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La noche había llegado con calma y el cielo se encontraba despejado, se podían observar algunas estrellas y aquella noche era acompañado por un aire fresco, la gente caminaba de aquí para allá, todos en su propia realidad, todos acompañados de alguien o algo importante.
Las calles eran alumbradas con unas bellas lámparas que hacían magnifica la noche.
El apenas era un niño que observaba todo desde un lugar adecuado, había ido con sus abuelos y su hermana menor de vacaciones y en esos momentos disfrutaban de la comida en un acogedor restaurante.
Hacía rato que había terminado su comida y ahora degustaba una dulce rebanada de tarta de limón, empezó a observar el lugar, girando de una esquina a otra y perdiendo la atención a la plática que tenía su familia, entre esos ratos que observo, vio a su hermana ver a una joven pareja de 17 años o tal vez de 20, no lo sabría bien, la joven tenía una cabellera larga de color negro o eso pensó al verlo desde aquel lugar, no vio bien el rostro pero lo poco que noto era redondo y pequeño, noto una sonrisa de oreja a oreja, ella vestía un vestido sencillo azul claro como el cielo con un cinturón en la cintura blanco demasiado delgado, unas sandalias blancas que solo llegaban arriba del tobillo, él era alto, más alto que ella, vestía con un short con bolsillos a los lados era color verde, una camisa sin mangas color amarillo suave y unos simples tenis negros, su cabello era ondulado castaño podría decir por la luz que tenía detrás de él, al igual que la chica sonreía y le tomaba de la mano mientras caminaban.
Su hermana los observó en todo momento, supuso que le parecía curioso como la chica sonreía de solo verlo y él sujetaba la mano de ella guiando el camino y debes en cuando le acomodando el cabello, los vio detenerse y verse fijamente para darle paso a un beso, no eran como los que se daban sus abuelos, que era rápido y con un simple ruido, este era lento y tierno.
—Se ven muy lindos— comento su hermana a sus abuelos y a él, quienes vieron hacia donde dirigía su mano y al darse cuenta sonrieron.
—Cuando seas más grande tal vez de esa edad tú también tendrás una pareja con quien vivas una hermosa historia de amor— le dijo su abuela
— ¿Cómo las que se cuenta en los libros? O ¿Cómo las que tuvieron mis padres?— miro a su abuela con curiosidad
—no crees que aun eres pequeña para pensar en eso, Cassi— dijo su hermano quien le sonreía, la niña lo vio y se apeno
—Si, tal vez mucho mejor que un libro e incluso la de tus padres— respondió su abuelo que le parecía divertida la situación.
Su hermana ya no respondió ahora solo los veía caminar, con suma tranquilidad y alegría.
Había pasado 9 años de aquel recuerdo de Scorpius, no sabía bien porque le había regresado ese recuerdo a la cabeza; observaba a su hermana quien al igual que él le encantaba leer aunque él era un friki pero su hermana era una romántica, una chica fuerte, determinada, para su edad pero aun así ambos se llevaban genial, él amaba a su hermana y ella también lo amaba.
Se habían quedado solos desde que él tenía 2 años y su hermana apenas haría un año, sus padres habían sido asesinados y sus abuelos paternos también, estuvo presente en aquel fatídico día, aunque era un niño y no podría recordar, después de todo no era posible para un niño de esa edad o incluso siendo mayor, no era sencillo recordar un suceso en esa edad, en su caso tenía el recuerdo oculto y en una ocasión escucho a sus abuelos maternos hablar de lo que les había pasado a sus padres y sus abuelos paternos, siendo un niño curioso no tardo en recordar con la ayuda de un pensadero, tuvo que llegar a Hogwarts para sentirse capaz de ver aquel recuerdo.
Algunos mortifagos molestos con los Malfoys no tardaron en buscar el mejor momento para acabar con sus vidas, aquel momento era cuando ellos eran más felices y creían que vivían en paz, según palabras de un mortifago de sus recuerdos, su madre los oculto detrás de ella, el abrazaba a su hermana que estaba en el suelo, su padre estaba enfrente de su madre ocultándolos a ellos y a su madre detrás de su espalda.
—Hermione, toma a los niños y sal de aquí— dijo su padre de la manera más tranquila, tal vez para no asustarlos a ellos.
—No te dejare Draco, saldremos de esto— dijo ella con valentía y al igual que su padre empuñando la varita.
—Querida, haz caso a tu esposo y vete con los niños, te daremos una oportunidad para escapar— le dijo su abuela a su madre sin verlos, ella estaba al lado de su madre y detrás de su abuelo.
—Ustedes realmente creen que van a escapar de aquí— se burló un tipo que no veía más que sus túnicas negras.
—Pierden su tiempo al creer que pueden lograr su ridícula venganza— dijo su abuelo quien se veía más grande de lo que el recordaba.
Después solo recordaba hechizos de un lado a otro, de varita a varita, su madre los tomo en brazos cuando su padre le pidió que salieran de ahí una vez más, su mamá le decía que todo estaría bien, ambos estaban llorando, que ella iría ayudar a su papá y sus abuelos y que ellos fueran buenos niños y se quedaran en esa habitación, escucho el grito de su abuela y el de su padre, el de otro hombre y luego el grito de su papá, risas y su mamá los dejo ahí.
Era un niño con mucha valentía, cerró la puerta donde estaba su hermana y salió, necesitaba saber que sus papás iban a estar bien, se asomó por las escaleras y ahí vio a sus abuelos en el suelo dos tipos que habían llegado también en el suelo, su papá y mamá seguían peleando con otros dos.
Un tipo cayo no sabía si estaba muerto o no, luego cayo su papá por una luz verde y el otro tipo también, su madre grito estérica, lloraba mientras estaba al lado de su padre, no sabía realmente que había pasado pero entendió que su padre estaba grave o su mamá no lloraría de esa manera, luego uno de los que estaba en el suelo se levantó alzo la varita y su mamá cayo en el pecho de su padre y el tipo cayo después.
No supo cuánto tiempo había pasado pero cuando se dio cuenta estaba al lado de sus padres, su hermana seguía en el cuarto y cuando iba por ella llego su padrino Harry y su tío Theo.
— ¿Scorpius?
El chico alzo la vista después de salir del trance que había ocasionado su recuerdo, le hablaba su hermana — ¿No tienes clases con Albus?, te está esperando en la puerta, lleva rato gritándote.
El reacciono y se levantó —Sí, perdón estaba pensando— dijo mientras se acomodaba su mochila — ¿tomaste tu medicina Cassi?— pregunto mientras caminaba hacia ella.
—Sí, como siempre— contesto con una sonrisa aceptando el beso en la frente de su hermano.
—Bien, iré a clases, ¿te veo después?— pregunto
Ella asistió y él alcanzo a su mejor amigo quien se despidió de su hermana con una sonrisa.
Mientras caminaba al salón de defensa de artes oscuras, y escuchaba a su amigo hablar sobre un libro que su hermana le había prestado, en su mente le llego otro recuerdo.
Meses después de aquellas vacaciones con sus abuelos maternos donde su hermana observaba a una pareja; ella había enfermado y había caído en cama, estaban en un hospital muggle, él la veía dormir mientras que sus abuelos hablaban con el médico, su abuela se abrazó a su abuelo y su padrino llego, sus abuelos hablaron con él y luego su padrino camino hacia él y detrás venia sus abuelos, vieron a su hermana.
— ¿Qué tiene mi hermana?— pregunto con temor
—Cariño, estos médicos no saben que es lo que tiene— le dijo su abuela mientras lo abrazaba
—Scorp, pensamos llevarla a san mungo— dijo Harry
Ahí en san mungo le dijeron que era normal que los médicos muggles no supieran que era, porque para ellos no estaría enferma, porque su hermana había sido maldita con una muerte lenta y no tenían forma de curarla pues necesitaban una gota de sangre de su padre y madre para hacer la poción que la curaría.
A partir de ahí su hermana vivía en pociones para reducir el dolor de aquella maldición que pronto se la llevaría.
Tomo las clases tranquilamente, puso atención.
Había crecido siendo educado por sus abuelos y dándole mucho amor, tanto a su hermana como a él, les enseñaron todo lo que podían del mundo muggle y su padrino todo lo del mundo mágico.
Todos le decían que había heredado la inteligencia de sus padres, en especial de su madre y él sabía que no era mentira.
Se parecía a su padre físicamente aunque había rasgos de su madre, su cabello mantenía el rubio de los Malfoy, sus ojos eran grises como los de su padre pero su barbilla y sus labios eran de su madre, tenía algunos rasgos de la personalidad de su padre como el orgullo, la paciencia, aunque su padrino Harry y su tío Ron decían que su papá no era el más paciente, tenía todo los rasgos de un Slytherin pero su madre era una Gryffindor, así que también era valiente.
Sabia defenderse tanto de forma mágica como de forma muggle, no tenía miedo a pelear a pesar que lo odiaba, más de una ocasión tuvo que hacerlo con los idiotas que creían que podían molestar a su hermana.
Aquella noche se vieron en la torre de astronomía, ahí estaba su hermana quien tenía un rubio más oscuro, con los ojos de su madre y siendo la viva imagen de esta con algunos rasgos de su padre, era hermosa y no lo decía porque fuera su hermano.
—Tengo una idea para conseguir la sangre de nuestros padres— dijo después de tomar asiento a lado de ella.
— ¿Cómo?— pregunto ella observándolo.
—Viajaremos al pasado— respondió tranquilamente
