pasadas a veces-le dijo tranquilizadoramente. Harry asintió-aun así ahora tienes una deuda con Lucius Malfoy tu y Bill la tiene y Lucius no es tan magnánimo como para olvidarla y no cobrarla Harry-le advirtió- después de todo es un Slytherin-le recordó a Harry quien trago saliva.

-Lo sé-dijo el de ojos verdes pero no dijo más pues en ese momento volvió su pelirrojo marido quien se sentó a su lado y Harry agradeció su compañía. Bill Weasley le daba algo que Lucius Malfoy nunca le podría dar, tranquilidad, deseaba a Lucius o claro que lo deseaba y había tenido algunas fantasía donde ese rubio junto a su pelirrojo le hacían hasta olvidar su nombre en la cama, pero Lucius era un ser no dado a demostrar su afecto lo había visto con Draco, sabía que Lucius lo quería pero era una persona que nunca demostraba sus emociones en cambio Bill siempre estaba demostrándole su cariño sin ningún miedo y Harry quien había vivido una niñez carente de cariño, que solo había disfrutado del cariño de sus amigos de Remus y de Sirius a quien había perdido, necesitaba esas muestras que Bill siempre tenía para él como necesitaba el aire, si Bill siempre podría darle lo que Lucius Malfoy no, aunque una traicionera vocecita en su cabeza, le dijo lo bien que Bill y Lucius se complementarían para el cada uno dándole lo que el otro no podría darle, pero Harry espanto ese pensamiento de su cabeza, el solo necesitaba a Bill, su guapo y fuerte pelirrojo, no necesitaba a un prepotente sexy y deseable rubio Malfoy para nada.

Continuara...

El próximo capitulo se titulara el pago a una deuda de vida