Capítulo VII

Atravesó las grandes puertas de mármol de la catedral. Isshin caminaba hacia el altar con una sonrisa dibujada en su rostro pero que pronto desaparecería. Su semblante fue cambiando poco a poco a medida que avanzaba, pronto no pudo evitar fruncir el ceño levemente y clavar la mirada sobre su primogénito exigiendo una explicación al respecto.

- ¿Por qué los tragiste? - preguntó con disimulo moviendo sus labios sin emitir sonido alguno.

El joven de cabellera anaranjada no dudó en señalar, casi de inmediato, a su pequeña hermana menor - Yo no lo hice, lo juro.

- Gracias por el apoyo Ichi-nii, sabía que podía contar contigo - insinuó Karin mirándolo perversamente. Ichigo se encongió de hombros mientras su hermana pensaba en cómo extrangularlo sin piedad.

- Déjense de tonterías, lo hablaremos luego.. Ahora, SONRIAN - sentenció Isshin esbozando una gran sonrisa forzada la cual sus hijos imitaron.

Éste resultó ser, sin duda, un peculiar método de comunicación Kurosaki ya que ninguno de los invitados se había percatado de nada.

Cuando Isshin llegó al altar, giró sobre sus talones en dirección a la puerta principal para esperar a su futura esposa. Todos los presentes hicieron lo mismo mientras la emoción empezaba a invadirlos de una manera excesiva. Y en el momento menos pensado, una mujer de hermosa cabellera se hizo presente en la gran ceremonia. Vestía un largo y precioso vestido blanco con una cola de cinco metros, un velo que tapaba su rostro con gentileza, un bouquet de rosas rojas adornaban sus manos y su cabello lo tenía suelto pues rozaba con su delgada cintura.

Incontables miradas posadas sobre ella, hicieron que Nadeshiko se sintiera intimidada y avanzara con temerosidad. Sin embargo, cuando se dio cuenta de todos esos rostros sonrientes y llenos de asombro, logró obtener la seguridad necesaria para seguir y llegar hasta donde Isshin.

- Esto se siente tan raro. Es como si ella reflejara a mi madre - susurró Ichigo al verla parada junto a su progenitor.

- Quizás logre devolverte ese rayo de luz que perdiste cuando tu madre falleció - Orihime lo miró con ternura e Ichigo rodeó su cintura captando el mensaje subliminal que su novia le acababa de transmitir.

Después de un par de horas, el momento clímatico arrivó y todos estuvieron atentos a las palabras finales del sacerdote y los casi esposos.

- Kurosaki Isshin, ¿acepta a Lynn Nadeshiko como futura esposa? - pronunció el sacerdote lebantando la biblia con ambas manos.

- Acepto - respondió el peli-negro con una cálida sonrisa mientras tomaba a su, ahora, esposa de las manos, y enseguida sellando sus labios con un beso profundo que significaría un nuevo comienzo matrimonial al lado de la única que mujer que había demostrado ser lo suficientemente buena para él y sus tres adorados hijos.

La pareja de esposos salió del lugar bajo una lluvia de arroz, costumbre del matrimonio, para encaminarse al lugar donde sería la celebración de dicho acontecimiento. Habría baile, juerga, trago; de todo un poco. Y ese lugar sería..

- Bienvenidos a mi humilde morada - los recibió con su carácteristica sonrisa oculta detrás de un abanico.

- El lugar te quedó increíble, ya no parece tu tienda de dulces de quinta categoría - comentó Rukia entrando junto a los demás invitados.

Lo primero que vieron fue la gran cantidad de bebidas alcoholicas que éste sombrerero tenía a la vista de todos. Hisagi, Shunsui y Rangiku fueron los primeros en servirse copas de sake. Yamamoto, Unohana y Ukitake se establecieron en la parte trasera sin que nadie los viera fumar un cigarro y entablar conversasión. Byakuya, Mayuri y Hitsugaya se quedaron de pie viendo cómo los demás empezaban a bailar distintas canciones de música rítmica y perfecta para celebrar a lo grande.

- Capitán Kurotsushi, ¿quisiera bailar esta pieza conmigo? - preguntó Nemu tímidamente portando un vestido corto de color lila.

- Por supuesto que quiere, esto es un a fiesta ¿No es así Yoruichi? - Rangiku empezaba a soltarse a causa del alcohol, tenía puesto un vestido dorado con un escote prominente entre sus grandes pechos.

- Ya lo creo, ¿vamos Soi Fong? - propuso la peli-morado tomándola de la mano y claramente la capitana de la segunda división no se negó.

- Vamos todas, hay que mover el esqueleto- gritaba eufórica Matsumoto - Vamos Byakuya hay que bailar, tú también Nemu; y tú Momo, saca a bailar al amargado de mi capitán - lebantándo una ceja complice.

- Yo no estoy para esas tonterías - sentenció Toushiro de brazos cruzados.

- Pero Shiro-chan, esta es una fiesta - alegó Momo resentida.

- De acuerdo, sólo una canción - advirtió el peli-blanco.

Se podían apreciar varias parejas en la pista de baile, lo único importante era divertirse entre amigos y pasar un buen rato. Ichigo logró explicarle a su viejo la situación, Isshin supo comprender y agradeció su sinceridad. Pero una pregunta más que incómoda surgió derepente.

- Otosan, todas estas personas.. ¿quienes son? - cuestionó Yuzu sin previo aviso.

- B-Bueno.. verás.. estas personas son amigos míos.. este.. - no sabía cómo explicarle que todos los presentes eran shinigamis y parte del pasado de él y su hermano mayor. Ciertamente sería muy dificil decir la verdad a estas alturas del partido.

- C-Creo que ya los he visto antes, aunque no estoy muy segura.. a veces siento su presencia y en ocaciones logro percibir fantasmas o cosas así, pero no vayas a pensar que soy un fenómeno.. aunque es la verdad - admitió la castaña temerosa.

- Yuzu.. - habló Ichigo con los ojos como platos - ¿En verdad puedes sentir su presencia? ¿Por qué nunca nos lo habías dicho?

- Porque esto sucedió hace un par de años.. no recuerdo el día exactamente. Pero me alegro que lo tomen así, ahora voy a bailar..

Una vez que Yuzu se despidió de su padre y hermano. Ichigo, lleno de intriga, exigía una explicación al respecto. ¿Cómo es que ahora Yuzu sentía presencia de fantasmas, mientras Karin lograba verlos y hasta se había convertido en una shinigami, pero él seguía siendo un inútil sin poder verlos o aunque sea sentir su presencia?

- Todo tiene una explicación lógica, Kurosaki-san - Urahara sorprendió a todos apareciendo de la nada - Es tan simple como que los cerdos no pueden volar. En el pasado, cuando Ichigo tenía quince años, contaba con sus poderes como shinigami, Karin apenas podía sentir su presencia y Yuzu era completamente ajena al tema. Pero ahora que tú - señalando al peli-naranja - has perdido totalmente esos poderes sobrenaturales otorgándoselos inconscientemente a Karin, ella asume tu rol mientras Yuzu asume el rol de Karin, y ahora la pequeña castaña puede sentir hollows y demás mountros. En resumen, los poderes han rotado paulativamente entre ustedes tres.

- Maldita sea, soy el único que ha perdido en este juego - musitó Ichigo con coraje, qué no daría por volver a ser shinigami.

- Por ahora, concéntrate en tu vida como persona normal y trabaja en ello - aconsejó Kisuke señalándole un punto fijo.

El peli-naranja giró el rostro y denuevo encontró a Orihime bailando con su detestable primo. No baciló y se dirigió a ellos con el ceño fruncido y respirando hondo, no quería ensuciarse las manos en la boda de su padre.

- Ichigo, no estorbes por favor, ¿no ves que estoy bailando con tu hermosa novia? - Jason la rodeaba de la cintura sacándole pica a su primo.

- Orihime, necesito hablar contigo - llamó éste y ella asintió alejándose del castaño.

- ¿Qué ocurre Ichi-kun? - preguntó la oji-gris mirándolo atenta.

- Tengo algo para tí.

A lo lejos, seis jóvenes, amigos cercanos de los peli-naranja, los miraban atentos. Cuchicheaban diversas cosas y apostaban si Ichigo sería lo suficientemente valiente para declararse a Orihime en ese preciso momento.

- ¡Haslo ya, Kurosaki-kun, es el momento que todos estamos esperando! - decía Himawari con voz ahogada.

- No lo heches a perder, Ichigo - susurraba Tatsuki cruzando los dedos.

- Es ahora o nunca - pronunciaba Rukia esperanzada.

Sus respectivas parejas las veían con una gotita de sudor en la frente.

- Bajen la voz o nos podrán ver - aconsejó Uryuu analítico.

- Demasiado tarde - Renji señaló a la pareja naranja que ahora los miraban.

Orihime mostraba un semblante desconsertado mientras Ichigo los veía con desprecio, maldiciéndolos a todos por arruinar el gran momento.

Pronto se hizo de noche y la fiesta llegaba a su fin. Los invitados iban retirándose poco a poco, dejándo un lugar sumamente desordenado como prueba de una gran parranda y diversión.

Himawari y Tatsuki se sentían desilusionadas puesto que Ichigo no había logrado su propósito hasta el momento. No obstante, Rukia aún no perdía las esperanzas de que su amigo peli-naranja lograra pedir la mano de Orihime en santo matrimonio. Habló sobre el tema con Rangiku y pidió su ayuda, la rubia se emocionó tanto que no dudó en hablar con Urahara para tramar un plan salvador.

Minutos después, la pequeña shinigami explicó a todos sus amigos el plan que tenía entre manos. Ichigo se mostró infinitamente agradecido pues la idea le pareció excelente y se preparaba para llebarla a cabo.

La peli-naranja conversaba amenamente con Isshin y Nasehiko cuando Tatsuki entró en escena.

- Orihime, Urahara nos pidió ayuda para guardar algunas cosas en el almacén ¿vienes? - sabía que no se negaría.

- Por supuesto - contestó sonriendo - con permiso.

- Adelante - otorgaron la pareja de esposos al unísono.

Las chicas descendieron al sótano y pasaron cerca de la guarida de entrenamiento de Urahara, Orihime se maravillaba a medida que avanzaban pues nunca había recorrido esos lares. La palabra colosal quedaba pequeña para describir el hogar del sombrerero.

- Es aquí - señaló Tatsuki.

- Todo está muy oscuro - Orihime caminaba sin poder ver por dónde iba - ¿Tatsuki-chan? ¿Donde estás? - la perdió de vista y empezó a preocuparse - ¿Y ahora qué hago?

- Hime - escuchó una voz provenir del otro lado.

- ¿I-Ichigo? - pronunció temiéndo equivocarse - ¿Eres tú? Todo está muy oscuro, no puedo ver nada.

Y por arte de magia las luces se encendieron dejando a la vista un esplendoroso lugar.

Había una silla estilo colonial y de color rojo en el centro, un tapete circular de color blanco y varias macetas con flores hermosas dentro. En el techo un singular faro de luz los iluminaba permitiendoles entrelasar sus miradas de manera exquisita.

- Por favor, sientate - pidió Ichigo de manera dulce y ella obedeció.

- Ichigo ¿Qué es todo esto? - preguntó anonada desde su asiento.

- Esto, Hime, es algo que debo hacer - explicó de forma breve acercándose a ella.

Una vez que la tuvo cerca, la miró perdiéndose en sus ojos color grisáceo por unos segundos y embriagándose con su transparencia y fragilidad de mujer. La tomó de las manos y se arrodilló a sus pies.

- Quiero hacerlo.. de la forma tradicional - explicó el joven con un ligero sonrojo.

- Mi amor.. - Ella sintió sus mejillas arder mientras Ichigo tomaba su mano con gentileza.

- Por la sangre que corre por mis venas seré tuyo hasta el día que deje de existir, te juro que no habrá otra mujer que no seas tú y te amaré incluso en nuestra otra vida - refiriendose a la Sociedad de Almas - Inoue Orihime, ¿quieres casarte conmigo? - y sacó una elegante cajita dorada para abrirla y enseñar un magnifico anillo del mismo color con diamantes en la punta.

Los labios de la joven se abrieron ligeramente con sorpresa. Atónita ante aquellas palabras tan suaves y exactas contestó sin rodeos.

- Más que nada en este mundo.

Ichigo colocó el anillo en su dedo anular con suma delicadeza y se lebantó para tomarla entre sus brazos aferrándola a su pecho. Por fin lo había logrado; no deseaba alejarse de ella ni un solo instante después de escuchar aquella respuesta que tanto llenaba de alegría su corazón.

Yume wa tobitatsu no chiisa na tsubasa de
omoi no kienai basho made
futari de
tooi umi wo sora wo koete

xOx

Los días pasaron con rapidez desde entonces.

La vida no podía sonreirle mejor a Ichigo Kurosaki hasta que cierto jueves por la tarde sufrió una sacudida de 8 grados en la escala de Righter.

- Hola viejo - saludó el peli-naranja digiriendose hacia la sala de estar luego de que su progenitor le abriera la puerta.

- No me digas que Orihime-chan y tú ya tubieron su primera pelea oficial y que por eso estás aquí - comentó Isshin dramático.

- ¿Denuevo con tus tonteras? - bufó - Sólo vengo a ver cómo les está yendo.

- Perfecto - contestó Nadeshiko saliendo de la cocina - Gracias por preocuparte - esbosó una dulce sonrisa.

- Me alegro - Ichigo paseó la mirada por la habitación - A propósito, ¿dónde están Yuzu y Karin?

- Yuzu está en sus clases de piano - informó la oji-verde.

- Y Karin está en su habitación - prosiguió el peli-negro.

- Genial, iré a saludarla.

Subió las escaleras a paso ligero; quería sorprender a su hermana entrando a su habitación de una manera imprevista, pero a la hora de la verdad el sorprendido resultó ser él.

Cuando abrió la puerta, la escena que sus ojos visualizaron no le agradó en lo absoluto y frunció el ceño en señal de desaprobación.

Karin estaba sentada sobre su cama mientras Hitsugaya se encontraba apoyado contra la pared de brazos cruzados de una manera serena. Al entrar, ambos lo miraron pasmados pues cualquiera toca la puerta antes de entrar.

- Kurosaki / Hermano - dijeron al mismo tiempo pues el rostro de Ichigo lo decía todo.

- Toushiro - habló enojado hasta la punta del cabello - ¿Qué mierda estás haciendo en el cuarto de mi hermana? - preguntó con una venita pulsante en la frente.

- Cálmate Ichi-nii - espetó Karin - Como podrás notar, no ocurre nada aquí.

- Soy su shinigami instructor como Rukia lo fue contigo - aclaró el peli-blanco - Por lo tanto no hay necesidad de hacer escándalo.

- Karin - posó su mirada sobre ella - ¿desde cuándo dejas entrar amiguitos a tu habitación?

- Esto mismo hacían Rukia y tú, Ichi-nii. Así que no veo el problema - dio su punto de vista.

- Pero.. eso era diferente - suspiró Ichigo atareado - Como sea..- ahora clavó su mirada café sobre Hitsugaya quien hasta el momento se mantenía al margen de la situación con su semblante característico - Te advierto una cosa.. si le haces algo indebido - susurró - te mato.

- ¿Ichigo Kurosaki? - escuchó de pronto y giró sobre su eje.

- ¿Jinta? - aún molesto no sabía qué pensar al verlo ahí mismo.

- Ichi-nii, otosan me dijo que estabas aquí.. ah veo que ya viste a Jinta-kun, lo invité a cenar - explicó Yuzu llegando al lugar.

- ¡Argh!

No pudo más y salió de la habitación con el ceño fruncido. Era duro ver a sus hermanas menores convertirse en señoritas tan rápido.

xOx

Después de otro largo y agotador día de estudios universitarios, Ichigo manejaba de regreso a su hogar.

Estacionó su auto en el parking del apartamento, tomó el ascensor para llegar al onceavo piso y entró a su destino. Dejó las llaves en el resividor para después buscar con la mirada a su prometida pero no la encontró, lo cual era extraño ya que últimamente Orihime lo resivía sumamente cariñosa y alegre, mucho más de lo normal.

El ambiente estaba silencioso, quizás demasiado.

Recorrió cada una de las habitaciones sin éxito, pues no lograba hallarla. Cuando estaba a punto de darse por vencido, siente que alguien lo toma del hombro y voltea el rostro violentamente, al hacerlo casi sufre un ataque cardiaco pues se llevó un gran susto.

- ¿Qué te pasa, Ichigo? Parece que has visto un fantasma y no sería la primera vez - dijo Renji en tono burlón.

- ¿Tú..? ¿Cómo..? ¿Cuándo..? ¿De dónde..?

- ¿Quieres completar alguna de tus preguntas?

- ¿Qué demonios haces aquí? ¿Y dónde están Orihime y Rukia?

- Salieron - respondió tranquilamente - Rukia dijo que tendrían una noche únicamente de chicas.

- Eso no me da buena espina - susurró el peli-naranja empezando a sudar frío.

- Relájate. Nosotros también tenemos asuntos qué atender - dijo el peli-rojo con una sonrisa disimulada - ¡Hoy planearemos tu despedida de soltero! - anunció de forma triunfante.

- ¿Ah?

- Vamos, pronto serás propiedad de una sola mujer. Debes disfrutar de tus últimos días de vida.

- Estás exagerando - bufó rodando los ojos - Además, no tengo deseos de organizar alguna fiesta estúpida.

- Para eso están los amigos - reconfortó Renji llevando su mano al pecho.

xOx

- Kuchiki-san ¿Adónde vamos? - preguntó Orihime quien compartía el asiento trasero con Tatsuki y Himawari mientras Rangiku manejaba y Rukia era su co-piloto.

Hace instantes Orihime había salido de la universidad para esperar a Ichigo en el paradero en compañia de Jason, como de costumbre. Pero fue sorprendida por la llegada de sus amigas en un lujoso convertible plateado, propiedad de Hitsugaya Toushiro cuando viene al mundo de los vivos.

- Inoue ¿Recuerdas que nosotras prometimos encargarnos de todos los preparativos para tu boda? - Rukia la miraba ansiosa.

- Sí lo recuerdo - contestó la oji-gris dubitativa - ¿Acaso se presentó algún percanse?

- No, descuida - la tranquilizó Himawari con su semblante vivaz - Ya mandamos a hacer las invitaciones que yo misma diseñé, déjame decirte que quedaron preciosas y quien esté invitado será muy afortunado al recibir tal pedazo de cielo - relató muy segura de sí misma.

- Por otro lado, ya hemos reservado el lugar, el cual es una sorpresa, por lo tanto no debes preocuparte por nada - reconfortó Tatsuki.

- Y mañana yo iré contigo a comprar tu tan anhelado vestido blanco, Orihime - añadió Matsumoto guiñándole un ojo por su espejo retrovisor.

- ¿Mañana? - repitió mecánicamente.

- A eso quería llegar, Inoue - prosiguió Rukia - Por el momento nos adelantaremos a tu noche de bodas.. y por eso estamos yendo al..

- ¡Sex Shop! - gritó Rangiku al estacionar el auto a las afueras de dicha tienda.

Los músculos de Orihime se contrayeron al escuchar esas palabras. Nunca pasó por su cabeza la dichosa noche de bodas y todos sabemos qué ocurre en esos casos ¡Que inoscente podía llegar a ser!

Cuando entraron al lugar ya mencionado, las cinco mujeres quedaron boquiabiertas al ver la cantidad y variedad de mercadería sexual
¡Había de todo! Pero lo que más les llamó la atención, fueron los disfraces eróticos. Ya dice el dicho: la curiosidad mató al gato, y esta vez la curiosidad que sintieron terminaría por matar a cualquiera que las viese vestidas de ese modo.

Después de un par de minutos dentro del probador, Matsumoto fue la primera en salir. Ella escogió un disfraz de conejita playboy, haciendo énfasis en sus contorneadas caderas y muslos bien formados; claro que sus pechos gritaban "mirenme" con un gran escote de por medio.

Luego salió Rukia, luciendo un sensual traje de Maid. Su diminuta falda negra con bordados blancos resultaban bastante tentadores. Un corsé resaltaba sus delicadas curvas mientras las panty medias hacían su trabajo.

Tatsuki y Himawari salieron al mismo tiempo. La primera con un traje de policia sexy con esposas falsas; su mini-falda y blusa ajustada resultaron bastante favorecedores. La segunda salió con un disfrás de diablilla, el traje rojo completamente pegado mostraba el cuerpo estructural de Himawari, ya que su delgada cintura y anchas caderas se moldeaban a la perfección.

Pero la que más impactó fue Orihime.

La peli-naranja salió del probador tímidamente vistiendo un traje de enfermera súper atrevido. El "saco blanco" era un mini-vestido de color blanco super entallado que mostraba sin egoísmo sus largas y femeninas piernas, y en la parte frontal un apetitoso escote dejaba sin imaginación a quien lo viese, pues claramente decían "tócame que soy realidad".

- Orihime, si te pusieras ese vestido esta noche, estoy segura que Ichigo no podría contenerse hasta su noche de bodas.

- ¡Rangiku-san! - reprochó avergonzada.

- Es la pura verdad, Inoue, matarías a Ichigo de una hemorragia nasal si te viera vestida así - comentó Rukia con picardía.

- Te queda perfecto, Orihime, no lo puedes negar - elogió Tatsuki.

- Yo opino que todas compremos las prendas - dijo Himawari sonriente mientras modelaba su nueva compra - Algún día nos sirva para algo.

- Así es, después de todo, el Dr Ichigo necesitará de los servicios personales de la enfermera Orihime muy pronto - susurró la rubia divertida.

- ¡Rangiku-san, oí eso!

x DEJEN REVIEW x

Imaginar una vida juntos los entusiasmaba internamente de una manera sin igual. Contaban los días con ansiedad pues cada vez faltaba menos para el gran día esperado por ambos.

Era una noche dominical como cualquier otra.

Rukia se había ido a la Sociedad de Almas por algunos días en compañía de Renji para atender algunos asuntos pendientes, dejándo a la pareja naranja completamente sola, otorgándoles la intimidad merecida y vulnerable ante todo.

Orihime preparaba la cena en la cocina. Vestía una playera ajustada de color celeste, unos pantalones anchos oscuros y encima de todo su delantal blanco favorito, ya que estaba picando diferentes tipos de verduras para el platillo favorito de su prometido.

Todo parecía estar tranquilo hasta que escuchó unas pisadas provenir del pasillo; pero no hizo nada y se quedó quieta.

Pronto el autor de aquellas misteriosas pisadas se hizo presente en el marco de la puerta, nada más y nada menos que Ichigo Kurosaki. Usaba una remera gris y pantalones cortos. Ya que acababa de darse un baño, su cabellera anaranjada la tenía desordena y cada hebra más atractiva que la primera creando un lienzo perfecto de un joven mordaz con una mirada pecadora y suculenta.

La oji-gris rápidamente se percató de quién era él, y por ello no se tomó la molestia de voltear el rostro y mirarlo.

Seguía picando las verduras con su cuchillo de cocina mientras Ichigo se iba acercando a paso lento. Una vez que la tuvo en frente, la tomó de la cintura. Ella detuvo su labor y dejó el cuchillo a un lado para mirar detenidamente el horizonte mientras sus vellos se erizaban ante el suave y exacto roze que empezaba a sentir.

Con su mano izquierda empezó a recorrer la tersa espalda de Orihime y con la llema de sus dedos iba creando un camino prohibido. Inconscientemente, ella cerró los ojos a causa del delicioso placer de sentir su cuerpo tan pegado al suyo y su aliento a pocos centimetros de su oreja. Él acomodó sus largos y sedosos cabellos hacia un sólo hombro para que de esta manera pudiese besar tiernamente el cuello de la chica. La oji-gris giró el cuello 45º grados a la derecha debido a los múltiples suspiros que iba desahogando y que él causaba. Mordía sus propios labios mientras sus mejillas femeninas adoptaban un intenso color carmín. El ex-shinigami sustituto se percató de esto y sonrió complacido para después recorrer con su mano derecha el pecho de la joven y buscar torpemente sus senos. Finalmente encontró uno y empezó a jugar con él con sumo tacto creando en ella mil y un sensaciones nuevas.

Ichigo seguía besándole el cuello con locura mientras tocaba los pechos de Orihime por detrás y ésta daba gritos ahogados sin querer detenerse. Tenía a su prometido complaciéndola como se merecía ¿Qué más podía pedir? Si en pocos días se iban a casar ¿Estaba mal no querer esperar..?

Orihime emitió el último gemido antes de detener a Ichigo tomándolo de las manos y así girar sobre sus talones para verlo directamente a los ojos con un ligero sonrojo.

- Tienes que esperar hasta que estemos casados, Ichi-kun.

- No puedo esperar para hacerte mía en nuestra noche de bodas - admitió apreciándola.

Al oír esto, Orihime lo tomó del cuello y le dio un profundo beso en los labios.

- ¿Cenamos afuera?

Todabía no quiero causarles una hemorragia nasal xD

ADVERTENCIA: El próximo capítulo contendrá un lemmon COMPLETO

Las semanas de exámenes consumieron mi vida; sin embargo espero que esta conti haya valido la pena..

Aún no me decido de qué lado quiero estar, si del hitsuhina o hitsukarin pero probaré con ambos ^^

Gracias por seguir apoyándome tanto, se aprecia bastante los reviews que me dejan..

lila-chan . aiko-chan . killer-chan . Sean-kun . OriHimeko-chan . Zakishio-kun . (sin nombre) . Shirosaki-kun

Momo-chan . nypsy-chan . yuuki-chan . Lou-chan . Akary-chan . Shintani-kun . zoe-chan . kira-chan

Sufro la fiebre naranja, así que empezaré a escribir el siguiente capi de una vez ;)

¡Hasta la próxima!